jueves, 4 de enero de 2024

La ilustración dibuja una nueva juventud para los clásicos

El rescate de textos consagrados, en ediciones cuidadas y junto con los diseños de artistas modernos, aumenta su importancia y sus ventas en la literatura infantil y juvenil.

Por Tommaso Koch




Anochece en la jungla. Imposible vislumbrar una sola hoja verde, la oscuridad ha teñido de azul hasta el último árbol. Parecería que la foresta entera duerme, si no fuera por un mono que se asoma desde una rama. Justo entonces, Padre Lobo se despierta de su descanso diurno. Estira las patas. Y escruta, erguido, el horizonte. Lo que dirá a continuación se ha disfrutado en millones de hogares en todo el mundo: "Ya es hora de ir de caza". Pero esta vez, antes del primer párrafo de El libro de la selva, de Rudyard Kipling, el lector lleva ya tres páginas sumergido entre el follaje. Mérito de los enormes dibujos de Andrea Serio que completan una nueva edición de la obra (Edelvives). Y de una alianza cada vez más frecuente entre presente y pasado, textos e imágenes. En dos palabras: clásicos ilustrados, vieja certeza de la literatura infantil y juvenil, aparentemente inmune a los achaques del tiempo. Tanto que hoy rebosa inédita salud. Y ventas.

En Edelvives, de hecho, inauguraron hace años una colección dedicada únicamente a estos títulos. Ahí están una sirenita andrógina, Bambi cubierto de hojas de papel minuciosamente recortadas o hipopótamos piratas en busca de La isla del tesoro. Y, ahora, este Mogwli trazado con lápiz. Lo mismo sucede en sellos como Alma o Edebé, con un apartado ad hoc en su catálogo. Apenas hay, en general, editoriales del sector que no intenten dibujarle un nuevo éxito a unas cuantas narraciones celebérrimas.

"Siempre han funcionado bien, pero de un año a esta parte se están comprando aún más. Y, sobre todo, se nota en los "libros regalo". Hasta ahora no nos habíamos atrevido a sacar clásicos en formato grande y a todo color, algo considerado más de lujo. Pero parece que, si el lector quiere un libro que ha sido especial para él, no le importa gastar un poco más", apunta Laia Zamarrón, responsable del área Infantil y Juvenil en Alfaguara. Y del reciente regreso de Momo o La historia interminable, de Michael Ende, o los grandes viajes inventados por Jules Verne.

Al fin y al cabo, hechizar a una generación tras otra es precisamente lo que le garantiza a un libro la eternidad. "Quién se resiste a un Peter Pan, a una Alicia, a un Tom Sawyer. Vemos que muchas se parte de un recuerdo de infancia que se quiere compartir", constata Lola Gallardo, al frente de la librería especializada Rayuela Infancia, en Sevilla. Ya se sabe que el amor hacia los hijos mueve montañas. Muy fácil, pues, que arrolle estanterías. Aunque la tendencia también se alza sobre razones más prosaicas.

"Tiene mucho que ver con cuestiones de accesibilidad, sumadas a una sociedad donde manda lo audiovisual. Y con la creciente demanda por parte del profesorado de métodos de facilitación de lectura", agrega Sonsoles Facal, filóloga y miembro de la Asociación Nacional de Investigación de la Literatura Infantil y Juvenil. Añádase la garantía de una obra avalada por el paso de las décadas; una edición a menudo cuidada al milímetro. Y, sobre todo, las ilustraciones. "Las buenas no decoran, sino que narran, en un lenguaje diferente", subraya Gallardo.

Entre otras cosas, porque justo ahí puede marcarse la diferencia. Las librerías españolas están llenas de Pinochos. Cada cual lo imagina como quiera, con permiso del que Disney impuso desde la gran pantalla. Y, sin embargo, Gallardo aún recuerda la versión hiperrealista de la obra cumbre de Carlo Collodi que retrató Roberto Innocenti (Kalandraka). O destaca los Cuentos de imaginación y misterio, de Edgar Allan Poe, que publicó Libros del Zorro Rojo, por las láminas igual de inquietantes de Harry Clarke. Aunque también puede servir justo lo contrario: en la serie de clásicos liberados de Blackie Books (Odisea, Ilíada, Quijote...), la ilustración brilla más bien por su minimalismo. La misma editorial, en cambio, dio rienda suelta o dibujos y colores al rescatar las Fábulas de Esopo. "Los anteriores tratamientos de un texto, a menudo realizados por grandes artistas, condicionan. La comparación es inevitable y puede percibirse como un peso y una responsabilidad. A la vez, el prestigio de la obra y la conciencia de moverse sobre una base muy sólida aligeran esa carga", reflexiona Andrea Serio.

