lunes, 7 de noviembre de 2016

"Málaga a trazos": El último grito



LUIS RUIZ PADRÓN
6 noviembre 2016





Se ha escrito tanto acerca del fin de Discos Candilejas que es una grata sorpresa encontrar la tienda todavía abierta. Por desgracia es sólo un espejismo, ya que el negocio cerrará el día 15 de este mes. El local luce su estética setentera con orgullo, rompedora en el momento de su apertura y que hoy destila un cierto aire vintage. Entonces mereció el apelativo de «último grito del diseño», que en la actualidad está tan pasado de moda como –tristemente- la costumbre de comprar discos. Más que un grito, a lo que asistimos ahora es al canto del cisne del pequeño comercio en el centro, ahogado por las nuevas formas de consumo, el monocultivo hostelero y los alquileres inasumibles.


Diario Sur

Versiones actualizadas


JAVIER FERNÁNDEZ




LEYENDAS. John Ostrander, Len Wein, John Byrne. ECC. 160 páginas. 16,95 euros.


Recién terminadas las Crisis en Tierras Infinitas (1985-86), la inolvidable maxiserie que puso a cero el contador del universo DC, los guionistas John Ostrander y Len Wein, junto con el dibujante John Byrne (asistido en las tintas por Karl Kesel y Dennis Janke) exploraron la naturaleza de los principales superhéroes de la compañía en un nuevo evento, titulado apropiadamente Leyendas (1986-87). Superman, Batman, Wonder Woman y compañía se enfrentaron al pérfido Darkseid, en un tebeo vistoso y entretenido que sirvió para presentar las versiones actualizadas de los personajes clásicos y para introducir conceptos tan sugerentes como el del nuevo Escuadrón Suicida, escrito a la postre por el propio Ostrander. Fueron seis excitantes números, mejores que la mayoría de crossovers que inundaban las librerías en su época y que ECC reedita ahora en un solo tomo.


Malaga Hoy

"Málaga a trazos": Antes del neón



LUIS RUIZ PADRÓN 
30 octubre 2016





Hubo un tiempo en que los reclamos publicitarios de los negocios estaban asociados al arte de la rotulación manual sobre paramento en vez de al neón. Los vestigios de esta tendencia han desaparecido entre los escombros de los edificios que los mostraron o, en el mejor de los casos, bajo capas de pintura. Por eso es muy infrecuente hallar fósiles como este de la calle Miguel de Molina, en Capuchinos. Como aún puede leerse, en su día albergó el taller de mármoles Heredero de la viuda de R. Baeza; de su antigüedad da fe el número de dígitos del teléfono escrito en el anuncio. Sólo cuatro.

Diario Sur

Delirante creación


JAVIER FERNÁNDEZ




HARLEY QUINN: NOCHE Y DÍA. Karl Kesel, Terry Dodson y Pete Woods. ECC. 192 páginas. 19,50 euros.


Sigue la recuperación en tomos de la serie regular protagonizada a comienzos del siglo por Harley Quinn, la delirante creación de Paul Dini y Bruce Timm para la serie de dibujos animados de Batman. Los guiones corren a cargo de Karl Kesel y los dibujos son de Terry Dodson y Pete Woods, a los que se unen aquí un puñado de estupendos artistas invitados como Paul Chadwick, Amanda Conner o Paul Grist. Van recopilados los números 8 a 13 de Harley Quinn (2001), más el especial Harley Quinn: Our Worlds at War (2001), y, entre los atractivos del conjunto, destaca un extravagante duelo de Batgirls, con Robin y Nightwing como espectadores, y el regreso de la siempre imprevisible Hiedra Venenosa, compañera ideal de la alocada Quinn.

Malaga Hoy

"Málaga a trazos": Los Otros


LUIS RUIZ PADRÓN
23 octubre 2016





En todo grupo hay siempre un individuo que destaca sobre el resto y se erige en protagonista, aunque son los otros los que le arropan y refuerzan en su papel. Los conjuntos urbanos no son una excepción a esta norma, y convendremos que en la plaza de Félix Sáenz es el edificio del mismo nombre el que capta la atención de los todos los viandantes: su emplazamiento y prestancia así lo dictan. De esta manera pasan desapercibidas otras construcciones cercanas que, sin ser ejemplos sobresalientes de la arquitectura local, imprimen un carácter distintivo al lugar.

Diario Sur

Amigas para siempre

JOSÉ LUIS VIDAL


Ediciones La Cúpula reedita 'Locas', el cómic de Jaime Hernández protagonizado por Maggie y Hopey.

Resulta reconfortante que en un mercado como el nuestro, en el que por desgracia, vender una primera edición (por muy corta que esta sea) es un auténtico triunfo, una editorial pueda sacar la tercera edición de una obra. Es éste el caso de Locas, primer volumen que reúne la génesis de esta larga, y aún viva, saga que ha hecho que muchos lectores de tebeos nos enamoremos perdidamente de sus protagonistas.

Pero hablando de génesis, habría que celebrar que la madre de Jaime Hernández, con su familia numerosa de inmigrantes mexicanos, tuviera tiempo para poder inculcarle a sus hijos, e hija, el amor por los cómics: las coloridas viñetas de los tebeos dibujados por el Gran Jack Kirby, el no menos genial Steve Ditko, revistas como Mad, donde el humor y la coña campaban con total libertad… (ojalá muchos padres de hoy en día hicieran lo mismo con sus hijos e hijas, pero esa es una discusión para otro foro, me temo).

Este hecho hizo que Jaime y sus hermanos se aficionaran a los tebeos y, cómo no, a dibujarlos. Pasó el tiempo, fueron creciendo, metiéndose cada vez más en el movimiento underground, escuchando aquella ruidosa y potente música punk rock que, a finales de los setenta, volvía locos a jóvenes como ellos. Y entonces llegó a sus manos un ejemplar de la revista Zap!, donde el ya por aquellos tiempos venerado Robert Crumb había demostrado, junto a un grupo de locos geniales, que el mundo de las viñetas no estaba solamente restringido a los tipos con mallas y capas o los tebeos como Archie. Se podían hacer otras cosas.

Y así es como en la cabeza, y manos, del joven Jaime se fue forjando una de las grandes sagas del cómic contemporáneo, una maravilla que ha hecho que sus protagonistas y secundarios formen parte de esa imaginaria familia que todos los lectores de tebeos tenemos. Nació, junto a sus hermanos Mario y Gilbert, el fanzine Love & Rockets, que debido a su calidad fue rápidamente incluido dentro de la oferta de la editorial independiente Fantagraphics. ¡Y es que vaya cómo dibujaban estos chicos…!

Pero creo que ya es hora de hacer las presentaciones, ¿no? Las principales protagonistas de este primer volumen de Locas son Maggie Chascarrillo y Hopey Glass, que viven juntas como algo más que amigas, dentro del microverso que supone la existencia en el barrio de Hoppers, donde abundan los descendientes de inmigrantes mexicanos. Maggie es mecánico de robots, una profesión altamente valorada en esos tiempos y justamente al principio de este grueso tomo comienza uno de los arcos argumentales más importantes y famosos de la saga, Mechanics, donde la chica empezará a trabajar para el equipo del atractivo Rand Race, formado por el quejica jefe Duke y el atolondrado Yax. Hope por su parte es una atolondrada muchacha, culo inquieto, que pasa los días tumbada en el sofá, intentando conseguir trabajos en los que dura bastante poco, mientras espera que su amiga regrese y le cuente sus mil y una peripecias.

En estas primeras historias, de diferente duración (algunas de una sola página) conoceremos al rico plantel de secundarios que acompaña a las muchachas: Penny Century, una atractiva chica, cuyo único objetivo en la vida es tener poderes y convertirse así en una superheroína y, para conseguirlo, comienza una relación con el millonario H.R. Costigan (que llama bastante la atención por llevar un par de cuernos en la cabeza…)

Continuamos con Rena Titañón, que tiene una deuda impagada hace mucho con Vicki Glory, también luchadora y tía de Maggie. A ambas las iremos conociendo a lo largo de estas páginas.

