martes, 2 de septiembre de 2014

LOBEZNO Guión- Mark Millar Dibujo- John Romita JR. Entintado- Klaus Janson







Lobezno, Año 2 nºs 1 al 6, publicado por Panini Comics, de enero a junio de 2006

lunes, 1 de septiembre de 2014

SPIDERMAN 2099 Guión- Peter David Dibujo- Rick Leonardi Entintado- Al Williamson



 Crear un nuevo reparto comparable al de Marvel a principios de los años sesenta no era tarea fácil. La selección que comenzó con el nuevo personaje de Stan, Ravage, se expandiría cuando se decidió que habría otras tres colecciones protagonizadas por nuevas versiones de personajes populares de hoy en día. Spider-Man y Punisher fueron, como Joe Cavalieri dice, elecciones naturales.

En cuanto al cuarto seleccionado, Marvel eligió a uno de sus villanos principales en lugar de otro héroe popular. Durante una discursión en una reunión editorial para decidir quién debía protagonizar la cuarta colección, el editor Ralph Macchio dio con el nombre de Doom 2099 [Dr. Muerte 2099). "¿Cómo se podría resistir uno a eso?" Se pregunta Joey. "Es muy difícil estructurar una colección en torno a alguien en el que se ha pensado tradicionalmente como en un villano, pero creo que los lectores serán capaces de verlo desde una perspectiva diferente." Las colecciones de Marvel 2099 no están protagonizadas todavía por nuevas versiones de grupos de superhéroes clásicos, y ello es algo intencional. Los superhéroes están comenzando a aparecer en la tierra Marvel del 2099 y, como señala Joey: "Lo que los personajes tienen en común es que están solos. Estos personajes deben apañárselas por sí mismos y pensar por sí mismos." Había trampas en el concepto que Joey estaba decidido a evitar. Aunque el Universo Marvel 2099 está claramente basado en el de hoy en día, Joey no quería revelar los destinos de los principales héroes de la actualidad. Por ello, el Spiderman y el Punisher del 2099 no son descendientes de los originales, cuyos destinos finales seguirán siendo un misterio. En lo referente al Dr. Muerte, esa es otra historia. El siguiente paso en el desarrollo del proceso era la selección de los equipos creativos para las cuatro colecciones. Stan, naturalmente escribiría Ravage y Joey invitó a varios guionistas más a que enviasen sus propuestas para los otros
tres títulos. Decía que en principio no tenía pre-concepciones del universo del futuro: "Lo que yo estaba esperando era trabajar con la imaginación desatada. Intentaba decirles que todo valía. Mucha gente me preguntaba, ¿Esto es lo que quieres?' y mi respuesta era, '¿Qué es lo que quieres ver? ¿Sobre qué quieres escribir?'" Joey seleccionó las propuestas de la gente cuyos trabajos más le habían impactado. Los nuevos guionistas habían llegado a nuevos giros increíbles con los personajes, habían dotado de una nueva dimensión a personajes que resultan familiares consiguiendo mostrar aspectos de ellos que nunca antes se habían visto.

CREANDO UN MUNDO
Los responsables de Marvel 2099 insistían en construir un futuro creíble para la Tierra basado principalmente en las tendencias políticas, sociales y científicas que se están desarrollando hoy en día. Joey y los distintos guionistas escribieron una "biblia" para Marvel 2099 que dejó establecidos los principales aspectos de este mundo: no sólo su política y tecnología, sino también su economía, arquitectura, modas, religiones, deportes, armamentos, y medios de comunicación. En su mayor parte, dicha biblia estaba basada en las propuestas originales de los guionistas para las nuevas colecciones. Joey comentó: "Sarra Mossoff, Mark Gruenwald y yo organizamos una reunión con los guionistas en un hotel local. Invitamos a todos aquellos cuyas propuestas habían sido aceptadas para esbozar ideas y obtener un consenso acerca de cómo iba a ser el futuro. Todo fue remachado con gran detalle." En las próximas entregas de esta serie de artículos se narrarán cómo fueron concebidos los distintos protagonistas de las colecciones de la línea y de la forma que se espera que ésta vaya evolucionando durante los próximos meses.
■ Texto extraído
y adaptado de
Marvel Age nº 117 USA.





