miércoles, 14 de septiembre de 2016
Un punto nostalgico. Advance Comics 1994-1995
sábado, 10 de septiembre de 2016
BARRY WINDSOR SMITH: DIBUJANTE-X
Barry Windsor Smith nació en Inglaterra hace ahora algo más de cuarenta años, y es, muy probablemente, uno de los seres más arrogantes y vanidosos que pisan la faz de la Tierra. Si por eso fuera, poco interés tendría para nosotros; pero olvidaba un pequeño detalle: Barry Windsor Smith es uno de los dibujantes con más talento de entre todas las hordas que visitan hoy el papel impreso.
Barry Smith se introdujo profesionalmente en el comic de la mano de Marvel, allá por los finales de los sesenta, tras mudarse de su Londres natal -con decisión temeraria- a New York. Víctima de un robo en su primera noche de estancia, sus primeros meses allí no fueron un camino de rosas; casi sin un centavo y con las autoridades de inmigración insistiendo en la caducidad de su visado, válido tan sólo para dos semanas, Smith consiguió sin embargo permanecer allí cinco meses. Su primer trabajo sería el número 53 de The X-Men (La Patrulla-X, Feb. 1969), donde no tuvo problema alguno en seguir la que entonces era directriz de la casa: imitar al maestro Kirby, por el que profesaba una gran admiración. Tras ello vendrían un par de intervenciones en las colecciones de Daredevil y The Avengers (Los Vengadores), pero su auténtica eclosión llegaría con la aparición de Conan the Barbarían (Conan el Bárbaro, nº 1 Oct. 1970). Sería en esta colección donde Smith comenzaría a desplegar sus alas realmente, alejándose más y más de sus anteriores influencias para volcar en la página sus nuevas obsesiones: el Art Noveau y, sobre lodo, la escuela Pre-Rafaelista, junto con una muy particular concepción de la puesta en página, conjugando excepcionalmente ornamento y dinámica, estética y narrativa. El trabajo de Smith no tardó en ser reconocido, y ¡unto con los premios comenzaron a llegarle nuevas asignaciones: nuevos números de The Avengers, Astonishing Tales (con Ka-Zar), Doctor Strange, Savage Tales... En esta última realizaría, junto con Roy Thomas, la magistral adaptación del relato de Robert E. Howard, Red Nails (Clavos Rojos).
Sin embargo, su fulgurante carrera se detendría hacia mediados de los setenta; disconforme con la situación de los autores en Marvel -y en el mercado en general- Barry Smith abandonó la profesión casi por completo, dirigiendo sus esfuerzos a la creación de Gorblimey Press, su propia compañía, dedicada a la promoción y venta de su trabajo como ilustrador (época durante la que realizó las tiras de Mandro, un bárbaro al estilo Conan, para su utilización en la película de Oliver Stone, The Hand «La Mano»).
Errático y disperso en sus empresas, Smith decidió reanudar aquella relación cuando le surgió la oportunidad de realizar algún material para la colección Marvel Comics Presents.
Tras recibir y rechazar la oferta de ilustrar un guión para dicha colección que no fue de su agrado, Smith comenzó a interesarse por la idea de trabajar en un formato episódico tan reducido (capítulos de ocho páginas), y comenzaron a gestarse en su mente un par de historias sobre Lobezno que no tardaría en plasmar sobre el papel. Aquello sería el germen de una obra que habría de crecer hasta alcanzar proporciones mucho mayores de las previstas.
Se iniciaba así un largo proceso que se prolongaría durante dos años -debido, entre otras cosas, a un grave accidente de automóvil- en los cuales Smith fue dando forma al proyecto, ejecutando los diferentes segmentos en un orden distinto al que ocuparían una vez publicados, todo lo cual contribuyó a que se apreciaran algunos cambios de estilo y concepción a lo largo de la historia.
Por fin, en el número 72 de Marvel Comics Presents comenzó a publicarse Weapon-X (Arma-X, 1991), un prólogo y doce capítulos que se extenderían hasta el número 84 de la misma colección; ciento veinte páginas obra casi exclusiva de Barry Smith, que tan sólo recibiría alguna colaboración de Jim Nóvak en el apartado de la rotulación.
BIBLIOGRAFÍA ESENCIAL
• Astonishing Tales nºs 3-6,10 (Ka-Zar)
• Avengers nºs 66, 67, 98-100
• The Beguiling (Epic nº 16)
• Conan nºs 1-16,19-21,23,24
• Daredevil nºs 50-52, 236
• Iron Man n" 47 y 232
• Machine Man Limited Series nºs 1 -4
• Marvel Fanfare n° 15 (The Thing)
• Savage Tales nº 1 -4
• X-Men nº 53,186, 198, 205, 214
• Solar Man
• The Studio (Libro de ilustración, junto con B. Wrightson, M. Kaluta y J. Jones)
• Proyectos inacabados: Sceptor's Web, Revenge,
The Thing Limited Series, The Real Robin Hood.
