martes, 19 de diciembre de 2023

La tira de prensa en España, una historieta muy especial


L.C.


La tira de prensa es uno de los formatos más importantes en que la historieta se ha desarrollado en su devenir histórico. La comic strip, la tira cómica, es como la unidad sintáctica de la frase de la gramática. Si la viñeta es la unidad expresiva, el plano cinematográfico, la palabra, la tira sería una frase que cuenta algo, una mínima secuencia, la expresión de una idea: el tema, el nudo y el desenlace. Y todo en tres o cuatro viñetas.


La historieta como arte comunicador surgió en la prensa europea y norteamericana en las últimas décadas del siglo XIX. Se fue perfeccionando semana a semana y con la impresión en color de los suplementos dominicales alcanzó su cenit. En los Estados Unidos se da como inicio la fecha del 25 de octubre de 1896, cuando se publicó una historieta en el New York Journal con el personaje del Yellow Kid dialogando con el fonógrafo. Allí aparecía integrado el diálogo de la viñeta y ese descubrimiento innovador señala un hito en la evolución.





Cada semana, los cómics ofrecían una ración de humor y aventura con unos personajes que los lectores conocían por su continuidad y cadencia semanal. Las historias se desarrollaban en una página y volvían con otra la semana siguiente. Pero hubo alguien en el periódico San Francisco Chronicle que pensó incrementar la presencia de uno de sus personajes en sus páginas. ¿Por qué no aumentar la cadencia incluyendo el cómic día a día? Y eso fue lo que hicieron desde el 15 de noviembre de 1907 con los personajes Mutt and Jeff, dos tipos marginales, que apuestan a los caballos de carreras y eran muy populares entre los cómics de esos años. Desde ese día una tira contaba detalles de la historia que se había iniciado un domingo y seguía a lo largo de la semana. Era el huevo de Colón, pero a ellos se les ocurrió y tuvieron un éxito imparable. No tardaron en copiarlo los demás diarios. Había nacido la tira diaria, la comic strip.


ESTA GENIALIDAD historicista ya se había intentado algunos años antes pero con mucho menos éxito. En Europa un francés, Félix Tournachon, firmando como "Nadar", había publicado en el año 1848, cuando el fervor revolucionario, La revue comique, y en ella aparecía una tira seriada con el personaje Môssieu Réac. Era una sátira feroz del tipo reaccionario y oportunista "que siempre existió", pero que en las ocasiones límite, como una revolución, se hace más evidente. El personaje quedaba paradigmáticamente retratado. 


En los Estados Unidos, el año 1904, el personaje Piker Clerk que dibujaba Clare Briggs vivio aventuras en varias tiras. sin que sus compatriotas le dieran mucha importancia, y por tanto dejó de hacerlas seriadas.


En el Reino Unido, en Inglaterra, periódico Daily Sketch, desde el 20 de mayo de 1921 el personaje Pop, que había creado John Millar Watt, empezó a tener una tira diaria. Aguantó lo suficiente como para acostumbrar a sus lectores y al publico en general.


Claro que desde el año 1912, en que se habían creado los primeros syndicates o agencias de prensa estadounidenses que difundían los cómics por todo el mundo, en Europa ya se publicaban con éxito arrollador los grandes héroes del cómic norteamericano. Y había que hacerles frente, creando material exportable. Uno de los primeros fue una tira francesa, el Professeur Nimbus, que creada por André Daix empezó a publicarse cada día en el periódico Le Journal, desde el 16 de septiembre de 1934. Esta tira se considera la primera tira francesa y una de las primeras en internacionalizarse, en publicarse en otros países.


EL ARTE del cómic, de la historieta en prensa, tardó en hacerse un sitio en España, en el sentido moderno de la inclusión de los diálogos en la viñeta. Hubo intentos pero tardó en aceptarse, tanto por los creadores como por los editores y el público lector. Uno de los mejores investigadores históricos de los tebeos españoles, Antonio Martín, ha fijado 1873 como la fecha en que se publica una historieta con todos los elementos precisos para ser considerada como tal. Pero de la tira diana no hemos encontrado ningún rastro concreto, y este mismo estudioso cita de pasada al creador andaluz Martínez de León como uno de los cultivadores de historietas que hace algo parecido a una tira.


La tira debe tener continuidad diaria, la cadencia obvia, pero además un personaje y asunto desarrollado día a día, para mantener la evolución de la serie. Eso hace al personaje, al asunto y al creador populares y seguidos por sus lectores-contempladores. Al parecer Martínez de León sí publicó una serie de aventuras satíricas con su personaje Ozelito, pero lo que no sabemos es si en algún momento lo hizo con una cadencia diaria.





Los grandes creadores de historietas en España de los años 20 y 30, como Cilla, Xaudaró, Tono, K-Hito, Urda, Opisso o Robledano hicieron páginas con dos o tres tiras con el mismo personaje, pero ¿cuando y dónde las publicaron a diario? Es un campo de investigación histórica todavía no esclarecido; al menos nosotros no hemos encontrado nada en la mucha bibliografía que hemos manejado. Hemos tenido que recurrir a la memoria de los miles de periódicos examinados en muchos años y a los recortes que tenemos en nuestro archivo particular.


