jueves, 24 de julio de 2014

Noticias dibujadas desde la chatarra

 Jorge Carrión y Sagar Forniés plasman en un cómic su crónica sobre la crisis en Barcelona


TEREIXA CONSTENLA Barcelona 24 JUL 2014

Viñeta del cómic Barcelona. Los vagabundos de la chatarra, de Sagar Forniés.

En sus viajes, Sagar Forniés (Zaragoza, 1974) dibuja. En cuadernos irrepetibles que guarda para sí condensa lo que ve y lo que imagina: los rascacielos de Nueva York y sobre ellos King Kong y Spiderman. “Para mí el dibujo es la manera más bonita de mentir”, dice después de hablar de un álbum, Barcelona. Los vagabundos de la chatarra (Norma), donde ha dibujado las verdades que ha ido encontrando a lo largo de un año mientras pedaleaba por los subterráneos sociales de Barcelona y que se publicará en otoño.

Jorge Carrión (Tarragona, 1976), cuando viaja, escribe. Un día se hartó del cada día y se fue a recorrer el mundo. Voló en parapente, vivió en Chicago, estudió alemán en Argentina, merodeó por América del Sur. “Fue la mejor inversión de mi vida. Acabé mi tesis y volví sabiendo los libros que quería escribir”. Aunque no todos. Uno de ellos le aguardaba alrededor de su casa, en los intersticios urbanos donde se ganan la vida los que no pueden ganarse la vida. Jorge, o Jordi, se subió a una bici para seguir el rastro de chatarreros, que dejaban un hilo invisible que unía el puerto, almacenes ilegales y una vieja fábrica condenada a la demolición.


Viñeta sobre Vasile, de Sagar Forniés.

Dado que Carrión cree que “el nuevo" nuevo periodismo vive en el cómic (escuela Sacco y compañía) y que Forniés disfruta de los trabajos gráficos callejeros, resulta natural su colaboración para sacar adelante este álbum de periodismo ilustrado, aunque hasta entonces ni sus vidas ni sus trabajos se hubieran entrecruzado.


Viñeta de Sagar Forniés.

Durante meses pedalearon hasta dar con gentes como el rumano Vasile, un expresidiario con dificultades para salir adelante, o el senegalés Mamadou Kheraba Drame, que acabaría integrado en un proyecto artístico para la Bienal de Venecia. Se convirtieron en visitantes asiduos de una fábrica ocupada por más de 300 inmigrantes que habían convertido en su medio de vida el trasiego de residuos metálicos. No siempre eran bien recibidos, pero Forniés se parapetaba tras un arma más inofensiva que una cámara: un cuaderno. “Hubo momentos relajados y momentos tensos, gente cambiante, subidas y bajadas en el aperturismo. No se podían hacer fotografías, pero me dejaban dibujar. No se planteaban lo que era, les resultaba menos agresivo”, recuerda el ilustrador.

El resultado no se limita a un reportaje gráfico sobre el negocio chatarrero. El libro es también la crónica de un año en la vida de la ciudad, con sus cambios urbanísticos, sus convulsiones políticas y sus dentelladas económicas. Las tramas se entrelazan hasta tejer una telaraña de la Barcelona menos glamurosa. Un entretejido argumental que Carrión compara con la serie The wire.

Es uno de los primeros ejemplos de cómic periodístico creados en España. “Nos permitía hablar de alguien que nadie veía y que merecía la pena, y también nos permitía hablar de la crisis en Barcelona”, señala el guionista. “Nos encontramos zonas oscuras, entre legales e ilegales, aspectos narrativamente interesantes y socialmente tristes”, añade Carrión, que ya antes se ejercitó en búsquedas como la de los propios orígenes (en un libro donde juega con imágenes y recursos de Google rastrea su huella familiar en la Alpujarra granadina y en Australia. Un viaje detalla su investigación sobre la emigración española en las antípodas).

Carrión y Forniés son contumaces buscadores. El dibujante huye del encasillamiento: trabajó en proyectos escénicos con La Fura y la Orquesta Nacional de Francia, en la película de animación Chico & Rita, en publicidad y en cómics en los que invierte sus ratos libres. “No tenía antes interés por convertirme en un dibujante de cómic, ni lo tengo ahora. Intento mantener cierta versatilidad”. Jorge Carrión es, además de profesor y cronista, un escritor que explora nuevas fórmulas para acompañar a la literatura. Y un lector crónico que, en su salón, tiene este cartel: “Leerse todos los libros del mundo es imposible, pero hay que intentarlo”.

Barcelona. Los vagabundos de la chatarra saldrá en noviembre en Norma.

Jorge Carrión y Sagar Forniés

Bajo la piel (2005). Astiberri. Cómic de Sagar Forniés y Sergi Álvarez.
La brújula (2006). Berenice. Libro de viajes de Jorge Carrión.
La piel en la boca (2008). Libros del Zorzal. Crónicas de Jorge Carrión.
Dimas (2009). Astiberri. Cómic de Sagar Forniés con Andreu Martín.
Los muertos (2010). Mondadori. Novela  de Jorge Carrión.
El mundo perdido (2010). Astiberri. Sagar Forniés ilustra la obra de Arthur Conan Doyle.
Teleshakespeare (2011). Errata naturae. Ensayo de Jorge Carrión.
La ola perfecta (2012). EDT. Cómic de Sagar Forniés con Ramón de España.
Librerías (2013). Anagrama. Jorge Carrión. Ensayo.
Crónica de viaje (2014). Aristas Martínez. Jorge Carrión. Libro artístico.


