domingo, 1 de febrero de 2026

El Diablo está en los detalles…

En el fin del mundo, dos sacerdotes deberán enfrentarse al Mal más absoluto


José Luis Vidal

30 de enero 2026 


Una pesadilla recurrente pesa sobre las espaldas del Padre Manuel Barrera, un suceso que regresa una y otra vez a su memoria, acosándolo.

Aún no sabe que en el Vaticano, las altas instancias están moviendo los hilos para que su realidad se vea transformada de golpe y porrazo, y conocer a un hombre que va a cambiar de manera drástica su existencia.

Él es el padre Merrick Stygian, un exorcista que, como veremos al principio de este relato, no se anda con chiquitas a la hora de enfrentarse a una posesión, habiendo creado un 'método' poco ortodoxo, pero muy efectivo, a la hora de liberar a las víctimas de estas terribles situaciones.


Ficha

Cuando caiga mi venganza sobre ti

Guion: Gus Moreno

Dibujo: Jakub Rebelka

Tapa dura

Color

144 págs.

19 euros

Astiberri


Barrera y Stygian van a conocerse en un lugar alejado de todo y todos, Puerto Cristina, en tierras argentinas. Allí parece haberse aposentado la invisible garra del Maligno, ya que prácticamente desde su llegada se van a topar con hechos inexplicables y horribles.

Lo malo es que esa culpa con la que Barrera carga será una mochila demasiado pesada, y su relación con Stygian, que lo acoge como aprendiz y posible sucesor, no va a comenzar de la mejor manera.

Además, un invisible reloj corre en su contra, ya que la oscuridad se cierne poco a poco, imparable, sobre el lugar, añadiendo otros protagonistas al relato, como son la sombría figura del Padre Varden, que cometió el peor pecado imaginable para un sacerdote; el joven Alex, su tía Vero y una misteriosa joven que, postrada en su cama en coma, guarda algún que otro secreto.

Este comic creado por el genial tándem formado por el escritor Gus Moreno y el dibujante Jakub Rebelka nos demuestra que la existencia del Mal es real, y que para combatirlo hay que utilizar métodos muy expeditivos, aunque estos nos condenen para siempre, como es el caso de esta peculiar pareja de sacerdotes que tendrán que aprender a las malas a entenderse si quieren luchar y, ¿tal vez vencer?, en la eterna pelea entre el Bien y el Mal más absoluto.

Gus Moreno nos saca de los típicos escenarios donde suelen desarrollarse estos relatos, consiguiendo algo ya muy complicado a estas alturas, y es que ciertas situaciones que se narran nos pongan los vellos de punta.

Y a esto ayuda tremendamente el increíble arte de Jakub Rebelka, que sabe dotar a sus páginas de una apariencia de pesadilla cuando estas lo requieren, cogiéndonos de la mano, nos obliga a mirar de frente a lo horrible, imágenes que parecen sacadas de un mal sueño.

Este es uno de esos cómics que satisfarán plenamente a los amantes del género terrorífico, y ya os anuncio que Rebelka regresa a estos lares con su nueva obra junto al guionista Romuald Giulivo, publicada en estos momentos en el mercado norteamericano por BOOM!, y cuyo título es El último día de H.P. Lovecraft.


Diario de Cadiz


Extraños en un coche

Un país al borde de la crisis, tres personajes y un viaje hacia la noche más oscura


José Luis Vidal

29 de enero 2026


Seguro que en más de una ocasión habéis compartido trayecto, ya sea en tren o en un coche, con algún que otra persona a la que no conocéis de nada. Es bastante probable que el incómodo silencio reinante se rompa, iniciándose una conversación que nunca sabemos hacia donde nos va a conducir.


Ficha

Meseta

Autor: Luis Bustos

Tapa dura

Blanco y negro

136 págs.

18 euros

Astiberri.


Ahora imaginad, o tal vez no haga ni falta ya que padecimos esa experiencia, que debido a un grave suceso, España está a punto de caer en una de las más inesperadas y oscuras crisis, ya que un violento suceso acaba de acontecer en el seno del gobierno de la nación.

