jueves, 21 de diciembre de 2023

El tebeo, metáfora de la infancia

A.M.

La memoria de la infancia de muchos niños se construye alrededor de l mágica lectura de los tebeos. Aquellos cuadernillos que se arrugaban de tanto sobarse y que siempre perdían a su primer dueño circulando de mano en mano allá por los años 50, ahora se transforman en tesoros de coleccionistas. Además el cómic humorístico español infantil fue durante la dictadura franquista uno de los pocos espacios para la risa sincera que le quedó al lector. Tanto niños como adultos se refugiaron en sus páginas y resistieron con sus carcajadas la desolada realidad de un presente carente de libertades.


El cómic juvenil tiene una gama muy amplia de obras y autores, así como de géneros, que van del humor costumbrista a las aventuras en escenarios exóticos. En esta ocasión voy a centrarme en algunos ejemplos que considero claves dentro de la producción española, belga y francesa. 

El caso del cómic juvenil español viene definido por la tradición de las revistas infantiles. Destacan el TBO, que dará nombre genérico de tebeo al cómic español y surge en 1917; Pulgarcito, nacida en 1921; el DDT de 1951; o el Tío-Vivo, surgida en 1956. En estas publicaciones mencionadas, muchas de la editorial Bruguera, aparecerán los trabajos de autores fundamentales como Benejam, creador de la entrañable Familia Ulises, que tantos éxitos cosechó a finales de los años 40 y en los 50; o Cifré, autor del que destaca su personaje el repórter Tribulete de finales de los 40. Otra de las grandes figuras de la historieta española fue Escobar, creador de Carpanta y Zipi y Zape para la revista Pulgarcito a finales de los 40. También creó en los años 50 personajes costumbristas como Doña Tula, una suegra que martiriza a su yerno Clotildo, Petra criada de doña Patro, el retrato de una joven emigrante rural que va a trabajar de empleada de hogar a la ciudad, o la portera Blasa.

INOLVIDABLES son también los personajes de Vázquez: sus Hermanas Gilda, surgidas en Pulgarcito en el 49; la Familia Cebolleta, para el DDT, en el 51: la Familia Churumbel, ya de los años 60; y como no Anacleto Agente Secreto a finales de los 60. Además, no tuvo problemas para autoretratarse y transformarse en personaje con los Cuentos de Tio Vázquez. Peñarroya es otro autor clásico que trabajó para Bruguera creando personajes curiosos como Don Pío, Gordito Relleno y Don Berrinche de finales de los 40. Como personaje malévolo destaca Doña Urraca, de Jorge, esencia de la caja de Pandora.

Segura fue otro autor que ofreció una visión costumbrista con personajes que trataban de adaptarse a la modernización de los años 60: Rigoberto Picaporte, solterón de mucho porte que trataba de sobrevivir a la dura realidad de un noviazgo con la señorita Curruquita; los Señores de Alcorcón y el holgazán de Pepón mostraba a una pareja de jóvenes recién casados que tenían que soportar al vago caradura del hermano de la novia. Otro trabajo suyo, de tipo coral, fue La alegre pandilla. Ibáñez, conocido sobre todo por Mortadelo y Filemón, surgidos por vez primera en el 58, también ha creado al Botones Sacarino, a Rompetechos, a Pepe Gotera y Otilio, y el estilo coral lo desarrolló a traves de 13, rue del Percebe, la Familia Repollino y la Familia Trapisonda.

Superman también tiene su parodia infantil y humoristica de la mano de Jan, a través de Superlópez, aparecido en los 70. Por Ultimo, el cómic infantil español tampien tuvo su personaje antropomórfico mediante el Gato Pumby, de Sanchis, creado en 1955 para la Editorial Valenciana.

