domingo, 10 de septiembre de 2017

Fontanarrosa BOOGIE EL ACEITOSO


Pepe Gálvez




Ediciones de la Torre

Si no juzgáramos a los personajes más que por su simple apariencia, Boogie podría ser simplemente un estereotipo más de los que se forman al amparo de los códigos de genero, en este caso el negro, que vive del cultivo de referencias más o menos anecdóticas, más o menos brillantes. Pero este antihéroe no es de los que persiguen el refugio, o la esclavitud según se mire, de las referencias culturales. En primer lugar porque su humor, es decir, la justificación de su existencia, se desarrolla en el ámbito de la actualidad, en medio de la relación establecida entre el desarrollo de la realidad y su transformación en un mensaje, con el que se nos instruye oficialmente acerca de cómo es el mundo en el que vivimos. Pero es que además él, al igual que Makinavaja, es un personaje comprometido con su tiempo y con su gente, aunque su compromiso sea involuntario e inevitable, porque, sin ese tiempo y sin esos arquetipos que le rodean y le relacionan, solo sería un simulacro de ficción. El aquí y el ahora, un aquí cosmopolita y un ahora de prorroga continua, son los vectores dramáticos que impulsan las historietas de Boogie desde la anécdota hasta la condición de símbolo. Porque vivimos días en que el miedo se ha constituido en una condición vital, nos alimentan con el temor de que oscuras fuerzas malignas acaben con nuestra precaria y gozosa condición de poblador de segunda del primer mundo, nos rodean con los fantasmas de las excrecencias del desorden social, y nos colocan la sombra amenazadora de un psicópata como ángel de la guardia . Pero ya esta bien de jugar con monstruos de plástico, aquí esta Boogie el Aceitoso, un dechado de violencia fría, una máquina de destrucción de profesional eficacia que está al servicio de quien debe estar, del Poder. Desde esa proximidad a nuestro centro de gravedad social, las historietas de Fontanarrosa nos muestra las diferentes capas que componen su presencia, que se superponen a la esencia de la realidad, una esencia en este caso abstraída de condicionantes localistas y de facilidades costumbristas, que no son necesarias para aquel que vive en el núcleo del imperio yanqui. Desde esa privilegiada situación, la panorámica que ofrecen las relaciones entre los humanos en este fin de milenio son ricas y variadas, aunque también podrían ser pobres y monótonas, porque no nos podemos olvidar de la existencia de ese señor llamado Fontanarrosa, que ejerce de autor, y que es el que elige situaciones representativas y actuales, que las desborda hacia el absurdo, que las alimenta con unos diálogos escuetos, pero siempre saturados de vitriólica acidez y de asegurada eficacia dramática, y que las remata con un gag en las que el cinismo reconcilia absurdo y realidad. Alrededor de la mole indiferente del psicópata profesional que es Boogie, vemos pasar figuras anónimas, aunque socialmente identificables,que representan papeles ya conocidos, aunque con ligeras variantes, que van derivando a través de ácidos ejercicios de ironía, hacia la desmitificación más cruda y pura, lo que es justo y necesario. Y todo ello, desarrollado en el espacio de una página, en la que se apretujan un buen puñado de viñetas, dotadas de su correspondiente dosis de expresivas y verosímiles caricaturas.
Finalmente, destacar un detalle de este álbum que es bastante excepcional en la edición de hoy en dia, y es el de que acompaña suficiente información al lector acerca del personaje y de su autor, cosa que se agradece .



F. de Felipe MARKETING & UTOPÍA

Carlos Portela




 Ediciones Zinco

Fernando de Felipe es un autor al que se nota que le gusta lo que hace, y que tiene gran respeto por el lector. De Felipe es, además, uno de los pocos casos, escasísimos me atrevería a decir, de autor con conciencia de que un álbum debe, o debiera, ser algo más que un mero juntar y retapar las páginas publicadas bajo un mismo epígrafe en un montón de revistas de numeración normalmente correlacionada. Y esto es algo que todo aquel en cuyas manos cae alguna obra de este autor agradece. Marketing & Utopía made in U.S.A. no es una excepción.

Supongo que todo se debe a tener el concepto claro desde el comienzo: se trata de un álbum sobre la publicidad, pero no sobre la publicidad en abstracto, sino como un aspecto más de nuestras vidas, casi como la amistad, el amor, la comida o la muerte. La publicidad distópica de ese caleidoscópico mundo feliz, futuro del que De Felipe lleva mostrándonos distintos aspectos desde aquel ADN realizado en compañía de Oscaraibar, hermano en ciertos aspectos del posterior S. O. U.L., primer fruto de la colaboración con Jaime Vane, y que parece ser una de las temáticas más caras del autor. Uno de los pocos, otra vez, que ha conseguido sobrevivir a las sucesivas cribas que ha sufrido la ciencia ficción en nuestro país en los años más recientes.

De Felipe es un autor capaz de mantenerse receptivo a todos los estímulos audiovisuales con que nos bombardean los distintos medios de comunicación, tamizarlos por su personal filtro, y vomitarlos de nuevo, plenos de frescura y con una buena dosis de malsana ironía, para que después sean deglutidos por el lector en pequeñas pildoras de éxtasis historietístico. Hay que tener cuidado, De Felipe crea adicción. Y crea adicción porque sus historias nunca aburren, siempre nos dejan con ganas de más, al ser concebidas siempre contando con la inteligencia del lector. Y no hablo del caudal de guiños y referencias que pueblan sus historias, cuyo descubrimiento resulta un placer para el aficionado, siempre con la sabiduría suficiente como para que no resulten un obstáculo a la concepción y al desarrollo de la trama, con la astucia de no emitir sentencias categóricas con sus historias; más bien todo lo contrario, finales donde la guinda la debe aportar un lector activo, como activo, en relación a cómo se encara el trabajo creativo, es De Felipe. Hablemos ahora más concretamente de la obra, realizada a lo largo de tres años, periodo noventa-noventa y dos. Surgió primero como una isla a donde poder acudir a descansar de los otros proyectos que, por aquel entonces, estaba realizando. Lo primero fueron los anuncios de una página, creando el marco de referencia para el posterior encaje de las historias, dejando casi que el álbum fuera tomando forma por sí mismo, para luego, también de forma reposada, ir saliendo a la luz las historias, como si no quisiese que el lector se diese cuenta. De Felipe había preparado los anuncios con una clara doble intención: por una parte, crear el marco de referencia a las historias y, por otra, dinamizar las mismas, intercalando los distintos anuncios en el álbum. Incluso la manera de presentar tanto el prólogo como el epílogo resulta un acierto; apostaría a que más de uno los ha pasado por alto.

En cuanto al aspecto puramente gráfico, y aún habiéndose realizado a lo largo de tres años, no se perciben grandes diferencias de estilo entre las distintas historias; todas son del clásico barroquismo al que el autor nos tiene acostumbrados. Observando cualquier página del álbum es fácil comprobar que suele intercalar grandes viñetas de apertura de secuencias o de situación, con planos medios o cortos con los que hace avanzar la acción. Un esquema de fácil comprensión, a pesar de lo vertiginosas que puedan resultar las páginas en una primera aproximación.

Resumiendo: un trabajo excelente que no hace sino confirmar a Fernando de Felipe como uno de los grandes autores españoles de la actualidad, y como un verdadero puntal de la ciencia ficción historietística. Un álbum que realmente se agradece. Esperemos que cunda el ejemplo.





Alan Davis EXCALIBUR


C. Edén







 Comics Forum

El retorno de Alan Davis a Excalibur, la colección que consagró su fama en los Estados Unidos, y, subsiguientemente, en el resto de colonias marvelianas, sobrevino a consecuencia del destronamiento de Chris Claremont, el hasta entonces rey de las colecciones protagonizadas por imitantes, las punteras de la casa, tras sus largas décadas de gobierno.

Es difícil conocer con certeza los motivos que condujeron a este particular golpe de estado, pero no resulta descabellado, para cualquier observador atento, imaginar que no fueran otros que los de imponer los criterios de los que se habían convertido, ya entonces, en nuevos ídolos de masas de la escena del comic-book: Lee y Portaccio. Con toda seguridad, Tom DeFalco se habrá arrepentido un millón de veces de su decisión de apoyar a los niñatos coreanos, en detrimento de el veterano británico.