El Pais 24 julio 2014

miércoles, 23 de julio de 2014

‘El club de la lucha 2’, en cómic y una década después del original


Chuck Palanhiuk ofrece detalles sobre el estilo y la ambientación de la secuela de su novela
"Mis personajes salvajes hoy serían terroristas"

EL PAÍS Madrid 23 JUL 2014

Una ilustración para el cómic que contará la secuela de 'El club de la lucha'. / DARK HORSE COMIC

La primera regla del club de la lucha es que no se habla del club de la lucha. Y la primera regla del Proyecto Mayhem es que no se hacen preguntas. ¿Pero cómo se puede cumplir con ambas obligaciones si el propio autor de la célebre novela las rompe? Porque el escritor estadounidense Chuck Palanhiuk ha ofrecido, en una entrevista con USA Today, los primeros detalles sobre la secuela que prepara de El club de la lucha, su mítico libro que fue llevado al cine por David Fincher. La nueva entrega sobre el mundo de Tyler Durden tendrá forma de novela gráfica, será publicada en 10 capítulos por Dark horse comic a partir de mayo de 2015 y estará ambientada una década después del final del libro. El propio escritor lo confirmó en su cuenta de Twitter.

El club de la lucha 2, que contará con las ilustraciones de Cameron Stewart, volverá a las vivencias del narrador –interpretado por Edward Norton en la película-, quien 10 años después se ha casado con la delirante Marla Singer y tiene un hijo de nueve años, Junior, del que es incapaz de cuidar. A la vez, el cómic regresa al pasado para investigar sobre el origen de Tyler Durden, el otro protagonista, irracional y salvaje, de la obra, al que puso cara en las pantallas Brad Pitt.


Más allá de unas cuantas declaraciones que acumulan spoilers para cuantos no hayan leído el libro o visto la película, Palanhiuk relata que el proyecto Mayhem también volverá a sus páginas, así como algunos de los personajes de la novela original. El autor asegura que consideraba El club de la lucha con una obra terminada, pero el tiempo y la edad cambiaron su perspectiva: “El libro contenía un discurso muy fuerte contra los padres –todo lo que pensaba que mi padre no había hecho junto con lo que mis colegas lamentaban de los suyos-. Pero ahora que tengo la edad que él tenía cuando yo le despreciaba he querido revisitarlo todo desde su perspectiva, mirar si las cosas eran mejores y por qué se repiten de esta manera”.

El escritor, que participará junto con Fincher el sábado en la Comic Con de San Diego en una conferencia sobre El club de la lucha, recuerda en la charla también el error que cometió en otra Comic Con, la de Nueva York del año pasado: “La cagué y anuncié que estaba preparando una secuela ante 1.500 frikis con móviles”. Así, el compromiso estaba asumido y ya no había vuelta atrás.

Cameron Stewart , también entrevistado por la revista estadounidense, asevera que el cómic "es tanto una secuela como una reflexión meta-ficticia sobre las reacciones culturales que suscitó El club de la lucha”. El dibujante desvela que su estilo tenderá hacia el “cartoon” ya que lo considera “más apropiado para la densidad de la historia y para algunos de sus momentos de humor absurdo”.

El Pais 23 julio 2014

No estás solo


El único guionista español de Batman desvela cómo es escribir una historia de para el superhéroe
Batman cumple 75 años

DAVID MACHO Montcada i Reixac 22 JUL 2014

La primera página del único cómic de Batman con guion y dibujo de españoles, David Macho y Rubén Pellejero.

Para algunos, es un icono, para otros, el personaje de las pelis; hay gente que recuerda con cariño la serie de televisión de los sesenta, y otros que aún veneran la serie de animación de los años noventa…

Para mí, Batman es un lienzo en blanco que permite contar casi cualquier historia. Digo casi porque, bueno, no vas a contar una historia en la que mata a 500 personas con un bazoca porque se aburre. Pero al margen de esas burradas, Batman ha protagonizado historias de serie negra, terror, cósmicas, y casi todo lo que se pueda imaginar. Mirad si es maleable el hombre murciélago, que hasta un servidor ha podido escribir una historia del personaje y no lo ha gafado para siempre.

Hasta donde yo sé, y que alguien me corrija si me equivoco, he sido el primer español en escribir una historia de Batman, un relato dibujado por el gran Rubén Pellejero y publicado recientemente en España por ECC ediciones en un libro titulado Batman: Black & white. Ojo, muchos artistas patrios habían plasmado las aventuras del caballero oscuro con su arte antes de esta historia. Gente como Carlos Pacheco, Ramón Bachs, Julián López, Carlos Rodríguez —y bastantes más con los que me disculpo por no nombrarlos a todos— han demostrado y siguen demostrando que el nivel artístico del cómic español no tiene fronteras. Pero estoy divagando.

La oportunidad de escribir Incluso en los peores momentos surgió de una anécdota que ya he contado alguna vez. En una comida en Zaragoza con Pellejero este me comentó que le apetecería dibujar alguna cosilla corta para la industria del cómic americano, aunque los superhéroes no le interesaban demasiado (Rubén, para quien no lo sepa, desarrolla su carrera habitualmente para el cómic franco-belga). De broma, le respondí: “Pero no dirías que no a Batman” y claro, su respuesta fue: “No, no, nadie dice que no a Batman”. Ni corto ni perezoso, al volver a casa llamé a Mark Chiarello, VP-Director artístico de DC Entertainment, y nada más empezar a contárselo, me espetó: “Perfecto, Batman: black & white, ocho páginas, blanco y negro, y sin prisas”, y añadió “Dame cinco minutos y te vuelvo a llamar”. Lo siguiente que supe es que me estaba diciendo que la historia la iba a escribir yo, a lo cual me negué un par de veces, porque yo esa llamada la había hecho como amigo de Rubén, y punto. Me insistió, y al final le dije que solo si Rubén lo aceptaba, que si no, nada, y Rubén, que es un santo varón, dijo que sí.


Otra página de la historia 'Incluso en los peores momentos' de David Macho incluida en 'Batman: black & white' con dibujo de Rubén Pellejero.

