lunes, 8 de diciembre de 2025

Asterix en Lusitania

Obélix nos pone melancólicos

Escrito por Paco Cerrejón el 8 diciembre, 2025




La saudade portuguesa ocupa un buen número de viñetas de la última aventura del pequeño galo irredento e invade al fuertecito de Obélix y en buena medida también al lector cuando piensa en la prematura pérdida de Goscinny,  guionista primigenio y cocreador de la serie junto al dibujante Uderzo.

Astérix en Lusitania, pertenece dentro de la estructura argumental de la serie, al subgénero de viajes, aquellas aventuras en las que nuestros galos salen de su aldea y que sirve a los autores para dar un soplo de aire fresco a la serie y mostrar tanto nuevos escenarios como nuevas excusas para los gags, sobre todo para los que juegan con los tópicos de lugares visitados. Se trata nada menos que el 41º álbum protagonizado por los irreductibles galos. En esta ocasión repite a los guiones Fabcaro, quien sustituyó en la entrega anterior, El Lirio Blanco, al guionista elegido por el propio Uderzo para la continuación de los cómics, Jean-Yves Ferri. De los dibujos, también elegido por Uderzo, se encarga Didier Conrad, con un estilo extremadamente cercano al del propio padre gráfico de los personajes, aunque, ay, no es lo mismo.

En esta ocasión con la excusa de un nuevo abuso por parte de los invasores romanos, Astérix y Obélix visitan Lusitania, nuestro actual Portugal. Aprovechando a un lusitano que aparecía en el el álbum La Residencia de los Dioses, Fabcaro lleva a los dos galos a la costa lusitana, para rescatar a un honrado productor de Garum, esa salsa de pescado macerado que era uno de los productos gastronómicos más valorados y apreciados de la Roma clásica. Así, en las 48 páginas del cómic los autores se las apañan para meter fados, bacalao, pastelitos de nata y sobre todo la saudade portuguesa, esa extraña melancolía tan presente en escritores como Pessoa y por supuesto poción mágica, romanos, tortazos a mansalva y hasta el propio César. En definitiva un tebeo más Asterix, lo que no es poco pero empieza a no ser mucho.

Sobre todo porque la obra Por Tutatis de Lewis Strondheim demuestra que el universo galo de Goscinny y Uderzo puede dar aún mucho juego. Si bien es cierto que la propuesta de Trondheim no se sitúa dentro del canon (de hecho, como dice la portada, realmente no es una historia de Astérix) y puede ser demasiado arriesgada para satisfacer las necesidades comerciales de la serie, es cierto que abre puertas a ampliar creativamente el universo de Astérix. Incluso otros renaceres del cómic franco belga como el realizado con el origen de Spirou por Emile Bravo, absolutamente respetuoso con el personaje pero original tanto narrativa como gráficamente, manteniendo la personalidad del autor, demuestran que el abanico de opciones es mayor que la mera cuasi repetición de esquemas.

Estas continuaciones del personaje que nos ocupan va camino de convertirse en una franquicia más cercana a la estructura industrial del cómic superheroico que a la explosión de creatividad del cómic franco belga de los 60. Lo cual no tiene porque ser malo de entrada, siempre que los autores puedan aportar a la serie su personalidad creativa y su talento sin cortapisas ni losas de criterios editoriales. No trato aquí de plantear una lucha a muerte entre el cómic industrial y el artístico, sino más bien de plantear que un equilibrio entre las necesidades comerciales y la creatividad puede ser beneficioso a medio y largo plazo para series como esta. La repetición de esquema, por muy exitosos que hayan podido llegar a ser, pueden acabar con la gallina de las viñetas de oro.

Cuando entramos en la aventura lusitana de Astérix, Obélix e Ideafix nos encontramos con un correcto guión de Fabcaro, capaz de actualizar el típico humor de la serie, jugando con los diferentes tipos de gags y de situaciones conocidas, creando una narración ligera y divertida aunque predecible y sin sorpresas. El dibujo de Conrad, siguiendo a rajatabla el de Uderzo, aunque con el trazo ligeramente más abierto, aporta continuidad también en la narrativa, que fluye sin tropiezos reseñables y tampoco sin alardes, con un ritmo lineal, a veces monótono, sin apenas golpes de efecto. El color a cargo de Thierry Mébarki cumple fielmente con el cargo de imitar la gama de los álbumes clásicos sin que se note lo digital en absoluto. Se trata por tanto de una lectura ligera, agradable, sin sobresaltos y que provoca alguna sonrisa y una buena dosis de nostalgia. A los fieles lectores de Astérix que crecieron con el trabajo de Goscinny y Uderzo les sabrá a poco y a las nuevas generaciones les entretendrá y puede que les enganche.

