El Pais Semanal número 95 Domingo 13 de diciembre de 1992
Pese a sus reticencias iniciales, Theresa va a lanzarse de cabeza a ese nuevo y extraño mundo que ha descubierto
José Luis Vidal
08 de julio 2026
Pero claro, aunque las invisibles piezas de su caótica vida parecen empezar a encajar, la relación con su madre sigue mal, debido sobre todo a la rebeldía de la mujer a la hora de encarar su enfermedad y desorbitados gastos económicos.
Y a todo esto sumamos la aparición de Miles, un afable tipo que busca firmas para que en Limberlost no se construya una central eléctrica, y que se va a convertir en el que tal vez sea el último affaire de la mujer, lo que enfada aún más a Theresa.
Ficha
Arcanos Menores. Volumen Dos: La rueda de la fortuna.Astiberri
Lo bueno es que las cosas parecen calmarse con el antiguo amor de la protagonista, y en una charla con ella dejarán las cosas claras. Además, lo inusual ocurre cuando el sheriff del pueblo, Brad, que también es el marido de Melissa, pide a Theresa que lo acompañe para enseñarle algo.
Ese 'algo' es una pieza más en el misterio que rodea a Theresa, que gracias a la generosidad y agrado de Kelly, la camarera de la cafetería cercana, se enfrentará a una auténtica legión de vecinos que buscan la verdad en las cartas del Tarot, tras haberlo hecho con una solitaria y atribulada joven.
Pero Kelly no puede apartar de su cabeza el hecho de que su hermano ha desaparecido y se le vio por última vez en un bar de carretera con bastante mala fama.
La nueva actividad de Theresa al frente del gabinete ha llamado la atención de un misterioso grupo de personas que la ven como un peligro. Por ello un extraño llega al pueblo, no se sabe con qué intenciones, pero está claro que quiere que la protagonista deje de visitar ese otro 'mundo' al cual accede a través de la lectura de las cartas de Tarot, que le sirven como llave que abre una invisible puerta.
La presencia, los recuerdos sobre Budd St. Pierre, el abuelo de Theresa, han sido muy importantes en su vida. Y en este segundo volumen regresaremos al pasado para pasar una temporada junto a Budd entre rejas. En prisión tendrá que enfrentarse a la realidad que supone el alejamiento de tu familia y tan solo una baraja de cartas de Tarot serán su razón para seguir adelante y, quien sabe, tal vez volver algún día a saborear la ansiada libertad.
Jeff Lemire, creador de esta serie, vuelve a demostrar una vez más que es un auténtico genio a la hora de crear personajes cuyos sentimientos traspasan las viñetas, ya que el dolor, el miedo, el agobio que pesa sobre sus cabezas son tan creíbles que el lector o lectora empatiza con ellos desde el minuto uno.
Si a esta increíble capacidad sumamos una imaginación que nos ha llevado más allá de las estrellas, a otras dimensiones y que, como en esta, el elemento sobrenatural y misterioso es muy importante, pues resulta una lectura de lo más estimulante, que te hace devorar las páginas a toda velocidad.
Lemire tiene una gran, cai inagotable, capacidad de trabajo, y aunque él seguirá dibujando este cómic, ha buscado a una artista que lo supla de vez en cuando, y qué mejor que la italiana Letizia Cadocini, que cumple con su labor a la perfección.
En fin, nuevas cartas serán puestas sobre la mesa, ese misterio que rodea a la protagonista, que sin saberlo se está internando en terrenos peligrosos…
Diario de Cadiz
Tu vida, como la de Bardín, puede cambiar cuando menos te lo esperes…
José Luis Vidal
07 de julio 2026
Y es que este tipo bajito y cabezón tenía una existencia bastante vulgar, diríase harto grisácea. En su interior suspiraba por la esquiva Bárbara, objeto de su más rendido e incomprendido amor, pero ante la pasividad de esta él de dedicaba sobre todo a dar largos paseos.
Ediciones La Cúpula
Pero mira tú (o usted mejor dicho, no perdamos las formas…) que un buen día (por decir algo, tal vez no se trate del calificativo más adecuado) en su camino se cruzó un peculiar can que además de hablar (¡Oh, sorpresa!) le confesó que su nombre era El perro andaluz y poseía unos poderes robados en una situación en la que hubo más que palabras con Buñuel y Dalí. Y termina explicando a Bardín que ha llegado, sin él proponérselo al ¡mundo superreal!
