domingo, 22 de marzo de 2026

Ikkyu Hisashi Sakaguchi Glénat



La publicación en España de la obra póstuma de Sakaguchi (hasta ahora conocido solamente por su obra Version, también editada por Glénat), debe suponer un motivo de enorme satisfacción para todos aquellos que han venido reivindicando un acercamiento al manga libre de los prejuicios, cuando no de falsas o malintencionadas informaciones, que han rodeado habitualmente al lector de historietas no acostumbrado al tebeo nipón. Un manga como este que nos ocupa - y no es el único ni el primero, por supuesto, que se edita en esta línea- debe contribuir decisivamente para que de una vez por todas se rompa el absurdo muro (falso y artificial) que separa a lectores y no lectores de mangas.

Ikkyu está basado en la biografía del Maestro Zen Ikkyu Sojun, que vivió en Japón entre 1394 y 1481, famoso, amén de por sus excentricidades, por sus continuas divergencias con las principales corrientes del pensamiento budista dominante.

Las numerosas anécdotas de su vida. recogidas fundamentalmente del acervo popular, han servido de base a Sakaguchi para trazar el perfil de su personaje. Este primer tomo comprende los primeros veinte años de vida de Ikkyu, hijo legitimo del emperador, y su iniciación en el camino del conocimiento budista, un camino que finalmente veremos lleno de dudas v dolorosas contradicciones. La obra -de dimensiones tan gigantescas como cualquier manga que se precie-, lejos de centrarse exclusivamente en la vida del monje y en los intrincados vericuetos de la fe y la religiosidad, va dibujando un amplio mosaico de temas, personajes, Situaciones y ambientes, retratados todos ellos con una enorme exactitud y precisión



Pero Sakaguchi entiende el rigor y la exuberancia documental como un medio para profundizar en la narración, una guía para hacernos vivir, sentir y comprender con toda intensidad los personajes. las situaciones históricas, los paisajes, los pueblos y ciudades por las que nos pasea. En definitiva, una forma de amar y de hacernos amar lo que se narra, alejada de visiones superficiales o incompletas.

Esa ambición por el detalle es, sin duda, el principal atractivo de una obra como esta, aun a riesgo de caer a veces en un tono didáctico demasiado evidente, poco usual en nuestra manera de entender el tebeo. A este respecto, las páginas están frecuentemente llenas de notas aclaratorias, fechas, nombres de personajes sobreinscritos, pequeñas introducciones históricas, etc, que pueden resultar algo agotadoras y llegar a recordarnos ¡oh cielos! a cualquier infumable tebeo editado por el ayuntamiento de turno para contar la historia de su pueblo. Pero la intención de Sakaguchi es muy distinta: esta enormemente interesado en fijar con precisión los datos históricos, pero prefiere hacerlo sin concesiones, es decir, transcribiéndolos directamente, como si de un documental se tratara. para dedicar todos sus esfuerzos narrativos a desarrollar personajes y situaciones. Quiere que el lector conozca con detalle el marco histórico en el que se mueve, pero no le interesa para nada como material narrativo: lo que le motiva a dibujar es, fundamentalmente, el ser humano y su relación con su entorno. Recuerdo muy pocos tebeos donde las tareas domesticas y el trabajo físico se hayan recreado con tanta exactitud y, ¿por qué no decirlo? tanta belleza, donde estén tan presentes y adquieran un protagonismo tan remarcado.



No es casual que la iniciación del niño Ikkyu (por entonces, llamado Shuken) en el primer monasterio en el que ingresa se traduzca en una agotadora sucesión de trabajos físicos; cuando abandona su cómoda vida en el monasterio para seguir a su maestro Ken.O, éste le somete, también, a un incesante machaque con los trabajos y tareas más desagradables. Y en absoluto es casual el hecho de que Sakaguchi incida con tanto detalle en aspectos puramente terrenales y mundanos para contarnos, precisamente, la historia de una iniciación y de un aprendizaje espiritual. El profundo cambio que se experimenta en Shuken, absolutamente desencantado con la vida acomodaticia que se respira en los monasterios, se produce tras su contacto directo con la miseria y el sufrimiento de los pobres. Sakaguchi nos plantea la contradicción enorme de quien quiere mantenerse puro en medio de la miseria, de quien busca la espiritualidad sumergido en el sufrimiento ajeno. Un tema que apunta al corazón mismo del budismo, y en general, del sentimiento religioso: "el buda es como la flor de loto. Se mantiene pura en medio de las aguas pantanosas".

