sábado, 24 de junio de 2017

Paco Roca y Antonio Altarriba desvelarán cómo el cómic puede ser una herramienta educativa en ComicTools



 Gràffica   /17/06/2017/


El 27 de junio, el ciclo de conferencias ComicTools, reunirá en Las Naves a docentes de primaria, secundaria y bachillerato con expertos y autores para analizar el potencial del cómic como herramienta pedagógica en el aula y su puesta en práctica. Los premios nacionales del cómic Paco Roca y Antonio Altarriba darán a conocer experiencias educativas puestas en marcha en torno a obras suyas.






Ya se ha abierto el plazo de inscripción gratuita para la jornada ComicTools que tendrá lugar en el espacio de innovación Las Naves, el próximo martes 27 de junio, dirigida especialmente a personal docente, interesado en las posibilidades que ofrece el cómic como herramienta pedagógica.

Para ello, el evento contará con la presencia de expertos en la temática, docentes que ya están desarrollando programas y experiencias educativas en torno al cómic y dos de los autores más interesantes en este campo actuales, Paco Roca y Antonio Altarriba. Ambos, premios nacionales del cómic, han trabajado desde el cómic el tema de la memoria histórica y tienen experiencia en su adaptación pedagógica en entornos educativos. Paco Roca es uno de los autores contemporáneos españoles más internacionales y populares. Por su parte, Antonio Altarriba reúne la doble condición de ser historietista y profesor universitario (así como teórico del cómic), por lo que su presencia es una de las claves de estos encuentros.

Las jornadas Comic-Tools están dirigidas a docentes de Primaria, Secundaria y Bachillerato y se estructuran en torno a una programación de charlas, encuentros y talleres prácticos. El objeto principal de estas jornadas es dar a conocer a la comunidad educativa el potencial del cómic como herramienta didáctica, tanto en los diferentes niveles educativos como a través de talleres derivados de experiencias reales en el aula.
Estas jornadas han sido posibles gracias al patrocinio de la Fundación SM y Las Naves.

Paco Roca.

INSCRIPCIÓN
reservas.lasnaves.com

PROGRAMACIÓN
9.15 -9.30h.- Bienvenida. Presentación proyecto +artesmáseducación por Javier Palop (Director Fundación SM)

9:30-10:15: Charla: ¿Qué es el cómic? Aproximaciones a la historieta, por Álvaro Pons (Universitat de València) Charla que desarrollará una breve aproximación al cómic, desde un punto de vista histórico y conceptual que permita derivar sus posibles aplicaciones.

Álvaro Pons. Universitat de València. Crítico de Cómic

10:15-11:00: Charla: Aplicaciones del cómic en educación, de José Rovira (Universitat d’Alacant). Charla que repasará las potenciales aplicaciones del cómic en educación, tanto desde las experiencias previas como propuesta de desarrollo en aplicación en primaria y secundaria.

11:00-11:30. Pausa Café

11:30-13:00. Sesiones paralelas

Charla: El cómic en Educación Primaria, de Noelia Ibarra y Vicent Martínez (universitat de Valencia). Charla sobre la utilización del comic en el aula de primaria, como material de iniciación a la lectura, pero también como metodología de aprendizaje.

Charla: El cómic en Educación Secundaria, por Eduard Baile (Universitat d’Alacant). Charla sobre el uso de la historieta en las diferentes etapas de la ESO y Bachillerato, con especial mención a su potencialidad como herramienta curricular transversal y como metodología aplicable al trabajo en aula.

13:00-14:00. Charla: Arrugas. Una experiencia en el aula, con Mercé Durá, Lia Gutiérrez i Gargallo y Paco Roca. Coloquio sobre las posibilidades en el aula del cómic con el que Paco Roca ganó el Premio Nacional de Cómic en 2008.


14:00-15:30 Pausa para comida

15:30-17:00 Charla-taller: Un caso práctico de aplicación del cómic en secundaria, por Pedro Cifuentes (IES Miquel Peris i Segarra, Castellón)

Taller que desarrollará las posibilidades del cómic en Educación Secundaria a partir de la experiencia particular de Pedro Cifuentes, que usa el cómic tanto como material

17:00-17:20. Pausa Café

17:30-18:30. Charla-Taller: Desarrollo de las posibilidades didácticas de un cómic: el caso de El arte de volar y El ala rota, con Antonio Altarriba, Premio Nacional de Cómic.


PARTICIPANTES EN LAS CHARLAS

José Rovira es profesor de didáctica de la lengua y la literatura de la Facultad de Educación en la Universidad de Alicante. Es especialista en literatura infantil y juvenil y, particularmente, en los usos del cómic en educación.

Eduard Baile es profesor en el Departament de Filologia Catalana de la Universitat d’Alacant. Su campo de investigación en la universidad se centra en la didáctica de la lengua y la literatura y el análisis del cómic, tanto como medio didáctico como por lo que afecta a otras vías de reflexión tales que el comparatismo entre medios (respecto a la literatura) o los estudios culturales.

Noelia Ibarra es profesora del Departament de Didàctica de la Llengua i la Literatura de la Universitat de València. Es especialista en las aplicaciones didácticas del cómic en Educación primaria.

Pedro Cifuentes es profesor de secundaria y ha desarrollado diferentes iniciativas de utilización del cómic en el aula. Es autor del blog pizarracongarabatos.blogspot.com, donde narra sus experiencias docentes con el cómic.

Antonio Altarriba desarrolló su labor docente como Catedrático de Filología Francesa en la Universitat del País Vasco. Como teórico y autor de cómic ha desarrollado una larga y prolífica tarea, que fue reconocida en el año 2010 con el Premio Nacional de Cómic por su obra El arte de volar, junto al dibujante Kim.