Y no podía faltar Izzy, la mejor amiga y confidente de la pareja formada por Maggie y Hopey. Es una chica que, por hechos que no voy a desvelar aquí, se ha convertido en un ser introvertido, que viste desmañadamente y vive una existencia en las sombras, sólo interrumpida por la presencia de estas dos locas de atar y, de vez en cuando, por Speedy, su hermano pequeño.

A lo largo de estas casi trescientas páginas vamos a ser testigos de cómo la relación del equipo de mecánicos se afianza (tal vez demasiado entre Maggie y Rand…) y son contratados para viajar al país de Zhato, donde deberán recuperar una mítica nave llamada Saturn Stilleto y su misterioso cargamento. Pero las cosas no serán tan fáciles como parece en un principio… (estas vivencias serán narradas en forma de carta de Maggie hacia su mejor amiga). El tiempo pasa y conoceremos al superhéroe Ultimax, y cómo Maggie termina convirtiéndose en su sidekick durante una época para luchar contra la amenaza de Manniak (con este nombre no hace falta explicar mucho más, ¿no?). Viajaremos a Río Frío en otra peripecia del grupo, donde  otro adinerado tipo, el doctor Beaky los contrata para arreglar sus robots, mientras una revolución amenaza a la isla de Chepan.

Y así, poco a poco, viñeta a viñeta, historia a historia, aprenderemos a amar a este duo tan alocado, y a todos los personajes que la rodean, en un viaje emocional donde la comedia y el drama estan repartidos en su justa medida.

¡Volverse un poco loco de vez en cuando no es malo!


Malaga Hoy


jueves, 3 de noviembre de 2016

Seis cómics para leer después de ver ‘Dr. Strange (Doctor Extraño)’



 El personaje Marvel tiene mucho material sin publicar en España, pero hay verdaderas joyas

ENEKO RUIZ JIMÉNEZ

Madrid 2 NOV 2016
Doctor Extraño de Chris Bachalo. MARVEL

Durante un tiempo se comentaba que todo autor que quería trabajar en Marvel tenía su propia historia del Doctor Extraño. Todos querían dar voz al hechicero supremo y explotar así su esotérico universo, lleno de imaginación y creatividad. Pero había un problema: Marvel no daba luz verde a proyectos del personaje a la ligera. Nunca había sido el más famoso y, aunque su mitología mística y cosmología era fundamental en el universo Marvel, sus series no eran superventas. El lado mágico no siempre estaba demasiado presente en los planes editoriales. Por eso, al contrario que con otras series, en España no es fácil encontrar muchas de las etapas clásicas del personaje.



Pero eso está a punto de cambiar. Stephen Extraño ha llegado al cine con Dr. Strange de Scott Derrickson, con el rostro de Benedict Cumberbatch. Y, como pasó con Guardianes de la Galaxia, Marvel está muy dispuesta a quitar el polvo a toda su obra. Hasta que llegue ese momento, estos son los cómics que puedes ir a comprar a tu librería especializada ya, si la película te ha dejado con ganas de sabes más. De lo más clásico a lo más moderno.


Marvel Gold. Doctor Extraño 1


Contiene Strange Tales 110, 111, 114-168 y The Amazing Spider-Man Annual 2 USA. Por Stan Lee, Steve Ditko, Denny O'Neil, Bill Everett y otros



Lo mundos inspirados en Dalí de Steve Ditko, dibujante creador también de Spiderman, se notan en cada esquina del filme de Derrickson. En cada mundo onírico y en cada truco de magia que el genio del surrealismo en viñetas plasmaba en la página. Ditko es quien hizo que Dr. Extraño no fuera otro simple hechicero con superpoderes. Al guion estaba, por supuesto, Stan Lee, creador de la plana mayoría de héroes Marvel. Este tomazo reúne todas sus primeras aventuras, historias que lograron erigir toda una mitología y cosmología sin estudiar en Marvel, desde su primer ejemplar en 1963. Aquí presentan enemigos cinematográficos como Dormammu o Mordo, así como secundarios como El Anciano y Wong. Por primera vez se atrevían en estas páginas con arcos largos y a presentar entidades tan inesperadas como Eternidad, el mismísimo universo Marvel. Cómics muy clásicos con las cualidades de la época, pero con ciertos niveles de surrealismo, psicodelia y posmodernismo, a los que pronto se unieron otros autores también incluidos en este número. Si eres un lector nuevo, pese a que sea el origen real, quizás no sea el mejor trabajo a paladear, por muy exquisito que sea. Aunque parezca increíble, porque la serie ni siquiera llevaba su nombre en el título, esta fue una de las etapas más largas de todas las que ha tenido el Dr. Extraño. La edición Omnigold, asimismo, seguirá editando las etapas más clásicas en sus próximos números.



Marvel Héroes. Doctor Extraño de de Roger Stern


Contiene Doctor Strange v2, 46-73, Marvel Fanfare 6 y MGN: Doctor Strange And Doctor Doom USA. Por Roger Stern, Michael Golden, Marshall Rogers, Paul Smith y otros



Junto a Lee y Ditko y Roy Thomas, el otro con quien siempre se relaciona con el excelso doctor es Roger Stern, que llegó en los ochenta (al lado de una interminable plétora de irregulares dibujantes) dispuesto a remozar la serie tras el paso de Thomas, Gene Colan o incluso Chris Claremont. El guionista desarrolló personajes como Clea y Wong y presentó a otros como Morgana, además de cruzar al Hechicero Supremo en varias ocasiones con el mismísimo Drácula original de Bram Stoker, todo un habitual del universo (los vampiros fueron introducidos en Marvel en una saga de Thomas sin publicar en España). El tomo incluye, además, el cruce con el Dr. Muerte en el que ambos se enfrentaron a Mefisto, el demonio mítico reconvertido en uno de los grandes enemigos de Extraño y Los Defensores. No es una historia de orígenes, el doctor ya es maduro como se le conoce más en Marvel, pero este tomo lo tiene todo para entender al personaje.



Doctor Extraño: El Juramento


Por Brian K. Vaughn, Marcos Martín y Mike Carey

Una historia accesible, corta, moderna, muy divertida, bien escrita, inmejorablemente dibujada y en la que, además, se ha inspirado el filme. La miniserie El Juramento de Brian K. Vaughan (autor de Y, el último hombre, Ex-Machina, Runaways y escritor de Perdidos) y el español Marcos Martín es perfecta para los neófitos, y todo un homenaje para los que llevaban años pidiendo una serie regular para el personaje. Por desgracia, sin embargo, no se pudo materializar en nada más. Todo comienza con un Stephen que entra gravemente herido al hospital, donde es atendido por la enfermera de noche. La mitología del Doctor Extraño entra en juego en sus páginas cuando descubre que un antiguo discípulo del Anciano tiene un elixir que podría curar el cáncer de Wong.


Doctor Extraño: Dentro de Shamballa


Por J. M. DeMatteis y Dan Green

Otra historia autoconclusiva apta para lectores que no quieran meterse en interminables números mensuales. Esta novela gráfica vuelve a la casa del Anciano en el Himalaya para repasar una colección de conceptos místicos que juegan con la religiosidad del hechicero. Aunque, si bien interesante, más que un cómic al uso esta novela es más una colección artística de Dan Green que navega por la narrativa, casi poética, de J.M. DeMatteis.


Los Defensores


Por Steve Englehart, Len Wein, Steve Gerber, Sal Buscema. Varios tomos

Stephen tardó muchos años en ser un vengador como dios manda, pero tenía una buena razón: era el líder del otro grupo de Marvel, Los Defensores. No, no es ese grupo que ahora salta a Netflix como héroes callejeros, sino una colección de pesos pesados de Marvel (Hulk, Namor o Estela Plateada) que se reunía solo en caso de que hubiera una amenaza intratable. Extraño desarrolló gran parte de sus aventuras, en sus peores años editoriales, en las páginas de la colección de este equipo. Panini ha recopilado en varios tomos las historias clásicas del equipo, entre las que se incluyen algunas de las aventuras más recordadas de Steve Gerber, aunque también está disponible para los que huyan del clasicismo la cómica aventura moderna creada por el equipo de la JLA/JLE, Keith Giffen, J.M. Dematteis y Kevin Maguire.