Este es un paraje en el que, además de descubrir que posee la mirada interior (con un funesto descubrimiento), el alucinado protagonista se va a encontrar con la fauna y flora (poca) de este lugar tan pintoresco, que como podréis comprobar, queridos y avezados lectores, parece sacado de uno de los sueño del Genio de Cadaqués.
Preparaos, ya que como Bardín, estamos a punto de iniciar un periplo en el que la lógica deberá guardarse en un bolsillo. Y es que a lo largo de un buen montón de historias, el protagonista, que vive entre nuestro mundo y ese otro tan especial, vivirá mil y una peripecias en las que llegará a reflexionar sobre temas que como una enorme losa, sostiene sobre su llamativa testa.
Y hablando de temas, cada vez que se encuentre con su amigo del alma, Cirlot, tanto uno como el otro, acompañados por unos coñacs y unas tapas, divagarán sobre un buen puñado de cuestiones, inmersos en un auténtico laberinto de palabras, en los que deberán acceder a una posible solución o salida, cosa harto complicada, o directamente imposible.
Los sueños, o mejor dicho, las pesadillas y los traumas ocultos tendrán un papel muy importante en el devenir de Bardín, que una vez cierre los ojos, será incapaz de encontrar el solaz y tranquilidad de un buen sueño, debido a las trastadas cometidas por la peculiar pareja formada por un cachondo íncubo y un caballo.
Bardín cumple 30 años y qué mejor manera de celebrarlo que con la publicación de este volumen que recopila todo su recorrido viñetil, en el que Max, su autor, se hace acompañar en ocasiones por las colaboraciones de otros nombres del cómic patrio como Paco Roca o Álex Fito, por no citar a una inmensa cantidad de ilustraciones y demás, hasta ahora inéditas, que con más de ochenta páginas extras, convierten a este nuevo volumen en algo único e irrepetible. Una maravilla en la que la ironía brilla, poniendo a este frágil personajillo frente a una multitud de situaciones que obviamente le superan.
Preparad una mochila y abrid las páginas de este cómic, lanzaos de cabeza a este nuevo mundo, ¡el Superrealista!
Diario de Cadiz
La Hora del Bocadillo
Cuando la humanidad se siente amenazada por seres y entidades que pretenden su destrucción, tan solo hay una manera de frenar sus planes
José Luis Vidal
05 de julio 2026
Precisamente para ello se creó la Agencia de Investigación y Defensa Paranormal (AIDP) que siempre se ha movido en las sombras, encargándose de poner en su merecido lugar a todos aquellos espantos, fantasmas y demás fauna surgida de la más temida de las oscuridades.
A estas alturas, todos los que somos lectores de las peripecias de sus miembros, sabemos que aquel que fue el más destacado, cierto grandullón de piel roja y cuernos cercenados, ya no se encuentra entre sus filas; como tampoco el hombre pez que tantas y tantas peripecias ha vivido junto a estos.
Pero no temáis, ya que si por algo se caracteriza esta organización es por tener operativos paranormales siempre dispuestos a lanzarse contra el Mal. Algunos de estos son Liz Sherman, poseedora de un poder piroquinético que con el tiempo y necesario control, la ha convertido en una de las armas más poderosas con las que cuenta la AIDP.
Ella va a tener un rol muy importante en los sucesos que van a acontecer.
Otro de esos agentes es un ectoplasma, Johann Krause, lo que queda de él como hombre está contenido en un traje especial gracias al cual puede interactuar en las diferentes misiones, hecho este que le ha convertido en uno de los jefes de grupo con más experiencia.
Pero algo le está ocurriendo, Johann ya no parece ser el mismo…
Llega a las librerías la décima entrega de la colección dedicada a narrarnos el día a día de estos peculiares personajes, cuyas vidas se han convertido en un peligroso remolino del que es complicado escapar, debido a las múltiples amenazas que aparecen a lo largo y ancho del planeta.
Este tomo publicado por Norma Editorial, sello que lleva años encargándose de publicar todo lo relacionado con Mike Mignola, pater y mente maestra de este particular universo, en el que se ha hecho acompañar por una auténtica legión de genios, ya sean guionistas o dibujantes.
Y resulta que en la primera categoría de estos nos encontramos con un escritor, John Arcudi (Rumble), que llegó a la colección y, bajo la supervisión de Mignola, la ha convertido en un auténtico clásico moderno, dotando a sus protagonistas de una personalidad propia y enfrentándolos no solo a monstruos de diverso pelaje, sino también (y he aquí el talento) a dilemas morales.