Paco Roca es un historietista español, nacido en 1969 en Valencia, que produce para el mercado internacional y que en los últimos años ha consolidado su carrera mediante la llamada novela gráfica. Con títulos de temática social como Arrugas o Los surcos del azar, Paco Roca ha logrado conectar con miles de lectores por su sensibilidad como autor y maestría narrativa. En 2008 recibió el Premio Nacional de Cómic y en 2012, un Goya por la adaptación cinematográfica de su obra Arrugas.

Lia Gutiérrez i Gargallo. Lia nació en Sagunto en 1992 donde desarrolló sus estudios hasta la etapa universitaria. Desde muy pequeña ha tenido una declarada vocación por la docencia e impartía clases a los pasillos de casa a sus dos hermanos menores. Esta vocación la llevó a estudiar Filología Hispánica y Filología Catalana y hoy tiene la doble graduación, por la Universitat de València. Es también profesional de violín por el Conservatorio Profesional de Música de Sagunto y ha realizado varias conferencias por nuestro territorio hablando de proyectos educativos y de innovación docente. La creencia firme en la inclusión educativa y en la riqueza que aporta la diversidad en cualquier ámbito la llevó en 2012 a realizar un voluntariado educativo en Tanzania. Esta base fundamenta parte de la propuesta que presentarán hoy. Los caminos de Lia Gutiérrez y la profesora Mercè Durà se unen en 2014 a las prácticas del Máster de Profesorado de Secundaria, donde forjaron una unión que las llevó más allá del aula y de la que salió el proyecto que hoy presentan.

Mercè Durà Súbies. Su pasión por la literatura la trajo a licenciarse en Filología, a pesar de que sus profesores le decían que era una mujer de ciencias. Durante 27 años le han pagado por hacer una cosa que la hacía feliz, dar clase, cosa que le permitía, además, crecer como persona, como ciudadana y como mujer. Su preocupación, inquietud y compromiso con el proceso enseñanza-aprendizaje de la escuela pública, pero sobre todo el aprecio por su alumnado, y la obstinación por transmitirles el amor por su lengua, por la literatura universal, por la cultura y por los valores de la humanidad, la alentan a estar atenta a las nuevas necesidades educativas. Desde el instituto a la universidad, siempre ha buscado desarrollar las metodologías más innovadoras para facilitar que los adolescente y jóvenes que le robaban el corazón cada día consiguieran objetivos académicos desde el respeto, la empatía y la fuerza de la esperanza y la autoestima. Ahora, desde hace dos años, Lia le lanzó un reto: ¿no querías cambiar la educación? pues no digas que no y métete en esta nueva etapa de Política Educativa. Afortunadamente, se encontró con mejores personas que ella y sigue aprendiendo y creciendo desde la humanidad, la sostenibilidad y la cosa pública, democrática y libre, porque está preparándose para volver a la docencia, la cual añora cada día.

ComicTools

jueves, 22 de junio de 2017

LOST IN ABDUCTION


Ángel L Fernández

Barrier es la segunda serie de webcómics que  el guionista Brian K. Vaughan está realizando junto con el dibujante Marcos Martín y la ilustradora y colorista Muntsa Vicente para Panel Syndicate. Para quien lo desconozca, Panel Syndicate es un proyecto que ideó Marcos Martín cuando aún trabajaba para Marvel y al que más tarde se unieron Vaughan, Vicente y Albert Monteys. Se trata de una plataforma de distribución de webcómic en la que son los lectores los que ponen el precio a la descarga de la obra.



La primera entrega, de las tres publicadas en 2016, transcurre a ambos márgenes de la frontera entre México y Estados Unidos. Los protagonistas son Liddy, una ranchera texana a la que un desconocido está presionando para que abandone o venda sus propiedades, y Óscar, un inmigrante hondureno que quiere cruzar la frontera para llegar a Estados Unidos. Las peripecias de los dos protagonistas se desarrollan en el idioma materno de cada uno de ellos, español e inglés, respectivamente, sumergiendo al lector en dos realidades completamente diferentes.

Por un lado, Óscar tiene que atravesar Centroamérica con ayuda de los traficantes de personas hasta alcanzar a La bestia, la red de trenes de mercancías que lo llevará hasta su destino. Por otro, Liddy intenta buscar respuestas relacionadas con la extorsión que sufre para acabar descubriendo que está completamente sola y sin apoyo. Ambos terminarán encontrándose por azar y vivirán una experiencia cercana al delirio. Barrier es absolutamente trepidante y, en su arranque, narra visualmente de una manera espectacular el drama de la inmigración ilegal en la Crystal Frontier de Calexico.

El hecho de que no estén traducidos los idiomas de cada protagonista vuelve a colocar las ideas de Vaughan a la vanguardia de la producción de novela gráfica. Este uso de dos lenguas nos hará sentir,
en caso de que no dominemos ambas, la dificultad que supone para las personas entenderse en otros idiomas, sobre todo en momentos tan complicados como los que viven los personajes. A pesar de la barrera idiomática, el lector podrá seguir el argumento gracias al virtuoso dibujo de Marcos Martín, que trasciende los diálogos de los protagonistas haciendo comprensibles las situaciones y el desarrollo de la trama incluso y aunque no se conozca el idioma en el que están escritos los textos.

La previa al encuentro de los dos protagonistas la conforman siete viñetas de un preciosismo brutal. Sin ningún diálogo, los autores aproximan la vida de ambos mediante la variación en el tamaño de los marcos para converger en una escena final asombrosa que nos dejará boquiabiertos y que dará entrada a las aventuras de nuestros dos protagonistas, ya de forma conjunta, en las siguientes entregas.