Dr. Extraño (serie actual











Si la película te ha gustado tanto como para querer subirte a la serie mensual del Doctor Extraño, estás en un momento ideal, dado que la colección de Jason Aaron y Chris Bachalo no lleva demasiados números y, además, no puede ser mejor. Eso sí, mientras que la película narra un personaje joven y poco experimentado, esta aventura cuenta lo que parecen ser sus últimos días, un maestro cansado que ve como la magia comienza a desaparecer de su mundo. Por fin sus autores se han sentido con libertad de desarrollar nuevas puertas de este mundo y mirar al futuro sin miedo a ser cancelados, ahora incluso con varias series paralelas y una nueva colección de personajes curiosos a desarrollar en el futuro. Eso sí, todavía quedan muchas buenas historias por publicar en España (entre ellas, una dibujada por la española Emma Ríos).

El Pais 

sábado, 29 de octubre de 2016

Al fin, Spirou


'Spirou por Y. Chaland' es el título escogido para un álbum que presenta la reunión, allá por 1982, de Spirou y Fantasio con el francés.


JAVIER FERNÁNDEZ




SPIROU POR Y. CHALAND. Yves Chaland. Dibbuks. 112 páginas. 25 euros.

La editorial madrileña Dibbuks, cuyo catálogo presume de álbumes tan arriesgados e interesantes como De la virginidad, de Raúl, o Serie B, de Andrés G. Leiva, es también la casa de uno de los personajes más queridos de la historia del cómic, el botones Spirou. Creado en 1938 por Rob-Vel, Spirou es una pieza fundamental, seminal, de la historieta francobelga, por su antigüedad y por la altura de los autores que han trabajado con él: el propio Rob-Vel, Jijé, Franquin, Fournier, Tome y Janry, etcétera, etcétera. Dibbuks ha centrado sus esfuerzos en las versiones modernas de Spirou, con títulos tan estupendos como El botones de verde caqui, de Yann y Olivier Schwartz, Pánico en el Atlántico, de Lewis Trondheim y Fabrice Parme, La cara oculta de Z, de Fabien Vehlmann y Yoann, o la imprescindible serie de integrales que recogen etapas clave como la de los ya citados Tome y Janry o la de Cauvin y Nic.





A esta amplia oferta, Dibbuks ha sumado recientemente dos obras maestras que no deberían ser pasadas por alto por ningún aficionado a la historieta. Me refiero, cómo no, a la magnífica edición anotada del álbum La máscara, de André Franquin, y la esperadísima recuperación del inconcluso, pero exquisito, trabajo de Yves Chaland con el personaje. Lo primero es un libro en gran formato, impreso en primoroso blanco y negro, que muestra con claridad meridiana la maestría de Franquin, columna vertebral de la historieta francobelga y una de las voces primordiales del cómic mundial. La aventura escogida para esta edición comentada por el especialista Hugues Dayez, La máscara, es la sexta aventura larga de Spirou debida al artista belga y fue editada originalmente en 1954. En palabras de Dayez: "Es la única vez que el autor, que entonces tenía treinta años, firma una trama digna de una película de suspense hitchcockiana, basada en el tema del falso culpable que tanto le gustaba al cineasta británico. En el apartado gráfico, Franquin trabaja en solitario y hace gala de un virtuosismo y una pureza sin igual". Yo, que me declaro, enamorado tanto de Spirou como de Franquin, y que he disfrutado una y otra vez de las páginas que el segundo firmó del primero, confieso que me he quedado boquiabierto ante esta edición de La máscara. Permite apreciarlo todo al detalle y perderse en esta maravilla gráfica, que aquí se hace nueva a la mirada.


Spirou por Y. Chaland es el título escogido para un álbum apaisado y encuadernado con lomo de tela que presenta la reunión, allá por 1982, de Spirou y Fantasio con el "superdotado joven francés de 25 años" apellidado Chaland, que, por desgracia, nos fue arrebatado demasiado pronto por un accidente de tráfico. Esta edición es un sueño hecho realidad, pues el hermosísimo material dibujado por Chaland seguía inédito en nuestro país. El libro está enriquecido con todo tipo de paratextos (largos prólogo y epílogo, fotografías, bocetos, imágenes promocionales) que amplían el gozo del lector. Es un tesoro que les invito a descubrir, si es que no lo han hecho ya.


Malaga Hoy


La escritura del pájaro

Una poeta por derecho propio.

JAVIER FERNÁNDEZ





OCHO POEMAS. Laura Pérez Vernetti. Centro Cultural Generación del 27. 72 páginas. 15 euros.

Con una larga trayectoria y numerosos títulos en su haber, como El toro blanco, Las habitaciones desmanteladas, Macandé o Sarà Servito, Laura Pérez Vernetti ha centrado últimamente sus esfuerzos en la poco habitual y siempre difícil adaptación de la poesía al cómic. Esta hebra de las muchas que componen la bibliografía de Laura se ha ido recopilando en álbumes editados por Luces de Gálibo, Pessoa & Cía, El caso Maiakovski, Poémic, o el más reciente Ocho Poemas. Novela gráfica, servido por el Centro Cultural Generación del 27. Aquí Laura, y como indica el título, toma como base para su exploración gráfica ocho poemas de otros tantos poetas: La escritura del pájaro, de Menchu Gutiérrez, Oración de Caín, de José Luis Piquero, Ya no tomo drogas, de Isabel Bono, La gorda, de Jesús Aguado, Pronto tus manos, de Miriam Reyes, El silencio de la vieja iglesia, de José Ángel Cilleruelo, Dos mariposas blancas, de Julia Otxoa, e Isabel, de Luis Alberto de Cuenca.


Como escribe Álvaro Pons en su introducción, Laura es una "autora que ha transitado por el noveno arte con el riesgo como bandera, caminando sobre el peligroso filo de la acerada navaja de los prejuicios que niegan la necesidad continua de cambio y evolución del arte. (…) Era lógico que fuera ella la primera autora en entender que la poesía y el cómic se debían dar la mano para dar un salto hacia adelante". Con una estética tan limpia como preciosa, muy expresiva, Laura no se limita a ilustrar, sino que interpreta visualmente los ritmos, imágenes y metáforas de estas ocho poéticas tan distantes, añadiendo una atmósfera y una simbología propias, a los que se suman los retratos de los propios poetas, tan queridos para la historietista. Van al final los poemas, ya desnudos, acompañados de algunos bocetos, lo que permite una doble lectura de los textos. Y es en la comparación en la que se aprecia mejor el éxito de Laura, poeta por derecho propio, capaz de dotar de vida y pasión a la línea, como otros usan la palabra para emocionarnos.


Malaga Hoy

Magia entre décadas


JAVIER FERNÁNDEZ




LOS VENGADORES COSTA OESTE: PERDIDOS EN EL ESPACIOTIEMPO. VV. AA. Panini. 192 pp. 17,95 euros.


Sigue la reedición en la colección Marvel Gold de los primeros números de Los Vengadores Costa Oeste, y nos adentramos en la saga más interesante de cuantas realizaron el guionista Steve Englehart y el dibujante Al Milgrom. Perdidos en el espaciotiempo traslada a esta cabecera de los 80 un poco de la magia y la locura de la década anterior, cuando Englehart y sus Vengadores estaban en la cresta de la ola. El presente volumen hará especialmente las delicias de los lectores más veteranos, repleto como está de numerosos viajes y líos temporales (con multitud de guiños a otros cómics Marvel), así como de toda clase de personajes, desde los inevitables Kang el Conquistador y Rama-Tut hasta villanos tan delirantes como Insolación, Gila, Monte y Cactus. Van aquí recopilados los números 17 a 24 de The West Coast Avengers (febrero-septiembre de 1987).


Malaga Hoy

El mundo del fútbol

JAVIER FERNÁNDEZ





LA MAGIA DEL FÚTBOL. Josep Busquet, Álex Santaló. Panini. 48 páginas. 12 euros.