Aunque no creo que suceda, quizás este cómic pueda servir para poner el foco en el cómic portugués, tan falto de atención de cariño y que como el español se ve aplastado por la ingente marabunta de novedades de allende sus frontera, dejando a sus autores con pocas opciones de crecimiento comercial. Por pedir, que no quede.

Revista Mercurio

Amor secreto

En las páginas de aquel diario se escondía una historia que merecía ser contada

05 de diciembre 2025 

El azar a veces nos conduce por caminos de lo más inesperado. Y si no, que se lo digan a Kim, autor de este cómic. Aficionado a visitar mercadillos, rebuscando entre montones de libros, se encontró con un objeto que destacaba entre el resto.

Era un diario que, una vez leído, sumergió al autor en unos años ya lejanos, los treinta, en los que España, y ese caso concreto, Barcelona, conocería en poco tiempo los rigores y el terror de la Guerra Civil.



Ficha
El diario de la señorita Litgi

Autor: Kim Aubert

Tapa dura

Color

128 págs.

24.95 euros

Norma Editorial


Pero la verdadera protagonista de este relato es aquella que plasmó sus pensamientos y deseos en las hojas del diario, Mercé Litgi, una joven de buena familia que se enamoró perdidamente de un hombre varios años mayor que ella y que, por desgracia, estaba casado y tenía hijos, por lo que relación será intermitente y terriblemente dolorosa para la joven, que en ningún momento podrá quitar de su cabeza al deseado Manolo al que dedica estas palabras.

Empujado por sus amistades y cercanos, Kim no podía quitar de su cabeza la historia de Mercé, por lo que después de darle alguna que otra vuelta y encontrar el formato perfecto, se lanzó al reto de plasmar en viñetas todo aquello que la joven había escrito en su diario.

Y el experimento, o cómo queráis llamarlo, es muy interesante. Por una parte tenemos la voz, la suya propia, de la enamorada, con sus pensamientos, sus momentos de soledad, otros de diversión y alegría, y Kim los coge y plasma en viñetas, conduciéndonos a aquella Barcelona que ya en poco se parece a la actual, y nos regala instantáneas fieles a otro tiempo, el pasado.

Como un auténtico detective privado, Kim Aubert, que ya ha demostrado de sobra que no es tan solo un autor enmarcado en el humor (siempre nos viene a la cabeza su Martínez El facha), sino que junto a la compañía del guionista Antonio Altarriba en las magníficas El arte de volar o El ala rota, o en solitario con Nieve en los bolsillos, mostró su maestría a la hora de narrar otras historias.

La historia de amor de Mercé se prolongará desde principios de los treinta hasta mediados de los cincuenta, y vamos a estar junto a ella en esa casi eterna espera, que se tornaba insoportable para la protagonista, aguardando que una carta de su adorado Manolo llegara al buzón. Se convirtió en una prisionera del anhelo, sabiendo perfectamente que lo suyo con aquel hombre no tenía futuro.

Sin embargo, fue capaz de construir una vida de lo más plena, estudiando, cultivando multitud de amistades de la sociedad barcelonesa de la época, y como el propio Kim conocerá, encontrando el amor en sus últimos años.

En el epílogo de la obra, el autor nos conduce en sus pesquisas que, guiadas en muchos momentos por las casualidades, le llevarán a conocer el verdadero rostro de esta mujer, aquella que firmó las palabras de este diario que nunca llegó a las manos de su verdadero destinatario.


Diario de Cadiz



domingo, 7 de diciembre de 2025

Sr. Y Sra. Banner

La vida de Hulk y Betty Banner continúa siendo todo menos pacífica, como vamos a comprobar en estas páginas

José Luis Vidal

04 de diciembre 2025


Sunville es un pequeño pueblecito norteamericano, donde todos los vecinos se conocen. Son pocos los problemas que allí ha habido, pero la llegada de una nueva pareja al lugar va a revelar que hasta en los lugares más idílicos existe la oscuridad que se oculta en el corazón de algunas personas.



Ficha

Marvel Héroes 130. El Increible Hulk de Peter David 6: Fantasmas del futuro.

Guion: Peter David

Dibujo: VV AA

Tapa dura

Color

736 págs.

62.00 euros

Panini Cómics


El recién llegado es un gigantón, un tipo impresionante que, según cuentan, tuvo un accidente, de ahí que tenga que llevar el rostro y cuerpo cubierto por vendas.

Su pareja es una mujer muy bella. Sale poco, y todos los días espera, paciente, a que su marido regrese del taller de reparación de coches donde trabaja.

Pero claro, este no es el argumento de la típica serie, sino que nos encontramos ante una nueva etapa protagonizada por Bruce Banner, el científico que expuso su cuerpo a los rigores de los rayos gamma, y desde entonces su existencia cambió radicalmente, convirtiéndose en un monstruo de piel verde.