Con todas las ciudades cerradas a cal y canto, sus habitantes enclaustrados en sus hogares y la amenaza de una rebelión militar, ¿a quién se le ocurriría en ese momento subirse a un coche con desconocidos?

Pues bien, justo así comienza Meseta, el nuevo cómic de Luis Bustos.

Conoceremos a Pablo, un chico que debe llegar a Madrid como sea, ya que las horas van en su contra a la hora de reencontrarse con alguien muy especial para él.

Viri es una muchacha venezolana, de mirada huidiza, que quiere escapar de su pasado en la Ciudad Condal, alejarse de este y buscar un nuevo futuro.

Y finalmente, Ramón, el propietario y conductor del auto. A medida que el trayecto comience, en el que nada saben de este tipo, poco a poco irán cayendo datos sobre su peculiar manera de ser, con unos comentarios que incomodarán a sus pasajeros y que al lector le muestran su verdadero rostro.

La desierta carretera se abre ante el trío protagonista, sin saber todavía con lo que se van a encontrar en el camino, esa noche que en un momento dado, será más oscura y eterna que nunca, enfrentándolos a la violencia, lo inesperado y el terror más absoluto.

Aunque a simple vista no la parezca, desde el principio ha habido un plan, concebido por alguien que, junto a otras personas, tratan de dar un vuelco a la realidad, gente poderosa que mira por encima del hombro a sus semejantes y que se reúne en un lugar que parece sacado de un mal sueño, y en el que los protagonistas van a recalar, aunque algunos de ellos aún no lo saben…

Luis Bustos coge piezas de la realidad, como fue el confinamiento, y lo mezcla con suma habilidad en una trama en la que el engaño conducirá a Pablo y Viri vivir una montaña rusa de emociones, una hipnótica espiral en la que sus vidas colgarán de un hilo, cuando todo se torne terrorífico e inexplicable para ellos.

Lectura apasionante, en la que te vas a ver golpeado por situaciones del todo inesperadas a la vuelta de la página, con ese blanco y negro tan demoledor de Bustos, que nos coge por el gaznate, sumergiéndonos junto a sus protagonistas en una pesadilla que, por desgracia, tiene momentos demasiado reales.

A estas alturas de la película ya sabíamos del talento de Bustos, ya sea en solitario o acompañado, para moverse entre géneros, y aquí vuelve a confirmarlo con rotundidad.


Diario de Cadiz


sábado, 31 de enero de 2026

LA TRAGEDIA DE P RUMIKO TAKAHASHI PLANETA-DEAGOSTINI



Recopilación de trabajos breves de la gran Rumiko (seguramente la autora más influyente en el boom del manga en España merced al éxito de su RANMA 1/2), centrados todos en ese ambiguo género a medio camino entre la comedia de costumbres y el fantástico hogareño que tan buen resultado le ha dado siempre (y que tantas satisfacciones nos ha proporcionado a sus lectores). Seis historias que combinan la poesía, el surrealismo amable y el amor por los personajes que se han convertido ya en marca de fábrica de la autora, una de las más influyentes en la industria japonesa del entretenimiento.

Repasando las páginas del libro asiste uno a las mínimas peripecias provocadas por las difíciles relaciones familiares (el tema de la suegra parece, efectivamente universal) cuando en un espacio ínfimo tres son mucho más que multitud (especialmente, si se suma una cuarta y considerable presencia), la compleja e inverosímil estructura de poder en el seno de las empresas (subordinado-superior, extraña ecuación de difícil equilibrio), el amor por encima del tiempo (aunque luego no todo sea lo que parece)...