Conviven, pues, tantas almas como estilos. La delicia de leer a Roald Dahl entre ilustraciones de Quentin Blake todavía está disponible en Alfaguara. Pero, a la vez, el sello ofrece Matilda, en otra versión, con diseños de la más moderna Sarah Walsh. Y Zamarrón cuenta que las obras más vendidas de su colección comparten la misma artista: María Hesse, responsable de Mujercitas (de Louisa May Alcott) y Orgullo y prejuicio (de Jane Austen). He aquí el libro que adoraron los mayores, bajo el aspecto que seduce a los pequeños. Todos contentos, editorial incluida, por supuesto. Y más cuando la obra descansa en el dominio público, lo que evita el pago obligatorio de derechos al creador original. Aunque sí, por supuesto, a la traducción e ilustración.

"Se trata de usar todos los medios técnicos y gráficos a disposición para trasladar un clásico de la mejor forma visual", lo resume Benjamin Lacombe, que no solo ha dibujado muchos en primera persona, sino que dirige la colección de Edelvives. El proyecto busca que el artista seleccionado se vuelque en un título con el que se sienta muy vinculado. "Muchos clásicos juveniles inspiraron mis primeros dibujos. ¿Qué ilustrador debutante no se ha entrenado intentando ilustrar una fábula de los Grimm o Esopo, o una novela de Dickens?", dice Andrea Serio.

Una nota informativa, al final de la obra, señala que la colección respeta los títulos consagrados que rescata, "pero también pretende iluminarlos, renovarlos, incluso cambiarlos por completo, y dirigirse a un lector joven o adulto habituado o aficionado a la narración visual". "Se puede reescribir un clásico. Cenicienta tiene la versión de los Grimm y muchas otras. Siempre manteniendo, eso sí, el alma de la historia. Lo que rechazo es su censura. Se puede contextualizar, por ejemplo, con un prefacio", añade Lacombe. Las opiniones, aquí, difieren. Gallardo y Zamarrón abogan con firmeza por proteger la integridad del texto original. "Los niños no son tontos", tercia la librera. Y Alfaguara ya se comprometió a no tocar las obras de Dahl, cuando su sello británico anunció hace meses unas versiones retocadas, para ser respetuosos con todas las sensibilidades, que desataron indignación por todo el planeta. Su editora se reafirma: "El texto es el texto. Un libro infantil es una obra cerrada que no admite cambios por razones políticamente correctas. Responde a una sensibilidad y un momento concreto de la historia. Los niños desarrollarán el espíritu crítico. Que se comente en casa o en el colegio tras la lectura y se hable de esos temas". Lo que no quita que procuren aterrizar la obra en el presente: "Cuando encargamos una traducción intentamos que el lenguaje sea asequible a un chaval de ahora que no huela a naftalina".

Al final, se trata de que el libro se entienda y se venda. Y, para ello, estos títulos parten con una ventaja: su fama les precede. "Se les percibe como libros no solo de reconocida belleza, sino como instrumento más o menos explícitamente educativo, resultado en ese sentido una lectura ideal. Y, en términos de mercado, una compra menos arriesgada", continúa el artista. Música para los oídos de las familias que acuden a las tiendas con miedo a descarrilar a sus chiquillos. Puede que la gloria de la obra dé confianza a los padres. Pero Lacombe apunta: "Tendemos a hiperproteger a los niños, intentando crear un mundo edulcorado. Los clásicos luchan contra eso, a través de su lado subversivo. Muchas de esas historias no se podrían escribir ahora". Avisados quedan los adultos. Aunque lo importante es que el libro guste a su pequeño lector. Y el afán de rebeldía, en esa edad, es todo un clásico.

El Pais. Babelia nº 1.672. Sábado 9 de diciembre de 2023



lunes, 1 de enero de 2024

Quebrar al Murciélago

Una de las más temibles amenazas cae sobre Gotham y su principal defensor, Batman


JOSÉ LUIS VIDAL

31 Diciembre, 2023

A estas alturas, creo que ya casi nadie desconoce quiénes componen letal galería de enemigos del Caballero Oscuro, cada uno con sus características, pero la mayoría rodeados por una invisible aura de locura.


Batman: La caída del Caballero Oscuro 1

Guion: Chuck Dixon, Doug Moench, Alan Grant

Dibujo: VV AA

Tapa dura

Color

800 págs.

70 euros

ECC Ediciones


Tal vez el más conocido sea Joker, el payaso del Crimen, una vez que oigas sus risotadas sabrás que el peligro acecha. Dos Caras, que guía sus decisiones lanzando una moneda al aire, que se convierte en juez y jurado. El Espantapájaros, un desquiciado científico que sabrá extraer de todo aquel que se cruce en su camino los más ocultos miedos. Killer Croc, la monstruosa fuerza bruta que surge de las cloacas de la ciudad. Poison Ivy, su beso te dejará postrado para siempre a sus pies…

Y así podría seguir, ya que Batman se ha batido, visto las caras con estos y muchos más. No por nada se conoce a Gotham como la ‘Ciudad del crimen’.