En el segundo y tercer capítulo los problemas existenciales de Óscar y Liddy pasan a un segundo plano y solo accederemos a ellos a través de flashbacks en contadas ocasiones con el objetivo de conocer la memoria vital de ambos. Tras un giro de 360 grados al estilo de Abierto hasta el amanecer, la historia se vuelve más lisérgica tanto en el guión como en el dibujo y los colores y los dos protagonistas añadirán a sus problemas de comunicación verbal los inherentes a la comunicación alienígena si es que esta pudiese darse.

Vaughan vuelve a sorprendernos con una historia de ciencia ficción con giros inesperados basada en unos conflictos muy actuales como son los muros físicos y culturales. Barrier es una historia que nos sumerge en la problemática vivencial que suponen las barreras políticas y legales, en la dificultad de entendimiento que producen las barreras lingüísticas y, en último término, en la confusión alucinógena que generan las barreras conceptuales.

Barrier
Brian K. Vaughan (guión), Marcos Martin (dibujo) y Muntsa Vicente (color)
Panel Syndicate (panelsyndicate.com) Estados Unidos/España
Cómic digital (3 episodio: hasta la fecha) 52-27 págs. (varía según entrega)
Color

Obra relacionada

The Private Eye
Brian K. Vaughan Marcos Martin (Panel Syndicate)

Saga
 Brian K. Vaughan, Fiona Staples (Planeta Cómic)

Paper Girls
Brian K. Vaughan y Cliff Chiang (Planeta Cómic)


Comics Esenciales 2016 Un Anuario de ACDComic & JOT DOWN

lunes, 19 de junio de 2017

Catriona Drummond


Llevo un tiempo sin mencionar a alguno de los autores, mayoritariamente dedicado a la animación, que gustan de mencionar en la página de Cartoon Brew.

Así, Catriona Drummond de Brisbane, Australia, graduada en la Universidad Griffith, asombrada con la pelicula "Kiki´s Deliveri" del Studio Ghibli, trabaja muy duro y sin miedo, porque sin riesgo no hay victoria.

Más información en : Tumblr/Instagram/Website











La Guerra de los Siete Años

La obra de Goscinny y Uderzo se documenta sobre la realidad de los indios del XVIII siguiendo la línea de 'Lucky Luke'. La serie también se inspira en 'El último mohicano'.

GERARDO MACÍAS
14 Junio, 2017




'Todo Umpa-pá'. Guión: René Goscinny. Dibujos: Albert Uderzo. Salvat/Bruño, 2012.

La Guerra de los Siete Años (1756-1763) fue un conflicto bélico colonial que enfrentó a Gran Bretaña y Prusia contra España, Francia, Austria y Rusia. En América, los franceses se enfrentaban a los ingleses para defender la Nueva Francia. En esta guerra tienen lugar las aventuras de Umpa-Pá, el piel roja, de Goscinny y Uderzo, aunque no se cita por su nombre porque nadie sabía, lógicamente, cuánto iba a durar.

El nombre de Umpa-Pá está inspirado en una doble procedencia: por un lado, los Hunkpapa son una tribu india; por otro lado, hace referencia al vals y a su compás de tres por cuatro, con un tiempo fuerte y dos tiempos débiles.

Umpa-Pá es un guerrero de la tribu de los Yavayavá (Shavashava en el original francés, derivado de la expresión ça va, ça va, que significa más o menos). Los Yavayavá se basan en los Shawnee, tribu que durante la Guerra de los Siete Años ayudó a los franceses, pero se opuso a la colonización blanca al oeste de los montes Apalaches.

La serie se documentó sobre la realidad de los indios del XVIII, siguiendo la línea que el propio Goscinny había marcado en Lucky Luke. También se inspiró en El Último Mohicano (1826), novela de James Fenimore Cooper ambientada en la Guerra de los Siete Años.

Como contrapunto a Umpa-Pá tenemos a Hubert de la Pasta de Hojaldre, militar francés recién llegado a las colonias, que es apresado por el guerrero indio pero termina siendo gran amigo suyo, adoptando el nombre de Doble Cabellera en la tribu, debido a la peluca blanca empolvada, de moda en el siglo XVIII.

Umpa-Pá, el piel roja es concebido en el año 1951 para lanzarlo en Estados Unidos, pero no cuajó. La decepción llevó a aparcar el personaje durante siete años, pero ni Goscinny ni Uderzo se olvidaron del indio, así que lo recuperaron en 1958, en la revista Tintín.

Uderzo y Goscinny produjeron cinco álbumes: Umpa-Pá, el piel roja (1958, revista Tintín nº 500-514); Umpa-Pá en el sendero de la guerra (1958, revista Tintín nº 553-559); Umpa-Pá y los piratas (1959, revista Tintín nº 560-574); Umpa-Pá y la misión secreta (1960, revista Tintín nº 606-637); y Umpa-Pá contra Hígado-Enfermo (1962, revista Tintín nº 692-713).

El primer álbum, Umpa-Pá, el piel roja, es el que le da título a la serie, y en él asistimos a la presentación de los personajes. Encontramos una galería de divertidos secundarios, como el jefe Bisonte Gordo, el hechicero Cómo-Llueve, el anciano Sólo-Un-Diente, etc...

En el álbum Umpa-Pá en el sendero de la guerra, Umpa-Pá es enviado como emisario a la tribu de los Pies Planos para saber si tienen intención de declarar la guerra. Fuerte Pequeño envía a Hubert de la Pasta de Hojaldre a proponer una alianza a los Yavayavá, pero es capturado por los Pies Planos, que lo utilizan para atraer a Umpa-Pá a una trampa. Ambos se escapan, y los soldados del rey de Francia echan una mano en la batalla a los Yavayavá.

En el tercer álbum, Umpa-Pá y los piratas, los dos protagonistas inician un viaje con destino a Francia, que tiene por objeto proveer a los Yavayavá de un bien europeo del que no disponen: caballos. El álbum narra el accidentado viaje y su encuentro con los piratas.

