lunes, 27 de julio de 2026

Lo mejor del mes. Lesbianas del XIX, la filosofía de Max y Barcelona antes de 1992

 Por Álvaro Pons y Noelia Ibarra

1. Charity y Sylvia. Tillie Walden. Traducción de Eva Reyes de Uña. La Cúpula, 2026

A través de cartas y documentos reales, Walden reconstruye la historia de Sylvia y Drake. y Charity Bryant, una pareja lesbiana en el Vermont de principios del XIX. Juega con la literatura decimonónica americana para trasladar al comic un relato que conjuga a la perfección el espacio íntimo con el contexto histórico, mostrando el paso del tiempo en los rostros de sus protagonistas mientras evita la mirada dramática centrándose en ese triunfo silencioso de la belleza de los cotidiano, que no lo elude confrontar su valentía con las dudas que la educación recibida les impone, pero que sabe deshacer la crudeza gracias a la calidez que desprende su relación. Un discurso de esperanza desde un panorama histórico de la percepción LGTBIG+.

2. Bardín el Superrealista. Max. La Cúpula, 2026.

El Premio Nacional del Comic se estrenaba reconociendo una nueva vuelta de tuerca en la obra de Max, autor referente del underground que supo protagonizar una evolución fascinante a través de los estilos para crear este particular personaje, en el que se funde la innovadora aproximación de Chris Ware a la historieta con la tradición más cáustica de la Bruguera de los años cincuenta, de los Conti, Nadal, Cifré, Vázquez o Peñarroya que compartían desde las viñetas el espiritu burlón azconiano. Desde la línea pulcra, Bardín se sumerge en el surrealismo daliniano para salir a respirar reconvertido en maestro del absurdo desde cuya lógica filosófica expone las contradicciones y vergüenzas de esta sociedad y cuyo humor desemboca en esa lectura inteligente que no tiene miedo al desafío.

3. Sangre de barrio. Jaime Martín. Norma, 2026.

Necesaria reedición recopilatoria de una obra que desde las páginas de la revista El Vñibora, supo seguir el ejemplo de autores como Carlos Giménez y Alfredo Pons para relatar la vida cotidiana de la juventud de los arrabales de una Barcelona preolímpica, de ese purgatorio de la periferia donde las drogas, el paro y la prostitución convivían con la música y el cómic como evasión. Retrato veraz de unas tribus urbanas que protagonizaban el sentimiento de pertenencia antes de la llegada de las redes sociales, que habla de supervivencia cuando el no future parecía real y cercano, sin condescendencia pero manteniendo la dignidad desde una conciencia de clase que se cantaba en los conciertos. Casi 40 años después , una clase de historia que no aparecerá nunca en los manuales.

4. Paraíso. Park Kun-Woong. Traducción de Alba Verea. Tengu Ediciones, 2026

Cada nueva entrega de Park Kun-Woong lo consolida como una de las voces más sugerentes del comic coreano, instalado en la compleja tarea de reivindicar la memoria histórica de Corea del Sur dando voz a los olvidados de diferentes tragedias que marcaron el país. Sin embargo, el dibujante opta siempre por una lectura sorprendente, trasladando la realidad a miradas desde el género, en este caso a través de la ciencia ficción, para que las viñetas se transformen en contundente artefacto de justicia social, sin abandonar la exploración formal que le permite el lenguaje del comic para analizar el papel del tiempo como cura del trauma, pero desde una mirada onírica que transforma el dolor de la pérdida en un tránsito casi surrealista desde ese blanco y negro cortante y opresivo.

5. Dulce basura. Kayla E. Traducción de Juan Navarro. Reservoir Books, 2026.

Tan difícil de categorizar como de describir, la obra que propone Kayla E. es un objeto caleidoscópico, que cambia a cada giro que le damos, a cada página que pasamos. Aparente popurrí de posibilidades narrativas, mezcla de referentes infantiles que transitan del cuento a la publicidad festiva, de colores vivos y brillantes, al que nos acercamos indefensos para descubrir, demasiado tarde, que la autora ha sabido atraernos al otro lado de esa ingenuidad, a un durísimo relato de abusos que nos deja prisioneros, en una lectura desasosegante de una infancia rota que destruye cualquier esperanza para inyectarnos su dolor y sentir como propio el olor nauseabundo de una sociedad podrida.

