jueves, 21 de mayo de 2020

Toda la rabia en un dibujo

LA ILUSTRADORA ESPAÑOLA ANA JUAN FIRMA LA PORTADA HOMENAJE DE LA REVISTA THE NEW YORKER' A LAS VÍCTIMAS DEL ATENTADO AL SEMANARIO SATÍRICO 'CHARLIE HEBDO'


ANA MARCOS, Madrid

El pasado miércoles, Ana Juan (Valencia, 1961) recibió un mensaje de la editora gráfica de la revista The New Yorker. Nada fuera de lo normal después de 20 años de relación laboral. Cuando la ilustradora española leyó el contenido de la petición sintió dolor, pero aceptó el encargo. Todos los colaboradores de la publicación tenían que mandar ese mismo día ideas para realizar un homenaje en la web al semanario satírico Charlie Hebdo después del brutal atentado en París. "No pensé que sería capaz", cuenta al otro lado del teléfono desde Hamburgo. "Me puse a buscar inspiración y envié lo más rápido que pude tres dibujos". Lo que no esperaba la artista es que una de sus ilustraciones se convirtiera en menos de 24 horas en la portada del próximo número, que sale a la venta el 19 de enero.

"Primero montaron Una pregalería de bocetos, pero al director de la revista no le gustó", explica Ana Juan, Premio Nacional de Ilustración en 2010. "Volvieron a contactar para pedirnos trabajos terminados". La ilustradora cogió sus pinceles y remató, in extremis, una de sus ideas iniciales: la torre Eiffel acabada en forma de lápiz. Dos de los conceptos que, desde que se produjo el atentado yihadista en la sede de Charlie Hebdo, se han convertido en los símbolos que artistas, en particular viñetistas, han usado para reivindicar el derecho a la libertad de expresión y rendir homenaje a los 12 fallecidos.

Primero a través de las redes sociales, después en las ediciones impresas y digitales de publicaciones de todo el mundo, autores como Uderzo (creador de Astéfix y Obélix), el argentino Liniers, el historietista Joe Sacco, el humorista político David Pope y los españoles Forges y El Roto, entre otros, han pintado su indignación.

La misma noche del miércoles 7 Ana Juan conoció que su trabajo, Solidante, esa "sencilla imagen muy identificable", sustituía pocas horas antes del cierre de la edición a otra portada ya elegida. El resto del mundo se enteró ayer, cuando The New Yorker adelantó en Internet la ilustración. En pocos minutos, la imagen se convertía en emblema.

La gran repercusión internacional que ha provoca-do su trabajo se percibe en la voz apurada de la artista."No paran de llamarme y de contactar conmigo por Facebook", asegura. Y es ahí, en su cuenta de la red social, donde le empezaron a llegar las primeras reacciones. "No voy a dar explicaciones", aclara la ilustradora en referencia a aquellos comentarios que comparan su torre Eiffel con otras tantas ilustraciones publicadas  durante estos tres días en la Red. "Algunas personas me dicen que ellos mismos o conocidos ya usaron esta idea en su momento. Cuando yo hice la búsqueda no encontré nada parecido", zanja la artista, que ha realizado más de 20 portadas para la publicación estadounidense. "Todo depende de cómo la uses". Ana Juan comenzó a colaborar con The New Yorker a mediados de los noventa. Desde entonces ha firmado primeras tan simbólicas como las que realizó para el primer y décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, sobre la guerra de Irak, o la que ideó tras el paso del huracán Katrina en Nueva Orleans. "Esta ilustración representa mi rabia", dice. Tres días después del tiroteo en París que acabó con la muerte de 12 personas, la artista, conmocionada, sigue sin encontrar explicación a la barbarie: "No va a servir para nada". Ante el dolor y la impotencia y con la desolación de sentir que este tipo de acciones parecen imparables, se recluye en sus dibujos. "Lo único que queda es seguir trabajando".