Pero, aparte de las consecuencias comerciales de este advenimiento del fenómeno de los dibujantes super-estrella (y con super-ego), consecuencias que no son exactamente el que Marvel pierda o deje de ganar dinero, sino el que otros empiecen a ganarlo también, y en cantidades  considerables.  Mucho más  importantes son las consecuencias artísticas. Prácticamente todo lo que produce Marvel estos días es basura.

Tan solo dos nombres merecen ser respetados por su trabajo durante el pasado y lo que llevamos de este año: Davis y David. Los dos davides, dos creadores dignos, mucho mas modestos que sus colegas coreanos, con los cuales, recordemos, compartieron los honores de ocupar los huecos dejados por Claremont y su mano derecha, la Simonson. No por casualidad, sino porque ambos son, también, fan favorites. Lo cual demuestra una vez más, que el ser popular o comercial no esta reñido con la calidad.

A eso juega Alan Davis. Davis es, a juicio del que suscribe, y a tenor de mis limitados conocimientos, el único discípulo de Neal Adams que ha alcanzado relevancia artística (siendo condescendiente, aceptaría que Sienkiewickz, en algún punto de la evolución entre su etapa clónica y la más personal, produjo cosas interesantes, de inspiración adamsiana).

Davis es uno de los ilustradores más exquisitos que han pasado por el campo de los comic-books, sobre todo en su recreación de la figura humana. Sus hombres y mujeres son de una hermosura lujuriosa. Figuras sublimadas que transmiten oleadas de poder desbordado y sensualidad rampante. Ademas, Davis es capaz de conjugar su realismo épico con buenas dosis de humor y caricatura, que contribuyen notablemente a la humanización de los personajes.

Estaban por descubrir, y lo hemos hecho en esta, su segunda etapa en el título, sus posibles valores como escritor. Habíamos tenido un adelanto de ellos en el prestige de Lobezno, que realizara, un tiempo antes, en colaboración con Paul Neary. Un presagio de lo peor, porque, posteriormente, comprobaríamos que cuando más patina el Davis guionista es cuando se pone metafísico. La etapa Claremont de Excalibur, con todo y ser de lo mejor de este autor, no admitía calificativo mas allá del de correcta, así que no lo tenía Davis muy difícil para mejorarlo. Y no pasaba, esa mejora,por recuperar todas las líneas arguméntales iniciadas y no acabadas por Claremont. Bastaba con que hiciera lo que ha hecho. Abundar en el lado humano de los personajes, librarles del amaneramiento claremontiano (y de la imbecilidad de sus continuadores) y aligerar, mediante inyecciones de buen humor, el lastre de los rollos pseudo-cientificomísticos de la serie.

Sopesando pros y contras, Davis sale bien parado, como un guionista más que bueno; que, cuando acierta, hace tebeos que se leen a gusto,y que podría aspirar a expandir sus horizontes, más alla del guetto de los superhéroes.

Por desgracia, a las primeras de cambio, nos ha demostrado que no esta interesado en dar ese paso (próxima parada:ClanDestine). Como siempre, los que salimos perdiendo,somos los lectores.





TODOS LOS DÍAS SON AYER


La vida es buena si no te rindes, obra cumbre del historieta Seth —y del cómic del último cuarto de siglo— se reedita en castellano. Mientras, su autor reniega de nuestra época

•   GUILLERMO ARENAS
Si existe un gen de la nostalgia, yo lo tengo". Gregory Gallant (Ontario, 1962), el hombre al que el mundo del cómic conoce como Seth, no tiene ningún reparo en admitir su naturaleza anacrónica. Su aspecto —trajes holgados, sombreros, gafas redondas...— lo es. Las referencias que le empujaron a dibujar —el primer Spider-Man, los Peanuts...—, también. Incluso su casa, como se puede comprobar en el documental Seth's dominion, parece conservada en ámbar desde algún momento indeterminado de mitad del siglo pasado.

"Soy una persona que mira hacia atrás de manera natural y encuentra placer en ello", explica a través del correo electrónico, su única concesión al presente. "Supongo que tiene que ver con haber crecido con unos padres tardíos y todas las historias de su infancia que me contaban. Nuestra casa estaba repleta de objetos de los años 30 y 40. Eso me parecía lo normal. Con el paso del tiempo, cada vez me resulta más obvio que no conecto con los gustos actuales, y me sorprende más que la gente no prefiera los estilos y las texturas de mediados de siglo".

No resulta extraño entonces que, en el altar del cómic contemporáneo, Seth se asocie inmediatamente a la nostalgia de la misma forma que a Charles Burns se le vincula con lo onírico y lo grotesco, o que Chrls Ware nos hace pensar al instante en pequeños y minuciosos universos propios. El dibujante canadiense se ganó en buena parte ese reconocimiento gracias a La vida es bueno sí no te rindes, su historia semiautobiográfica de 1996 que ahora reedita Salamandra Graphic. "Para ser sincero, ya no tengo la sensación de haber escrito ese libro. Es la obra de alguien joven", confiesa su autor. "Me siento mucho más cómodo conmigo mismo ahora, en la mediana edad. Probablemente estaba destinado a ser una persona vieja".

Aunque él prefiera no revisar su obra, en Lo vida es buena si no te rindes se encuentran la mayoría de los elementos que componen el universo Seth: inadaptación, obsesión con el pasado (en este caso, con un misterioso ilustrador del New Yorker) y un tono confesional que, en otras de sus historias, le ha llevado a contar cómo perdió la virginidad o una ocasión en la que recibió una paliza por su aspecto físico. "Aprendes una barbaridad sobre ti mismo escribiendo de manera autobiográfica", defiende él. "Como con el psicoanálisis,empiezas a ver patrones en tu comportamiento y tu forma de pensar. Sobre contar detalles íntimos, mi intención es poder hablar de cualquier cosa que crea necesaria para la obra. El límite lo pongo en desvelar secretos de otras personas o en hacer algo que pueda herirlas. Intento evitarlo, y casi siempre lo consigo".







El mundo de Seth, nostálgico y un poco neurótico, en La vida es buena si no te rindes.



Otras veces, él se ha encontrado en el otro extremo de la historia, cuando sus amigos Joe Matt y Chester Brown le han utilizado como personaje (a veces, de forma nada halagadora) en sus cómics. "Al principio resulta extraño, pero te acostumbras", asegura. "Me gustaba cómo me presentaba Matt, como alguien miserable. Tenía razón, yo era bastante desagradable con él casi siempre. Ahora soy más amable". Entre ellos crearon algo así como un ménage a trois emocional en viñetas, basado en las confesiones vergonzosas, la crítica destructiva y, en definitiva, la amistad verdadera. "Todavía les quiero como a hermanos, aunque no nos vemos mucho", admite Seth. "Joe vive en Los Angeles y hace unos años que no le veo. Además, nunca uso el teléfono, así que es difícil mantener la comunicación. Chester vive enToronto, a una hora de aquí, pero ya casi nunca voy a la gran ciudad. Los echo de menos y ningún nuevo amigo podrá reemplazarles. Algunas amistades se convierten, simplemente, en las únicas amistades".

Ahora Seth trabaja en una nueva obra autobiográfica, Nothing lasts. "Estoy intentando contar la historia de mi vida de manera muy orgánica, como en una conversación, con la arbitrariedad y la vaguedad con la que funciona nuestra memoria", detalla. Y lo hace, como era de esperar, intentando evitar la época que le ha tocado vivir. "Me alegro de estar desconectado del mundo actual", sentencia. "Intento vivir lo máximo posible en el plano físico. No tengo móvil, y nunca lo tendré si puedo evitarlo. Cuando salgo de casa quiero estar ilocalizable. Quiero retener algunas de las cualidades de la soledad y la introspección que existían antes de esta era. Con Internet ya nadie tiene la posibilidad de aburrirse, y hay algo de terrible en eso".

Pese a esta postura aislacionista, Seth se muestra consciente de estar viviendo en una fantasía, un mundo idealizado y hecho a su medida. "Es cierto que veo el pasado con unas gafas que tienen un cristal de color rosa", admite, "pero el otro cristal es transparente". "El pasado no es una edad dorada, como tampoco lo es el presente", continúa. "Soy una persona de esta época, me guste o no, y no me sentiría cómodo viviendo con las costumbres sociales de los años 50, por ejemplo. Lo que lamento es que se hayan perdido ciertos elementos culturales y estéticos de mediados del siglo XX, esa formalidad y ese artificio de aquella época. Por supuesto, esos tiempos eran tan conflictivos y caóticos como los actuales, pero el pasado siempre parece mejor porque es algo que está congelado, en la distancia". Llámalo fantasía o autoengaño, pero él ha encontrado el lugar en el que se siente en casa. Hasta es capaz de resumirlo en una sola frase: "Me gusta vivir en el presente, pero pensar en el pasado".