Lo que es innegable es la intención de Sakaguchi de mostrarnos la historia de los que sufren, de los que son víctimas de los desmanes y la barbarie, de los que padecen las tramas políticas y los abusos de los poderosos. En esa visión amarga y cruda no quedan fuera ni los gobernantes ni la jerarquía religiosa, unidos firmemente en un peligroso juego de alianzas, complots políticos e intereses económicos.

Es imposible resumir aquí la infinidad de temas que se esconden en una obra tan densa y sugerente como ésta. A mi entender, para disfrutar este tebeo hay que intentar sobreponerse a la multitud de nombres, lugares y conflictos que lo inundan hasta llegar a asfixiarlo en determinados momentos. La magia de estas páginas se esconde en los pequeños detalles narrativos, en la maestría gráfica con la que su autor retrata todo lo que toca, en la elegancia, la contundencia y la rotundidad de las composiciones.

Hay todo un repertorio de soluciones gráficas y narrativas con las que Sakaguchi resuelve las situaciones más diversas: un paseo bajo la lluvia, una batalla colosal, un asalto cruel y despiadado, un sueño delirante...



En el terreno puramente gráfico, Sakaguchi desenfunda todo un arsenal de recursos, desde el tramado más sutil a la mancha negra más contundente, desde la línea más precisa y detallista al trazo apenas sugerido. Es capaz de ofrecernos viñetas colmadas de pequeños y minuciosos detalles junto a atrevidas composiciones ausentes de decorado o resueltas magistralmente con siluetas o sombras recortadas, ofreciendo todo un abanico de posibilidades que sorprende por la coherencia del conjunto, pero sobre todo, por su enorme sensibilidad.

Sakaguchi consigue algo realmente difícil: no dejarse arrastrar por la majestuosidad y la gravedad de los hechos históricos, centrarse en las vivencias y los sentimientos personales en medio de un marco y de una narración de tintes colosalistas que hubieran hecho perder la cabeza a más de uno. Es capaz de ocupar cuatro o cinco páginas describiendo un ambiente, dejando hablar a personajes del pueblo que nada tienen que ver con la narración y a los que no volveremos a ver, desarrollando escenas aparentemente intrascendentes y desconectadas del hilo argumental con la única intención de que sintamos, vivamos, respiremos una época, un lugar y unas gentes. Lo mismo podríamos decir del tratamiento de los paisajes, de los fenómenos meteorológicos, del paso de unas estaciones a otras, de las vistas de las ciudades y pueblos... escenas donde aparentemente no pasa nada, pero donde se sugieren tantas cosas que basta cerrar los ojos para escuchar el sonido de la lluvia o el soplido del viento entre las cañas de bambú.

Enrique Bonet


U, el hijo de Urich #11 julio 1998



sábado, 21 de marzo de 2026

Pussey Daniel Clowes La Cúpula



Siguiendo con la presentación temática de los comic book estrella del panorama alternativo americano, le toca a Dan Clowes turno de aparecer en Brut Comix con el segundo tomo recopilatorio extraído de su cabecera Eightball, reconvertido a este mercado latino en tebeo, aunque con las mismas 48 páginas. El material incluído comprende seis entregas diseminadas por números alternos de la revista (1, 3, 6, 9, 12, 14) a lo largo de los cuales las glándulas de los colmillos de Clowes segregan su ácido veneno sobre las facetas más freako-mainstream de su entorno profesional/fandómico.