Publicado en ARMA X-1, Planeta DeAgostini, Barcelona, mayo de 1992
viernes, 9 de septiembre de 2016
Mujer Maravilla
ECC enriquece la escasa bibliografía de Wonder Woman en castellano con un tomo que celebra la larga trayectoria del icono creado en 1941.
JAVIER FERNÁNDEZ
ESPECIAL ALL STAR COMICS (1941-2016): 75 AÑOS DE WONDER WOMAN. VV. AA. ECC. 264 páginas. 26 euros.
Un nuevo e interesante recopilatorio de ECC viene a enriquecer la escasa bibliografía de Wonder Woman en castellano. Se trata del Especial All-Star Comics (1941-2016): 75 años de Wonder Woman, que, en la línea de títulos similares protagonizados por otros personajes de DC, celebra la larga trayectoria del icono creado, allá por 1941, por el escritor y psiquiatra William Moulton Marston y el dibujante Harry G. Peter. Dicho volumen contiene un puñado de historietas significativas, entre las que destaca sobremanera la primera, el debut del personaje al final del número ocho de la vieja cabecera All-Star Comics. Son solo nueve páginas, de los citados Marston (que firma aquí como Charles Moulton) y Peter, pero están cargadísimas de ideas y definen a la claras la naturaleza del personaje, una maravilla física y mental que defiende el amor como medio para lograr la paz, abanderada de la superioridad femenina "en un mundo desgarrado por los odios y las guerras del hombre". Wonder Woman posee "una fuerza y una agilidad que centuplican las de nuestros mejores atletas varones y las de nuestros más poderosos luchadores", y su ingreso en el panteón de superhéroes, en plena etapa de formación del género, debía servir para sembrar en los lectores, mayormente masculinos, la semilla del feminismo que pregonaban Marston y su esposa Elizabeth Holloway (figura instrumental en la creación del personaje).
Los primeros episodios de Wonder Woman estaban cargados de erotismo y se deleitaban en escenas sadomasoquistas, pero no por el mero morbo de los autores, como a veces se ha sugerido. Hay un trabajo consciente detrás de estas imágenes, tan provocativas hoy como entonces. Son queer porque ponen en cuestión la sexualidad normalizada, y denuncian su uso como forma de dominación en nuestra sociedad patriarcal. Las amazonas de Marston y Peter, con Wonder Woman a la cabeza, disfrutan de una evidente libertad sexual, que, en los códigos de un tebeo infantil, se refleja en la representación constante de sus cuerpos orgullosamente semidesnudos y la ingenua carnalidad de las muestras de afecto entre ellas. Claro está que pocos autores posteriores han sabido interpretar correctamente estos presupuestos, si es que alguno lo ha hecho (rompo aquí una lanza por la escritora Gail Simone, que revitalizó el feminismo de la serie en 2008; por desgracia ninguno de sus episodios ha sido seleccionado para el presente tomo).
Del resto del volumen, me gustaría destacar la controvertida interpretación que realizó Mike Sekowsky a finales de la década de 1960, aunque soy consciente de que pocos sabrán apreciar sus valores, pues difícilmente puede funcionar un solo episodio exento, sin el contexto de toda la etapa. Del Annual 1, escrito por George Pérez, se disfruta la variedad de dibujantes que participaron. Y son muy excitantes las cubiertas del gran Adam Hughes que se incluyen en el extenso apartado final y que reducen la cuestión sexual antes señalada a la mera explotación de la figura femenina, componiendo una bella colección de pin-ups.
Malaga Hoy
JAVIER FERNÁNDEZ
ESPECIAL ALL STAR COMICS (1941-2016): 75 AÑOS DE WONDER WOMAN. VV. AA. ECC. 264 páginas. 26 euros.
Un nuevo e interesante recopilatorio de ECC viene a enriquecer la escasa bibliografía de Wonder Woman en castellano. Se trata del Especial All-Star Comics (1941-2016): 75 años de Wonder Woman, que, en la línea de títulos similares protagonizados por otros personajes de DC, celebra la larga trayectoria del icono creado, allá por 1941, por el escritor y psiquiatra William Moulton Marston y el dibujante Harry G. Peter. Dicho volumen contiene un puñado de historietas significativas, entre las que destaca sobremanera la primera, el debut del personaje al final del número ocho de la vieja cabecera All-Star Comics. Son solo nueve páginas, de los citados Marston (que firma aquí como Charles Moulton) y Peter, pero están cargadísimas de ideas y definen a la claras la naturaleza del personaje, una maravilla física y mental que defiende el amor como medio para lograr la paz, abanderada de la superioridad femenina "en un mundo desgarrado por los odios y las guerras del hombre". Wonder Woman posee "una fuerza y una agilidad que centuplican las de nuestros mejores atletas varones y las de nuestros más poderosos luchadores", y su ingreso en el panteón de superhéroes, en plena etapa de formación del género, debía servir para sembrar en los lectores, mayormente masculinos, la semilla del feminismo que pregonaban Marston y su esposa Elizabeth Holloway (figura instrumental en la creación del personaje).