Como editor de la obra, Chiarello me pidió que enviara tres o cinco ideas para que él valorara y eligiera cuál podíamos hacer. Rubén y yo hablamos de ellas antes de enviarlas para asegurarnos de que sería algo que a él le apeteciera dibujar. Algo que tenía muy claro es que el que debía brillar era Rubén, no un seudonovato sin ínfulas de escritor ni demasiada práctica como yo, y creo que el resultado final no hace sino demostrar lo profundamente brillante que es Rubén, además de la inmensa paciencia que tuvo conmigo.

¿Y de qué va Incluso en los peores momentos, os preguntaréis? Pues sin destriparla demasiado (para una cosa que escribo me gustaría que la leyérais) es la historia de un hombre que lo ha perdido todo menos su dignidad, y que a cambio ha encontrado el más insospechado y fiel de los amigos, uno que nunca abandonará su lado. El nombre de nuestro protagonista es Atticus (homenaje a Atticus Finch, de Matar a un ruiseñor, mi libro y película favoritos). Atticus sobrevive en las calles como un vagabundo, sin perder la esperanza de recuperar su vida algún día. Es en este contexto, y en un callejón en el que Atticus se resguarda del frío, donde se topa con un malherido Batman al que uno de sus mayores enemigos está dando una soberana paliza… Y creedme, el héroe de nuestra historia no es Batman, precisamente. Al menos, no es el único.

Escribir una historia de Batman es una experiencia muy peculiar. Por un lado no quieres meter la pata y denigrar la trayectoria del personaje, pero en el fondo lo único que te importa es contar una historia decente. Preferí olvidarme de que era una historia de Batman y decidí que fuera un relato de superación, de supervivencia, pero por encima de todo, una historia de amistad que nos recordara a todos que, por mucho que podamos creer que estamos solos, siempre habrá alguien a nuestro lado cuando más lo necesitemos, te llames Batman, Atticus, o quien seas.

David Macho es representante de creadores y escritor ocasional.

El Pais 22 de julio de 2014

Batman cumple 75 años



Este miércoles 23 de julio se constituye como el 'Día Batman' en un gran evento en miles de librerías de Estados Unidos

ÁNGEL LUIS SUCASAS Madrid 22 JUL 2014

El Batman exclusivo para EL PAÍS que firma el dibujante Carlos Rodríguez.

“Es como un diamante irrompible. Lo podía estrellar contra la pared o el techo sin hacerle ni una muesca. Solo era cuestión de encontrar la faceta que nadie había usado nunca”. La cita, de tono reverente, casi religioso, es del guionista y dibujante Frank Miller (300, Sin city), probablemente la definición más célebre del justiciero de Gotham. Millonario play-boy por el día. Gárgola viviente, azote del mal por la noche. Batman. Un héroe humano entre el Olimpo de dioses del cómic. Un diamante de psique torturada que un sinfín de artistas ha reinterpretado en tebeos, películas y videojuegos sin descanso. Un mito que cumple ahora 75 años.

El año de sus 75 velas encuentra al caballero oscuro en la cúspide de su éxito, en pie y sonriente sobre una de las gárgolas de Gotham desde las que siempre ha velado a su ciudad. Le sobran motivos para estar de buen humor. Una nueva película en marcha, Batman vs Superman: Dawn of justice (2016), con la criticada elección de Ben Affleck bajo la máscara. La conclusión de la tetralogía del videojuego Batman Arkham, que lleva más de 12 millones de copias vendidas. Y un macroevento que se celebra hoy, rebautizado como Día de Batman, y que tiene a miles de tiendas de cómic en Estados Unidos coreando el cumpleaños feliz. Pero todo empezó como un sueño humilde. El sueño de un dibujante (Bob Kane) y un zapatero (Bill Finger).


1938. Una fiesta cualquiera en Nueva York. Finger y Kane estrechan por primera vez la mano. El encuentro es narrado al detalle en el libro Batman serenata nocturna (Timun Mas, 2014) de David Hernando (editor de Batman en España durante seis años) crónica del gran olvidado en la creación del personaje: el zapatero Finger. Hernando describe a un Finger retraído, apasionado del cine y de Mozart y a un Kane fascinado y rapaz que de pronto vio el negocio. Aquel tipo podía darle una fortuna si escribía los tebeos que él dibujara. Kane le ofreció el trabajo y Finger, que no había escrito aún ni una línea, aceptó. Sin saber que Kane ocultaría su importancia capital en la génesis del personaje y acapararía toda la fama. Agravio que DC enmendará hoy, incluyendo por primera vez la firma de Finger en una portada, la del número especial que conmemora el aniversario.


El batman original imaginado por Bob Kane que luego corregiría Bill Finger según lo muestra el cómic: 'Bill, the boy wonder'.

Salto en el tiempo a mayo de 1939. Detective comics #27, primera viñeta. Grandes letras blancas rezan: Batman. Una silueta recortada con lo que parece una capa desplegada y dos pequeñas orejas puntiagudas. Era el ser que evocó un diccionario de psicología consultado por Finger mientras él y Kane, desesperados, intentaban salir del aprieto de crear un nuevo superhéroe después de que Superman hubiera arrasado. “Kane quería crear una copia de Superman. Pero Finger se empeñó en hacer algo mucho más oscuro. Quería a un detective”, desvela Hernando. El diseño original de Kane lejos estaba de la figura icónica mundialmente conocida. Un tipo vestido de rojo, con dos alas de murciélago surgiéndole de la espalda, antifaz y la cara descubierta. Boceto que Finger corregiría hasta la saciedad, inspirándose en otro personaje de seriales muy popular, La sombra, hasta dar con esa silueta que se vislumbraba en la primera viñeta.


Primera página de Batman en el cómic, las viñetas que abren el 'Detective comics #27'.