Con la reorganización de la prensa diaria en España, luego de la feroz contienda civil y el desbarajuste que ocasionó, los periódicos bajo el régimen franquista fueron poco a poco normalizando su estructura, su estilo y su público. En los tebeos propagandísticos como Flechas y Pelayos o Maravillas, como en la revista Chicos que evolucionó desde un franquismo latente a la neutralidad, se incluían tiras junto a mucho otro material historietista. Igual ocurría con los tebeos confesionales o religiosos y para-religiosos. Incluían historietas y las tiras como tales. Zas!, Trampolín o Molinete las publicaban como los demás tebeos comerciales. Y, por supuesto, revistas como el TBO, Leyendas infantiles, El aventurero, Pulgarcito y Jaimito. ¿Y en los periódicos? Los periódicos españoles no habían llegado a aclimatar la página de tiras diarias, como sí ocurría en otros países. En algunos como La solidaridad española, El Correo Español-El Pueblo Vasco, La Gaceta del Norte o Ya aparecían por temporadas algunas tiras de los grandes héroes del cómic norteamericano: Tarzán, El hombre enmascarado (The Phantom), El llanero solitario (Lone Ranger) o Flash Gordon. pero hasta muy tarde no empezaron a añadir alguna de autor español. Tiras sueltas habían aparecido en periódicos y revistas, pero sin la continuidad diaria y, por supuesto, sin personaje fijo.


Una fecha clave es el 19 de octubre de 1945, cuando La Gaceta del Norte de Bilbao empieza a publicar con regularidad la tira Don Celes del dibujante Luis Olmo, si no el decano uno de ellos, uno de los primeros cultivadores de la tira diaria en España. Esta tira muda, costumbrista, llena de ingenio y buen humor todavía sigue publicándose más de cincuenta años después de su aparición. Y parece joven todavía, pese a su estilo neutro y su humor "blanco". Otro de los veteranos es José Luis Martín Mena, siempre en el ABC de Madrid, con su personaje Cándido, otra institución y también tira muda. Ambas aprovechan esa circunstancia para ser "internacionales": se publican en cualquier país y cualquier idioma, no incluyen texto ni casi onomatopeyas. El tercero de "los grandes" es Iñigo, el creador de Lola, la famosísima tira erótica del diario vespertino de Madrid Pueblo, en el que se empezó a incluir en 1967. Lola tenía dos versiones: para España y para el extranjero, como las famosas películas eróticas del tardofranquismo. Censuradas dentro y libres para la exportación.


En los años 60, con el turismo y la emigración, llegan a los periódicos españoles dos tiras magistrales que abren camino a los autores nativos: Mafalda, del argentino Joaquín Lavado "Quino", y The Peanuts (Carlitos y Snoopy), de Charles M. Schulz. Muchos diarios las incluyen y alcanzan popularidad hasta en los colegios y las familias enteras. Y pasan al jugueterío y la mercancía publicitaria. Son famosos. En periódicos como Nuevo diario, La Vanguardia, Madrid, La Prensa, El Mundo, Ya, Diario de Barcelona, La Verdad, Ideal y muchos otros se tantean por temporadas autores nuevos y hasta veteranos que intentan la tira al estilo norteamericano y europeo. Autores como Figueras, by Vázquez, Gin, Orbegozo, Dátile, Peñarroya y hasta Mingote ensayan la tira en la prensa. Los semanarios de información general y los "nuevos" críticos como Triunfo, El Mundo, Posible, Doblón, La Calle y algunos más imponen poco a poco la tira crítica y cáustica, que luego se desarrollará con la llegada de la prensa democrática y más libre. Tiras como las de Copi, Brétecher, Quino, Jules Feiffer y otros publicadas en el semanario Triunfo abrieron los ojos al público y a muchos dibujantes. Allí se apreciaba el contenido suversivo de Mafalda y ensayó J.C. Eguillor su Mary Aguirre, que luego publicaría La Gaceta del Norte de Bilbao.


En semanarios o revistas mensuales se tanteaba y luego venía la aventura diaria. Así lo hizo Enric Sió, un nuevo historietista que llegó a deslumbrar a tirios y troyanos, alcanzando incluso los laureles del Premio Yellow Kid en el Festival de Lucca (Italia). Pues bien, Sió creó una tira satírica con una gallina como protagonista, La gallina Catalina, que era algo puta, para que vamos a negarlo... Un semanario como Cuadernos para el Diálogo, que antes fue revista mensual crítica, tuvo la osadía de publicar en tiras al popularísimo Asterix, que entonces era materia de culto y de moda. Qué cosas. Y, por supuesto, en los semanarios satíricos que entonces eran legión y refugio de la "Inteligentzia" también se tantea la tira caústica y aguda: Chummy Chúmez, Perich, Sir Cámara, Ramón, Molleda, Arturo, Pablo, Pegarcía, Forges y muchos más lo prueban también.