El Pais, sabado 10 de enero de 2015


LEO TEBEOS (Y ME SIENTO ORGULLOSO)

 EL PAÍS DE LAS TENTACIONES
VIERNES 30 DE ABRIL DE 1999



CADA AÑO HAY MÁS ADICTOS A LOS TEBEOS. Y MÁS DIBUJANTES, MÁS FERIAS DEL CÓMIC, MÁS (Y MEJORES) PUBLICACIONES. LA XVII EDICIÓN DEL SALÓ DE BARCELONA ES LA MEJOR OCASIÓN DE ENCONTRAR VIEJOS Y NUEVOS AMIGOS Y DISFRUTAR DEL PANORAMA ARTÍSTICO Y EDITORIAL MÁS ESTIMULANTE DE LOS ÚLTIMOS AÑOS. LA HISTORIETA ESPAÑOLA RENACE.

TEXTO: DAVIDMUÑOZ


LOS TRES SE DIBUJAN CON GAFAS, Y DOS DE ELLOS CON PERILLA. NO, NO SON CLÓNICOS, PERO LOS TRES ASPIRAN AL PREMIO AL AUTOR REVELACIÓN DEL XVII SALÓ INTERNACIONAL DEL CÓMIC. RAMÓN F. BACHS, JAVIER RODRÍGUEZ Y SERGIO CÓRDOBA (DE ARRIBA ABAJO) HAN DESCRITO PARA TENTACIONES, EN EL LENGUAJE QUE MEJOR CONOCEN SU PROPIA TRAYECTORIA, REMATADA CON UN PREMIO IMAGINARIO. FINAL FELIZ.


RAMÓN F. BACHS. Santa Colonia de Gramenet (Barcelona). 1973. Estudió ilustración, dibujo y diseño durante cinco años en una escuela privada. Sólo se ha presentado a un concurso en su vida, y lo ganó: Premio de Guión en el Concurso de Cómic de Cornelia. Ha publicado en la editorial Planeta Yinn', 'Satura babe' y 'Manticore'). 'Castor y Pollux' en Dude.

JAVIER RODRÍGUEZ. Oviedo. 1972. Estudió artes y oficios, especializaron en diseño gráfico. Su 'best seller' es una publicación que hizo dentro de una campaña de prevención contra el alcohol en los institutos de Gijón. Le acusaron de incitar a la drogadicción y la pornografía. Los 20.000 ejemplares de tirada se agotaron en una semana. Ha publicado en Under Comic y en 'El víbora'. Ha hecho portadas de discos para RCA y Virgin. Ha colaborado con EL PAÍS.

SERGIO CÓRDOBA Benidorm (Alicante). 1972. Actualmente estudia Bellas Artes. Su primera y única publicación, 'Freaks in love' (Subterfuge comix), le ha convertido en aspirante, no sólo al premio revelación del Saló, sino también al premio al mejor guión.

Desde su nacimiento en 1981, el Saló Internacional del Cómic de Barcelona ha sido el indiscutible punto de encuentro de todos los aficionados a las viñetas. Un heterogéneo y multitudinario grupo formado por editores, autores, fanzineros y, por supuesto, lectores, confluye año tras año en la Ciudad Condal, verdadera "capital de los tebeos", dispuesto a pasarlo bien y a demostrar que la historieta sigue gozando de buena salud y, que pese a la tantas veces comentada crisis del cómic, las viñetas no tienen ni mucho menos los días contados.

Lo cierto es que paseando por la bulliciosa Estación de Francia, sede del Saló desde hace ya cinco años, resulta difícil creer que la industria del cómic española no esté pasando por uno de sus momentos más boyantes.

Según la organización, nada menos que 85.000 aficionados acudieron al Saló del año pasado dispuestos a disfrutar de un certamen que, además de ser un gigantesco mercado (ocupa 6.500 metros cuadrados), en el que es posible encontrar prácticamente de todo -desde tebeos de los años cuarenta a exóticas muestras de mercaderías niponas-, contribuye a la divulgación del cómic mediante la celebración de varias exposiciones y decenas de mesas redondas.