El cuarto álbum es Umpa-Pá y la misión secreta. Tras desembarcar en Francia, Hubert se dirige a la corte del rey, que le encarga hacer llegar un mensaje a sus fuerzas en las colonias de América. No se dice el nombre del monarca en este cómic, pero se trata de Luis XV.

Umpa-Pá contra Hígado-Enfermo es el último álbum de la serie. De vuelta a América, Umpa-Pá y Hubert descubren que el rey de Prusia y el de Francia se han declarado la guerra. No se dice el nombre del monarca prusiano, pero se trata de Federico II. Todo se complica cuando se fragua una alianza entre los prusianos y los Ojos Morados, tribu india cuyo jefe se llama Hígado-Enfermo. Excepcionalmente, en este álbum los autores renuncian al rigor histórico, ya que los ejércitos prusianos realmente no participaron nunca en la conquista de América.

Las aventuras de Umpa-Pá terminan a causa del insostenible ritmo de trabajo de Uderzo, que dibujaba páginas para las series Umpa-Pá, el piel roja; Astérix, el galo; y Tanguy y Laverdure. El indio tuvo un breve cameo en la película Las doce pruebas de Astérix (1976).




Malaga Hoy



Hay muchos mundos pero, ¿están en éste?

El guionista Grant Morrison nos ofrece, junto a varios dibujantes, 'El Multiverso', una de sus obras más ambiciosas, en la que reúne a los mejores héroes.

JOSÉ LUIS VIDAL
14 Junio, 2017






Y es que la elaboración de esta saga ha sido cosa de años, años en los que el guionista escocés ha demostrado, en repetidas ocasiones, ser uno de los más interesantes del panorama norteamericano. Siempre ha tenido una visión muy personal, de ahí que su "desembarco" en los comic-books fue un soplo de aire fresco sobre unos personajes, los de DC Comics, cuya mayoría permanecían guardados en el baúl de los recuerdos, ya que nadie sabía qué hacer con ellos. Fue el caso de Animal Man, de La Patrulla Condenada y de muchos, muchos más.

A medida que crecía su fama fue alcanzando un puesto de poder en la editorial, y sus últimas obras (salvo una escapada a la competencia, que nos ofreció sagas para el recuerdo, como la de New X-Men, junto a ese genio del dibujo llamado Frank Quitely) estuvieron dedicadas a narrar las andanzas de los principales iconos de la editorial, Batman y Superman. A éste último lo cambió completamente, renarrando su origen y aventuras en una etapa (New 52) no exenta de críticas.

Sus dos últimos trabajos para DC fueron, en primer lugar, volver a contar en tono muy personal el origen de la gran heroína, Wonder Woman, junto a Yanick Paquette y, finalmente, este grueso volumen que reúne la maxiserie El Multiverso, recopilado ahora por ECC Ediciones.

Fue su canto de cisne justo antes de aceptar el puesto de editor en jefe en la mítica revista Metal Hurlant.

Como decía anteriormente, el trabajo de Morrison en esta saga le ha llevado bastante tiempo, ya que, debido a su éxito, su labor era requerida en varias cabeceras, por lo que el proyecto, pese a ser anunciado en varias ocasiones, se fue retrasando una y otra vez.

Hasta que por fin en el año 2014 vio la luz, y todos nos quedamos boquiabiertos por la impresionante formación de autores que estaba tras él. Morrison había logrado reunir para los números que componían la maxiserie a lo mejorcito de la profesión. Para las historias que servían de prólogo y epílogo teníamos a Ivan Reis. Y a partir de ahí, comenzaba el desfile de estrellas: Chris Sprouse, Ben Oliver, Frank Quitely, Marcus To, Paulo Siqueira, Jim Lee, Doug Mahnke… Una formación de dibujantes para narrar una de las más importantes historias del Universo DC, ¿o mejor debería decir Multiverso DC? Veréis, una de las características por la que descata esta editorial es por haber creado, en sus tebeos, el concepto de multiverso. Para explicarlo de una manera sencilla: En paralelo a nuestro (llamada Tierra 1) mundo existen infinidad de mundos que coexisten. En ellos vamos a encontrar diferentes versiones de los principales personajes, los iconos del sello: Superman, Batman, Wonder Woman, Green Lantern…

¿Y que ha estado haciendo Morrison durante todos los años que le costó poder concluir su obra? Pues dando sentido a todos los grandes eventos que sacudían cada cierto tiempo el Universo DC. Partiendo, por supuesto, del que daba origen a toda esta teoría del Multiverso, el ya clásico Crisis en las Tierras Infinitas, que supuso un antes y un después para la editorial.

Como si de un cartógrafo de lo infinito se tratara, Morrison traza un mapa de los diferentes mundos y nos describe la característica, la principal diferencia de sus poderosos habitantes, que puede ir desde que los nazis ganaran la guerra, a que todos sean monstruos, vampiros; jovencitos superpoderosos más interesados en escribir en twitter que otra cosa; que vivan en el Far West o que Calvin Ellis, un Superman negro, sea el presidente de los Estados Unidos (en claro homenaje a Barack Obama); o bien que sus habitantes parezcan haber salido de un programa de dibujos animados, comandados por el Capitán Zanahoria…

Pero claro, la cosa no era simplemente compilar datos, sino que Morrison nos introduce en una gran aventura que reunirá a los mejores héroes del Multiverso, ya que la supervivencia de éste se ve amenazada por la aparición de La Nobleza, unos entes que representan los mayores miedos de la humanidad y que comienza la invasión y destrucción de las diferentes tierras. ¿Y cómo lo hacen? Pues a través de un cómic… Sí, un COMIC maldito, que lleva la semilla del mal en su interior y sirve como arma.