Muerto Franco surgen nuevos periódicos y los antiguos sacuden su modorra, se transforman lo que pueden. La santa Transición traerá en los nuevos periódicos la novedad de la tira política, y a su cabeza un creador, Peridis, quien desde la páginas de opinión del paradigmático El País sentará cátedra... y creará escuela. Los animalitos políticos de Peridis pasan de la anécdota a la categoría. Son el reflejo de un estado de opinión en la sociedad española. Muchas veces recogen la voz de la oposición al Gobierno, o una parte de esa oposición política y también social. La tira de Peridis es mucho más que el cartoon político al estilo americano. Con los años será una institución, algo consustancial al diario opositor, y cuando el PSOE llegue a formar Gobierno de alguna manera será un portavoz oficioso, mucho más que la caricatura de Máximo o el chiste de Romeu, quien también intentará, por cierto, la tira con desigual fortuna

Durante algún tiempo en El País aparecerá la tira Draculita del uruguayo Blankito, una tira famosa surgida en el semanario Marcha de aquel país que sufrió las iras de los milicos contra el movimiento tupamaro. Algunas temporadas, además en las páginas de miscelánea, donde se refugian las tiras de agencia, se incluyeron autores españoles y eso les dio oportunidad a muchos, aunque no se sostuvo por tiempo suficiente: El Cubri, Pablo, Rafa Ramos y otros tuvieron su ocasión y la aprovecharon. Y en Diario 16 se consagrarían los innovadores: Gallego & Rey con sus feroces sátiras políticas. En sus tiras cotidianas no dejaban títere con cabeza y no hubo un político que no cayese bajo su prisma revelador. Gallego & Rey, durante décadas, con sus "monclis", como llegaron a llamarse sus "monos políticos", marcaron la pauta y crearon la nueva tira política española, la que todavia hoy se hace.

Sus "monclis" fueron entonces lo que hoy son los "teleñecos" del Canal Plus: una referencia obligada, la otra cara de los polí-ticos, su caricatura, pero tambien quizas su cara oculta y desvelada.


Tras Gallego & Rey han llegado muchas parejas de creadores siguiendo su estela, algunos tan estupendos como Ricardo y

Nacho, Idigoras y Pachi, Pinto & Chinto y otros más o menos conocidos, pero no menos eficaces en su sátira mordaz en lo social, deportivo o incluso en lo taurino, feminista o televisivo. La tira ya se utiliza en cualquier campo donde se quiera satirizar algo.


¿Cuál será el nuevo paso para el próximo siglo y milenio? En los medios audiovisuales ya se ensayó: hasta en los telediarios con éxito apareció la tira de Gallego & Rey, y la de Peridis en alguno de los programas de Mercedes Milá. Los tanteos en la Red de Internet no han hecho más que empezar. El campo es tan vasto que habrá que estar atento a lo que dé de sí. Esto, sin duda, "continuará"...


Revista Leer nº114. Julio-Agosto 2000


sábado, 16 de diciembre de 2023

LOS MEJORES CÓMICS DEL AÑO, 2023 (El Pais)

 



Por culpa de una flor, de María Medem (Apa Apa / Blackie Books)

Leer la obra de Medem es dejarse llevar por una música que te arrastra a través de colores y líneas que componen versos con imágenes cautivadoras, en una obra bellísima que no solo se lee, también se siente profundamente.



El abismo del olvido, de Rodrigo Terrasa y Paco Roca (Astiberri)

Roca vuelve a la memoria para reivindicar ese recuerdo perdido de los que fueron enterrados y olvidados. Con las fosas de Paterna como ejemplo, los autores dan voz a todas las familias que nunca pudieron despedirse de sus seres queridos ajusticiados por el franquismo.



Ronson, de César Sebastian (Autsaider)

Un debut en la novela gráfica admirable, que se dirige a los recuerdos de una España profunda para precisamente reflexionar sobre la memoria desde la luz, los sabores y los olores que Sebastián consigue capturar en sus trazos.



El cielo en la cabeza, de Antonio Altarriba, Sergio García y Lola Moral (Norma Editorial)

Durísimo relato de la migración que sigue al joven Nivke en un periplo tan doloroso como injusto, que le lleva desde ser niño soldado en su país natal hasta Europa. Una obra que señala con claridad razones y sus terribles consecuencias.



Contrition, de Carlos Portela y Keko (Norma)

¿Es posible la redención? La pregunta puede ser fácil de responder desde la teoría, pero cuando el crimen es tan execrable que no podemos encontrar contestación válida, la sociedad opta por esconder el problema. Keko y Portela se atreven a adentrarse en esos lugares de olvido consciente de la sociedad.


El pájaro y la serpiente, de Borja González (Reservoir Books)

Con el premio nacional en la mano. González deslumbra con el tratamiento gráfico de una lírica visual casi hipnótica, en el que es difícil no sentirse atrapado por esta historia de misterio y magia.



Cornelius, de Marc Torices (Apa apa)

Tan inclasificable como genial, un cómic que juega con la fantasía y la realidad desde la cultura popular, construyendo un relato de suspense que pronto resultará un catálogo de las estupideces humanas, lo que realmente nos categoriza como especie.



Hecha a sí misma, de Alicia Martín (Aristas Martínez)

Martín recupera y moderniza la sátira mordaz de la Escuela Brugera de los años cincuenta para retratar el capitalismo patriarcal de la empresa con un humor tan negro como implacable, donde nada ni nadie se salva de sus acertados dardos.



El cuerpo de Cristo, de Bea Lema (Astiberri)

La enfermedad mental puede ser un monstruo que corroe no solo a la persona que la padece. Usando la textura orgánica del bordado, Lema consigue transmitir al lector todos los sentimientos y las sensaciones con una honestidad demoledora.