Los primeros episodios de Wonder Woman estaban cargados de erotismo y se deleitaban en escenas sadomasoquistas, pero no por el mero morbo de los autores, como a veces se ha sugerido. Hay un trabajo consciente detrás de estas imágenes, tan provocativas hoy como entonces. Son queer porque ponen en cuestión la sexualidad normalizada, y denuncian su uso como forma de dominación en nuestra sociedad patriarcal. Las amazonas de Marston y Peter, con Wonder Woman a la cabeza, disfrutan de una evidente libertad sexual, que, en los códigos de un tebeo infantil, se refleja en la representación constante de sus cuerpos orgullosamente semidesnudos y la ingenua carnalidad de las muestras de afecto entre ellas. Claro está que pocos autores posteriores han sabido interpretar correctamente estos presupuestos, si es que alguno lo ha hecho (rompo aquí una lanza por la escritora Gail Simone, que revitalizó el feminismo de la serie en 2008; por desgracia ninguno de sus episodios ha sido seleccionado para el presente tomo).
Del resto del volumen, me gustaría destacar la controvertida interpretación que realizó Mike Sekowsky a finales de la década de 1960, aunque soy consciente de que pocos sabrán apreciar sus valores, pues difícilmente puede funcionar un solo episodio exento, sin el contexto de toda la etapa. Del Annual 1, escrito por George Pérez, se disfruta la variedad de dibujantes que participaron. Y son muy excitantes las cubiertas del gran Adam Hughes que se incluyen en el extenso apartado final y que reducen la cuestión sexual antes señalada a la mera explotación de la figura femenina, componiendo una bella colección de pin-ups.
Malaga Hoy
Que vienen los malos
JAVIER FERNÁNDEZ
ESCUADRÓN SUICIDA: DESDE LAS CENIZAS. John Ostrander y otros. ECC. 200 páginas. 19,95 euros.
Aprovechando que está en las pantallas la película del Escuadrón Suicida, el taquillazo del verano, ECC amplía su oferta de tebeos protagonizados por este grupo de antihéroes al servicio del gobierno. De lo que hay disponible, y hasta el día en que podamos disfrutar de la ansiada reedición de la etapa ochentera de John Ostrander, me quedo con dos títulos: Escuadrón Suicida: Desde las cenizas y Deadshot.
El primero contiene la miniserie de ocho números Suicide Squad: Raise de Flag (2007-08), que supuso el reencuentro de Ostrander con los personajes que él mismo había ayudado a modelar dos décadas antes. Están aquí los más conocidos de la formación: Deadshot, Tigre de Bronce, Capitán Bumerán, y a ellos se suman nuevos miembros como Plastique. Y, cómo no, les acompaña "la maquiavélica Amanda Waller, alma mater del equipo y una de las creaciones más singulares del cómic de superhéroes en los últimos 30 años", según palabras del prologuista Jorge García. "Mujer de edad madura, desprovista de poderes y, sin embargo, líder de un equipo de superhombres", dice también García, "Amanda Waller [es] una anomalía en un género dominado tradicionalmente por personajes masculinos o por superheroínas jóvenes y de cuerpo escultural". El apartado gráfico de Escuadrón Suicida: Desde las cenizas corre a cargo de Javier Pina, Jesús Saiz y Robin Riggs.
Deadshot, por su parte, reúne tres historias protagonizadas por el carismático integrante homónimo del Escuadrón Suicida. Son la miniserie de cuatro números Deadshot (1988), firmada al guion por Ostrander y Kim Yale y dibujada por Luke McDonnell; la miniserie de cinco números Deadshot (2005), escrita por Christos N. Gage, con dibujos de Steven Cummings; y la historieta Supersticioso y cobarde, número 214 de la cabecera Batman: Legends of the Dark Knight (2007), que cuenta también con guion de Gage, en esta ocasión acompañado caso por Phil Winslade en el apartado gráfico. Es un conjunto sólido y de lo más entretenido, indispensable para todo aficionado al Escuadrón.
Malaga Hoy
Aprovechando que está en las pantallas la película del Escuadrón Suicida, el taquillazo del verano, ECC amplía su oferta de tebeos protagonizados por este grupo de antihéroes al servicio del gobierno. De lo que hay disponible, y hasta el día en que podamos disfrutar de la ansiada reedición de la etapa ochentera de John Ostrander, me quedo con dos títulos: Escuadrón Suicida: Desde las cenizas y Deadshot.
