sábado, 27 de enero de 2024

NO PUEDES ESCAPAR DE LA TURBOVIEJA Bamf!




Dandadan

Yukinobu Tatsu

Norma Editorial

Japón

Rústica con sobrecubierta (4 vols. publicados hasta la fecha)

208 págs. (cada vol.)

Blanco y negro

Traducción: Gemma Tarrés Guasch

Obras relacionadas

Fire Punch

Fujimoto Tatsuki

(Norma Editorial)

Chainsaw Man

Fujimoto Tatsuki

(Norma Editorial)

Ranma 1/2

Takahashi Rumiko

(Planeta Cómic)

Odio este sitio

   El cómic (técnicamente, webcómic) de Yukinobu Tatsu llegó avalado por cierto revuelo e impresión de novedad. Fijándonos sólo en el envoltorio, parecía que nos encontrábamos ante otro shōnen de acción y humor al uso. Pero tenía un algo diferente. Un aroma distinto. Tras algunos meses dándole vueltas, mi teoría es la siguiente: Dandadan no es el primer —aunque sí uno de los más llamativos y populares— exponente de una nueva casta de shōnens de acción sobrenatural que no están creados, de entrada, por ni para la «generación Caballeros del Zodíaco». Los códigos están cambiando, las formas de expresión y las narrativas están evolucionando... y la irreverencia está yendo unos cuantos pasos más allá, escapando de costumbres que se habían tornado previsibles y formulaicas. No en vano Yukinobu fue asistente de Fujimoto Tatsuki, tanto en Fire Punch como en Chainsaw Man, ambas obras muestras ejemplares de esta forma nueva e impredecible de entender el shōnen mainstream. Algo de relevo generacional se percibe también en el hecho de que Dandadan se comenzara a publicar originalmente en la revista online Shōnen Jump+ en 2021, no solo en Japón, sino también simultáneamente en la app Manga Plus de Shûeisha en inglés y español (aunque se publicara más adelante en tomo físico, como es habitual). El salto generacional no es solo de contenido, sino que parece ser también de continente. Artyom Topilin y Kyle Starks (ECC Ediciones)En lo que a conceptos y temas se refiere, existe también un diálogo intergeneracional en los temas de esta obra protagonizada por dos alumnos de instituto (una chica popular, fan de lo sobrenatural, y un chico introvertido sin amigos, fan de lo extraterrestre) obligados a formar un dúo cómico/de acción cuando descubren que todo aquello en lo que creían resulta ser cierto a niveles decadentes y estratosféricos. La investigación de lo paranormal en el instituto en clave de humor es un clásico, y nos recuerda a propuestas descatalogadas, como Encrucijada Mágica, de Mukudori Nem (publicada entre 1998 y 1999 por Planeta De Agostini); mientras que las dinámicas de amor/odio entre personas y los gags de violencia física o con picardía y dobles sentidos (en Dandadan encontramos una breve aproximación al ecchi en un momento puntual del primer tomo, pero bien reconducido, apropiado y consecuente con el tono de la obra, no para satisfacer la mirada lasciva) que son puro Takahashi Rumiko. Y sin embargo, aun teniendo en cuenta todo lo anterior, hay una voluntad, quizá inconsciente, de escapar de los típicos relatos protagonizados por alumnos de instituto ataviados de uniforme y circunscritos a normas estéticas y de comportamiento ya añejas, así como un frenetismo dialéctico que se apoya fuertemente en el juego de palabras (la traducción y el ingenio a la hora de acuñar neologismos es un aspecto crucial de la obra, y en su éxito reside el buen funcionamiento de su humor), la verborrea, la hiperactividad y la huída de cualquier tipo de formalidad.

Todo esto viene reforzado por un trazo eléctrico, heredero claro de Fujimoto-sensei, pero con un acabado fino que, en vez de apoyarse en la com- posición surrealista, se apoya en la velocidad y el frenazo para impresionar con despliegues monstruosos (literalmente) de doble página. Diseños de personaje angulosos, choques entre extraterrestres y espíritus —a cada cual más grotesco—, competiciones de ingenio sobrenatural, genitales robados, amigos que podrían ser más que amigos si no primara el pitorreo, protagonistas poco al uso en un shōnen de estas características y, por supuesto, la inolvidable Turbovieja. Corre, corre, que te pilla.