Además, allí se otorgan los únicos premios con una cierta repercusión más allá del propio mundillo: el Gran Premio del Saló, el premio Josep Toutain al autor revelación, el que se otorga a mejor obra (nacional y extranjera), el premio al mejor guión y desde hace algunos años, también se premia el mejor fanzine.

Es muy posible que jamás haya existido un momento tan bueno como este para aficionarse a los tebeos. La cantidad de ediciones de cómics de todos los géneros está en el momento más álgido de la década. Si en los ochenta se vivió un boom, y en los noventa el cómic perdió fuelle a causa del cierre de numerosas publicaciones, hoy se puede decir, a pesar de la ausencia de datos oficiales sobre ventas, que la producción editorial entrará con buen pie en el próximo siglo.

Pero la oferta existente en el Saló, que este año se celebra del 6 al 9 de mayo, es tan amplia que puede resultar abrumadora para los neófitos. Desde hace más de una década los números uno son los superhéroes norteamericanos, liderados por los cómics de la editorial Marvel (Spiderman, Los Cuatro Fantásticos, etcétera), que publica Planeta. Muy de cerca, en cuanto a ventas y a popularidad, les siguen algunas series de manga (cómic japonés), como la enésima reedición de la mítica Dragonball (Planeta). También tienen su tirón los tebeos de Vértigo, el subsello de DC dedicado al terror sobrenatural que edita en España Norma Editorial, con series como Sandman o Predicador.
Hay que destacar el auge editorial de los cómics independientes, un término ambiguo que suele definir historietas publicadas por pequeños editores y destinadas a un público más adulto. Entre sus títulos estrella, Sonámbulo (La Factoría de Ideas), Odio, la serie de género negro Balas perdidas, Juego de manos (todas de La Cúpula) o Bone (Dude).

Respecto al material que nos llega de Europa, aunque con cuentagotas, Norma Editorial sigue editando con una cierta regularidad álbumes de autores como Jacques Tardi o Milo Manara.

PRODUCTOS DE LA TIERRA

En cuanto a los cómics de aquí, la oferta incluye revistas de sexo, risas y violencia como El víbora (la decana del cómic adulto español, con más de 200 números publicados); antologías de gran calidad en formato libro como Nosotros somos los muertos; salvajadas gore como las que edita Subterfuge Comix; colecciones destinadas a dar a conocer nuevos autores como Flor de un día, de Under Cómic; media docena de revistas teóricas especializadas, y primos lejanos de los supertipos yanquis como los de la línea Laberinto de Planeta.

Sobra talento y no paran de surgir historietistas. De hecho, cualquiera de los tres nominados a mejor autor de este año, Ramón F. Bachs, Javier Rodríguez y Sergio Córdoba, merece de sobra hacerse con el premio, pero igualmente podrían haberse añadido a la lista otra media docena de nombres de similar interés.

Lo cierto es que el mercado del cómic está en uno de sus mejores momentos en cuanto a la oferta a la que puede acceder el público. Aunque los autores españoles, sobre todo los más jóvenes, no vivan su mejor momento (es más barato comprar los derechos de edición de un extranjero conocido que arriesgar por un autóctono novel), el mundo editorial tiene una oferta amplia: hay tebeos gays y heterosexuales, vacuos y pretenciosos, simplones y retorcidos, castos y pornográficos, para hombres y para mujeres, para frikis acérrimos y para lectores ocasionales. Vaya, que el que no encuentra un tebeo a su gusto es porque no quiere.

Lo que no falta es variedad. Por eso lo mejor para conocer lo que se cuece en este mundillo es zambullirse en el mar de viñetas que colapsan los más de 150 stands del Saló. Y así, parafraseando una de las letras del músico James Brown, "l'm black and l'm proud" (soy negro y me siento orgulloso), poder decir al final del día: "Leo cómics y me siento orgulloso". A disfrutar.