No debemos olvidar que América es ese país en el que el 90% de la mercancía cultural en venta trata de gente y cosas irreales y toda la industria se desarrolla alrededor de ello, mientras un inmedible porcentaje de tebeos (cine, etc.) que habla de gente cotidiana que no persigue ladrones ni cambia de pistola más que de camisa, lucha con denuedo por ocupar una parcela comercial de mera supervivencia.

Una de las consecuencias que conlleva una industria cultural tan "adaptada" al tejido social que la consume, se manifiesta en las personalidades de los entes sociales que escogen profesionalmente el camino de productores de mercancía cultural: artistas, cineastas, escritores, historietistas. Y, en el caso del tebeo de Dan Clowes que comentamos, Pussey es ese tipo de pilar de la sociedad encargado. y refrendado por el respaldo del éxito, de producir el entretenimiento cultural que forma las tiernas mentes de nuestros adolescentes en esa edad tan crítica: las historietas.

Así que Clowes, como depredador inmisericorde de la América profunda, diríamos vulgarmente que aquí lo tiene fácil. Por poco esfuerzo que pusiéramos lectores y redactores, pronto saldríamos con personajes y personalidades, manías y deformaciones, psicologías inconfesables, en suma, cercanos o visibles desde nuestros círculos como seguidores del "mundillo". Ni siquiera la distancia que supone el océano hará que nos resulte ajena esta cadena trófica a cada año mejor difundida desde los centros neurálgicos del imperio: editores, dibujantes, entintadores, rotulistas, coordinadores de colección, fans, padres de los fans...



Clowes toca todos los resortes que cabe esperar que toque a la hora de puntualizar respecto del personaje de Pussey. Todas las historias y figurones de la industria USA que conocemos de leídas, adquieren en Pussey! su esperpéntico reflejo para sernos devueltas con la pátina de asco que Dan Clowes quiere que produzcan. No hay, por su parte, en esta etapa de la revista, asomo de comprensión o cariño por los personajes. En ningún punto su mirada se detiene sobre ninguno de ellos, ni sobre los criticados ni sobre los que se les oponen, con la mínima dulzura. Y esta actitud, como se sabe, de puertas adentro es mucho peor.

El asco y el rechazo que hay en Pussey!, aunque existe para casi cada freak que Clowes decide mostrarnos (incluida su propia caricatura), es aquí el que se refiere a su propio ambiente profesional, a esa industria macrocefálica que no permite la ósmosis de personajes sin poderes ni pistolas. No queda títere con cabeza y la risa socarrona que debería surgir del lector cuando reconoce las situaciones no llega a arrancar nunca, ahogada la comicidad en una sopa de negrísimo cutrerío.

Diciéndolo de otro modo, hemos ido a dar con el tema apropiado para obtener de Clowes un taponcito de su más puro veneno en fase de destilación. Concebida y presentada como complemento, entre otros, de la historieta central en la primera etapa de Eightball (la ya presentada aquí Como un guante de seda forjado en hierro). es decir; para ser leída de paso junto a otra historieta más desarrollada, sí adquiere, por reducción de consideración, un cierto toque cómico. Se sabe que el veneno, en pequeñas dosis, se puede consumir con placer. Pero despojado de apoyos, empacada toda junta de principio a fin, la historia de Dan Pussey te deja sin ganas de sonreírte y no tan sorprendido por la manera como el hombre 

-se mezcla con el mundillo de la pintura

-alcanza el éxito 

-se relaciona con las chicas 

-finalmente, muere.

Pasa lo que tiene que pasar, pasa como tiene que pasar y te deja el sabor que el artista quiere transmitir. Así pues, una historieta redonda, perfecta diríamos. Pero es tan descarnada la imagen que presenta, tan sin salida la psicología de sus muñecos, que su disfrute queda, en cierta manera, drenado.

Hay que esperar a que ese otro complemento, surgido poco a poco al amparo de las paginas finales del Eightball, vaya desarrollándose e infectando cada vez más páginas hacia atrás, para recibir de los personajes de Clowes aún más que una maravillosa y espeluznante caricatura. Pero, como decían en la tele, esto será en el próximo episodio que, sin duda, nos ofrecerá Brut Comix, titulado Mundo fantasma.

