Aquel gato de negro pelaje nunca llegó a imaginar las peripecias que iba a vivir
José Luis Vidal
07 de mayo 2026
Solitario, el felino se encontró de pronto con alguien inesperado que, pese a su cadavérico aspecto, no tardó nada en convertirse en un buen amigo. Lo malo es que todo fue interrumpido por la irrupción de un grupo de malvados murciélagos que se llevaron volando a la calavera…
Ficha
Soy un gato
Autor. Oriol Vlak
Tapa dura
Color
176 pags.
29,50 euros
Norma Editorial
Otra vez solo, y más triste que nunca, el gato era observado en medio de la fuerte lluvia por unos ojos que pertenecían a un bello lobo blanco que, de golpe y porrazo, iba a convertirse en su fiel defensor ante todos los peligros y amenazas, que no serían pocas e iban a encontrarse a lo largo y ancho del oscuro camino que se abría ante la singular pareja.
Y sin casi tiempo para recuperarse, un grupo de bellas sirenas apareció montando unas ruidosas Vespinos. Afortunadamente, el lobo las conocía bien y no se dejó obnubilar por su presencia, descorriendo el invisible telón que ocultaba sus verdaderos y horribles rostros…
Una ominosa presencia observaba todo lo que ocurría, alguien, el gran villano de la historia, que aparecería varias veces a los largo del relato, tratando de encadenar al protagonista a una gris mesa, en un lugar donde los colores no existen, y se escucha tan solo el sonido de las ciclópeas maquinarias que funcionan sin descanso, al ritmo de la frase “¡Que el humo no pare!”.
Pero aún quedaba una compañera más de viaje en esta peculiar aventura, y Gato y Lobo la encontrarían en el lugar más inesperado, sentada en la barra de un bar junto a una pecera.
Y hasta aquí puedo leer, ya que para el lector de este relato, este cuento para adultos, en el que hay que entrar con ojos nuevos y en el que Oriol Vlak (La piel del oso, Los tres frutos, Naturalezas muertas…) ha realizado su primer trabajo como autor completo, regalándonos una historia que, a medida que avanzas en su lectura te vas dando cuenta que hay mucha simbología en ella. Está repleta de lugares, muchos de ellos identificables, por lo que obviamente, este ha sido un trabajo muy personal para el autor catalán, que tras una brillante y exitosa trayectoria en el mercado francés, ha ocupado los dos últimos dos años en crear este cómic.
Volumen que, por cierto, hay que felicitar al autor por el diseño de su formato y a Norma Editorial por llevar a las librerías una obra que ya por sus hechuras resulta muy atractiva para los ojos del posible lector o lectora, y ya no os digo nada del Arte con mayúsculas de Oriol, que plasma en estas páginas lo mejor de sí como artista.
Y por si este no fuera suficiente reclamo, Vlak nos regala, después de la gran peripecia de su personaje, una galería de ilustraciones para culminar la metafórica experiencia protagonizada por este gato tan especial.
Pero, ¿es realmente un gato?...
Diario de Cadiz