VIDA MOSTRENCA: La identidad sexual es un dibujo animado

EL PAÍS DE LAS TENTACIONES
VIERNES 17 DE NOVIEMBRE DE 2000

Texto: Jordi Costa Ilustración: Darío Adanti

1 Robert Crumb, padre del gato Fritz, declaraba en una entrevista que, en su adolescencia, solía masturbarse pensando en la imagen de Bugs Bunny travestido. El conejo de la suerte se vistió de mujer en 37 de los 168 cortos que protagonizó entre 1940 y 1964. En otros 28 cortos, Bugs besaba —casi siempre en la boca- a otros personajes masculinos sin necesidad de travestirse: eran besos envenenados, actos de agresión en el frenético juego de humillaciones desencadenado contra sus intercambiables oponentes. Bugs sólo besó a personajes femeninos en cuatro ocasiones. En dos de ellas, su objeto de deseo no era una hembra, sino su réplica mecánica: un robot y un señuelo de caza.

Según Kevin S. Sandler, editor del libro colectivo Reading the Rabbit. Explorations in Warner Bros. Animation, no hay que ver nada transgresor en esos festivos juegos con el concepto del género: al modo de clásicas comedias sobre el travestismo como La novia era él, el equívoco servía para ridiculizar al género femenino, reafirmando, así, el orden heterosexual establecido. Permítanme disentir: adoptando algunos recursos cómicos ya explotados por Chaplin -el travestismo, el beso "homo" entendido como desafío al contrincante-, los animadores de la Warner crearon con Bugs Bunny el esbozo de una sexualidad futura. Sin límites. Piénsenlo por un momento: para Bugs Bunny, la sexualidad es un arma arrojadiza, un instrumento de humillación, un medio para lograr fines. Bugs Bunny es Catherine Tramell. O Nuria Bermúdez. Además, la identidad sexual de Bugs es líquida: una convención puntual en un momento concreto, como el alias que adoptamos en algún tórrido chat. Bugs Bunny es el ancestro de esa transexualidad virtual que invade la Red. Y en los momentos de placer, Bugs prefiere el simulacro: la muñeca mecánica, esbozo de la hinchable, premonición de las Real Dolls.

Volvamos a Katharine Gates, nuestra consejera sexual de la semana pasada. En su libro Deviant Desires nos habla de una interesante subcultura fundamentada en la sexualización radical de un icono infantil: son los flurverts, evolución pervertida de los furries. La cultura furry está integrada por todos aquellos entusiastas de los animales antropomórficos que pueblan el imaginario de los dibujos animados. En ocasiones, algunos furries -denominados fursuiters— se construyen a mano sus disfraces, forjando un álter ego animal vagamente parecido a una mascota deportiva o una criatura extirpada de la figuración de un parque temático. Los furverts son los furries que utilizan este tipo de estrategias como fantasía sexual: o sea, gente que se traviste de animal hipersexualizado para fornicar con otra gente travestida de animal hipersexualizado. Una variante zoológica de la cultura drag. Muchos empleados de Disneylandia vestidos de Mickey, Minnie o Goofy son furverts que han encontrado su particular edén lúbrico-laboral.

3 ¿Es un pervertido todo aquel que se excita viendo dibujos animados? El joven Crumb se tocaba pensando en Bugs Bunny. A los chicos de Wayne's world —como a un servidor— les ponía Betty Mármol. Reduzcan por un momento los dibujos animados a su esencia: colores hipnóticos, mensajes elementales, formas voluptuosas... Los dibujos animados, amigos míos, son puro sexo. La primera pornografía de nuestras vidas.

miércoles, 20 de mayo de 2020

CUARENTONES

EL PAÍS DE LAS TENTACIONES
VIERNES 13 DE MARZO DE 1998

   ¿CALVOS Y AGENTES SECRETOS? MORTADELO Y FILEMÓN 

SON LA PAREJA MÁS FAMOSA Y DURADERA DE LA HISTORIETA ESPAÑOLA. Y ES QUE SON YA 40 ANOS DE DISFRACES Y DESASTRES. 