La vida sigue estando bien

"Es un poco doloroso revisar mi trabajo. Mis dibujos jóvenes resultan extraños a mis ahora viejos ojos". Aún así, Seth es consciente del lugar que ocupa La vida es buena si no te rindes para sus lectores: "Es el libro que un mayor número de gente parece preferir de entre todos los míos, así que me siento agradecido". Mientras Salamandra Graphic reedita su obra más conocida, él sigue trabajando. "Lo que está por llegar siempre parece más prometedor que lo que ya has terminado", concluye.


El  Pais. Tentaciones Nº28. Septiembre 2017

sábado, 9 de septiembre de 2017

Calpurnio EL BUENO DE CUTTLAS

Antonio Trashorras


 Librería Makoki


Andaba yo terminando la E.G.B. (¿se llama todavía así?) cuando, por suerte, colisioné con una nutrida panda de chavalotes que también le pegaban duro a esto de la historieta. A menudo nos reuníamos en un parquecito (con yonquis y todo, ¡jo!) para contarnos nuestras movidas y tal; cada uno con sus tebeos a cuestas, casi como un rebaño de ancianos enfermos en la sala de un hospital, enseñándose unos a otros cicatrices y comparando sus achaques. Nuestras lecturas, vistas así en conjunto, resultaban de un heterogéneo que tiraba de espaldas (unos no salían de los superhéroes, otros del rollo underground o así, algunos solo leían cosas adultas del Toutain... y yo, como siempre picoteando), pero aún así existía un cierto consenso (entonces estaba de moda decir eso) respecto a lo que todos considerábamos un "buen dibujo" y, por consiguiente, un "buen comic". Por ejemplo, al margen de las debilidades particulares.Corben, Liberatore, o Altuna, gustaban a todos, y Segrelles a casi todos (a mi no me miren). En cambio, gente "rarita" como Alberto Breccia (Brrr, tanta mancha...), Gallardo o incluso el festivo Mariscal no es que fueran muy populares, no eran "buenos dibujantes", vaya. Como se pueden imaginar, la aparición repentina de las increíbles historias de El Bueno de Cuttlas (acompañado por sus inseparables Jim El Negro, Mabel La Bella y Rosario La Yegua) en la revista Makoki, cayó en aquel grupete de enteradillos como una auténtica bomba. Las sintéticas, espontáneas y, sobre todo, hilarantes historias pergreñadas por ese desconocido caradura llamado Calpurnio dinamitaban, de golpe y porrazo, gran parte de los prejuicios estéticos y narrativos sobre los cuales se asentaban nuestras frágiles certezas viñeteras.Al menos a mí, las mínimas peripecias de este vaquero con cara de nada me sirvieron para comenzar a cuestionarme qué era realmente una "buena historieta", para investigar porqué aquellas historias tan "simples y mal dibujadas" (o eso nos parecía) resultaban tan milimétricamente divertidas y, sobre todo, para empezar a reflexionar, de forma primitiva, sobre las interacciones entre los diversos componentes icónico-literarios de los tebeos, sobre la composición interna de la viñeta, sobre la narrativa visual, el ritmo, etc, etc, etc.

La salida, por fin este año, del álbum recopilatorio de las primeras peripecias del carismático monigote (convertido ya en estrella cinematográfica y, pronto, televisiva) de este maño de 34 años, ha sido para mí como reencontrarse con un viejo amigo de infancia. Ahora, con más años y menos dioptrías, he descubierto en la relectura de aquellas casi geniales historias, elementos que en su día difícilmente podía haber percibido. Por ejemplo, la inteligencia y el cariño con que Calpurnio (A.K.A. Eduardo Pelegrín) subvierte algunas de las constantes temáticas y estilísticas del western clásico, sin traicionar en ningún momento sus coordenadas genéricas; los sorprendentes hallazgos rítmicos que es capaz de obtener del plano fijo general, o algunas intuiciones en cuanto al montaje, que de seguro dejarían patidifuso al mismo Anthony Mann.

Mas, por encima de consideraciones técnicas, lo que sigue brillando con intensidad en El Bueno de Cuttlas (además de su carisma), es el homenaje suave, la refrescante vitalidad de ese héroe de mentira, autoconsciente; la total ausencia de ornato que convierte estas pequeñas piezas, desnudas de firuletes y veleidades estéticas, en ejemplos de narración en estado puro.Un álbum idóneo para sacudirse la falsa gravedad que algunos insisten en echarse sobre los hombros. Se los compren ya, leñe.




Enki Bilal FRIO ECUADOR

Jaime Vane



Norma Editorial


Frío Ecuador (1992) es la última entrega de la trilogía iniciada con La Feria de los Inmortales (1981), en la que se narra lo que fue de Alcide Nikopol desde el momento en que el dios Horus quiso hacer servicio de su cuerpo, hasta el momento en que se vio obligado a abandonarlo.

En La Feria de los Inmortales, Alcide Nikopol, hibernado y viajando por el cosmos desde 1993, aterriza en el París del 2024, gobernado por el fascista Jean-Ferdinand Choublanc. Sobre París está la nave sin combustible de los dioses, quienes negocian con Choublanc mientras Horus, uno de ellos, se hace con el cuerpo de Alcide, lo despierta, lo habita a ratos y le confiere en esos momentos extraños poderes, que les sirven a ambos para hacerse con el gobierno. Luego, Alcide enloquece y recita versos de Baudelaire.

El relato de La Mujer Trampa (1987) se inicia en febrero del 2025. Alcide está en un centro psiquiátrico. En Londres está Jill Bioskop, periodista. Aparentemente, el novio de Jill es asesinado y ella empieza a consumir unas pildoras cuyos efectos desconoce, y que la sumen en un letargo del que la rescata su amigo Jeff Wynyatt, quien la invita a ir a Berlín, pasando antes por la cama. Jill cree matar a Jeff. Mas tarde se sorprende matando a Nick, amigo de Jeff. Sigue consumiendo pildoras. Conoce a un tal Ivan Vasek, quien resulta ser aquel cuyo cuerpo utiliza Horus. Ivan y Jill cenan juntos, suben al cuarto de ella a tomar la última copa, y a Ivan le sale de la cabeza un halcón, hecho que lo deja bastante traspuesto.

Frío Ecuador se inicia con la proyección de una película sin finalizar, interpretada por Alcide y Jill. El director se la está mostrando a Niko, el hijo de Alcide. Estamos en octubre del 2034, y Niko busca a su padre en África. Viaja a Ecuador City, ciudad controlada por una pandilla de mafiosos, sobre la que se halla la nave pirámide de los dioses. Alcide ha sido acusado en Paris de asesinar a Choublanc. Niko ve a Jill en Ecuador-City, mientras ella mira en una pantalla gigante un combate de Chess-Boxing entre Alcide y John-Elvis-Johnelvisson, uno de los hombres más perfectos del mundo. La sigue hasta casa, y ella le dice que Alcide esta acabado y lo despide. Anubis ha ocupado a Niko del mismo modo que Horus ocupa a Alcide; padre e hijo se encuentran en la calle, los dioses salen de los cuerpos de los hombres, y Horus lleva a Anubis a la pirámide. Alcide, que ha perdido la razón y continúa recitando a Baudelaire, se encuentra con Yelena en un tren con el que llegan a los estudios de cine, donde Jill, aparentemente desmemoriada como Alcide, intenta terminar la película.

Difícil es ver Frío Ecuador como una obra autónoma; quizá, de la trilogía, sólo La Feria de los Inmortales se presta a ese juego; las otras partes, solas, quedan menguadas, cojas. No únicamente porque utilicen cosas ya dichas, o porque las acciones que describen sean consecuencia de lo sucedido, sino porque en ellas los personajes se desdibujan, llegando a una superficialidad incómoda en Frío Ecuador, donde Alcide se queda en pelele, Niko en boy-scout y Jill ha perdido el aire de melancolía morbosa que justificaba La Mujer Trampa. En Frío Ecuador se intenta cerrar el ciclo, recoger los cabos sueltos: Niko, enviado al espacio, ocupará allí el lugar que tenía su padre antes de iniciarse la serie; Alcide vuelve a recitar versos de Baudelaire,... Frío Ecuador recupera el humor que encontrábamos en La Feria de los Inmortales, pero aquí los chistes parecen deslucidos, desmedidos, insustanciales, incómodos, sin la frescura de aquella primera parte. Es como si esta trilogía mostrase, sin proponérselo y de modo caricaturesco, lo que le ha pasado a la historieta (y al mundo) en los últimos 10 años: a medida que los sombreados con el frotar de los lapiceros sustituyen a los rayados de la pluma o el estilógrafo, la historia pierde espontaneidad y gracia, los personajes sustituyen su simpatía natural por una pose vacía, la corrección le roba terreno a la brillantez ,y a uno le asustan las nuevas generaciones y se siente viejo.