Dentro del cómic juvenil de aventuras hay importantes figuras y personajes. En los años 50, el Capitán Trueno, obra creada por Ambrós (dibujante) y Victor Mora (guionista). Esta misma pareja también creó en los 70 El corsario de hierro. Gago también aportó numerosas historietas destacando El guerrero del antifaz, El espadachin enmascarado y El pequeño luchador, de la decada de los 40. En esa misma década destacan personajes como Cuto y Anita diminuta, de Jesús Blasco los otros personajes fueron los detectives Roberto Alcázar y Pedrín, de 1940, creados por Juan B. Puerto (guión) y Eduardo Vañó (dibujo); y El jabato, de 1958, de Victor Mora y Francisco Darnis, surgido tras el exito del Capitán Trueno.

EN EL CONTEXTO tanto belga como internacional, Hergé es uno de los autores mas importantes, creador en 1929 del personaje Tintín, joven periodista al que acompaña su perro Milú. Vive numerosas aventuras dentro y fuera de la Tierra, ya que visita la Luna, y en su universo de viñetas destacan el Capitán Haddock. el Profesor Tornasol, la cantante de ópera Castafiore ( único personaje femenino con algo de protagonismo), los hermanos gemelos Hernández y Fernández o Nestor el mayordomo. Otro de los grandes del cómic belga es Franquin, que trabajó en la serie Spirou, pero también creo a Gaston el gafe en 1957.

De Moor es conocido por sus colaboraciones con Hergé, además de sus propios personajes: el grumete Cori o el actor Barelli. Greg es otro artista belga, y trabajó en varias de las adaptaciones de Tintin a los dibujos animados, además de crear Achile Talon y ser guionista para Spirou y Fantasio. Jacobs también colaboró con Hergé, en este caso en varios episodios de la colección Tintín de los anos 40, pero su obra clave y personal fue Blake y Mortimer: las averituras de un profesor de física nuclear (Mortimer) y su amigo Blake, un militar que trabaja para el servicio británico de contraespionaje.

Finalmente, dentro del contexto belga destacan los Pitufos de revo. esos seres azules diminutos que viven en su pequeña aldea de casas de seta y sufren el acoso del brujo Gargamel y su gato Azrael. El cowboy Lucky Luke (1946), de Morris (primero en solitario y desde 1955) con guiones del francés René Goscinny), fue un icono en viñetas de viejo oeste por el que deambulan entrañables personajes como su caballo Jolly Jumper, el perro bobo Rantamplan o los hermanos Dalton.

DENTRO del cómic francés infantil y juvenil hay que mencionar a Christophe, un precursor, y a su Familia Cornouillet. También sobresalen otros autores como Chaland, que pese a su corta vida dejo un importante rastro Trabajando en Spirou, destacando además sus personajes Albertito. Freddy Lombard y Adolphus Claar. Jacques Martin, creador sobre todo de Alix héroe de la época clásica (1948). Algunos trabajos de Giraud -Moebius-, por su fuerte componente de fantasía científica, son muy populares dentro del ámbito juvenil, aunque tambien son muy conocidos por los adultos.

Por último, es ineludible mencionar en este apartado a los galos Asterix y Obelix con todos los personajes que los acompañan como vecinos o adversarios, creados en 1959 por Uderzo, con guión de Goscinny.

El cómic infantil y juvenil se podría considerar como uno de los elementos sustantivos de la cultura del entretenimiento del siglo XX, al menos hasta la implantación masiva de la televisión. Este ha sido tan cola un breve panorama con el que evocar algunas de las historietas con que se estimulaba la fantasía de los más jovenes.


Revista Leer nº 114. Julio-Agosto 2000

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Desenterrado el olvido

Paco Roca y Rodrigo Terrasa narran con maestría cómo la sociedad española se cimentó sobre el olvido de los miles de ejecutados para instaurar el poder del terror


POR ÁLVARO PONS

Hay una página de El abismo del olvido, la nueva obra de Paco Roca realizada junto a Rodrigo Terrasa, que permite resumir a la perfección esta nueva obra del dibujante valenciano, la historia de este país y, de paso, la magistral perfección a la que ha llegado Roca para crear imágenes que se clavan directamente en nuestras retinas y nos revuelven las conciencias.