Los años cuarenta fueron de esplendor para el cruzado oscuro. Nacieron el Joker, Enigma, Dos-Caras o Catwoman, villanos que tenían mucho más que ver con Jung o Freud que con la ciencia ficción desbarrada a la que se enfrentaban otros superhéroes. Nació también el origen del personaje, una de las génesis más dramáticas de un superhéroe. A la salida del cine con sus padres, un chaval hijo de millonarios, Bruce Wayne, se queda huérfano por la codicia de un vulgar ladrón. Dos disparos acaban con sus papás. Son las viñetas del origen del personaje en Detective Comics #33 (1939). De nuevo, una idea de Finger. Las bases del éxito estaban asentadas y todo parecía ir sobre ruedas para el justiciero oscuro. Pero la psicología, que tanto había dado a Batman, estaba a punto de cobrarse su peaje.

“Miles y miles de puestos de trabajo perdidos. Una censura brutal. Fue una debacle. La mayor crisis de la historia del cómic”. Habla Dennis O’Neil (Missouri, 1939), guionista y editor de Batman durante tres décadas. La hecatombe a la que se refiere fue la publicación del best-seller de Fredrick Wertham Seduction of the innocent (Rinehart & Company, 1954), un volumen en el que este psicólogo de raíces alemanas señalaba a los tebeos como uno de los mayores culpables de la alta delincuencia juvenil en Estados Unidos. O’Neil subraya la magnitud de la catástrofe: “Se llegaron a quemar pilas de tebeos en las calles. Se cerraron muchísimas colecciones y la mayoría de las editoriales. El cómic estuvo a punto de morir. De los superhéroes, solo Superman y Batman aguantaron”.

Un libro de psicología provocó la mayor crisis del cómic al acusarlo de corromper a la juventud
Pero de qué manera. Los años cincuenta son los años de oprobio para el personaje. De contar con Robin, pasó a tener una Batfamilia, Bat-perro incluido. De enfrentarse a villanos tan tortuosos como Dos Caras o el Joker, a luchar en otros planetas contra alienígenas. Un botón de lo que era el Batman de aquella época. Portada del Batman # 97 (1956): Batman y Robin con matraces y tubos de ensayo mirando a Bat-Perro que tiene en las fauces una foto de sus identidades secretas. Robin: “¡Mira! ¡Una foto de Bruce Wayne y Dick Grayson, Ace ha descubierto nuestras identidades secretas!”. Batman: “¡Va a ser un gran detective!”.


Portada del 'Batman #97' en la que se ve la sagacidad del detective 'Bat-Perro'.

Los sesenta fueron un años de asomar la cabeza. Y el primer paso en el futuro del personaje y de toda la industria del cómic: ser laboratorio de ideas para lo audiovisual. El 12 de enero de 1966 se emitía el primero de los 120 episodios de Batman, serial para televisión protagonizado por Adam West. Su espíritu era muy camp, en la línea festiva del Batman de aquellos años, pero normalizó la presencia del personaje y de sus villanos. “Se produjo una retroalimentación entre la serie y el tebeo que luego se repetiría con las películas. A la gente de Hollywood solo le interesaba porque era algo con lo que podía hacerse mucho dinero, pero contribuyó a sacar el cómic del ostracismo”, explica O’Neil. El éxito del serial pavimentó la nueva edad dorada que estaba a la vuelta de la esquina.

Batman, veintipocos años, en una Gotham llena de putas, brutales bandas callejeras y policía corrupta. Batman, 50 años, en un futuro distópico estilo Blade runner. Entre estos dos, el chaval sin experiencia (Batman: Año uno) y el maduro que colgó la capa y vuelve años después (Batman: El regreso del caballero oscuro), se fraguó gran parte del boom artístico y comercial del tebeo americano en los años ochenta. Su autor, Frank Miller, un artista, por aquella época, kamikaze, que ya había revolucionado Daredevil, algo así como el Batman de Marvel, y que tenía una idea muy clara de cómo mezclar la reflexión sociopolítica, el futuro orwelliano y la violencia con los superhéroes.


Portada de 'El regreso del caballero oscuro', la distopía futurista con Batman de Frank Miller.

Pero Miller, que se llevó todo el mérito, se benefició del trabajo de desbroce que en la década anterior había asumido Dennis O’Neil como editor y escritor y Neil Adams como revolucionario artista. O’Neil explica cómo dinamitó el personaje: “Me dieron carta blanca. Bill Finger me pasó el testigo y pude tomar decisiones radicales. Primera, Batman en solitario, ni Robin, ni nada. Segunda, los villanos clásicos y oscuros tomaban el protagonismo”. Y un tercer ingrediente para la fórmula mágica: riesgo artístico. De diciembre de 1988 a enero de 1989, O’Neil encabezaría una apuesta radical: Una muerte en la familia. Los lectores, marcando el 1-900-720-2666, debían decidir si el segundo Robin, Jason Todd, debía morir o vivir. 5.271 dijeron que no. Pero 5.343 dieron el sí. El Joker, armado con una palanca de hierro, golpea hasta la muerte a Robin. “Fue la primera vez que sentí el tebeo como algo más que un trabajo. Me di cuenta de que realmente teníamos un impacto emocional enorme en nuestros lectores, de que estábamos haciendo arte”, recuerda O’Neil, emocionado. Resultado, que Hollywood puso el foco sobre Batman, Tim Burton dirigió Batman (1989) y la era del blockbuster superheroico arrancaba.

Frank Miller revolucionó Batman con un cóctel de sociopolítica, futurismo 'orwelliano' y violencia
Hay un puente diáfano que conecta el Batman de 1989 con la reciente trilogía de Christopher Nolan que ha amasado casi 2.000 millones de euros y la situación del personaje hoy en día. La sombra del poder de Hollywood se extiende sobre el cruzado oscuro. A la vez, el videojuego hace una doble pinza con un éxito que vuelve a dejar pequeño todo lo que puede conseguirse en el tebeo. Una película como El caballero oscuro: la leyenda renace (2012), la más taquillera de las nueve películas del personaje, recaudó más de 800 millones de euros. Cifra muy por encima del valor de toda la industria del cómic (menos de 600 millones de euros anuales).