Pero hay un villano que, alejado de cualquier rasgo de locura, mantiene la cabeza fría, y va a elaborar un plan durante años, día tras día cultivará su cuerpo y mente para destrozar al paladín de Gotham.

Su nombre es Bane, y él va a protagonizar la larga saga que comienza con este primer volumen, en un arco argumental que lleva como título ‘La caída del Caballero Oscuro’, y que con el tiempo se ha convertido en una de las sagas más importantes y seguidas del personaje, que será llevado hasta el límite.

Pero no adelantemos acontecimientos.

Ya que conocemos, y muy bien, a Bruce Wayne y su alter ego, este tomo comienza presentándonos al que se convertirá en su némesis, un chiquillo inocente que va a vivir un infierno, el de la guerra, y terminará recluido junto a su madre en la temible prisión de Peña Dura, en Santa Prisca.

Y contra todo pronóstico, el débil chaval sobrevivirá, crecerá en inteligencia y fuerza, trazando un oscuro plan contra aquel que le atacó en sus pesadillas, y al que, una vez en Gotham, va a someter a un desgaste continuo, utilizando la mejor arma que tiene a su disposición, los enemigos del Murciélago, a los que va a liberar de el Sanatorio Arkham.

Esta historia va a estar narrada por tres de los más reconocidos guionistas, que marcaban las pautas del personaje en los años noventa. Esta tríada la forman Chick Dixon, Doug Moench y Alan Grant.

Por aquel entonces las tres colecciones protagonizadas por Batman estaban conectadas, convirtiéndose en diferentes capítulos de la saga: Batman, Detective Comics y Shadow of the Bat iban desgranando, capítulo a capítulo, cómo un agotado Batman, física y mentalmente, iba a convertirse en la víctima propicia para el temible Bane, sin que nadie de su alrededor, ni Robin, Alfred o Jean Paul Valley, pudieran hacer nada por evitar su caída.

Y claro está, junto a un trío de guionistas de excepción, otro grupo de dibujantes: Graham Nolan, Norm Breyfogle, Jim Aparo y Bret Blevins, con estilos totalmente diferentes, pero un increíble talento para llevar a las viñetas este auténtico vía crucis en el que se va a convertir la existencia de Batman, que tendrá que verse obligado a dejar de lado su vida como vigilante, cediendo el puesto a alguien totalmente inesperado, que se va a tomar su puesto demasiado en serio, ejecutando una violencia muy expeditiva contra los criminales de la ciudad.

Acomodaos en vuestro sillón favorito, porque este viaje va a ser largo y muy movido, en esta primera entrega de 800 páginas, en las que nuestro héroe favorito va a verse atacado como nunca antes, poniendo a prueba su resistencia, llevándolo hasta el límite.

Y así, casi sin darnos cuenta de ello, entre viñeta y viñeta, llegamos al final de este año. Un 2023 rico, mucho, en multitud de lecturas que dejan patente la calidad de los autores y autoras españoles, que nos regalan obras personales, siendo admirados muchos de ellos allende nuestras fronteras, consiguiendo el éxito merecido.

Cuando lleguéis a una tienda de cómics, os aseguro que podréis encontrar entre sus estantes aquellas obras que coincidan con vuestros gustos. Ya sea un manga japonés, formato que triunfa entre los más jóvenes, cómics de superhéroes, BD, novela gráfica… Un auténtico universo de ficción en el que os animo a perderos.

Allí nos encontraremos, entre las páginas de un cómic.


Malaga Hoy


Series de animación en 2023: Bienvenidos al paraíso.

 Revisar, estudiar, diseccionar, examinar y analizar todos mis placeres lleva mucho tiempo. Normalmente uno encuentra quien lo haga por mi. Hay numerosos lugares que se encargan de ello. Una de mis pasiones es la animación, y probablemente sea uno de los campos que más ha crecido, mutado y mejorado en mi universo. 

Hace mucho tiempo, un profesional de la escritura y de muchas cosas más, director de cine, dramaturgo, guionista, ensayista, David Mamet escribió en uno de sus libros (Una profesión de putas, Debate, 1995), que cualquiera que quisiese aprender a dirigir, una de las películas que debía ver era Dumbo (1941), película de animación obra del estudio de Walt Disney. En general se refería ver cómo se podía rodar una película, mostrar cuanto quisieses en pantalla y que tu único límite fuese la imaginación, lo que una persona pudiese realizar con papel y lápiz. 

Este año, pasado ya, 2023, he podido ver grandiosas series de animación, dejemos de lado las producciones de películas, y empecemos con el Oscar al Mejor Corto de Animación de 2022, El limpiaparabrisas, por Alberto Mielgo y Leo Sanchez, algo así como el pistoletazo de salida.

El limpiaparabrisas (The Windshield Wiper) Corto Oscar 2022

 

 Es inmenso, colosal este corto de animación, premios merecidos, loas y parabienes a estos creadores.