Babelia Núm. 1.809. Sábado 25 de julio de 2026


Un pequeño desvío…

La vida de este famoso personaje, Corto Maltese, tal como reza la canción, “…está llena de sorpresas”


José Luis Vidal

16 de julio 2026


Lo que tan solo era una fugaz visita a un antiguo amigo, antes de marcharse de Sidney, dio un giro radical a aquel día.

Marcus, antiguo compañero de peripecias piratiles de Corto, vive entre la basura, totalmente abandonado en el abismo de las drogas, por lo que la inesperada llegada del protagonista tan solo sirve para que el aviador se sumerja aún más en sus difusos recuerdos.



Ficha

Corto Maltés: El día antes.

Guion: Martin Quenehen

Dibujo: Bastien Vivès

Tapa dura

Color

176 págs.

28 euros

Norma Editorial


Hay personas que se rinden a su destino, por lo que Corto regresa a su auto con la intención de llegar a tiempo al aeropuerto. Y justo en ese momento es abordado por dos mujeres que se cuelan en su coche sin casi mediar palabra.

Cuando alguien te apunta con un arma tu disponibilidad a la hora de escuchar sus planes se hace total, y si encima en la breve conversación entre el trío sale a relucir el nombre de la esquiva Ai-Ling, esa mujer a la que Corto lleva buscando desde hace mucho tiempo, la luz del interés surge de repente.

Las dos nuevas compañeras de viaje son Piper, una ex militar, perteneciente al ejército australiano, que suele disparar antes que hablar, y porta con una invisible mochila de remordimiento debido a la violencia de su pasado.

Pero la que llevará la voz cantante a la hora de explicar sus planes al protagonista será una abogada, Teana, super comprometida con lo que está ocurriendo en una franja del mapa muy cercana a Australia, concretamente en las islas Salomón y Tuvalu, una zona que en principio no parecía tener mucho interés sociopolítico, pero que se van a convertir en un suculento botín para el gobierno chino, que desea poseer este lugar a toda costa.

Aunque ha perdido en una apuesta su hidroavión, un reticente Marcus se unirá al peculiar grupo, y en cuando lleguen a Honiara, en las Islas Salomón, comenzarán los problemas, metiendo a los protagonistas en una aventura en la que el peligro y la amenaza aparecerán de la mano de unos mafiosos chinos pertenecientes a las peligrosas tríadas.

Jugándose el cuello, Corto y sus acompañantes deberán iniciar una carrera que los llevará, tras algún que otro inesperado aterrizaje forzoso, al lugar donde está aprisionada Ai-Ling, un cárcel bastante más distinta a las que estamos acostumbrados a ver habitualmente.

Pero claro, los mafiosos chinos les siguen la pista, y no se andarán con chiquitas para conseguir sus planes…

Me parece muy acertado contar con grandes nombres de la viñeta para continuar con las aventuras de personajes icónicos del cómic (Blueberry, Lucky Luke, Blake & Mortimer…), ya que no solo se les puede insuflar nueva vida, sino que la visión de otros creadores resulta muy interesante. En el caso de este 'nuevo' Corto Maltés, metido de lleno dentro de un conflicto sociopolítico, pero añadiendo grandes dosis de acción y aventura, hacen que la lectura de este cómic, el último del tándem formado por el guionista Martin Quenehen y el enfant terrible de la BD franco belga, Batien Vivès, sea una apasionante experiencia para los fans del personaje o simplemente para esos lectores que tan solo quieran pasar un muy buen rato.


Diario de Cadiz



Estirpe de la noche

Hijo del Murciélago, nieto del Demonio. Una mezcla explosiva


José Luis Vidal

20 de julio 2026


Atada y con una bolsa en la cabeza, la mejor manera de distraer a su captor era contarle una historia, una especie de cuento en la que se narraban las peripecias de un joven príncipe que, tras haber sido criado por una férrea madre y un tiránico abuelo, había conocido por primera vez a su padre, junto al que recorría una ciudad en la que el crimen y la violencia campaban a sus anchas.