LOS AUTORES DE SPIDERMAN 2099

Pocas de las colecciones aparecidas durante los últimos dos años pueden vanagloriarse de tener un equipo de creadores más completo que Spiderman 2099. A la hora de escoger los autores que debían dar vida a la contrapartida futura del Trepamuros, el editor de la línea, Joey Cavalieri, ha elegido a algunos de los mejores. Comenzaremos por Peter David, el guionista de la colección. Peter David es uno de los profesionales con mayor prestigio de los últimos años. La razón principal de dicho prestigio se cimenta en los magníficos guiones que ha venido escribiendo para la serie The Incredible Hulk desde principios del año 1988. Pero Peter David lleva escribiendo muchas cosas desde hace muchos años y, sobre todo, hay que tener en cuenta que Spiderman no es un desconocido para él. A mediados de los años ochenta, Peter se hizo cargo de la colección, Peter Parker, the Spectacular Spiderman y realizó algunas de las historias más destacadas de entre los centenares de episodios de aventuras del Trepamuros. El fue el responsable de la saga «la Muerte de Sean DeWolff» y de la creación de la Gata Negra. Peter ha trabajado asimismo en el Nuevo Universo de Marvel (creando para él el personaje Mark Hazzard, Merc), para la serie Dreadstar (los episodios editados por First con Ángel Medina al dibujo), Lobezno, el Formato Prestigio Rahne Of Terra de Los Nuevos Mutantes y en Factor-X, colección esta última en la que ha contribuido decisivamente a fomentar su fama de mejor escritor de la actualidad.

Peter David se ve correspondido en la parte gráfica por uno de los jóvenes dibujantes de más talento del conjunto de los profesionales Marvel. Nos referimos a Rick Leonardi. Rick es un tipo alto y serio de treinta y pocos años que adora su trabajo y que lleva realizando historias para Marvel desde mediados de los años ochenta cuando dibujó la Serie Limitada de Capa y Puñal en la que fue entintado por el gran Terry Austin. Rick ha demostrado siempre tener un gran talento para diseñar personajes y alta tecnología, así como para dar a todos los superhéroes que plasma una auténtica dimensión humana. Sus trabajos más destacados hasta su incorporación al proyecto de Spidey 2099 fueron su ya citada colaboración en Capa y Puñal, los numerosos fill-in realizados para la colección de The Amazing Spider-man y The Uncanny X-Men (de esta última destacaremos su trabajo en la saga de «Genosha»), los diseños de los uniformes de Spideman (su traje negro que posteriormente se convertiría en Veneno es obra suya) y de Nightmask (un personaje del Nuevo Universo) y la Serie Limitada de Marvel Comic Presents protagonizada por Coloso. A pesar de que su trabajo ha sido ampliamente reconocido por los profesionales, a Rick Leonardi le ha faltado durante mucho tiempo una colección en la que su trabajo pudiera destacar lo suficiente como para convertirse en lo que se denomina un «Fan Favourite». En 1991, año en el que el autor de este artículo tuvo ocasión de conocerle, Rick estaba buscando precisamente una colección así, por aquel tiempo su máximo candidato para llevar a cabo el proyecto era Namor, colección que acababa de quedarse sin dibujante cuando John Byrne pasó a guionizarla únicamente. Pero al poco tiempo le llegaron propuestas de Warlock And The Infinity Watch y, finalmente, de Spider-man 2099, colección que finalmente le ha servido para cumplir sus propósitos.

Rick Leonardi ha tenido también la suerte de contar para el proyecto con un excelente entintador. Aunque para ser realmente justos, con Al Williamson lo que tenemos es un auténtico dibujante, en ciertos círculos mucho más conocido que el artista que le ha tocado entintar. Williamson es un excelente dibujante de tiras de prensa entre las que destacaremos, por su proximidad al público que lee estas líneas, su trabajo realizando Star Wars. De un tiempo a esta parte, Williamson trabaja en Marvel realizando labores de entintador, sobre todo para Brett Blevins en The New Mutants y para John Romita Jr. en diversos trabajos como Daredevil e Iron Man. Williamson tiene un magnífico dominio de las técnicas de entintado y los claroscuros, lo que hace que los dibujos que pasan por sus manos tengan unos acabados excelentes y llenos de plasticidad. Cualquiera de los tres profesionales antes citados sería una garantía de que el comic que estás leyendo destaca de la media de trabajos que se ven en la actualidad, pero los tres juntos forman sencillamente un equipo insuperable con el que podréis sumergiros en las tinieblas del futuro con toda tranquilidad. Cada una de las pesetas invertidas en este comic han merecido la pena.
Roque González





 EL SUCESOR DE SPIDERMAN

Uno de los argumentos más incontrovertibles de todo el Universo Marvel es la afirmación de que Spiderman, el entrañable Trepamuros que ha vivido tantas aventuras en las páginas de sus colecciones de comics, no es otro que vuestro amigable vecino Peter Parker. Hasta ahora, cualquier editor de los muchos que han dirigido los títulos de Spiderman, se ha limitado a rechazar sistemáticamente las propuestas de muerte del personaje, que -como suele ocurrir en el mundo del comic- pasan periódicamente por sus mesas (y digo hasta ahora, porque la muerte de Superman parece haber desencadenado una especie de "efecto dominó" y se están sucediendo las defunciones de personajes famosos a una velocidad sorprendente).