Andreas RORK




Enrique Vela







Norma Editorial

Esta, por todos los indicios, penúltima narración concerniente al personaje de Rork, nos deja premonitoriamente a solas con él. Con él solo, con su razonar pausado, lleno de calma, atravesando las estructuras que lo separan de su misterio, que lo esconden. El secreto que anima su existencia desde su convencional comienzo.

Descenso. Al interior. Al origen. Es fundamental esta idea de descenso. O caída, mejor. Un movimiento hacia un fondo con inseguridad, sin control. Al final (es al final) del relato se menciona lo que espera. En ese último momento de este penúltimo episodio. Sin nombre, sin cara, con todo el aspecto de tratarse, de nuevo, del otro lado del espejo de un ser del que no sabemos nada. Tras todas las aventuras.

Bueno, sabemos cómo se comporta. En las situaciones. Con las otras personas. Con lo desconocido. Podemos concederle simpatía, cariño. Es observador, culto. La virtud de la paciencia se transforma en el ritmo de sus relatos, del cuento de Rork, que impregna las páginas de este extraño camino iniciático. O terminal. Como esas presencias que, a veces, gustaría que existieran, que contagian la paz de espíritu, que adormecen la agresividad que incubamos contra nosotros mismos, por una mala educación, por una culpa. Enfocar el sentido de la supervivencia contra esto mismo.

¿Qué sabemos de Rork? Rork es un personaje que no tiene persona. Se pone en acción por enigmas, ante enigmas. El espacio en el que construye su discurso es interior ala mente, sólo poblado por los dos que todos somos, nosotros y ese con el que hablamos cuando no hay otro: eterno burlado imposible de engañar.

No se sabe con certeza su raza, su pelaje. Blanco. Ese sí, es blanco. Color simbólico de lo muy viejo y de lo muy nuevo. Pues casi su tiempo es también impreciso. Y qué decir respecto a sus sentimientos. Un breve apunte insinuado, deducido de hechos narrados, no expresado. Porque la expresión no es una parte del autodiscurso del cerebro. No tiene sentido expresar al espejo nuestros sentimientos por los otros. Ya los conoce. Tiene sentido razonar, deducir, sobrevivir. No aparecen, por lo tanto, en las recensiones de la historia de Rork, ocupando el lugar fundamental que ocupan en toda la vida humana. No significa que no existan. Viven en otro espacio, los sentimientos, de otra narración, de otro discurso.

Y¿Qué hay de ese mundo, de su mundo, de los dibujos que configuran espacio y tiempo?

Del espacio, el exceso, y del tiempo, la cadencia suave de su paso. Exceso en tamaños, en detalles, en complejidad. Exceso de la línea y del color que puebla todo el discurrir de las aventuras de Rork a través de mundos, tierras y tiempos. Pero no exceso muerto, no exceso sobrante, sino necesario, pertinente. Cantidad de belleza, exenta de saturación. Vine taje desprovisto de patrón, de cuadrícula. Sensibilidad de la forma. Reto, incluso.

Cadencia, parsimoniosa y rítmica. Atestada de secuencias, de énfasis, de insertos... de lo que llaman cine. Sin saber, supongo. Pero en este último, este penúltimo álbum, los colores han abandonado el exceso, descendiendo directamente a los tonos fríos. La cadencia ha disminuido su batir quizás un poco, y las lechuzas que custodian la entrada y salida en el real/irreal mundo de nuestro Rork, cansadas siempre de esperar una reunión, un desenlace o no sabemos qué, parecen cercanas a recibir la recompensa a su paciencia.

Rork ha encontrado su negativo fotográfico, y se dispone a afrontar una cita que lleva ya varios álbumes fijada. La esperamos jugosa.




Andreas AZTECA

Agustín Oliver


Ikusager Ediciones




Cuando apareció Azteca, del alemán Andreas Martens, estábamos inmersos en el maremágnum de álbumes dedicados a la cosa esa del dichoso Centenario, con lo que el aficionado corría el riesgo de pasar por alto alguna obra por el mero hecho de tener algo que ver con el tema, lo que hubiera sido especialmente injusto con una editorial como Ikusager, que lleva ya tiempo sacando material relacionado con lo histórico. Y, ciertamente, sería lamentable perder de vista este espléndido tomo que, además, es de los pocos que muestra las civilizaciones precolombinas con un cierto rigor histórico ajeno al romanticismo barato y las elucubraciones vacías. O eso me parece a mí, que, la verdad, poco más del tema sé que lo que estudié en el colegio, que es como no decir nada. Claro que eso no importa demasiado, puesto que no es de ningún libro de texto de lo que estamos hablando y, por lo tanto, debe pesar más el valor historietístico que el histórico.

Y lo que hace Andreas es, básicamente, buena historieta. El guión es más que correcto, con personajes trabajados y desarrollados, sin caer en el estereotipo, con una acción que avanza y atrae. Con personajes y situaciones, en definitiva, interesantes y reales, inmersos en un mundo creíble aunque no sea, quizá, todo lo realista que pudiera o debiera (que a mí me parece que también pero, repito, perfectamente podría ser que no, y me seguiría valiendo igual). Salvando,eso sí las dificultades que siempre entrañan los métodos narrativos que suele utilizar Andreas, entrelazando continuamente historias que se nos presentan de un modo fragmentado, casi tangencial en ocasiones.

Aun así , no es su capacidad como guionista su mejor faceta como historietista sino, es evidente, su dibujo. Muy distinto ahora de aquel que nos deslumbrara en Creepy, con la lovrecraftiana Cromwell Stone. Ya no quedan, o pocas, de aquellas viñetas de angulaciones salvajes. Sigue siendo un estajanovista del lápiz, pero ha madurado, ha alcanzado el difícil equilibrio entre lo excesivo, lo sobrio y lo cómodo. El antiguo clon de Wrightson ha superado a su maestro en muchos aspectos, conservado solo lo principal: Las figuras barrocamente estilizadas, la facilidad para las posturas, el cuidado en el detalle, en la decoración..., a lo que ha añadido sus propios avances, en especial en lo que se refiere al color.

Olvidado, es lo mínimo, aquel monstruoso tono sepia de las páginas con que nos obsequiaba el editor en la ya mencionada Cromwell Stone, el color que emplea Andreas es de lo mejor que he disfrutado en una historieta. Trabajado como pocos y, sin embargo, contenido; con una enorme variedad cromática, que nunca cae en lo abigarrado, ejerciendo una función que va mucho más allá del mero ornamento, siendo parte esencial de la historia, narrando. Como debe ser. Como Herriman, como Breccia, como los grandes.




LOS HABITANTES DEL CIELO Atlas cósmico de Valerian y Laureline por Christin-Mezieres


















Páginas de comic extraidas del libro Los Habitantes del Cielo Atlas cósmico de Valerian y Laureline por Christin-Mezieres
Publicado por Grijalbo-Dargaud en julio 1992

Puntos de inflexión

En la medida del tiempo podemos encontrar los referentes que queramos. Y esta claro que siempre acaba en las batallitas del abuelo. Centrándonos en este blog en particular (tengo más), más de diez años después, la montaña rusa que son los diferentes criterios para alimentarlo nunca ha cesado de sorprenderme. 2634 entradas, bienvenido al Caos.

Todo se acaba normalizando de una forma u otra, es cierto que mi pasión por los comics nunca cesará, pero no es menos cierto que el punto de inflexión en esta pasión ( tengo más ) determinada por otro muchos factores también influye. Una forma enrevesada de explicar que el blog cambia con el autor que lo gestiona. La realidad digital con todos los formatos y espacios que han ido apareciendo no tienen una Historia detrás para poder contrastarla, los blogs y páginas digitales tienen un máximo de treinta años, queman etapas a una velocidad de órdago. Aparecieron las redes sociales, unas cayeron, o caerán y las sustituirán otras, y no sabemos realmente adonde nos llevan. Hablando de comics, sabemos de sobra que los autores de comics en España no ganan lo que deberían, de hecho, la mayoría de las veces nada, y aún así no dejan de aparecer historietas impresionantes, claro que este es el país del Quijote, y no es una expresión, o una forma de hablar, las condiciones para ello ocurra solo se dan aquí.