Afortunadamente, ahora ese ser brutal permanece en su interior, encerrado, pero esperando que la ira, la furia, le embargue de nuevo para regresar…

Y probablemente lo hará, ya que en Sunville, los protagonistas se van a encontrar con la maldad en estado puro, debido a la presencia de un psicópata, o la incomprensión de algunos habitantes ante la decisión de una chica.

Esto tan solo será un preludio, ya que Hulk regresará a la Gran Manzana, para verse las caras con un viejo conocido que hasta ese momento ha tratado de vivir tranquilo en las alcantarillas.

Los que veneramos la larga etapa del guionista Peter David tan solo vamos a seguir disfrutando de sus apasionantes argumentos, que llevarán a su atribulado personaje a salir del anonimato y enfrentarse a aquellos que le siguen considerando un monstruo, como el vengativo y obsesionado militar Matt Talbolt, que no se lo pensará dos veces a la hora de usar a Betty como rehén.

Antiguos y nuevos personajes surgirán en los arcos argumentales contenidos en esta sexta entrega. El misterioso grupo bautizado como La Cabecera; aquellos que tiempo atrás fueron sus aliados, El Panteón y, por supuesto, el archienemigo de Hulk, al que todos daban por muerto, pero que tiene un plan para regresar. Su nombre, El Líder.

Y desde un probable futuro, una cara conocida…

Por si esto no fuera suficiente, Hulk formará parte del macro evento Marvel donde todos sus héroes tendrán que verse las caras con el letal Onslaught.

Cabe destacar que, tras la marcha de Gary Frank, hecho que todos lamentamos, el dibujante Liam Sharp vino a ocupar su lugar. Y tras él vamos a encontrarnos con el buen trabajo de Angel Medina, Mike Deodato jr., para rematar con Adam Kubert. Casi nada, un nivel gráfico excelente para llevar a las viñetas las apasionantes aventuras del Increíble Hulk.

Y como decía aquel… “¡No se vayan todavía, que aún hay más!” Ya que el final de la magnífica y larga etapa de Peter David al frente de esta colección llegará con el séptimo volumen.


Diario de Cadiz



jueves, 4 de diciembre de 2025

Catálogo de la exposición de Miguel Ángel Martín

 










Catálogo de la exposición de Miguel Ángel Martín editada durante el 11º Saló Internacional del Cómic de Barcelona, del 6 al 9 de mayo de 1993, celebrado en el Born, Barcelona.

MARVEL HÉROES Las historias jamás contadas de Spiderman

Un manifiesto necesario:

Detrás de Las historias jamás contadas de Spiderman

JULIAN M. CLEMENTE

A MEDIADOS DE LOS AÑOS NOVENTA, EN RESPUESTA A LA DESNATURALIZACIÓN QUE LLEVABA PADECIENDO EL GÉNERO SUPERHEROICO DESDE EL COMIENZO DE LA DÉCADA, SURGIERON UN PUÑADO DE OBRAS QUE APUNTABAN HACIA EL RESCATE DE LAS ESENCIAS. SPIDERMAN, COMO TANTOS OTROS ICONOS QUE HABÍAN SIDO GRANDES EN EL PASADO, NO ERA INMUNE A LOS EFECTOS NOCIVOS DE LA ÉPOCA, PERO LOS LECTORES ENCONTRARON, A TRAVÉS DE UN PEQUEÑO CÓMIC QUE NO LLEGABA A COSTAR UN DÓLAR, EL REFUGIO DESDE EL QUE RECORDAR LOS VIEJOS TIEMPOS Y SEÑALAR CÓMO DEBÍAN SER LOS NUEVOS. UNTOLD TALES OF SPIDER-MAN SE CONVIRTIÓ ASÍ EN LA SORPRESA MÁS AGRADABLE DEL MOMENTO.



El estímulo para que, en el verano de 1995, surgiera Untold Tales of Spider-Man hay que buscarlo un año antes, con la inesperada publicación de Marvels. Se trataba de una miniserie de cuatro números en formato de lujo en la que los entonces desconocidos Kurt Busiek y Alex Ross detallaban la historia del Universo Marvel, desde su nacimiento y hasta la muerte de Gwen Stacy, con una perspectiva y un estilo únicos que sorprendió a un fandom ahito de comics con sentimiento y consciencia de sí mismos y del género en que se movían.

El éxito dio alas a la editorial para producir productos similares, con un componente muy nostalgico y viñetas pintadas de estilo fotorrealista, en lugar de dibujadas, que eran los componentes superficiales de Marvels. Ninguno de ellos llegó a alcanzar la calidad del modelo original, pero la efervescencia del momento sirvió para lanzar la carrera de Busiek, un tipo que llevaba toda la vida trabajando en tareas editoriales dentro del Bullpen y escribiendo números de relleno en los que nadie se fijaba.