TEXTO JOSÉ MARÍA GOICOECHEA ILUSTRACIÓN:FRANCISCO IBÁÑEZ

 


Se pone un poco serio, cosa rara en él cuando conversa, y declara sin pestañear: "Si hay algo en este mundo que me hubiera gustado hacer es dibujar. Cuando cojo la obra de un gran dibujante, se me cae la baba". Y se queda tan tranquilo don Francisco Ibáñez, que nació en Barcelona en 1936, y que dibuja desde hace más de 40 años tiras y más tiras de viñetas. De sus guiones, de sus lápices y de sus interminables horas sentado ante el tablero han nacido criaturas tan estupendas como el botones Sacarino, tan realistas como Pepe Gotera y Otilio, tan impresionantes como Rompetechos o tan míticos como Mortadelo y Filemón.

El aniversario de estos dos agentes de la T.I.A se conmemorará con un álbum especial (sobre la vida privada de Mortadelo y de Filemón: ¡por fin!) y algunas exposiciones. Pero Ibáñez le quita importancia, como a casi todo: "Son muchos, 40 años... pero yo no soy acaparador, me conformaba con 20". Todavía publica seis álbumes al año de la pareja de calvos (ya no dibuja a sus otros personajes) y se deja las manos firmando ejemplares cada vez que hay ocasión: "Esas colas que no consigo terminar nunca". Y es que ha pasado mucho tiempo desde que le pagaran cinco pesetas por una colaboración en la revista Chicos, cuando don Francisco tenía siete años.

LÁPIZ EN MANO
Y de retirarse, ¿qué?: "Pagas la factura de tantos años trabajando en el tablero. Al final, la columna... iba a decir que se resiente: no, está hecha una mierda. El último pinzamiento me tuvo que afectar, con la cantidad de dedos que tenemos, precisamente al de dibujar. Trabajo las mismas horas que antes, pero hago menos. El retiro de los dibujantes llega cuando un día estás trabajando en casa y la familia, de repente, oye un ¡BOOUUM! Ese es el retiro, que significa que la cabeza se te ha caído sobre la mesa y se acabó la cosa". Y se parte de risa y enciende otro cigarrillo, y sigue hablando y ha-blando...
"Antes había más venta de historietas, pero la gente de la calle no imaginaba que detrás de todo esto había un tío sentado y dibujando. Te preguntaban que si tú hacías esas cosas y que si hacías los personajes de uno en uno: sí, señora". Era la época de la editorial Bruguera, años sesenta y setenta. Y sus compañeros de trabajo eran verdaderos artistas, como Raf o Vázquez; u otros algo mayores como Escobar, Conti o Cifré.

Uno de los últimos trabajos de Francisco Ibáñez está dedicado al Mundial de futbol de 1998, siguiendo una tradición, ya larga, de abordar asuntos de actualidad a su manera: Maastrich... ¡Jesús!, Corrupción a mogollón o Expediente J. Aventuras en las que también aparecen secundarios de lujo como el profesor Bacterio o el Súper.

Ibáñez es el dibujante de historietas más conocido, no sólo por que su foto ilustraba antes sus libros, sino porque él mismo se ha colado muchas veces en las viñetas: "Al lector le gusta ver de vez en cuando al autor, sobretodo si está en una situación difícil; además es un recurso para crear otra acción". Y se sigue riendo.

Mortadelo y Filemón (Clever & Smart, en Alemania, donde venden miles de ejemplares desde hace años) son, sin duda, una creación genial. Pero Ibáñez, como no, le quita importancia: "Un personaje lo creas en 10 minutos. Lo que cuesta es mantenerlo durante cientos y miles de páginas". Difícil, sí, pero el calvo de levita negra y el de la pajarita con dos pelos siguen y siguen.

"Cuando los dibujos ya están entregados y el libro hecho, cojo un álbum y lo repaso. Y digo: este tío tiene gracia, algún día llegará a algo". Tal y como van las cosas, este tío parece que continuará intentándolo para "llegara algo". ¿Más?

VIÑETAS DESDE EL INFIERNO

EL PAÍS DE LAS TENTACIONES
VIERNES 29 DE JUNIO DE 2001

 HAY MUCHAS FORMAS DE CONTAR UNA GUERRA COMO LA DE BOSNIA. EL PERIODISTA JOE SACCO ELIGIÓ UNA INSÓLITA: EL TEBEO.