La forma original y traducción oficial que se le dio al blog en español, fue cuaderno de bitácora. Un diario. Una interesante forma de acumular referencias, escritos, notas, que el paso del tiempo borraría pero que el formato digital mantiene (espero que durante mucho tiempo) vivo.

Y en ello estoy, cumpliendo con una de mis pasiones favoritas, el archivista. Como todas las pasiones, durante un tiempo, largo, fue febril y muy apasionada, casi no pensaba en otra cosa, pero puedo dar como fecha probable de punto de inflexión el año 1993. Viéndolo en perspectiva no es un acto radical, sería como el punto culminante. Por supuesto que continuo con mi pasión, pero de una forma menos desatada.

Si escribo esto, es prácticamente para recordármelo a mi yo del futuro cuando lo lea, y aunque parezca muy caotico el blog (que lo es) intento que sea mi archivo personal y disponer en este formato muy practico y asequible a cuanta información tengo sobre los comics, o en este caso mis comics, o los que me gustaría tener y saber cuales son, y no olvidarlos. Ayer buscando unas imagenes de portada de algunos comics, precisamente del año 1993, me encuentro que la mayoría estaban a la venta, y no había mas información, algunos han vuelto a reeditarse, por suerte, pero muchos seran olvidados.

Como suele pasar, todo acaba en las batallitas del abuelo Cebolleta, y cada vez quedan menos que sepan quien es.




Otras dimensiones

La obra, premio Eisner y Harvey en 2014, está protagonizada por una pareja que es capaz de parar el tiempo cuando alcanza el clímax sexual

JAVIER FERNÁNDEZ
06 Septiembre, 2017





'Sex Criminals, 1: Un truco sucio'. Matt Fraction, Chip Zdarsky. Astiberri. 136 páginas. 16 euros.

Creo que lo primero que compré de Astiberri fue Munro, de Jules Feiffer, y puede que lo segundo fuera algo de Grendel. La editorial vasca se ha hecho un nombre publicando grandes obras españolas y europeas, pero no olvido el buen gusto que han demostrado en la selección de títulos estadounidenses. De estos, seguramente el más emblemático de cuantos figuran en su catálogo sea Bone, esa preciosidad de Jeff Smith que siempre sabe a poco y que ahora vuelve a la actualidad con Bone. Coda. El librito celebra los 25 años de existencia del simpático personaje con una nueva aventura en blanco y negro, acompañada de un nutrido apartado documental que incluye ilustraciones y comentarios de Smith, fotografías varias, un largo análisis del historiador Stephen Weiner y una conversación entre ambos fechada en 2013. El conjunto es una delicia que sirve tanto para completar la colección de cualquier amante de Bone como para introducirse en uno de los universos de ficción más bonitos de los llegados del otro lado del Atlántico en las últimas décadas.

Otra novedad americana de Astiberri es Black Hammer. Orígenes secretos, primer tomo de la original serie de superhéroes escrita por Jeff Lemire y dibujada por Dean Ormston, con colores de Dave Stewart. Se trata de una nueva deconstrucción del género en la onda pulp que caracteriza las mejores propuestas de Dark Horse (¿hace falta que les recuerde que son los editores de Hellboy, A.I.D.P o The Goon?). Lemire se hizo un nombre con la trilogía Essex County antes de pasar a series más comerciales, pero ha continuado firmando trabajos personales como Descender (no por casualidad, estos dos últimos títulos han sido traducidos también por Astiberri). Al respecto de Black Hammer, dice Mark Millar: "Hace años que no leía un cómic tan loco y brillante", y es cierto que la serie presume de locura y brillantez, con su idiosincrática mezcla de superhéroes, ciencia ficción y drama rural, consciente de la historia del género y preocupada particularmente en la caracterización de personajes. El volumen contiene los números 1 a 6 de Black Hammer (2016), más una sección extra con notas, bocetos y hasta fichas de personajes al estilo de las del Who's Who in the DC Universe, dibujadas al estilo de luminarias como C. C. Beck, John Buscema, Murphy Anderson, Joe Kubert o Jack Kirby.

Termino este aviso con uno de los títulos más refrescantes del panorama actual: Sex Criminals, premio Eisner y premio Harvey a la mejor serie en 2014, cuyo primer volumen recopilatorio lleva por título Un truco sucio. La premisa argumental de Matt Fraction y Chip Zdarsky es que la pareja protagonista tiene la capacidad de suspender el tiempo cuando alcanza el clímax sexual, lo que les permite explorar y sacar provecho del mundo detenido, por ejemplo, cometiendo delitos. Claro está que pronto surgirán las complicaciones, pues ¿quién dice que ellos son los únicos que habitan la dimensión orgásmica? El tomo incluye los números 1 a 4 de la serie (2013-14) y algunos extras. Todo muy recomendable.


Malaga Hoy




La realidad cotidiana

JAVIER FERNÁNDEZ
06 Septiembre, 2017




'Confesiones de un hombre en pijama'. Paco Roca. Astiberri. 64 páginas. 12 euros.

El gran Paco Roca regresa al estante de novedades con Confesiones de un hombre en pijama, tercera entrega de una de sus series más populares, esta en la que se enfrenta a la realidad cotidiana casi siempre con el pijama puesto y de la que pronto se estrenará una adaptación cinematográfica en dibujos animados. Roca tiene una mirada lúcida, mucha chispa y un estilo depuradísimo, instrumentos que le sirven para construir auténtica literatura en imágenes, al nivel de la del mejor cronista. La cuidada edición de Astiberri recopila por primera vez páginas publicadas entre 2014 y 2017 en El País Semanal y Revista Academia junto con dos historietas inéditas que suman 21 páginas y que han sido realizadas expresamente para la ocasión.



Malaga Hoy


Cruce de miradas

JAVIER FERNÁNDEZ
06 Septiembre, 2017


'Aventuras de un oficinista japonés'. José Domingo. Astiberri. 128 páginas. 25 euros.

Astiberri recupera dos excelentes títulos relacionados con Japón. Uno de ellos es Hitler, la reveladora biografía del dictador realizada en 1971 por Shigeru Mizuki y que, si no me equivoco, fue lo primero del autor de NonNonBa que llegó a nuestro país, de manos de la extinta Glénat. El presente volumen mejora aquella edición, pues nos ofrece un formato mayor, el utilizado habitualmente para el manga por Astiberri, de modo que la imágenes lucen como nunca. Recomendar a Mizuki (1922-2015) es recomendar a uno de los mayores artistas que ha dado el medio, ganador de los premios tan prestigiosos como el "esencial patrimonio" del Salón de Angoulême y nombrado oficialmente "persona de mérito cultural" en 2010 por su singular contribución a la cultura japonesa. El perfil histórico que nos ofrece en Hitler no es el retrato simplificado de un monstruo, sino una mirada penetrante a la complejidad y la oscuridad de la condición humana que bien merece el calificativo de imprescindible (aplíquenlo también a cualquier otro volumen de Mizuki).

El segundo título que me sirve para completar un curioso cruce de miradas entre Europa y Japón es Aventuras de un oficinista japonés, del zaragozano José Domingo. En un tono más ligero, sin un solo diálogo (apenas suenan un par de onomatopeyas en la obra) y con un grafismo espectacular, Domingo narra la odisea de un oficinista japonés que regresa a casa después del trabajo y ha de hacer frente a todo tipo de obstáculos, desde un rollo de sushi gigante hasta el tracto intestinal de un alienígena. Lo de Domingo es un gozoso constructo pop en el que cabe cualquier referencia imaginable, y en donde la asombrosa estética y la investigación narrativa son las principales protagonistas. No en vano, se alzó con el premio a la mejor obra nacional en el Salón del Cómic de Barcelona en 2012 y mereció una nominación a los premios Eisner en 2014. A destacar la sobresaliente edición de Astiberri, de primorosa hechura, que añade paratextos tan interesantes como las anotaciones de Gerardo Vilches.


Malaga Hoy

Un futuro incierto

JAVIER FERNÁNDEZ
06 Septiembre, 2017



'Puerta de luz'. Luis Bustos. Astiberri. 128 páginas. 16 euros.