Son solo cinco viñetas, que se inician  con una en la que vemos a unos soldados tirando unos cuerpos a una fosa mientras en la cartela de la viñeta se lee "La mayoría de ellos nunca se podrá encontrar ya". Las siguientes viñetas representan diferentes momentos del desarrollismo urbano de cualquier pueblo de este país, y la fosa, siempre ahí, va quedando relegada a un espacio sin nombre sobre el que hoy unos jóvenes comparten diversión en la terraza de un restaurante de una franquicia americana de fast food. Una imagen final que se cierra con una frase demoledora: "La democracia se cimentó sobre el olvido".

No se puede ser más contundente, más devastador en su conclusión: los miles de fosas que se cavaron durante el franquismo para enterrar a los ejecutados ocultaron la memoria de los asesinados con tierra y olvido sobre el que se cimentó una sociedad que fue obligada a cerrar los ojos para no ver. Ese es el argumento de El abismo del olvido, la historia de este país y el talento inconmensurable de Paco Roca para narrar crónicas.

La historia de esos miles de desaparecidos es la de Pepe Celda, un agricultor de Massamagrell que solo era culpable de ser ciudadano de la república y parte necesaria de la cuota de sangre con la que mantener el poder por el miedo. Fue enterrado, junto a casi 200 personas más, en la fosa 126 de Paterna, una más de las 180 que se abrieron en el cementerio de esa localidad. Muertos silenciados bajo las lápidas de los muertos sí recordados, una paradoja a la que Pepica Celda no se resignó: quiso seguir la lucha de su madre, Manuela, y recuperar la memoria de su padre. Roca y Terrasa narran ese relato desde una perspectiva tan poliédrica como compleja en su ensamblaje, que pasa desde la reflexión sobre cómo nuestra civilización reconstruye a través de las tradiciones y rituales de enterramiento la memoria de nuestro pasado al dificultoso proceso de exhumación e identificación de los restos, en el que se usan todos los avances de la ciencia forense.

En su andadura, pasado y presente, se van uniendo hasta crear un único relato donde los fantasmas de los ejecutados cuentan su historia, como apariciones tan presentes y conscientes como negadas por la memoria, recordando el sinsentido de sus asesinatos, la injusticia de una represión que exigía sangre para instaurarse el poder del terror, también el poder de todas las personas que han luchado por restaurar la dignidad de los fallecidos. Pero la mirada de El abismo del olvido se dirige también a todo un proceso político que tiene en la Ley de Memoria Histórica un punto de inflexión que, por desgracia, ha sido torpedeado continuamente.

Plantea un discurso perfectamente hilvanado que reivindica la memoria desde una perspectiva que deja inservible cualquier argumento partidista porque apela a un sentimiento de transcendencia que ha construido la civilización moderna cimentándose en el recuerdo de nuestros muertos, evitando la verdadera muerte que supone el olvido. Un abismo sobre el que ninguna sociedad puede construir su presente: Roca y Terrasa reivindican que los enterramientos son el mensaje que mandamos al futuro sobre  quiénes fuimos y quiénes queremos ser como sociedad, el registro de nuestra historia.




El abismo del olvido

Paco Roca y Rodrigo Terrasa

Astiberri, 2023

296 páginas. 25 euros


El Pais. Babelia nº 1.673. Sábado 16 de diciembre de 2023


Daredevil, una portadas

 
Algunas ilustraciones de Juan Totino Tedesco, Marco Checchetto,  de Daredevil que estaban dentro de algunos comic-books del personaje, publicado en el año 2019 (Jo, como pasa el tiempo). También incluyen otras ilustraciones de Ryan Benjamin, Paolo Rivera, Mike del Mundo, Will Slimey, Declan Shalvey, Alex Ross, Salvador Larroca, Ken Lashley, Emanuela Lupacchino, Ray-Anthony Height, Carlos Pacheco, Amanda Conner, Skan, Ryan Brown, Koi Pham, Gabriele dell´Otto, Joe Quesada, Skottie Young, Alex Maleev



















































Conversaciones a la contra- Raúl García. Animador en Disney


Raúl García, el primer animador español en Disney, retratado en su casa de Madrid el pasado viernes 20 de octubre. /JAIME VILLANUEVA