Tal han sido las inmejorables críticas recibidas por la labor de Arcudi que su estancia dentro de la AIDP se ha prolongado por nada menos que doce años que ahora, en este décimo volumen, concluye.
Y lo hace acompañándose, como siempre, por unos increíbles dibujantes, de estilos completamente diferentes, pero cada uno aporta su talento y buen hacer a la hora de llevar a las viñetas las peripecias de este grupo de luchadores contra la Oscuridad.
Lo harán en tres arcos argumentales consecutivos, que forman una de las sagas más importantes del título.
Peter Snejbjerg se encarga de ilustrar Etéreo, vacío, eterno. Relato en el que se hará patente que Johann tiene problemas que pueden afectar a su papel en la organización y sus misiones, como una muy concreta de la que ha regresado junto a su comando.
Pero ‘algo’, un sentimiento, ha comenzado a crecer como una invisible semilla dentro del fantasma. Y tomará una decisión…
Continuaremos con El moderno Prometheo, y el dibujante Julián Totino Tedesco, en la que una vieja armadura se va a convertir en el objeto sobre el que gira toda la trama, y el regreso de alguien muy importante dentro de la organización.
Y como conclusión, El fin de los días, un largo arco de diez episodios donde todos los operativos tendrán que hacer frente a un ente que viene más allá de las estrellas, y al que todos los fans del universo de Mignola ya conocen muy bien.
Si a esto sumamos el regreso del gran villano al que en varias ocasiones se han enfrentado los protagonistas, La Llama Negra, no podremos apartar la mirada de las espectaculares y oscuras páginas que nos regala Laurence Campbell.
En ellas Liz, Johann, Payna, Fenix y el comandante ruso Iosif harán todo lo posible por detener el Apocalipsis.
¿Lo conseguirán?
Este imprescindible volumen incluye una extensa sección de extras, donde podemos deleitarnos disfrutando del proceso de creación de este cómic, narrado por sus propios autores.
Diario de Cadiz
Historietistas europeos rinden homenaje a uno de los iconos del cómic europeo, en un álbum colectivo que celebra el sesenta aniversario de la publicación de su primer álbum, ‘Fort Navajo’.
Julián Ruesga Bono
05 de julio 2026
La ficha
Tras la pista de Blueberry. Varios autores. Norma Editorial. Barcelona, 2026. Tapa dura, 23,5 x 31 cm, 128 páginas. 29,50 euros
Blueberry es una serie de culto en el cómic europeo. El año pasado celebró el 60 aniversario de la publicación de su primer álbum, Fort Navajo. Este western apareció por primera vez por entregas en la revista Pilote en 1963 y fue publicado como álbum por la editorial francesa Dargaud en 1965. Desde entonces, varias generaciones de lectores en todo el mundo han seguido sus andanzas, haciendo de él un icono del cómic de aventuras.
Escrita por Jean-Michel Charlier (1924) y dibujada por Jean Giraud (1938), Blueberry comenzó como un western clásico que jugaba ingeniosamente con las convenciones del cine del oeste. Su popularidad y relevancia cultural han seguido creciendo a lo largo de seis décadas, atrayendo y ganando un público de diferentes generaciones. En España lo comenzó a publicar por entregas Bruguera, en la revista Bravo, en 1968, y desde aquel momento sus aventuras han pasado por diferentes revistas y editoriales.
Jean Michel Charlier ya era un destacado guionista en 1963, –creador de series de éxito como Buck Danny, Barbarroja y Michel Tanguy– a la vez que redactor jefe de la revista Pilote. En Blueberry, destaca de nuevo su talento como narrador y su capacidad para construir complejas tramas que se desarrollan a lo largo de varios álbumes manteniendo un ritmo trepidante.
Jean Giraud, Moebius, entretanto, alcanzó rápidamente un alto nivel de madurez. Fue perfeccionando su estilo gráfico álbum a álbum, adquiriendo un admirable sentido espacial, con cuidados encuadres y disposición de viñetas, al servicio de la composición de las páginas. Su dibujo y la delicadeza de sus fondos alcanzarán un nivel de virtuosismo sorprendente que influirá en posteriores generaciones de ilustradores, convirtiéndose en uno de los grandes maestros del cómic.
