domingo, 3 de mayo de 2020
sábado, 2 de mayo de 2020
Cámaras sobre ruedas Gloria Crespo MacLennan
Serie New York City, 1976. LANGDON CLAY
28 AGO 2017
La fotografía y el automóvil, desde su invención en el siglo XIX, pavimentaron la marcha hacia la modernidad. Cambiaron nuestra sociedad, ensanchando nuestra mirada y horizonte. Una exposición en la Fundación Cartier de París establece la relación entre ambos y muestra su evolución.
LOS COCHES SON cámaras con ruedas; a través de sus cristales el mundo se presta a ser explorado. Desde sus inicios, la fotografía y el automóvil han seguido caminos paralelos en su afán por delimitar el tiempo y el espacio. La cámara detiene el tiempo, documenta el momento y ofrece múltiples perspectivas; el coche acelera nuestro desplazamiento por el espacio. Pero así como fueron símbolos de progreso y libertad a lo largo del siglo XX, en la actualidad el coche también lo es de la alteración del paisaje y de la contaminación. De la misma forma, la fotografía se enfrenta a una sobreabundancia que banaliza su esencia. La exposición Autophoto, que se podrá ver en la Fundación Cartier de París hasta el 24 de septiembre, recopila 500 imágenes que ilustran cómo el automóvil no solo ha inspirado a fotógrafos, sino que también ha sido un medio para examinar el mundo. Las obras de Jacques-Henri Lartigue, Luciano Rigolini, Robert Frank, Joel Meyerowitz, William Eggleston y Lee Friedlander, entre otros, delatan esta atracción. “Conducir es una forma espectacular de amnesia. Todo está por descubrir, todo por olvidar”, escribía Jean Baudrillard.
Cámaras sobre ruedas
La fotografía y el automóvil, desde su invención en el siglo XIX, pavimentaron la marcha hacia la modernidad. Cambiaron nuestra sociedad, ensanchando nuestra mirada y horizonte. Una exposición en la Fundación Cartier de París establece la relación entre ambos y muestra su evolución.
Gloria Crespo MacLennan
1 Sin título, Bamako, Mali, 1952-1955. Seydou Keïta / The Seydou Keïta Photography Estate Advisor Corporation.
2 OJ Simpson n° 5, 2000. Juergen Teller
Tracción Citroën 7, 2012.
3 Tracción Citroën 7, 2012. Peter Lippmann
4 Montana, 2008. Lee Friedlander / Cortesía de Fraenkel Gallery.
Carpoolers, México, 2011-2012.
5 Carpoolers, México, 2011-2012. Alejandro Cartagena
6 Por la ruta de Acapulco, México, 1966. Bernard Plossu / Cortesía de Galerie Camera Obscura, París.
7 Tributo a Giorgio de Chirico, 2017. Luciano Rigolini
8 Grand Prix de l’ACF, Automobile Delage, Circuit de Dieppe, 1912. Jacques-Henri Lartigue / AAJHL
9 Mujer espera subida a su coche en Sunset and Highland Boulevards, Los Ángeles, aproximadamente a las 11.59. Un día de febrero de 1997. Andrew Bush / Cortesía de M+B Gallery.
El Pais Semanal Nº 2.135 27/09/2017
viernes, 1 de mayo de 2020
Puntadas de realidad por Jean-François Rauzier
Jean-François Rauzier
Hiperversalles logra una atmósfera onírica ensamblando fotos del palacio real de las afueras de París. JEAN-FRANÇOIS RAUZIER
“Es como unir con puntadas cientos de miles de fotografías”, dice para definir su trabajo Jean-François Rauzier. “No es exactamente fotografía, sino fotografía pintada. Es la pintura digital la que me permite reflejar lo que tengo en la cabeza”. Lo llama “hiperfotografía”. Deconstruyendo la realidad a trocitos y luego recomponiéndola a su antojo, crea mundos nuevos, paisajes urbanos entre lo onírico y lo futurista sin perder nunca un anclaje, aunque sea remoto, con lo real.
Decía Hobbes que no hay pensamiento ni representación que no estén sujetos al orden de lo sensorial. Lo cual incluye naturalmente al arte.