El primero contiene la miniserie de ocho números Suicide Squad: Raise de Flag (2007-08), que supuso el reencuentro de Ostrander con los personajes que él mismo había ayudado a modelar dos décadas antes. Están aquí los más conocidos de la formación: Deadshot, Tigre de Bronce, Capitán Bumerán, y a ellos se suman nuevos miembros como Plastique. Y, cómo no, les acompaña "la maquiavélica Amanda Waller, alma mater del equipo y una de las creaciones más singulares del cómic de superhéroes en los últimos 30 años", según palabras del prologuista Jorge García. "Mujer de edad madura, desprovista de poderes y, sin embargo, líder de un equipo de superhombres", dice también García, "Amanda Waller [es] una anomalía en un género dominado tradicionalmente por personajes masculinos o por superheroínas jóvenes y de cuerpo escultural". El apartado gráfico de Escuadrón Suicida: Desde las cenizas corre a cargo de Javier Pina, Jesús Saiz y Robin Riggs.
Deadshot, por su parte, reúne tres historias protagonizadas por el carismático integrante homónimo del Escuadrón Suicida. Son la miniserie de cuatro números Deadshot (1988), firmada al guion por Ostrander y Kim Yale y dibujada por Luke McDonnell; la miniserie de cinco números Deadshot (2005), escrita por Christos N. Gage, con dibujos de Steven Cummings; y la historieta Supersticioso y cobarde, número 214 de la cabecera Batman: Legends of the Dark Knight (2007), que cuenta también con guion de Gage, en esta ocasión acompañado caso por Phil Winslade en el apartado gráfico. Es un conjunto sólido y de lo más entretenido, indispensable para todo aficionado al Escuadrón.
Malaga Hoy
Los límites de la ficción
JAVIER FERNÁNDEZ
ANIMAL MAN. LIBRO 3: DEUS EX MACHINA. Grant Morrison, Chaz Truog, Paris Cullin. ECC. 128 páginas. 23 euros.
Con Deus ex machina finaliza la reedición del Animal Man de Grant Morrison, uno de los títulos fundamentales de la DC de finales de los 80. El personaje principal, un héroe de segunda fila hasta que Morrison lo rescató del olvido, sirvió al guionista para exponer primero sus preocupaciones sobre el medio ambiente y el maltrato a los animales, y para representar, más tarde, una farsa metaliteraria que explora la naturaleza del multiverso de DC y cuestiona los límites de la ficción. Este tercer y último volumen contiene los números 18 a 29 de Animal Man (1989-1980), con la sorprendente resolución del extraño viraje narrativo emprendido a partir de El evangelio del Coyote, en el ya lejano número cinco de la serie. Chas Truog dibuja todos los episodios menos uno, a cargo de Paris Cullins, y las deliciosas portadas, cómo no, son de Brian Bolland.
Malaga Hoy
En los sótanos de Londres
JAVIER FERNÁNDEZ
Tras editar la adaptación gráfica de dos relatos de Neil Gaiman en el volumen Criaturas de la noche, ECC nos ofrece ahora La verdad sobre el caso de la desaparición de la srta. Finch, una nueva colaboración entre Gaiman y el ilustrador Michael Zulli, publicada originalmente por Dark Horse con fecha de portada de enero de 2008. Son apenas 56 páginas, encuadernadas en tapa dura, con la habitual dosis de magia y misterio del autor de Sandman y agraciadas con los dibujos a lápiz, las tintas y colores de Zulli. Vampiros, demonios, tigres prehistóricos y otras criaturas de la imaginación se dan cita en un espectáculo circense oculto en los sótanos de Londres, una extravagante representación que, claro está, no es lo que parece.
Malaga Hoy
miércoles, 7 de septiembre de 2016
ARMA-X por Yexus
Pasión, estética y reflexión
Dentro de esa poderosa maquinaria dedicada a forjar mitos multimedia que supone Marvel Comics, sin duda el personaje de Lobezno destaca entre sus más fructíferos estímulos comerciales y creativos de las dos últimas décadas. Nacido discretamente en las páginas del increíble Hulk y desarrollado en la etapa más clásica de los renacidos X-Men, obtiene su propia serie en 1988 para engrosar las filas de los héroes violentos y moralmente ambiguos surgidos a la sombra del milleriano Dark Knight, tendencia que se tradujo en la Casa de las Ideas durante los 90 en personajes tan prepotentes e individualistas como Cable, Máquina de Guerra, el Motorista Fantasma o el Punisher, además del canadiense de afiladas garras y temperamento ígneo. Si el pequeño mutante se convirtió en un auténtico fan favorite y en un best-seller protagonista de innumerables miniseries, prestiges o novelas gráficas -merchandising aparte-fue porque a pesar de los más recurrentes clichés siempre poseyó una humanidad de la que los antedichos carecen y, por supuesto, un trasfondo psicológico susceptible de ser aprovechado con eficacia por manos expertas. No siempre ha sido así, claro está, pero ciertamente adquirió una sólida base tras ser definido por Claremont y moldeado por Larry Hama. De forma que el principal atractivo de Lobezno como personaje residía en la tridimensionalidad que le otorgaba ser un hombre con pasado. Como Corto Maltes y Max Fridman, como el Rick Blaine de Casablanca. Y, como ellos, con un pasado nunca explicitado por completo pero cuyos retazos a menudo irrumpían en el presente para cimentar su personalidad. Ello facultó a los guionistas, además, para desvelar nuevas y sucesivas facetas de dicha personalidad -¿quizá demasiadas?- que han permitido al lector conocer a Logan, además de superhéroe, como samurai, cazador, guerrillero, agente de la CIA, motero y hasta regente de un garito perdido en el océano índico. Sus posibilidades han atraído a los más diversos artistas gráficos y guionistas, despertando actualmente, por ejemplo, la atención de un novelista como Greg Rucka. Por lo que los episodios del personaje abarcan sin rubor todo tipo de registros: de la aventura a la ciencia-ficción y del espionaje al género negro, sin olvidar el de terror o el de guerra. Es decir, en su misterio está su virtud. Por ello fue tanto más arriesgada la iniciativa de Barry Windsor Smith cuando decidió desvelar una parte sustancial del mismo en la miniserie que dio en titular Arma X.