Tener unos Levl's 501. Pero auténticos. Eso es lo que quieren Nudjejma y Sabina. Todo normal si no fueran dos chicas musulmanas en una ciudad rodeada por los paramilitares separatistas serbios, antiguos vecinos que ahora queman sus casas, roban y asesinan a sus familiares. Una imagen impactante. En medio del infierno, su ilusión es lucir unos vaqueros. Joe Sacco, un periodista estadounidense que viajó a la ciudad sitiada de Gorazde (57.000 habitantes), quedó tan impresionado por este detalle que decidió incluirlo en el relato de su experiencia como corresponsal. Pero Joe Sacco (Malta, 1960) no escribió una crónica. Tras recoger centenares de testimonios durante casi cinco meses, volvió a casa y dibujó un tebeo.

Gorazde: zona protegida. La guerra en Bosnia Oriental. 1992-1995 no es sólo un recuento de horrores. Es la historia de unas personas que vieron cómo la Historia -con mayúsculas- irrumpió en sus casas y arrasó con todo. A través de ellos, Sacco desovilla la tragedia. Pero, ¿qué diferencia a Gorazde de tantos noticiarios, fotografías y reportajes que hemos visto en la última década sobre los conflictos de Yugoslavia? Pues que Sacco encuentra el medio adecuado para transportarnos a un mundo de vidas en ruinas. Las fotos captan ambientes con fuerza, pero difícilmente cuentan historias complejas. Los reportajes se apoyan en dos o tres imágenes, mientras que Sacco ofrece información visual a raudales en 230 páginas de viñetas. Y en cuanto a los telediarios, poco se puede decir en dos minutos.

Gorazde es un cómic pacifista, pero su preocupación por unas personas concretas, con todas sus miserias y grandezas, provoca un resultado distinto del habitual cuando se piensa en cultura comprometida. Al empezar la guerra alguien escribió Wellcome to hell (Bienvenidos al infierno) en un muro de una calle de Sarajevo que luego sería rebautizada como la avenida de los Francotiradores. Y mientras los intelectuales de Occidente organizaban actos de solidaridad con la capital, se olvidaban de ciudades asediadas como Srebrenica y Gorazde. La primera terminó arrasada por los paramilitares serbios, con cientos de musulmanes enterrados en fosas comunes. La segunda estuvo a punto de ser entregada a los chetniks durante las negociaciones de paz. Si el vestíbulo del infierno estaba en Sarajevo, las calderas llameantes se encontraban en Gorazde.
 Andrés Padilla

Gorazde: zona protegida. Joe Sacco. Planeta-DeAgostini. 238 páginas. 2.995 pesetas.

DIBUJOS BÉLICOS

 No esperó a que ningún editor se decidiera a publicarla. Tras dibujar 'Nosotros somos los muertos', una historieta de 10 páginas en terrible blanco y negro que denunciaba la impasibilidad de la Europa Occidental ante el conflicto bélico de los Balcanes, el dibujante Max no vaciló en editarla en 1993. Le bastó un 'fanzine' de edición simple y seca como el grito que realizaba el autor ante lo que consideraba una banalización de la guerra. "Nosotros somos los muertos, pero el dolor y la ira no se van con nosotros. ¡No!, se quedan con ustedes. Con ustedes que no han hecho nada por impedirlo", denunciaba ante la opinión pública europea uno de los personajes. Esta obra fue reeditada por Ediciones La Cúpula en el álbum recopilatorio 'Como perros!'.

