Ojo de Melkart
jueves, 4 de diciembre de 2025
Catálogo de la exposición de Miguel Ángel Martín
MARVEL HÉROES Las historias jamás contadas de Spiderman
Un manifiesto necesario:
Detrás de Las historias jamás contadas de Spiderman
JULIAN M. CLEMENTE
A MEDIADOS DE LOS AÑOS NOVENTA, EN RESPUESTA A LA DESNATURALIZACIÓN QUE LLEVABA PADECIENDO EL GÉNERO SUPERHEROICO DESDE EL COMIENZO DE LA DÉCADA, SURGIERON UN PUÑADO DE OBRAS QUE APUNTABAN HACIA EL RESCATE DE LAS ESENCIAS. SPIDERMAN, COMO TANTOS OTROS ICONOS QUE HABÍAN SIDO GRANDES EN EL PASADO, NO ERA INMUNE A LOS EFECTOS NOCIVOS DE LA ÉPOCA, PERO LOS LECTORES ENCONTRARON, A TRAVÉS DE UN PEQUEÑO CÓMIC QUE NO LLEGABA A COSTAR UN DÓLAR, EL REFUGIO DESDE EL QUE RECORDAR LOS VIEJOS TIEMPOS Y SEÑALAR CÓMO DEBÍAN SER LOS NUEVOS. UNTOLD TALES OF SPIDER-MAN SE CONVIRTIÓ ASÍ EN LA SORPRESA MÁS AGRADABLE DEL MOMENTO.
El estímulo para que, en el verano de 1995, surgiera Untold Tales of Spider-Man hay que buscarlo un año antes, con la inesperada publicación de Marvels. Se trataba de una miniserie de cuatro números en formato de lujo en la que los entonces desconocidos Kurt Busiek y Alex Ross detallaban la historia del Universo Marvel, desde su nacimiento y hasta la muerte de Gwen Stacy, con una perspectiva y un estilo únicos que sorprendió a un fandom ahito de comics con sentimiento y consciencia de sí mismos y del género en que se movían.
El éxito dio alas a la editorial para producir productos similares, con un componente muy nostalgico y viñetas pintadas de estilo fotorrealista, en lugar de dibujadas, que eran los componentes superficiales de Marvels. Ninguno de ellos llegó a alcanzar la calidad del modelo original, pero la efervescencia del momento sirvió para lanzar la carrera de Busiek, un tipo que llevaba toda la vida trabajando en tareas editoriales dentro del Bullpen y escribiendo números de relleno en los que nadie se fijaba.
Entre los encargos que recibió, se encontraba uno de esos proyectos pictóricos retro, que consistía en una miniserie de tres números impresos en papel de calidad bajo el evocador titulo de Amazing Fantasy.
El nombre recordaba la cabecera en cuya última entrega había debutado Spiderman, y cuya numeración retomaba la miniserie, con el objetivo de llenar el hipotético hueco que existía entre el nacimiento del Trepamuros y la llegada de su serie mensual. Busiek abordaba aspectos enciclopédicos, en los que nadie había pensado, como cuál era la raíz de la animadversión de Flash Thompson hacia Peter Parker o de Jonah J. Jameson hacia Spiderman, y presentaba al primer villano al que había hecho frente el Lanzarredes, un tipo llamado Lanzallamas, en la línea de las amenazas con alguna clase de elemento tecnologico añadido, que eran tan comunes en el personaje.
Pero por encima de todo, Amazing Fantasy era una declaración de amor hacia el Trepamuros, que se metía en la cabeza de Spidey, en sus dudas y en sus sinsabores, para señalar el camino que le llevó a convertirse en un gran héroe. Al contrario que otros autores, como J. M. DeMatteis, que tildaban a Peter Parker como el representante del hombre común, Busiek recordó la verdad que estaba en los cómics de Stan Lee y Steve Ditko, que Peter es un empollón, un huérfano y un tipo superinteligente: características que separan a alguien del resto. "Es un personaje con el que casi cualquier chaval marginado puede empatizar, porque está al margen, no se coloca entre la multitud y sus poderes solo lo hacen más extraño", añadió. "No está inmerso en el mundo de los héroes, como Los Cuatro Fantásticos o Los Vengadores, por lo que tiene una perspectiva humana de las cosas, pero al
mismo tiempo tampoco está en la vida normal de un adolescente. Eso le convierte automáticamente en un extraño donde quiera que vaya".
En paralelo a la publicación de Amazing Fantasy, Marvel buscaba atraer nuevas generaciones de lec-tores, ante la perspectiva de que los especuladores que habían alegrado el comienzo de la década ya no estuvieran ni pensaran volver. Una de las iniciativas al respecto consistió en lanzar una línea barata, a noventa y nueve centavos cada ejemplar, con aventuras autoconclusivas o que como mucho tuvieran dos episodios de longitud, libres de conti-nuidad, siguiendo un mantra que circulaba por los despachos, y accesibles para cualquier aficionado, especialmente el novato. Spiderman debía protagonizar una de las series de esa línea, pero dado que el personaje estaba enfangado hasta la máscara a causa de la interminable saga con el regreso del clon, se decidió que transcurriera específicamente en los años de Universidad.
Busiek supo de la existencia del proyecto a traves de otro guionista, que había rechazado la oferta de escribirlo. Llamó al editor Tom Brevoort para preguntarle como era posible que se atrevieran a poner en marcha algo así sin contar con él. Brevoort, que conocía lo bien que se manejaba el guionista entre números atrasados, le encargó una propues-ta. A vuelta de las vacaciones de Navidad, Busiek se presentó en el Bullpen con el recorrido de lo que fueron los seis primeros números. Allí, se salió del planteamiento original. Las historias no estaban ambientadas en la época universitaria, sino en los primerísimos tiempos, porque el guionista sentía que era allí donde había mucho por explorar. ¿Cómo se tomaron Flash, Liz y otros chicos del Instituto Midtown que Peter se pusiera a sacar fotos de Spiderman para el Daily Bugle? ¿Cuál fue la reacción de Tía May cuando su sobrino dejó de llevar gafas?
¿Fue Peter al oculista, a riesgo de que este descubriera sus poderes? ¿El Profesor Warren del Midtown tenía algo que ver con Miles Warren, el hombre que se convirtió en El Chacal? ¿Por qué Stan Lee cambiaba de vez en cuando el apellido a sus personajes? Detrás de cada pregunta había una nueva historia.
En la Oficina Arácnida les encantó el concepto y contrataron a Busiek. La serie ya tenía asignado un dibujante, Pat Olliffe, que llevaba en Marvel desde el comienzo de la década sin destacar por ningún trabajo en especial, pero con un toque clásico que recordaba al de Ron Frenz en sus tiempos de The Amazing Spider-Man, aunque él señaló a Rick Leonardi como su mayor influencia. Había hechouna magnífica ilustración promocional, con Peter y Gwen en primer término, que respondía a la orientación original de la cabecera. El título también estaba ya determinado. Se llamó Untold Tales of Spider-Man, algo que a Busiek le pareció un error.
Consideraba que los lectores iban a recibir el mensaje equivocado de que aquel era un cómic para los que ya leían todas las series arácnidas pero todavía necesitaban una dosis más. Propuso varias alterna-tivas: Spider-Man: The Web-Slinger, Spider-Man:
The Wall-Crawler, Spider-Man: Friendly Neighbor-hood Superhero, Spidey... La que más le gustó fue Friendly Neighborhood Spider-Man, sugerida por su amigo Karl Kesel, pero en Marvel no aceptaron ninguna.