Entre los encargos que recibió, se encontraba uno de esos proyectos pictóricos retro, que consistía en una miniserie de tres números impresos en papel de calidad bajo el evocador titulo de Amazing Fantasy.

El nombre recordaba la cabecera en cuya última entrega había debutado Spiderman, y cuya numeración retomaba la miniserie, con el objetivo de llenar el hipotético hueco que existía entre el nacimiento del Trepamuros y la llegada de su serie mensual. Busiek abordaba aspectos enciclopédicos, en los que nadie había pensado, como cuál era la raíz de la animadversión de Flash Thompson hacia Peter Parker o de Jonah J. Jameson hacia Spiderman, y presentaba al primer villano al que había hecho frente el Lanzarredes, un tipo llamado Lanzallamas, en la línea de las  amenazas con alguna clase de elemento tecnologico añadido, que eran tan comunes en el personaje.

Pero por encima de todo, Amazing Fantasy era una declaración de amor hacia el Trepamuros, que se metía en la cabeza de Spidey, en sus dudas y en sus sinsabores, para señalar el camino que le llevó a convertirse en un gran héroe. Al contrario que otros autores, como J. M. DeMatteis, que tildaban a Peter Parker como el representante del hombre común, Busiek recordó la verdad que estaba en los cómics de Stan Lee y Steve Ditko, que Peter es un empollón, un huérfano y un tipo superinteligente: características que separan a alguien del resto. "Es un personaje con el que casi cualquier chaval marginado puede empatizar, porque está al margen, no se coloca entre la multitud y sus poderes solo lo hacen más extraño", añadió. "No está inmerso en el mundo de los héroes, como Los Cuatro Fantásticos o Los Vengadores, por lo que tiene una perspectiva humana de las cosas, pero al

mismo tiempo tampoco está en la vida normal de un adolescente. Eso le convierte automáticamente en un extraño donde quiera que vaya".

En paralelo a la publicación de Amazing Fantasy, Marvel buscaba atraer nuevas generaciones de lec-tores, ante la perspectiva de que los especuladores que habían alegrado el comienzo de la década ya no estuvieran ni pensaran volver. Una de las iniciativas al respecto consistió en lanzar una línea barata, a noventa y nueve centavos cada ejemplar, con aventuras autoconclusivas o que como mucho tuvieran dos episodios de longitud, libres de conti-nuidad, siguiendo un mantra que circulaba por los despachos, y accesibles para cualquier aficionado, especialmente el novato. Spiderman debía protagonizar una de las series de esa línea, pero dado que el personaje estaba enfangado hasta la máscara a causa de la interminable saga con el regreso del clon, se decidió que transcurriera específicamente en los años de Universidad.

Busiek supo de la existencia del proyecto a traves de otro guionista, que había rechazado la oferta de escribirlo. Llamó al editor Tom Brevoort para preguntarle como era posible que se atrevieran a poner en marcha algo así sin contar con él. Brevoort, que conocía lo bien que se manejaba el guionista entre números atrasados, le encargó una propues-ta. A vuelta de las vacaciones de Navidad, Busiek se presentó en el Bullpen con el recorrido de lo que fueron los seis primeros números. Allí, se salió del planteamiento original. Las historias no estaban ambientadas en la época universitaria, sino en los primerísimos tiempos, porque el guionista sentía que era allí donde había mucho por explorar. ¿Cómo se tomaron Flash, Liz y otros chicos del Instituto Midtown que Peter se pusiera a sacar fotos de Spiderman para el Daily Bugle? ¿Cuál fue la reacción de Tía May cuando su sobrino dejó de llevar gafas?

¿Fue Peter al oculista, a riesgo de que este descubriera sus poderes? ¿El Profesor Warren del Midtown tenía algo que ver con Miles Warren, el hombre que se convirtió en El Chacal? ¿Por qué Stan Lee cambiaba de vez en cuando el apellido a sus personajes? Detrás de cada pregunta había una nueva historia.

En la Oficina Arácnida les encantó el concepto y contrataron a Busiek. La serie ya tenía asignado un dibujante, Pat Olliffe, que llevaba en Marvel desde el comienzo de la década sin destacar por ningún trabajo en especial, pero con un toque clásico que recordaba al de Ron Frenz en sus tiempos de The Amazing Spider-Man, aunque él señaló a Rick Leonardi como su mayor influencia. Había hechouna magnífica ilustración promocional, con Peter y Gwen en primer término, que respondía a la orientación original de la cabecera. El título también estaba ya determinado. Se llamó Untold Tales of Spider-Man, algo que a Busiek le pareció un error.