En la página de Cartoon Brew dan un listado de 10 series de animación de 2023, no son mis favoritas, pero lo enfocan desde un punto de vista diverso y diferente, y aparte enseñaré alguna más.

Blue Eye Samurai




Blue Eye Samurai ha sido uno de los estrenos más impresionantes en 2d y animación digital de este año pasado. La serie, animada por Blue Spirit en Francia, cuenta una historia del periodo Edo de un samurai bastardo y su venganza. Creado, escrito y producido por Amber Noizumi y Michael Green, con la supervisión de Jane Wu como directora. Green, nominado a los Oscar por co-escribir Logan, ejerce de showrunner y su experiencia cinematográfica a través de Blue Eye Samurai.

Unicorns: Warrior Eternals



Creador y animador superestrella Genndy Tartakovski dice que sus trabajos en Cartoon Network como El laboratorio de Dexter, Las Supernenas o Samurai Jack fueron "como el entrenamiento para hacer esta serie". Unicorn: Warriors Eternal gira en torno a un grupo de heroes inmortales en torno al Unicornio que accidentalmente se reencarnan en el cuerpo de adolescentes en vez de sus cuerpos correspondientes. La serie mezcla elementos clásicos con estética steampunk e historias épicas para crear una serie de aventuras con un buen equilibrio entre humor y drama.

Hasta aquí lo que he visto yo. Ahora, cosas que me gustaría ver. No hay mucho tiempo, pero todo llegará.

Kizazi Moto: Generation Fire

La animación africana ha explotado, y la nueva antología de Disney es quizás el mejor ejemplo de la capacidad del continente. Triggerfish es el productor principal, pero los episodios son de artistas de Sudáfrica, Egipto, Kenia, Nigeria, Zimbawe y Uganda. La serie propone diez visiones del futuro de África inspirado en las diversas historias y las culturas del continente.

Moon Girl and Devil Dinosaur


Un año duro para las producciones Marvel de superhéroes de acción real, pero la marca continúa floreciendo en animación, y Moon Girl y Devil Dinosaur es uno de los puntos álgidos. Nominada a numerosos premios. La serie tiene todo lo que puedes querer de una serie de comics para niños, pero se vuelve especial en los momentos de "mezcla", cuando la estética y la música se sincronizan.

Scavengers Reign

Esta serie me llama mucho la atención. Thriller de ciencia-ficción que sigue a la tripulación superviviente en un bello y desconocido planeta. Lo mejor, la increíble diversidad del universo de flora y fauna creados por el equipo de Green Street Pictures. Cada forma de vida es necesaria en el ecosistema, y es divertido ver como la llegada de los seres humanos cambia las cosas en el sistema.

Adventure Time: Fionna and Cake


Los clásicos crecen. Lo que empezó siendo casi una broma, ha acabado siendo algo impresionante. Todo el mundo está encantado con el tono maduro, narrativamente hablando y estéticamente también. Y aunque avanza en las edades de dos protagonistas, Adventure Time es una serie que continúa teniendo un sentido de lo extraño, de una forma especial y cariñosa.

Scott Pilgrim Takes Off
This eight-part series was animated by Tokyo-based animation studio Science Saru, one of the most exciting Japanese outfits working today, and executive produced by the original film’s director Edgar Wright. Like Wright’s film before it, the Scott Pilgrim series is based on Bryan Lee O’Malley’s comic of the same name. By blending narrative and aesthetic influences from the West (the original comic) and the East (Science Saru’s artists), Scott Pilgrim Takes Off was able to create a look and feel that are familiar and fresh at the same time, whether the viewer is a fan of the source material, its live-action spin-off, or new to the franchise.


Star Wars: Visions Volume 2 

Si el primer volumen de Visions, tuvo como creadores a los estudios de animación japoneses, su éxito hizo que aparezca un segundo volumen de cortometrajes dedicados a una visión del Universo Star Wars, y esta vez, la selección de estudios ha sido a nivel mundial. De nuevo, un impresionante trabajo de animación en todas sus variantes y posibilidades.

Marvel Studios’ What If…? Season 2

Está claro, que cuanto más espacio tienen los creadores para trabajar, mejores productos hacen. Y es que, con la conjunción "¿Qué hubiera pasado si...?", basada en la premisa de la serie de cómics Marvel, What if...? (¿Qué hubiera pasado si...?), la cosa mejora por momentos. 
Por que la premisa no tiene desperdicio, habida cuenta que eran historias que tan solo había que dibujarlas y escribirlas, y no la vida real. ¿Qué hubiese pasado si... Spiderman hubiese muerto, o Gwen Stacy siguiese viva, si los 4 Fantásticos no hubiesen mutado, ect, ect.
Si bien los cómics normalmente eran números autoconclusivos, y muchos enfocados al humor, formaban parte de una válvula de escape del férreo control del Universo Marvel, una vez que se decidió que todo fuese algo coherente en todas sus historias y personajes una vez publicadas. 
Claro que estamos hablando de hace siglos. Ahora ya no es realmente Marvel Comics, una empresa que hacía cómics, es Disney, uno de los conglomerados industriales audiovisuales más grandes del planeta. Y el monstruo que todo lo fagocita, necesita alimentar a la maquinaria.