Untold Tales of Spider-Man #1 salió a la calle con fecha de portada de septiembre de 1995. Fue un inmediato éxito de crítica. Brevoort se enorgulleció de que las publicaciones especializadas estuvieran diciendo que era el mejor cómic de Spiderman que se producía en ese momento, o que incluso algún entusiasta afirmara que era el mejor comic Marvel del año. Faltaba por saber si la recepción de los aficionados iba a ser igual de entusiasta. Estos contaban con dos niveles de lectura. En la superficie, Untold Tales podía disfrutarse de manera autónoma, pero quien conociera los cómics de Stan Lee y Ste-ve Ditko se encontraba con fascinantes piezas de un puzle que encajaban en la continuidad clásica
con milimétrica exactitud, al tiempo que la expandían con nuevos personajes secundarios y villanos.
No solo no había contradicción alguna con el canon establecido, sino que este se reforzaba. El editor de la línea arácnida, Glenn Greenberg, presumía de que aquellos eran los episodios perdidos de Ama-zing, que aparecían más de treinta años después para rellenar los huecos, mientras que Busiek optó por la analogía con Peter Parker, The Spectacular Spider-Man. "En esencia, es como si Spectacular hubiera empezado a publicarse en 1964, en lugar de diez años después", explicó. "Igual que sucedía cuando Spectacular era el segundo y último título arácnido, nuestra colección debe ir paralela y hacer referencias a lo que ocurre en Amazing, pero contando aventuras independientes. La gran diferencia es que nosotros nos colocamos en paralelo a cómics publicados hace treinta años".
Busiek no solo buscó el paralelismo con Amazing, sino también con el resto de las series de la Edad de Plata, un cuidado que se traslucía en la presencia de invitados especiales, desde Ojo de Halcón a La Patrulla-X, sin olvidar a La Antorcha Hu-mana, el gran amigo de Spidey de aquella época.
Todos ellos fueron situados cronológicamente en el momento propicio. El conocimiento de las siguientes décadas de aventuras aracnidas permitia también añadir personajes que todavía no habían aparecido
en aquella época, pero que iban a desempeñar un lugar importante en la construcción del mito. Fue el caso del Capitán Stacy o de Mary Jane.
Untold Tales también creó sus propios secundarios, como Tiny McKeever, un grandullón que se burlaba de Peter al estilo de Flash pero que evolucionó a lo largo de la serie, o una tal Sally Avril, la chica que en la segunda viñeta del Amazing Fantasy #15 se negaba a acompañar a Peter a la exhibición en la que a él le picaba la araña radiactiva. El guionista demostró que incluso en un título que se cons-truia retroactivamente habia hueco para la sorpresa, a través del personaje de Sally. También cumplió con una promesa que había hecho Greenberg en el texto editorial del primer número, donde aseguró que los eventos de la serie podían llegar a ligarse con los de las historias modernas. Fue así cómo el debut de un nuevo villano, llamado Atardecer, en el Untold Tales Annual '97, tuvo continuación en el Amazing Annual '97, publicado poco después, pero con una diferencia cronológica de varios años tanto en lo que a Spiderman como a su enemigo se refería.
La continuidad para el guionista era la crema, mientras que la aventura en si misma constituía el bizcocho de la tarta. Busiek trató de narrar historias que se sostuvieran por sí mismas. Tenía tramas pensadas al menos hasta el Untold Tales #50
USA, en que se hubiera dedicado a explicar qué es lo que estaban haciendo Peter y sus amigos durante la primera llegada de Galactus a la Tierra, y en las entrevistas afirmaba disponer de ideas hasta la muerte de Gwen Stacy, pero el destino comercial de la cabecera no fue tan amable con él. La línea barata no resultaba rentable para los libreros, que apenas pedían ejemplares, de manera que Marvel optó por abandonar la iniciativa. El Un-told Tales #25 USA, un maravilloso episodio en el que Peter visitaba el campus de la Universidad Empire State en una jornada de puertas abier-tas, fue el último. Un esquema final permitía situar cada número de la colección entre los episodios clásicos de Amazing, lo que invitaba a la relectura conjunta. En la Oficina Arácnida llenaron el hueco con un nuevo volumen de Marvel Team-Up, que dibujó Olliffe en sus dos primeros números, pero no escribió Busiek. Posteriormente, el artista recaló en Spider-Girl, signo de que estaba más que asociado con la visión en clave nostálgica. Por su parte, el guionista trataba de escapar del encasillamiento en ese tipo de proyectos. La Casa de las Ideas había comenzado un ambicioso retorno a sus esencias, de manera que le escogió como la persona apropiada para relanzar The Avengers y Iron Man, lo que complicaba extraordinariamente su agenda. Ello no impidió que, ya un año más tarde, se embarcara en Untold Tales of Spider-Man:
Strange Encounter (1998), un especial dedicado a narrar el primer cruce entre Spidey y el Doctor Extraño. Fiel a sus principios, Busiek dedicó el cómic a explicar un detalle tan nimio como que Flash Thompson viera la forma astral del mago en el Amazing Annual #1 USA.
Untold Tales of Spider-Man todavía habría de volver una vez más... casi tres lustros después. Fue en The
Amazing Spider-Man Annual #37 USA (2010). El entonces editor de la franquicia, Stephen Wacker, un tipo muy consciente de la historia del personaje, consiguió reunir al equipo de Busiek y Olliffe para una aventura muy especial, que giraba alrededor de la noción de que, dentro del Universo Marvel, los superhéroes tenían sus propios tebeos oficiales, como era el caso de Los 4 Fantásticos. ¿Y qué ocurría con Spidey? Parecía una historia fabricada a medida de los Untold Tales, y Busiek y Olliffe la acometieron como si no hubieran pasado todos esos años.
Pero habían pasado, y el recuerdo de aquella modesta operación nostálgica empezaba a desdibujar-se. Dan Slott no la tuvo en cuenta, cuando llevó acabo The Amazing Spider-Man: Learning To Crawl, una miniserie también ambientada en la primera época del Trepamuros, pero donde introdujo tecnología del siglo XXI e ignoró todas las aportaciones de la serie de Busiek y Olliffe. Curiosamente, cuando Slott anunció su marcha de Amazing, manifestó que tal vez podría hacer un revival de Untold
Tales, señal de que, por más que mirase para otro sitio, era consciente de su valor.
En su momento, Amazing Fantasy fue publicado en España mediante un volumen en tapa blanda, mientras que Untold Tales of Spider-Man llegó en formato grapa, de forma íntegra, con todos sus especiales y derivados. Ya en 2004, llegó a recopilarse, sin el prólogo de Amazing Fantasy, en un coleccionable de seis entregas que coincidió con el estreno de Spider-Man 2. Esta nueva edición recupera el proyecto en su totalidad, con prólogos y secuelas, al tiempo que reivindica su trascendencia. Nacido como un tributo a aquel cómic revolucionario que fue The Amazing Spider-Man en sus primeros tiempos, Untold Tales también nos muestra cómo deben ser los cómics del Hombre Araña para alcanzar la verdadera esencia del personaje.
miércoles, 3 de diciembre de 2025
Mortadelo y Filemón en el laboratorio: viajes en el tiempo, cacaos espaciales y trompazos a discreción
El CSIC convierte los personajes de Ibáñez en embajadores de la ciencia y la tecnología recorriendo los avances que inspiraron las delirantes correrías de los agentes de la T.I.A.