Fue durante 1991 y utilizando como soporte la revista quincenal Marvel Comics Presents, concretamente sus números 72 al 84. El resultado se materializó en doce capítulos y un prólogo que sumaban un total de 120 páginas. Smith se encargó del guión, los lápices, la tinta y el color, por lo que estamos en presencia de una obra totalmente de autor. El creador británico se había aproximado ya al universo de los mutantes en los dos recordados capítulos de Lifedeath realizados para Uncanny X-Men en 1984 y 1985, y a la figura del propio Wolverine en el soberbio episodio Lobo herido que dibujó un año más tarde. En realidad, estos trabajos marcaron su regreso al mundo del cómic tras aquellos devaneos con el arte con mayúsculas que llevaron a la creación del sello Gorblimey Press y a su desarrollo entre mediados de los 70 y principios de los 80; sello centrado en la ilustración de lujo que Barry fundó tras solidificar su estilo en los ya clásicos episodios de Conan y donde explotó con exuberancia las afinidades artísticas con el Prerrafaelismo y el Art-Noveau que ya había mostrado en las viñetas del cimmerio.
Arma X surge, por tanto, en un momento álgido de la carrera de su autor y con un grado de control creativo apenas repetido en momentos anteriores o posteriores. Ya que -amén de discretos escarceos con empresas como Valiant o Wildstorm- durante el resto de los 90 Smith ciertamente materializa sus dos últimas grandes obras en el ámbito de la historieta, Rune para Malibu y Storyteller para Dark Horse, pero a partir de la primera cuenta ya con diversos colaboradores que le asisten en diferentes fases del proceso.
Windsor Smith se decide a revelar el origen de Lobezno mientras la Patrulla X se encuentra anquilosada en su propio éxito y cuando el guionista Larry Hama acaba de tomar las riendas del personaje en la serie que protagoniza. Quien conseguiría, por cierto, dotarle de verdadera entidad durante sus casi siete años de permanencia en la misma tras superar la mediocre acumulación de tópicos en que le habían sumido nombres míticos en horas bajas como los de Claremont, Buscema, Byrne o Goodwin.
El argumento de Arma X se remonta un número indeterminado de años en la vida de Logan, presentándole como un vagabundo pendenciero en su Canadá natal que por su extremada resistencia física se convierte en objeto forzoso de un experimento paragubernamental. De hecho, se convierte en un auténtico y despersonalizado objeto al servicio de la ciencia más deshumanizante; solo su factor de curación mutante le permite sobrevivir al doloroso proceso de recubrir su esqueleto con adamantium líquido.
El llamado Experimento X representa la perversión total de la ciencia: medicina y tecnología punta para crear una perfecta y controlable máquina de matar, un instrumento al servicio de ese tipo de poder incompatible con cualquier vestigio moral. Pero el proyecto se descontrola cuando el sujeto reacciona al horror de la manipulación y al dolor, desencadenando la furia irracional del animal herido y encarcelado. Logan y sus nuevas garras producirán una vorágine de destrucción que finalmente acaba por engullir a sus irresponsables artífices.
Son cabezas visibles de tal experimento el pusilánime doctor Cornelius, la asistente Haines y, sobre
todo, el oscuro personaje conocido solo como El Profesor, una suerte de Frankenstein malévolo que no mide los riesgos inherentes a la creación de su peligrosa criatura. Casi una antítesis del profesor Xavier, que no duda en sacrificar los escrúpulos e incluso las vidas de sus colaboradores en aras de la efectividad del proyecto. Un personaje frío, cínico y expeditivo pero solo una herramienta, sin embargo, de poderes supremos en la sombra nunca explicitados. Y un personaje, por cierto, de atractivas posibilidades dramáticas olvidado paulatinamente por sucesivos guionistas posteriores.