Escrita por Josep Busquet y dibujada por Álex Santaló, La magia del fútbol es una guía didáctica en viñetas sobre uno de los fenómenos mediáticos más exitosos del planeta. A través de una charla entre una pareja de niños y su abuelo, los autores tienen como objetivo que los pequeños lectores se familiaricen con la historia, el reglamento, las tácticas, los jugadores y equipos más destacados del balompié, pero, lo que es aún más importante, que comprendan y aprecien la belleza y los valores inherentes a este deporte (tantas veces olvidados o dejados de lado por culpa de las finanzas y el mero espectáculo). En suma, La magia del fútbol pone al alcance de los niños todos los aspectos del complejo y apasionante mundo del fútbol.

Malaga Hoy

viernes, 28 de octubre de 2016

Ta-Nehisi Coates, ensayista, voz de una generación y escritor de superhéroes

 El periodista ha encontrado una segunda carrera como guionista de Pantera Negra en Marvel

ENEKO RUIZ JIMÉNEZ

Madrid 28 OCT 2016

 MARVEL

Ta-Nehisi Coates es periodista, ensayista y poeta. Ha sido catalogado como una de las voces más relevantes sobre temas de raza y racismo en EE UU. Ha ganado el premio nacional de no ficción con sus memorias, Between the world and me. Y, desde hace seis meses, es también uno de los escritores en plantilla de Marvel. Sí, uno de los nombres más respetados de la reflexión actual escribe cómics de personajes con mallas y capa. Es más, ha llevado hasta la casa de las idas también a la escritora feminista Roxane Gay y a la poeta Yona Harvey, que le están ayudando viñeta a viñeta a expandir el universo de Pantera Negra, el primer superhéroe negro del cómic y hoy más de actualidad que nunca. La mezcla puede parecer insólita, pero, en realidad, tiene más lógica de la que se ve a simple vista ¿Qué mejor medio para impulsar su mensajes que donde se forja la mitología contemporánea?

El universo Marvel, como toda buena historia de ciencia-ficción, siempre ha tratado ser una alegría del mundo real. Cuando las drogas eran un problema, el mejor amigo de Spiderman sufría una sobredosis; si los afroamericanos luchaban en la calle por sus derechos civiles, el Capitán América no tardaba en reclutar a un compañero como el Halcón; si aparecía el Watergate, el presidente se convertía el villano a la sombra; el virus de Legado que mató a cientos de mutantes coincidió con los peores años del sida, y de los excesivos controles de seguridad tras el 11-S nació Civil War y el acta de registros superhumanos. Desde hace unos años, además, la gran batalla de la industria es tratar de hallar mayor diversidad tanto en la página como en las oficinas, y convencer así a un público que no leía habitualmente cómics de supertipos. Así nació la heroína musulmana adolescente Ms. Marvel. Y no es casualidad tampoco que el Capitán América sea hoy afroamericano y Thor y Lobezno mujer. Lo que llamaba la atención a Coates, sin embargo, era que ninguno de estos héroes discutían su color de piel. "Simplemente lo eran, y eso ya es un mensaje", explicaba a The Atlantic, donde es corresponsal.

"Fue la oferta más loca que jamás haya recibido. No me lo pensé dos veces", recordaba Coates cuando hace un año se anunció su contrato. Coates se sentia en la venerada revista cultural The Atlantic como el único nerd del lugar. Para el periodista, crecido en el humilde Baltimore, los cómics eran el escape de su mundanal universo, como lo fueron para el joven Stan Lee las revistas pulp. "Todo lo que veía a mi alrededor era impotencia. Buscaba e poder". A mediados de los 80, La Patrulla X y Spiderman eran su obsesión. En las páginas de Marvel, la keniana Tormenta lideraba a los mutantes y la Capitana Marvel, la afroamericana Mónica Rambeau, hacía lo propio en Los Vengadores. Incluso James Rhodes fue el Iron Man de su niñez. Todos ellos eran personajes negros protagonistas. Algo difícil de encontrar en otros medios. "Fue a través de la cultura popular, el hip-hop, Dragones y Mazmorras y los cómics donde adquirí mucho de mi vocabulario. Eso sí, no tenía dinero para comprarlo todo", explicaba al New York Times.

Su Pantera Negra tiene también ese punto de escapismo. El protagonista es, al fin y al cabo, un rey al que un ente mitológico concede poderes sobrehumanos. Hay villanos muy malos y la familia sigue estando en el epicentro. Los puñetazos, la magia, la tecnología futurista y las resurrecciones, sí, están asegurados. "Pantera Negra es donde voy a jugar", subraya Coates. Pero sus historias contienen, además, una gran carga geopolítica, un mensaje sobre el peso y las consecuencias del poder y una trama río sobre la organización política, la tradiciones de gobiernos milenarios y los golpes de Estado populares en plena monarquía africana del país imaginario de Wakanda. Eso es lo que esperas cuando contratas a un guionista como él. Su tema central es la revolución, tanto africana como americana.

El escritor Ta-Nehisi Coates. PAUL MAROTTA GETTY IMAGES

"El cómic me recuerda a la poesía porque quieres contar muchas cosas, pero tengo muy poco espacio". Los guiones de Coates son densos y sus arcos argumentales mejoran leídos de una vez. No deja de presentar personajes y espacios —ayudado por un mapa a lo Juego de Tronos— mientras reintroduce ideas de otras sagas, gracias a una amplia documentación que bebe de etapas como las de Don McGregor (ya muy político para su época), Christopher Priest y Jonathan Hickman en Vengadores. Coates erige a fuego lento su propia mitología. Pero 20 páginas mensuales son claramente insuficientes para su complejidad. Por eso no es extraño que el escritor  lance este noviembre en EE UU un nuevo título que ahonde en las relaciones de género y en los interesantes personajes femeninos que ha desarrollado alrededor del rey T'Challa. En las historias de World of Wakanda, que nace también gracias al inesperado éxito de ventas del título madre, le acompañan las escritoras Gay y Harvey, principiantes en el mundillo. Sus protagonistas: Ayo y Aneka, dos amantes y miembros de las Dora Milaje, las guardaespaldas del rey de Wakanda. Un cambio de registro que atrae, por fin, nuevas creadoras a Marvel.


Chadwick Boseman como Pantera Negra.

La etapa de Coates, todavía con sólo cinco números publicados en España y ocho en EE UU, parece que llegará a influir incluso en cierto modo en la próxima película del personaje presentado en 1966 por Stan Lee y Jack Kirby en Cuatro Fantásticos 52, cuyo estreno está previsto para febrer de 2018. A los mandos está en esta ocasión está Ryan Coogler, director de Creed y Fruitvale Station. Chadwick Boseman es, por su parte, el imberbe monarca africano presentado en Civil War. A su lado Michael B. Jordan y Winston Duke como villanos, así como Lupita Nyong'o (12 años de esclavitud), Forst Whitaker, Danai Gurira (Michonne en The Walking Dead), Daniel Kaluuya (Black Mirror) y Florence Kasumba como parte de su corte.

Pantera Negra es un diamante en bruto de Marvel. Nunca ha estado entre sus héroes más célebres y sus colecciones propias nunca han sido superventas ni han durado durante un centenar de números. Hollywood ha dado la excusa perfecta a la editorial para llevar a T'Challa a otro nivel. Contratar a Coates fue una opción valiente, pero certera. Es buen momento para empezar a leer sus historias.



¿CÓMO LEER 'PANTERA NEGRA'?
 MARVEL
La editorial Panini se encarga de publicar en España la serie mensual, en grapa de 20 páginas, escrita por Ta-Nehisi Coates y dibujada por Brian Steelfreeze. Además, como complemento a esta etapa, el rey de Wakanda y veterano vengador forma parte en la actualidad de Ultimates, el equipo sideral y más poderoso de Marvel. Para los que quieran una versión más intergaláctica del personaje.

Es de esperar que con el estreno de la película, Panini recupere etapas famosas del héroe —si bien nunca ha sido un superventas—. De momento, los 13 número clásicos de Jack Kirby están recopilados en un Marvel Limited, mientras que sus primeras apariciones en Los Cuatro Fantásticos aparecen en los Omnigold de la primera familia de Marvel.


El Pais









miércoles, 26 de octubre de 2016

Marejadas creativas

Hagamos un esfuerzo y retrocedamos un poco en el tiempo. Tras el ocaso y desintegración de la dictadura franquista, la libertad expresiva, ideológica y conceptual comienza a dar señales de vida en nuestro país. Las barreras de la prensa escrita se revienta, y la eclosión de revistas es tal que abarrotan el kiosko.