Frankenstein, de Sandra Hernández (Bang)

Hernández hace una adaptación casi canónica de la mítica obra, pero cambiando el género de su protagonista, el mensaje feminista de Shelley se multiplica y la reflexión sobre la maternidad se reviste del color radiante que la ilustradora fija en el relato.


El Pais Babelia nº 1.673. Sábado 16 de diciembre 2023

Tebeos a montones (sobre todo de aquí)

En un mercado desbocado con casi 5.000 novedades anuales, se ha producido una acumulación inaudita de títulos nacionales de una excelencia incontestable.

Por Álvaro Pons

No es fácil realizar una selección cuando el mercado del cómic se encuentra completamente desbocado, acercándose a las casi 5.000 novedades anuales. Este tsunami, que arrastra consecuencias como las bajas tiradas y la difícil supervivencia de los creadores, debe dar un buen número de obras de calidad indispensable por simple estadística. Y así ha sido, pero este año con una característica especial: se puede apostar por una selección del año con solo obras de autoría nacional.


El cuerpo de Cristo, de Bea Lema. Astiberri

Aunque las obras de autores españoles han tenido estos últimos tiempos una calidad espectacular, en 2023 se ha producido una acumulación inaudita. se han quedado fuera, por simple falta de espacio y no de calidad, obras como Aquí hay avería, de Lorenzo Montatore (ECC); Tiburón blanco, de Genie Espinosa (Sapristi); Elia de Fermín Solís (Reservoir Books); Atraviésame, de Andres Ganuza (autoedición); Planeta, de Ana Oncina (Planeta Cómic); El libro de las bestias, de Pep Brocal (Bang Ediciones), o El museo, de Jorge Carrión y Sagar (Norma), a los que hay que añadir las nuevas obras de veteranos como Max (Qué, Finestres / Salamanca Graphic), Pablo Auladell y Felipe Hernández (Lubianka, Norma Editorial), Pere Joan (Neocaos, Autsaider / Disset), Daniel Torres (Algunos maestros y toda la verdad, Norma Editorial) o la continuación de sagas como Las aventuras del Capitán Torrezno, de Santiago Valenzuela, que ha aprovechado la edición de su nueva entrega, Anamnesis (Astiberri), para  reeditarse, y el final de otras como Los profesionales, de Carlos Giménez (Reservoir Books); Soledad, de Tito (Cascaborra), o La balada del norte, de Alfonso Zapico (Astiberri). Sin olvidar la recuperación de obras tan importantes como Taxista, de Martí (La Cúpula), o El gran libro de Cuttas, de Calpurnio (Reservoir Books). Una trayectoria brillante y con futuro, como demuestra la publicación Forn de Calç (Extinció Editions), una revista de vanguardia que recibió el premio al mejor cómic alternativo en el Festival de Angulema.

Pero no han sido solo obras nacionales las brillantes: ahí está la soberbia Monica (Fulgencio Pimentel), con la que Daniel Clowes volvía después de un largo silencio; e contundente regreso de Marjane Satrapi con Mujer, vida, libertad (Reservoir books) o Zerocalcare incidiendo en la realidad sociopolítica en No Sleep Till Shengal (Reservoir Books). Autoras como Léa Murawiec nos han sorprendido con obras como El gran vacío (Salamandra Graphic), mientras que Kate Beaton hacía lo propio en Patos (Norma Editorial), Geneviève Castreé con Vulnerable (Astiberri), Jillian y Mariko Tamaki en Roaming (La Cúpula); Alison, de Lizzy Stewart (Errata Naturae), o Walicho, de Sole Otero (Salamandra Graphic).

El manga abruma con su inmenso catálogo, pero es difícil no destacar la delicadeza de Tatsuki Fujimoto en Goodbye Eri (Norma), mientras que en el género de superhéroes no dejará indiferente la ácida Los X-Celentes, de Peter Milligan y Mike Allred (Panini).

Pero éste será, sin duda, el año del comienzo de la edición de una de las mayores obras maestras del cómic, Krazy Kat, de George Herriman. Ediciones La Cúpula firma un trabajo de recuperación espléndido. En esta labor de reivindicación, la editorial Diábolo se apunta tres tantos: las dominicales de Gasoline Alley, de Frank King, publicadas como Walt & Skeezix; el vitriólico Li´l Abner, de Al Capp, y el volumen recopilatorio Impact, de EC Cómic, que incluye la insuperable Master Race, de Bernard Krigstein. Pero no todo son clásicos americanos: la editorial Dolmen se ha atrevido con uno de los referentes del cómic europeo de los sesenta, la Barbarella de Jean-Claude Forest, mientras que Norma ha hecho lo propio con el incisivo Ici Même, también de Forest pero con dibujos de Tardi. El manga, también ha tenido sus clásicos revisados, como la belleza visual de Seiichi Hayashi en Elegía en rojo (Gallo Nero) o la importancia de todo un referente: Hokusai Manga (Satori).