Enrique Vela


U, el hijo de Urich #11 julio 1998


viernes, 20 de marzo de 2026

Nociones de ¿realidad?

Robert Crumb, uno de los grandes de la viñeta, regresa para que compartamos sus miedos e incertidumbres


José Luis Vidal

17 de marzo 2026


Vivimos unos tiempos extraños. Los últimos años parecen sacados de una febril pesadilla, ya que nunca íbamos a imaginar todo lo que ha sucedido: una letal pandemia, el clima mundial totalmente descontrolado y, en los últimos tiempos, la temida amenaza bélica hecha realidad, poniendo al borde del conflicto total al planeta.


Ficha

Relatos de la Paranoia

Autor: Robert Crumb

Tapa blanda

Blanco y negro

42 págs.

11,50 euros

Ediciones La Cúpula


Pero detengámonos un momento, ya que precisamente de eso nos habla Robert Crumb en su nuevo cómic. ¿Y si en un mundo en el que las fake news y la IA son el pan nuestro de cada día viviéramos una realidad controlada por la falsedad?

Todos los que hemos seguido la carrera del autor norteamericano conocemos de sobra su manera de ser, probablemente influenciada por el ya lejano consumo de sustancias que tal vez, con el tiempo, han hecho que su personalidad se haya ido acercando hacia el terreno de la autentica paranoia, como él mismo confiesa.

Desgraciadamente, la soledad nos hace plantearnos cuestiones que de otra manera nos pasarían prácticamente inadvertidas, y el pobre Crumb, viudo de pareja desde el fallecimiento de Aline, su pareja en los últimos años, no hace más que sumergirse en textos y oscuras teorías que ponen en duda el por qué de la pandemia que nos convirtió a todos y todas en prisioneros en nuestras propias casas y que, sobre todo, enriqueció aún más si cabe a las compañías farmacéuticas que crearon las añoradas vacunas.

Gran parte de este volumen, cuyo título ya deja claras sus intenciones y contenido, nos muestra a Robert Crumb, entre las sábanas de su cama, atrapado en la más profunda de las oscuridades, atenazado, paralizado por el miedo más absoluto. Un monstruo invisible que le persigue allá donde va, y que hace que se plantee preguntas y trate de dar respuesta a mucha de ellas.

¿Fue todo un montaje? ¿Quién o quiénes estuvieron detrás?

Pese a los razonamientos, totalmente lógicos, de algunos allegados, el autor se encierra en su caparazón de temor, y da la vuelta a esa realidad que se nos presenta y que, según él, es tan solo un decorado que oculta la verdadera y terrorífica verdad…

Afortunadamente, este volumen también incluye otros relatos que dan un momentáneo respiro al lector, ante tanta paranoia conspirativa, concretamente una última historia junto a la desaparecida Aline que, como no podía ser de otra manera, también tiene mucho que ver con el título del volumen.

Y es que cuando a uno le cae encima el peso de la 'realidad' (sea cual creamos que sea) tan solo nos queda mirar hacia el cielo y tratar de buscar el consuelo en esa voz, la de Él. Y justamente vamos a ver cómo Crumb alza las manos y parlamenta con el mismísimo Dios.

En definitiva, una nueva obra en la trayectoria de un autor muy especial, donde vuelca todo su vitriolo, sus miedos, angustias, etc… Y, por supuesto, su maravilloso arte.