Pero volvamos a Spiderman, o más bien, a su personalidad secreta, el reportero gráfico Peter Parker. Para todos los que conozcáis su historia, Peter y Spiderman están tan estrechamente relacionados que no es posible concebir al uno sin el otro. Las aventuras de Spidey no serían tan emocionantes si no hubiera una persona con una vida y un carácter como el de Peter Parker detrás, y las vivencias de éste no serían tan interesante si él no saliese cada noche a combatir a los enemigos que surgen en su entorno inmediato vestido con su llamativo traje de superhéroe. Spiderman y Peter Parker son una ecuación perfecta y hasta ahora no se ha encontrado nada que pueda superarla. No obstante, el lanzamiento de una nueva línea de personajes ambientada cien años en el futuro va a obligar a muchos lectores a replantearse sus concepciones sobre el citado héroe, puesto que va a aparecer otro personaje con su nombre y, en principio, no es Peter Parker quien está detrás (ni podría serlo, cien años son demasiados incluso para alguien que ha sido picado por una araña radioactiva).

Recrear la leyenda del personaje más popular de Marvel, un héroe que tiene cinco colecciones mensuales en los quioscos USA y más de un millar de historias tras de sí, no es tarea fácil. De hecho, han debido ser muchos los guionistas que se hayan echado atrás ante el citado proyecto. Todos los trucos y recursos experimentados en Peter Parker han llegado a ser tan propios del personaje que utilizarlos en el Spiderman 2099 hubiera desencadenado inmediatamente una oleada de protestas y acusaciones de plagio por parte de los lectores. Quizás por ello, Peter David ha elegido el camino más difícil y se ha decidido por plantearse la figura de Miguel O'Hara, un joven completamente distinto a Peter Parker y que se mueve por una motivación prácticamente opuesta.

Peter Parker, al principio de su carrera era un joven y tímido huérfano que vivía con sus tíos. Por su parte, Miguel O'Hara no tiene nada de tímido, es un joven triunfador que vive solo, que tiene una familia (un hermano, una madre con la que no se lleva bien) y que se gana la vida como joven genio científico de una gran corporación. Miguel no tiene unos compañeros de clase que le hagan sentirse inseguro y que le martiricen delante de las chicas. En cambio, tiene a toda una serie de compañeros de trabajo dispuestos a arrebatarle el puesto como sea en aras de una promoción dentro de la empresa. A Peter le cuidaba su Tía May, una anciana adorable aunque un tanto agobiante, que siempre se encuentra al borde de una muerte súbita provocada por algunos de sus achaques. Miguel vive en una casa completamente automatizada acompañado de un superordenador que crea imágenes holográficas representando su personalidad según el patrón de rubia explosiva iniciado por Marilyn Monroe. El acontecimiento que hizo que Peter Parker adquiriera sus poderes fue completamente accidental mientras que Miguel estaba buscando reproducir los poderes arácnidos del primer Spiderman cuando tuvo que transformarse. Por último, Peter decidió ganar dinero gracias a sus poderes después de adquirirlos, mientras que Miguel siempre ha buscado el beneficio económico que puede proporcionar un sistema para crear seres superpoderosos. A pesar de todas estas diferencias, Miguel O'Hara está funcionando sorprendentemente bien como Spiderman. Miguel tiene una personalidad y unas vivencias tan atractivas como las de Peter Parker, es un ser humano que intenta sobrevivir en unos tiempos difíciles mientras procura adaptarse a toda una serie de transformaciones que está sufriendo su organismo. En suma, el Spiderman del 2099 no es tan diferente del de nuestros días y eso se debe a que desde un primer momento, las personas que están detrás de su historia (el editor Joey Cavalieri, el guionista Peter David) se las han ingeniado para hacerlo bien. Algo que muy pocos de los nuevos personajes que están apareciendo hoy en día pueden decir en su favor. ■ Roque González








Spiderman 2099 nºs 1 al 12, publicado por Editorial Planeta-DeAgostini, de febrero de 1994 a enero de 1995


domingo, 31 de agosto de 2014

Viaje al centro del cómic




Fulgencio Pimentel publica tres cuidados volúmenes que demuestran que la edición es de por sí un arte y hacen crecer el exquisito catálogo.