Lo bueno que tiene, es que sigue siendo una buena válvula de escape para los creadores, porque la misma base de la serie es, ¿Que hubiese pasado si...?, y ese proceso les permite saltarse el trabajo de películas anteriores, cómics, y hacer prácticamente lo que les dé la gana. Me encanta el metalenguaje cinematográfico en la serie.










viernes, 29 de diciembre de 2023

Tokyo Storefronts










































Historieta...¿crónica de una muerte dibujada?



 Texto Jesús Palacios

Cómic, "bande dessinée", manga, historeita, "comix", monitos, "fumetti"... se llame como se llame, la literatura dibujada, una de las artes más propias y características del siglo XX, atraviesa una de sus crisis más difíciles. Tanto, que los más pesimistas se inclinan a pensar lo peor.

Sin necesidad de rebuscar antecedentes prehistóricos, tan del gusto de los eruditos, se puede afirmar que la historieta es un medio de comunicación propio del siglo XX. Nacido, según los expertos, gracias al Yellow Kid de Outcault, allá por el 1896, sus comienzos en la prensa, como lógico desarrollo del humor gráfico de finales del XIX, lo caracterizan como un arte ligado a la actualidad más rabiosa. De esas comic strips o tiras cómicas de los periódicos surgiría precisamente el genérico anglosajón de cómic, convertido en término que designa toda literatura dibujada sea o no cómico su contenido.

El salto de la prensa, sin abandonarla, ocurrió con la aparición de los llamados comic-books, revistas de historietas que surgieron al calor de los primeros superhéroes, Superman y Batman. Es imposible trazar una detallada historia el cómic en estas páginas, por lo que espero se me perdone que este simple bosquejo siga el hilo de la historieta norteamericana, ya que, al igual que ocurre con el cine, el cómic es (o fue) esencialmente un arte y una industrias americanos. Dicho esto, hay que añadir que el comic-book estaba, a diferencia de la comic strip, dirigido fundamentalmente al público juvenil.

Tras la época clásica americana, que ve los nombres de Alex Raymond, Harold Foster, Burne Hogarth, Milton Caniff, Will Eisner y tantos otros, llegan precisamente los europeos, allá por los años 60, y deciden que el cómic es más que un mero entretenimiento para niños. Con Umberto Eco a la cabeza aparece un movimiento de reivindicación, que analiza el cómic como forma de arte válida y especialmente apropiada, por su doble naturaleza literaria y visual, para nuestro tiempo. Pronto, unido a la revolución underground que viene de Estados Unidos, surge el concepto de cómic para adultos.


Son tiempos dorados: el
fumetti italiano tiene a los Crepax, Pratt, Bataglia... Aparece la francesa Metal Hurlant, con Druillet, Moebius, Caza y otros. En España también hay mutaciones que viven entre las colaboraciones americanas y nuestros primeros atisbos de modernidad: Victor de la Fuente, Hernández Palacios, Esteban Maroto y muchos más.

Sin embargo, los años 80 terminan marcados por una recesión de lo intelectual y lo euro, para volver a las fuentes originales: Estados Unidos y los superhéroes. Se necesitaba un equilibrio entre ambos conceptos, cómic adulto y cómic de aventuras, y lo aportan nuevos talentos ingleses y americanos. Pero este parece el canto del cisne.

El manga, el cómic japonés, aparece de repente y lo consume todo.

FUNDIDO EN NEGRO

Todos los aficionados y expertos están de acuerdo. La historieta está en crisis. Actualmente en España no existe ninguna revista, excepción hecha de El Vibora, dedicada al género (Kiss comix, también editada por La Cúpula, entra dentro de otra consideración puesto que está especializada en cómic erótico y porno). En pocos años han desaparecido publicaciones como Zona 84 (antes1984), Creepy, Totem, Blue Jeans, Cimoc, Bumerang, Vértigo, Madriz, Cairo, Medios Revueltos, Viñetas... No sobrevivieron a la invasión del comic-book americano, introducido por las ediciones españolas de los superhéroes Marvel a cargo de Planeta-DeAgostini y de la DC a cargo de Ediciones Zinco. Pero, sorpresa, tras un breve esplendor, Zinco pierde los derechos de la DC, y aunque Planeta continúa con su línea Marvel, las ventas de esta disminuyen brutalmente. ¡Echale la culpa al manga! Y ciertamente, todas las editoriales españolas, incluida la afrancesada Glénat, se vuelcan en el cómic japones, hasta el punto de que, finalmente, la saturación del mercado colapsa el fenómeno nipón. Entretanto, han desaparecido los álbumes clásicos europeos, demasiado caros y con mucho texto.