Ficha

The Boy Wonder.

Autor: Juni Ba

Tapa dura

Color

184 págs.

26 euros

Panini Cómics


Lo malo es que hay algunas herencias que no debieran haber existido nunca, y la semilla de la violencia había sido plantada en el interior del muchacho, que decepcionó a su padre al optar por la salida más expeditiva a la hora de enfrentarse a un simple ladrón, sin saber que a la vez que cercenaba su cabeza, cortaba de raíz sus vínculos familiares.

Para aplacar este perfil tan peligroso, el patriarca llamó de al hermano mayor, aquel que había sido el primero en acompañarlo, y que había aprendido a suprimir el dolor de los recuerdos.

Pero ni siquiera con su compañía, enfrentándose a uno de los más peligrosos villanos del lugar, el príncipe Damian, que así es como se llamaba, conseguía alejar de sí los recuerdos y la presencia de su oscuro abuelo…

Afortunadamente, había otros hermanos, concretamente aquel que había vivido el dolor más intenso y regresado de la tumba para luchar contra el Mal. Oculto tras una máscara, casi viviendo en la indigencia, era un buen espejo en el que mirarse para darse cuenta que el camino de la violencia tan solo conduce hacia un lugar, el de la más absoluta de las soledades.

Sin embargo, entre ambos había un nexo que los hizo patrullar las calles para averiguar qué estaba pasando con algunos habitantes del lugar, gente que de pronto desaparecía.

La respuesta fue demasiado terrible, y llegó el momento de buscar pistas que condujeran hacia el alado monstruo que asolaba la urbe. Y qué mejor lugar que un festín en el que, acompañado por otro de sus hermanos, lograría infiltrarse y llegar hasta las profundidades de un lugar que parecía una pesadilla hecha realidad y que conocía demasiado bien…

¿Cómo termina esta historia? Para conocer el desenlace del genial argumento creado por el artista franco-senegalés Juni Ba ( Monkey Meat, Mobilis, Djeliya…) deberéis transformaros en una silenciosa sombra y seguir al joven Damian Wayne, el heredero del manto de Robin, sobre cuya cabeza, como una invisible espada de Damocles pende la presencia de su madre, Talia, y sobre todo su temible abuelo, ese auténtico demonio que una vez fue hombre, y cuyo nombre tan solo se susurra.

Fuera de la continuidad, Juni Ba construye un relato en el que recorre la historia de todos los Robins, y a la vez coloca al joven protagonista ante un reto en el que deberá vencer a sus propios fantasmas y convertirse en lo que Batman, su padre, espera de él.

La originalidad del trazo de Ba, cercano al cartoon, hace que la experiencia de lectura de este cómic sea de lo más impactante en este paseo por los rincones de la ciudad de Gotham, en que el tendremos alguna que otra aparición especial.


Diario de Cadiz


domingo, 26 de julio de 2026

El Oeste antes del ‘western’: ‘Dragones de frontera’

Un cómic muestra un fragmento muy poco conocido de la presencia española en América, a través de las aventuras de un destacamento de soldados en el Virreinato de Nueva España a finales del siglo XVIII.

‘Dragones de frontera’.

Julián Ruesga Bono

23 de julio 2026


Antes de la invención del salvaje oeste, de que existiera el far west y mucho antes de que Hollywood consagrara el western como género cinematográfico, entre los siglos XVI y XVIII, aquellos territorios, lo que hoy son los estados mexicanos de Sonora y Chihuahua y los estadounidenses de Texas, Arizona, y Nuevo México, eran el norte del Virreinato de Nueva España, la parte más septentrional del Imperio Español en América. En este ámbito histórico y geográfico se ubica la trama de la serie Dragones de frontera, un cómic de aventuras, protagonizado por algunos personajes reales y muchos otros de ficción, durante el último tercio del siglo XVIII. Hasta ahora, la serie se compone de cuatro álbumes repartidos en dos ciclos. Con guión de Gregorio Muro Harriet y dibujo de Iván Gil en el primer ciclo y de Pedro Camello en el segundo.