Fragmento de la portada de 'Mortadelo y Filemón. Objetivo eliminar al Rana' que expone el CSIC en Sevilla.
F. Ibáñez (Penguin Random House)
Raúl Limón
30 NOV 2025
Una portada de Francisco Ibáñez (Barcelona, 1935-2023) para un ejemplar de Mortadelo y Filemón es como un esquema de la teoría de los muchos mundos del físico Hugh Everett: la superposición cuántica de universos paralelos. Sus viñetas reflejan una realidad compleja que hay que remirar una y otra vez para percibir todos los detalles coexistentes. Sus historias son sucesiones de la tercera ley de Newton (para cada acción hay una reacción igual y en el sentido opuesto) y del método ensayo y error, solo que casi siempre culmina en error. La ciencia y la tecnología en torno a los entrañables personajes de la T.I.A. y su equipo (El Súper, Bacterio y Ofelia) han servido al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para inaugurar este viernes en la Casa de la Ciencia de Sevilla la exposición La ciencia de Mortadelo y Filemón: crónicas disparatadas de la investigación en España. Estará abierta hasta el 15 de febrero en la capital andaluza para recorrer luego el resto de España.
El físico del CSIC Alberto Casas advierte en su libro La ilusión del tiempo (Ediciones B, Penguin Random House 2025) que los viajes al futuro están “probados de forma rotunda” a partir de la Teoría de la Relatividad. Ibáñez ya lo llevó a sus dibujos con la Máquina del Cambiazo ideada por el profesor Bacterio, aunque con nula precisión en sus coordenadas.
También están presentes la siempre esperada carrera patria hacia las estrellas (El cacao espacial), la pseudociencia (Mortadelo súper nº22), la clonación (La máquina de copiar gente), las vacunas (Expediente J), la recuperación de especies extintas (Mortadelo Gigante nº 8), los últimos dispositivos móviles… “Ibáñez siempre estaba pendiente de la actualidad, leyendo los periódicos, y de la ciencia, que incorporaba como algo cotidiano”, resalta Pura Fernández, vicepresidenta de Cultura Científica y directora de la Editorial CSIC.
Pura Fernández, vicepresidenta de Cultura Científica y directora de la Editorial CSIC, junto al cartel de la exposición.
PACO PUENTES
En este sentido, Nuria Ibáñez, hija del autor, señala: “Las historias que dibujaba fueron haciendo más referencias a la actualidad progresivamente, también a las que tenían que ver con la investigación científica. Era una forma de rejuvenecer a los personajes y conseguir que nuevas generaciones conectasen con los dibujos”.
La idea surgió de Fernando del Blanco, responsable de la biblioteca del Centro de Investigación y Desarrollo del CSIC y comisario de otra exposición que sigue como una de las más demandadas del centro: La ciencia según Forges, el viñetista de EL PAÍS desde 1995 hasta su fallecimiento en 2018. Blanco propuso la muestra recién inaugurada como homenaje a Ibáñez, pero también como herramienta de divulgación, aunque “esta no era la intención del dibujante”, según explica Fernández. “Él quería entretener”, precisa.
Pero, para alcanzar ese objetivo, refleja realidades contemporáneas que, en muchos casos, tenían que ver con la ciencia, como los trasplantes, los virus, la edición genética, la biodiversidad, la evolución, la prehistoria. Todo tenía cabida en el disparatado mundo de Mortadelo y Filemón. “Lo incorpora porque es nuestro día a día, lo que nos permite progresar como sociedad”, explica la vicepresidenta del CSIC, que añade: “Todo eso permea”.
Mortadelo y Filemón, oda al humor incorrecto
Pura Fernández está convencida de que la lectura del público será la correcta y asumirá que la caricatura de la ciencia que presenta Ibáñez no pretende ser un reflejo bufo de la realidad, sino un recurso humorístico. “Ese mundo que crea Ibáñez refleja la mala práctica de la ciencia y de la tecnología. Es un desastre y un caos. Bacterio vive aislado de la sociedad y pone su delirio al servicio del laboratorio y de las cosas más disparatadas, pero el mensaje final es que la ciencia es un trabajo continuado de muchísima gente y que genera un conocimiento para la sociedad. Creo que la gente lo entiende. Mortadelo y Filemón están tan metidos en nuestro ADN cultural que sabemos leerlos”.
Portada de 'Mortadelo y Filemón. El coche eléctrico'
F. Ibáñez (Penguin Random House)
La muestra, para quien quiera profundizar más en ese mundo paralelo, incluye un catálogo con un código QR que dirige a las investigaciones reales y relacionadas con el mundo que caricaturizó Ibáñez. “Ponemos un espejo que refleja el contexto, lo que le inspiró para crear su delirio”, explica Fernández.
La exposición ha contado con el apoyo de la familia de Francisco Ibáñez y la colaboración de Penguin Random House, editorial que se hizo con los derechos de las historias de los dos detectives, ejemplos gráficos de la teoría del caos.
39 portadas
Las 39 portadas seleccionadas fueron publicadas entre 1975 y 2018 y se dividen en cinco secciones. La primera, Un mundo en movimiento bajo la lupa de la ciencia, es un retrato de la relación entre ciencia, naturaleza y sociedad, con referencias que van desde el deshielo de glaciares hasta las epidemias, pasando por los últimos descubrimientos en producción agrícola.
En Innovaciones tecnológicas incorporadas por la T.I.A. se recogen algunos de los inventos desarrollados o utilizados por esta agencia de espionaje, que en no pocas ocasiones llevaban al caos.
La sección El laboratorio de Bacterio, aciertos y accidentes caricaturiza, a través del humor, los límites de la ciencia y recuerda los riesgos de separarla del sentido común porque, “cuando se trata de hacer investigación, la ética y la seguridad no son opcionales”, según resaltan los organizadores.
La ciencia en el espejo social de Mortadelo y Filemón refleja a los personajes protagonistas como testigos de cómo la ciencia se negocia, se distorsiona y, a veces, se malinterpreta.
Cierra la muestra la sección Ciencia de emergencia para tiempos revueltos, con la que Ibáñez quiso arrancar una carcajada en medio del desastre. El cambio climático, la contaminación, los mosquitos invasores o las nubes de polvo sahariano son algunas de las amenazas a las que se enfrentan Mortadelo y Filemón con más o menos éxito en el último tramo de la exposición.
El Pais
martes, 2 de diciembre de 2025
Catálogo de la exposición de Art Spiegelman
¡La sombra de Jack Kirby es alargada!
La Hora del Bocadillo
El grupo de superhéroes Los Vengadores se va a enfrentar a la mayor amenaza de sus carreras… La Realidad
José Luis Vidal
30 de noviembre 2025
A lo largo de la historia del noveno arte, el cómic, ha habido artistas con un poderío gráfico y narrativo tal que han influenciado a futuras generaciones de artistas. Creo no equivocarme al decir que Jack Kirby es uno de ellos, ya que la rotundidad y originalidad de su manera de crear historias es única.
Él nos transportó a otros mundos, paisajes poderosos nacidos de su fértil e inagotable imaginación, y recreó en las viñetas a personajes que nunca habían tenido tal potencia visual. Es por ello que no son pocos los dibujantes que después han venido a trabajar, mayoritariamente, en la industria del comic-book norteamericano, y que tienen la imborrable huella del arte del ‘Rey’ Kirby en su trazo. Podemos hablar de John Byrne, Mike Mignola, Walt Simonson, Steve Rude, Bruce Timm… La lista es casi interminable, y partiendo de la influencia de Kirby, todos y cada uno de ellos ha llegado a tener un estilo propio y reconocible.