“Es un riesgo muy grande y creo que puede tener un efecto terrible sobre la libertad de los guionistas. Me da mucho miedo”, afirma Brian Azzarello, uno de los creadores que más han revolucionado el personaje en los últimos años, especialmente en Batman: knight of vengeance (2011) una historia en la que los padres de Bruce Wayne sobreviven y se transforman en Batman y Joker. Otros, como Dennis O’Neil o Katie Kubert, la primera mujer en ser editora del personaje, lo ven con más optimismo: “Somos su laboratorio de ideas. El cómic siempre ha sido donde se fraguan las revoluciones que luego llegan al cine”, afirma Kubert. O’Neil es menos romántico: “Les sale bien usarnos como storyboard, porque cuando pones doscientos millones de dólares sobre la mesa no te puedes arriesgar a probar qué tal sale”.


Si a Batman podrá cumplir otros 75 años, queda al albur. Pero los creadores confían en que así sea. “Claro que puede reinventarse otra vez. Superman es mucho más rígido. Pero Batman siempre puede renovarse”, afirma Azzarello. Neil Gaiman, que escribió la muerte definitiva de Batman en Whatever happened to the caped crusader? (2009), lo ve de abuelete centenario por una razón muy sencilla: “Batman funciona. Todo en él encaja. El traje encaja. Sus orígenes encajan. Y hay algo más. Superman viene de un planeta que voló por los aires. Así que cada día que la Tierra continúa intacta, Superman va un paso por delante. A los padres de Batman los asesinaron. Así que cada día que sale a luchar, va un paso por detrás”.

 El Pais 22 julio 2014

Batman, por Bill Finger



David Hernando, erudito en el personaje, explica la importancia en su génesis de este guionista

Batman cumple 75 años

DAVID HERNANDO Madrid 22 JUL 2014

Portada de 'Bill the boy wonder', cómic-biografía de la figura de Finger.


Portada del libro 'Batman: serenta nocturna' de David Hernando, retrato del cocreador de Batman Bill Finger.


Nadie sabe quién es. Pero todo el mundo conoce su obra.

Batman es uno de los personajes más reconocidos e importantes de la cultura popular de nuestro tiempo. Con 75 años recién cumplidos, el caballero oscuro ha arrasado en los cómics que le vieron nacer, así como en cine, televisión, animación y videojuegos. El símbolo del murciélago es a día de hoy un icono cultural en el que todo el mundo reconoce a Batman. Sin embargo, Bill Finger, su auténtico creador, ha permanecido en el más absoluto de los anonimatos hasta ahora.

Bill Finger nació en 1914 y tras ver frustrados sus sueños por la Primera Guerra Mundial, después de pasar la gripe española, un brote de escarlatina y la crisis económica de 1929, se resignó a aceptar trabajos temporales uno tras otro, sin atisbo de futuro. Si durante el día vendía zapatos, por la noche dejaba volar la imaginación con libros o películas. Su mayor sueño era escribir, pero carecía de contactos y de recursos... al menos, hasta que conoció a Bob Kane, vecino del barrio que dibujaba para la editorial DC Comics. Kane, cuyo mayor talento siempre fue descubrir el talento ajeno, enseguida se percató de lo valioso que podría ser Finger. A su vez, Bill vio en Bob la puerta hacia lo que siempre había soñado: Kane le propuso formar equipo y tras algunas colaboraciones llegó el momento que ninguno de los dos podía prever: Superman apareció por primera vez. Y lo cambió todo.


Cuatro fotos de familia de Bill Finger, incluídas en el libro 'Batman: serenata nocturna' de David Hernando. / ATHENA FINGER Y MARC TYLER NOBLEMAN

En junio de 1938, el hombre de acero supuso un éxito arrollador e instantáneo. De nuevo, esto fue algo que a Kane no le pasó desapercibido. En una reunión con su editor se enteró del dinero que ganaban Jerry Siegel y Joe Shuster, creadores de Superman, y de las ventas millonarias del personaje, y supo sin atisbo de duda que era eso lo que había estado buscando toda su vida. Le prometió a su editor un nuevo superhéroe para el lunes siguiente, corrió a casa para hacer unos bocetos de un hombre pájaro con alas de murciélago, antifaz y traje rojo, y salió disparado a ver a Finger para que escribiera el guion.

Pero Finger no se limitó a escribir. Propuso cambios en el diseño de Kane a sabiendas de que una creación desde cero era lo que siempre había anhelado. Como la base sobre la mesa era Superman, Finger se decantó por algo totalmente opuesto: si Superman representaba la luz, era alienígena e iba con la cara descubierta, el suyo sería oscuro, humano y llevaría una capucha. Al desechar las ideas originales de Kane, Finger modificó las alas por una capa cuyos bordes recordaran a un murciélago, añadió guantes para no dejar huellas y hasta creó la identidad civil de Bruce Wayne. Cuando Bill Finger y Bob Kane crearon a Batman, no podían imaginarse que estos personajes seguirían presentes en la mente de medio mundo, pero lo que resulta difícil de imaginar es cómo Bob Kane fue capaz de no mencionar nunca a Finger cuando presentó la idea ante la editorial y firmó su contrato en solitario.


El nuevo número de 'Detective comics #27', que conmemora el 75º aniversario de Batman y contiene por primera vez la firma de Bill Finger.

Hoy este gran olvido se repara en parte. En la portada del nuevo Detective Comics # 27 que conmemora el aniversario, una nueva firma aparece. La firma de Bill Finger. Ya solo falta que a esta le acompañe el título de cocreador. Pero la tónica habitual con este guionista ha sido ignorarlo, pese a las creaciones que añadió Finger, como el Comisario Gordon, Joker, Robin, Dos Caras, Acertijo, Catwoman, Pingüino o la ciudad de Gotham, jamás vio su nombre impreso en un cómic del personaje.