El Virreinato de Nueva España creó una red defensiva basada en una línea de fuertes, los presidios, y un cuerpo de caballería de intervención rápida, los dragones de cuera, que apoyaron la colonización y articularon la defensa y control de la frontera norte del Virreinato. Los soldados de cuera no formaban parte del ejército regular español, la mayoría de la tropa estaba formada por soldados criollos o mestizos, nacidos en Nueva España, adiestrados para el combate en aquellas difíciles regiones fronterizas. Su nombre derivaba de la cuera, abrigo largo sin mangas que llevaban como protección, confeccionado con varias capas de cuero que ofrecían una gran resistencia a las flechas enemigas. Además, combinaban el uso de caballos con barda, sombrero de ala ancha contra el sol, armas de fuego, lanzas y adargas, escudos ligeros de origen medieval, fabricado con piel endurecida, engrudada y cosida con cáñamo, muy resistentes a las lanzas y flechas de apaches y demás tribus de la frontera. A pesar de su escaso número, llevaron el peso de la vigilancia y control de la frontera norte del imperio español en América y las relaciones con las tribus indias, no siempre amistosas.

Así, Dragones de frontera nos descubre un universo histórico inexplorado y nos adentra en una parte de la historia de la colonización de América por España muy desconocida, como lo es la mayor parte de este episodio. Es como si entre la conquista y la independencia de las colonias tres siglos después no hubiese sucedido nada, salvo los Piratas del Caribe. La serie está muy bien documentada y nos ofrece la posibilidad de imaginar cómo debió ser aquel mundo, extraño y peligroso, lleno de dificultades y sobre todo variado: una rara y conflictiva mezcla de culturas, lenguas, razas y multiples intereses.

La acción de Dragones de frontera transcurre simultáneamente a la Guerra de Independencia de EEUU (1775-1783) y en algunos momentos el entramado de personajes que aparecen en la serie se cruza con ella. El primer ciclo de la serie está publicado en un volumen integral que reúne los dos primeros álbumes, Un largo camino a Santa Fe –que cuenta el secuestro de la monja Sor Madeleine por mezcaleros y comanches y el infructuoso intento de rescate que llevan a cabo los otros dos protagonistas de la historia, el cadete Sasoeta y el sargento Beitia– y Cuerno Verde, el segundo álbum, que directamente da cuenta de los prolegómenos y desarrollo de la campaña de Juan Bautista de Anza, Gobernador de Nuevo México, contra los comanches, dirigidos por el belicoso jefe de guerra Tavivo Narigant, Cuerno Verde, que hostigaban y saqueaban los asentamientos de los colonos hispanos. A través de una trama muy bien construida, un documentado y ágil guión y un detallado dibujo –brillante y espléndido en las panorámicas, más flojo en los planos cortos– conocemos la vida cotidiana, organización social y costumbres de los militares y colonos hispanos y a las diferentes tribus nativas con las que convivían y disputaban el día a día, también el épico recate de la monja secuestrada.

En el segundo ciclo el sargento Beitia y sus dragones acompañan a la ganadera tejana Azucena Acosta en la persecución de un grupo de franco-canadienses que han raptado a su marido y terminan en la ciudad de Geneviève, en la Luisiana española, donde reciben la noticia de la proximidad de un gran contingente de fuerzas del ejercito británico, que descienden por el Misisipi en dirección a la cercana población de San Luis de los Ilinueses (actual St. Louis) con la intención de atacarla. Suponiendo que sus perseguidos forman parte del contingente británico, los dragones del sargento Beitia se desplazan a San Luis, donde participarán en la defensa de la población en lo que se conocerá históricamente como la Batalla del Fuerte San Carlos.

Aquí la persecución se desplaza hasta la región de la Louisiana, un territorio cedido a España por la Corona Francesa en 1763, que se extendía al oeste del río Misisipi hasta Canadá y tenía su capital en Nueva Orleans. España apoyó a las colonias sublevadas durante la Guerra de Independencia de los EE UU y el Misisipi se convirtió en una de las principales vías de abastecimiento de los independentistas. Derrotados por Bernardo de Gálvez en el curso bajo del Misisipi, los británicos intentaron hacerse con la cuenca alta del río atacando la ciudad de San Luis y neutralizar así la principal vía por donde se canalizaba buena parte de la ayuda española a los revolucionarios norteamericanos. Este es el contexto del segundo ciclo de la serie que se desarrolla a través de dos álbumes, Azote (2024) y Los cañones de San Carlos (2025). Un excelente y sorprendente cómic histórico de aventuras español.