El Pais. Babelia nº 1.673. Sábado 16 de diciembre de 2023


viernes, 15 de diciembre de 2023

Los mejores cómics internacionales de 2023 por Mondo Sonoro

Redacción — 11-12-2023

Empresa — Mondo Sonoro

Fotografía — Archivo

Con nombre propio

Llevo varios años empezando este texto con aquello de que ha sido una excelente cosecha. Pero ¿qué demonios voy a decir si es totalmente cierto? No se aceptan dudas al respecto. Podemos entrar a discutir si el aluvión de títulos favorece o satura el mercado, si el manga ha generado nuevos públicos o si algunos superhéroes deberían tomarse un respiro, pero esos serían ya temas que nada tienen que ver con la grandeza de “Monica”, el esperado retorno de Daniel Clowes. Al margen de esté como esté el mercado, todas las seleccionadas seguirán siendo grandes obras que enriquecen el mundo de la viñeta y nos dan alguna que otra lección de vida por el camino. También son muchos los títulos que quedan fuera y que merecen una entregada. Resulta imposible listarlos todos, así que resumamos. Desde Japón, “Una mujer y la guerra” de Yoko Kondo; “Evol”, “Hacia el ocaso” de Nazuna Saitô, la nueva obra de Atsushi Kaneko; el preciosista y malsano “#DRCL. Midnight Children” de Shin’ichi Sakamoto o esas dos obras añejas pero fantásticas que son “El viaje de Shuna” de Hayao Miyazaki y “La fortaleza de papel” de Osamu Tezuka. Por no hablar de obras estadounidenses de lo más variopinto como “No te vayas” de Jordan Crane, “La maldición de la sal” de Hope Larson y Rebecca Mock, “El placer de la renuncia” de Keiler Roberts, “Glenn Ganges en el río de noche” de Kevin Huizenga o “Batman: un mal día. El acertijo” de Tom King y Mitch Gerads, y mixtas como “Night Fever” de Ed Brubaker y Sean Phillips o “Sargento inmortal” de Joe Kelly y Ken Niimura. Y lo mismo ocurriría si nos vamos a Europa, con obras del calibre de “El gran vacío” de Léa Murawiec, “La inevitable ceguera de Billie Scott” de Zoe Thorogood, “Haiku siberiano” de Jurga Vile y Lina Itagaki o “Por Tutatis” de Lewis Trondheim. —JOAN S. LUNA


1.- Monica


Daniel Clowes

Fulgencio Pimentel

SI SE TRADUJERA A LITERATURA su trama, “Monica” sería un imponente novelón que merecería sin lugar a dudas el calificativo de “gran novela americana”. El autor es capaz de condensar el sublime estudio de una existencia mar- cada por la historia y los mitos estadounidenses, a través de un sinfín de recursos gráficos. “Monica” nos relata la vida de una mujer, desde las azarosas circunstancias que dieron lugar a su nacimiento, a un final del que conviene no desvelar nada, pero al que le sienta bien el adjetivo apo- calíptico, a partir de una serie de relatos autónomos que se conectan entre sí. Nueve episodios que homenajean a distintos géneros del cómic: a las historietas de guerra, de romance, de ciencia-ficción o de terror. Uno de sus grandes atractivos es la combinación del arte del autor, inspirado por su amor por los tebeos clásicos de los años cincuenta y sesenta, y su narrativa psicodélica, llena de extravagan- cias y desvíos extraños. Una joya imprescindible de uno de los maestros vivos del noveno arte. —JOSÉ MARTÍNEZ ROS


2.- Las muchas muertes de Laila Starr

Ram V y Filipe Andrade

Planeta Cómic

No importan las veces que Laila Starr muere, sino las que vuelve a la vida. Un apasionante relato que funciona como una extraña fábula sobre la vida y la muerte, que destila un hermoso misticismo. El tándem que forman Ram V y Filipe Andrade es un fuera de serie: texto y dibujo encajan en una simbiosis perfecta. Un delicado y profundo ejercicio que ahonda en la dicotomía vida/muerte desde una visión diferente, estimulante y bella. —LAURA MADRONA


3.- La sangre de la virgen Sammy

Harkham Fulgencio

Pimentel

Tras muchos años, por fin ya somos conscientes de la magnitud de lo que Sammy Harkham estaba cocinando con esmero y dedicación desde su laboratorio de ideas y pinceles. Un fresco despampanante de los suburbios cinematográficos del cine de terror en los setenta. Una gloriosa orgía de talento, plasmada por medio de una pulsión inequívoca del trabajo exhaustivo de inves tigación, para el cual Harkham fue la sombra de Joe Dante durante años. —MARCOS GENDRE


4.- Patos

Kate Beaton

Norma Editorial

Más de cuatrocientas páginas, un dibujo de apariencia inocente y simpática, una historia autobiográfica de dos años trabajando en una plataforma petrolífera, y sin que lo parezca, una de las obras más feministas que podamos leer Y no precisamente por su militancia, sino sencillamente porque, relatando su experiencia personal, Beaton nos enfrenta –no sin humor de por medio– a lo que muchas mujeres viven como cotidiano en este mundo de hombres. —JOAN S. LUNA


5.- Roaming

Jillian y Mariko Tamaki

Ed. La Cúpula

Monumental, escrita y dibujada con una precisión deslumbrante y exquisita. Esa magnífica pareja de baile que conforman las primas Jillian y Mariko Tamaki se mueve y danza con esa desenvoltura y maestría a la que ya nos tienen acostumbrados, pero esta vez ambas colaboran en la escritura. El guion tiene la amistad como eje principal de la historia. En concreto, la evolución de la amistad, con sus inevitables metamorfosis y transformaciones. —LAURA MADRONA