Además de las bondades y logros técnicos, el éxito popular de la serie reside en el carisma del personaje que Charlier y Giraud construyen: teniente de caballería del ejército de EUA, desertor después, algo cínico y amigo de los nativos norteamericanos. El medio centenar de títulos publicados, divididos en varios arcos argumentales, abordan cada uno de ellos diferentes periodos de la vida y aventuras del personaje. La serie inicial y centro de las aventuras –Teniente Blueberry– se vio ampliada por una precuela –La juventud de Blueberry–, un spin off –Marshall Blueberry– y el tramo final de la serie, después de la muerte de Charlier, guionizado también por Giraud, Mister Blueberry. Varios años después de la muerte de Giraud, en 2019, Dargaud volvió a retomar el personaje, esta vez con guión de Joann Sfar y dibujo de Christophe Blain, Rencor apache, volviendo a situar a Blueberry en los años de Fort Navajo. Para este año se espera la publicación de un nuevo volumen. La rentabilidad económica de la serie es evidente y parece que Dargaud no la va a desperdiciar.
Precisamente Dargaud le dedicó el pasado año un álbum tributo, Tras la pista de Blueberry, que ahora se publica en España. En el álbum participan un grupo de reconocidos historietistas del cómic europeo, especialmente del western, con relatos cortos e ilustraciones que ofrecen nuevas perspectivas del personaje. Cada una de las historias transcurre en diferentes momentos de la vida de Blueberry. Desde su infancia hasta su tranquila jubilación, catorce relatos inéditos de no más de ocho páginas, en su mayor parte ambientados entre dos álbumes de la serie, antes o después de alguno de sus episodios. En cada relato comparte viñetas y aventuras con otros personajes habituales de la serie: Red Neck, McClure, Chihuahua Pearl, el coronel Vigo, nativos americanos, mexicanos, jugadores de póker y el vasto paisaje de Arizona y Nuevo México, un elemento visual fundamental en la puesta en escena de las historias.
El álbum comienza con un prefacio del editor, introduciendo el álbum, donde presenta a Blueberry como un antihéroe: díscolo, testarudo y algo bebedor. El volumen también incluye breves testimonios de los autores que participan en el proyecto. En párrafos cortos, que preceden a las historias que han creado, reflejan recuerdos de su primer encuentro con las aventuras de Blueberry y comentan los álbumes que más les han influenciado. La mayor parte de ellos subrayan su admiración por la serie y sus autores y reconocen lo mucho que han aprendido sobre su oficio con el trabajo de Jean-Michel Charlier y Jean Giraud. Para los lectores del personaje será un auténtico placer descubrir los otros Blueberry que aporta este volumen.
Tras la pista de Blueberry es un atractivo homenaje a un personaje único del cómic y a sus sesenta años de historia; a la vez que un recordatorio de sus contribuciones: un héroe que envejece, un western que trastoca los clichés del género, un narrador heredero de la tradición francesa de novelas de aventuras, un dibujante que alcanza un nivel de virtuosismo excepcional y, sobre todo, una galería de autores contemporáneos que siguen sus pasos, mayoritariamente masculinos: veintiocho hombres y una mujer, Anlor, dibujante del excelente western femenino Ladies With Guns.
Habría que destacar la presencia en el álbum del ilustrador jerezano Alberto Belmonte dibujando una de las aventuras y la portada de Matthieu Lauffray, además de la galería de ilustraciones con la que concluye el volumen a cargo de autores tan relevantes como Milo Manara, Stefano Carloni, Lu Ming, o Ralph Meyer. Entre los historietistas participantes, Anlor, Dominique Bertail, Michel Blanc-Dumont, Olivier Bocquet, Blunch, Vincent Brugeas, Alexandre Coutelis, Fred Duval, Jérôme Félix, Paul Gastine, Goossens, Jean Mallard, Enrico Marini, Mathieu Mariolle, Thierry Martin, Matz, Félix Meynet, Vincent Perriot, Corentin Rouge, Olivier Taduc, Ronan Toulhoat, Jean-François Vivier y Philippe Xavier.
Diario de Cadiz
Pese a las férreas convenciones sociales y religiosas, el amor de esta pareja se mantuvo vivo siempre
José Luis Vidal
04 de julio 2026
Hay historias que a menos que alguien las haga públicas por cualquier medio permanecerán prácticamente en el olvido. Este podría haber sido el caso de las vidas de Charity Bryant y Sylvia Crake, dos mujeres que desde prácticamente el día que se conocieron y sus miradas se cruzaron, sin ella aún saberlo, surgiría una increíble historia de amor que uno de los grandes nombres del Cómic internacional se ha encargado de llevar a las viñetas en su último y, por qué no decirlo, espectacular trabajo.