El desarrollo gráfico y argumental de todo lo antedicho sin duda sustentaba ya un sólido trabajo hasta la publicación del desenlace definitivo y su epílogo. Pero en un sorpresivo giro argumental el lector descubre que el sueño de muerte de Logan tras ser convertido en el Arma X solo es un experimentó con sensaciones y estímulos artificialmente inducidos: los tres científicos siguen vivos mientras el cobaya humano supera las pruebas y finalmente huye para desaparecer entre los helados vientos del norte. -Y quizás para ser encontrado por el líder de Alpha Flight en su propio título, reintegrándose a la sacrosanta continuidad marveliana-.
En cualquier caso, la serie concluye con el triunfo del factor humano sobre la bestia; el hombre se sobrepone al monstruo, sentando las bases de un precario equilibrio entre la serenidad y la furia, de esa continua pugna interior que va a identificar definitivamente al personaje.
El mecanismo
A efectos de técnica narrativa, la historia fluye con espontaneidad controlada. El egocéntrico y genial dibujante funciona como su propio personaje; es decir, guiándose por una maravillosa intuición y embriagándose con el salvaje sentido de la libertad creativa que solo se le podía conceder a un autor semejante. Y al igual que Logan en esta obra, también el guión se desboca en cierto modo para encontrar finalmente su propio rumbo. Porque el entusiasmo de Smith le lleva a improvisar y a prolongar el número de capítulos de Marvel Comics Presents a medida que discurre la historia. Pero su pericia narrativa consigue dotar de coherencia a un todo que globalmente funciona como una engrasada maquinaria, gracias al ejemplar sentido del montaje y el ritmo que rige tan absorbente relato. La disposición y tamaño de las viñetas, por ejemplo, responde a las necesidades del guión: de la pequeña viñeta detalle a la impresionante splash page, pasando por los formatos horizontales o verticales correspondientes a las escenas de acción o descriptivas. Algo elemental pero imprescindible. También hay elocuentes viñetas mudas frente a diálogos en abundancia, tan incisivos como reveladores. O montajes en paralelo y montajes analíticos. En suma, la manipulación de tiempo y espacio marca un personalísimo ritmo, capaz de pasar de la climática percepción del horror o la angustia a la acción más explosiva y sobrecogedora. Es decir, del intimismo a la épica. Estadios narrativos, al fin y al cabo, en cuya efectividad el dibujo se revela pieza fundamental.Arma X ofrece una imagen de Lobezno tan inolvidable como definitiva: salvaje pero mayestático; poderoso y a la vez vulnerable.
Los conceptos
No es tan obvia en esta obra la identificación del autor con la corriente prerrafaelista a la que tan a menudo se adscribe. Quizá en el tratamiento de la figura humana, el exquisito equilibrio compositivo y el mencionado gusto por el detalle; pero no en la trascendencia, espiritualidad o simbolismo de los seres representados, personajes puramente carnales. Mayor semejanza guarda, en cambio, con el espíritu de bárbaros como Conan o aquellos otros popularizados por Smith en sus ilustraciones y portafolios. Ya que el impulso salvaje se contrapone a la civilización, aquí representada en las instituciones gubernamentales que auspician el experimento; la verdadera experiencia de los sentidos a la impostura de los estímulos artificiales, trasunto de la magia; y el libre albedrío, en fin, a la esclavitud de la tecnología.
Todo lo cual no resta brillantez ni impide asociar el trabajo de Windsor Smith a la versión más definitoria de Lobezno, dicho sea con permiso de John Byrne, Frank Miller y otros nombres ilustres.
Para siempre permanecerán en la retina del aficionado imágenes tan vividas que sin duda ocupan un lugar privilegiado en el Olimpo de los momentos inolvidables: Logan debatiéndose en el tanque de suspensión vital mientras el adamantium líquido penetra en su cuerpo; Lobezno desnudo y cargado de tecnología en un paraje nevado, combatiendo a un oso como una fuerza de la naturaleza elemental y mortífera; o Lobezno ensangrentado, indestructible y desequilibrado destrozando cuerpos y maquinaria por los caóticos pasillos de un laboratorio dantesco...
8
Es este, por tanto, uno de los trabajos más completos, personales y representativos del quehacer de Barry Windsor Smith en el ámbito de la historieta.Y, huelga decirlo, una obra de referencia ineludible para el medio.
Publicado en la revista Dentro de la Viñeta nº28, año 2004
martes, 6 de septiembre de 2016
David B. Autorretrato secuencial
"Ahora me siento más libre, capaz de dibujar toda clase de historias. Trabajo más rápido, escribo más rápido, hago los libros más rápido. He reencontrado el placer de dibujar como cuando era un niño. Es como si hubiera alejado la muerte de mí". Dos décadas y los galardones europeos más importantes avalan la trayectoria de David B., uno de los máximos exponentes de esta fértil metamorfosis del Noveno Arte que utiliza los códigos del cómic como si fueran palabras.
Por su conocimiento del mundo editorial, ¿puede darnos algún nombre que esté aportando nuevas vías como editor de cómic?