Con su narrativa líquida, su ambición estética y su versatilidad, Luis Bustos es una especie de Paul Pope español. Ha trabajado el formato álbum, el comic book y el humor para prensa en una bibliografía inquieta que incluye relatos de aventuras como Endurance, versiones muy personales de relatos ajenos como Versus (qué gran tebeo), thrillers contemporáneos como ¡García! o historietas juveniles como Zorgo. Bustos se adentra ahora en el terreno de la distopía ballardiana, la del futuro que nos espera a la vuelta de la esquina, con Puerta de luz. Ambientada en un barrio dejado de la mano de dios, un suburbio a medio construir fruto de la burbuja inmobiliaria, esta hipnótica novela gráfica narra la dura supervivencia de la adolescente Alicia y el resto de su familia entre esqueletos de edificios y carreteras a ninguna parte infestadas por bandas criminales.


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Rumbo a la selva del Orinoco

La historia recrea el programa televisivo de Miguel de la Cuadra Salcedo. Patrocinado por la Diputación de Huelva, el onubense presume de sus raíces y de la influencia de la Historia

GERARDO MACÍAS
06 Septiembre, 2017



'Cosas y casos colombinos'. Marco Macías. Diputación Provincial de Huelva, 2017.

La historia de un pueblo es la suma de la cultura acumulada, que se va configurando con las acciones que cada pueblo lleva a cabo. En esas acciones se producen anécdotas que forman su historia menuda, marcada por su idiosincrasia y sus costumbres. En el encuentro entre estos dos pueblos tan distintos como el español y el americano, se dieron muchas anécdotas que el autor trata de resumir en este cómic cuyos primeros esbozos comenzó a idear en 1986, con sólo trece años de edad, y que desde entonces restauraría constantemente durante todos los años de su vida.

Con este cómic se presentó Marco Macías Prieto (Huelva, 22 de enero de 1973-2 de abril de 2016) en el año 1989 al concurso internacional para jóvenes Aventura 92, promovido por el reportero, promotor cultural y atleta español, Miguel de la Quadra-Salcedo. Marco se clasificó con su trabajo individual, lo que le valió para ser seleccionado para participar en el programa de TVE presentado por la periodista Inka Martí, que actualmente es la esposa del editor Jacobo Fitz-James Stuart, conde de Siruela.

En dicho programa televisivo, los jóvenes, que no se conocían entre sí y que previamente habían sido seleccionados por sus trabajos individuales, formaban equipos entre ellos y realizaban una serie de pruebas físicas y culturales. Los equipos vencedores embarcarían en el ferry J. J. Sister, de la Compañía Transmediterránea, rebautizado con el nombre de Guanahaní, y a bordo emularían los jóvenes premiados el tercer viaje de Cristóbal Colón a América.

A Marco, se le pudo ver en el programa televisivo emitido el 18 de agosto de 1989, ejerciendo como capitán del equipo azul. Como anécdota, cabe decir que en el equipo rosa, estaba de capitán Manolo Martínez, que después sería el cantante del grupo musical Astrud.

El equipo azul, capitaneado por Marco Macías Prieto, estaba integrado por María Valdazo Rojo, de Aranda de Duero (Burgos); Juan Algar Pinilla, de Madrid; Mari Carmen Reche, de Barcelona; y Joseba Gómez Rebolledo, de Ugao (Vizcaya).

El tercer viaje de Aventura 92 tuvo una duración de treinta y tres días y se inició el 16 de septiembre de 1989 en Cádiz. Hizo escalas en los puertos de Santa Cruz de Tenerife, San Sebastián de La Gomera, Sao Vicente, Boca Grande, Ciudad Guayana, Cumaná, Guaraguali, Santo Domingo, Funchal, Huelva y Cádiz, donde arribó el 19 de octubre.

Los profesores a bordo del Guanahaní fueron cuarenta, e impartían materias tan dispares como gemología, o nudos marineros, e incluso cursos de socorrismo o piragüismo, así como circuito de aventuras, bádminton, bicicleta de montaña, flora y fauna, historia y geografía, además de clases magistrales en lo que se llamaba Aula Magna.

Marco realizó, durante el tiempo que duró el viaje, caricaturas, viñetas e ilustraciones que fueron publicadas en Oleaje Estudiantil, el diario de a bordo. Todas las mañanas de travesía, los expedicionarios desayunaban con sus dibujos, que eran esperados por toda la tripulación.

Los cuatrocientos alumnos expedicionarios que formaban parte de este viaje procedían de los veinticuatro países latinoamericanos, incluyendo Portugal y Estados Unidos. Doscientos eran españoles, y los otros doscientos procedían de los demás países.

El lunes 21 de marzo de 1994, Marco inauguró una exposición de los originales de este entonces inédito cómic en el Colegio Mayor Iberoamericano Nuestra Señora de Guadalupe, de la Ciudad Universitaria (Madrid), centro donde también se alojó durante los primeros años de su etapa universitaria. De esta exposición quedó constancia en el diario ABC y en los periódicos estudiantiles de la época.

El día 2 de abril de 2016 falleció Marco Macías, dejando un vacío insustituible en familiares, amigos, y en el mundo de la cultura, y desde entonces ha recibido numerosos y cálidos homenajes, entre los que se cuenta la edición de este cómic, Cosas y Casos Colombinos, a cargo de la Diputación Provincial de Huelva, a través de la oficina para el 525 aniversario del encuentro entre dos mundos.

La relación de Marco con Iberoamérica fue creciendo y las condolencias por su fallecimiento llegaron de más de veintinueve países. Porque además de ser un artista, allá por donde pasaba, Marco iba haciendo amigos.


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sábado, 2 de septiembre de 2017

Superman en el País de las Maravillas

El Capitán Marvel usa el poder de Shazam para enfrentarse a sus diferentes enemigos. El cantante Elvis Presley decide peinarse como un miembro de la familia Marvel en 1954

GERARDO MACÍAS
30 Agosto, 2017



'Showcase presenta Shazam'. Guion: Denny O'Neil y otros. Dibujos: C. C. Beck y otros. Planeta DeAgostini Cómics, 2008.

Se considera a Superman el primer superhéroe tras su primera aparición en Action Comics nº 1 (1938). En esta ocasión traemos al único personaje que logró hacerle sombra en popularidad y ventas: el Capitán Marvel, creado por C. C. Beck y Bill Parker en 1939 en Whiz Comics nº 2, publicado por Fawcett.

El Capitán Marvel puede volar y posee fuerza y resistencia sobrehumanas. Sin embargo, no está tan inspirado en el kryptoniano como se suele pensar: Superman representa a la ciencia (ciencia ficción, pero ciencia al fin y al cabo); mientras que el Capitán Marvel representa a la magia y el nonsense, al más puro estilo de Alicia en el País de las Maravillas.

Billy Batson era un niño huérfano que vivía en la calle. Un día, un mago llamado Shazam le concedió a Billy poderes mágicos para que velase por la paz mundial bajo la identidad del Capitán Marvel. Si Billy grita "¡Shazam!", cae un trueno y lo convierte en un superhéroe que posee la sabiduría de Salomón, la fuerza de Hércules, la resistencia de Atlas, el poder de Zeus, el coraje de Aquiles y la velocidad de Mercurio, siendo la palabra Shazam un acrónimo formado por las iniciales de todos estos personajes.

La Familia Marvel llegó a ser más numerosa que la de Superman, con Mary Marvel, Tío Marvel, los Tenientes Marvel, el Capitán Marvel Jr y Hoppy, el Conejo Marvel, y eso sin contar que su mejor amigo es un tigre parlante. El personaje, a mediados de los cuarenta, vendía más cómics que Superman y fue el primer superhéroe adaptado al cine, en una serie de doce cortometrajes titulada The Adventures of Captain Marvel.

El Capitán Marvel usará el poder de Shazam para enfrentarse a enemigos como el Doctor Sivana (un científico loco y malvado), Mr Mind (un gusano que controla mentalmente), los animales de la Monstruosa Sociedad del Mal y Black Adam (antecesor del Capitán Marvel y poseedor de los mismos poderes, pero donados por dioses egipcios).

Entre los fans de la Familia Marvel estaba Elvis Presley, que descubrió al Capitán Marvel entre 1950 y 1952. La colección de Elvis de cómics del Capitán Marvel todavía se conserva en Graceland, mansión de Elvis en Memphis.

En 1954, buscando un corte de pelo que destacase, Elvis decidió peinarse como un miembro de la Familia, el Capitán Marvel Jr, con mechón, y patillas que él luego dejó crecer aún más.