JAVIER FERNÁNDEZ | ACTUALIZADO 27.08.2014
Junto al cómic se incluyen unas gafas 3D para sus ilustraciones.

Curiosón. Viaje al centro del océano. Matthias Picard. Fulgencio Pimentel. 52 páginas. 19 euros.

El catálogo de Fulgencio Pimentel crece y crece, gracias a Dios, siempre en nuevas e inesperadas direcciones. Por si alguien duda de que la edición sea un arte, aquí les dejo noticia de las tres últimas incorporaciones a la atrayente propuesta de la editorial riojana.

Curiosón. Viaje al centro del océano es un divertido álbum de gran tamaño y encuadernación en cartoné, realizado por el francés Matthias Picard (Reims, 1982). A medio camino entre el cómic y el libro ilustrado, Picard propone al lector un espectacular viaje en tres dimensiones al fondo oceánico, aprovechando al máximo la vieja técnica de impresión en 3-D (aquella de los dos colores, rojo y azul), que aquí alcanza el mayor nivel de nitidez y sorpresa que el que suscribe haya visto en su vida. Como corresponde a la fenomenal zambullida, el autor renuncia a la palabra, y el viaje del buzo protagonista de tan singular volumen carece por completo de sonidos, lo que deja al lector solo con las hermosísimas ilustraciones de corales, tiburones, ballenas, misterios y civilizaciones sumergidas. Claro está que para disfrutar de la experiencia harán falta un par de gafas anaglíficas como las que regala (por partida doble) Curiosón, convenientemente embolsadas y pegadas a la guarda posterior. Parafraseando la publicidad de la propia editorial, el álbum es un verdadero libro objeto y sus páginas son un conjunto de decorados de fantasía, que resultan prácticamente tangibles.

Culto Charles, de José Ja Ja Ja (José Quintanar, Campo de Criptana, 1984), es otra rara joya, también de gran tamaño (para los estándares actuales), aunque está vez encuadernada en rústica. Una particularidad de la edición es que los pliegos se presentan parcialmente sin guillotinar, de modo que el lector se reserva el placer de ir cortándolos a su gusto; otra, más sustanciosa, es que los 500 ejemplares de que consta la tirada contienen un bello exlibris firmado y numerado por el artista. A Ja Ja Ja ya lo habíamos visto en la imprescindible antología Terry (Fulgencio Pimentel, 2014), y aquí se desata en una larga y fragmentada aventura onírica de hermosísimos dibujos. Son los supuestos sueños de algunos miembros de la hipotética secta fundada por A. S. Brandon en la década de 1960, sueños finales que preceden a la muerte. El resultado es tan extravagante como parece, y entiéndase que aplico extravagante en la acepción de lo "que se hace fuera del común modo de obrar". En otras palabras, es una pasada.

Por último, Errata Stigmata, del genial Beto Hernandez, continúa la senda de rescate de personajes secundarios de la cabecera Love & Rockets iniciada con Rocky (Fulgencio Pimentel, 2013), del no menos renombrado Jaime Hernandez. Son 48 páginas finamente editadas con todos los cómics de la carismática Errata, más unas cuantas ilustraciones sacadas de aquí y de allá y una estupenda entrevista al célebre creador de Palomar. Si es verdad que el catálogo refleja el gusto del editor, no puede negarse que el de los responsables de Fulgencio Pimentel es realmente exquisito.


Diario de Cadiz


A través del espacio-tiempo



JAVIER FERNÁNDEZ 27.08.2014

Orlando y el juego 1. La sociedad de la niebla. Luis Durán. Diábolo. 224 páginas. 22,95 euros.

Doce años han pasado desde que Luis Durán (Oñate, Guipúzcoa, 1967) ganó el premio Josep Toutain al Autor Revelación en el Salón del Cómic de Barcelona y cada una de sus obras sigue teniendo la frescura de un descubrimiento. Su trabajo se resiste a ser encasillado y quizá la mayor constante a lo largo de los años sea precisamente esa, la voluntad de rehuir los caminos transitados, de parecerse solo a sí mismo. Durán es un raro, sí, pero un raro genial que seduce invariablemente al lector, libro tras libro. Posee un universo particular, lírico y sofisticado, y una manera singular de narrar, llena de pausas y elipsis, formas exóticas y textos refinados, capaz de transformar en imágenes lo inasible.