Consideraba que los lectores iban a recibir el mensaje equivocado de que aquel era un cómic para los que ya leían todas las series arácnidas pero todavía necesitaban una dosis más. Propuso varias alterna-tivas: Spider-Man: The Web-Slinger, Spider-Man:

The Wall-Crawler, Spider-Man: Friendly Neighbor-hood Superhero, Spidey... La que más le gustó fue Friendly Neighborhood Spider-Man, sugerida por su amigo Karl Kesel, pero en Marvel no aceptaron ninguna.

Untold Tales of Spider-Man #1 salió a la calle con fecha de portada de septiembre de 1995. Fue un inmediato éxito de crítica. Brevoort se enorgulleció de que las publicaciones especializadas estuvieran diciendo que era el mejor cómic de Spiderman que se producía en ese momento, o que incluso algún entusiasta afirmara que era el mejor comic Marvel del año. Faltaba por saber si la recepción de los aficionados iba a ser igual de entusiasta. Estos contaban con dos niveles de lectura. En la superficie, Untold Tales podía disfrutarse de manera autónoma, pero quien conociera los cómics de Stan Lee y Ste-ve Ditko se encontraba con fascinantes piezas de un puzle que encajaban en la continuidad clásica


con milimétrica exactitud, al tiempo que la expandían con nuevos personajes secundarios y villanos.

No solo no había contradicción alguna con el canon establecido, sino que este se reforzaba. El editor de la línea arácnida, Glenn Greenberg, presumía de que aquellos eran los episodios perdidos de Ama-zing, que aparecían más de treinta años después para rellenar los huecos, mientras que Busiek optó por la analogía con Peter Parker, The Spectacular Spider-Man. "En esencia, es como si Spectacular hubiera empezado a publicarse en 1964, en lugar de diez años después", explicó. "Igual que sucedía cuando Spectacular era el segundo y último título arácnido, nuestra colección debe ir paralela y hacer referencias a lo que ocurre en Amazing, pero contando aventuras independientes. La gran diferencia es que nosotros nos colocamos en paralelo a cómics publicados hace treinta años".

Busiek no solo buscó el paralelismo con Amazing, sino también con el resto de las series de la Edad de Plata, un cuidado que se traslucía en la presencia de invitados especiales, desde Ojo de Halcón a La Patrulla-X, sin olvidar a La Antorcha Hu-mana, el gran amigo de Spidey de aquella época.

Todos ellos fueron situados cronológicamente en el momento propicio. El conocimiento de las siguientes décadas de aventuras aracnidas permitia también añadir personajes que todavía no habían aparecido

en aquella época, pero que iban a desempeñar un lugar importante en la construcción del mito. Fue el caso del Capitán Stacy o de Mary Jane.

Untold Tales también creó sus propios secundarios, como Tiny McKeever, un grandullón que se burlaba de Peter al estilo de Flash pero que evolucionó a lo largo de la serie, o una tal Sally Avril, la chica que en la segunda viñeta del Amazing Fantasy #15 se negaba a acompañar a Peter a la exhibición en la que a él le picaba la araña radiactiva. El guionista demostró que incluso en un título que se cons-truia retroactivamente habia hueco para la sorpresa, a través del personaje de Sally. También cumplió con una promesa que había hecho Greenberg en el texto editorial del primer número, donde aseguró que los eventos de la serie podían llegar a ligarse con los de las historias modernas. Fue así cómo el debut de un nuevo villano, llamado Atardecer, en el Untold Tales Annual '97, tuvo continuación en el Amazing Annual '97, publicado poco después, pero con una diferencia cronológica de varios años tanto en lo que a Spiderman como a su enemigo se refería.

La continuidad para el guionista era la crema, mientras que la aventura en si misma constituía el bizcocho de la tarta. Busiek trató de narrar historias que se sostuvieran por sí mismas. Tenía tramas pensadas al menos hasta el Untold Tales #50

USA, en que se hubiera dedicado a explicar qué es lo que estaban haciendo Peter y sus amigos durante la primera llegada de Galactus a la Tierra, y en las entrevistas afirmaba disponer de ideas hasta la muerte de Gwen Stacy, pero el destino comercial de la cabecera no fue tan amable con él. La línea barata no resultaba rentable para los libreros, que apenas pedían ejemplares, de manera que Marvel optó por abandonar la iniciativa. El Un-told Tales #25 USA, un maravilloso episodio en el que Peter visitaba el campus de la Universidad Empire State en una jornada de puertas abier-tas, fue el último. Un esquema final permitía situar cada número de la colección entre los episodios clásicos de Amazing, lo que invitaba a la relectura conjunta. En la Oficina Arácnida llenaron el hueco con un nuevo volumen de Marvel Team-Up, que dibujó Olliffe en sus dos primeros números, pero no escribió Busiek. Posteriormente, el artista recaló en Spider-Girl, signo de que estaba más que asociado con la visión en clave nostálgica. Por su parte, el guionista trataba de escapar del encasillamiento en ese tipo de proyectos. La Casa de las Ideas había comenzado un ambicioso retorno a sus esencias, de manera que le escogió como la persona apropiada para relanzar The Avengers y Iron Man, lo que complicaba extraordinariamente su agenda. Ello no impidió que, ya un año más tarde, se embarcara en Untold Tales of Spider-Man:

Strange Encounter (1998), un especial dedicado a narrar el primer cruce entre Spidey y el Doctor Extraño. Fiel a sus principios, Busiek dedicó el cómic a explicar un detalle tan nimio como que Flash Thompson viera la forma astral del mago en el Amazing Annual #1 USA.