Diario de Cadiz



sábado, 25 de julio de 2026

Frío en el corazón

La Hora del Bocadillo

En las heladas tierras montañosas, el camino del conejo ronin esconde peligros inimaginables


José Luis Vidal

19 de julio 2026



Son muchos los kilómetros recorridos ya por Usagi en solitario o, como en sus últimas historias, junto a su joven primo Yukichi, hecho este que ha librado a la pareja de más de un momento de extremo peligro gracias a la habilidad que ambos poseen con la espada.

Pero el camino desgasta, cansa. Y si además te encuentras en unos parajes en los que la temperatura es demasiado baja, tus sentidos se embotan y puede que no estén tan preparados, alerta para las ‘sorpresas’ que pueden encontrar…

Una de estas será la aparición de un numeroso grupo de bandidos, ladrones que tras haber escuchado la conversación de los protagonistas, hacen su aparición con no muy buenas intenciones.

Por fortuna, las espadas hablarán, y el conflicto se va a resolver con rapidez, dejando que el dúo de guerreros pueda continuar su camino, teniendo la enorme suerte de toparse con una solitaria cabaña en la que los recibe una bella joven, Yuki, que dará muestra de una enorme hospitalidad, al permitir que ambos puedan pasar la noche resguardados del letal frío.

Lo malo es que, como ya sabéis los seguidores de esta colección, hay alguien que sigue los pasos de Usagi. Un ser incansable, cuya malévola sonrisa te puede dejar congelado, y que no tendrá ningún problema en arrojar a su paso un rastro de cadáveres, sobre todo de los ladrones a los que ya hemos conocido.

El malvado Jei siempre aparece acompañado por la solitaria melodía de la flauta que su joven sobrina Keiko porta, una muchacha que no parece percatarse de la extrema maldad de este ser que ha regresado del más allá en multitud de ocasiones, con un solo plan en la cabeza, aniquilar a Usagi.

En este nuevo volumen, los peligros van a rodear a los protagonistas, apareciendo de manera inesperada en la forma de los famosos Yokai, esos seres que forman parte de los mitos nipones. La mayoría son monstruos que pueden adoptar la apariencia humana para en el momento menos esperado, asesinar sin piedad a sus víctimas.

Y por desgracia, Usagi y Yukichi van a tener que vérselas con varios de estos peligrosos seres, y además, por si esto ya no fuera poco, la imparable amenaza de Jei, que acorta la distancia que le separa de su objetivo, será una imaginaria espada de Damocles que espera su momento para caer, imparable.

Lo dicho, Stan Sakai, el genial autor de este cómic, nos prepara un apasionante argumento en el que el gélido ambiente se mezcla con la aparición de diversos seres sedientos de sangre y la letal presencia del demoniaco Jei.

¿Qué más se le puede pedir a esta colección, una de las más longevas del mercado estadounidense?

Stan Sakai ha conseguido lo que pocos, ha creado una historia en la que la aventura es primordial, pero también las relaciones humanas (sí, ya sé que el protagonista es un conejo…) y, por si esto no fuera poco, acerca a los lectores a una lejana época de la historia de Japón en la que conoceremos usos y costumbres de sus habitantes, por lo que es innegable el valor didáctico de estas páginas.

No lo dudo ni un momento, ya que este cómic y su lectura me ha acompañado durante los últimos años, siempre gracias a Planeta Cómic, y en cada ocasión que se presenta lo recomiendo para chicos y mayores, ya que considero su lectura una de las mejores experiencias que pueden tenerse si eres amante del Cómic con mayúsculas.

El volumen se completa con una jugosa sección en la que podemos disfrutar no tan solo de las portadas de Sakai para la edición original, sino de todas las cubiertas alternativas, las versiones que artistas de gran renombre han sumado al universo de Usagi Yojimbo. Nombres como Jared Cullum, David Petersen, Skottie Young, Mathew Armstrong o Ethan Young.