¿Más? Bueno: la historieta es lo peor pagado en España. El resultado es que muchos dibujantes se pasan a la publicidad, el cine y la prensa, mientras otros se deslizan al mercado americano y japonés. La cosa está muy, pero que muy negra.

EL OCASO DE LOS SUPERHÉROES

No toda la culpa es de los vaivenes del mercado. La triste verdad es que el cómic en sí vive sus peores horas a nivel creativo. Tras una segunda mitad de los 80 que vio la revolución del cómic de superhéroes, gracias a talentos como Frank Miller (Daredevil, Elektra, Batman Dark Knight), Alan Moore (La Cosa del Pantano, Watchmen) y otros como Neil Gaiman, John Byrne o Matt Wagner, nuestros amigos de los disfraces y los superpoderes se colapsan. Superman muere y resucita, y clásicos como Spiderman o los 4 Fantásticos se vuelven tan liosos y se dividen y subdividen en tantas series que hace falta una guía para seguir sus aventuras. Los guiones descienden a lo peor. A los intelectuales les bajan los humos con las pérdidas y les dan de vez en cuando alguna miniserie para que se luzcan. Pero hasta su tono gótico, apocalíptico y pesimista es ya cansado y repetitivo.

Lo cierto es que los superhéroes ya no saben qué hacer, y los lectores lo notan.

UNA LÍNEA POCO CLARA

Lo peor de todo es que el triunfo americano de los 80, por merecido que fuera, tuvo también como consecuencia hacer retroceder las ventas y, más aún, la sensibilidad que hacía posible que el cómic europeo, principalmente francobelga, fuera una alternativa viable al yanqui. Si a eso se le suma la muerte de bestias sagradas como Hergé, Goscinny, E.P. Jacobs, Charlier y otros, el clásico álbum europeo de historieta se queda casi huérfano. En España, ni que la editorial francesa Glénat se introduzca en el mercado consigue salvar la papeleta, aunque algunos de sus álbumes y de los de Norma Editorial hayan funcionado, si bien alternándose en inferioridad de condiciones con material americano y nipón. Naturalmente, quien tuvo retuvo, y la bande dessinee, con su Feria de Angulema, con su Museo de Bruselas, etcétera, se mantiene en regular estado de salud en sus países natales, especialmente si nos comparamos con ellos. Pero toda una nueva generación de lectores de tebeos ha nacido y crecido ajena al lenguaje del cómic europeo, lo que promete un futuro incierto para un estilo mucho más literario, intelectual y complejo que el de la mayoría de los mangas o de los cómics yanquis.




EL TRIUNFO DE LA MARGINACIÓN

No deja de ser curioso que la única revista de historieta que goza de buena salud en España sea El Víbora, un cómic que comenzó su andadura dentro del más rebelde underground, apostando tanto por publicar clásicos el género desconocidos en España. como Crumb, como por artistas españoles que ahora son ya historia: Nazario, Max, Gallardo, ect. Lo cierto es que difícilmente se puede considerar al Víbora underground hoy día, pero esto no es una crítica. Con una política abierta, radical pero inteligente, El Víbora está dando a conocer lo mejor del cómic y del cómix actual. Peter Bagge y su ya inmortal Odio, los Hermanos Hernández, Tank Girl... y jóvenes españoles como Juanjo Hoces, Iron, Miguel Ángel Martín, Mónica y Bea... Su serie Brut, formato comic-book y precio asequible, en la que publica a los citados y a otros como Burns, Sequeiros, Juaco... es lo más interesante de un panorama árido.

Hay, naturalmente, intentos editoriales independientes y entusiásticos como Camaleón o La Factoría de Ideas, pero su futuro es incierto y se mantiene solo gracias al entusiasmo de sus colaboradores.

TRISTE, SOLITARIO...¿Y FINAL?

¿Acaso ha llegado el cómic a dar ya el máximo de lo que podía dar? No es una pregunta retórica. Comparado con el cine y frente a nuevas tecnologías como el CD-Rom, los videojuegos, internet, etcétera, ¿puede sobrevivir la historieta, especialmente cuando parece que ha evolucionado en cien años tan deprisa como para hacerse adulta, envejecer, y volver a su infancia? No quiere esto decir que desaparezca, como no ha desaparecido la novela, pero sí que difícilmente pueda volver a convertirse en el medio lleno de posibilidades que fue en los años 60 y en la fuerza económica y comercial que ha sido durante muchos tiempo. La historieta ha tenido desde sus anónimos artesanos a sus Joyce, Henry James o Capote en un lapso de tiempo que es mucho menor que la décima parte de la historia de la literatura. Y lo cierto es que parece difícil que vuelva a tenerlos si no es mutando en otra cosa. No me pregunten en qué.