Untold Tales of Spider-Man todavía habría de volver una vez más... casi tres lustros después. Fue en The

Amazing Spider-Man Annual #37 USA (2010). El entonces editor de la franquicia, Stephen Wacker, un tipo muy consciente de la historia del personaje, consiguió reunir al equipo de Busiek y Olliffe para una aventura muy especial, que giraba alrededor de la noción de que, dentro del Universo Marvel, los superhéroes tenían sus propios tebeos oficiales, como era el caso de Los 4 Fantásticos. ¿Y qué ocurría con Spidey? Parecía una historia fabricada a medida de los Untold Tales, y Busiek y Olliffe la acometieron como si no hubieran pasado todos esos años.

Pero habían pasado, y el recuerdo de aquella modesta operación nostálgica empezaba a desdibujar-se. Dan Slott no la tuvo en cuenta, cuando llevó acabo The Amazing Spider-Man: Learning To Crawl, una miniserie también ambientada en la primera época del Trepamuros, pero donde introdujo tecnología del siglo XXI e ignoró todas las aportaciones de la serie de Busiek y Olliffe. Curiosamente, cuando Slott anunció su marcha de Amazing, manifestó que tal vez podría hacer un revival de Untold

Tales, señal de que, por más que mirase para otro sitio, era consciente de su valor.

En su momento, Amazing Fantasy fue publicado en España mediante un volumen en tapa blanda, mientras que Untold Tales of Spider-Man llegó en formato grapa, de forma íntegra, con todos sus especiales y derivados. Ya en 2004, llegó a recopilarse, sin el prólogo de Amazing Fantasy, en un coleccionable de seis entregas que coincidió con el estreno de Spider-Man 2. Esta nueva edición recupera el proyecto en su totalidad, con prólogos y secuelas, al tiempo que reivindica su trascendencia. Nacido como un tributo a aquel cómic revolucionario que fue The Amazing Spider-Man en sus primeros tiempos, Untold Tales también nos muestra cómo deben ser los cómics del Hombre Araña para alcanzar la verdadera esencia del personaje.

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Mortadelo y Filemón en el laboratorio: viajes en el tiempo, cacaos espaciales y trompazos a discreción

El CSIC convierte los personajes de Ibáñez en embajadores de la ciencia y la tecnología recorriendo los avances que inspiraron las delirantes correrías de los agentes de la T.I.A.


Fragmento de la portada de 'Mortadelo y Filemón. Objetivo eliminar al Rana' que expone el CSIC en Sevilla.

F. Ibáñez (Penguin Random House)


Raúl Limón

30 NOV 2025 

Una portada de Francisco Ibáñez (Barcelona, 1935-2023) para un ejemplar de Mortadelo y Filemón es como un esquema de la teoría de los muchos mundos del físico Hugh Everett: la superposición cuántica de universos paralelos. Sus viñetas reflejan una realidad compleja que hay que remirar una y otra vez para percibir todos los detalles coexistentes. Sus historias son sucesiones de la tercera ley de Newton (para cada acción hay una reacción igual y en el sentido opuesto) y del método ensayo y error, solo que casi siempre culmina en error. La ciencia y la tecnología en torno a los entrañables personajes de la T.I.A. y su equipo (El Súper, Bacterio y Ofelia) han servido al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para inaugurar este viernes en la Casa de la Ciencia de Sevilla la exposición La ciencia de Mortadelo y Filemón: crónicas disparatadas de la investigación en España. Estará abierta hasta el 15 de febrero en la capital andaluza para recorrer luego el resto de España.

El físico del CSIC Alberto Casas advierte en su libro La ilusión del tiempo (Ediciones B, Penguin Random House 2025) que los viajes al futuro están “probados de forma rotunda” a partir de la Teoría de la Relatividad. Ibáñez ya lo llevó a sus dibujos con la Máquina del Cambiazo ideada por el profesor Bacterio, aunque con nula precisión en sus coordenadas.