Ni siquiera Nix Uotan, el último de los Monitores, será capaz de enfrentarse a esta horda y, finalmente, caerá poseído y convertido también en un agente de la oscuridad…

A lo largo de los números que componen esta impresionante saga vamos a viajar de un mundo a otro, observando cómo la presencia del cómic maldito cambia las vidas de sus habitantes, que no son capaces de adivinar la sombra que está a punto de cernirse sobre ellos.

Todos son mundos en vías de extinción, y tal vez sólo la unión de todos los héroes será la solución ante la ola que se avecina.

Si como lector de cómics te entusiasman las grandes sagas, aquí tienes una que rebosa espectacularidad por todas sus páginas.



Malaga Hoy

Contar la Historia

Dibujada en un poderosísimo blanco y negro, que refleja la angustia, la suciedad, las sombras, Larcenet ofrece más de 300 páginas de pura historieta.

JAVIER FERNÁNDEZ
14 Junio, 2017

'El informe de Brodeck. Edición integral'. Manu Larcenet. Norma Editorial. 328 páginas. 39,50 euros.

Hablando claro, El informe de Brodeck es el mejor cómic que he leído en mucho tiempo. Se trata de la adaptación gráfica de la novela homónima, con la que Philippe Claudel ganó el Prix Goncourt des Lycéens en 2007, un texto brutal sobre (o a partir de) el asesinato de un extranjero en un pueblo remoto de localización espacio temporal indefinida, pero que remite a las postrimerías de la segunda guerra mundial. Una noche, Brodeck, también extranjero y afincado desde siempre en dicho pueblo, se acerca a la fonda en busca de un poco de mantequilla para su hija y se encuentra allí con un grupo de vecinos, con el alcalde a la cabeza. Al verlos, comprende que acaban de asesinar al anderer, el amable forastero que llevaba un tiempo hospedado. Es entonces cuando los vecinos de Brodeck, con rostros grises y desconfiados, los cuchillos enfundados visibles en sus cinturas, le encargan que escriba un informe de lo sucedido: "Cuenta las cosas, nada más (…). Pero ojo, no cambies nada. Tienes que contarlo todo. Para que quienes lean tu informe entiendan y perdonen". Lo que sigue es un descenso a los infiernos de la condición humana, una ojeada a los odios soterrados, el dolor, el miedo que se esconde en la pequeña población. Antes de la guerra, el lugar era alegre y propicio para los viajeros, conocido como "La parada placentera", pero los meses de ocupación enemiga y los horrores que va desvelando, poco a poco, la escritura de Brodeck, han dejado sin alma el sitio y a sus habitantes.

Dibujada en un poderosísimo blanco y negro, que refleja la angustia, la suciedad, las sombras, la novela gráfica de Larcenet son más de 300 páginas de pura historieta. Con una inteligencia fuera de lo común, el dibujante resuelve visualmente la mayoría de las escenas, pues ¿qué sentido tendría si no adaptar la novela a viñetas? Y así, hay numerosas elipsis y secuencias mudas. Pero la fuente literaria sigue en el corazón de la obra, y las anotaciones de Brodeck (las que mostrará a los vecinos y las que no) y los diálogos con los que busca formarse (y formar en el lector) un mapa de la situación permanecen en la memoria mucho después de leído el tebeo. Digo el tebeo, aunque en realidad El informe de Brodeck se compone de dos: L'Autre (2015) y L'Indicible (2016), ambos compilados en esta robusta edición de Norma Editorial.

Malaga Hoy

Cumbre francobelga

JAVIER FERNÁNDEZ
14 Junio, 2017



'Blueberry. Integral 3'. Jean-Michel Charlier, Jean Giraud. Norma Editorial. 168 páginas. 30 euros.

Ha llegado a librerías el tercer integral de Blueberry, una de las cumbres de la historieta francobelga de todos los tiempos, que reúne en un solo volumen los tres álbumes El caballo de hierro, El hombre del puño de acero y La pista de los sioux, precedidos de una introducción repleta de ilustraciones extraídas de Pilote (como la asombrosa panorámica publicada originalmente el 6 de octubre de 1966 y reproducida aquí a doble página, diversas portadas originales del semanario y otros dibujos promocionales). Son historias fechadas entre noviembre de 1966 y mayo de 1968, y la edición de Norma, según se dice en los créditos, ofrece los colores "validados o restaurados" por el propio Giraud. En pocas palabras, una auténtica joya.


Malaga Hoy

Violenta orgía visual

JAVIER FERNÁNDEZ
14 Junio, 2017


'Hard Boiled'. Frank Miller, Geoff Darrow. Norma Editorial. 128 páginas. 24 euros.

A comienzos de los 90, Frank Miller se embarcó en una serie de proyectos que acabarían proyectando su figura más allá del género de superhéroes. Sin City ha quedado como la obra más significativa del periodo, aunque otras como Give Me Liberty, Big Guy y Rusty el chico robot o este Hard Boiled que ahora vuelve a editar Norma Editorial, y en las que figura solo como guionista, son igualmente impactantes y dan cuenta de la versatilidad de un autor irrepetible. Con dibujos del siempre genial Geoff Darrow, minucioso donde los haya, Hard Boiled (1990-1992) mezcla género negro y ciencia ficción, experimentando de paso con el ritmo, para componer una divertida y violentísima orgía visual que se bebe como un vaso de agua fresca en verano. Fueron tres tebeos publicados originalmente por Dark Horse, y Norma los sirve recopilados en tapa dura y formato álbum.


Malaga Hoy

Viñetas de una vida


JAVIER FERNÁNDEZ
14 Junio, 2017

'Will Eisner: Maestros de la novela gráfica'. Paul Levitz. Norma Editorial. 224 páginas. 45 euros.