Diario de Cadiz

Lo mejor del mes. Un fontanero solitario, el horror en Corea según un niño demonio y los hermanos Grimm actualizados

 Por Álvaro Pons y Noelia Ibarra


1. El diario del demonio. Park Kun-woong. Traducción de Alba Verea. Tengu Ediciones, 2026. 400 páginas. 35 euros.

Al igual que en su anterior obra, se sumerge en un ingrato episodio de la historia de Corea mediante la introducción de elementos fantásticos que le permiten un acercamiento particular, en este caso a través de los dibujos infantiles de un niño demonio, que describen atrocidades a miles de víctimas inocentes y desamparadas, atrapadas en las luchas de las que con frecuencia ni eran conscientes. El trazo ingenuo y sencillo potencia el impacto desolador de una historia que aprovecha el cómic para subvertir el relato oficial, dando voz y sentimientos a los muertos enterrados en infinitas fosas. El coreano logra, de nuevo, que el cómic sea herramienta de denuncia de una realidad olvidada.


2. Mis rollos de cuarentona. Aude Picault. Traducción de Montserrat Terrones. Garbuix Books, 2026. 128 páginas. 21,95 euros.

A través de pequeñas instantáneas de la cotidianeidad de una mujer en los 40 que podría ser la propia autora, Picault compone una feroz denuncia de esa múltiple jornada de numerosas mujeres en la que deben ser excelentes como profesionales, madres, amas de casa y amantes, sin que nadie se detenga en esa ansiedad que el patrón patriarcal sigue imponiendo, en ese cansancio crónico causado por un estilo de vida tan insostenible como patético. El humor de la autora actúa como eficaz escalpelo para lanzar un mensaje subversivo y necesario, que pone en tela de juicio una conciliación que aparece como imposible frente a la invisibilidad social del problema.

3. Fontanero solitario. Niall Brenn Traducción de Andrés Magán. Apa Apa Cómics, 2026. 112 páginas. 17, 95 euros.

La apariencia sencilla y naif del trazo de Niall Breen, la inspiración en el clásico videojuego de ocho bits no puede ocultar la profundidad de un mensaje que recupera el valor de la amistad, del apoyo y del respeto en una sociedad que vive acelerada, perdidos en ese vacío de la monotonía de la productividad constante que nos lleva a descubrir con desilusión que aquello a lo que aspiramos un día no se ha hecho realidad y puede que nunca lo haga. Volcados sin parar en lo laboral, culpables si nos detenemos a explorar nuestros sentimientos, pero abriendo paso a esa esperanza que representa la mano tendida de una persona amiga.

4. Los maravillosos cuentos de los 7 osos. Émile Bravo. Traducción de Daniel Cortés. Hachette Héroes, 2026. 144 páginas. 17,95 euros.

Una mirada irreverente a los cuentos clásicos que sabe actualizar su discurso para un lector del siglo XXI, con un abanico de referencias culturales con las que Bravo dialoga y, en ocasiones, subvierte en virtud del humor y los valores contemporáneos. A partir de los ositos del cuento. Bravo acude a todo el repertorio clásico de los Grimm para pervertir el relato inyectándole actualidad y presente, pero sin tocar la esencia de los cuentos, buscando la necesaria formación desde pequeños de una lectura crítica con el humor más provocador, que obliga también al adulto a disfrutar reflexionando. Bravo demuestra, al igual que ya hizo con un personaje como Spirou, su magistral capacidad para reescribir los clásicos.


5. Saturnia. Alberto Martín Curto. Andana Gráfica, 2025. 152 páginas. 21,90 euros.

Retrato de una España profunda real desde una atmósfera onírica, que recupera esa sociedad intolerante que oprime y castiga la desviación del único modelo considerado correcto. Alberto Martín Curto describe el miedo de una madre soltera a perder a sus hijas y su decisión de mantenerlas escondidas en una casa que se convierte en prisión, pero también en universo de fantasía privada y seguridad que las aísla de esa realidad donde solo la noche, hermosamente simbolizada por el manto que viste la protagonista, puede proporcionar un espacio donde poder ser libres, sin imposiciones sociales que señalen la diferencia como un estigma.