También están presentes la siempre esperada carrera patria hacia las estrellas (El cacao espacial), la pseudociencia (Mortadelo súper nº22), la clonación (La máquina de copiar gente), las vacunas (Expediente J), la recuperación de especies extintas (Mortadelo Gigante nº 8), los últimos dispositivos móviles… “Ibáñez siempre estaba pendiente de la actualidad, leyendo los periódicos, y de la ciencia, que incorporaba como algo cotidiano”, resalta Pura Fernández, vicepresidenta de Cultura Científica y directora de la Editorial CSIC.


Pura Fernández, vicepresidenta de Cultura Científica y directora de la Editorial CSIC, junto al cartel de la exposición.

PACO PUENTES

En este sentido, Nuria Ibáñez, hija del autor, señala: “Las historias que dibujaba fueron haciendo más referencias a la actualidad progresivamente, también a las que tenían que ver con la investigación científica. Era una forma de rejuvenecer a los personajes y conseguir que nuevas generaciones conectasen con los dibujos”.

La idea surgió de Fernando del Blanco, responsable de la biblioteca del Centro de Investigación y Desarrollo del CSIC y comisario de otra exposición que sigue como una de las más demandadas del centro: La ciencia según Forges, el viñetista de EL PAÍS desde 1995 hasta su fallecimiento en 2018. Blanco propuso la muestra recién inaugurada como homenaje a Ibáñez, pero también como herramienta de divulgación, aunque “esta no era la intención del dibujante”, según explica Fernández. “Él quería entretener”, precisa.

Pero, para alcanzar ese objetivo, refleja realidades contemporáneas que, en muchos casos, tenían que ver con la ciencia, como los trasplantes, los virus, la edición genética, la biodiversidad, la evolución, la prehistoria. Todo tenía cabida en el disparatado mundo de Mortadelo y Filemón. “Lo incorpora porque es nuestro día a día, lo que nos permite progresar como sociedad”, explica la vicepresidenta del CSIC, que añade: “Todo eso permea”.



Mortadelo y Filemón, oda al humor incorrecto

Pura Fernández está convencida de que la lectura del público será la correcta y asumirá que la caricatura de la ciencia que presenta Ibáñez no pretende ser un reflejo bufo de la realidad, sino un recurso humorístico. “Ese mundo que crea Ibáñez refleja la mala práctica de la ciencia y de la tecnología. Es un desastre y un caos. Bacterio vive aislado de la sociedad y pone su delirio al servicio del laboratorio y de las cosas más disparatadas, pero el mensaje final es que la ciencia es un trabajo continuado de muchísima gente y que genera un conocimiento para la sociedad. Creo que la gente lo entiende. Mortadelo y Filemón están tan metidos en nuestro ADN cultural que sabemos leerlos”.


Portada de 'Mortadelo y Filemón. El coche eléctrico'

F. Ibáñez (Penguin Random House)

La muestra, para quien quiera profundizar más en ese mundo paralelo, incluye un catálogo con un código QR que dirige a las investigaciones reales y relacionadas con el mundo que caricaturizó Ibáñez. “Ponemos un espejo que refleja el contexto, lo que le inspiró para crear su delirio”, explica Fernández.

La exposición ha contado con el apoyo de la familia de Francisco Ibáñez y la colaboración de Penguin Random House, editorial que se hizo con los derechos de las historias de los dos detectives, ejemplos gráficos de la teoría del caos.

39 portadas

Las 39 portadas seleccionadas fueron publicadas entre 1975 y 2018 y se dividen en cinco secciones. La primera, Un mundo en movimiento bajo la lupa de la ciencia, es un retrato de la relación entre ciencia, naturaleza y sociedad, con referencias que van desde el deshielo de glaciares hasta las epidemias, pasando por los últimos descubrimientos en producción agrícola.

En Innovaciones tecnológicas incorporadas por la T.I.A. se recogen algunos de los inventos desarrollados o utilizados por esta agencia de espionaje, que en no pocas ocasiones llevaban al caos.

La sección El laboratorio de Bacterio, aciertos y accidentes caricaturiza, a través del humor, los límites de la ciencia y recuerda los riesgos de separarla del sentido común porque, “cuando se trata de hacer investigación, la ética y la seguridad no son opcionales”, según resaltan los organizadores.

La ciencia en el espejo social de Mortadelo y Filemón refleja a los personajes protagonistas como testigos de cómo la ciencia se negocia, se distorsiona y, a veces, se malinterpreta.

Cierra la muestra la sección Ciencia de emergencia para tiempos revueltos, con la que Ibáñez quiso arrancar una carcajada en medio del desastre. El cambio climático, la contaminación, los mosquitos invasores o las nubes de polvo sahariano son algunas de las amenazas a las que se enfrentan Mortadelo y Filemón con más o menos éxito en el último tramo de la exposición.