CAIO RUVENAL, Madrid

Raúl García (Madrid, 65 años), el primer animador español empleado por Disney, respira su pasion por la animación. Su casa en la capital española -donde vive la mitad de su vida, cuando no está en su hogar de Los Angeles-está llena de muñecos, desde los variopintos personajes de Studio Ghibli hasta Mickey Mouse, pasando por figuras de la película suiza La vida de Calabacin (2016) y por folioscopios (libros con imagenes que causan la ilusión del movimiento al pasar las paginas rápidamente). El mismo viste una camiseta con las caras de los protagonistas de Monstruos S.A.

En sus 45 años de carrera ha estado en proyectos como Aladdin, El rey león, Hercules o Tarzan.

Pregunta. ¿Cuando supo que quería ser animador?

Respuesta. Desde que tengo uso de razón copiaba con papel y lápiz los dibujos de la televisión, me parecía algo mágico.

Con ocho o nueve años pensé que lo mismo que había doctores y abogados, tendría que haber una profesión para hacer esos dibujos animados que me gustaban. A los 18 decidí estudiar Cine en la Universidad Complutense porque era la carrera que mas tenia que ver con lo que quería hacer. Tuve mucha suerte porque cuando tenía 19 me enteré de que había un estudio de animación en Madrid, Filman, donde hacían trabajos para Hanna-Barbera, me presenté con mis dibujos y me contrataron. Me quedé ahí ocho años.

P. ¿Cómo salto a Disney?

R. Disney era mi héroe, mi dios, hacia largometrajes y yo quería hacerlos. Tuve la oportunidad de trabajar en uno con Filman: Katy, la oruga (1983). Desde ese entonces me convertí en un animador trashumante, trabajé en París en películas de Asterix y Obelix y en Corea con La vuelta al mundo de Alvin y las ardillas (1987). Volviendo de Corea a Madrid, me enteré de que Touchstone iba a adaptar ¿Quien engaño a Roger Rabbit? y, en la escala que tenía en Londres, decidí quedarme ahí y presentarme a la pelicula. Me aceptaron. Ese fue el comienzo de mi relación con Disney.

P. Es difícil pensar que no hubiera ningún español en los primeros 70 años de Disney.

R. Disney era muy cerrado. De hecho, cuando empezamos a llegar los primeros europeos teníamos el bagaje cultural de Astérix, Lucky Luke, Spirou, que en Disney ni sabían que existían. Hasta 1966, cuando muere Walt Disney, la compañía estaba muy cerrada a influencias externas. Para lograr una visa de trabajo tenías que pasar por el Sindicato de Animadores que era muy exclusivo. 

P. ¿Cree que se ha superado la barrera de que la animación es para niños?

R. Estamos en ello. Hay que romper ese estigma de que la animación es para niños. La animación no es un genero, como a veces cometemos el error de pensar, es una técnica. Los japoneses esto lo tienen muy asumido. Uno de los proyectos que estamos haciendo desde el año pasado es una película para Netflix en la que se cuenta la historia de Charles Manson. Vals con Bashir (2008) y La tumba de las luciérnagas (1988) fueron también antecedentes importantes de una animación madura.

P. ¿A qué atribuye este boom de la animación española con presencia en prestigiosos festivales?

R. Hay un montón de escuelas de animación y el mundo de los videojuegos ha ampliado el campo de esta técnica. La animación es eterna, atemporal, no hay ninguna película de la década de los treinta que se vea como Blancanieves (1938). Además, se pueden contar historias que en imagen real serían muy difíciles. En películas como Avatar, La guerra de las galaxias o Los Vengadores te das cuenta de que las fronteras entre animación e imagen real estan muy diluidas.

P. Recomiende cinco películas de animación que todo el mundo debería ver.

R. 101 dálmatas, El submarino amarillo, Mi vecino Totoro, Cuando el viento sopla y el cortometraje El hombre que plantaba árboles.

El Pais. Contraportada. Sábado 18 de noviembre de 2023

martes, 19 de diciembre de 2023

La tira de prensa en España, una historieta muy especial


L.C.