Por todo esto y mucho más, cada homenaje que se le haga a Jack Kirby es poco, y ahora llega a las librerías españolas uno muy, muy especial, con un tándem artístico formado por el diseñador gráfico y guionista Chip Kidd y otro de esos dibujantes que sí, también tiene la huella del maestro en sus lápices, Michael Cho, el que por cierto tan solo suele realizar proyectos muy especiales como este que ahora edita Panini Cómics.
Pues desde las primeras e impresionantes páginas vamos a encontrarnos con el supergrupo por excelencia, Los Vengadores en su formación más clásica: Capitán América, Iron Man, Thor, La avispa, Hank Pynn y Hulk.
Y un villano a la altura del grupo no podía ser otro que el Dios de las Historias, el taimado Loki, que ha reunido a un nutrido grupo de monstruos, todos muy reconocibles para ávidos lectores de cabeceras como Tales to Astonish o Amazing Adventures, donde en cada relato corto podíamos conocer a alguno de estos temibles seres, cuyos nombres ya nos dejaban totalmente paralizados ante la fuerza que contenían. Monstrollo, Fin Fang Foom, Monsteroso, Groot, Goom…
Pero claro, a estas alturas de sus aventuras, el grupo de héroes está más que acostumbrado a batirse contra todo tipo de seres, por lo que con la coordinación que les caracteriza, la imaginaria balanza comienza a inclinarse hacia su lado.
Lo malo, como casi siempre, es que el vil Loki tiene una carta en la manga. Y cuando su hermanastro Thor allane el camino dándole lo suyo a Ulik, se encontrará de pronto con algo totalmente inesperado, un hecho, una realidad tan dura que lo dejará casi indefenso, arrodillado ante los pies de sus compañeros, que nunca habían visto así al Dios del Trueno.
¿Qué ha ocurrido? ¿Qué verdad le ha sido revelada a Thor Odinson?
Sin querer revelaros mucho más del argumento, os diré que el malvado asgardiano ha creado el arma definitiva. Pero este caso no está compuesta por cañones de plasma, o lanza rayos gamma. Para nada.
Su intención es mucho más cruel, y va a llevar al grupo a traspasar una barrera ahora desconocida e infranqueable, la de las propias viñetas, viajando a un mundo que hasta ahora desconocían que existiera.
Y allí van a conocer a los otros protagonistas de este increíble relato, que para nada son los que podíais imaginar. No son monstruos, ni temibles villanos. Tan solo dos personas de carne y hueso, tan reales como al vida misma, y que han tenido un papel esencial en la historia que estamos disfrutando.
Obviamente, el shock será tremendo para ambas partes, y tan solo con el ingenio de todos serán capaces de idear una manera de acabar de una vez por todas con el temible plan de Loki, que mientras tanto ríe, satisfecho por haber ideado semejante arma…
La originalidad del guion es total, ya que mezcla el más puro clasicismo del comic-book, con situaciones que ya hemos visto mil y una veces, con un giro de tuerca único que, sumado al espectacular arte de Michael Cho, que nos lleva de un mundo a otro con maestría (atención a los sutiles cambios gráficos para diferenciar ambas realidades) y de paso homenajea a las clásicas cabeceras, donde podíamos encontrar pin ups de nuestros personajes favoritos, en este caso los atribulados Vengadores.
Un cómic este muy, muy especial que deleitará tanto a los lectores más experimentados como a los más jóvenes que se sumerjan por primera vez en este universo tan especial, el de la editorial Marvel y sus superhéroes.
Diario de Cadiz
lunes, 1 de diciembre de 2025
Palindrotiras, un cómic espectacular lo mires por dónde lo mires
José Pablo García traslada al mundo del cómic el fascinante mundo de los palíndromos, esos juegos de palabras que, a día de hoy, son de las pocas cosas que no pueden ser recreados por las inteligencias artificiales.
Por Eduardo Bravo
25 de noviembre de 2025
Riña palindrómica.Palindrotiras (Autsaider Cómics)
Se conoce como palíndromo aquella palabra —"anilina"— o frase —"Dábale arroz a la zorra el abad"— que puede leerse igual de izquierda a derecha que en sentido contrario. Aunque todos los idiomas son susceptibles de tener palíndromos, aquellos con tendencia a acumular consonantes, como el alemán, lo tienen más complicado y, en todo caso, difícilmente se podrán traducir al castellano manteniendo esa peculiaridad.
A pesar de su complejidad, este curioso juego de palabras tiene una nutrida comunidad de aficionados que acostumbra a compartir sus hallazgos en foros como el Club Palindromista Internacional, asociación cultural dedicada al estudio y divulgación de estas frases simétricas a través de diferentes iniciativas. Por ejemplo, su propia revista, Semagames, o un encuentro anual donde se leen ponencias, se celebran conciertos y, llegado el caso, se discuten cara a cara las controversias surgidas entre sus miembros, que también las hay.
“Hace seis años se publicó en el suplemento Verne de El País un reportaje dedicado a mi cuenta de Twitter, Palindrotiras. Iba encabezado por una viñeta con el texto: “El asesor de Pedro se sale”, un palíndromo que llevaba años registrado a nombre de Raúl Ortiz Fernández en el recopilatorio de Víctor Carbajo, que es nuestra guía de cabecera para comprobar si existen o no”, recuerda el ilustrador José Pablo García. “Reconozco que fue un descuido por mi parte no citar la autoría y, cuando Raúl leyó el artículo por pura casualidad, pues le pasó el enlace su hermano Emilio, me escribió un poco mosqueado reivindicando su autoría, creyendo que El País me estaba pagando una pasta gansa por todo aquello”.
Lo que en un primer momento parecía un desencuentro insalvable entre palindromistas –que debía poco menos que dirimirse en el campo del honor o en los tribunales–, se reencauzó dando lugar a una amistad entre José Pablo García y Raúl Ortiz Fernández (ROF) que acabó enriqueciendo al universo del palíndromo.
“En realidad, fue una suerte que el periodista Pablo Cantó incluyese esa tira en el artículo, así como que Emilio lo leyera. De no haber ocurrido, Raúl, que no tiene redes sociales, jamás se habría puesto en contacto conmigo, por lo que yo no le habría podido proponer colaborar en la cuenta”, recuerda ahora José Pablo García, alguien que, pese éxito que su perfil de Palindrotiras estaba empezando a adquirir, no conocía todavía a ningún palindromista. “Llevaba cinco años solo al frente de la cuenta de Twitter y estaba un poco hasta las narices, la verdad, así que colaborar con él fue un acicate para seguir adelante con esta chaladura. Al poco tiempo se sumó al equipo Roberto Sánchez, ‘Peramento’, que impulsó más aún nuestro nivel productivo”.
Ahora, estos tres titanes del palíndromo han unido sus fuerzas y talentos para publicar Palindrotiras, un libro editado por Autsaider Cómics que es, a su vez, un repaso de la historia del cómic a través de unas ilustraciones en las que José Pablo García recrea el estilo de grandes autores de la viñeta internacional. En la siguiente entrevista, estos maestros del palíndromo explican (a tres voces) más detalles acerca del proyecto.
Portada de Palindrotiras.
Autsaider Cómics
GQ: ¿Cómo surge su afición a los palíndromos?