Babelia Núm. 1.790 Sábado 14 de marzo de 2026


martes, 17 de marzo de 2026

Artbook MURENA Dufaux-Delaby (II)

 








































El eco invisible

Oscar Martínez recurre a sus sensaciones como experimentado viajero por las pinacotecas del mundo en busca de obras que recrean un cuadro dentro de otro

POR ÁNGELA MOLINA

Cuando la historia se convierte en instrumento de la voluntad del escritor, o reflejo de su deseo, no es historia, sino un selfi por otros medios. Concluido el tiempo de los acontecimientos (para Walter Benjamin, memoria y olvido son parte de una historia constructiva) y con la autoficción al borde del hartazgo, cualquier tema, cuadro, escultura o arquitectura puede ser material narrativo.

No hay duda de que Oscar Martínez, autor de El eco pintado, prefiere su propia imaginación a la de otros historiadores, por mucho que este conjunto de pequeños ensayos sobre meta-pintura --o los cuadros dentro de cuadros, espejos y reflejos en el arte base en todo lo aprendido en manuales y tratados que cualquier iniciado puede encontrar a golpe de clic en las wikipedias.

Profesor en la Universidad de Valencia, Martínez es también pintor, grabador y autor del libro Umbrales (Siruela, 2021), una invitación a abismarse en las puertas más singulares de la cultura occidental. Con la misma fórmula, un comparatismo posmoderno que irrumpe en cada capítulo con claims publicitarios, letras de canciones de Joaquín Sabina y Kiko Veneno, al lado de pensamientos de emperadores, físicos y escritores como Marco Aurelio, Jorge Wagensberg o James Joyce (la que más nos gusta es la del escritor irlandés, "Roma es la única ciudad que conozco que vive de enseñar el cadáver de su abuela"), el libro despliega a manos llenas las impresiones de un experimentado viajero por las pinacotecas de medio mundo, donde una pintura específica de Picasso, El Greco, Vermeer, Manet, Van Eyck, Norman Rockwell o Richard Estes es objeto de escrutinio, una gota más que exprimir dentro de las hagiografías de algunos de los más grandes pintores de hace décadas y siglos.

Lo que une a estos autores es que en algún momento pintaron un espacio imaginario dentro de otro. Ese eco es la imagen de Alicia/Óscar Martínez atravesando su propio reflejo, sugiriendo al lector cuestiones sobre la propia nostalgia ("recuerdo la extraña sensación que me embargaba cuando extraviaba el amarillo de la caja Alpino o en el estuche de Carioca") o dónde situar la frontera entre la imagen y el objeto que le sirve de modelo. Y la mas inaplazable (mientras sentimos el aliento de la IA en nuestros cogotes), si puede el arte sustituir a la realidad o será siempre un sucedáneo.

Autorretrato de Parmigianino.

FINE ART/ HERlTAGE IMAGES /GETTY


Las pinturas están ordenadas por categorías: representaciones sobre papel (carteles, mapas y fotografías), reproducciones textiles, cuadros que contienen cuadros y pinturas con espejo. No son las más populares (si descontamos El matrimonio Arnolfini, Las hilanderas y Los embajadores, pero todas tienen la firma de los titanes-hombres, con la sola excepción del admirable Autoretrato ante el caballete, de Sofonisba Anguissola, y del mosaico pompeyano La Batalla de Issos (100 a.C,  Museo Arqueológico de Nápoles), que le sirve al autor para interpretar el mito de Narciso. Se trata de una copia romana rescatada de la Casa del Fauno hace dos siglos, cuyo dibujo original fue atribuido muy tardíamente a Helena de Egipto y que contendría el reflejo más antiguo jamás documentado.

Conjeturas, anécdotas, referencias históricas y científicas bosquejan hasta el detalle estos ecos pintados, algunas muy cautivadoras, como la de La habitación azul, de Picasso, o el Autorretrato de Parmigianino: Es inevitable alegar que el lector necesitará proveerse de imágenes de mejor resolución, ya que las ilustraciones que acompañan a cada texto son muy precarias, del tamaño de un sello y en blanco y negro. Un eco invisible que contrariará al más entusiasta lector.


El eco pintado

Óscar Martínez

Siruela, 2023

279 páginas. 21,95 euros


BABELIA Núm. 1.648 SÁBADO 24 DE JUNIO DE 2023