Un puñado de excelentes piezas en el buen hacer de la autora de MAISON IKKOKU, esa grandísima comedia romántica fin de siglo, se demuestra envidiablemente eficaz en las distancias cortas, utilizando recursos que van más allá de lo bufo o lo meramente coyuntural para adentrarse en terrenos emocionales más profundos y elaborados (que parecían vedados, a decir de las malas lenguas, para el manga, excepción hecha del grandísimo y añorado Tatsumi, como al afilado compañero Trashorras señalaba no hace mucho). Y siempre con la soltura de la narración nata, con esos diálogos fluidos (o lo que de ellos adivinamos tras las distintas traducciones, y es que trasladar el ritmo verbal de lo japonés a nuestros oídos es, seguramente, imposible), con el grafismo mínimo y expresivo, tan eficaz y hasta entrañable (que tantos detractores encuentra cuando de manga se habla, y tan pocos cuando de maestros del cartoon y hasta del comic-book), con ese pulso cristalino para contar, transparente, alejado de artificios con Rohmer o tantos cineastas japoneses clásicos, la cámara se desliza sobre algodones, muestra, pasa desapercibida, se transforma en pura ventana a otra realidad). E, insistos como en el cine del mejor Berlanga, que las anécdotas sean tan ferozmente localistas no hace sino reforzar su condición universal. Como ocurre siempre con los grandes fabuladores.

La edición (que mejora, por cierto, la norteamericana de Viz), compacta y agradable al tacto, hace justicia al contenido, además. O, en otras palabras, ¿aún no lo habéis comprado?

Francisco Naranjo

U, el hijo de Urich #5 julio 1997

Un libro infantil o juvenil es también un amigo

Muchos títulos tratan de ayudar a los más jovenes a comprenderse y afrontar los problemas, aunque con el riesgo de simplificar o caer, a veces, en la moralina

Por Tomasso Koch

Las jornadas de Lía resultan de lo más entretenidas. Huye de murciélagos gigantes, esquiva lluvias de meteoritos, evita que un terremoto la engulla. No hay pausa en la vida de la niña prehistórica que imaginó Raquel Díaz Reguera en la serie de novelas infantiles La tribu de Kai (Flamboyant), realizadas con Lucía Serrano. Pero ni la creatividad de la autora pudo prever una de las interpretaciones que ha recibido su libro: resulta que a muchos pequeños lectores les recuerda... el primer día en el colegio. De ahí que en varias escuelas lo aprovechen para actividades al respecto. "Jamás lo escribí pensando en eso", se ríe la narradora al teléfono. Prueba de algo resabido: en mentes minúsculas caben las fantasías más grandes. Pero también de otro superpoder de la literatura infantil y juvenil: ofrecer refugio, como el que busca Lía en una cueva cuando las catástrofes parecen multiplicarse. Y también comprensión, reflejo de la realidad, ayuda. En los mejores casos, sin que haga falta siquiera decirlo expresamente. Como un amigo, pero de papel.

Ilustración del libro Un pelotón de mentiras (Algar), de Pilar Mateos

"El libro es una herramienta básica fundamentalmente para no interpelar a los niños directamente. Los envuelve, les permite ver las cosas a través de otros personajes, desde fuera, y también cómo se solucionan los problemas que a lo mejor ellos son incapaces de resolver", agrega la autora. "La literatura puede establecer una comunicación con nosotros y ejercer un apoyo tanto si es buscado como si no. Es fácil evocar un momento en el que un libro se convirtió en tu mejor compañía", añade Xavier Minguez López, profesor en el ámbito infantil y juvenil. Lo afirman narradores e investigadores. Lo descubre enseguida cualquiera que ojee unas páginas. Lo experimentaba la Matilda inventada por Roald Dahl. Y lo tiene claro el mercado, que ve en este fenómeno lo mismo que en otros: negocio. De ahí que las estanterías se vean invadidas desde hace años por títulos que ayudan a gestionar emociones y preocupaciones. Para alivio de lectores y familias. Aunque, de paso, a más de un crítico le genera otro agobio: que demasiadas moralinas arrinconen placer y calidad literaria.