Ibañez y cía.

Quizá a la historieta en España le iría algo mejor si la prensa especializada le prestara la atención que se merece. Iniciativas como la exposición sobre el cómic español realizada en la Biblioteca Nacional de Madrid gracias a su director Luis Alberto de Cuenca, no son tan frecuentes como deberían. Y ninguna lista, ni la oficial de la Feria ni la de los libreros independientes, refleja la realidad del mayor superventas de esta y otros Ferias de Libros de Madrid anteriores: ni Gala, ni Terenci, ni Gaarder, ni Prada, ni : Francisco Ibáñez, historietista veterano, en estado puro, creador de Mortadelo y Filemón, Rompetechos, Pepe Gotera y Otilio, Botones Sacarino y La 13 Rue del Percebe. Lo suyo sí que eran firmas. solo que a nadie parece importarle, lo que no dice nada bueno sobre la consideración que merece uno de los mejores humoristas españoles de todos los tiempos... ¿quizá porque "solo" dibuja tebeos?

GALLARDO, EN LA BRECHA

Quizá una de las soluciones que se ofrece al cómic como forma de expresión sea la de fundirse con otros medios que gozan de mejor fortuna. Un buen ejemplo es Un largo silencio, un librito donde Miguel Ángel Gallardo mezcla la pura historieta y la ilustración clásica con un texto de su padre, Francisco Gallardo, que recoge sus recuerdos de la Guerra Civil. Un atractivo ejemplo de literatura, dibujo e historieta que, además de su explosiva carga histórica y sentimental apto para todos los públicos, los del cómic y los otros.


MÁS TEORÍA QUE PRÁCTICA

En España goza de mejor salud la crítica y el libro de referencia sobre el género que los propios cómics. Actualmente, una revista como U, el hijo de Urich puede vender lo mismo que algunos de los cómics books más conocidos, y las polémicas que suscitan sus páginas interesan más a los aficionados que los guiones de los cómics que se editan. Y no cesan de publicarse libros de referencia, como lo de Alberto Santos o Glénat, o ese estupendo Diccionario de uso de la historieta española (1873-1996), editado por Compañía Literaria ¿Asistimos a la autopsia de un género moribundo?

Qué leer, año 3, nº25. Septiembre 1998

jueves, 28 de diciembre de 2023

Tras las viñetas de un manga

De la mano de uno de los más personales autores de cómic nipón sumerjámonos en el mundo de los profesionales de este medio artístico


JOSÉ LUIS VIDAL

26 Diciembre, 2023 

El particular código moral del protagonista de esta historia, el editor de manga Kazuo Shiozawa, hace que abandone la editorial en la que ha trabajado durante años. El fracaso de una serie manga que él coordinaba le ha hecho tomar esta decisión, de manera radical y definitiva, aunque incomprendida por su compañeros de editorial, a los que seguirá visitando casi a diario, para dejar concluidos algunos asuntos pendientes.




Tokio día a día vol. 1

Autor: Taiyô Matsumoto

Tapa blanda

Blanco y negro

224 págs.

17,95 euros

ECC Ediciones


Pero claro, tras tanto tiempo dedicándose a este medio, Shiozawa ha hecho amistades dentro de la profesión, aunque él es un tipo algo taciturno, muy reservado, que tan solo comparte confidencias con un pájaro que es su compañero de piso (sí, no os sorprendáis ante estas habituales puntos de realismo mágico que Taiyô Matsumoto suele introducir en sus historia, tan solo hay que recordar que una de ellas, la que le ha dado mucha fama y galardones en occidente está protagonizada, nada más y menos, que por un numeroso grupo de felinos, Los gatos del Louvre, obra también publicada por ECC) de vez en cuando veremos como suele quedar para tomar algo con uno de los principales autores de la editorial, Chozakû Miyazaki, un tipo al que le gusta disfrutar de la vida, y que aunque no lo quiere reconocer, también pasa por una crisis existencial .

A lo largo de las páginas de esta primera entrega vamos a conocer a algunos personajes más que trabajan para la editorial, como el rebelde Aoki, que mantiene una relación bastante tensa con su editora, la joven Hayashi, con la que no hay día que pelee, debido a la inconstante actitud del joven, que irremediablemente se ve reflejada en su trabajo.

Y así, a lo largo de los días, esas jornadas que dan título a esta nueva obra de Matsumoto, nos vamos a sumergir en el, para muchos, desconocido mundo editorial del manga que nos llega del País del Sol Naciente y que refleja la personalidad del pueblo nipón, su manera de ser y relacionarse y, sobre todo, volviendo al mundo de la publicación, lo duro que puede resultar esta carrera artística en un mercado donde cientos de obras de publican y la competencia es muy dura.

Seremos testigos de un propósito que nace en la cabeza de Shiozawa, que aunque al principio parece querer alejarse del mundo en el que ha vivido durante años, le resulta imposible, y va a comenzar la búsqueda de un nuevo artista que ilustre un manga que el volverá a editar.