Finger escribió al héroe durante 25 años, hizo guiones para televisión (incluso dos capítulos de la serie de los años sesenta de Batman) y creó otros personajes de cómic, pero se notaba que su mayor explosión creativa iba siempre asociada al Caballero Oscuro. Cuando murió en 1974, algunos lectores eran conscientes de su valía pero no ha sido hasta bien entrado el siglo XXI que más gente aboga por el reconocimiento a Bill Finger, como en la convención de cómics de San Diego donde se entrega cada año un premio al mejor guionista dedicado a su nombre. El propio Kane llegó a declarar, 15 años después de la muerte de Finger, que su antiguo amigo debería haber tenido crédito y que de haberlo sabido entonces, habría pedido incluir su nombre. Aunque no hay que olvidar que Bill tiene su parte de culpa al no haberse impuesto cuando pudo, el desagravio que le hizo Bob Kane se mantiene como una de las grandes injusticias del mundo literario contemporáneo.

David Hernando fue editor de Batman durante seis años y autor del libro sobre Bill Finger Batman. Serenata nocturna.


El Pais 22 julio 2014

martes, 22 de julio de 2014

Fascinación y nostalgia por Carlos Portela





-Avanzó con sumo cuidado. 
Apostaría a que está lleno de trucos...
Carlitos Paz a su cabra Aníbal

Cuando comencé a leer tebeos, y de esto hace ya bastantes años, me resultaba francamente difícil aburrirme con cada nueva serie o personaje que llegaba a mis manos. La emoción que suponía adentrarme en nuevas aventuras acompañando a mis personajes favoritos no tenía rival en las pobres ofertas de otros medios en los que, las más de las veces y sin llegar a motivarme en gran medida, la experiencia debía ser compartida en origen. La lectura de un nuevo álbum de SPIROU, una nueva aventura de MANDRAKE o un nuevo episodio del anárquico, por su peculiar distribución, KAMANDI, me brindaron algunos de los mejores momentos de mi nada traumática infancia. Eran tiempos de fascinación.
Con el paso del tiempo, el incremento de la afición y de las posibilidades económicas, mi interés medró a la par que mis lecturas y mi colección: pero si bien los superficiales conocimientos que del tema poseía se iban, paulatinamente, acrecentando, la capacidad de asombro y disfrute mermaba de forma paralela, al tiempo que sólo de vez en cuando y en momentos muy señalados, me embargaba de nuevo esa sensación tan particular y tan bien conocida por mí que había hecho 
de la historieta mi gran afición.




Hoy en día encontrar algo que me dispare las cejas me parece tan improbable como que alguien baile la música del Telediario, -como se dice vulgarmente-; y así he vuelto poco a poco la vista atrás en busca del tiempo pasado, que no perdido, tratando de refugiarme en ese arma de doble filo que es la nostalgia. La nostalgia nos hace seguir leyendo series y autores que ya no son lo que eran cuando nos acercamos a ellos por primera vez, más que frecuentamos fielmente con la esperanza de que lo que fue pueda seguir siendo, negando aún asi la evidencia. Por suerte todavía persisten obras que mantienen, pese a haberse desplegado en el tiempo, idéntica frescura a la de sus comienzos, arrojando de tal modo algo de luz a tan sombrío panorama.


A pesar de todo he seguido estando al día, esperando que llegue algo o alguien que me devuelva la fascinación perdida, la ansiedad de la espera de una nueva entrega o la incertidumbre de qué llegará mañana. Me he topado, casi por casualidad, en esta espera constante con algo que sin embargo apenas había tenido en cuenta: el hecho de que un autor, considerado de "vanguardia", utilizando esquemas narrativos más o menos actuales, me provoque idéntica suerte de impresiones que obras leídas por primera vez hace más de quince años. La DOOM PATROL de Grant Morrison es ante todo lúdica: Fantasía desbordada para nada gratuita; un lugar donde puede ocurrir cualquier cosa y probablemente ocurrirá. Historias donde se falsifican los distintos medios artísticos y se reinterpretan los elementos robados, haciendo de la falsificación un elemento de doble traducción, bien por el mero cariz de copia, con lo que en este particular tiene de jeribeque, bien resaltando la intencionalidad del juego que propicia el desarreglo del plagio donde sin duda el guionista consigue su sello distintivo.


Habitualmente el público al que se destinan este tipo de productos oscila en una banda que abarca de los 14-15 hasta los 24-25 años, por lo que no suele ser precepto obligado la inclusión de relaciones a otros estadios artísticos. Siendo asi, el que se dé por conocido el marco referencial sobre el que se sustenta la imposible realidad de las historias, conviene al lector un mínimo bagaje que va más allá del protolenguaje de guiños que suele contentar a los "iniciados" del medio, revertiendo en el reconocimiento al lector de una mínima base intelectual que le posibilita desentramar las legítimas claves de la trama, hecho que honra al guionista.
Sentada ya la inteligente arquitectura de la serie, queda ahora por ver hasta qué punto ésta se desarrolla con eficacia. Contrariamente al curso seguido por sus congéneres, Morrison opta por la recuperación de la nostalgia; y valiéndose de la exageración, de la ingenuidad y del sentimiento cómico de la tragedia. Me explico: no es la situación en la que se hallan los personajes cómica, sino que lo que la provoca se esconde bajo este disfraz; es el desenfreno de la teórica inocencia infantil, en esta ocasión todo momento bajo vigilancia, lo que retrae el candor y la puerilidad, manteniendo intacto el sabor nostálgico. Elude, un gran acierto por su parte, la aproximación obsesiva al realismo en el género, tan en boga últimamente, debido, sobre todo, a un intento de intelectualizar este tipo de historias, error de concepto, puesto que una serie como ésta si se intenta racionalizar acaba por mostrarse francamente estúpida, a lo que Morrison opone la miscelánea de medios que efectivamente se está erigiendo como una de las alternativas más válidas entre las diversas lineas de investigación que se intentan desarrollar a través de este soporte, aunque no sea precisamente de las más populares.