Lo cierto es que hay ejemplos de todo tipo, color, edad recomendada y editorial. Al fin y al cabo, como los Amigos que retrata Daniela Sosa en su álbum infantil (Andana). Algunos se han vuelto celebérrimos, como los superventas globales El monstruo de colores (Flamboyant), de Anna Llenas, o la saga juvenil Wonder (Nube de Tinta), de R. J. Palacio, con millones de seguidores, presencia en muchos colegios y también algún ataque, por excesos de buenismo o explotación de su éxito. Famoso y polémico, se hizo también Por trece razones (Nube de Tinta), de Jay Asher, que ha generado debates a favor o en contra de cómo aborda el suicidio. Y La edad de la ira (Booket), de Nando López, se sigue considerando, 14 años después de su lanzamiento, una referencia para quien quiera entender a los adolescentes: incluidos ellos mismos. "En la pubertad, empiezas a no saber ni a quién pedirle ayuda. El libro a veces ofrece un refugio desde un nivel más parecido al de un colega, sin que la presencia del adulto sea un estorbo, ni tampoco la voz referente del camino", sostiene Díaz Reguera.

Los hay explícitos desde el título: Tu cuerpo es tuyo (NubeOcho), de Lucía Serrano; Yo voy conmigo (Thule), de la propia Díaz Reguera; ¿Qué te preocupa? (Picarona), de Molly Petter y Sarah Jennigs, o la colección Cuentos para sentir, publicada por SM. Otros, en cambio, prefieren apostar por metáforas y sutileza: Un lobo llamado Fire (Errata Naturae), de Rosanne Parry, está basado en la historia real de un animal, pero la inseguridad que retrata también abunda en las manadas humanas; igual que cuesta más tener autoestima cuando te llaman repetidamente Orejas de mariposa (Kalandraka), de Luisa Aguilar y André Neves, e Iveliz lo explica todo (de Andrea Beatriz Arango, editada por Vintage), porque siente que nadie la escucha, y también por que es como lidia con sus problemas de salud mental. El miedo se convierte en La cosa negra (SM), de Roberto Aliaga, o un perro del mismo color, en el libro de Levi Pinfold (Barbara Fiore); y la ansiedad asume el aspecto de El elefante que perdió su ojo (Kalandraka), de Boniface Ofogo y Marc Taeger, o de otro paquidermo imposible de aparcar una vez que se coloca, en Mi elefante Azul, de Melinda Szymanik y Vasanti Unka.  Cuando le preguntan: "¿Podrías quitarte?", contesta:

- No me quiero mover. Este es un buen lugar para sentarme.

"Existe un gran número de libros en el mercado que abordan estos temas, aunque no todos tienen la misma calidad y, en algunos casos, estarían más cerca de la autoayuda. Es realmente difícil hacer buena literatura si lo que se quiere es solo transmitir un mensaje", subraya Mínguez López. "Es muy importante aclarar que son categorías distintas. La literatura siempre creyó en la capacidad de emocionar y transformar sin didactismo", reflexiona Itziar Pascual, dramaturga y catedrática de Escritura Dramática y Dramaturgia de la RESAD, e investigadora de literatura infantil y juvenil. De la que, por otro lado, destaca el poder para crear empatía y apoyo también en el teatro. Y celebra especialmente a la autora francesa Suzanne Lebeau, con obras publicadas y representadas en España como El ogrito o El ruido de los huesos que crujen.

La lista de recomendaciones de Mínguez López suma Un pelotón de mentiras (Algar), de Pilar Mateos, sobre la honestidad, o La isla (Lóguez), de Armín Greder, un álbum centrado en denunciar el rechazo a la inmigración que empleó en una investigación reciente, en colaboración con la Universidad de Harvard, para un grupo de estudiantes de 3º curso. Y que le ofreció otra pista: muchos niños concluyeron erróneamente que el personaje más comprensivo con el náufrago protagonista debía de ser un familiar suyo, "En la infancia, es muy importante la mediación si queremos que el mensaje se absorba o, simplemente, se aborda o, simplemente, se aborde desde esta perspectiva. Es habitual que los niños asocien aquello que sucede en la historia a su vida personal y utilicen sus conocimientos del mundo para interpretar la lectura. En el caso de los adolescentes, esta interpretación simbólica suele estar más desarrollada y se puede tratar abiertamente", señala.