Creo que Igort está haciendo un gran trabajo con la colección donde estoy publicando la serie Babel. Se trata de una colección con un claro sentido internacional; mezcla a artistas de diferentes países. Es la primera vez que veo algo así.
¿Cuáles son sus principales influencias cuando escribe?
En este punto les debo mucho más a las novelas que a los cómics. Me fascinan autores como Simenon o Balzac. También, me han marcado en gran medida los escritores de literatura fantástica. Y no puedo olvidarme de las películas; me interesa mucho el ritmo de las obras de los directores Jean-Pierre Melville o Sam Peckinpah.
¿Y cuándo dibuja?
Me fijo en fotografías, en cómics e incluso en miniaturas medievales, que son una gran in¬fluencia para mí.
¿Son sus obras -concretamente. La Ascensión del Gran Mal- una vía de escape?
Es más que una salida, una forma de ir más allá. Creo que nunca podré salir de la historia de mi hermano, pero dibujándola entiendo mejor los sucesos, los personajes y los problemas. Dibujar es una actividad física que te proporciona mayor libertad. Cuando dibujas una línea en el papel, dejas algo de tu dolor ahí.
¿Cuál fue la reacción familiar ante este relato autobiográfico?
Mi madre se enfadó mucho. Esas cosas ocurrieron cuando era un niño y ella creía que no recordaba nada. Así que se sorprendió mucho al conocer mi versión de los hechos. Ella pensaba que todo lo que le ocurrió a mi hermano le pertenecía y que yo no tenía derecho a hablar por mí mismo de aquello.
Nunca escribo la historia previamente. Escribo un capítulo, entre cinco y diez páginas, lo dibujo y, al mismo tiempo, pienso en el capítulo siguiente. Mientras trabajaba en La Ascensión del Gran Mal recordé algunas cosas que había borrado de mi cabeza. Al comienzo también tuve varias conversaciones con mi madre, que me aclararon muchos puntos de la historia.
Dada la implicación emocional de esta historia, ¿tuvo que resguardarse en la ficción en algún momento?
La Ascensión... fue un libro muy difícil de hacer. Me refiero en términos psicológicos. Necesitaba lógicamente hacer también cosas de ficción. Era mi estrategia para poder hablar de mi hermano de otra forma. Esta historia de enfermedad está escondida en todos mis libros.
¿Qué le aporta escribir y/o dibujar para otros?
Aprendo mucho al ver mis historias dibujadas por otros. Elijo artistas que dibujen de forma muy diferente a la mía. Es muy interesante ver cómo otros encuentran soluciones gráficas que jamás hubiera pensado o que jamás sería capaz de hacer. Con todo esto mi trabajo se enriquece mucho.
En España ya se ha publicado el quinto libro de La Ascensión... y el protagonista va creciendo a un ritmo y usted igualmente va madurando a otro; está viviendo en el presente, pasando por cosas que no son las del protagonista. ¿Afecta eso a la historia?
Trato de reconstruir en cada uno de los libros el estado mental en el que me encontraba entonces. Mi imaginación crece en los libros desde el niño pequeño hasta el joven adulto. Y, por supuesto, cambio mientras estoy inmerso en esto, mi mente cambia tanto como las ideas que tuve sobre lo que ahí aparece. Por eso, aguardé dos años antes de escribir el sexto y último capítulo. Necesitaba hacer una especie de balance de mi vida durante aquel período y entender concienzudamente lo que ocurrió para dibujarlo.
Cuando trabaja, necesita...
Depende. A veces, silencio. A veces, una cantata de JS Bach es una gran ayuda.
Para muchos críticos con La Ascensión... ha publicado la historieta francesa más importante de los años 90. ¿Cuál es su actitud respecto a los premios?
Soy muy tímido con esas cosas. Nunca sé qué decir o qué contestar.
¿En qué está embarcado ahora mismo?
Se trata de una historia detectivesca que transcurre en el norte de Italia durante el comienzo del fascismo.
Al margen de los cómics, ¿qué es lo último que ha perdido y ha descubierto?
He perdido parte de mis viejos miedos y he descubierto que las cosas me resultan más
sencillas Cada día.
Gorka Someta
La Ascensión del Gran Mal (2006) está editado por Sins Entido.
25 cómics publicados este año que no te puedes perder
La Asociación de Críticos y Divulgadores de Cómic de España muestra el listado de esenciales lanzados entre enero y junio de 2016
La Asociación de Críticos y Divulgadores de Cómic de España (ACDCómic) es una asociación sin ánimo de lucro que agrupa a personas ligadas al mundo del cómic en su faceta teórica y divulgativa. Desde 2013 publican la lista de cómics recomendados que han visto la luz en España durante el año. En este ocasión, el periodo recogido para la confección de este índice de 25 ejemplares, elegidos de forma colectiva, va desde enero hasta junio de 2016.