El logotipo de la TCB, el grupo de músicos que acompañó a Elvis Presley desde agosto de 1969 hasta su fallecimiento en 1977, contiene la insignia del rayo de la Familia Marvel.

Ya entrados en los 70, con el cantante en plena etapa de Las Vegas, siguió inspirándose en el héroe con una media capa similar a la usada por los Marvel.

En 1941, DC Comics, editora de Superman, demandó a Fawcett. La decisión judicial favoreció a Fawcett, pero DC apeló y un año después, otro juez determinó que el copyright de DC era válido pero no estaba claro que el Capitán Marvel lo infringiese, lo que reabría el caso. Fawcett sabía que perdería un nuevo juicio contra DC, así que decidieron indemnizar y prometieron no volver a publicar el personaje desde principios de 1954.

En la editorial Marvel Comics se dan cuenta de que la marca Captain Marvel está en desuso, y deciden hacerse con ella y crear un nuevo personaje. En 1967, Stan Lee y Gene Colan crean al Capitán Mar-Vell (Marvel Super-Heroes nº 12), que pasaría a la serie Captain Marvel en mayo de 1968. Para mantener la marca registrada, Marvel ha de publicar una cabecera de Captain Marvel cada cierto tiempo.

Cuando DC Comics compra la licencia de publicación a Fawcett y hace una serie del personaje, en 1973, no queda más remedio que cambiar el nombre de la cabecera por Shazam. Sin embargo, se puede llamar Capitán Marvel dentro del cómic. La serie se cancela en 1978 y el Capitán Marvel recala en las páginas de World's Finnest y Adventure Comics.

En 1985, el personaje se integra en el Universo DC y en 1987 se relanza en la miniserie Shazam: The new beginning y se incluye en la Liga de la Justicia Internacional. En 1991, DC decide olvidarse de licencias y compra el personaje a Fawcett, y en 1994 hace una nueva revisión de su origen en The Power of Shazam, cómic de Jerry Ordway cuyo éxito es antesala de la serie regular Power of Shazam que se mantuvo abierta entre 1995 y 1999.


Malaga Hoy


…pero sigue siendo el Rey!

Panini publica un recopilatorio con lo mejor de Jack Kirby, autor fundacional del cómic norteamericano

JOSÉ LUIS VIDAL
30 Agosto, 2017




A lo largo de la historia de las Bellas Artes se producen momentos, auténticos puntos de inflexión, en los que surgen autores que van a marcar, a partir de entonces, a las generaciones venideras: música, pintura, literatura y… cómic.

El nombre de Jack Kirby siempre ha de escribirse con letras mayúsculas y en negrita, ya que en el mundo de los comic-book norteamericanos ocupa el lugar reservado a la máxima deidad, si lo comparamos con el Olimpo. Y ahora que se cumple un siglo de su nacimiento, no hay mejor momento para homenajearlo, y la editorial Panini pone a la venta el próximo 30 de agosto una auténtica joya, algo que se ha hecho con muy pocos autores en nuestro país. Se trata de un tomo, en el que, a lo largo de sus ochocientas páginas vamos a hacer un viaje a través del tiempo, el espacio, y las dimensiones más desconocidas. Como si de uno de los personajes de Kirby se tratara, nos vamos a introducir en su universo de mundos sin fin de los que fue el arquitecto, el creador gráfico que hizo de ellos lo que hoy son el día.

Huiremos de tremebundos monstruos de nombre impronunciable, daremos tortas como panes junto al defensor del American Way of Life, compartiremos aventuras junto a un cuarteto de lo más especial, seremos impregnados por la tremenda fuerza y poder de un tipo verdoso que siempre está de muy mal humor, viajaremos a las legendarias Asgard y Wakanda y, sorprendidos, descubriremos que en la prehistoria existió un dinosaurio de color rojo…

Pero esto sólo es un aperitivo de lo que nos espera dentro de este King Size Kirby, ya que comenzaremos nuestro periplo por los años cuarenta, con unas obras en las que un Kirby primigenio ya daba pequeños destellos de genialidad, pero aún estaba por llegar lo mejor. Página a página, el dibujante fue dejando atrás un estilo feísta, de trazos aún poco definidos y, gracias a una serie de entintadores (todo hay que decirlo, ya que en aquellos tiempos era vital a la hora de finalizar el trabajo entregado a lápiz por los dibujantes) fue emergiendo ese Jack Kirby ya totalmente reconocible, con un estilo en el que los rasgos, la fuerza y el dinamismo de sus personajes son únicos. Él creó una manera única de trasladar al papel las imposibles maquinarias con las que se topaban los héroes cuyas aventuras dibujaba y, por supuesto, creó lo que yo denomino, un "falso" 3D: Unas páginas en las que, sin la ayuda de ningún artilugio (gafas, etc…) nos sumergíamos, tirándonos de cabeza ante imposibles perspectivas, tremebundos collages que aún hoy en día transpiran modernidad y podrían ser colgados en la sala de cualquier buen museo que se precie.

Y es que, como ya decía al principio, la obra de Jack Kirby, a lo largo de los años, ha servido como base, cimientos, con los que muchos autores posteriores han comenzado a definir un estilo propio. Para hacer un listado de los dibujantes de cómic que han sido influenciados por el maestro neoyorkino me harían falta muchas más páginas que éstas. Si tan sólo nos centramos en el mercado norteamericano, creo que no me equivoco al decir que hay pocos, poquísimos dibujantes que no tengan, mantengan, un rasgo, por leve que sea, que no recuerde a Kirby. Y ya no hablo de autores europeos, que también los hay…

Notaréis que no estoy apuntando ningún dato biográfico del autor, y es que para los más interesados en sumergirse en la vida y obra de este titán de las viñetas, recomiendo la lectura y disfrute del libro del historiador y teórico de los cómics, José Joaquín Rodríguez, que en su obra King Kirby. Jack Kirby y el mundo del cómic, publicada por Dolmen, desvelará cualquier duda que tengáis sobre él.

Finalmente, comentar que este enorme tomo puede tener varios receptores. Por una parte, esos lectores que desconozcan la obra de su autor, van a tener un magnífico catálogo, en formato grande, de las mejores obras que Kirby dibujó para Marvel (no están todas las que son, pero si son todas las que están). Un perfecto punto de partida para, posteriormente, buscar y disfrutar del resto de sus cómics, la mayoría publicados por la propia Panini y, estamos de suerte, otras editoriales como ECC, que en los últimos meses viene editando el magnífico Cuarto Mundo que éste creó para DC Comics.

Por supuesto, esta obra es también una herramienta para aquellos que quieran dedicarse al dibujo, ¿quién no ha copiado alguna vez las poses, las imposibles perspectivas del autor? Pues aquí tienen la oportunidad de disfrutar y aprender cómo se dibuja una página de cómic de superhéroes.

Soplemos todos las imaginarias cien velas de este aniversario, una fecha para recordar junto a la obra de un autor que no ha envejecido ni un ápice, más bien todo lo contrario. HAIL TO THE KING!


Malaga Hoy

El Castigador y Barracuda

JAVIER FERNÁNDEZ
30 Agosto, 2017



'Marvel Saga. El Castigador, 7: Barracuda'. Garth Ennis, Goran Parlov. Panini. 160 páginas. 15 euros.

La reedición de El Castigador MAX de Garth Ennis, una de las mejores series de superhéroes de la primera década del siglo XXI, llega a su séptimo tomo, y aquí Frank Castle se topa con un contrincante de su tamaño: el implacable Barracuda. Como dice Julián M. Clemente en su introducción: "Todo superhéroe que se precie tiene un villano por antonomasia. (…) Y quizás sin proponérselo, el guionista de Belfast encontró en Barracuda a ese enemigo perfecto, a ese contendiente que arrastará al vigilante de la calavera en el pecho hasta un infierno de difícil regreso". Barracuda recopila los números 31 a 36 de MAX: Punisher (2006), escritos por Ennis y dibujados por el estupendo Goran Parlov, siempre con portadas de Tim Bradstreet.