De arriba a abajo, ilustraciones de Lucía (Akal), de Roger Olmos; de Amigos (Andana), de Daniela Sosa, y de Un lobo llamado Fire (Errata Naturae), de Rosanne Parry.

Raquel Díaz Reguera también nota diferencias a la hora de crear. De primeras, cuenta que ha venido escribiendo sus obras pensando en su hija. Así surgió, por ejemplo, Yo voy conmigo cuando la vio tratar de cambiar poco a poco para intentar gustar más. "Leo, observo, hablo, mi experiencia es más práctica y menos didáctica. El primer impulso casi nunca es documentándome", analiza. Sin embargo, para su nueva serie de novelas juveniles, que arranca ahora con El caos de Beca (Destino) y pretende reflejar la cotidianeidad de cuatro chicas muy distintas entre ellas, ha sentido la necesidad de investigar más: "Estoy acostumbrada a una literatura donde los burros vuelan sin tener que justificarlo: aquí, en cambio, es el mundo real". Itziar Pascual completa: "Libertad no debería ser rival de rigor. No existen temas vetados para la infancia, sino enfoques adecuados". Así, El pato, la muerte y el tulipán (Barbara Fiore), de Wolf Erlbruch, o El árbol de los recuerdos (NubeOcho), de Britta Teckentrup, ofrecen entendimiento a pequeños que deban afrontar el fallecimiento de un ser querido. Y Lucía (Akal), de Roger Olmos, transforma la ceguera de la protagonista en una explosión de colores interiores.

La ayuda, eso sí, viene de nuevo con riesgo. Ciertos libros cuentan una trama que, de paso, toca puntos sensibles en el lector. Literatura de toda la vida. Otros, sin embargo, están concebidos con una misión. Tanto que muchas notas de prensa de promoción editorial destacan valores y posibles objetivos del libro -"para reforzar la identidad", "defender la naturaleza" y muchos etcéteras- incluso antes de su trama, personaje o hasta autor. "La función del arte es otra, dejar una huella. Si nos obligaran a definir la utilidad que tienen Las meninas...", ejemplifica Pascual. "Como autora no me molesta. Las familias van a las librerías a veces buscando una historia para algo que no saben gestionar. Hay una parte de la literatura infantil que sirve para llenar ese espacio. Me da un poco de pena, eso sí, que haya que tratar así a los libros", remata Díaz Reguera. En el sector se habla de "libros para" Beatrice Alemagna, una de las escritoras más admiradas de la literatura infantil, suele definirlas como obras con "mensajes prefabricados".

Pero la moralina no es el único peligro, según Mínguez López, quien alerta también sobre el exceso contrario: "Querer delegar en los libros funciones educativas que no queremos o no sabemos abordar. Uno de los ejemplos más claros es El monstruo de colores. En muchas escuelas se lee para tratarlas, aunque, sin un trabajo profundo, se cae en la superficialidad y se da el caso de niños que no quieren objetos de color azul porque afirman que son tristes. El libro solo no basta". Algunas obras, sobre todo las juveniles que tratan temas tan delicados como las enfermedades mentales, suelen incluir información útil al final, así como referencias de lugares donde buscar ayuda profesional. Y de visiones muy distintas sobre las emociones surgió El rojo no está enfadado, el azul no está triste -de Luis Amavisca y Alicia Acosta, ilustrado por Anuska Allepuz y publicado por NubeOcho-, que venía de alguna manera también a cuestionar el exitosísimo monstruo de Anna Llenas. Aunque las discrepancias, en buena parte, alimentan y enriquecen la charla.

"Lo ideal es crear un ambiente de diálogo en torno a los libros, traten el tema que traten", dice Mínguez López. "Seguimos a los niños durante años, los tenemos encerrados ocho horas en aulas, y no conseguimos darles herramientas para convertirlos en personas empáticas, asertivas, creativas, sin necesidades de competir o crear jerarquías tóxicas. Y luego nos asustamos cuando, con 13 años, le queman el pelo en un vídeo en directo a un hombre sin hogar [sucedió este mes en Benacazón, Sevilla; los dos responsables, que emitieron la grabación, fueron detenidos]", añade Raquel Díaz Reguera. Así que la autora invita a cada uno a leer lo que apetezca, a su ritmo, con libertad para engancharse o dejarlo. Con confianza y pasión, sin obligación ni rencores. Como en las mejores amistados.