La bibliografía en castellano sobre Will Eisner se enriquece con la edición de Will Eisner: Maestro de la novela gráfica (2015), libro del guionista y antiguo presidente de DC, Paul Levitz, metido desde hace años a historiador. Este hermoso volumen, encuadernado con lomo de tela e impreso en gran formato para mayor disfrute de los sentidos, se suma a otros títulos imprescindibles como la biografía Will Eisner: El espíritu de una vida, de Bob Andelman, Shop Talk: Conversaciones con Will Eisner, que recoge las charlas del propio Eisner con luminarias del medio como C. C. Beck, Milton Caniff, Lou Fine, Jack Kirby, Joe Kubert o Harvey Kurtzman, o Eisner/Miller, de nuevo una conversación, en este caso entre el creador de The Spirit y el de Sin City. No por casualidad, estos ensayos figuran en el catálogo de Norma: la editorial catalana tiene a Eisner por bandera y ha ido traduciendo intensivamente su obra, desde la más lejana, de comienzos en la década de 1930, hasta las últimas novelas gráficas alumbradas ya en la primera década del siglo XXI, pasando por los cómics didácticos y los manuales teóricos sobre el arte de la historieta.

Will Eisner: Maestro de la novela gráfica repasa cronológicamente la vida del genio de Brooklyn, al tiempo que analiza y contextualiza los innumerables logros de una larguísima carrera de más de setenta años. Es un texto incisivo y revelador, cargado de información, anécdotas y opiniones de primera mano de colaboradores del maestro (como el gran Jules Feiffer), y complementado con un abrumador material gráfico que incluye numerosas fotografías del autor, páginas de guión, reproducción de originales, dibujos poco conocidos y hasta inéditos cedidos por la familia Eisner. El libro se completa con una bibliografía, un listado de los premios Eisner a la mejor Novela Gráfica y la transcripción de una charla entre Levitz, Neil Gaiman, Dennis Kitchen, Scott McCloud y Jeff Smith, celebrada en la San Diego Comic-Con de 2013. En definitiva, una verdadera delicia.



Malaga Hoy

domingo, 18 de junio de 2017

Benoît Peeters

Guionista y escritor. Biógrafo de Derrida, experto en Hergé, es autor de tebeos que reflexionan sobre nuevos espacios urbanos.


POR BORJA HERMOSO

Benoit Peeters (París, 1956) y Francois Schuiten (Bruselas, 1956) pusieron en pie, hace 35 años ya, una serie colosal, Las ciudades oscuras, mezcla de distopía e historia que los convirtió en dos auténticas estrellas del cómic. Juntos acaban de publicar en España La ruta de Armilia y otras leyendas de las ciudades oscuras, así como el segundo tomo de su obra Volver a París, ambas editadas por Norma. Benoit Peeters es, además de guionista de tebeos, novelista, biógrafo de personajes como Derrida, Paul Valéry o Nadar y uno de los mayores expertos mundiales en la obra de Hergé, el padre de Tintín. Peeters cerró el jueves, en compañía del crítico Alvaro Pons, el ciclo que sobre el género del cómic ha organizado el Instituto Francés de Madrid.

Benoit Peeters, en Madrid, durante la entrevista. 

PREGUNTA. Siempre resulta interesante analizar las relaciones entre texto e imagen. Pero, como guionista de cómics, ¿ha padecido usted alguna vez esa injusticia consistente en que el lector se quede con las ilustraciones más que con los textos?

Respuesta. En mi caso no lo he experimentado. Lo que sí suele ocurrir es que si yo publico una biografía de Derrida o de Valéry, se le suele tener mucha más consideración que a un cómic. El autor de cómics sufre un déficit de legitimidad.

P. ¿Cuál es, a su juicio, la fuerza del cómic en relación a otros medios de expresión?

R. Creo, sobre todo, que esa fuerza reside en la especificidad. El cómic ofrece posibilidades que el cine, la literatura y la pintura no tienen. Y viceversa, claro está. Es un lenguaje con todas las de la ley, ¡un lenguaje que alguien como Rodolphe Töpfer —el auténtico inventor de los tebeos— supo ver en 1830! No estamos ante una suma de textos e imágenes, sino ante un lenguaje que los une, los integra. Y nosotros, seres humanos, que estamos acostumbrados a recibir sonidos, olores, gestos, colores, gente, lugares... estamos acostumbrados a hacer la síntesis de todo.

P. Hay quienes consideran que el cómic no es una forma seria de expresión. ¿Una forma de arte tiene que ser grave, tiene que ser obligatoriamente seria?

R. Con Maus, Art Spiegelman, a través de una metáfora animalística y un relato de una coherencia terrible, logró hablar de algo tan grave y tan serio como es el Holocausto. Y un cómic como Persépolis de Marjane Satrapi es un tratado sociopolítico de lo que ocurrió en Irán más eficaz que muchos libros serios. Además, es un arte muy practicable...

P. ¿Qué quiere decir con eso?

R. Que el cine, por ejemplo, está sometido a una lógica de anticipación. Hay que elaborar un dossier previo, hay que elaborar un guión rígido y desarrollado, hay que financiarlo todo mediante acuerdos con personas extremadamente diferentes, y hay que contar con las cadenas de televisión, sometidas a exigencias de audiencia feroces. En el cómic nada de eso ocurre.

P. Schuiten y usted iniciaron su serie Las ciudades oscuras hace ya 35 años. La serie está plagada de referentes culturales, corríjame si me equivoco: Borges, los socialistas utópicos y sus falansterios, Platón, el art nouveau, Orwell, Julio Verne...