Raúl Ortiz Fernández: No recuerdo ningún hecho concreto que me uniera a ellos, pero desde muy pequeñito ya tengo conciencia de jugar sin parar con las letras y con los números. ¡Supongo que porque eran gratis!
José Pablo García: Como cuento en el epílogo de Palindrotiras, en mi caso los descubrí de niño, leyendo uno del maestro Fernando Sáenz Ridruejo en la revista Blanco y Negro: “Si Tito ya muere de reuma, muere de reuma y otitis”. Siempre me hicieron mucha gracia por su sonoridad, pero tardé un montón en aprender a hacerlos.
GQ: ¿Hay alguna técnica o truco a la hora de componerlos?
JPG: Hay que cazarlos al vuelo. Tengo la costumbre de ir leyendo todo al revés, buscando palabras que me den pie a arrancar con uno. Una vez que la tengo, suelo comenzar por el centro de la frase y los hago crecer por los lados hasta que consigo darles un cierre.
Peramento (Roberto Sánchez): A mí me puede pasar también durante una conversación u oyendo la radio: escucho una palabra que tiene cabida en un palíndromo, una semilla palindrómica, y no paro hasta completar uno con la técnica que menciona José Pablo. Yo a esta tara mental la llamo “Oí ‘gol!’ en un elogio”.
ROF: Realmente, uno disfruta con los palíndromos cuando los va descubriendo por sí mismo al ponerse a darle vuelta a las palabras. Los trucos se van adquiriendo después, poco a poco, de forma casi inconsciente. De hecho, si hubiera una técnica concreta, dejarían de tener atractivo. Según cuentan por ahí, parece que ni siquiera la IA dispone a día de hoy de algoritmos para hacer palíndromos…
GQ: Habida cuenta de su dificultad y sus reglas, ¿los palíndromos son finitos o infinitos? ¿Qué resulta más complicado, el hecho de encontrar la sucesión de palabras que se lean igual en ambas direcciones o que la frase en cuestión tenga sentido?
PER: Son dos buenas preguntas que nos acabamos haciendo todos los palindromistas…
ROF: Los palíndromos pueden verse como un puzzle hecho de una serie de piezas cuyas formas son finitas, pero que pueden ensamblarse muchas veces hasta formar mosaicos de gran tamaño, teóricamente infinitos. Lo que ocurre es que, como los palíndromos no son una simple sucesión de letras simétricas, sino que deben tener sentido y corrección lingüística, suelen perder frescura a medida que se van alargando, como esta respuesta. En un buen palíndromo, la simetría debe pasar desapercibida: esta es la verdadera dificultad de este juego de palabras.
Palindrotiras (Autsaider Cómics)
GQ: ¿Los palíndromos tienen autoría, como sucede, por ejemplo, con un poema?
PER: A mí me gusta el concepto “incidente de coautoría”, y me parece maravilloso porque es un hilo que puede unir a dos personas hablantes del mismo idioma más allá del tiempo y del espacio. “Allí ves Sevilla” se le ha ocurrido, y se le puede seguir ocurriendo de manera genuina y original, a cientos de castellanoparlantes, y todos ellos son y no son autores de esa genialidad: eso es algo de entidad casi cuántica.
ROF: Hay quienes ven los palíndromos más como creación que como descubrimiento, y viceversa. Lo cierto es que hay un poco de todo. En los palíndromos cortos prima el descubrimiento. Nadie puede atreverse a decir, por ejemplo, que ha creado el palíndromo “Allí ves Sevilla”, pues la relación simétrica entre estas dos palabras es tan evidente que se descubre en cuanto te fijas un poco en ello. Por tanto, es normal que varias personas, de forma independiente, puedan descubrir los mismos palíndromos si son relativamente cortos. Esta coincidencia es más complicada conforme se van haciendo más largos, porque ahí ya entra en juego un poco más la creación. En definitiva, tiene más sentido hablar de autoría en trabajos palindrómicos extensos que de palíndromos tomados individualmente.
GQ: ¿Cómo surge la idea de hacer un libro en el que, a través de los palíndromos, se recorra la historia del cómic?
JPG: Inicialmente, pensé en utilizar un estilo homogéneo, pero no acababa de funcionar la cosa: resultaba algo repetitivo y falto de chispa. Luego comprobé que el propio cambio de registro gráfico, haciéndolo pasar por obra de autores pertenecientes a distintas épocas, le añadía un plus de comicidad y otra capa de significado al texto. Más tarde me di cuenta de que esta artimaña me permitía establecer un orden cronológico a las páginas; de lo contrario, todo sería un indigesto batiburrillo.
GQ: En Palindrotiras no solo hay frases simétricas, sino que incluso se desarrollan historietas con diálogos que tienen sentido narrativo sin dejar de cumplir con esas exigencias que implica este juego de palabras. ¿Es eso habitual en el mundo palindrómico o es una particularidad de Palindrotiras por girar en torno al cómic?
ROF: Los palíndromos unen conceptos que de otro modo sería muy difícil relacionar. Ese carácter onírico y surrealista, cuando se presenta con un sentido creíble y una corrección lingüística aceptable que hacen que la simetría quede en un segundo plano, es lo que consigue que el palíndromo adquiera ese hálito mágico. Así lo decía Markos Gimeno cuando le preguntaban para qué servían los palíndromos: “Pues los palíndromos sirven para... flipar”.
PER: El palíndromo requiere, como la ficción, de una especie de suspensión de la credibilidad. Si entras en esa zona mental, encuentras fascinantes frases que aparentemente carecen de sentido. El cómic, con su secuenciación y su visualidad, consigue que palíndromos que no tienen sentido lo adquieran, y esta creo que es la gran aportación que ha hecho José Pablo al palindromismo.
ROF: Su aportación ha sido hacer cómics a partir de palíndromos, no tanto relacionar palíndromos con dibujos, que eso lo ha hecho mucha gente antes... (Risas). José Pablo ha sabido aprovechar su dominio del dibujo para crear este universo palindrotírico.
GQ: Hay gente que se pregunta cómo hizo para convencer a tanto autor para que le dibujara una viñeta, pero lo que no saben es que lo ha ilustrado usted todo. ¿Cómo ha conseguido reproducir tal cantidad de estilos, rotulaciones, trazos…?
JPG: Como a muchos dibujantes —pienso en Miguel Gallardo, Daniel Clowes, Typex, Ricardo Peregrina o Víctor Puchalski—, me divierte imitar estilos. Lo pasé tan bien haciendo Las aventuras de Joselito (Reino de Cordelia, 2015) que necesitaba encontrar otra buena excusa para repetir la experiencia, no quería que se tratara de un ejercicio vacuo sin más. He intentado ofrecer el muestrario de dibujo humorístico más completo que he podido, procurando que las diversas épocas quedaran bien representadas y buscando un equilibrio en el conjunto.
GQ: ¿Se eligieron de alguna forma especial los palíndromos y los diferentes estilos de los dibujantes o se hizo al azar?
JPG: En un principio, mi idea consistía en elegir mis mejores palíndromos e ilustrarlos. Pero, claro, Palindrotiras llevaba años siendo un equipo, y dejar fuera del proyecto a Raúl y Peramento hubiera sido una cretinez por mi parte y un desperdicio de talento: ellos son más prolíficos que yo, han compuesto miles de palíndromos por cabeza. Así que les propuse picotear también de su vastísima producción y aceptaron.