A lo comentado antes, cualquiera que sea capaz de leer algo más de lo que tiene exactamente delante puede llegar. Por ello es por lo que tal y como está el mercado no acabo de comprender muy bien cómo le permiten a Morrison hacer lo que hace, a todas luces anticomercial, y además le dan mano libre para la reconfiguración de las portadas, por cierto preciosas, sin el más mínimo toque de atención. Pienso que por suerte para nosotros, lectores, la singular configuración del mercado del comic book americano concibe que cuando una serie ronda la cancelación obligada por la carencia de ventas se invita al autor-autores encargados a usar todos los medios a su alcance para eludir el descenso al limbo de las carneo appearance. Condición gracias a la cual puede explicarse que muchas de las mejores aportaciones de los ahora renombrados artistas del género se hayan producido en series que distaban del apelativo de estrellas de la casa.


Olvidándonos ahora de aspectos globales: DOOM PATROL resulta fascinante porque los personajes son a cada cual más raro, las situaciones beben en los mitos de la infancia, las historias son extravagantes y los antagonistas |Ah! son lo mejor de la serie, completamente desquiciados. Sinceramente, que esta etapa de la serie pase a la historia del comic book, que reciba una lluvia de premios o que se convierta en best-seller me importa bien poco. Lo que realmente me preocupa es que siga como hasta la fecha, aportando la dosis de locura necesaria para que todos aquéllos que seguimos este género podamos mantener la cordura y la fe.




Por último, hay algo más que ha provocado que la fascinación vuelva a ser algo asociado a la historieta para mi: no se publica en España, por lo que no tendré que aguantar dudosas traducciones del falso Thomas DeQuincey ni estúpidas preguntas sobre qué es el Dada, qué es un desdoblamiento múltiple de personalidad o quién era Piranesi. De verdad, gracias.

Como decía al principio, hoy en día en contadas ocasiones disfruto de manera especial con algún comic. No afirmo que DOOM PATROL sea la mejor serie del mercado, pero, parafraseando a Borges, diré que, al igual que cada libro tiene un lector determinado y no todos los libros han de ser leídos por la generalidad, lo mismo ocurre con las historietas, y si bien esta serie no está llamada a ser un éxito masivo, sí lo está para que yo siga prefiriendo la historieta a las demás formas de expresión.

Carlos Portela


 Publicado en Urich nº14 MAY-JUN 1990


Mark Buckingham Gallery


Vamos a la wikipedia (versión española) aquí, y encontramos algunos datos biográficos (en la versión inglesa es más exhaustiva, aquí ), algo más personal en su página de facebook, aquí. En definitiva otro autor de comics, otro más, llegado de las Islas Británicas, para alimentar una industria que necesita de autores muy completos.


















lunes, 21 de julio de 2014

Robert Crumb se muestra al natural

 Un autorretrato de Robert Crumb. LA OPINIÓN



Gallo Nero publica R. Crumb. Entrevistas y cómics, una oportunidad única de conocer a este autor totémico

POR MIGUEL FERRARY

■ Desprejuiciado, mordaz, provocador y genial, Robert Crumb es uno de los gran¬des autores de cómics actuales y creador del comix underground en los atribulados años 6o. Este autor, amante de la sátira, cuenta con una legión de seguidores -aunque él asegure que son menos que en los años 70, cuando estaba en la cúspide- y una amplia ascendencia sobre autores posteriores. Su estilo ha creado escuela, pero su forma de afrontar los temas, tan alejado de los corsés que impone la industria que cada viñeta es un soplo de aire fresco. Incluso aquellas que fueron hechas hace 50 años y mantienen ese aire provocador.

Conocer a este personaje es un viaje fascinante que nos facilita la editorial Gallo Nero con la publicación R. Crumb. Entrevistas y cómics, en el que se recoge una serie de largas entrevistas en las que este autor no renuncia a ninguna respuesta.Se muestra con una desnudez brutal, reconociendo lo que debe su obra al consumo de LSD en los años 60 y 70, en los que solía estar casi todo el tiempo colocado.

Religión, música, su obsesión por las mujeres grandes, el sexo, las relaciones con su atípica familia, drogas, el mundo del cómic, política, vida personal, experiencias o su opinión sobre otros autores de cómic pasan por el tamiz de la visión poco convencional de Crumb. De hecho, conocer de primera mano las opiniones de este autor permite entenderlas claves de su obra, de personajes como Fritz the Cat o Mr. Natural, entre otros.


ROBERT CRUMB
R. Crumb. Entrevistas y cómics
Traducción de Josep Borillo
GALLO NERO. 24 €

R. Crumb aporta al lector de cómic un material de gran valor sobre la vida de este autor, pero también de una época de esplendor del cómic underground, que planteó caminos expresivos y mensajes nuevos ante la industria convencional.

Es la primera vez que se traducen estas entrevistas al español, con una edición que Gallo Ñero ha trabajado con mimo y que encuentra el complemento perfecto en las viñetas que salpican las entrevistas. Su lectura romperá moldes como sólo Crumb ha hecho durante los últimos 50 años.

Crumb en primera persona
Pocos dibujantes han tenido tanta influencia sobre nuestra manera de ver el mundo como Robert Crumb, el artista que dinamitó los tabúes culturales y sexuales en la década de los 60 con su pionera labor en el comix underground.

La Opinión de Málaga sabado 12 de julio de 2014

domingo, 20 de julio de 2014

FERNANDO VICENTE en Babelia





Colaborador habitual con El Pais, a partir del año 2000 el ilustrador Fernando Vicente comienza a realizar portadas para el suplemento literario de el periódico El Pais, Babelia. Hace poco, el periódico dispuso, en un archivo en su página web, de todas las portadas del suplemento y he recogido las que Fernando Vicente realizó. Por cierto, nada de orden de ningún tipo, bienvenidos al caos. 

El suplemento, que ha ido ganando en color, al pasar de un bi-tono en sepia (desde que yo lo conozco) hasta unas magníficas reproducciones de todo color, que el ilustrador ha sabido aprovechar. La primera en la lista es la última aparecida.