La tira de prensa es uno de los formatos más importantes en que la historieta se ha desarrollado en su devenir histórico. La comic strip, la tira cómica, es como la unidad sintáctica de la frase de la gramática. Si la viñeta es la unidad expresiva, el plano cinematográfico, la palabra, la tira sería una frase que cuenta algo, una mínima secuencia, la expresión de una idea: el tema, el nudo y el desenlace. Y todo en tres o cuatro viñetas.


La historieta como arte comunicador surgió en la prensa europea y norteamericana en las últimas décadas del siglo XIX. Se fue perfeccionando semana a semana y con la impresión en color de los suplementos dominicales alcanzó su cenit. En los Estados Unidos se da como inicio la fecha del 25 de octubre de 1896, cuando se publicó una historieta en el New York Journal con el personaje del Yellow Kid dialogando con el fonógrafo. Allí aparecía integrado el diálogo de la viñeta y ese descubrimiento innovador señala un hito en la evolución.





Cada semana, los cómics ofrecían una ración de humor y aventura con unos personajes que los lectores conocían por su continuidad y cadencia semanal. Las historias se desarrollaban en una página y volvían con otra la semana siguiente. Pero hubo alguien en el periódico San Francisco Chronicle que pensó incrementar la presencia de uno de sus personajes en sus páginas. ¿Por qué no aumentar la cadencia incluyendo el cómic día a día? Y eso fue lo que hicieron desde el 15 de noviembre de 1907 con los personajes Mutt and Jeff, dos tipos marginales, que apuestan a los caballos de carreras y eran muy populares entre los cómics de esos años. Desde ese día una tira contaba detalles de la historia que se había iniciado un domingo y seguía a lo largo de la semana. Era el huevo de Colón, pero a ellos se les ocurrió y tuvieron un éxito imparable. No tardaron en copiarlo los demás diarios. Había nacido la tira diaria, la comic strip.


ESTA GENIALIDAD historicista ya se había intentado algunos años antes pero con mucho menos éxito. En Europa un francés, Félix Tournachon, firmando como "Nadar", había publicado en el año 1848, cuando el fervor revolucionario, La revue comique, y en ella aparecía una tira seriada con el personaje Môssieu Réac. Era una sátira feroz del tipo reaccionario y oportunista "que siempre existió", pero que en las ocasiones límite, como una revolución, se hace más evidente. El personaje quedaba paradigmáticamente retratado. 


En los Estados Unidos, el año 1904, el personaje Piker Clerk que dibujaba Clare Briggs vivio aventuras en varias tiras. sin que sus compatriotas le dieran mucha importancia, y por tanto dejó de hacerlas seriadas.


En el Reino Unido, en Inglaterra, periódico Daily Sketch, desde el 20 de mayo de 1921 el personaje Pop, que había creado John Millar Watt, empezó a tener una tira diaria. Aguantó lo suficiente como para acostumbrar a sus lectores y al publico en general.


Claro que desde el año 1912, en que se habían creado los primeros syndicates o agencias de prensa estadounidenses que difundían los cómics por todo el mundo, en Europa ya se publicaban con éxito arrollador los grandes héroes del cómic norteamericano. Y había que hacerles frente, creando material exportable. Uno de los primeros fue una tira francesa, el Professeur Nimbus, que creada por André Daix empezó a publicarse cada día en el periódico Le Journal, desde el 16 de septiembre de 1934. Esta tira se considera la primera tira francesa y una de las primeras en internacionalizarse, en publicarse en otros países.


EL ARTE del cómic, de la historieta en prensa, tardó en hacerse un sitio en España, en el sentido moderno de la inclusión de los diálogos en la viñeta. Hubo intentos pero tardó en aceptarse, tanto por los creadores como por los editores y el público lector. Uno de los mejores investigadores históricos de los tebeos españoles, Antonio Martín, ha fijado 1873 como la fecha en que se publica una historieta con todos los elementos precisos para ser considerada como tal. Pero de la tira diana no hemos encontrado ningún rastro concreto, y este mismo estudioso cita de pasada al creador andaluz Martínez de León como uno de los cultivadores de historietas que hace algo parecido a una tira.