Las fotografías de Jean-François Rauzier son imágenes construidas. A veces es un edificio elucubrado a partir de las distintas perspectivas de uno preexistente, a veces una superposición de edificios similares que crean una suerte de metaedificio, y a veces un horizonte enladrillado. Si las abrimos en un ordenador y usamos el zoom, comprobaremos que no son un mero collage de pedacitos heterogéneos, sino que cada pedacito contiene la mayor definición que permite su impresión en papel. No vemos solo la ventana, sino que podemos viajar hacia dentro de la foto y descubrir qué hay más allá.
La ilusión que crea Rauzier mediante su técnica de acumulación es la de una realidad aumentada. Sin embargo, lo que amplía no es la realidad, sino su representación. La realidad ya está ahí fuera, suficientemente pavorosa. Él establece simetrías, fuerza perspectivas y ensambla sus puzles con un orden predeterminado; es el único modo de hacerlo. De la realidad nos asusta la acumulación desordenada. De sus fotos, el ordenado desorden en el que nos reconocemos. ¿Dónde nos refugiaremos cuando las obras de nuestra sinrazón lo ocupen todo? | Por Marcos Giralt Torrente
9 FOTOS
Jean-François Rauzier, puntadas de realidad
“Es como unir con puntadas cientos de miles de fotografías”, dice para definir su trabajo Jean-François Rauzier. “No es exactamente fotografía, sino fotografía pintada. Es la pintura digital la que me permite reflejar lo que tengo en la cabeza”. Lo llama “hiperfotografía”. Deconstruyendo la realidad a trocitos y luego recomponiéndola a su antojo, crea mundos nuevos, paisajes urbanos entre lo onírico y lo futurista sin perder nunca un anclaje, aunque sea remoto, con lo real.
Jean-François Rauzier
31 MAY 2016 -
1 Vista de Barceloneta, un collage con viviendas del popular barrio de la capital catalana. Jean-François Rauzier
2 En la doble página anterior, una de las fotografías de la serie Babel, en la que se deconstruyen paisajes urbanos para luego rehacerlos como un mosaico. En ocasiones, como homenaje a una ciudad; en este caso, Ámsterdam. Jean-François Rauzier
3 Barcelona y la arquitectura de Gaudí han inspirado varias de las imágenes de Rauzier, como puede apreciarse en esta obra, presidida por la silueta de la Sagrada Familia. Jean-François Rauzier
4 El propósito de algunas de las realizaciones del fotógrafo es concentrar la atmósfera de una ciudad en una sola foto, como ocurre en este collage de Miami. Jean-François Rauzier
5 Una obra de la serie Babel, sin título, de 2012, Jean-François Rauzier
6 Una obra de la serie Babel, sin título, de 2008, Jean-François Rauzier
7 Igrejas es una de las obras más recientes, de este mismo año. Compone un mosaico de templos de estilo colonial de Brasil. Jean-François Rauzier
8 Soho (2012).La muestra Hiperfoto-Brasilia se expone en el Museo Nacional de Brasilia hasta el 5 de junio. Jean-François Rauzier
9 Babilonia blanca, titula Rauzier esta imagen, montada con cientos de repeticiones de la misma casa de veraneo. Jean-François Rauzier
El Pais Semanal Nº2.070 29/05/2016
Los peligros de la fotografía por Martín Caparrós
'La ejecución de Saigón', de Eddie Adams, es una de las imágenes más violentas y perdurables de la fotografía de guerra. EDDIE ADAMS (AP)
31 ENE 2018
Tendemos a fiarnos de las imágenes, pero estas también mienten, incluso sin estar manipuladas. Muchas veces solo nos ofrecen medias verdades.
A VECES, muy de vez en cuando, una imagen vale mil palabras. O quizá sean 836, cómo saberlo. Hay, en todo caso, imágenes que pesan como losas, que cambian situaciones, que engendran movimientos, que definen. Esta cumple en estos días medio siglo, y fue una de ellas.
El 1 de febrero de 1968 Eddie Adams tenía 34 años y llevaba tres cubriendo la guerra de Vietnam para Associated Press. El Vietcong, la guerrilla comunista que peleaba contra los ejércitos de Vietnam del Sur y Estados Unidos, acababa de lanzar una gran ofensiva —y en Saigón la violencia crecía. En su Barrio Chino, Adams seguía al jefe de la policía survietnamita, el general Nguyen Ngoc Loan, y sus custodios, que llevaban a un prisionero: un hombre bajo de camisa a cuadros. De pronto la comitiva se paró, el general sacó su revólver Smith & Wesson .38 Especial y lo apuntó a la sien del hombre. Adams diría después que pensó que quería asustarlo para interrogarlo pero no: el general disparó. Adams también.