Jot Down 7. Anuario de Comics


Una muestra de arte de... Juan Giménez (II)

















 

viernes, 26 de enero de 2024

CORTO MALTÉS EN EL PERIODO DE ENTREGUERRAS Jon Spinaro



   

Corto Maltés. Nocturno berlinés

Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero

Norma Editorial 

Francia 

Cartoné

86 págs.

Color y B/N (dos ediciones)

Obras relacionadas

Berlín. Integral


Jason Lutes

(Astiberri)

Corto Maltés, La fábula de Venecia

Hugo Pratt

(Norma Editorial)

Weimar: Dos investigaciones de Jan Karta (1925-1933)

Roberto Dal Prà y Rodolfo Torti

(001 Ediciones)


Continuar con una saga histórica y de reconocimiento mundial sin defraudar a los seguidores más adeptos y sin caer en algo que pueda parecer un pastiche o una mera secuela nunca es una tarea sencilla para quienes aceptan la propuesta. Y más aún cuando se trata de un personaje tan icónico y emblemático y que despierta tanta admiración como es el caso de Corto Maltés, quien, 55 años después de ser creado por Pratt, sigue siendo tremendamente atractivo para los lectores, con los que llega incluso a generar una relación afectiva. Lo sencillo siempre puede ser optar por hacer un completo continuismo de las historias anteriores, pero cuando se trata de un personaje con tantos perfiles y que ha protagonizado historias de ambientación y temática tan diversa, la necesidad de reinventar es casi una obligación. Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero han conseguido lo que parecía imposible, continuar la serie con un Corto Maltés respetuoso con el de Hugo Pratt, pero, a la vez, actualizarlo para que sea tan diferente y estimulante como el que nos encontramos en las páginas de esta su cuarta aventura.

En esta nueva entrega, esta dupla de creadores continúa con las andanzas del marinero con una historia ambientada en el Berlín de 1924, en plena República de Weimar, que se debate entre las estrictas condiciones impuestas a Alemania tras su derrota en la Primera Guerra Mundial y la lucha interna en el país entre los comunistas, el emergente partido nazi y la policía. Todo ello mientras se asiste al nacimiento del nacional-socialismo de Hitler. En este marco, crean una historia de investigación en la que Corto indagará en las causas de la muerte de su amigo, el profesor Jeremiah Steiner.

En este escenario, centrado en Berlín y con una escapada en Praga, se desarrolla un noir con todos los ingredientes del género y perfectamente hilado, dando un giro radical y alejándose de las historias de las tres entregas anteriores. Lejos de los viajes y aventuras de esos álbumes, Nocturno berlinés tiene una trama más urbana, en la que todo transcurre entre las dos ciudades. Es una historia casi policíaca, que ha permitido a los autores hacer cosas nuevas, pero siempre con referentes de su universo. En el caso más policíaco y urbano, las sociedades secretas y el ascenso del fascismo ya estaban La Fábula de Venecia y Tango; y con esas referencias asistimos a un cómic ambientado en un periodo de tremendo desarrollo y creatividad artística, lo cual ha sido perfectamente descrito por parte de Juan Díaz Canales.

Otro aspecto tremendamente destacado de esta historia es la manera en la que se trata la personalidad del personaje, que sigue siendo el mismo, pero nos presenta algunas características que surgen del paso del tiempo y de los años. Los autores podrían haber optado por seguir el camino fácil y dejar tal cual ha sido siempre su personalidad, muy definida, por otro lado. Pero lejos de ello, aquí veremos como Corto sigue con ese espíritu de libertad, de independencia y de mirada crítica sobre lo que le rodea, pero al que su bagaje vital le ha ido dejando huella. Aquí le vemos cansado, incluso borracho o afectado por algún problema personal. Incluso ha perdido la gracia a la hora de contestar a las mujeres. Se podría decir que le han hecho más humano y han abierto una nueva puerta hacia la personalidad de un personaje sobre el que aún queda mucho por conocer y sobre el que siempre nos queda la sensación de que aún no lo conocemos del todo a pesar de todas las historias que ha protagonizado.

En cuanto al apartado gráfico es de destacar que, en la edición a color, Pellejero ha optado por unos colores más planos, algo más alejados de las acuarelas de Pratt, pero muy apropiados para la atmósfera de los lugares y de la trama en sí. Lo que queda claro es que el dibujante ha vuelto a desplegar toda su maestría y a mostrar cómo le tiene perfectamente cogido el punto al personaje y a su atmósfera, aunque este sea el cómic en el que más se he alejado de la estética del autor italiano, abundando elementos menos habituales en él, como las ambientaciones o los interiores y escenas que casi podrían parecer terroríficas. Se trata sin duda del libro más oscuro de toda la serie.