Su fascinante bibliografía vive dispersa en numerosas editoriales, dentro y fuera del territorio nacional, de Astiberri a Planeta, pasando por Dargaud. Y a la lista se une ahora la estupenda Diábolo Ediciones, que nos regala el primer volumen de la nueva serie Orlando y el juego, titulado La sociedad de la niebla. La cosa comienza cuando Orlando, habitante del espacio onírico conocido como Entorno Seis recibe la visita de tres representantes de Comité Seis. Los susodichos informan a Orlando de que Marcel, otro sujeto de Entorno Seis, ha incumplido las reglas y está interfiriendo en diferentes frecuencias de Entorno Tres, ayudado por nativos de ese mismo universo cuántico. En cristiano, un tipo de otra dimensión se ha colado en la Tierra y está manipulando furtivamente la realidad en numerosas épocas. Así que Orlando es enviado de modo simultáneo a ciento cuarenta mil frecuencias de onda, para encontrar y detener a los distintos Marcel que se irá encontrando en cada periodo histórico, comenzando por la Edad Media. ¿Cuáles son los motivos de Marcel? ¿Por qué recibe la ayuda de los individuos de la llamada Sociedad de la Niebla? ¿Y qué consecuencias tendrá la propia intervención de Orlando sobre el tejido de la realidad? Estas y otras cuestiones son las que aguardan al lector de Orlando y el juego, el nuevo reto del siempre sorprendente Luis Durán.

Diario de Cadiz

Superman y compañía


JAVIER FERNÁNDEZ  27.08.2014

Superman. Reedición, trimestral, 5. Varios autores ECC. 112 páginas. 11,50 €

El quinto tomito de la reedición trimestral de Superman vuelve a reunir episodios de las dos principales cabeceras del superhéroe: van aquí recopilados los números 11 y 12 del volumen 2 de Action Comics y los 7 y 8 del volumen 3 de Superman, todos de 2012. Los primeros los escribió Grant Morrison y los dibujaron principalmente Rags Morales y Brad Walker, y los otros dos son obra de Keith Giffen y Dan Jurgens, con Jesús Merino a las tintas. Entre los alicientes, el cómic presenta un par de cameos de Batman y una peligrosa operación quirúrgica, realizada por el propio Superman, para salvar la vida de la reportera Lois Lane. Además de las páginas de historieta, se incluyen artículos, algunos lápices y portadas alternativas.


Diario de Cadiz 

Un superhéroe esencial


JAVIER FERNÁNDEZ  27.08.2014

La leyenda de Hakwman. Ben Raab, Michael Lark ECC. 160 páginas. 14'95 €

Para los amantes del cómic de superhéroes, ECC recupera en su colección Essentials una hermosa miniserie publicada originalmente en el año 2000. Se trata de Legend of the Hawkman, tres tebeos en formato prestigio (compilados aquí en un solo volumen) obra del editor y guionista Ben Raab y el dibujante Michael Lark. Como afirmó Raab en una entrevista: "El objetivo es contar una buena historia, sólida, de Hawkman y Hawkgirl en la Edad de Plata… los que vinieron de Thanagar y convirtieron la Tierra en su hogar en los cómics clásicos de The Brave and the Bold, de Gardner Fox y Joe Kubert". Alejada de modas y continuidades, La leyenda de Hawkman es una lectura de las de toda la vida, en la que destaca el arte limpio y elegante de Lark. Arqueología, extraños cultos religiosos y extraterrestres (Superman incluido) se dan cita en este tebeo delicioso.

Diario de Cadiz 

jueves, 28 de agosto de 2014

La guerra de Anna Politkóvskaya


En 'Cuadernos rusos' el dibujante Igort se deja guiar por el espíritu de la periodista asesinada

LUCIA MAGI 27 AGO 2014 
Igort, fotografiado en la sede de la editorial Coconino Press. / ITALO RONDINELLA

Igor Tuveri (Cagliari, 1958), más conocido como Igort, tiene nombre de pila ruso, una niñez empapada de música y literatura soviéticas, y una juventud comunista. “Cuando yo era pequeño y todavía no sabía leer, mi abuela me leía novelas de Chéjov y Dostoievski”. La casa en la que se crió en Cagliari (Cerdeña) rezumaba fascinación por todo lo proveniente de las estepas —su padre es compositor—. Con 19 años se matriculó en la universidad de la ciudad más roja de Italia, aquella Bolonia eternamente gobernada por el Partido Comunista Italiano, por entonces un hervidero de movimientos estudiantiles. En 2009 Igort era ya un dibujante famoso, con más de treinta historietas publicadas entre Italia y Japón —en España se habían editado 5 el número perfecto, Fats Waller y Baobab—,que, ilusionado, ponía rumbo a Rusia con un encargo de la editorial francesa Gallimard.