Babelia Núm. 1.778. Sábado 20 de diciembre de 2025


viernes, 30 de enero de 2026

SAMBRE IV: TAL VEZ HEMOS DE MORIR JUNTOS YSLAYRE GLÉNAT ESPAÑA



A pesar del enorme éxito conseguido en Francia y otros países europeos, SAMBRE no es una lectura fácil. Los autores (no olvidemos al Yann de los dos primeros tomos) corrieron un gran riesgo: usar un tono y un lenguaje muy distante de la sensibilidad de los lectores de hoy, a pesar de las posibles y evidentes críticas que ello podía acarrearles: pretenciosidad, pedantería y alguna que otra cursilada poco digerible. Pero esta elección (muy valiente, a mi entender) tiene una finalidad, fundamentalmente, expresiva y narrativa.

Más allá de la pose estética, el estilo utilizado, altisonante y grandilocuente si se quiere, es elegido por su adecuación a lo que se quiere transmitir: una exploración en los sentimientos, las pasiones y las formas de pensamiento que alentaron el Romanticismo y la revolución romántica de 1848.

El aire folletinesco que inunda esta saga y el conjunto de tópicos del romanticismo más exaltado que salpican sus páginas resultan absolutamente coherentes con los personajes, el marco ambiental y la historia que se quiere contar. Son una pieza más de una compleja estructura narrativa en la que casi nada es gratuito: la puesta en escena, el color, los diálogos, la caracterización de los personajes, los encuadres y ángulos de vista, el montaje de página...

El trágico amor entre Bernard y Julie, los dos protagonistas de la serie, representa a la perfección el conflicto de fondo de la revolución de 1848: la unión entre la burguesía y el proletariado para luchar contra los abusos de la monarquía y la alta burguesía. Una unión imposible que acabaría en 1852 tras la traición de los burgueses al aliarse con la aristocracia y dar al traste con la república. Desde esta perspectiva, (que me parece fundamental para entender y juzgar esta historieta) los personajes se elevan más allá de la mera anécdota argumental y adquieren carácter simbólico, pura encarnación de los conflictos y las tensiones sociales de su época. Bernard, el último varón de la saga de los Sambre, es el símbolo de la decadencia, de lo que está condenado a desaparecer. Julie, por el contrario, es, como todos los "Seres de Ojos Rojos", el símbolo inquietante de la lucha contra el destino, de quienes no se conforman con su suerte y se enfrentan a ella para cambiarla. Y la Guerra de los Ojos, la obra que obsesionaba al padre de Bernard, es la plasmación de esa lucha inevitable e interminable entre quienes quieren cambiar el mundo y quienes deben desaparecer para ello. Esa es la verdadera tragedia de los Sambre..

Sin embargo, la aparición del cuarto álbum de la serie nos deja a todos los admiradores de la misma un poco faltos de argumentos para defenderla. No me parecía justo abordar esta crítica sin destacar algunos de los enormes valores que para mí ha tenido esta serie, pero me temo que ha llegado el momento en el que Yslaire no ha sabido asumir los riesgos de su propia obra, para acabar imponiendo el amaneramiento estilístico y la autocomplacencia sobre la propia narración y los personajes. Las grandes composiciones majestuosas, las poses retorcidas y los gestos histriónicos de los protagonistas (ya presentes en los anteriores álbumes de SAMBRE) resultan ya cargantes, porque en aquellos se tenía muy claro lo que se quería contar y cómo se quería hacerlo, había un tejido argumental sólido acorde con la carga estilística. Pero ahora ya parece que todo está dicho y lo único que se hace es alargar la agonía de los personajes, estirar las situaciones y rizar el rizo del discurso político. Es muy difícil mantener el equilibrio en una obra como SAMBRE; para mí, eso es lo que la hacía admirable. Mucho me temo que Yslaire ha estirado tanto la cuerda que se le ha roto. Trabajar tan al límite tiene, ya digo, grandes riesgos.