La Bosnia en llamas, la Sarajevo de los francotiradores, inspiraron dos historias en viñetas, ambas realizadas por autores de renombrada trayectoria: 'Fax from Sarajevo', del estadounidense Joe Kubert, y 'Sarajevo-Tango', del belga Hermann, publicadas por Planeta-DeAgostini. Aun-que la mirada de Kubert rozaba un cierto maniqueísmo que la perspectiva europea más escéptica de Hermann corregía, en el trasfondo de las dos obras se encontraba un mismo personaje real: Ervin Rustemagic, el agente artístico de ambos en Yugoslavia. Rustemagic vivió toda una odisea para sacar a su mujer y a sus dos hijos del país y llevarlos a una zona neutral. La personificación de la historia fue una buena manera de narrar la terrible experiencia que vivieron miles de personas.  JAUME VIDAL





VIDA MOSTRENCA: Perversiones a todo color

EL PAIS DE LAS TENTACIONES
Viernes 10 de Noviembre de 2000

Texto: Jordi Costa Ilustración: Darío Adanti



El Congreso de Estados Unidos quiere promulgar una ley que declare ilegales los globos de látex. O sea, los globitos de colores de toda la vida, responsables, al parecer, de un elevado índice de mortandad infantil al ser ingeridos en fase de reposo. La noticia, en principio, no parece tener más importancia que la de ser una muestra más de esa tendencia imperial -y, a la larga, universal- de detectar potenciales e inéditas formas de peligro en lo cotidiano. Pero la futura ley es algo más: una estocada de muerte a una de las más inocuas, singulares y complejas subculturas sexuales de nuestro tiempo, la de los fetichistas de los globos, también conocidos como looners, balloonists o balloonatics.

Los balloonatics ocupan uno de los capítulos del extraordinario libro Deviant desires. Incredibly strange sex, de Katharine Gates (Juno Books). Empeñada en censar todas aquellas subculturas sexuales de nuevo cuño que han vivido su expansión gracias a Internet, la autora demuestra que quizá no haya en el mundo objeto que no sea potencialmente erotizable. O, dicho de otro modo, lo trivial para la mayoría puede ser orgásmico para una selecta minoría. La textura y el olor de los globos son los primeros estímulos sexuales que utilizan los balloonatics para calentar motores: son dos sensaciones que les retrotraen a una infancia arcádica en la que los estímulos básicos eran más intensos y la idea de culpa todavía no había hecho su aparición. Esencialmente, los balloonatics necesitan (o prefieren) la compañía de un globo para alcanzar el orgasmo. Más allá de esta premisa, los balloonatics pueden ser tan distintos entre sí como los heteros o los gay. Existen, no obstante, dos subgrupos diferenciados: los poppers y los non poppers.

Estos últimos consideran al globo casi como un sustituto del compañero sentimental: tras frotarse contra él o penetrarlo de alguna inventiva forma, proceden a desinflarlo, con mimo y cariño, hasta su próxima sesión de desahogo sexual. Para los poppers -o sea, los que alcanzan el éxtasis al hacer estallar los globos-, los non poppers son un subgrupo inmaduro al que suelen convertir en objeto de chanzas y burlas.

Para algunos balloonatics, el globo hinchado es una reminiscencia del seno materno. Para otros, puede ser un pene hiperbólico y flexible: no obstante, el globo nunca es utilizado como sustituto del consolador, porque su estallido en el recto o en la vagina podría ser peligroso. Algunas parejas de balloonatics disfrutan haciendo el amor colocando globos hinchados entre sus cuerpos. Pero, por lo general, a esta subespecie de fetichistas les resulta difícil encontrar una pareja que comparta su singular afición. Y ahí surgen los problemas morales que suelen discutir en sus chats: ¿puede considerar se infidelidad jugar con globos con alguien que no sea tu pareja, aunque no haya penetración ni sexo explícito en el encuentro?, ¿puede considerarse acoso sexual pedirle a una dependienta que hinche un globo delante de ti, aunque ella ignore el componente erótico de la propuesta?

Lo que podríamos llamar el globismo es un fetichismo reciente: los globos de látex se inventaron en los años veinte y no se popularizaron hasta los años cincuenta. Por eso, la mayoría de los balloonatics son veinteañeros o treintañeros: el globismo, como subraya Gates, es una modalidad sexual propia de los babyboomers y miembros de la Generación X. ¿Se sienten ustedes con ánimo de inaugurar la perversión sexual capaz de definir a la generación del "España va bien"?