6.- Goodbye

Eri Tatsuki Fujimoto

Norma

Aunque el Fujimoto más shonen y gore, es bastante impresionante en sus series largas, el más intimista y el más experimental tenemos que buscarlo en sus historias cortas, como en esta “Goodbye Eri”, manga que trata la tragedia familiar y el suicidio con una tierna carta de amor al cine. Yuta comienza a hacer una película sobre los últimos días de vida de su madre. Su interés por el cine lo compartirá con la misteriosa Eri, la única fan de su obra.— MANU GONZÁLEZ


7.- Querido Callo

Aline Kominsky -Crumb

Reservoir Books

Eclipsada por ser esposa de Robert Crumb y fallecida el año pasado, Aline se convierte en protagonista a través de un personaje complejo, divertido y salvaje, alguien que es imposible que no te caiga bien. De paso nos permite echar un vistazo lateral a la relación doméstica y nada tradicional con su marido. Después de leer “Querido Callo” sabemos dos cosas de ella: que era una grande del cómic y que vivió una vida que merecía ser contada. —JOSÉ MARTÍNEZ ROS


8.- Alison

Lizzy Stewart

Errata Naturae

Olvidemos la lista de galardones obtenidos por “Alison”. Pretendamos que llegamos vírgenes no solamente a este cómic, sino a la vida de Alison y descubramos cada paso que da desde que abandona el pueblo costero y a un marido acomodado en un mundo que no parece para ella. Hipnotizada por una vida que no será lo que imaginaba y por hombres siempre dispuestos a decepcionarla, Alison aprenderá que la única salida es tomar las riendas de su propia vida. —JOAN S. LUNA


9.- Saturn Return

Akane Torikai

Milky Way

Akane Torikai demuestra en este manga que es una maestra representando la soledad, el aislamiento, los momentos de crisis que trae aparejada la edad adulta. El suicidio de un amigo de la adolescencia es suficiente para que la protagonista, Ritsuko, deba afrontar un montón de hechos desagradables acerca de su vida, como una relación de pareja llena de secretos y una carrera literaria estan- cada. Y quizá, tras esa muerte, se oculta el mayor abismo. —JOSÉ MARTÍNEZ ROS


10.- La espera

Keum Seuk Gendry-Kim

Reservoir Books

Con “Hierba”, la artista coreana inició una trilogía de cómics que giran alrededor de las miserias y tragedias de su país. Y una vez más crea un cómic emotivo y humano, pero al mismo tiempo crudísimo. Con per- sonas que –una vez más– no se han dejado derrotar por la vida, mujeres valientes que han luchado con uñas y dientes para que, exprimiendo lo poco que el mundo les ha dejado, el abismo y la desesperación no las engulleran. —JOAN S. LUNA


Mondo Sonoro


Una rebelde con causa

Jordi T. Pardo




El epicentro del actual fenómeno del cómic juvenil estadounidense hay que situarlo en la figura de Raina Telgemeier. Esta autora superventas ha sabido conectar con los lectores más jóvenes gracias a obras de corte autobiográfico como ¡Sonríe!, Hermanas y Coraje. Pero Telgemeier es tan solo el nombre más representativo de una actual generación —formada especialmente por creadoras— que se ha volcado en construir nuevos referentes e historias para una audiencia tradicionalmente descuidada por la industria. Propuestas más inclusivas y comprometidas que no desprecian la capacidad de los más jóvenes para entender su propia realidad.

Las grandes editoriales estadounidenses, viendo el nuevo frente abierto, han querido reclamar su parte del pastel. Con esa intención DC Comics puso en marcha en 2019 su sello DC Ink de novelas gráficas para jóvenes adultos. En él, la compañía ha contado con equipos creativos familiarizados con la ficción juvenil de cara a reinterpretar algunos de sus iconos más conocidos. En este espacio han visto la luz propuestas como Mera contra la marea, de Danielle Paige y Stephen Byrne, Teen Titans: Raven, de Kami García y Gabriel Picolo, o Catwoman: Bajo la Luna, de Lauren Myracle e Isaac Goodhart, entre otras muchas. Todas ellas editadas en nuestro país por Editorial Hidra, que a la hora de presentar esta línea en nuestro país lo hizo con el título más destacado del sello, Harley Quinn: Cristales rotos. Una obra ideada por el tándem formado por la guionista canadiense Mariko Tamaki y el dibujante británico Steve Pugh, que ha acaparado las alabanzas de la crítica y el entusiasmo del público. El resultado: varias nominaciones a los premios Eisner y un éxito de ventas incontestable.

En Harley Quinn: Cristales rotos, la famosa antiheroína creada en 1992 por Paul Dini y Bruce Timm para la televisiva Batman: The Animated Series, aparca su habitual pose de «bufona fatale» para ofrecernos una faceta suya totalmente distinta. Tamaki y Pugh convierten a Harleen en una impetuosa adolescente que lidia no con héroes y villanos grandilocuentes, sino con los dilemas y problemas propios de su edad y generación. No estamos ante un cómic de orígenes convencional. No se trata tampoco de un elseworld con una Harley Quinn de un universo paralelo. Cristales rotos suelta lastre para contar una historia más íntima que promete dejar el cerebro del lector «como un plato de espaguetis».