La tira debe tener continuidad diaria, la cadencia obvia, pero además un personaje y asunto desarrollado día a día, para mantener la evolución de la serie. Eso hace al personaje, al asunto y al creador populares y seguidos por sus lectores-contempladores. Al parecer Martínez de León sí publicó una serie de aventuras satíricas con su personaje Ozelito, pero lo que no sabemos es si en algún momento lo hizo con una cadencia diaria.





Los grandes creadores de historietas en España de los años 20 y 30, como Cilla, Xaudaró, Tono, K-Hito, Urda, Opisso o Robledano hicieron páginas con dos o tres tiras con el mismo personaje, pero ¿cuando y dónde las publicaron a diario? Es un campo de investigación histórica todavía no esclarecido; al menos nosotros no hemos encontrado nada en la mucha bibliografía que hemos manejado. Hemos tenido que recurrir a la memoria de los miles de periódicos examinados en muchos años y a los recortes que tenemos en nuestro archivo particular.


Con la reorganización de la prensa diaria en España, luego de la feroz contienda civil y el desbarajuste que ocasionó, los periódicos bajo el régimen franquista fueron poco a poco normalizando su estructura, su estilo y su público. En los tebeos propagandísticos como Flechas y Pelayos o Maravillas, como en la revista Chicos que evolucionó desde un franquismo latente a la neutralidad, se incluían tiras junto a mucho otro material historietista. Igual ocurría con los tebeos confesionales o religiosos y para-religiosos. Incluían historietas y las tiras como tales. Zas!, Trampolín o Molinete las publicaban como los demás tebeos comerciales. Y, por supuesto, revistas como el TBO, Leyendas infantiles, El aventurero, Pulgarcito y Jaimito. ¿Y en los periódicos? Los periódicos españoles no habían llegado a aclimatar la página de tiras diarias, como sí ocurría en otros países. En algunos como La solidaridad española, El Correo Español-El Pueblo Vasco, La Gaceta del Norte o Ya aparecían por temporadas algunas tiras de los grandes héroes del cómic norteamericano: Tarzán, El hombre enmascarado (The Phantom), El llanero solitario (Lone Ranger) o Flash Gordon. pero hasta muy tarde no empezaron a añadir alguna de autor español. Tiras sueltas habían aparecido en periódicos y revistas, pero sin la continuidad diaria y, por supuesto, sin personaje fijo.


Una fecha clave es el 19 de octubre de 1945, cuando La Gaceta del Norte de Bilbao empieza a publicar con regularidad la tira Don Celes del dibujante Luis Olmo, si no el decano uno de ellos, uno de los primeros cultivadores de la tira diaria en España. Esta tira muda, costumbrista, llena de ingenio y buen humor todavía sigue publicándose más de cincuenta años después de su aparición. Y parece joven todavía, pese a su estilo neutro y su humor "blanco". Otro de los veteranos es José Luis Martín Mena, siempre en el ABC de Madrid, con su personaje Cándido, otra institución y también tira muda. Ambas aprovechan esa circunstancia para ser "internacionales": se publican en cualquier país y cualquier idioma, no incluyen texto ni casi onomatopeyas. El tercero de "los grandes" es Iñigo, el creador de Lola, la famosísima tira erótica del diario vespertino de Madrid Pueblo, en el que se empezó a incluir en 1967. Lola tenía dos versiones: para España y para el extranjero, como las famosas películas eróticas del tardofranquismo. Censuradas dentro y libres para la exportación.