En definitiva, Corto Maltés. Nocturno berlinés es una obra que se disfruta mucho con su lectura, con un argumento perfectamente hilado y documentado y que a nivel gráfico te sumerge en una atmósfera que en todo momento es la adecuada para los hechos que se están desarrollando y con la que Díaz Canales y Pellejero demuestran que al personaje le queda mucha vida por delante.





Jot Down Comics 7. Anuario de comics




Una muestra de arte de... Juan Giménez (I)

 



























jueves, 25 de enero de 2024

CADENAS PARA MOTOSIERRA Ander Luque



Chainsaw Man

Tatsuki Fujimoto

Norma Editorial

Japón

Rústica con sobrecubierta (12 vols.)

192-200 págs. (varía según vol.) 

Blanco y negro

Traducción: Judit Moreno y Emilio Ros (cast.)/Judith Rodríguez (cat.)

Obras relacionadas

Fire Punch

Tatsuki Fujimoto

(Norma Editorial)

17/21

Tatsuki Fujimoto

(Norma Editorial)

Devilman: The First

Go Nagai

(Panini Comics)

Kaiju 8

Naoya Matsumoto 

(Planeta Cómic)


De un tiempo a esta parte, resulta habitual que el shōnen (manga destinado originalmente a una demografía masculina adolescente) presente una serie de tropos que, entre lugares comunes y modas, se han establecido como ingredientes necesarios para garantizar cierto éxito (como ocurre, en términos más conservadores, con los superhéroes estadounidenses). Diferentes variaciones del arquetipo del «elegido», generalmente ligadas a la adquisición de un superpoder; un noble propósito para aprender a controlar y aplicar esas nuevas  habilidades; un interés romántico bien definido, acaso rodeado de pequeñas distracciones que acaban quedando a un lado por la pureza de los sentimientos del amor predestinado, etc.

Pues bien, lo que hace Tatsuki Fujimoto es presentarnos a Denji, un adolescente pobre de necesidad que no ha conocido nada más que el desprecio de la gente, una deuda impagable heredada de su difunto padre, la venta ilegal de parte de sus órganos para sobrevivir, y el bufé libre de los contenedores de la ciudad, a com- partir (o combatir) con ratas, alimañas y otros causantes de putrefacción, y su adorable perro Pochita (en realidad, una encarnación debilitada del Demonio Motosierra). Damas y caballeros, su «elegido». La adquisición de poderes vendrá de la mano del cruel y sangriento asesinato del joven, con Pochita salvando su vida al fusionar- se con él para que pueda alcanzar su sueño, su «noble propósito»: no morir sin haber tocado una teta. Y si esto fuera un shōnen al uso, a partir de este momento se nos presentaría al héroe enfrentándose a numerosos villanos, rodeado de un surtido de mujeres de prendas sugerentes y variada voluptuosidad, casi todas dispuestas a concederle su «recompensa», cayendo en «hilarantes» situaciones donde un choque o una caída provoca constantes roces «inesperados». Pero Fujimoto no ha venido aquí a proporcionar material masturbatorio, sino a hacernos creer qué es lo que está por venir... para que la guardia esté baja al arrancarnos y pisotearnos el corazón. Incluso Makima, el interés romántico de Denji, no es sino un monstruo manipulador (de pro- porciones incognoscibles) con rostro angelical y que mide sus palabras al milímetro para obtener exactamente lo que necesita en cada momento. Y cuando arranca la historia, lo que necesita es encontrar al Demonio Pistola, uno de los responsables de la mayor masacre global de la historia, desde el departamento que comanda en la Agencia de Seguridad Pública. Es aquí donde recluta a Denji como su perro de guerra, a cambio de comida, techo... y no ser exterminado automáticamente por poseer un demonio en su interior. Una historia de amor verdadero.