Los cómics, dispuestos por orden alfabético, son los siguientes:
- '13 Rue del Percebe’ edición integral, de Francisco Ibáñez (Ediciones B)
- ‘Chiisakobee’, de Minetarô Mochizuki (ECC)
- ‘Crisálida’, de Carlos Giménez (Reservoir Books)
- ‘Cuadernos japoneses’, de Igort (Salamandra)
- ‘El ala rota’, de Antonio Altarriba y Kim (Norma Editorial)
- ‘El día de Julio’, de Beto Hernández (La Cúpula)
- ‘El tríptico de los encantados’, de Max (Museo del Prado)
- ‘I.D.’, de Emma Ríos (Astiberri)
- ‘Intrusos’, de Adrian Tomine (Sapristi)
- ‘La favorita’, de Matthias Lehmann (Ediciones La Cúpula)
- ‘La luna al revés’, de Blutch (Norma Editorial)
- ‘La Visión’, de Tom King, Gabriel Hernández Walta y Jordie Bellaire (Panini Cómics)
- ‘Las nuevas aventuras de Emilia y Mauricio’, de Manel Fontdevila (DeBolsillo)
- ‘Los dientes de la eternidad’, de Jorge García y Gustavo Rico (Norma Editorial)
- ‘María lloró sobre los pies de Jesús’, de Chester Brown (Ediciones La Cúpula)
- ‘Paciencia’, de Daniel Clowes (Fulgencio Pimentel)
- ‘Paper Girls’, de Brian K. Vaughan, Cliff Chiang y Matt Wilson (Planeta Cómic)
- ‘Perramus’, de Juan Sasturian y Alberto Breccia (001 Ediciones)
- ‘Presas fáciles’, de Miguelanxo Prado (Norma Editorial)
- ‘Que no, que no me muero’, de Maria Hernández Martí y Javi de Castro (Modernito Books)
- ‘Relatos de Sabu e Ichi’, de Shotaro Ishinomori (Planeta Cómic)
- ‘Sirio’, de Martín López Lam (Fulgencio Pimentel)
- ‘Todos los hijos de puta del mundo’, de Alberto González Vázquez (¡Caramba!)
- ‘¡Universo!’, de Albert Monteys (Panel Syndicate)
- ‘Vencedor y vencido’, de Sento (autoedición)
El Sur
lunes, 5 de septiembre de 2016
Jeff Smith. Más allá de Bone
Para aquellos que no lo conozcan, ¿cómo describiría Bone?
Es una historia de aventuras sobre tres primos llamados Bone que huyen de su ciudad y van a dar a un gran valle lleno de monstruos, dragones y preciosas granjeras. Mientras intentan encontrar el camino que les saque del valle, los Bone descubren secretos, dioses durmientes y un caldero que destila nubes.
¿Cuáles son sus influencias?¿Coleccionaba tebeos?
De niño, amaba los tebeos y los dibujos animados. Los primeros tebeos que recuerdo son los de Snoopy y Bugs Bunny, y me inspiraron mucho el Tío Gilito de Carl Banks, el Pogo de Walt Kelly y Asterix, de Goscinny y Uderzo. Y por supuesto que los coleccionaba. Todos los niños lo hacen, ¿no?
¿Pensó en algún momento que Bone tendría tanto éxito internacionalmente?
Ni en mis sueños más salvajes. Esperaba que funcionara lo suficientemente bien como para justificar el tener que acabarlo, pero viajar por todo el mundo y explorar otras culturas ha sido alucinante, gratificante y agotador a partes iguales.
La serie terminó hace dos años. ¿Cuántas veces han intentado convencerle para retomar el personaje?
No hay un solo día sin que alguien me lo pida. Pero no, no tengo pensado hacer una secuela.
El cómic está pasando por una crisis de mercado, que no de talento, desde mediados de los 90. ¿Qué se puede hacer para remediar la situación?
El problema es que no hay tebeos para niños. Y la solución no es simplemente hacerlos: tienen que poder comprarse en cualquier sitio. Eso es lo que ha hecho el manga, inundar el mundo. El manga es cómic y los niños lo leen. A los niños les gustan los tebeos: así que tenemos que dárselos.
Ahora está trabajando en una serie limitada del Capitán Marvel. ¿Cómo está resultando la experiencia?
Bueno, no quiero labrarme una carrera en el mainstream, pero DC Comics me trata estupendamente. Cuando estaba terminando Bone, me pidieron que hiciera algo con el Capitán Marvel. Podría concebir, escribir y dibujar una miniserie de cuatro episodios. Pensé que estaría bien hacer algo totalmente diferente de lo que la gente espera de mí, así que les propuse una nueva versión de una historia legendaria de los años cuarenta. Mi miniserie, Shazam! Monster Society of Evil, saldrá a comienzos de 2007. Clemente Corona
Bone (2006) está editado por Astiberri.
Publicado en la revista FNAC ClubCultura #14, noviembre-diciembre 2006
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