Por tanto, hice una selección de nuestros palíndromos más descacharrantes y los clasifiqué por temáticas: política, drogas, deporte, cine, sexo, escatología, alcohol, violencia, salud… Por correo electrónico, a través de hilos larguísimos, discutimos esta recopilación y seguimos cribando. Quiero llamar la atención sobre el hecho de que Raúl vive ajeno al WhatsApp y las redes sociales, y que Peramento no tiene ordenador. Así que nuestra comunicación es menos fluida de lo deseable.
Sobre la marcha, mientras yo dibujaba, íbamos modificando las secciones temáticas iniciales e incorporando otras nuevas. Los diferentes estilos gráficos me fueron surgiendo de manera intuitiva: había palíndromos que me evocaban a La Codorniz, otros a Hermano Lobo, otros al The New Yorker... Buscaba siempre la adecuación del dibujo con el texto y la mayor comicidad. Un encaje de bolillos, vamos.
GQ: A pesar de toda esa variedad de estilos, y salvo que esté equivocado, se echa a faltar un “José Pablo García” reconocible como el de El 2 de mayo o las ilustraciones para los libros de Paul Preston. ¿Por qué?
JPG: Como dice el dibujante Max, el “estilo” está más relacionado con la visión del mundo de un artista que con su manera de dibujar, y estoy totalmente de acuerdo con eso. A pesar de haber hecho homenajes de lo más variopinto, creo que hay algo de mí reconocible en cada una de las páginas y una extraña conexión entre ellas. También es cierto que la sonoridad de los palíndromos condiciona mucho el tono general del libro.
Pensé en dedicar una sección al auto-homenaje, reciclando imágenes de mis propios cómics, pero enseguida me dio vergüenza y reculé. Para una viñeta de El 2 de mayo (Reino de Cordelia, 2020) teníamos la frase “¡La tropa, la tropa! Tamaña su saña, mata portal a portal”; pero mi palíndromo preferido era este, que hubiera ido acompañado de una escena de El hijo del chófer (Norma, 2022): “Al país ama la yaya y a la masía, Pla”.
Resulta paradójico que en mis dos proyectos más personales, Las aventuras de Joselito y Palindrotiras, haya optado por un grafismo mutante y que en los encargos mi dibujo sea más reconocible. Esto se debe, y ya respondo a tu pregunta, a que me divierte más jugar a ser otro que seguir fiel a mis tics y mis truquitos. Con el cómic biográfico de Franco acabé extenuado, precisamente por haber tenido que mantener la homogeneidad visual a lo largo de doscientas páginas, así que Palindrotiras me lo he tomado como unas vacaciones.
GQ: Para terminar, ¿tienen previsto darle continuidad al proyecto? ¿Habrá una segunda parte de Palindrotiras?
PER: Si tiene éxito, quizá pongamos en marcha un proyecto más oscuro basado en calambures del que de momento solo tenemos el título: “Él te ve osado: el tebeo sado” (Risas).
JPG: Personalmente, me haría mucha ilusión poder colaborar en El Jueves. Una sección mensual de palíndromos, adaptados al tema que toque en cada número, es todo lo que sus lectores necesitan. ¡Tenemos cuerda para rato!
Palindrotiras (Autsaider Cómics)
Revista GC
domingo, 30 de noviembre de 2025
MARVEL HÉROES El Espectacular Spiderman
VIAJE AL INTERIOR DE LA MENTE ARÁCNIDA:
EL SPIDERMAN DE DeMATTEIS Y BUSCEMA
JULIAN M. CLEMENTE
NO SIEMPRE LOS MEJORES COMICS DE UN PERSONAJE SE ENCUENTRAN ENTRE LOS MAS REEDITADOS. CON J. M. DEMATTEIS Y SAL BUSCEMA TENEMOS UNA GIGANTESCA DEUDA EN LO QUE SE REFIERE A SU ETAPA CONJUNTA EN EL TREPAMUROS. EL PRIMERO ES FUNDAMENTALMENTE CONOCIDO EN RELACIÓN AL PERSONAJE POR "LA ÚLTIMA CACERÍA DE KRAVEN", RELATO SEMINAL PUBLICADO EN DECENAS DE OCASIONES Y QUE SE ENCUENTRA ENTRE LOS TEBEOS DEL HOMBRE ARAÑA QUE HA LEÍDO CASI CUALQUIER LECTOR, ADEMÁS DE FIGURAR EN TODAS ESAS LISTAS DE "LO MEJOR DE SPIDERMAN" NO SIEMPRE ELABORADAS POR QUIEN CONOCE A FONDO TODO EL CATÁLOGO DEL HÉROE. EN CUANTO AL PEQUEÑO DE LOS BUSCEMA, SU RELACIÓN CON EL LANZARREDES SE DESARROLLÓ DURANTE MÁS DE VEINTE AÑOS, DE MANERA QUE NOS ENCONTRAREMOS LARGAS Y CONTINUADAS PERMANENCIAS EN SERIES COMO MARVEL TEAM-UP Y PETER PARKER, THE SPECTACULAR SPIDER-MAN. PERO FUE EN LOS EPISODIOS RECOGIDOS EN ESTE VOLUMEN, Y QUE NUNCA ANTES SE HABÍAN RECOPILADO DE FORMA INTEGRAL, DONDE AMBOS AUTORES DIERON LO MEJOR DE ELLOS MISMOS, DEJANDO UN PUÑADO DE AVENTURAS MEMORABLES QUE, ANTE LA AUSENCIA DE REEDICIONES, HAN SUFRIDO LA ABSURDA CONSIDERACIÓN DE "ETAPA DE CULTO", RESERVADA A AQUELLAS QUE GUSTAN MUCHO, PERO QUE LAS CONOCEN POCOS, CUANDO DEBERÍA TRATARSE DE UN SUPERVENTAS SIEMPRE DISPONIBLE. ES HORA DE REPARAR ESA INJUSTI-CIA. CON TODOS USTEDES, AL FIN LLEGA EL ESPECTACULAR SPIDERMAN DE J. M. DEMATTEIS Y SAL BUSCEMA.
Decíamos que la saga arácnida de DeMatteis a la que siempre se alude es "La última carecería", junto a Mike Zeck, pero la relación del escritor con el personaje comenzó mucho antes, cuando era un machaca sin los oropeles del prestigio, que se encargó durante una buena temporada de Marvel Team-Up a principios de los ochenta, con Herb Trimpe al dibujo al principio, siendo luego sustituido por Kerry Gammill. Aquellos tebeos no te los encontrarás en ninguna de esas listas de favoritos, y sin embargo eran más que disfrutables y ya contenían algunas claves sobre las que volvería el autor en la época que nos ocupa. Pondremos algunos ejemplos: aunque Alimaña había sido presentado por DeMatteis en un relato de Capitán América, fue en un episodio de MTU con el abanderado como invitado especial cuando el trepamuros entró en contacto por primera vez con la escalofriante criatura que luego habría de desempeñar un papel fundamental dentro de "La última cacería". Sumamos: la Tía May y su novio de entonces, Nathan Lubensky, merecieron un tratamiento especial por DeMatteis, lejos de las caracterizaciones estereotipadas de señores mayores que no se enteran de nada que solían verse en manos de otros autores. Fue a él a quien se le ocurrió que montaran un geriátrico amigable en la vieja casa de Forrest Hills, lo que sumó unos cuantos secundarios a la franquicia de los que tampoco se acuerda ya nadie. Añadimos: la historia del Profesor Power, que aquí veremos avanzar a una suerte de cierre, comenzó en Marvel Team-Up, aunque en aquellos episodios la principal atracción fuera la presencia de Lobezno. Y rematamos: en la habitualmente despreciada cabecera que el trepamuros compartia con otros héroes, encontramos ya un cómic que escribía DeMatteis y que ilustraba Sal Buscema, detalle anecdótico más que otra cosa, porque en aquel entonces Buscema estaba para un roto y para un descosido, así que no era extraño que acababa dibujando números de casi cualquier colección.