Inevitables e impetuosos como una predestinación, pronto brotaron dos reportajes sobre la antigua Unión Soviética: Cuadernos ucranianos. Memorias de los tiempos de la URSS, publicado en España por Sins Entido, y Cuadernos rusos. La guerra olvidada del Cáucaso, que ahora edita Salamandra. Ambos hurgan con obstinación documental y trazo elegante en la guerra y violencia que tanto castigaron a esos territorios. Estos libros que prestan toda su atención al pasado próximo son valiosas lecturas para entender lo que está ocurriendo en la actualidad.

Yo no soy un profesional ni soy sovietólogo: solo tengo ojos y un buen par de zapatos. Y sé escuchar
El destino se cumple de forma inesperada, sin planificación. “Tenía pensado hacer un libro literario sobre Chéjov, contar su universo a través de las distintas casas en las que había vivido, todas ellas esparcidas por la antigua URSS”, explica Igort en la espartana sede boloñesa de Coconino Press, la editorial de novela gráfica que fundó en el año 2000 y que sobrevive a los sobresaltos del sector gracias a una cuidada selección y a una férrea contención del gasto. Con los codos clavados en la mesa, rodeado por altos montones de libros, Igort parece un soldado en posición defensiva. Alto, de bigote negro perfectamente recortado, su aspecto tiene algo majestuoso, casi severo, características que engrandece la pequeñez del pupitre que ha elegido para sentarse a hablar de Cuadernos rusos. El dibujante tiene una voz dulce y una mirada brillante, curiosa. “Alquilé un piso en Dnipropetrovsk, en Ucrania, y luego otro en Moscú. Era la primera vez que iba con intención de quedarme para escuchar. No quise ir a hoteles, no me gusta. Quiero vivir un lugar, no recorrerlo como un turista. Para entender necesito comprar en las tiendas, pagar las facturas”. Recuerda aquellos momentos del otoño de 2009, en los que, confiesa con palabras reposadas, “cambió el curso” de su vida. “Quería hundirme en la atmósfera de sus historias. Con esa misión, empecé a mirar a mi alrededor, a parar a las personas para entrevistarlas. Preguntarles sobre su día a día, sobre las guerras pasadas, sobre la época de Stalin. Enseguida entendí que la realidad me empujaba hacia otro lado”. El dibujante buscaba inspiración literaria, el hombre encontró la vida. El artista imaginaba sinfonías de la infancia, la voz de la abuela que le leía novelas como cuentos de hadas, pero en el lugar destinado a la ficción irrumpió “la verdad de unos países desesperados, donde se violan los derechos humanos y la gente tiene terror hasta a contestar a preguntas por la calle. Pensé que quizás por primera vez en mi trayectoria de narrador podía ser útil. Podía dar voz a quienes se les ha hurtado el derecho a expresarse”. A quienes sufrieron tantas humillaciones que eligieron el silencio y la supervivencia.






Igort salió a la calle con una cámara, un cuaderno y un intérprete. Durante dos años vivió entre Ucrania, Moscú y Siberia. “Escogía a las personas a las que luego me acercaba como un cartógrafo, por las arrugas que la existencia les había dejado en el rostro. Dejaba que el intérprete hiciera las preguntas, muy abiertas, que había preparado. Yo me quedaba dos pasos más atrás, grabando, tratando de hacerme el mosquito, de desaparecer —como me había sugerido Fabrizio Gatti, un periodista al que tengo una gran estima—, de ser tan invisible como un insecto que no interfiere en la escena, que no la contamina, que no la modifica”. Las caras, las expresiones, los vestidos y las historias de decenas de personas sencillas con las que se cruzaba acababan en un cuaderno de notas: textos, fotos, recortes de periódicos y retratos esbozados a carboncillo, atisbos de viñetas dibujadas con acuarela. “Llamé a Gallimard y le dije que el libro no iba a ser sobre las mansiones de Chéjov, sino sobre Rusia y la guerra del Cáucaso, que quería narrar esa historia a través de las voces de personas anónimas. No busco a héroes, no busco a protagonistas. Para mí la historia no se escribe con letras mayúsculas, sino que es la suma de todas las miles que se escriben con hache minúscula”.




Cuando ya tenía el libro sobre Ucrania publicado y el de Chechenia bastante avanzado, otro encuentro inesperado le hizo modificar sus planes. “Durante una presentación de los Cuadernos ucranianos en París me ocurrió algo digno de una película de espionaje: se me acercó una mujer, me pasó un papelito y antes de desaparecer me dijo: llama a este número”. En su apartamento de la capital francesa, donde reside la mayor parte del tiempo, Igort ejecutó esa extraña orden: al otro lado del teléfono encontró a Galia Ackerman, la traductora y amiga íntima de Anna Politkóvskaya, la periodista del diario ruso Novaya Gazeta asesinada el 7 de octubre de 2006. “En Moscú fui a su barrio, entré en su edificio, me subí al ascensor donde fue acribillada. Quería abrir mis Cuadernos rusos con esa tarde tan fría, con un homenaje discreto, pero el hecho de haber entrado en su círculo más íntimo me llevó a darle más presencia en el libro”.