Enrique Bonet


U, el hijo de Urich #5 julio 1997


TYREX MAURO ENTRIALGO EZTEN KULTUR TALDEA


Empieza a resultar fastidiosamente nítido que Mauro es el único historietista joven español que parece hacer tebeos después de haber salido a la calle a dar una vuelta, ver cómo está el mundo, leer el periódico y charlar con algunos amigos (no necesariamente fans del Club Star Trek), lo cual no es que le convierta en el más cualificado cronista de su generación, sino prácticamente en el único (ahora se me descuelga con una epopeya de dragones y caballeros pintada con acuarelas y me da algo). Con un pie en el auténtico underground (el mundo de los fanzines) y otro en la más opulenta prosperidad (EL PAÍS DE LAS TENTACIONES) nuestro autor sigue observando con certera serenidad su entorno, respondiendo a esa máxima tan elemental para cualquier creador y tan ignorada por casi todos los nuestros que es "Si de verdad sientes la necesidad de expresarte y de contarme algo, artista, cuéntame algo que tenga que ver conmigo". Todos aquellos que creen que Mauro es capaz de contar cosas sin perder la pegada humorística harán bien en desembolsar las 600 miserables pesetillas que cuesta este álbum recopilatorio del muy disperso material de Tyrex que desde 1991 hasta ahora ha pasado por imprenta. Y es que en TYREX Mauro maneja las herramientas a su disposición, que no son tan pocas ni tan simples como muchos piensan, con más maestría, creo, de lo que lo ha hecho en otros títulos.

Por las páginas de TYREX se mueve la característica fauna humana tan conocida por los lectores de Mauro, personificada en esta ocasión en un puñado de luchadores de catch que comparten piso: el pamoso Dinosaurio Asesino, que nunca se quita su máscara; el teorizante Demonio Rojo, también como Rafa; José Miguel "Átomo" Espinosa, ruin vocacional; y el macarra calvo y bigotudo de Higueras. Cada plancha sirve para que el autor exponga los resultados de su labor de recopilación de escenas cotidianas junto a esas reflexiones que e le convierten en un leviatán del sentido común, un observador fuera de lo normal que siempre sabe encontrar el hilo suelto en el embrollo de lo cotidiano para tirar de él hasta desenrollar lo obvio. Asombra de este álbum que tratándose de una simple sucesión de historietas aparentemente inconexas, sin desarrollo narrativo alguno, los personajes se muestren no como vehículos para gag, sino complejos y de rasgos plausibles y fácilmente identificables. De hecho, es esa verosimilitud una de las mayores virtudes de la obra, pues cuando el chiste no es tan contundente com para arrancar la carcajada, la gracia se descubre en la naturalidad de unos diálogos que parecen directamente transcritos de la calle ("Nada, joder, un rollo que vamos a hacer con unas movidas de nosequé hostias") y de unas maneras palpablemente cercanas.

Frente a HERMINIO BOLAEXTRA, que se abandona frecuentemente a la parida de bareto sin más, y ALTER ROLLO, que resulta demasiado comedido en sus maneras y demasiado prolijo y moralizante en su discurso, es a menudo capaz de ser tan guarro como el primero y mucho más penetrante que el segundo, y además los estrafalarios disfraces de sus protagonistas, absolutamente innecesarios y ridículos dentro del contexto prosaico en el cual se desenvuelven, le añaden un toque de fantástico desconcierto que inquieta y descoloca muy gratificantemente.