En resumidas cuentas, en aquellos años, nuestro guionista completó una veintena larga de números de MTU, antes de que fuera uno de esos escritores con fama de profundos y adultos.
Esa consideración llegó, al menos para el lector Marvel más mainstream, con "La última cacería", publicada a lo largo de los distintos títulos arácnidos de 1987, que puso patas arriba unos cuantos convencionalismos no sólo del personaje, sino de los superhéroes. No sólo se trataba de una historia oscura, oscurísima, que hablaba sobre la tradición mal entendida, la obsesión, el amor, la muerte, el suicidio y las razones para vivir, y ni siquiera tenía que ver sólo con que el foco estuviera puesto sobre el villano, como nunca antes había ocurrido con un antagonista arácnido. En lo que a estructura se refiere, la integración dentro de series abiertas de lo que a todas luces se leía como una miniserie al margen de las mismas supuso un modelo a seguir. Los resultados económicos fueron muy destacables, lo que llevó a que se repitiera y se abusara de la fórmula, llegando a crearse series abiertas consistentes en miniseries de autores de prestigio que se encadenaban una tras otras. Nos han dicho que el título que rompió el molde fue Legends of the Dark Knight, y aceptamos batbote como animal acuático, porque hasta el propio Todd McFarlane lo reconocía en la portada de su Spider-Man #1 USA (1990), pero antes de Legends existió "La última cacería". Había que decirlo.
Ahora parece hasta gracioso comentarlo, pero entonces no se lo tomaron tan en broma. "La última cacería" gustó, y gustó mucho, porque pilló a los lectores desprevenidos y los sumió en un relato opresivo y apasionante sobre un villano del que hasta entonces se reían, y que una buena noche pegaba un tiro a su enemigo, le enterraba en vida y se hacía pasar por él. Si repasamos los cómics de la época, hubo unos cuantos aficionados que escribieron para quejarse, diciendo a Marvel que cómo se les había ocurrido colarles en su cómic del alegre trepamuros algo tan serio, tan terrible y tan poco agradable de leer. Por eso, pese a que fuera un tebeazo de padre y muy señor nuestro, los editores decidieron andar con pies de plomo en lo que se refiere a cualquier cosa que pudiera oler a "La última cacería", porque Spidey seguía siendo el personaje más comercial de la compañía, porque sus tebeos muchas veces se los compraban los padres a los críos y porque no era cuestión de buscar problemas. En Amazing, al poco tiempo, llegaron David Michelinie y McFarlane con su espectáculo ligero y superventas; en Spectaculary Web of, regresó un clásico de la franquicia, Gerry Conway, a contar historias con los secundarios del héroe que quizás daban un paso más allá, en cuanto a caracterización y complejidad, pero en aquellos cómics tampoco había trasgresiones comparables a las que habían tenido lugar con el clásico de DeMatteis y Zeck.
Tuvieron que pasar nada menos que cuatro años para que el editor Danny Fingeroth se atreviera a pisar esos terrenos. Es así como llegamos a 1991, y al tomo que nos ocupa. Te pongo en antecedentes: Fingeroth acababa de llegar a la franquicia, para encontrarse con que la balsa de aceite de su antecesor, Jim Salicrup, acababa de hundirse, ya que se había producido la salida de Gerry Conway, quien, recordamos, escribía dos de los tres títulos principales. El nuevo editor llamó a DeMatteis, que había pasado aquellos cuatro años sin quererse acercar al Hombre Araña hasta que no tuviera una buena historia que contar, y llegó a ofrecerle cualquiera de los dos títulos. DeMatteis, que ya había dado con esa historia, optó por Spectacular, debido a que ahí se encontraba Buscema desde hacía tiempo y quería trabajar con él.
Lo admiraba y lo consideraba uno de los dibujantes más subestimados del género.
¿Y de qué historia estábamos hablando? Como había ocurrido con "La última cacería", el escritor llegó con una saga cocinada para otro personaje. "El niño que llevas dentro" (Spectacular #178-184 USA), fue concebida como una aventura de Batman destinada a publicarse, precisamente, en Legends. Su intención era la de explorar las raíces psicológicas de la infancia de Bruce Wayne, al que DeMatteis veía como un niño traumatizado por la muerte de sus padres. Algo similar ocurría con Dos Caras, el villano de la aventura, de manera que establecía paralelismos entre ambos. La propuesta no logró alcanzar la luz verde: DC Comics había lanzado ya una novela gráfica del Hombre Murciélago, titulada Batman: Night Cries (1992), que abordaba el tema de los abusos infantiles, por lo que no querían insistir.
De cara a trasplantar la trama al universo arácnido, De-Matteis se quedó con el esqueleto básico, sustituyendo a Bruce Wayne y Harvey Dent por Peter Parker y Harry Osborn, respectivamente. Los tiempos en los que el hijo de El Duende Verde podía vestirse con el disfraz de su padre para hacer heroicidades quedaban atrás. "El niño que llevas dentro" ignoraba la cuidada evolución previa llevada a cabo por Roger Stern, Tom DeFalco y David Michelinie para sepultar a Harry en la locura.
"No se me ocurre nadie que tenga un bagaje psicológico y emocional como el de Harry y haya conseguido escapar fácilmente de él", comentaba al respecto. "Pero más importante que eso era la dinámica entre El Duende Verde/Harry y Spiderman/Peter: la idea de los enemigos mortales que a su vez son grandes amigos. Dos hombres que se quieren de verdad pero que han emprendido el camino de la mutua destrucción. No importa cuánto hayan tratado de hacerlo, no pueden escapar".
En paralelo, la historia abordaba un tema nunca antes explorado, el de la relación de Peter con sus padres, a los que apenas se aludía desde The Amazing Spider-Man Annual #5 USA (1968). "Cuando somos niños, nuestros padres son como dioses para nosotros y su impacto en nuestras vidas es enorme", reflexiona el guionista. "Nadie había realmente prestado atención a la importancia que para Peter había tenido la pérdida de sus padres. Era un terreno virgen, lo que me dejó mucho margen para explorar. Una de las formas en las que los niños consiguen hacerse con el poder en situaciones sobre las que no tienen control consiste en responsabilizarse por cuanto sucede a mi alrededor. 'Mis padres se han divorciado, mis padres han muerto, abusaban de mí... así que debe de ser culpa mía'. De una extraña manera, este falso sentido de la responsabilidad pone orden en el caos. Los padres de Peter murieron cuando él era muy joven, pero tenía la edad suficiente como para sentir su pérdida, para naufragar y para interiorizar el dolor en lo más profundo de su mente. Esa culpa sólo se magnificó, años más tarde, por la muerte del Tío Ben".