Harleen, una inconformista, entusiasta y excéntrica joven de quince años llega a Gotham únicamente con una mochila y cinco dólares. Sin un lugar donde vivir, acabará siendo acogida por Mama, una drag queen que regenta un club de variedades. Por otro lado, en su nuevo instituto conocerá a Ivy, una amiga «superespecial» que le instruirá en cuestiones de justicia social y compromiso medioambiental. Gracias a ella, Harleen se percatará de las desigualdades que afectan a los ciudadanos de Gotham. Una cuestión que la llevará a tomar cartas en el asunto y buscar la alianza con un enigmático Joker que le propone sumarse a su revolución de «fuego y azufre».

Las señas de identidad de Tamaki explotan en esta obra hasta desbordarse. La cocreadora de Laura Dean me ha vuelto a dejar y Aquel verano construye una trama que destaca por el ingenio y carisma de sus personajes y diálogos. Harleen reflexiona directamente con el lector rebotando contra la cuarta pared su manera de ver los abusos e injusticias que se producen a su alrededor. La búsqueda de su propia voz interior contrasta con la atmósfera feminista de la historia. Por primera vez, Harley es una rebelde con causa protagonista de su propio cuento de hadas que no se ve lastrada en su discurso por su tóxica relación con el Joker.

Cristales rotos tampoco baja el listón si nos centramos en su apartado gráfico. En este punto, un Pugh en estado de gracia logra definir en cuerpo y alma —vía trazo y color— un inédito acerca- miento a la imaginería y estética de la señorita Quinzel. La obra fluye narrativamente por un detallado universo de tono azulado y negro por el que se van filtrando colores, sensaciones y portentosas escenas que, pese a su estatismo, fluyen narrativamente. Pugh ya nos había sor- prendido con su reinvención de Los Picapiedra junto a Mark Russell, pero en la presente Harley Quinn: Cristales rotos alcanza el cenit de su maestría.

Tamaki y Pugh se han volcado en contarnos una historia que no va sobre «jirafas ni cupcakes», como nos avisa su propia protagonista en el cómic, sino sobre encontrarse a uno mismo y asumir las consecuencias de las elecciones que tomamos en la vida. Harley Quinn: Cristales rotos es una lectura divertida y fascinante cuyos villanos son la discriminación, el machismo, la gentrificación y los macarras corporativos. Toda una galería de amenazas a las que hoy difícilmente podría hacer frente el mejor pelotón de superhéroes. La manera de combatirlas son obras como la presente, que nos enseñan que las mejores armas contra los males que afean el mundo son conceptos tan sencillos como la igualdad, la diversidad y el feminismo.



Harley Quinn: Cristales rotos

Mariko Tamaki y Steve Pugh Editorial Hidra

Estados Unidos

Rústica con solapas

200 págs. Color

Obra relacionada

Teen Titans: Raven

Kami García y Gabriel Picolo

(Editorial Hidra)

Supergirl: Fuera de lo común

Mariko Tamaki y Joëlle Jones

(ECC Ediciones)

Mera contra la marea

Danielle Paige y Stephen Byrne (Editorial Hidra)



Anuario Jot Down Comics 2020

jueves, 14 de diciembre de 2023

En busca de la lanza perdida

El faro del fin del mundo / Jacinto Antón


La lanza tiene en general menos pedigrí que la espada (de hecho, yo tengo varias espadas y solo tres lanzas) pero a menudo nos equivocamos no concediéndole toda la enorme importancia que posee. Simbólicamente, representa el poder, la guerra y el sexo (masculino, obviamente). Se la relaciona con la rama, el árbol y la cruz, y es un axis mundi, un eje que une lo de arriba y lo de abajo (se podría decir que la espada también, pero es más cortita). La lanza era un atributo de Atenea, de celta Lug y de Odín (la lanza Gungnir, que siempre daba en el blanco).

En este lanzado preámbulo he omitido a propósito hablar de la que quizá sea la más importante de las lanzas, la lanza de las lanzas, la legendaria Lanza Sagrada que le clavaron a Cristo cuando estaba en la cruz, según la tradición cristiana. Lo cuenta el evangelio de San Juan: un soldado "le atravesó con su lanza el costado, y al instante salió sangre y agua" (que simbolizan la doble naturaleza humana y divina de Jesús). Al soldado se le ha puesto nombre en textos apócrifos: Longino, y se le ha ascendido a centurión. La lanza se convirtió en un objeto sagrado y se conservan varias que pretenden ser la original.

Los nazis, que buscaron tantas cosas absurdas (como el martillo de Thor o el grial), no tuvieron que ir muy lejos para hacerse con la Lanza Sagrada, pues había una muy cerquita después del Anschluss (anexión de Austria), en el palacio Hofburg de Viena (en realidad una lanza carolingia del siglo VIII). La lanza vienesa fue trasladada por orden de Hitler a Núremberg con otras insignias imperiales. Se ha especulado con que la rama esotérica de los nazis (i.e. Himmler y su organización Ahnenerbe) contemplara la lanza como fuente de poder, pero en todo caso Hitler no se la dejó al Reichführer para que jugara a los arcanos SS en su castillo temático de Wewelsburg.