Ediciones La Cúpula
En nuestro país la autora estadounidense Tillie Walden es de sobras conocida gracias al trabajo editorial de La Cúpula y en esta, su nueva novela gráfica, coge la mano al lector o lectora, proponiéndole un viaje al pasado que comienza en el año 1807 en Weybridge, Vermont.
En esta localidad se va a dar un hecho, un inesperado encuentro entre las protagonistas, dos mujeres que entre el barullo de la numerosa familia de una de ellas, se darán cuenta que algo nace, un sentimiento irrefrenable que luchará contra todo y todos por que aflore en unos tiempos en los que, como ya todos podréis imaginar, el amor entre dos mujeres era considerado como poco un pecado mortal que te llevaría de cabeza al infierno…
Pasará el tiempo y, al fin juntas, acurrucadas en una pequeña cama, además de su amor, compartirán las duras condiciones de vida en aquella ya lejana época. Poco a poco, la habilidad como costurera de Charity la hará necesaria en una comunidad que mirará hacia otro lado, aceptando el hecho de que estas dos mujeres vivan su 'amistad'.
Sumergirse en la lectura de esta densa obra es una experiencia única. Tillie Walden se ha apartado completamente de su modo de narrar y, con una rejilla de doce viñetas de igual tamaño, va a volver de demostrar su talento, ya que llegará el momento en el que el relato obligue a la autora a realizar una composiciones de páginas útiles para que el relato avance y que gráficamente son una auténtica delicia. Si tuviera que quedarme con unos capítulos, serían aquellos en los que la autora realiza un repaso a la existencia de ambas mujeres desde sus nacimientos hasta justo el momento antes de conocerse. Increíble.
Argumentalmente, me gustaría destacar un hecho que va a sobrevolar el relato de principio a fin, y es el de la muerte. La dura vida en aquellos tiempos, las inclemencias del tiempo (como mejor ejemplo una cruel nevada en pleno verano) y los pocos medios en el apartado médico harán que veamos como docenas de familiares o conocidos perezcan a lo largo del argumento, ya sea por enfermedad o accidente.
Y ya que nombro a los familiares, la autora ha investigado a fondo por todos los medios disponibles a su alcance, introduciendo en la historia la relación de Charity con su sobrino William, escritor, o la de Sylvia con Acsha y su desgraciado destino, hecho este que marcará la mujer de por vida.
Habrá discusiones, comentarios en voz baja, momentos duros y dolorosos, debilidad, pesadillas y enfermedad. Pero el amor con mayúsculas de Charity y Sylvia resistirá hasta el final de esta increíble historia de amor.
Diario de Cadiz
La nueva edición de Etica de la compasión reúne muchas obsesiones de Joan-Carles Mèlich: la finitud, la gramática heredada, el deseo y la ambigüedad de las decisiones
Por Use Lahoz
Hay una frase de Joan-Carles Melich, incluida en el prólogo de esta edición de Etica de la compasión, que podría resumir buena parte de su trayectoria filosófica: "Para un ser finito no hay posibilidad de existir en una calma total sin desprenderse de un pasado que nunca esta definitivamente cancelado, de un presente que no se reduce a la actualidad ni de un futuro que se vislumbra borroso en el horizonte. Ninguna existencia puede evitar la extraña sensación de la disonancia". Este ensayo, publicado originalmente hace más de una década en la editorial Herder, regresa hoy en una edición revisada para afirmarse como una de las obras filosóficas más singulares del pensamiento español contemporáneo. Desde La lección de Auschwitz, donde la barbarie del siglo XX se convertía en punto de partida para pensar los límites de toda pedagogía moral, hasta Filosofía de la finitud, La sabiduría de lo incierto, Lógica de la crueldad o La fragilidad del mundo (Premio Nacional de Ensayo 2022), Melich lleva décadas construyendo una filosofía de la vulnerabilidad, de la contingencia y de la sospecha frente a cualquier sistema moral demasiado seguro de sí mismo. Lo humano no comienza en la autonomía, sino en la dependencia, y Ética de la compasión condensa esa intuición. Ya en el prólogo, Melich afirma que toda ética que sitúe la finitud en su centro requiere necesariamente de compasión.