El Pais



martes, 2 de diciembre de 2025

Catálogo de la exposición de Art Spiegelman

 




La obra del dibujante norteamericano ART SPIEGELMAN nos ofrece la imagen de un dibujante comprometido en radicalidad con el medio en que trabaja. En la trayectoria del dibujante SPIEGELMAN se enfrenta a la historieta de una manera crítica, lo que no le impide adaptar su estilo a los objetivos concretos de cada trabajo. Dentro de su polifacética actividad como dibujante e ilustrador Maus es quizás su obra más divulgada y conocida, y a la vez constituye una forma de manifestación de compromiso. Precisamente este año se verá completada la historia de un superviviente con la aparición en el mercado norteamericano de la 2ª parte de Maus, cuya intensidad narrativa y su profundidad a la hora de captar desde la sensibilidad del comic las emociones y el dolor humano sitúa a su creador en la cima del género.
Sin embargo, SIEGELMAN no es un autor que pueda ni deba ser juzgado a través de momentos puntuales, y fundamentar estas palabras es uno de los objetivos de la exposición.
De hecho, la obra de ART SPIEGELMAN, aunque aparentemente pueda parecer diversificada en exceso, posee una multiplicidad de puntos de vista e intereses formales que se concretan en una lectura y visión más atenta, una mirada crítica y reflexiva sobre el medio en el que se expresa, el cómic.
En este sentido la exposición pretende focalizar la atención sobre aquellos trabajos en los que la diversidad estilística es capaz de reconcentrarse en una actitud o en una forma de postura personal que a la vez permite delinear a grandes rasgos su trayectoria: desde el comic underground, trabajado a su manera, en sus inicios como dibujante, pasado por su actividad como ilustrador, cuyo brillante ejemplo de muestra lo constituyen la serie de portadas realizadas para la edición alemana de las obras completas de Boris Vian, o los trabajos publicados en las portadas de la revista Raw, nº1 y nº7, que desde 1980 dirige y produce junto a su mujer Françoise Mouly, cuya intensidad gráfica supera los objetivos de las portadas de las revistas de comic al uso, hasta llegar a los momentos de insuperable conjunción gráfico-narrativa de Maus. Aunque esa misma mirada crítica que dirige sobre el cómic también es apreciable en otro tipo de trabajos, más puntuales quizás, y cuya publicación se ha realizado tanto en diarios como en revistas especializadas. Así hay que destacar la crítica literaria en forma de historieta que publicó el diario USA Today, sobre la biografía de Mc. Cay, o la virulenta crítica a la exposición High and Low (que tuvo lugar recientemente en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y que pretendía analizar la relación entre el gran arte y las artes menores, entre ellas el cómic), que publicó la revista Art-Forum en su sección de proyectos de artistas para la revista, bajo el título High Art Lowdown. Pero también en proyectos mucho más recientes, como la ilustración Have a nice peace, con la imagen del presidente norteamericano Bush sobre un paso de cebra cuajado de cadáveres, para el periódico War News (que empezó a publicarse ante el malestar de una parte de la sociedad de EE. UU. frente a la guerra del golfo) expresa ART SPIEGELMAN su vena crítica y mordaz. En otro orden de cosas esta veta irónica y crítica que salpica sus trabajos, toma cuerpo en proyectos como La Pandilla Basura (Garbage Pail Kids) realizado para la Topps Chewing Fun Company, cartas-cromos que se distribuyen junto a un chicle en un sobre, y que muestran el mundo cruel de niños algo más que traviesos. La exposición ha tomado también en consideración el proceso de trabajo, y así junto a los originales de Maus se han incluido en algunos dibujos y bocetos preparatorios de viñetas, así como la distribución del espacio de una página dibujada y los borradores y anotaciones de los diálogos, o el complejo proceso creativo de la portada del nº 7 de RAW The Torn-Again.
A través de todos estos trabajos es posible apreciar en toda su complejidad la labor de un dibujante que por otro lado ejemplifica la historia del comic norteamericano más reciente y más vivo; en su paso desde la estética underground a un estadio más elaborado y más complejo cuyo desarrollos prometen sorpresas en la década recién iniciada.
Marta Sierra i Cussó

Páginas de Maus, a survivor tale

Izquierda: Ilustración publicitaria de Maus
Derecha: Estudio de composición de Maus

Lead Pipe Sunday
Litografía

Izquierda: Cubierta del Raw nº7
Derecha: Historieta Draw over two weeks while on the phone. Raw Books Graphics, 1980

Páginas de Breakdowns. Nostalgia Press, 1977

Izquierda: Colección de Cromos "La pandilla basura" y Have a Nice Peace Ilustración para a War News, 1991
Izquierda: High Art London. Ilustración para Art Forum, 1990


Catálogo de la exposición de Art Spiegelman durante el 9º Saló Internacional del Cómic de Barcelona, del 9 al 12 de mayo de 1991