Entre todas ellas, los primeros títulos de historieta teóricamente adulta, Tótem y 1984, que pronto irán compartiendo posiciones con otras cabeceras como Creepy, Cimoc, Comix Internacional o El Víbora, de la que hablaremos más tarde, para centrarnos en las primeras, auténtica tentación para los cientos de dibujantes españoles que en aquel momento realizaban trabajos de agencia, y que supieron ver en estos títulos la oportunidad que necesitaban. Por desgracia, solo unos pocos fueron los elegidos, llegando entre todos a formar una generación de similares inquietudes. Son los Luis Bermejo, José Ortiz, Fernando Fernández, Alfons Font, J.M. Beá, Esteban Maroto, Manfred Sommer, Segrelles, Ventura y Nieto, Sió, Carlos Giménez, Adolfo Usero, Leopoldo Sánchez, Luis García y algún otro que, concienciados políticamente, lucharon por realizar lo que se llamó cómic de autor, donde confluían la busqueda de nuevos planteamientos narrativos con la acumulación de las directrices de Crepax, Breccia o el clásico Raymond.



Así fue, durante la primera etapa del decenio florecieron abundantes propuestas de entre las que destacaremos los Cuentos de un futuro imperfecto o las Historias negras de Alfonso Font, Nova-2 de Luís García, Auxilio Social y Los profesionales de Carlos Giménez, Historias de la taberna galáctica de J.M. Beá, Frank Cappa de Manfred Sommer o el Drácula de Fernando Fernández.


Lamentablemente, el intento no llegó a cuajar, salvo en los contados casos de verdadero interés, y tras intentos de independencia tan loables como Rambla o Metropol, el abandono ha resultado la solución más recurrida.

Distinto apartado merecen los equipos guionista-dibujante que, como en el caso Bernet-Abulí y su Torpedo 1936, o como Ortiz-Segura, gracias a esa relación compartida consiguen cierta regularidad en la publicación de sus trabajos, elemento clave para la supervivencia.

Claro que siempre puedes recurrir directamente al mercado francés donde, desde hace ya muchos años, nombres como Víctor Mora, De la Fuente, Parras, Harriet, Redondo, Ibarrola, Ribera, Palacios, Tito o Clavé mantienen clavada una pica lo suficientemente representativa como para que no se les olvide. O bien entrar en la cadena de producción de Bruguera, desaparecida y resurgida con ansias renovadas y distinto nombre, donde los Escobar, Ibañez, Raf, Edmond, Vázquez o Jan poseen plaza fija.

Aunque si hubiese que señalar un hecho realmente significativo dentro de la época de la que hablamos, acaso sea el nacimiento de El Víbora, acaecido hace ahora un lustro, la revista marginal que resultó ser un éxito de público, y propició el nacimiento de otras como Cairo o Madriz, de las cuales han surgido nuevas e interesantes propuestas narrativas o estéticas.


La principal característica de esta generación, actualmente todos mayores de 30 años, es la no exclusiva dependencia del medio, frecuentándolo con una mayor o menor asiduidad para relacionarse con otras artes contiguas, como la imagen, el diseño, la publicidad o la pintura.


En el caso concreto de El Víbora, autores como Gallardo-Mediavilla, Pamies, Martí, Max, Nazario, Pons, Calonqe o Roger han querido modernizar el medio retratando fragmentos de la actualidad, para acabar actualmente acomodados entre las páginas de una revista más madura pero con mucha menos sangre.

Cairo nació con unas referencias artísticas y literarias concretas, las de los maestros europeos de historietas, para dar paso, en sucesivos números, a una plantilla que, sin renunciar a estos cánones supo reactualizarlos y reconvertirlos adecuadamente. Cifre, Pere Joan, Micharmut, Sentó, Torres, Mique o Montesol han jugado una importante baza artística estos años ochenta.


En cuanto al Madriz, dirigida por Felipe Hernández Cava, intentó concienciarnos de la necesidad de una historieta de tono más literario, con contenido y mensaje propio, sin renunciar tampoco a la ruptura estética. Así, otro importante alijo de autores nacieron y se educaron en las páginas de la revista, para después derivar hacia otros campos creativos. Son los Javier de Juan, Ana Juan, Keko, Raúl, López Cruces, Javier Olivares, J. Vázquez Guzmán, etc, o Federico del Barrio y El Cubrí, ambos con más de diez años de historietas a sus espaldas, pese a su relativa juventud. Para rematar este grupo generacional hay que reseñar una última escisión, nacida a caballo entre los fanzines (especialmente el Zero) y las revistas profesionales, con una concepción de la historieta tan seria e inquieta como estos. Incluiremos en ella a Garces, Espinosa, Das Pastoras, Negrete, Pellejero o Prado. Vinculados a historietistas como Moebius, Tardi o Pratt, simbolizan la nueva corriente europea.

Y si una de las características de esta década es la aceleración de los procesos evolutivos, que duda cabe que la historieta debía verse afectada. Una nueva generación de autores de veinte años, completamente polivalentes, empuja con fuerza para tomar posición. Son los hijos de los medios de comunicación, de las nuevas tecnologías, poseen una mayor cantidad de información gráfica y audiovisual, y sus influencias son tanto europeas como americanas, sin renegar de ninguna de ambas. Hablamos de Xavi Montana, M.A. Martín, Montecarlo, Sempere, Ferry, Beroy, Jaime Martín, F. de Felipe-. Oscaraibar, Seguí, Padu, etc...

Para terminar, una reflexión curiosa; pese a todas las marejadas creativas que hemos padecido estos últimos diez años, la situación editorial continúa igual que al principio de la década, tras haber pasado una época de máximo esplendor y ver de nuevo menguada sus fuerzas. Y es que, después de todo, la vida sigue igual... ■ Tino Reguera.

Publicado en Krazy comics nº4. Enero 1990.

martes, 25 de octubre de 2016

Hacia un mercado común

Los años 80, repletos de acontecimientos importantes, (es imposible reseñarlos en su totalidad) han estado marcados por un amplio proceso de internacionalización de las producciones, lo que constituye el hecho más significativo de la década. Una internacionalización que sigue teniendo su corazón en Francia y cuyos dos pulmones son Italia y España. Estos tres países han estabilizado una industria basada en el intercambio de producciones y con una marcada tendencia a la uniformización de las creaciones.

Los criterios editoriales parten ya en el origen de la producción, de la realidad de este mercado y de la explotación secundaria que suponen los otros países: Grecia, Portugal, Alemania, Suecia, Gran Bretaña, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Holanda, Yugoslavia y claro está los del área francófona, Bélgica y Suiza.

De este modo la caída de ventas de las revistas mensuales en las que se publican por entregas las series, caída mayor o menor según los casos (pero de cualquier modo estamos hablando de una venta muy inferior a las expectativas que este tipo de revista habían creado a principios de la década), no supone a finales de los 80 el principal problema. Ahora una obra se produce pensando en los países en que se va a poder vender. Eso naturalmente supone crear pensando en demasiados públicos como para que los editores estén por la labor de asumir muchos riesgos.

Lo que ha supuesto una clara regresión creativa, que ha incidido tanto en los planteamientos gráficos como en el contenido narrativo. Gráficamente todas las tendencias vanguardistas o experimentales han quedado poco menos que en vía muerta por falta de vehículos en los que desarrollarse. Literariamente la búsqueda de amplios espectros de público ha reducido prácticamente la oferta a dos posibilidades: historieta adulta con un im¬portante contenido erótico como única justificación de ese objetivo. Y una historieta comercial para un público cada vez más amplio lo que a juzgar por el criterio generalizado entre los editores supone una historieta casi juvenil plagada de tópicos que creíamos superados a principios de esta década.

Justo en los últimos compases de los 80, el fenómeno Ampare viene a poner la guinda a todo este proceso al controlar la producción de editoriales tan significativas como Dargaud, Dupuis y Lombard desde criterios ultraconservadores que han conducido a prescindir de gen-tes tan importantes como el guionista Christin o el dibujante Bilal, considerados demasiado a la izquierda del temible futuro del cómic en Europa.