Poco hay de tópico, esperable o necesariamente comercial en esta propuesta de Fujimoto, ya desde el diseño excesivo del «héroe» en su forma monstruosa, una suerte de Lobezno pasado por el filtro del Johnny Ryan de Pudridero (o el diseño que un niño concebiría si se le lanzara como única idea las palabras «Hombre Motosierra»): hojas de sierra mecánica atraviesan su carne de forma horrible y dolorosa cada vez que tira de la cuerda de arranque que brota de su pecho, conectada a su corazón. Además, el estilo gráfico de Fujimoto, con multiplicidad de líneas cinéticas, tintas excesivas hasta lo incomprensible, una acción dinámica y violenta que ensucia las páginas casi tanto como al protagonista, también apuesta por lo grotesco e inesperado al representar algunos rostros. Esto no parece siempre buscado, pero conociendo sus anteriores trabajos, como la también ligeramente subversiva Fire Punch o la delicadísima Look back, sí que a menudo parece deliberado el desencaje de algunos rostros, la incomodidad de algunas expresiones y hasta la ridiculización de algún momento dramático a través de un gesto absurdo. Y es que su humor, que va del absurdo o escatológico al negrísimo, de la ironía a la patada en la entrepierna, está presente a lo largo de toda la obra, haciendo que Chainsaw Man sea un cómic difícil de encajar sin estrecheces dentro de un género.

A medida que la obra establece diálogos temáticos con la situación que están viviendo, en especial a través de la interacción con el creciente (y dolorosamente decreciente) elenco de personajes secundarios, Fujimoto abraza la profundidad psicológica del drama humano bajo la piel supurante de la acción descerebrada. Ese escuadrón suicida de tarados, marcados por la tragedia y por la crueldad de un sistema capitalista que engendra sus propios demonios, representa un eco de la absoluta falta de empatía hacia las clases más necesitadas. En manos del sistema, el mayor sueño de alguien que brota de un contenedor maloliente es conocer la calidez de un ser humano que lo trate como a un igual, alimentarse de algo más que la basura que otros le lanzan y, sin embargo, obtener esa ínfima cali- dad de vida a cambio de ser un arma al servicio de ese sistema, un peón destinado a engrasar las cadenas de una motosierra que el siguiente pueda empuñar.

En Chainsaw Man, el infierno son los otros, quie- nes mueven los hilos, quienes fingen no poseer el control, y no los demonios nacidos de sus accio- nes, las víctimas poseídas por ellos, ni las perso- nas a las que nunca dejaron ser personas. Y por eso deben temer al rugido de la motosierra: para traerles de vuelta el infierno al que las abocan.


Jot Down 7. Anuario Comics


martes, 23 de enero de 2024

HUMOR DE OTRAS GALAXIAS. Henrique Torreiro



Calavera Lunar

Albert Monteys

Astiberri (cast.)/Mai Més (cat.) 

España

Cartoné

80 págs.

Color

Obras relacionadas

Mondo Lirondo Original

La Penya

(Astiberri)

Carlitos Fax

Albert Monteys

(Astiberri)

El show de Albert Monteys

Albert Monteys

(Astiberri)

¡Universo!

Albert Monteys

(Astiberri/Panel Syndicate)

Matadero Cinco (adapt. de la obra de Vonnegut)

Ryan North y Albert Monteys 

(Astiberri)


No sorprenderá a nadie la afirmación de que Albert Monteys (Barcelona, 1971) es uno de los grandes autores de cómic de la actualidad. Viene demostrando sus destrezas desde sus primeros pasos a principios de los noventa con el colectivo La Peñya (Mondo Lirondo), experiencia que le permitió entrar a trabajar en prensa.

El personaje Calavera Lunar sirve, de alguna forma, como nexo artístico de sus diferentes etapas. La primera entrega se produjo en esa época inicial, y fue uno de los éxitos de su carrera: con ella ganó el Premio al Autor Revelación del Salón de Barcelona en 1997. En aquel momento, el formato comicbook (para quien desconozca el argot, cuadernillo grapado de 24 páginas, típico de algunas de las publicaciones más populares) era prácticamente el único posible en un panorama en el que la edición de historieta española había caído a mínimos. No obstante, los autores utilizaban las limitaciones a su favor, con diferentes criterios; en Calavera Lunar, Monteys las aprovechó para llevar a cabo una chispeante parodia de las revistas pulp clásicas, incluidos muchos de sus tics definitorios, como una sección de correo de los lectores, o continuas referencias mediante notas a sucesos acaecidos en números anteriores. Naturalmente, era mucho más que una simple parodia, y en ella desplegaba todo un arsenal de recursos para poner en pie una vivaz comedia repleta de humor absurdo y de elementos de la ciencia ficción (muy especialmente, de las space operas). Su protagonista tenía más en común con un personaje de los Monty Python que con un héroe de aventura espacial al uso, y todos los secundarios tejían un nutrido universo cotidiano que, con la lente de lo fantástico, sumaba a la locura satírica la posibilidad de adoptar límites físicos mucho más laxos.