Retratos, composiciones, collage, cartografias increíbles, portadas de libros que nunca llegaron a realizarse pero que nos gustaría, la ilustración dedicada a las letras. Todo un placer.









Ocho apellidos galos


'Astérix y Obélix' es un tebeo más actual que nunca, porque no dejan títere con cabeza con sus ironías sobre los europeos

GUILLERMO ALTARES Madrid 19 JUL 2014 -

Viñeta de Astérix y Obélix que se publicó en el primer número de Pilote.

Este invierno coincidieron en París dos exposiciones de historietas excepcionales y, aparentemente, opuestas. Una, en la Biblioteca Nacional de Francia, estaba dedicada a Astérix y Obélix, el tebeo más francés posible, con sus galos bigotudos y sus banquetes de jabalíes. Otra, mucho más modesta, recorría en el Museo Nacional de la Inmigración de París la relación entre el cómic y la inmigración. Esta última mostraba exactamente todo lo contrario a la idealización nacionalista de Astérix: Francia como producto de un cruce de culturas, como un crisol. "Nuestros ancestros no eran todos galos", era el cartel que recibía a los visitantes. El poder de los personajes creados en 1959 por René Goscinny y Albert Uderzo es tan rotundo que forman parte del imaginario europeo como si fuese una referencia real, como si, efectivamente, la poción mágica se pudiese comprar en las farmacias. El escritor, dramaturgo y cineasta Marcel Pagnol, autor de obras que todos los estudiantes franceses leen en el bachillerato, afirmó después de conseguir un cameo en La vuelta a la Galia de Astérix: "Ahora sé que seré inmortal". Sólo ocho años después del nacimiento del tebeo, una encuesta reveló que dos de cada tres franceses lo habían leído.


Sitio oficial de Astérix y Obélix

Astérix el galo, el primer volumen de la saga, salió a la calle con 6.000 ejemplares. Poco después, con la producción a toda máquina, a un ritmo de dos tebeos al año a partir de 1965, superaba el millón de ejemplares sólo en la primera edición francesa de cada título. El último, Astérix y los Pictos, el primero que ya no firman ni Uderzo, que ha decidido retirarse a sus 87 años y que además está metido una siniestra pelea familiar, ni Goscinny, que murió en 1977 a los 51 años de un infarto, volvió a convertirse en un éxito pese a que está a años luz de los grandes títulos de la saga. En total, se han vendido 300 millones de álbumes en 57 lenguas.

La especialista en el mundo romano de la Universidad de Cambridge, Mary Beard, se preguntaba en su último libro, La herencia viva de los clásicos, sobre el motivo del éxito de Astérix y también sobre la dificultad para exportar la historieta a Estados Unidos, uno de los últimos lugares de Occidente inmunes a la poción mágica y, en general, a la línea clara europea. "Astérix es indómitamente europeo", explicaba Beard. "El legado del Imperio Romano proporciona un marco dentro de la cultura popular para que los diferentes países europeos hablen sobre cada uno de ellos, sobre su historia y sus mitos compartidos". Como dirían los Monty Python, el éxito del pueblo de los galos se explica por lo que han hecho los romanos por nosotros, por la huella, cultural y no sólo lingüística, que Roma dejó detrás.


Beard señala que la serie explota la relación de los nacionalismos con los enemigos de Roma, desde Butica hasta Viriato, y que, desde su nacimiento, ha sido sometida a interpretaciones políticas, más o menos forzadas. De hecho, en Francia los indomables galos son utilizados por todos los campos, por el lepenismo como un símbolo de la resistencia de las esencias francesas contra cualquier cosa que venga de fuera (ya sean inmigrantes o quesos); pero también son utilizados como símbolo de la tolerancia frente a cualquier idea imperial y como un canto a la solidaridad (los galos se pasan la vida ayudando a cualquier que pasa por la aldea). "Los niños que leen Astérix se proyectan en un pasado en el que existe un pequeño pueblo que resiste ante un imperio invasor. Tengo que confesar que me imaginaba la historia así: gente que trataba de defender su cultura, su forma de vivir y que tenían una poción mágica para poder hacerlo", explicaba el exfutbolista Lilian Thuram, presidente de la fundación Educación contra el racismo, en el magnífico catálogo de la exposición de París, Astérix de A à Z.


La primera historieta de Astérix aparece en 1959 en la revista Pilote.
Sus creadores, el guionista René Goscinny y el dibujante Albert Uderzo firmaron 24 álbunes juntos. Uderzo firmó siete en solitario.
El último tebeo es Astérix y los Pictos, en el que ya no participan ninguno de los dos creadores originales. 

Astérix ha desarrollado un lenguaje propio, ha logrado que todos nos hayamos caído dentro de la marmita cuando éramos pequeños. También funciona porque es una especie de Ocho apellidos vascos europeo: sabe reírse con una hábil mezcla de mala leche, cercanía e ironía de todos los tópicos de Europa, desde el secreto bancario suizo hasta la toxicidad de los quesos corsos, la pésima comida inglesa o la tozudez española (la relación de Obélix con Pepe en Astérix en Hispania se encuentra entre los mejores momentos de la serie). Pero, por encima de todo, el secreto de Astérix es muy sencillo: es muy bueno. Los dibujos son magníficos, los chistes son descomunales y no envejece, más bien todo lo contrario. La residencia de los dioses, un álbum del que se estrenará una versión cinematográfica en Navidad, comenzó a publicarse por entregas en marzo de 1971 en la revista Pilote. Relata la nueva estrategia de César para acabar con los irreductibles galos: construir una urbanización de lujo. Sólo Panorámix, Astérix y Obélix se dan cuenta del peligro que representa la repentina riqueza que llueve sobre la aldea y anticipan el estallido de la burbuja inmobiliaria. Sólo el ladrillo provocó que el cielo cayese sobre sus cabezas (y sobre las nuestras).

El Pais 19 julio de 2014