Para el filósofo catalán, la ética no tiene que ver con el qué, sino con el cómo, el cuándo, el dónde, el quizá. La distinción entre ética y moral aparece enseguida con la claridad que caracteriza su obra. Si la moral está formada por normas, códigos, hábitos, mandamientos, reglas de decencia y gestos propios de una cultura concreta en un momento determinado, la ética, en cambio, nace de las situaciones irrepetibles de la vida ordinaria; depende de la imprevisibilidad, de las relaciones, del encuentro con un otro cuya demanda nos obliga a responder sin saber nunca del todo qué responder.
No es casual que dos de los grandes interlocutores filosóficos del libro sean Arthur Schopenhauer y Emmanuel Levinas. Del primero hereda la compasión como reconocimiento del sufrimiento compartido; del segundo, la idea de que el otro comparece antes como exigencia que como concepto.
Pero Mèlich no se limita a la filosofía. Como en libros anteriores, vuelve a la literatura, a la poesía y al relato bíblico. En este caso, al episodio del buen samaritano del Evangelio de san Lucas. Lo revolucionario de la parábola no es solo que alguien ayude a un desconocido herido al borde del camino, sino que el prójimo deja de ser una categoría previa -definida por raza, religión o nación— para convertirse en aquel que se acerca y responde al sufrimiento concreto. De los tres caminantes, solo uno responde. Y lo hace sin cálculo, sin garantía de reciprocidad. Ser ético, para Mèlich, no consiste en actuar bien, sino en actuar sabiendo que nunca actuamos del todo bien".
Uno de los conceptos más sugerentes del ensayo es el de "gramática". La gramática heredada designa el conjunto de palabras, hábitos, sim-bolos y estructuras que recibimos antes incluso de elegir. Nadie comienza de cero. Pero vivir, para Mèlich, significa también desertar parcialmente de esa gramática. Aquí aparece la extraordinaria cita de Paul Celan: "Solo si soy desertor soy fiel". Desertar de lo heredado puede ser, paradójicamente, la única forma de honrarlo.
Otro gran tema del libro es el deseo. Somos seres finitos con deseos infinitos. El deseo está siempre a favor de la vida. No hay hombre que viva sin soñar despierto. En esa tensión entre realidad y deseo, entre lo heredado y lo posible, entre la gramática y su ruptura, se juega buena parte de la existencia.
No menos luminoso resulta el diálogo con Rainer Maria Rilke. Al comienzo de la cuarta de sus Elegías de Duino, Rilke escribe: "Somos conscientes a la vez del florecer y el marchitarse...". El pasaje le sirve a Mèlich para distinguir entre experimento y experiencia. El experimento pertenece al ámbito del control: cuando todo sucede como estaba previsto, en realidad no sucede nada. La experiencia, por el contrario, pertenece a lo imprevisible, a aquello que interrumpe nuestros cálculos y nos transtorma.
Apoyado también en pensadores como Ernst Bloch, Helmuth Plessner, René Descartes e Immanuel Kant, y acompañado siempre por escritores como Franz Kafka, Samuel Beckett o el propio Rilke, Melich argumenta brillantemente que toda moral posee siempre una zona sombría, que los decálogos crean inevitables espacios de exclusión y que el anhelo del bien puede adquirir formas de crueldad. La ética de la compasión que defiende Melich se aleja de las morales tranquilizadoras y nos obliga a cuestionar nuestras convicciones, nuestros prejuicios, nuestra idea misma del bien. Acechados por la inhumanidad y el dolor, la ética aparece allí donde una demanda ajena nos desestabiliza y nos obliga a responder. Decía Ludwig Wittgenstein que si un hombre pudiera escribir un libro de ética verdaderamente ético, ese libro destruiría como una explosión todos los demás libros del mundo. Es un debate sin tregua en el que Etica de la compasión nos recuerda que, antes de cualquier teoría, fuimos - y seguimos siendo-seres heridos en manos de otros. Y lo hace, además, con una rara claridad, sin exhibición erudita, sin solemnidad académica, con esa prosa limpia y melancólica que distingue a Mèlich y que convierte la lectura en un ejercicio casi compulsivo de subrayado.
Ética de la compasión
Joan-Carles Melich
Tusquets, 2026
320 páginas. 21,90 euros
Babelia Núm. 1.803 Sábado 13 de junio de 2026