R.... Piranesi, Brueghel, Orson Welles... Referentes que no vienen solo de la literatura, sino del arte, el cine, la arquitectura. Nuestras historias son metáforas, son fábulas. Me interesa el carácter universal de la fábula. No deja de sorprenderme cómo Las ciudades oscuras pueden interesar a un lector chino o japonés. Sus referentes culturales, sociales y políticos nada tienen que ver con los de un lector francés o español. Sin embargo, el milagro se produce.

P. Es el poder de los símbolos, de las metáforas.

R. La metáfora, el símbolo y la utopía son terriblemente poderosas. Cuando en La fiebre de Urbicanda, hace 30 años, hablábamos de una ciudad partida en dos, lógicamente la gente vería Berlín. Si hablabas de muros, la gente pensaba en la guerra de los Balcanes, y hoy piensa en Trump y en México, o en Israel y Palestina. ¿Por qué seguir creando estos universos utópicos después de 35 años? Porque esas utopías se van recargando con elementos e interpretaciones geográficas, sociales y políticas diferentes por parte de los lectores. 

P. Las ciudades de Schuiten y Peeters no se llaman París, ni Copenhague, ni Bruselas... pero son París, Copenhague, Bruselas...

R. Es que no podemos escapar a nuestras raíces culturales, a nuestro entorno, a nuestras referencias. De lo que se trata es de, a partir de ahí, tratar de contar el mundo. Es muy difícil tener a alguien como Balzac, un genio que era capaz, solo con pasar tres días en un pueblito, de restituir cantidad de universos y de sociedades. Le presentaban a un médico y de pronto conocía perfectamente los problemas de la medicina. Impresionante. Y luego tenemos a Kafka, que era lo contrario. Todos sus personajes son él, de alguna manera, y nos da la sensación de que a través de su propia conciencia nos ha dado un mundo. En Proust también pasa. Y Roland Barthes escribió un libro sobre la muerte de su madre que, a la vez, es uno de los más grandes libros que existen sobre el duelo.
 
P. La alienación y la soledad del ser humano en medio de mundos estruendosos e hipersociables provoca bastante inquietud. Es un tema extraordinario para la ficción, uno de sus temas favoritos, ¿no? 

R. Me apasiona el tema de la museificación del mundo. Ciudades como Ámsterdam, Barcelona o París llevan ya tiempo experimentado la contradicción entre un evidente modelo turístíco-económico muy beneficioso y la progresiva imposibilidad de vivir en la ciudad. En Ámsterdam, por ejemplo, las autoridades ya recomiendan al turista que visite otros lugares en lugar de ese. 

P. El centro de las ciudades se parece cada vez más. Hay una globalización, también, en cierto modo, cierta alienación, ¿no cree?

R. Estamos llegando al absurdo. Mucha gente quiere que el centro de esas ciudades sea solo bonito, visitable, que no haya elementos desagradables o inesperados. Y eso es una especie de exorcización de nuestros miedos. Queremos lo que esperamos: tiendas de lujo, museos bellos para fotografiar, restaurantes preciosos —si no se ve el humo de la cocina, mejor—, y no deseamos cosas inesperadas. Son ciudades a'las que se está desposeyendo de la vida, de todo aquello orgánico que conforma la vida: la suciedad, el trabajo, aquellas poblaciones que no encajan en nuestro estilo de vida... y claro, de ahí llegamos a la Cuestión de cómo se expulsa del centro de las ciudades a los mendigos y a los sin techo. Y, por lo mismo, de cómo Europa expulsa a sus inmigrantes.


El Pais, Ideas, Domingo 18.06.17



Ficciones para sobrevivir a la realidad cuando el mundo que te rodea

 Tebeorama.

POR ALVARO PONS



1. Viñeta de Carlitos Fax, de Albert Monteys.

Decía José María Merino que la ficción es el mejor medio para desvelar la realidad, hasta el punto de crear una propia y exclusiva. No sé si Ángel de la Calle tendría esta idea en la cabeza cuando preparaba su excepcional Pinturas de guerra (Reino de Cordelia), pero a cada paso que daba en su lectura, las palabras del escritor se me hacían más evidentes y certeras. Porque el dibujante, contador de historias como pocos en la corta distancia, construye a través de la ficción una costosa y dolorosa búsqueda de una verdad. En apariencia, se dibuja a sí mismo para investigar sobre Jean Seberg en un París de finales de los setenta de arte y cultura en ebullición, pero es tan solo una excusa para poder controlar desde cerca el complejo andamiaje, totalmente invisible al lector, sobre el que despliega un apasionante juego de ilusionismo narrativo. Alrededor de su alter ego crea un grupo de pintores sudamericanos, exilados de las dictaduras más sangrientas y brutales, que buscarán a través del arte expresar la denuncia más radical del horror. En el transcurso de la lectura reconocemos nombres reales, mientras que los ficticios nos recuerdan viejos conocidos, consiguiendo que ficción y realidad fluyan en paralelo sin solución de continuidad, creando una verdad tan real como palpable y sólida, pero que es solo una fabulación más para que De la Calle lleve al lector a un callejón sin salida que obliga a la reflexión sobre el arte, la vida, la cultura, el compromiso y hasta Philip K. Dick.

Situación bien distinta padeció Catherine Meurisse, superviviente de los terribles asesinatos salvajes de Charlie Hebdo. Para ella la ficción podía ser una salida, pero solo la realidad le devolvería su vida. Traumatizada por la sinrazón y la locura, cuenta en La levedad (Impedimenta) la dura experiencia de recordar y superar el trauma a través del amor al arte: la belleza de la pintura sirve a la dibujante como la mejor metáfora para expresar sus sentimientos. Desde la violenta abstracción cromática de Rothko a la delicada iluminación de Caravaggio, Meurisse recorre obras canónicas que le van sirviendo como salvavidas a los que agarrarse mientras reconstruye su ser. Crea con la autoficción la distancia terapéutica necesaria para que la hoja en blanco deje de ser su enemiga y la creación actúe de impulso de Una verdad que se dibuja con dolor y sinceridad. Y es que llegar a la verdad puede ser un camino de espinas, como cuenta Manu Larcenet en El informe de Brodeck (Norma Editorial), adaptación al cómic de la novela de Philippe Claudel que narra precisamente la necesidad de enterrar la verdad, de crear una coartada de mentiras para sobrevivir a la realidad. Larcenet compone una historia donde las miradas, los silencios y los gestos transmiten la desconfianza en el otro, con la fuerza contundente de un trazo donde el blanco y negro se hace tan sucio y asfixiante como el miedo que impregna cada acto y cada palabra.