Al día siguiente su foto inundó el planeta. Entonces, sin Internet, sin redes sociales, los diarios y revistas definían, y aquella foto se publicó en sus tapas. Es difícil contar una historia más simple y más tremenda: un hombre mata a un hombre. Y, también: un hombre de poder ejerce su poder de la manera más extrema. En la guerra de Vietnam hubo dos millones de muertes pero esta encarnó a todas —e hizo mucho para que uno de los bandos la perdiera. Al día siguiente muchos americanos habían cambiado de idea sobre la participación de su ejército en esa guerra, con gente como esa.
El general Nguyen intentó justificarse: “Estos tipos matan a muchos compatriotas nuestros; creo que Buda me perdonará”, dijo entonces. Su víctima se llamaba Nguyen Van Lem, tenía 36 años, dos hijas y uno por nacer, y era un guerrillero. El general fue herido meses más tarde: grave, lo atendieron en Washington, donde le amputaron una pierna. En 1975, poco antes de la derrota final, pidió asilo en Estados Unidos —que se lo negó. Viejos amigos lo ayudaron a entrar e instalar una pizzería en Dale, Virginia. De vez en cuando alguno de sus clientes sabía quién era, lo insultaba o lo felicitaba; cada tanto le dejaban amenazas pintadas en el baño. A veces Adams pasaba a saludarlo: lo respetaba y le dolía lo que su foto le había hecho.
El general se murió de cáncer en 1998, a sus 67. Entonces Adams escribió su necrológica en la revista Time: empezaba diciendo “Gané un Pulitzer en 1969 por la foto de un hombre que disparaba a otro. En esa foto murieron dos personas: el que recibió la bala y el general Nguyen Ngoc Loan. El general mató al vietcong; yo maté al general con mi cámara”. Y, después, que “las fotos son las armas más poderosas del mundo. La gente les cree, pero las fotos también mienten, aun cuando no están manipuladas. Son sólo medias verdades. Lo que la foto no decía es ‘¿Qué hubieras hecho tú si fueras el general en ese momento y ese lugar, en ese día caliente, y acabaras de agarrar al malo después de que matara a dos o tres soldados americanos?”.
Hay dudas sobre lo que habría hecho Adams —que se murió de ELA pocos años después. En cualquier caso, parecía arrepentido de lo que sí había hecho. Su foto dijo mucho más que lo que él habría querido, y también es una lección: las personas manipulan a los medios mucho menos que los medios a las personas —y creer que uno controla lo que dice es soberbia cochina.
El Pais Semanal
jueves, 30 de abril de 2020
MANGAKAS (EL PAÍS DE LAS TENTACIONES Viernes 11 de octubre 1996)
Crecieron con las lágrimas de Heidi y los puños de Mazinger Z. No se apellidan Yakamoto, sino Ferrer o Sánchez. Barcelona rinde homenaje a la primera generación española de artistas 'manga'.
Texto: Jaume Vidal
La prehistoria de la afición al cómic japonés, el manga, comenzó en España con las series de dibujos animados. A mediados de los años setenta, las lacrimógenas historias de Marco y Heidi se incorporaron al universo visual de los niños de la época. Los enormes ojos de los personajes y las eternas escenas ralentizadas se convirtieron en un nuevo modo de ver dibujos animados. Con Mazinger Z y su "puños fuera", la animación japonesa mostró su gusto por la tecnología, las violencia y la lucha del bien contra el mal.
El Salón del Manga y el Videojuego se celebra en la Estación de Francia de Barcelona del 11 al 13.
Los títulos se sucedieron. La serie Candy, Candy incorporó el público femenino a la nueva y creciente estética. Algunas editoriales se aventuraron tímidamente a editar las versiones en cómic de las obras en dibujos animados. Tras los capítulos de Campeones, que provocaron un auténtico efecto hipnótico entre los jóvenes telespectadores y, sobre todo, Dr. Slump, de Akira Toriyama, llegó Bola de dragón (Dragón ball), también de Toriyama. El fenómeno superó todas las previsiones, ya que el público juvenil se lanzó a comprar todo tipo de productos de importación, incluso los cómics originales en japonés. La generación manga había nacido.