Monteys pasó a formar parte de la plantilla de la revista El Jueves, y alcanzó gran popularidad entre el público general, con una carrera centrada en un humor más cotidiano y costumbrista. El proyecto de Calavera Lunar podría haberse quedado en una afortunada experimentación de dos docenas de páginas, pero su autor lo recuperó en un par de ocasiones: en un especial de la revista Cimoc (2000) y en los cuatro números de la revista BD Banda (2007). En estas historias, de extensión más reducida, su universo se desarrollaba con nuevas estructuras, que hacían uso de elementos tomados de múltiples géneros, desde el melodrama hasta la serie negra. Curiosamente, además, en la revista infantil Míster K (uno de los proyectos paralelos de El Jueves, aparecido en 2004) creó a Carlitos Fax, otro personaje con muchos puntos en común con Calavera Lunar, aunque en una vertiente más amable (pero no exenta de aristas).

A su salida de El Jueves, en la publicación digital Orgullo y Satisfacción incidió en el humor auto-paródico con El show de Albert Monteys. Comenzó también a producir entregas de su serie de ciencia ficción ¡Universo!, en la que se apartaba por primera vez del humor como ingrediente principal de sus historias, y demostraba que el abanico de estilos que era capaz de abarcar con maestría era todavía más amplio. Su trabajo en estos relatos suscitó el interés de guionistas norteamericanos, lo que fructificó en dos sensacionales novelas gráficas, Solid State (2017, con Matt Fraction, inspirada en el disco de Jonathan Coulton) y Matadero Cinco (2020, con guion de Ryan North adaptando la novela de Kurt Vonnegut).

La obra de Monteys se nos muestra ahora ya como una panoplia de elementos compleja y repleta de matices. Vista en conjunto, se constata que la sensibilidad aplicada en sus novelas gráficas existía previamente en su tratamiento del humor, con unas narraciones de precisión milimétrica, en las que cada detalle tiene un papel de relevancia. Por eso, este libro de Calavera Lunar, que recoge historietas publicadas en un lapso que abarca cinco lustros, funciona también un poco como quintaesencia de la propia producción de su autor.

El libro retoma la cuestión inicial del formato y se presenta como una suerte de recopilatorio de tres comicbooks (el segundo, conformado por los capítulos publicados en los dos mil; el último, creado expresamente para la ocasión). El juego comienza con el propio subtítulo del libro, Especial 25 aniversario, que es a la vez la constatación de una realidad (el tiempo transcurrido desde la edición original) y una ironía sobre la longevidad de una serie que ha tenido esas contadas apariciones en todo este tiempo, lo cual entronca con uno de los recursos humorísticos de la obra (que simula ser una serie real que lleva muchos años en los quioscos: la primera aparición que conocemos luce el número 237 en la portada).

Se trata, en cualquier caso, de una forma de hacer justicia y otorgarle un soporte perdurable a un personaje que no solo es historia del cómic, sino que representa muchas de las características sustanciales de su autor. La mezcla entre el humor y el drama, entre lo mundano y lo fantástico, entre lo profundo y lo cotidiano: todo ello está de alguna forma reflejado en este tomo para el que, además, ha preparado varios interludios en los que su alter ego caricaturizado hace contextualización y comenta su propia evolución personal. Lejos de ser una simple «puesta en orden» de páginas que estaban disgregadas en diversos medios, el libro tiene una notoria entidad y luz propia dentro de la obra de un creador ya imprescindible en la historieta actual.



Jot Down Comics 7. Anuario de comics


lunes, 22 de enero de 2024

Los hombres de la maratón

Bajo unas condiciones infernales, en las olimpiadas de San Luis, se celebró una prueba olímpica que llevó al límite a sus participantes



JOSÉ LUIS VIDAL

21 Enero, 2024 

Pero antes de meternos de lleno en el argumento de este cómic, me gustaría comentar una casualidad que solo se da muy de vez en cuando, y que en esta ocasión podríamos bautizar como ‘El mes Munuera’.