Cuadernos rusos es una espeluznante novela gráfica sobre la guerra de Chechenia y, en ella, Anna Politkóvskaya hace las veces de ángel de la guarda, de estrella que guía y protege el trabajo del dibujante con su rigor y amor por la verdad: con la consulta de documentos, informes y partes médicos, muy similares a los que ella manejaba, Igort continuó la tarea de la reportera rusa. Fue a Chechenia, habló con madres sin hijos y mujeres sin maridos. Vio fotos y grabó la destrucción de Grozni y de numerosas aldeas. En Moscú encontró a jóvenes soldados rusos, “mandados a la masacre, presas de un machismo simplón, sin formación alguna para mantener el control”.
A Igort le intrigaba la resistencia de la periodista. “Me interesaba su lado humano: ¿por qué razón una madre de dos hijos, que se había librado por los pelos de varios atentados, no se echaba para atrás? Pero mi experiencia allí me hizo entenderlo: cuando ves aquellos documentos, hablas con gente que te cuenta torturas y silencios impuestos, la indignación te hace olvidar la prudencia. Ella decía: ‘Seguí justo porque tenía hijos: para poder mirarlos a los ojos”. Así, la periodista se convirtió en una “suerte de militar”. Su vida privada había desaparecido al servicio de las historias. “Tras sufrir un envenenamiento, solo podía comer té y panecillos con queso. Gaia me enseñó la tienda donde se compró un vestido elegante durante un viaje a París”. Uno de los rarísimos mimos de una existencia que se había convertido en misión. “Yo no soy un profesional ni soy sovietólogo: solo tengo ojos y un buen par de zapatos. Y sé escuchar. Lo que busqué, y encontré con sufrimiento, es la vulnerabilidad y la potencia de las personas anónimas. Esa es la belleza del hombre, no le encuentro otro sentido al breve paseo que damos por la tierra”, concluye el dibujante.


Testigo comprometido

Cuadernos rusos

Igort

Traducción de Regina López Muñoz
Salamandra Graphic. Barcelona, 2014
176 páginas. 25 euros

Por Valentín Vanó

COMO MILITANTE VETERANO de la vanguardia en ilustración e historieta, se había distinguido por su trazo elegante y su gusto por los ambientes sofisticados, por lo que nada permitía presuponer la evolución de Igor Tuveri hacia el cómic periodístico. Quizás para entender la singularidad del díptico dolorido y solemne que conforman Cuadernos ucranianos —publicado hace tres años por Ediciones Sin-sentido— y este reciente Cuadernos rusos conviene subrayar que su autor no tiene la formación ni la vocación de otros periodistas que han apostado por el cómic de forma premeditada, como Joe Sacco. En estos últimos años, Igort ha creado dos tebeos de no ficción monumentales, pero sus motivaciones eran íntimas, urgentes.

 Fue durante un viaje a Ucrania cuando este dibujante italiano de ascendencia eslava sintió abrir en su interior una nueva necesidad narrativa. Cuadernos ucranianos narraba diversas historias personales de ciudadanos de ese país pero, sobre todo, se articulaba en torno a la descripción del Holodomor, el devastador proyecto genocida de Stalin que provocó varios millones de muertos y redujo drásticamente la población ucrania entre 1928 y 1934. En Cuadernos rusos, Igort traslada el foco de interés del pasado al presente; de la represión totalitaria estalinistá a la actual democradura de Putin. A partir del asesinato de la periodista Arma Politkóvskaya en 2006, Igort desenreda la madeja del conflicto interminable entre Rusia y Chechenia en un libro que también podría haberse titulado, en cierta forma, Cuadernos chechenos.

Los dos siglos largos de tensión entre ambos países, los delirios de grandeza de la gran Rusia y su política imperialista, la identidad religiosa islámica como hecho diferencial checheno o la importancia estratégica de Chechenia como enclave rico en petróleo e hidrocarburos son argumentos expuestos por Igort en los impactantes y breves capítulos de Cuadernos rusos. Resulta evidente, al leer el libro, que su autor ha refinado la técnica narrativa que desarrolló en Cuadernos ucranianos en favor de una mayor claridad expositiva, dosificación efectiva de la información y búsqueda de respuesta emocional en el lector. Gracias a ese despojamiento de las convenciones artificiosas del cómic, Igort ha generado una recreación veraz de hechos reales y ha podido aportar la visión de un testigo comprometido.