Otro punto de referencia fue Akira, de Katsuhiro Otomo, que se convirtió en un gran éxito, tanto sobre papel como en la versión en dibujos animados. A partir de ese momento se produjo el despegue editorial. Planeta-DeAgostini editó la versión española de Bola de dragón. Ediciones La Cúpula lanzó Gon y el resto de las editoriales decidieron mirar hacia el país del sol naciente. Mientras, una pequeña editora de fanzines, dirigida por gente muy joven, apostó por los primeros dibujantes españoles que expresaban con su trazo la influencia japonesa. Camaleón Ediciones puso en el mercado a todos aquellos jóvenes herederos de la estética y la narración japonesas: los mangakas, los primeros artistas españoles del género.
Como culminación a este clima, del 11 al 13 de octubre se celebra en Barcelona la segunda edición del Salón del Manga y el Videojuego, que contará con la participación de las principales editoriales japonesas, algunas de ellas con cifras de venta de seis millones de ejemplares. También se presentará una exposición dedicada a los mangakas españoles y se dedicarán diversos espacios al aprendizaje y realización de mangas.
Ninguno pasa de los 25 años. En nómina figuran varias chicas, algo inhabitual en el mundo de los tebeos. Son una pesadilla para los puristas. Y lo más fuerte: alguno supera en ventas a autores consagrados
Vanesa Duran (Santiago de Compostela, 1972), ganó un premio en la primera edición del Salón del Manga. La editorial Camaleón le dio una oportunidad. "A los 11 años me pasaba el día frente a la televisión. Grababa todas las series de dibujos, paraba el vídeo y dibujaba las escenas".
Ismael Ferrer (Sabadell, 1971) es un caso raro: se interesó por el manga en la Facultad de Bellas Artes de Barcelona. Su objetivo era, sin embargo, dedicarse al cine. En la universidad conoció a un grupo de locos autodenominado La Penya, con los que creó Mondo lirondo, un innovador fanzine. Es el padre de la revista Neko (gato, en japonés) y ha obtenido mucho éxito con un manga erótico (Yoko).
Javier Sánchez (Valencia, 1974) está considerado como el primer dibujante español de manga. Con su obra Sueños (Glénat) puso en alerta al mundo editorial español. Un tebeo erótico realizado al modo japonés por un chaval español vendía más ejemplares que prestigiosos y mitificados autores extranjeros. Como a otros, la afición al manga le llegó de las series de televisión. Del cómic japonés adora el exotismo de sus escenarios y el estilo narrativo.
José Miguel Alvarez (Granollers, 1971) tiene una visión del manga poco ortodoxa. Su estilo bebe de series japonesas (Mazinger Z, Dr. Slump, Akira...), los primeros trabajos de Disney, los personajes de la Warner, Ren y Stimpy, cómics japoneses, los primeros números de El Víbora, Cimoc, Metal Hurlant... Su gran éxito manga ha sido la serie Chichi Squad, publicada por la editorial Glénat.
Nacho Fernández (Bilbao, 1973) y Alvaro López (Vito¬ria, 1975) forman un tándem revolucionario en el manga español. Con el nombre de Hi No Tori Studio crearon Dragón fall, un tebeo con una tirada de 10.000 ejemplares mensuales. Según ellos, hay dos tipos de consumidores: "Los locos encerrados en su mundo de papel y los visionarios y/o eruditos que venden al resto del mundo su biblia en viñetas".
Nuria Peris (Mataró, Barcelona, 1972) forma parte del grupo de mujeres que el manga reclutó para el cómic. Comenzó ilustrando merchandising de productos relacionados con los tebeos japoneses, lo que le llevó a dibujar historietas de manga. Empezó tarde, con 22 años. "Me encuentro entre esa generación que hace 20 años se sentaba frente al televisor extasiada con Mazinger Z". Entre sus trabajos más destacados se encuentra el cómic de 28 páginas Akuma, realizado junto a Roque González y publicado por Ediciones Camaleón.
EL PAÍS DE LAS TENTACIONES Viernes 11 de octubre 1996
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