En este sentido el panorama no puede ser más desalentador. El que ya es el grupo más importante de historietas infantiles-juveniles estará controlado por la extrema derecha. Los autores más vanguardistas o adultos quedan en un limbo sin revistas ni editores. Y en medio un amplio abanico cuyas reglas empiezan a estar demasiado claras de antemano como para albergar demasiadas esperanzas. A todo ello añádanle ustedes la penetración creciente de los cómics americanos juveniles, que en este terreno se muestran mucho más competitivos conforme pasan los meses. No deja de ser curioso que mientras autores de la talla de Mattoti, Micharmut o Loustal no encuentren más editor que el de carteles y serigrafías, un autor como Dave McKean haya sido el encargado de realizar la última novela gráfica de Batman. Es como si el mundo se hubiera vuelto al revés.


Volvamos de todos modos al tema que nos ocupaba que no es tanto el futuro como el balance de los últimos años. Y lo cierto es que los 80 han dado obras importantes.

Dé Italia surgieron una serie de autores, arropados por la excelente revista Orient Express cuyo primer número se publicó en junio de 1982. A destacar la proyección alcanzada por Vittorio Giardino con su Rapsodia Húngara, a pesar de lo cual este autor languidece realizando historietas eróticas a la espera de encontrar editor para la tercera historia de Max Fridman. Saudelli, Micheluzzi, Magnus, Milazzo, Berardi, Rotundo, Baldazzini, Tacconi, Cadelo y Serpieri desfilaron por las páginas de Orient Express, antes de que la revista cerrara a los dos años de vida, por falta de ventas... AlterAlter, la revista más experimental de Europa también tuvo que cerrar a mediados de la década, a pesar de los Mattoti, Carpinteri o Igort. Y heredando su tradición y la de Frigidaire, el último producto ha sido La Dolce Vita, aparecida en 1987 a gran formato y mezclando reportajes con historietas en una línea que podría considerarse no muy lejana de la inventada por L 'Echo des Savanes en su nueva etapa (1982). En la actualidad subsisten en Italia títulos como Linus y dos importantes publicaciones aparecidas en los 80: Corto Malteses (1983) y Comic Art (1984).

En Francia, la revista que ha gozado de mejor salud ha sido la citada L'Echo des Savanes con firmas como las de Veyron, Mattioli, Liberatore, Varenne, Van den Boogard, Gillon, Loustal, Manara y Mattoti, a los que se incorporaron Max y Mique Beltrán con sus 5 Mujeres Fatales. Tras L'Echo, Fluide Glacial, una revista mensual de humor en blanco y negro liderada por Gotlib ha mantenido su línea habitual con autores como Edika, Binet, Gooseris y Boucq. Y, en tercer lugar (A Suivre), revista creada a finales de los 70 y que ha mantenido un nivel medio aceptable, aunque con notables baches. En sus páginas han publicado autores como Comes, Denis, Altan, Tardi, Sokal, Regis Franc, Schitten, Bourgeon, Torres, Muñoz-Sam-payo, Boucq, Manara o Loustal.

Y, tres títulos tan importantes como Pilote, Metal Hurlant y Circus han desaparecido de la escena justo a finales de la década, como queriendo simbolizar el final de toda una época. Época que ha visto consolidar la producción de álbumes, aunque con una política editorial que ha llevado a publicar innumerables mediocridades. Y el último gran fenómeno de la edición en formato de libro de bolsillo en el que se han logrado grandes ventas a pesar de la manipulación a la que obliga dicho formato.

En cuanto al resto del mercado europeo, baste citar la revista griega Babel como ejemplo de absorción de la producción italo-hispano-francesa, del mismo modo que editores como Meriberica en Portugal o Carlsen en Alemania, en el terreno de los álbumes se encargan de ello.

Inglaterra es un caso aparte, más próximo al mercado americano que al europeo, aunque en los últimos años han ido introduciéndose poco a poco obras europeas de proyección internacional y una incipiente creación. Pero lo verdaderamente significativo de Gran Bretaña es una enorme producción popular de tebeos semanales, como 2000 A.D. y autores que han ido publicando en la industria americana tales como Alan Moore, Brian Bolland, Dave Gibbons o McKean.

España ha aportado al mercado europeo un nutrido grupo de autores durante los 80 consolidando el papel de potencia creadora que ya desempeñaba en décadas anteriores gracias a una nueva industria editorial surgida a finales de los 70. Así a autores como Giménez, Ortiz, Palacios o Font se les han unido con sus propias creaciones Segrelles, Bernet, Abulí, Segura, Sommer, Pellejero, Torres, Prado, Max, Mique y Beroy, entre otros muchos. Y, por supuesto, en España se publican ya con inmediatez un considerable número de las principales novedades de Francia e Italia.

A uno se le antoja que ante el cariz que están tomando los acontecimientos, más les vale a los edito-res europeos aunar esfuerzos, pues la marejada que se nos viene encima, procedente de ultramar pude acabar con el monopolio que hasta hoy Europa había mantenido en la producción de historieta adulta no serializada a través de la prensa diaria. Véanse sino la proliferación de álbumes que los americanos han empezado a producir y el resultado de estas ediciones en Europa a nivel de venta y críticas, empezando por el Batman de Miller y acabando por el Batman de McKean. ■ Joan Navarro


Publicado en la revista Krazy Comics nº4. Enero 1990.

El "Prestigio" americano

Esto se acaba.

La década, claro. La de los 80.

Y, ¿qué es lo más importante que ha ocurrido en EE.UU., durante esta década?

¿La aparición de nuevos autores?... Sí, claro, tenemos un puñado de esos que nos ponen los ojos en blanco y nos abultan convulsivamente la bragueta... y todos tenemos los nombres en la cabeza. Pero también en los 70 salió otro puñado... ¡y no digamos en los 60!

¿La evolución de los personajes?... Pues también: subieron los mutados y bajaron los hombres de acero, o bajaron los vengativos y subieron los murciélagos. Pura y puntual anécdota. Mañana, puede subir Mocoman y bajar todos los demás.

¿Un cambio de temática?... Bueeeeno, algo de eso hay. Pero, aunque los personajes hablen-piensen a trompicones y se echen las culpas de todas las desdichas del Universo —el de verdad, no «ése» que todos estáis pensando—, o parezcan tanguistas de los años 50, preguntándose el quiénes somos, a dónde vamos y de dónde venimos, siempre terminan resolviendo sus angustias vitales soltando guantadas a destajo al primer ingenuo que se les cruza por delante.

Entonces, ¿qué diablos han hecho estos chicos yanquis durante los 80?... Pues según la personal e intransferible opinión personal de uno —vaya por delante—, y mal que escandalice a muchos —que de eso se trata—, lo más destacado que se les ha ocurrido ha sido imitar a los europeos.

Porque, si algo había diferenciado la historieta norteamericana, hasta hace bien poco, era un aspecto y una edición bastante particulares: el papel infame; el color chillón, pero funcional; y el ejército de manos que intervenían en su creación... con el guionista y el dibujante a lápiz destacándose del pelotón por una nariz.


Los comic-books eran, por tradición y mercado, un producto para niños. La realidad era bien distinta, por supuesto, pero como los yanquis, nosotros y los de Pernambuco nos parecemos más de lo que quisiéramos todos, se veía de lo más cutre que alguien, con un coeficiente de inteligencia superior al de un pobre mongólico, llevase un tebeucho debajo del brazo.

Y llegó la revolución. Primero, los autores más vanguardistas se dieron cuenta de que en Europa — sería más correcto decir «en Francia»— las cosas se hacían de otra forma: con más páginas, lo que permitía a desarrollar mejor una historia, con mejor color, mejor impresión, y una «dignidad cultural» reconocida, que los yanquis no olían ni por el forro.

Así que imitaron todo eso y «crearon» la Novela Gráfica. O sea, el álbum de historietas. Aunque con tapa blanda, el formato resultaba incómodo, por grandes, y el precio era caro. Y al público, por muy yanqui que sea, le costaba rascarse el bolsillo.