La invocación del espíritu moral de Anna Polifkóvskaya que vehicula el libro está imbuida de los dos referentes literarios y éticos de la propia periodista, León Tolstói y Fiódor Dostoievski. Igort se vale también de una leyenda local muy expresiva para reflexionar sobre la capacidad del alma rusa de soportar padecimientos y privaciones. A pesar del capítulo dedicado al purgatorio de los kulaks, las historias que realmente encogen el corazón del lector son recientes, de ayer mismo. La mayoría de las torturas, asesinatos, incursiones militares y violaciones de los derechos humanos de los que esta novela gráfica da testimonio —incluido el célebre episodio del teatro Dubrovna— se han desarrollado durante la pasada década de los dos mil. La técnica fragmentaria del relato transmite la noción de una realidad inabarcable, que se explica mejor a través de las pinceladas rápidas sobre sus protagonistas efímeros. •


El Pais. Babelia 23.08.14

miércoles, 27 de agosto de 2014

Richard Avedon 1944-1994: medio siglo dirigiendo imágenes




El 23 de agosto de 1993, Irving Penn fotografió a Richard Avedon para "Vogue"



Para celebrar los 20 años del programa cultural Kodak en Photokina —más de 100 exposiciones fotográficas—, la compañía de Rochester eligió como muestras de referencia las exposiciones «Richard Avedon Retrospective 1944-1994» en el museo Ludwig de Colonia y «Richard Avedon Fashion Work» en la sala de arte Josef Haubrich.

Avedon es el fotógrafo contemporáneo más famoso en el mundo entero. Nacido en la ciudad de Nueva York en 1923, se inició en la fotografía a la edad de doce años. La suya ha sido una carrera precoz, sin dejar nunca su línea ascendente, que ha venido marcando parámetros. A finales de los años cuarenta ya era jefe de fotografía en «Harper's Bazaar», bajo la dirección del legendario Alexey Brodovitch. En 1959 publicó su primer libro, «Observations», con un texto de Truman Capote y diseño de Brodovitch.

En 1963, fotografió el movimiento por los derechos civiles en el sur de los Estados  Unidos.  Al  año  siguiente, colaboró con James Baldwin en el libro «Nothing Personal». A finales de los sesenta y comienzos de los setenta, fotografió a los manifestantes contra la guerra y a los jefes militares, así como a las víctimas de la guerra del Vietnam. En 1966 dejó «Harper's Bazaar» por «Vogue».

Durante estas dos últimas décadas mostró su obra en numerosas exposiciones que fueron otros tantos acontecimientos culturales: «Avedon: Photographs 1947-1977», «In the American West»,... para bordar su prodigiosa trayectoria profesional con «An Autobiography».

En 1992 se convirtió en el primer fotógrafo de plantilla de la revista «New Yorker». A los 71 años, continúa trabajando. Uno de sus más recientes obras fue la esplendorosa imagen de Stephanie Seymour y el toro, por encargo de Osborne (FOTO, marzo'94).

Medio siglo más que como fotógrafo, como creador y director de imágenes, le avalan.

Trastevere, Roma, 24 de julio de 1946 

 Stephanie Seymour, modelo. Nueva York, 22 de abril de 1994

A la edad de doce años, Avedon ingresó en el IMHA Camera Club. Aparece a la derecha con su cámara cajón Kodak Brownie. Central Park, Nueva York, 1935.

Dowina con elefantes, Cirque d´Hiver. París, agosto de 1955

Suzy Parker y Mike Nichols, modelo y director. Maxim´s, París, septiembre de 1962

Sunny Harnett. Casino. Le Touquet, agosto de 1994

Bailando con Twiggy. Estudio de París, 1967

Natassia Kinski con serpiente. Poster, 1981


Robin Tattersall y Suzy Parker, modelo. Plaza de la Concordia, París, 1 de agosto de 1964

Audrey Hepburn. 20 de enero de 1967, Collage preliminar
  

Copia final, realizada con los negativos ampliados a escala 


Helio Guerrero, Nati Abascal y Ana María Abascal, modelos. Parque Gaudí, Barcelona, 21 de septiembre de 1964 

Avedon fotografió a Marilyn en su estudio de Nueva York durante el rodaje de «The Seven Itch». 14 de septiembre de 1954

Richard Avedon, de rodillas dentro de la maqueta a escala de su exposición en la galería Marlborough Fotografiado por Jack Mitchell para «The New York Times». 
Nueva York, 27 de agosto de 1975



Publicado en Revista Foto nº143, noviembre 1994