En todo caso, si estas interpretaciones supuestamente profundas se la traen al fresco al amable lector, Tyrex siempre le resultará útil para echarse unas risas y también como manual de supervivencia urbana capaz de resolver cuestiones de calibre de: ¿es peligroso merendar mortadela Mickey Mouse? ¿por qué los suplementos dominicales de la prensa diaria son una caca? ¿son subnormales el 90% de los lectores de tebeos? ¿cuáles son los tres bienes comunes aceptados en nuestra sociedad moderna? ¿por qué es mejor comprar todos los calcetines del mismo color que de dibujitos? y, especialmente, ¿cuál es la forma más contundente de exterminar las cucarachas que nos sorprenden en el cuarto de baño?

Trajano Bermúdez


U, el hijo de Urich #5 julio 1997

jueves, 29 de enero de 2026

NOSOTROS SOMOS LOS MUERTOS N° 4 VARIOS AUTORES MONOGRAMA EDICIONES



NOSOTROS SOMOS LOS MUERTOS está cubriendo, calladamente pero con todo derecho, el hueco de revista de historieta que necesitaba el aficionado un poco inquieto, la revista que puede comprarse con la confianza en un ramillete de autores interesantes y otro de nuevos con un nivel medio que, de momento, marca un listón muy alto. Desde la privilegiada -no económica sino humanamente- posición de Max en el mundo de los dibujantes de aquí y de fuera, y con la - como a él le gusta llamarla- complicidad de Pere Joan, se pone en circulación este proyecto; primero, por la sana necesidad de salir, de sacar algo, y, más tarde, tras una inicial reacción de expectación, aumentando en ambición y en intenciones, guiado por un sólido criterio en la selección, deudor de esas amistades impagables que colaboran por amor al arte, pero orientado a ofrecer, aun bajo la apariencia de lujo que formato y precio representan, historietas reales.

Porque un riesgo importante, sufrido en el pasado por otras publicaciones que intentaron cubrir un espacio con la pretensión de cultural, consistía en que, dando libertad a la experimentación y a la exploración del medio, se reunían trabajos a veces muy en el borde del concepto de historieta, que se iban convirtiendo en la norma de una manera de entender el comic que se quería arte, buscando esa identidad precisamente en cualquier hibridación con las otras, "mayores" artes. Quizá se intentaba dignificar demasiado por referencia a lo de fuera, a lo ya respetado, y ganarse así un lugar en ese hipotético cielo, sin llegar a darse cuenta lo que de intrínseco desprecio al medio de la Historieta lleva agazapado dentro un planteamiento como ese.

La revista de Max, sin dejar de estar abierta, no quiere que la búsqueda de dignidades extra-historietísticas lastre el conjunto. Se ve (y se agradece) una voluntad de publicar tebeos, tradicionales o vanguardistas, pero legibles como historieta y presentados con cuidado, lujo y primor, procurando que sea su propio valor como piezas de lectura lo que hable de la dignidad y las posibilidades de este vapuleado y riquísimo medio. Este número 4 confirma, bastante bien ya, la dirección que habrá de tomar la revista. Los autores e historietas que ofrece mantienen las expectativas del brillante número 3 y permiten confiar en un futuro muy deseable. Esta vez se incorpora con mayor presencia gente del ámbito independiente americano de los que Max nos ofrece selectas piezas. Julie Doucet, con sus estrafalarios sueños dibujados, quizá lo más interesante de su DIRTY PLOTTE; Mazzucchelli; Max Andersson, aunque sueco, publica en Fantagraphics. Y el genio indiscutible de los '90, Chris Ware con su inquietante Jimmy Corrigan.

Max nos ofrece dos episodios de su nuevo personaje, Bardín el superrealista, en los que reinterpreta con agudeza y humor el mundillo de los surrealistas, apoyado en una ajustada iconografía. Gallardo aparece también, con su irrefrenable cachondeo. Además hay cosas de Portela/Iglesias, Laura Linhart... entre los que más pueden interesar de los nacionales. Del panorama continental no hispano, la personal iconografía y el imaginario sexual de Anke Feuchtenberger junto a, quizás, la romana Kati Kovács y su simpática historieta de corte indie USA, son lo que más destacaría. Un número lleno de cuadrinhos para leer. Gracias.

Enrique Vela


U, el hijo de Urich #5 julio 1997