Y es que imagino el placer y alegría que ha supuesto para todos estos autores el poder sumarse al universo de este personaje al que ya se le puede adjudicar el calificativo de mítico.


Diario de Cadiz



El español Javier Rodríguez conquista tres Premios Eisner en la Comic-Con de San Diego

La también española Laura Pérez, ilustradora, se hace con otro de los galardones en el mayor encuentro internacional dedicado al cómic y la cultura popular






El dibujante español Javier Rodríguez firmó una de las grandes actuaciones de la edición 2026 de los Premios Eisner al alzarse con tres galardones durante la ceremonia celebrada en el marco de la Comic-Con de San Diego, el mayor encuentro internacional dedicado al cómic y la cultura popular. Considerados los premios más prestigiosos de la industria, los Eisner reconocieron el talento del artista gallego por su trabajo en la miniserie Absolute Martian Manhunter, publicada por DC Comics.Rodríguez obtuvo el premio a la mejor miniserie junto al guionista Deniz Camp, además del reconocimiento a mejor dibujante/entintador por la misma obra. El tercer galardón recompensó su labor gráfica en Absolute Martian Manhunter, Batman & Robin: Year One #7 y The New Gods #8, consolidándolo como uno de los grandes protagonistas de la noche. La miniserie Absolute Martian Manhunter fue, además, la producción más premiada de la gala al sumar un cuarto Eisner gracias al premio a la mejor rotulación, concedido a Hassan Otsmane-Elhaou. La obra forma parte de la línea editorial Absolute Universe, impulsada por DC Comics para reinventar algunos de sus personajes más emblemáticos. En este caso, la historia sigue a un agente del FBI cuya mente queda fusionada con la conciencia de un ser extraterrestre.

Estos nuevos reconocimientos refuerzan la trayectoria ascendente de Rodríguez en el mercado estadounidense. En 2025 ya había logrado su primer Premio Eisner al imponerse en la categoría de mejor serie limitada por Zatanna: Bring Down the House, realizada junto a la guionista canadiense Mariko Tamaki.

La representación española también brilló gracias a la ilustradora Laura Pérez, que obtuvo el premio a la mejor edición estadounidense de material internacional por Nocturnos, publicada en Estados Unidos por Fantagraphics y traducida por Andrea Rosenberg. La presencia hispana tuvo otro momento destacado con el ingreso del argentino Héctor Germán Oesterheld, creador de El Eternauta, en el Salón de la Fama de los Premios Eisner, un reconocimiento a su legado en la historia del noveno arte.

El éxito de Rodríguez y Pérez confirma la consolidación del talento español entre los autores más influyentes de la industria del cómic estadounidense, una tendencia que se ha mantenido de forma constante durante la última década


El Pais 25 julio 2026

Más bien "mágica humanitas"

 Tribuna libre / Luna Miguel

De jovencilla creía que magia y mística eran la misma cosa. Utilizaba indistintamente esas palabras para pensar lo sobrenatural, la fantasía, el amor hacia eso que no entendemos, pues escapa a nuestros sentidos, etcétera. En verdad, no iba tan desencaminada. Muchos años, lecturas y sueños después, entendí que toda magia y toda mística nacen de nuestro gusto por las mitologías y los mundos de ficción, por la creencia desmesurada en la creación literaria y por la voluntad de jugar con las palabras hasta que estas nos atraviesen la carne, quién sabe si para darnos placer, o para unirnos a los otros, o para vencer el miedo a la muerte; o quizás para todo y nada de eso a la vez. La magia, entonces, como la mística, es la fe en la imaginación, esto es, en esa sustancia lenta y fantasiosa que nace de nuestras vísceras, aunque prenda como el fuego o nos arrastre como una ponientá. Pienso en esa definición creciente, en esa forma de fe fantástica, cuando llegan a mis manos los últimos tomos de Atelier of Witch Hat, de Kamome Shirahama, un manga que comenzó a editarse hace ya una década en Japón y algo más tarde en España, pero que se ha hecho especialmente popular en todo el mundo tras el estreno de un anime basado en sus páginas.