Malaga Hoy



Un renovado Spiderman

JAVIER FERNÁNDEZ
30 Agosto, 2017




Superadas las reticencias que provocaron los cambios radicales de Un nuevo día, el conjunto de artistas al cargo de las aventuras de Spiderman siguió convenciendo a los lectores con historietas tan frescas e interesantes como las incluidas en el tomo La primera cacería de Kraven. Dan Slott y Marcos Martín narran la forzosa conversión de Peter Parker en paparazzi (con sorpresa incluida), Bob Gale y Mike McKone traen de vuelta a Los Forzadores (y plantan la idea del regreso de los clones) y Marc Guggenheim y Phil Jimenez nos presentan a Ana, la más joven del clan Kravinoff, dispuesta a terminar el trabajo del malogrado Kraven en una oscura aventura con Daredevil y Alimaña como invitados. Van aquí compilados los números 559 a 567 de The Amazing Spider-Man (2008). Lo cierto es que este renovado Spiderman mola mucho, y lo mejor está por llegar.

Malaga Hoy

Un chico y su dinosaurio

JAVIER FERNÁNDEZ
30 Agosto, 2017



'100% Marvel HC. El dinosaurio diabólico'. Jack Kirby. Panini. 192 páginas. 16,50 euros.

Tras su paso por DC durante el primer lustro de la década de 1970, Jack Kirby regresó a Marvel en 1975 para firmar un puñado de títulos cargados de la rara potencia y el grafismo desbocado del maestro a sus cerca de sesenta años. Capitán América, Los Eternos, Pantera Negra y El Hombre Máquina quedan como testimonio de un autor irredento al que se le había escapado ya el pulso de su tiempo y que, por lo mismo, construyó un universo propio, alejado de las modas, que se agiganta y resulta más y más fascinante con el paso de los años. Panini ha ido reeditando paulatinamente todos estos cómics en las cabeceras Marvel Gold y Marvel Limited Edition, para gozo de los lectores, pero todavía faltaba la más extravagante de las piezas del puzzle: Dinosaurio Diabólico, que precisamente llega ahora a librerías en un bonito tomo de la colección 100% Marvel HC.

Los nueve números que componen la serie fueron publicados originalmente con fechas de portada de abril a diciembre de 1978, es decir, en el último año de Kirby en Marvel, y narran las aventuras en el pasado prehistórico de "un demonio gigante de escamas rojas, acompañado únicamente por un joven primigenio llamado Chico Luna", tal y como reza el texto de presentación que precede a cada número. Fiel a su estilo y a su larga trayectoria, Kirby añadió elementos de ciencia ficción y monstruos grotescos, como las hormigas gigantes de los números cinco y seis, similares a aquellas otras criaturas que poblaban sus propios tebeos de finales de los años 50. Una mezcla imposible sublimada por los espectaculares dibujos del artista, en los que brillan, como era habitual, los planos generales y las dobles páginas, así como el ritmo vertiginoso que caracteriza la obra de principio a fin. Tras la marcha de Kirby, los personajes pasaron a un olvido relativo, del que salieron solo en contadas ocasiones, y más recientemente los conceptos han sido recuperados en Moon Girl y Dinosaurio Diabólico, una desenfadada actualización en la onda a la que nos tiene acostumbrados la última Marvel.


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Cien años del rey

Marvel presume del que fuera uno de sus grandes creadores, Jack Kirby, y saca a la venta un volumen de 800 páginas con superhéroes y otros géneros

JAVIER FERNÁNDEZ
30 Agosto, 2017



'King-Size Kirby'. Jack Kirby y otros. Panini. 816 páginas. 100 euros.

Cuando se cumplen cien años de su nacimiento, pocos autores brillan en el firmamento del tebeo estadounidense con la fuerza de Jack Kirby (1917-1994). Judío neoyorkino, Kirby comenzó su larguísima carrera en 1936, y solo la muerte, seis décadas después, pudo separarlo del tablero de dibujo. A lo largo de todo ese tiempo, el artista revolucionó el medio, dotando al formato comic book de un estilo propio, de una gramática definitivamente emancipada de la del cómic de prensa, merced a un storytelling enérgico y la espectacularidad de sus splash pages, con frecuencia dobles. Ayudó a fundar el género de superhéroes en los años 40, creando para Timely (futura Marvel) el abanderado más famoso de la historia, el Capitán América, pero también con las páginas que firmó en DC de personajes como Sandman, Manhunter, Boy Commandos o Newsboy Legion, siempre colaborando con Joe Simon. Y ayudó también a refundarlo en los años 60, cuando alumbró de una tacada, junto al guionista Stan Lee, el universo Marvel. Pero la larga sombra de Kirby no se limita a los superhéroes, fue pionero del género romántico y dibujó tebeos virtualmente de toda clase: bélicos, paródicos, de género negro, de terror, de ciencia ficción, del Oeste y hasta en formato 3-D.

Kirby trabajó para todas las editoriales importantes, aunque su nombre está asociado sobre todo a Marvel. Como ya he apuntado, en una explosión creativa sin precedentes y en apenas un par de años, Kirby y Lee se sacaron de la chistera casi todos los personajes clásicos de la editorial: Los Cuatro Fantásticos, Thor, Hulk, Iron Man, Los Vengadores, La Patrulla-X, etcétera; y no dejaron de añadir personajes y conceptos al canon marvelita hasta la marcha de Kirby a DC en 1970. Cierto es que el autor y la editorial mantuvieron una tortuosa relación (nada extraño en un negocio que tiene por costumbre escamotear a los artistas los derechos y las ganancias), pero el legado de Kirby sobrepasa cualquier polémica y Marvel presume de ello. Véase si no, el volumen King-Size Kirby, recién publicado por Panini, que es uno de los libros más alucinantes, por forma y contenido, que uno puede echarse a la cara.

Impreso en gran formato, encuadernado en tapa dura y encajado en un estuche, el exuberante volumen de más de 800 páginas celebra todas las etapas de Kirby en Marvel, desde sus inicios en la Edad de Oro hasta la década de 1970. Contiene números escogidos de sus trabajos en el género de superhéroes (Captain America Comics, Fantastic Four, The Incredible Hulk, The Avengers, The X-Men, The Mighty Thor o The Eternals) y una selección de los muchos géneros que trabajó dentro de la Casa de las Ideas (Yellow Claw, Rawhide Kid, Strange Tales, Amazing Adventures, Teen-Age Romance o Sgt. Fury and His Howling Commands), con no pocas rarezas inéditas en nuestro idioma. El tomo vale cien euros, y esto asustará a la mayoría de ustedes, pero les invito a que vayan metiendo dinero en una hucha, pues el libro es un auténtico trozo de historia, y visto así no resulta caro.

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sábado, 26 de agosto de 2017

Cinco décadas de Corto

JAVIER FERNÁNDEZ
23 Agosto, 2017


'La balada del mar salado'. Edición 50 aniversario'. Hugo Pratt. Norma Editorial. 200 páginas. 59 euros.

En 1967, hace ahora 50 años, debutaba en las páginas de la revista genovesa Sgt. Kirk un aventurero destinado a cambiar la historia del cómic: Corto Maltés. Lo hizo atado de pies y manos a una balsa, naufragando al borde de la muerte en los mares del sur, en la página cinco del serial La balada del mar salado (en italiano, Una ballata del mare salato, con ese artículo indeterminado potenciando el hechizo de un título de lo más sugestivo).

Recopilada posteriormente en álbum, La balada… es una de las muchas obras maestras que Hugo Pratt firmaría a lo largo de su vida, un tebeo revolucionario, un triunfo artístico y literario de apenas 160 páginas del que se han escrito innumerables ensayos para poner en valor su estética, su estructura, su ideología o su enorme influencia en el desarrollo del medio; pero también, y más allá de que se aprecie o entienda toda su dimensión, La balada… es un tebeo delicioso, un relato que invita a soñar, a perderse en la aventura, la magia y el misterio. Por una cosa y por otra, pienso que no debería faltar en ninguna biblioteca. Norma Editorial es quien posee en la actualidad los derechos del título en castellano, y lo tiene incluido dentro de la Colección Hugo Pratt, en cartoné, con una estupenda introducción, un tamaño de página más similar al de los comic books que al de los álbumes tradicionales y el coloreado oficial que imita los tonos de las acuarelas del autor, y que resta no poca fuerza al poderoso blanco y negro en que fue concebida la obra. A esta edición, digamos, estándar, se suma ahora la exuberante Edición 50 aniversario, de 41 centímetros de altura y 32 de anchura, numerada y limitada, impresa en el blanco y negro original y complementada con diversos materiales extra como el dosier Corto Maltés, medio siglo del señor de la aventura, en el que Gianni Brunoro explica los materiales e influencias que condujeron a la creación del personaje, y una docena de acuarelas de Pratt (estas sí, a color) con diversos motivos de la serie.


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