Todos los caminos conducen al explosivo final de esta autentica joya del género criminal
José Luis Vidal
07 de octubre 2026
Para todos los que somos amantes del género noir, los últimos años solo nos han traído alegrías, ya que los relatos criminales llevados a la viñeta viven una auténtica época dorada. No hay más que recordar esas 100 Balas de Brian Azzarello; o al tándem formado por Ed Brubaker y Sean Phillips y su universo Criminal, por no habla de propuestas más modernas como la de Chris Condon y Jacob Phillips, That Texas blood, por solo citar algunas.
Ficha
Balas Perdidas Parte 5. Falsos amigos.Autor: David Lapham
Tapa blanda
Blanco y negro
312 págs.
26,90 euros
Ediciones La Cúpula
Pero he de confesar que desde que hace ya un buen puñado de años, en el momento que a mis manos llegó aquel número de la Línea Brut, me enamoré del Balas Perdidas de David Laphan.
Y es que esta saga se circunscribe dentro de lo que se ha llegado a denominar como hardboiled. Aquí el protagonismo no lo van a tener sagaces detectives con un vaso de whisqui en la mano, sino que el dramatis personae estará compuesto por personajes que viven (o mejor dicho, sobreviven) en el filo de la navaja.
Narcotraficantes, psicópatas, asesinos a sueldo, femme fatales de todo pelaje y, sobre todo, personajes como Beth, Nina y Orson, unos protagonistas a los que hemos acompañado a lo largo de su personal via crucis, plagado de errores propios, decisiones equivocadas y, sobre todo, estallidos de violencia que de dejan con la boca abierta.
La oscuridad puede esconderse tras el colorido y feliz retrato del podrido American way of life, y aquí hay argumentos de sobra.
Como diría uno de esos tarados que suelen pulular en los Estados Unidos cargando un cartel, “el final está cerca”, y la sombra del peligroso Kretchmeyer se acerca implacable, buscando esos maletines que el trío ha birlado a la banda de Harry.
Con la ya famosa y personal estructura narrativa de David Lapham, una invisible soga se irá cerrando alrededor de los cuellos de los fugitivos, a los que también persigue esa arma de destrucción masiva que está a las órdenes de Spanish Scott, Monstruo.
Pero en estos últimos capítulos habrá un personaje clave que decantará el destino de los protagonistas hacia un lado u otro. Su nombre es Amor Propio, y con su pinta de sonriente rastafari, es un tipo con recursos que será capaz de sacar de más de un apuro a Beth y Cía.
Y claro, ya que la cosa está a punto de concluir, justo en uno de los momentos más graves, reaparecerá ese personaje tan especial que vive dentro de la cabecita de Beth desde que su madre le propinó un fuerte golpe, haciendo que un nuevo y surreal universo surgiera, regalándonos las imposibles peripecias de la mayor criminal de todos los tiempos, Amy Racecar.
A todos aquellos lectores fieles que durante años hemos esperado la conclusión de este relato, sentaos cómodos, porque estáis a punto de sumergiros en una conclusión donde la tensión surge de cada viñeta. Habrá disparos, violencia, muerte y quién sabe cuál será el destino de sus protagonistas, y me apuesto lo que queráis a que no lográis adivinarlo…
Diario de Cadiz