Se redujo el formato tradicional del comic-book conservando las demás características, y «crearon» el Prestigio, Estante, Cinco Estrellas, etc., etc. O sea, el álbum «broché» europeo.

Y lo más divertido es que, creyendo hacer la revolución, sin hacerla de verdad, resultó que sí la hicieron. Porque, con la «nueva» fórmula, la historieta entró en un mercado inexplorado hasta entonces: el de las grandes cadenas de librerías generales, «serias». No es lo mismo acercarse furtivamente a un vergonzante quisoco, a comprarse un subproducto hecho con pulpa de madera, que entrar en un templo cultural como una librería... ya se sabe que en una librería se vende Cultura —con mayúsculas—, no subcultura. Y viceversa: un establecimiento «prestigioso» nunca venderia cuadernitos de señores en pijama, pero algo que se parece remotamente a un libro... ¡ah, la cosa cambia!

Pero estamos hablando de los EE.UU., y lo que fue un intento de ampliar el estrecho marco de la historieta estadounidense, de dignificación del género, entró dentro de la máquina trituradora de la industria... ¡ahí había dinero! Y lo que fueron esfuerzos puntuales, y serios, de diversos autores, se ha convertido en explotación de la fórmula.

Y ahora tenemos Prestigios únicos, Limited Series en Prestigio, Noveles Gráficas en tapa blanda, Novelas Gráficas en tapa dura, y mil reediciones de teóricos «clásicos»: desde las 50 historias más ridículas del Hombre-Vampiro a los 50 monstruos más infames de La Pareja Chiflada. No importa lo que se cuenta, quién lo cuenta o cómo se cuenta, sólo importa lo gordo, lujoso y caro que sea el tocho. Cuanto más, mejor.

Lo que pudo ser un revolución temática y artística, de fondo y forma, ha quedado convertida en una carrera desenfrenada, por parte de las editoriales, por vender lo mismo de siempre a un público más o menos nuevo. Y es que, cuando se ¡mita algo, siempre se copia lo peor del producto imitado... ¡ni los yanquis se libran de las maldiciones gitanas!

Claro, que durante los 80, también ha sido fundamental la aparición, proliferación y consolidación de las librerías «especializadas», porque...

Pero eso ya es otra historia. ■ Francisco Pérez Navarro


Publicado en la revista Krazy Comics nº4. Enero 1990

Los años 80

Como todos los buenos historiadores saben, no hay una forma única para explicar lo pasado. Aquí, la ideología es importante, como en todo, pero tal vez más, por que la historia puede, o debería, enseñar-nos mucho.

Un análisis realizado desde el punto de vista del materialismo histórico (la realidad social es la que determina la conciencia, y no al revés) arrojaría unas conclusiones muy distintas de las aportadas por una teoría más «academicista», más «de fechas». Pero lo que también está claro para todos aquellos, historiadores o no, que deseen revisar el pasado, es que hacen falta muchos datos en la mano, y una distancia objetiva que sólo puede dar el tiempo.

Echar la vista atrás con rapidez a una década que acaba de terminar es interesante. Podemos contemplar datos e incluso atrevernos a analizar con detalle algunos resultados. Pero todavía no disponemos de ese tiempo objetivo que nos permitirá ser más rigurosos, escépticos tal vez, pero más acertado también.


Y aquí estamos, como era de esperar, aprovechando un nuevo decenio para saber qué nos ha deparado el anterior. Ardua, dificultosa y siempre, hoy por hoy, incompleta tarea. Porque los datos los tenemos, sí. Sabemos que El Víbora nació en 1979 y que supuso la comecialización de un comic anti-sistema que así llegaría a integrarse. O que Frank Miller le daría otro giro a la forma de entender a los superhéroes, narrativa y grafismo incluidos. O, claro, que en los 80 resurgió un comic de autor en este país que ha dado paso a otras fórmulas de entender la historieta.

Sabemos, también, que los años 80 son los años de la interactividad conceptual. Que la historieta se ha enriquecido con aportaciones de diseñadores, pintores y arquitectos, además de literatos. Y que el comic para infantes y adolescentes no ha sabido estar a la altura de las circunstancias, abundando en fórmulas caducas y distanciando a su público del medio, acercándolo a la pantalla del ordenador. Incluso podemos llegar a dudar si la historieta no se habrá distanciado de la realidad social, en busca de un falso escapismo y un humor grueso y aséptico. Tal vez lo más grave sea aseverar que, en general, editores, técnicos y autores no se han motivado demasiado por el medio en sí mismo, repitiendo contenidos y formas, mirándose el ombligo y olvidándose que el cómic es un medio maduro, que puede dirigirse a todos, grandes, pequeños y medianos, guapos y feos, normales y paranormales, altos y bajos, hombres y mujeres.

Sí, todo eso es posible empezar a debatirlo, aportando datos para el futuro, esperando el momento en que la distancia, repito, nos permita ver el horizonte con más claridad.

En todo caso, ha llegado el momento de hacer historia. La de los últimos diez años. Prensa, radio y televisión nos lo recordarán. El comic, también. Aunque todo lo que pueda decirse de ahora, me temo, es un esbozo, un apunte, una forma de gastar energías. Pero en algo hay que gastarlas, claro. ■

Antonio Guiral

Publicado en la revista Krazy Comics nº4. Enero 1990.

domingo, 23 de octubre de 2016

BRUGERA

 LA EDICIÓN MARVEL DE BRUGUERA
En 1977 Editorial Bruguera inició la publicación de material Marvel. El primer formato de publicación que empleó fue el de comic-book de 20 páginas a color. Estos episodios llevaban dos numeraciones, una que indicaba el orden total de todas las colecciones y otro, al lado del precio, que indicaba la numeración de cada colección. En esta edición, de salida semanal, aparecieron las colecciones, Star Wars, la primera, 2001, A Space Odissey, The Human Fly y Ka-Zar.

En esta misma época aparecieron también álbumes en tamaño grande y tapa de cartón conteniendo adaptaciones de famosas películas de la época. Así aparecieron La Guerra de las Galaxias, en dos tomos, y Encuentros en la Tercera Fase. Más tarde se editaron otros como Star Trek.
En 1980 se inició la publicación de dos conocidos personajes, La Masa y Spiderman.


Esta edición constaba de 52 páginas a color siendo de periodicidad mensual La Masa y quincenal Spiderman. La publicación de aventuras no seguía ninguna pauta fija y se mezclaban desordenadamente aventuras inéditas con otras ya publicadas por Vértice. Después de una temporada en que ambas colecciones sólo contenían episodios de los personajes que aparecen en el título de la colección, se empiezan a incluir aventuras de complemento. Así en La Masa aparecen aventuras de Spider-Woman y en Spiderman de Los 4 Fantásticos. Estas colecciones, a pesar de ofrecer las portadas originales, tienen el hándicap de no ofrecer el color original, siendo éste bastante mediocre. Si a esto unimos el ya comentado desorden de publicación, en¬tenderemos porqué muchos aficionados no gustaron de esta edición, ya que además notaron la eliminación de páginas originales.

En 1981 apareció la colección Pocket de Ases. Esta colección era, como su propio nombre indica, en formato pocket (133 x 184 mm), a color y de 162 páginas. En vez de remontar las viñetas, tal y como hacía Vértice en su formato pocket, Bruguera reducía las páginas hasta el tamaño necesario. Este método, aunque respetaba el diseño original de página, tenía el defecto del tamaño de los textos. Esto hacía que las narraciones y los diálogos quedaran reducidos a escuetos telegramas que resultaban casi cómicos. Además hay que añadir que las aventuras volvían a aparecer desordenadas, e incluso se mezclaban aventuras de diferentes personajes en el mismo tomo. Los personajes Marvel que tuvieron cabida en esta colección fueron Spider-man, La Masa, Conan, Los 4 Fantásticos, Los Defensores
(que también contenía aventuras del Doctor Extraño) y Dazzler.




También en 1981 apareció un especial de tamaño gigante, a color y tapa de cartón conteniendo el segundo «team-up» de Superman y Spiderman.
A.M. Viturtia y F.L. Ortiz

MONTENA
Editorial Montería, publicó a principios de los ochenta, tres álbumes conteniendo material Marvel.
En una edición con tapa dura y en color los títulos de estos álbumes eran:
El hombre araña contra la antorcha, Yo soy el Hombre araña, El vastago de los cuatro Fantásticos.