Pero esto no le va a resultar nada fácil, ya que como os comentaba, muchos autores y autoras han abandonado su trabajo sin mirar atrás, golpeados por el stress, la falta de ventas… y ya no quieren saber nada más del asunto.

Taiyô Matsumoto regresa a las librerías españolas, y tenemos la inmensa suerte de poder disfrutar de su nueva obra, que se lanza de cabeza al mundo del que él mismo proviene, en un paseo por la ciudad de Tokio que nos hará detenernos en cada viñeta, siguiendo los pasos de el elenco de protagonistas.

Si os gustó, Ping Pong, Go Go Monster, Tekkon Kinkreet… Os entusiasmará Tokio día a día.


Malaga Hoy


Grandes creadores de historietas que dibujaron trenes

 El ferrocarril en el cómic



Dibujar trenes es un trabajo arduo, exije mucho detalle y documentación, cosa que pocos dibujantes de tebeos podían utilizar trabajando, las más veces, de memoria. Los dibujantes estadounidenses, que trabajaban para agencias y con equipos de asesores, se tomaban a molestia de documentarse, aunque algunas veces también resolvían "de memoria".

Gentes como Alex Raymond, John Prentice, Will Eisner, Outcault, Winsor Mac Cay y Roy Crane dibujaron trenes o solamente la máquina por aproximaión, como la mayoría de autores de historietas. Los europeos, especialmente los franco-belgas siempre tan meticulosos, parece que estén más documentados, y así los trenes que dibuja Hergé, el creador de Tintín, son bastante parecidos a los trenes de la epoca que ilustra. Como los que dibujan el francés Tardi y el italiano Giardino, que se atreve a dibujar el famosísimo "Orient Express". Moebius imagina trenes futuristas, y cuando firmaba como Gir, contando la epopeya del famosísimo Teniente Blueberry, sus trenes del Oeste son bastante fieles al modelo histórico. También son muy fieles los trenes que ilustra E. Jacobs, el de las historietas de Blake y Mortimer, incuso en los futuristas que imagina con detalles. Algo que también hacen Enki Bilal y Schuiten, entre otros creadores europeos.

Georges Pichard -fallecido el pasado mes de junio-, en una historieta erótica como es La Fábrica, hace alarde de documentación exhibiendo diversas máquinas de vapor, con detalles muy precisos y hasta numeración, como haría un coleccionista ferroviario, uno de los protagonistas. En las muy populares aventuras de Tex, un héroe del fumetto italiano, aparecen los trenes del Oeste con dibujos aproximados, como hace José Ortiz al reflejar el "Santa Fe Trail" de 1883, llevando al mítico Bat Mastterson a Dodge City. El italiano Vittorio Giardino, en su serie Las aventuras de Max Fridman, muestra la Europa de entreguerras y aún la guerra civil española, y en ella están los trenes presentes. Boixcar, el famoso dibujante español de los años 50 de las historietas de Hazañas Bélicas - en las que trabajaba con documentación fotográfica y de revistas militares-, dibujó estupendos trenes centroeuropeos, alemanes y rusos. Victor de la Fuente recrea estupendamente en su serie Los Gringos el ambiente de la revolución mexicana, con los trenes atestados del Ejército de Pancho Villa. Y el documentadísimo Antonio Hernández Palacios refleja los trenes blindados de la guerra civil española, aunque apenas con pequeños detalles.

Los dibujantes de humor, que no tienen que sujetarse más que a su fértil imaginación, intentan de todos modos pintar trenes aproximados a la época que tratan, aunque sea satíricamente. En este trabajo selectivo hemos incluido algunos de los trenes de risa más significativos, aunque la búsqueda haya sido un trabajo ingente.

Obvio que Francisco Ibáñez y su Mortadelo ha dibujado trenes en su cientos, miles de historietas, y que sus trenes son parodias de los que conoce de España y Europa, atreviéndose incluso, con trenes del Lejano Oeste. Como asimismo hace Jan con sus páginas de Super López, la mejor parodia de Superman, el superhéroe por antonomasia. Pero Escobar, Cifré, Conti, Peñarroya, Iranzo, Nadal, Jorge, el by Vazquez y casi todos los grandes de la historieta humorística dibujaron sus trenes de la risa con desparpajo y habilidad. Rastrear sus divertidos trenes llenaría muchas páginas de este y cualquier otro trabajo.

Los creadores españoles de historietas del fin de siglo XX, en su estilo actual, también incorporan trenes a sus historias, y como muestra podemos citar a Miguel Ángel Díez con su interpretación de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. O a Kike Benlloch y Alberto Vázquez, que realizan una exhibición de trenes actuales en visión realista y también ingenuo-infantil como evocación de la memoria.


Qué leer año 3 nº25. Septiembre 1998