En los años 60, con el turismo y la emigración, llegan a los periódicos españoles dos tiras magistrales que abren camino a los autores nativos: Mafalda, del argentino Joaquín Lavado "Quino", y The Peanuts (Carlitos y Snoopy), de Charles M. Schulz. Muchos diarios las incluyen y alcanzan popularidad hasta en los colegios y las familias enteras. Y pasan al jugueterío y la mercancía publicitaria. Son famosos. En periódicos como Nuevo diario, La Vanguardia, Madrid, La Prensa, El Mundo, Ya, Diario de Barcelona, La Verdad, Ideal y muchos otros se tantean por temporadas autores nuevos y hasta veteranos que intentan la tira al estilo norteamericano y europeo. Autores como Figueras, by Vázquez, Gin, Orbegozo, Dátile, Peñarroya y hasta Mingote ensayan la tira en la prensa. Los semanarios de información general y los "nuevos" críticos como Triunfo, El Mundo, Posible, Doblón, La Calle y algunos más imponen poco a poco la tira crítica y cáustica, que luego se desarrollará con la llegada de la prensa democrática y más libre. Tiras como las de Copi, Brétecher, Quino, Jules Feiffer y otros publicadas en el semanario Triunfo abrieron los ojos al público y a muchos dibujantes. Allí se apreciaba el contenido suversivo de Mafalda y ensayó J.C. Eguillor su Mary Aguirre, que luego publicaría La Gaceta del Norte de Bilbao.


En semanarios o revistas mensuales se tanteaba y luego venía la aventura diaria. Así lo hizo Enric Sió, un nuevo historietista que llegó a deslumbrar a tirios y troyanos, alcanzando incluso los laureles del Premio Yellow Kid en el Festival de Lucca (Italia). Pues bien, Sió creó una tira satírica con una gallina como protagonista, La gallina Catalina, que era algo puta, para que vamos a negarlo... Un semanario como Cuadernos para el Diálogo, que antes fue revista mensual crítica, tuvo la osadía de publicar en tiras al popularísimo Asterix, que entonces era materia de culto y de moda. Qué cosas. Y, por supuesto, en los semanarios satíricos que entonces eran legión y refugio de la "Inteligentzia" también se tantea la tira caústica y aguda: Chummy Chúmez, Perich, Sir Cámara, Ramón, Molleda, Arturo, Pablo, Pegarcía, Forges y muchos más lo prueban también.








Muerto Franco surgen nuevos periódicos y los antiguos sacuden su modorra, se transforman lo que pueden. La santa Transición traerá en los nuevos periódicos la novedad de la tira política, y a su cabeza un creador, Peridis, quien desde la páginas de opinión del paradigmático El País sentará cátedra... y creará escuela. Los animalitos políticos de Peridis pasan de la anécdota a la categoría. Son el reflejo de un estado de opinión en la sociedad española. Muchas veces recogen la voz de la oposición al Gobierno, o una parte de esa oposición política y también social. La tira de Peridis es mucho más que el cartoon político al estilo americano. Con los años será una institución, algo consustancial al diario opositor, y cuando el PSOE llegue a formar Gobierno de alguna manera será un portavoz oficioso, mucho más que la caricatura de Máximo o el chiste de Romeu, quien también intentará, por cierto, la tira con desigual fortuna

Durante algún tiempo en El País aparecerá la tira Draculita del uruguayo Blankito, una tira famosa surgida en el semanario Marcha de aquel país que sufrió las iras de los milicos contra el movimiento tupamaro. Algunas temporadas, además en las páginas de miscelánea, donde se refugian las tiras de agencia, se incluyeron autores españoles y eso les dio oportunidad a muchos, aunque no se sostuvo por tiempo suficiente: El Cubri, Pablo, Rafa Ramos y otros tuvieron su ocasión y la aprovecharon. Y en Diario 16 se consagrarían los innovadores: Gallego & Rey con sus feroces sátiras políticas. En sus tiras cotidianas no dejaban títere con cabeza y no hubo un político que no cayese bajo su prisma revelador. Gallego & Rey, durante décadas, con sus "monclis", como llegaron a llamarse sus "monos políticos", marcaron la pauta y crearon la nueva tira política española, la que todavia hoy se hace.

Sus "monclis" fueron entonces lo que hoy son los "teleñecos" del Canal Plus: una referencia obligada, la otra cara de los polí-ticos, su caricatura, pero tambien quizas su cara oculta y desvelada.