EDITORIAL FHER
En 1972 Editorial Fher, con el nombre de Ediciones Laida, publicó dos álbumes de tapa dura con material Marvel. Uno de ellos se tituló escuetamente «Los 4 Fantásticos» y contenía los números 84,85, 86 y 87 de la serie americana realizados por Lee, Kirby y Sinnott. Desgraciadamente esta edición no es completa al ser suprimidas varias páginas de la edición original.

El otro tomo aparecido se tituló «Superhéroes Marvel» y contenía aventuras de La Masa (el 108 original), de Capitán América (el 100 original) y de El Hombre de Hierro (el 97 y 98 de «Tales of Suspense»).

A.M. Viturtia y F.L. Ortiz


Publicado en la revista Krazy Comics nº2 noviembre 1989



La Generación Vertice


 Ah, la nostalgia. Uno siempre rememora con un cariño especial las lecturas de los años de infancia y pre-adolescencia, esa época de la vida en la que todo te parece nuevo y tu capacidad para el asombro se halla aún dilatada. En mi caso, que es el mismo de otros muchos lectores de cómics de mi generación, gran parte de esas lecturas que me hicieron aprender a amar el cómic fueron las ediciones Vértice de los Superheroes Marvel.



Eran los años setenta: Los Capitán Trueno, Jabato, Guerrero del Antifaz y demás héroes patrios que captaran el interés de las generaciones precedentes se habían ido quedando obsoletos paulatinamente y empezaba a imponerse un tipo de personajes totalmente diferentes en concepto y mentalidad: Los superheroes. Es curioso ver cuan diferentemente reacciona el lector medio ante ellos. Hay quien los rechaza de manera sistemática, ya sea por prejuicios ideológico-panfletarios o, simplemente, por una dificultad para aceptar el componente fantástico e irreal que los envuelve. No sé, yo nunca tuve ese problema, pero me figuro que debe resultar bastante difícil explicar la fascinación que despierta el mito del superhéroe a quien no los ve más que como «monigotes de ropa interior larga». O entras en ellos o no lo haces, esa es la cuestión de fondo. Pero dejémonos de disgresiones y volvamos a nuestro tema, las ediciones de Vértice. Yo las descubrí poco antes de que se produjera el cambio del formato libro súper-manipulado (aquello que llamaban Volumen Uno) al formato magazine más próximo al original americano (el Volumen Dos y, posterior-mente, el Volumen Tres). Re-cuerdo, por ejemplo, aquellos números iniciales del Conan de Roy Thomas rebosante de frescura y vitalidad. Y aquellos episodios tan movidos de los Vengadores escritos por Englehart, que nos hacían olvidar los dibujos de Heck. Y los números de Spiderman con el clon de Gwen Stacy, denostados por muchos aficionados pero que a mí me impactaron de verdad, tal vez porque entonces lo de «clon» todavía me sonaba a nuevo. Y la moda de las Artes Marciales, que nos trajo a Shang Chi, a Puño de Hierro y a los Hijos del Tigre. Y las primeras aventuras de la Patrulla X, que fueron reeditadas en formato libro pese a que el resto de la línea había pasado ya al tamaño magazine (nunca entendí el porqué). Y el Dan Defensor de la etapa pre-Miller, envuelto en un tórrido romance con Ms. Natasha Romanoff, la Viuda Negra ¿Quién diablos necesitaba a Elektra? Y aquellos memorables episodios del Capitán América con Piedra Lunar, el Imperio Secreto y el Nómada. Y aquella línea de terror tan diferente a lo que nos ofrecían otras editoriales, con Drácula, Morbius, Simón Garth, Jack Russell o Daimon Hellstrom, el Hijo de Satán. Y tantos otros...


Ir al kiosco para hacerte con las últimas novedades tenía un aliciente muy especial entonces, porque nunca sabías lo que ibas a encontrarte. En las publicaciones de Vértice no existía comunicación alguna con el lector, los nuevos títulos apenas si se anunciaban y los que cerraban lo hacían en el más absoluto sigilo. Y sin librerías especializadas, los cómics originales americanos eran tan difíciles de hallar como una aguja en un pajar. Con todo, esa ausencia total de información hacía que las historias tuvieran un ingrediente adicional de emoción y suspense que hoy día se ha perdido para nuestra desgracia.

Sí, ahora la situación es muy distinta. Las editoriales inundan con noticias a los lectores, destripando sin piedad tramas arguméntales de historias que aún no han visto la luz. Los cómics originales USA circulan con cierta fluidez, al menos en las capitales principales, y son devorados ávidamente por los fans. Y las revistas y fanzines varios acaban rematando la faena. ¿Dónde queda el elemento sorpresa? A veces da la impresión de que para cuando aparece la edición española de ese número importante de esa determinada colección, todo el mundo ya sabe lo que va a encontrarse dentro. Con todos los aspectos positivos que pueda tener la movida actual, que los tiene, uno no puede por menos que añorar aquellos viejos y entrañables tiempos de Vértice. Será que me hago viejo.

Miguel G. Saavedra


Publicado en la revista Krazy Comics nº2 noviembre 1989

La nueva vida de Marta (8) por Jorge Martinez Reverte y Pedro Arjona



El Pais Semanal Nº 2.091/ Domingo 23 de octubre de 2016.

Indios por Álvaro Ortiz




El Pais, Tentaciones. Número 18. Noviembre 2016

Muere Steve Dillon, creador de ‘Predicador’ y dibujante de ‘Punisher’

El ilustrador británico que se dio a conocer por 'Hellblazer' fallece a los 53 años

ENEKO RUIZ JIMÉNEZ

Madrid 23 OCT 2016

Punisher contra Deadpool, por Steve Dillon. MARVEL

En el cómic estadounidense no había nadie con un estilo como el de Steve Dillon (Luton, 1962), creador de Predicador junto a Garth Ennis y dibujante de una de las etapas más famosas de El Castigador (The Punisher). Su trazo era real, feísta y oscuro, dividía al mundo del cómic, pero su narrativa no podía ser más clara. Era reconocible de un primer vistazo. Y es que llevaba toda su vida dedicado a la ilustración. A los 16 años publicó para la división de Marvel en Reino Unido una historia corta del semanario Hulk Weekly y no paró hasta este mismo año. El dibujante ha muerto este sábado a los 53 años en su casa de Nueva York, según ha confirmado su hermano y algunos de sus compañeros en Twitter.

"Era un gigante y se le echará de menos", decía el guionista Warren Ellis en las redes. Ambos eran parte de esa generación de autores británicos dispuestos a romper el medio que llegaron a EE UU gracias a revistas como 2000 AD (donde se encargó de historias de Juez Dredd), Warrior (donde ilustró un capítulo de Miracleman de Alan Moore) y Doctor Who y que comparten con autores como Neil Gaiman o el propio Ennis. Fue su colaboración con este último guionista quien le dio las llaves al Olimpo de los dibujantes más buscados de Marvel y DC, primero en Hellblazer (1992-1994), en una etapa en la que el guionista había hecho enfermar de cáncer de pulmón al detective de lo sobrenatural John Constantine, y, más tarde, en la serie de creación propia Predicador (1995-2000), que este mismo 2016 convirtieron en serie de televisión, y con un personaje en Hitman. Nadie dibujaba esa mezcla de terror y humor como Dillon.


'Predicador', por Garth Ennis.

Esos trabajos tan personales, sangrientos y oscuros les sirvieron para que Marvel confiara en el dúo para relanzar al antihéroe El Castigador (The Punisher) bajo una estética más adulta en la que se han basado todas las etapas y adaptaciones posteriores. Dillon ha dibujado, además, a héroes tan famosos como Animal Man, Masacre (hoy conocido como Deadpool), Lobezno y los Thunderbolts, donde volvió a ilustrar a Hulk (ahora rojo), además de a Elektra, Veneno y los propios Punisher y Deadpool.

Se desconoce la causa de su muerte, aunque no escribía en Twitter desde el siete de octubre.


El Pais