Longino clava la lanza en el costado de Cristo (1450), de Fra Angélico

La Lanza Sagrada o Lanza del Destino ha tenido menos éxito que el grial en la ficción, pero se han hecho varias películas sobre la reliquia. Una de ellas es el filme para televisión The Librarian: Quest for the Spear (2004) traducido en España en un alarde de imaginación como En busca de la lanza perdida (como éste artículo) y en el que aparece Kyle MacLachlan con cara de qué hago yo aquí con lo bien que estaba con Nomi Malone en la piscina de Showgirls. Más interesante es la novela La lanza del destino, de Arnaud Delalande (DeBolsillo, 2010), en que la lanza "verdadera" aparece en una excavaciones de Megido y la roban para ¡clonar a Cristo! mediante el ADN de los restos de sangre en la punta. Otra película en la que sale la lanza es Constantine (2005).

Muy interesante es la asociación de la lanza de Longino con el Santo Grial. La "lanza que sangra" de la leyenda artúrica sería la de Longino: es la que se conservaría en el legendario Castillo del Grial y la que habría herido al Rey Pescador / Amfortas, es decir la del poema de Wolfram von Eschenbach Parzival y la subsiguiente ópera de Wagner Parsifal.

Y Parsifal y Wagner nos llevan al descubrimiento de otra lanza inesperada, la que ha creado el artista catalán Jordi Gispert. Su lanza es una personal interpretación de la legendaria Lanza Sagrada y ha sido realizada como parte de una instalación, con motivo del aniversario del estreno de Parsifal en Barcelona, que incluye también un escudo y el grial. El conjunto puede verse en el Club Wagner de la ciudad condal.

La original lanza de Gispert de dos metros, presenta una rama que brota del asta, como una forma de subrayar las ramificaciones de la leyenda y la conexión simbólica con el árbol. "Quien la sostenga en la manos sostendrá, para bien o mal, el destino del mundo", reza la leyenda de la Lanza Sagrada. ¿Quién se puede sustraer a la emoción de empuñar una? "Shake a spear!", como decía, precisamente, Shakespeare, "¡agita la lanza!" Y deja el resto a los dioses.


EL PAÍS CULTURA Sábado 29 de abril de 2023


La libertad está en los libros

Bienvenidos al Limbo Hotel, un lugar donde los recuerdos son los únicos ocupantes de las habitaciones


JOSÉ LUIS VIDAL

12 Diciembre, 2023

Lejos, muy lejos de cualquier atisbo de civilización se levanta una solitaria construcción en la que, antaño, hubo mucha vida. Ahora solo, muy solo, es Kein su único residente.





Limbo Hotel

Autor: Enrique Fernández

Tapa dura

Color

18 euros

72 páginas

Spaceman Project


Este viejo lobo de mar, manco, ha construido su vida alrededor de una serie de repetitivas tareas que hacen que el dolor que se albergó hace años en su pecho permanezca adormecido: Limpiar, barrer, cuidar del huerto, pescar, jugar a un triste Scrabble con su rebaño de ovejas…

Así pasan los días, los meses, con la única compañía de algunas instantáneas que le transportan a otra vida que ya no es, y a las que mira de refilón.

Más una terrible noche de tormenta, sin él saberlo, su vida va a comenzar a cambiar, sellada por un incierto destino que vendrá representado con el hallazgo de un lloroso bebé pelirrojo, huérfano para más señas, al que rescata dentro de un carromato.

Los primeros días junto al niño serán duros, los constantes lloriqueos llevan por el camino de la amargura al maniático Kein, que está a punto de enloquecer. Pero poco a poco, con el paso del tiempo, la relación del hombre y el niño se convertirá en un traspaso de tareas, convirtiendo al crecido chaval en el botones del establecimiento que sigue sin tener ocupantes, salvo ellos dos.

El muchacho, aleccionado por el adusto Kein, acometerá sus labores con alegría y educación, cumpliendo con ellas a la perfección. Y así un día tras otro, y otro y otro…

Pero la curiosidad le llevará a preguntar qué se esconde tras la puerta de esa casita en la que le está prohibida la entrada y, librándose de la vigilancia de Kein, traspasará la puerta de ésta y llegará a un lugar que le dará todas las respuestas que necesitaba, y mucho más.

Libros, montones de volúmenes que devorará, y cuya imaginación recreará a una serie de personajes que a partir de ese momento le van a acompañar en sus, cada vez más, cansinas obligaciones.

Y nacerá el odio hacia el anciano, y un plan terrible…

Solo puedo calificar a la nueva obra de Enrique Fernández como espectacular. Con un primera parte prácticamente muda, en la que hace un uso magistral de las onomatopeyas, en el momento en el que las palabras afloran, el relato da un giro hacia un paraje sombrío, donde el resentimiento del joven Aiden aflorará, espoleado por los cínicos comentarios del cuervo antropomorfo que le susurra al oído.

Una historia que habla del dolor por la pérdida, del resentimiento, pero también de la imaginación, de ese puente que puede trasladarnos a otros lugares, lejanos, a compartir vidas que no son las nuestras o, sorprendidos y boquiabiertos, a ver como el desquiciado capitán Ahab cabalga sobre los ciclópeos lomos de la ballena blanca.

Si solo pudiera expresar con un calificativo para definir al nuevo cómic de Enrique Fernández, creo que no erraría al decir que es totalmente magistral, tanto en la belleza de lo gráfico como en su absorbente argumento.


Malaga Hoy