Tras Gallego & Rey han llegado muchas parejas de creadores siguiendo su estela, algunos tan estupendos como Ricardo y

Nacho, Idigoras y Pachi, Pinto & Chinto y otros más o menos conocidos, pero no menos eficaces en su sátira mordaz en lo social, deportivo o incluso en lo taurino, feminista o televisivo. La tira ya se utiliza en cualquier campo donde se quiera satirizar algo.


¿Cuál será el nuevo paso para el próximo siglo y milenio? En los medios audiovisuales ya se ensayó: hasta en los telediarios con éxito apareció la tira de Gallego & Rey, y la de Peridis en alguno de los programas de Mercedes Milá. Los tanteos en la Red de Internet no han hecho más que empezar. El campo es tan vasto que habrá que estar atento a lo que dé de sí. Esto, sin duda, "continuará"...


Revista Leer nº114. Julio-Agosto 2000


sábado, 16 de diciembre de 2023

LOS MEJORES CÓMICS DEL AÑO, 2023 (El Pais)

 



Por culpa de una flor, de María Medem (Apa Apa / Blackie Books)

Leer la obra de Medem es dejarse llevar por una música que te arrastra a través de colores y líneas que componen versos con imágenes cautivadoras, en una obra bellísima que no solo se lee, también se siente profundamente.



El abismo del olvido, de Rodrigo Terrasa y Paco Roca (Astiberri)

Roca vuelve a la memoria para reivindicar ese recuerdo perdido de los que fueron enterrados y olvidados. Con las fosas de Paterna como ejemplo, los autores dan voz a todas las familias que nunca pudieron despedirse de sus seres queridos ajusticiados por el franquismo.



Ronson, de César Sebastian (Autsaider)

Un debut en la novela gráfica admirable, que se dirige a los recuerdos de una España profunda para precisamente reflexionar sobre la memoria desde la luz, los sabores y los olores que Sebastián consigue capturar en sus trazos.



El cielo en la cabeza, de Antonio Altarriba, Sergio García y Lola Moral (Norma Editorial)

Durísimo relato de la migración que sigue al joven Nivke en un periplo tan doloroso como injusto, que le lleva desde ser niño soldado en su país natal hasta Europa. Una obra que señala con claridad razones y sus terribles consecuencias.



Contrition, de Carlos Portela y Keko (Norma)

¿Es posible la redención? La pregunta puede ser fácil de responder desde la teoría, pero cuando el crimen es tan execrable que no podemos encontrar contestación válida, la sociedad opta por esconder el problema. Keko y Portela se atreven a adentrarse en esos lugares de olvido consciente de la sociedad.


El pájaro y la serpiente, de Borja González (Reservoir Books)

Con el premio nacional en la mano. González deslumbra con el tratamiento gráfico de una lírica visual casi hipnótica, en el que es difícil no sentirse atrapado por esta historia de misterio y magia.



Cornelius, de Marc Torices (Apa apa)

Tan inclasificable como genial, un cómic que juega con la fantasía y la realidad desde la cultura popular, construyendo un relato de suspense que pronto resultará un catálogo de las estupideces humanas, lo que realmente nos categoriza como especie.



Hecha a sí misma, de Alicia Martín (Aristas Martínez)

Martín recupera y moderniza la sátira mordaz de la Escuela Brugera de los años cincuenta para retratar el capitalismo patriarcal de la empresa con un humor tan negro como implacable, donde nada ni nadie se salva de sus acertados dardos.



El cuerpo de Cristo, de Bea Lema (Astiberri)

La enfermedad mental puede ser un monstruo que corroe no solo a la persona que la padece. Usando la textura orgánica del bordado, Lema consigue transmitir al lector todos los sentimientos y las sensaciones con una honestidad demoledora.



Frankenstein, de Sandra Hernández (Bang)

Hernández hace una adaptación casi canónica de la mítica obra, pero cambiando el género de su protagonista, el mensaje feminista de Shelley se multiplica y la reflexión sobre la maternidad se reviste del color radiante que la ilustradora fija en el relato.


El Pais Babelia nº 1.673. Sábado 16 de diciembre 2023