Y es que en pocas, muy pocas ocasiones, llegan a las librerías españolas dos obras nuevas de un mismo autor. Es el caso de este mes de enero, en el que los que somos fans irredentos de José Luis Munuera vamos a poder disfrutar, por una parte, de la segunda entrega de El corazón de hojalata, editado por Nuevo Nueve. Una ucronía en la que se nos presenta un mundo en el que los robots conviven con los seres humanos, siendo objeto del desprecio de muchos de ellos, que los han relegado a las tareas más duras. Un genial alegato como el racismo surgido del talento de Munuera, que en esta ocasión comparte las labores de guionista junto a la mitad del dúo Beka.

De la mano de Astiberri llega La carrera del siglo, una historia basada en hechos reales que nos traslada al año 1904, en el que la localidad norteamericana de San Luis tuvo el honor de ser la sede de los terceros Juegos Olímpicos.

La organización recayó en manos de James E. Sullivan, un tipo que llevó sus ansias patrióticas hasta el extremo, diseñando una de las pruebas reinas del evento deportivo que se convirtió en una pesadilla para todos aquellos corredores que tuvieron el valor (o la inconsciencia) de participar en ella.

Todo, absolutamente todo, fue en contra de los deportistas. La hora de salida, totalmente inusual para este tipo de pruebas; el calor sofocante, un infernal recorrido repleto de subidas y bajadas, piedras y polvo, además de solo una zona de avituallamiento donde los destruidos corredores podían beber agua…

Pues bien, demos un somero repaso a los protagonistas de esta auténticas gesta deportiva, un quinteto de hombres que nada tenían en común entre sí, tan solo vestir pantalón corto y una fe inquebrantable en sus capacidades físicas ante la que iba a convertirse en una maratón que nunca iban a poder olvidar.

Desde Cuba, con unos pies acostumbrados a la velocidad, llegó ‘Andarín’ Carvajal, un joven cartero sin dinero y ni siquiera ropa deportiva.

Fred Lorz, un auténtico golfo que se pasaba la vida corriendo, perseguido por los acreedores o furiosos familiares de las jóvenes a las que enamoraba.

El pintoresco dúo formado por dos sudafricanos, soldados en opuestos bandos de las guerras boer, que se pasan la vida peleando entre ellos, Len Taunyane y Jan Mashiani.

Y finalmente, un tipo traumatizado por el hecho de haber sido siempre el segundón en su vida, y que aquí se dejará convencer por un oscuro trío para ganar la prueba a toda costa, aunque su salud y cordura se queden en el camino.

Como podréis comprobar por el esbozo de la trama, ésta tiene múltiples detalles para ser un auténtico drama (que en la vida real lo fue, tan solo tenéis que leer el dossier que acompaña como extra a esta cómic), pero el dúo formado por el guionista belga Kid Toussaint (Sanglante Chicago, Snooze, Notorius Circus…), que cuenta con una fértil trayectoria en el mercado de la bande dessinée, y José Luis Munuera han preferido que la comedia sea el género que impere en esta versión de la historia, sin por ello dejar de ajustarse mucho a los hechos reales, que en muchos momentos rozan el auténtico surrealismo.

Con una genial presentación de personajes, que nos remite a la época del cine mudo, donde genios como Charles Chaplin O Buster Keaton creaban obras maestras, vamos a convertirnos en un espectador más de este evento deportivo, en el que cada miembro del quinteto protagonista va a vivir su propia peripecia, ya sea perdiéndose en medio del campo, siendo perseguido por una jauría de canes, tratando de encandilar a una guapa joven o lanzándose de cabeza al infierno del dopaje…

Y todo esto, y mucho más, surge del talento gráfico de José Luis Munuera, un autor cuya firma es certificado de extrema calidad, situándonos a la perfección en la época, y jugando una vez más con el slapstick para sacarnos más de una sonrisa, demostrando ser un auténtico genio del Noveno Arte, el Cómic, medio en el cual se han convertido a lo largo de su dilatada carrera en el mercado francobelga, en uno de los grandes autores a los que hay que seguir, sí o sí.

Como siempre, el dibujante deja las labores de colorista al genial Sedyas, que una vez más nos encandila con una impresionante paleta.

Aunque la frase está más que trillada, es una verdad como un templo. Y es que la “realidad supera muchas veces a la ficción”. Y la crónica de esta maratón lo es, absolutamente.


Malaga Hoy