Viñeta de Atelier of Witch Hat, de Kamome Shirahama. Milky Way

Atelier of Witch Hat es la historia de Coco, una niña de origen humilde, aprendiz de artesana, que quiere ser maga en un mundo en el que la magia está, en apariencia, reservada sólo a unos cuantos. Nada más provocar un hechizo que casi le hace perder a su madre, un profesor de magia ve en ella no ya a una elegida, pero sí a esa figura genuina y sincera que podría liberar de sus reglas conservadoras y elitistas a la sociedad de quienes tienen permitida la burjería. A partir de esta manida premisa, Shirahama va construyendo un universo cada vez más original y propio, basado en pequeñas tramas de intimidad y esfuerzo personal, y no tanto en grandes revueltas o ansias por salvar el mundo de un terrible destructor. Dicen que la nueva fantasía está perdiendo el interés por los antagonistas excesivos y maléficos, por los enemigos innombrables y por las resoluciones de siempre violentas, belicistas. Kamome Shirahama, que en entrevistas reconoce haber sido una devoradora de Las crónicas de Narnia o El Señor de los anillos, pone el foco sin embargo en el dibujo tierno, detallista y tan cálido como la personalidad de las magas a las que nos va presentando, cuyos traumas y miedos personales suelen causar tanto o más pavor que las babas de un demonio. Hay magia, sí, pero podría no haberla -y esa es la clave de esta y otras ficciones fantasiosas del momento- pues su existencia no está al servicio de la trama, sino que es un elemento más de su particular universo lento, reflexivo, hondo en su exploración de la nostalgia, del amor, de la justicia o de la fe. Así, en Atelier of Witch Hat, como había pasado también en la dulce y sofisticada Frieren, en la filosófica To Your Eternity, o mucho antes en la poética Mushi-shi, lo que se explora no es tanto la idea de poder y de victoria como la de cuidado, belleza y perseverancia.

En una de sus muchas definiciones de lo sobrenatural, escondidas en sus famosas cartas sobre demonología, el escritor Walter Scott dijo que la brujería es "una forma de alejarse de Dios". Atendiendo a la fuerza de los mangas citados, pero también y, sobre todo, a sus adaptaciones audiovisuales, debo dar algo de razón al romántico: en todas estas obras la magia no es exactamente un don, ni viene dada por una deidad para que sus protagonistas cumplan con un propósito concreto, sino que es una disciplina que se aprende trabajando, practicando, pensando. Es la humanidad la que produce lo mágico. Son el estudio, el saber y la técnica artística -en la obra de Shirahama todo poder surge de la tinta y del dibujo, pero también de una celebración de la imaginación- lo que nos permite hacer brujería. Son los humanos, pues, y no los dioses, los que con el sudor de su frente lograrán cambian sus respectivos destinos, ayudar al prójimo o entender la soledad. En efecto, cuanto más alejado de cualquier Dios, más se acercará el humano a la magia, a la mística, y mucho más poderosa será su ficción. No en vano, otra de las razones por las que Atelier of Witch Hat está causando furor desde que llegó a las pantallas es por la resonancia de su mensaje a favor de la creatividad en tiempos de IA. Conocidas son las cruzadas de la artista Mimei Aoume -colaboradora en Frieren, pero también en One Piece, para las que hizo escenas dibujando a lápiz, sólo a mano- o de Hayao Miyazaki contra ese "insulto a la vida" que para él es el uso cada vez más extendido de inteligencias artificiales en el cómic y la animación. Por eso, ahora que para muchos crear ya no es trabajar, ya no es desarrollar una técnica propia, ya no es darse contra el muro del error, ya no es "perder el tiempo" frente al papel en blanco, sino más bien mandar, ordenar o exigir la resolución inmediata de nuestras ideas - y es curioso que en estos casos prevalezca el placer de la propiedad por encima del placer de la ejecución o del desarrollo de la habilidad-, las enseñanzas de Coco, Agott o Qifrey en Atelier of Witch Hat nos ponen frente al siempre complejo dilema de la honestidad. ¿Pues no es ese el único material posible para dar vida a las fantasías?


Babelia Núm. 1.808 Sábado 18 de julio de 2026