El relato se acercaba desde la misma óptica a la figura de Alimaña, que había padecido malos tratos en su infancia. La presencia de este último permitió a Fingeroth vender la saga como una secuela: "¡Donde acabó 'La última cacería de Kraven'... comienza la caza de Alimaña!", afirmaba en portada. La torturada infancia de Edward Whelan, el verdadero nombre de Alimaña, encontraba una caja de resonancia con la Doctora Ashley Kafka, una psiquiatra que intentaba curarlo. DeMatteis eligió el nombre en homenaje a una terapeuta a la que conocía, mientras que probablemente sólo él le podría haber puesto semejante apellido. La Doctora Kafka tuvo una importancia decisiva en futuras historias, tanto de éste como de otros autores. Sal Buscema se atrevió a reflejarla como una mujer de mediana edad, con un cuerpo convencional, alejado de los estereotipos superheroicos. Al respecto, DeMatteis comentaba lo siguiente: "Pensé que sería interesante tener un personaje que pudiera hacer lo que a mí, como escritor, me gusta: internarse en las mentes de estos personajes fascinantes y aparecer con una perspectiva única de por qué se transformaron en lo que son: los traumas de su pasado, los demonios que cargan. La utilicé en muchas ocasiones porque creía que, como persona y como terapeuta, era una adición valiosa al elenco".
El final de la historia dejó unas cuantas tramas abiertas que se resolverían más adelante. Mientras tanto, DeMatteis y Buscema abordaron otros personajes y situaciones desde el toque de autor en que habían enmarcado la serie, que dio en Buscema con el perfecto acompañamiento gráfico. Durante los años anteriores, en los que Conway había escrito Spectacular, la labor del artista había pasado inadvertida, pero en los relatos de DeMatteis su sobriedad cobró un nuevo sentido. El escritor desarrollaba guiones muy detallados, con descripciones exactas de lo que ocurría en cada viñeta. En ellos acudió a un puñado de trucos, como la utilización de grabaciones de vídeo o la repetición del mismo ángulo en viñetas contiguas para señalar el paso del tiempo, que se beneficiaban del estilo seco de Buscema. "Sal estaba en un proceso de reinventarse a sí mismo como dibujante, entintador e incluso como narrador", alababa Fingeroth. "Estaba madurando y profundizando en su propio estilo y en sus habilidades.
Disfrutaban trabajando juntos y se notaba". En apenas unos meses, Spectacular encontró una identidad que la diferenciaba del resto de cabeceras arácnidas. Fingeroth llegó a bromear con sus autores, acerca de que habían creado un microuniverso arácnido con sus propias reglas. El fandom con buen gusto aplaudió. Su lado más infantil y aventurero podía disfrutar de la ligereza explosiva de Amazing, pero si querían historias con auténtico contenido y significado, las tenían en Spectacular.
El número inmediatamente posterior a "El niño que llevas dentro", el Spectacular #185 USA (1992) recuperó a El Hombre-Rana y La Coneja Blanca, dos personajes risibles, de los tiempos de DeMatteis en MTU, a los que se sumó un villano igualmente ridículo, Morsa, de un olvidado número de Daredevil. Con todos ellos, el guionista compuso una divertida aventura, que recordaba a la audiencia sus dotes para la comedia. Era una manera de aligerar la tensión. Al mes siguiente, la relevancia, la profundidad y el toque oscuro ya habían vuelto. "Trámites funerarios" (Spectacular #186-188 USA) devolvió la mirada del guionista sobre Tía May, uno de sus personajes fetiche de sus tiempos del Team-Up. Abordó los sentimientos de la anciana al respecto de la muerte de Nathan, que había tenido lugar en los Amazing de Michelinie, mostró la mezquindad de El Buitre, señalando su amistad pasada con Nathan, algo que se le había pasado por alto a dicho guionista, y acabó, de paso, con el odio irracional de Tía May hacia Spiderman.
Un complemento de unas pocas páginas, pero extraordinaria importancia para el autor, ahondó en la relación entre Peter y May, siguiendo una dirección novedosa. En Amazing #370 USA, DeMatteis descubrió retroactivamente que la primera reacción de ella poco después de que los padres de Peter murieran y éste hubiera sido acogido en la casa de Forest Hills fue el escepticismo. No había podido tener hijos ni tampoco recordaba una infancia feliz, así que no se veía capaz de educar a un sobrino. Para el guionista, era un interesante acercamiento, que nadie antes había acometido. A juicio de DeMatteis, había grandes diferencias entre Peter antes y después de casarse, aunque el personaje siguiera siendo el mismo. "Ya no es ese tipo neurótico que trata de hacer lo mejor que puede mientras lucha contra los obstáculos", dijo. "Ahora tiene una bella esposa y los problemas económicos han terminado. Por eso examino su mente.
Me gusta rascar en un personaje y empujarlo. Quiero que el lector se preocupe no sólo por el héroe, sino también por el villano y por todos los demás". Por la lupa psicoanalítica pasaron en los meses siguientes El Rino, El Puma, de nuevo Alimaña o el Profesor Poder, otro viejo recordatorio del Team-Up.
Mientras tanto, la locura de Harry siguió flotando en el ambiente, a modo de subtrama que en ocasiones pasaba a primer plano, y que aguardaba a la celebración del Spectacular #200 USA para su cierre a lo grande: cuarenta y un intensas páginas en las que la lucha entre Spiderman y el renacido Duende Verde llegaba a sus últimas con-secuencias. No entramos en detalles sobre eso, pero sí mencionamos que el guionista decidió dejar sin diálogos las dos últimas páginas, después de echar un vistazo a las planchas una vez dibujadas y comprender que no era necesario "ni una maldita palabra" para entenderlas.
"Aquellas dos páginas eran tan emocionantes que me sorprendieron", afirmó Buscema al respecto.
Ese episodio podríamos decir que supuso también el fin de esta etapa tan particular, con matices: DeMatteis y Buscema todavía trabajaron juntos en los cruces que tuvo Spectacular con el crossover "Matanza Máxima", que no podía estar más alejados de los postulados de su periplo y que puedes encontrar en el tomo de Marvel Héroes donde se recoge dicha saga. El guionista todavía se encargó de otra historia más bajo el principio de "vamos a psicoanalizar a un villano", con Electro, aunque en ese caso se publicó en la Spider-Man sin adjetivos y fue Klaus Janson quien la dibujó: esa sí está aquí.
En este periodo, todavía habría de escribir algún Annual o algún complemento más, que de igual forma hemos incluido en el tomo. Luego vino la locura de "El regreso de Ben Reilly", en que DeMatteis tuvo una participación importante, y para la que Buscema ya estaba en otras cosas. Pero, de nuevo, esa es una historia para otra ocasión, y sin duda unos tebeos para otros tomos.
"El niño que llevas dentro" se publicó originalmente en España al margen de la serie del trepamuros y dentro de la antológica Marvel Héroes, como había pasado antes con "La última cacería", para dar empaque a dicha cabecera, aunque en consecuencia se le restara a la colección propiamente dicha del Hombre Araña. Los siguientes episodios de la etapa DeMatteis-Buscema sí se integraron en ésta. Después de aquella primera edición, sólo se había reeditado hasta ahora "El niño que llevas dentro", en 100% Marvel HC. Este volumen, que a día de hoy no tiene equivalencia en Estados Unidos, sirve así de reparación ante esta imperdonable ausencia, para reivindicar la grandeza de la última gran etapa que tuvo Spiderman antes de meterse de lleno en su infierno particular de los años noventa (y del que no saldría hasta el siglo XXI) y para que las nuevas generaciones puedan descubrirla. Si tú no la conocías, prepárate para hacerle hueco entre tus favoritas y, quizás, para, al fin, encontrarla en una de esas listas.
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