2. Portada de Pinturas de guerra, de Ángel de la Calle.
3. Portada de Júpiter, de Daniel Torres.
4. Portada de Ether. La muerte de la última llama dorada, de Matt Kindt y David Rubín.

Afortunadamente, el cómic este mes también nos deja espacio para otras ficciones, que exploran e} humor y la aventura. Sirva como ejemplo la necesaria reedición de Carlitos Fax (Caramba Cómics), maravillosa creación de Albert Monteys para la recordada y efímera revista infantil Mister K, que permite usar con absoluta tranquilidad y seguridad el tópico de "para niños de 9 a 99 años", a sabiendas de que el delirante humor que desprende a chorros este robot con ínfulas de periodista es heredero de lo mejor de Bruguera, desde el Repórter Tribútete de los cincuenta a la ironía desatada del magistral Superlópez de Jan y F. P. Navarro, pero pasado por el tamiz de la época dorada de la animación moderna, de Nickelodeon a Cartoon Network. Referente de la aventura es un clásico como Roco Vargas, revivido por Daniel Torres en Júpiter (Norma Editorial), nueva entrega que sirve en cierta manera de punto y aparte, de mirada atrás para reflexionar sobre esas tres décadas que han pasado en el mundo real y que la ficción comprime en tres años de aventura siderales sin descanso. Se nota a Torres desatado en lo gráfico, disfrutando de volver al color directo para recrear el universo de su creación fetiche, recorriendo los momentos míticos de la ficción para acordar, con el lector y con Roco, el futuro de una obra maestra de nuestro cómic. Y sin renunciar a lanzar unas cuantas cargas de profundidad bien dirigidas. Es curioso cómo muchas de las ideas que marcan la creación de Torres se encuentran también en Ether, de Matt Kindt y David Rubín (Astiberri), primera entrega de una serie que usa la aventura para dialogar en la frontera entre la realidad y la ficción a través del enfrentamiento entre la ciencia y magia. El guionista americano se aprovecha del increíble talento visual del dibujante gallego, que crea con solvencia dos mundos que se retroalimentan para indagar si es posible mantener el sentido de la maravilla desde la razón. Y déjenme acabar con la poesía gráfica de Nuevas estructuras, de Begoña García-Alén (Apa-Apa Cómics). La autora transforma una visita a una casa en construcción en una profunda reflexión sobre la relación del ser humano con el espacio y el tiempo, extraída de sensaciones apenas insinuadas con fragmentos de la memoria visual. Extraordinaria


El Pais. Babelia Nº 1.334 Sabado 17 de junio de 2017


miércoles, 14 de junio de 2017

CLASICOS DEL COMIC-BOOK


También el formato comic-book tiene sus auténticos clásicos. Os ofrecemos a continuación una selección de tres obras nacidas al abrigo de la creatividad de la década pasada, fruto de un especial cúmulo de circunstancias que logró consolidar esta época como una de las más vigorosas etapas artísticas que ha vivido dicho formato. 

CAPITÁN MARVEL: LA SAGA DE THANOS
Friedrich-Starlin

¿Qué da origen a los héroes legendarios? ¿Pequeñas escaramuzas en las que destacó un líder avispado o habilidoso? Un Roldan, un Cid, un Guillermo Tell, un Francis Drake... Los héroes de muchas historietas de aventuras se basan en la figura del héroe legendario, del lider solitario e indestructible con una punta de humanidad. En los cómics de superhéroes esa figura se distancia de la realidad y pierde su humanidad por que el héroe es representante/defensor de toda la humanidad. Así el superhéroe pasa a ser una figura mitológica a la vieja usanza y su referente es la mitología olímpica clásica, la mitología escandinava o la mitología cristiana del ciclo arturiano -o sea, que se inspiran en Zeus, Odín o el Santo Grial- La partícula de humanidad del héroe legendario es un estorbo para los autores de las sagas épicas superheróicas. El humanismo que adoptan los superhéroes es pura fachada.


Estos dos modelos eran los habituales en las historietas comerciales hasta que un día apareció el señor Jim Starlin. A este autor de cómics de superhéroes no le van los modelos mitológicos clásicos, a él le va algo más grande... algo cósmico. En las historias de Starlin la búsqueda de una cosmología que explique el sentido de las cosas en un universo de papel es casi, casi una obsesión -el Capitán Marvel, su primer gran personaje, vivía aventuras entre las estrellas, Warlock buscaba el equilibrio entre el caos y el orden universal y Dreadstar se vio envuelto en una lucha entre una concepción religiosa y una laica de la vida en el cosmos-. Este objetivo convierte las historietas de Starlin en un producto muy pretencioso, a menudo pedante, pero hace de él un autor atípico y desconcertante. La saga de Thanos, realizada en 1973 con la ayuda de Mike Friedrich en el guión, fue el primer intento de Starlin de alcanzar esa categoría de autor cósmico. Empezó transformando al Capitán Marvel en algo más que un superhéroe representante de la humanidad. Le dio una conciencia cósmica que le permitía ser uno con el Universo y defender la vida universal. Tamaño héroe necesitaba un buen villano y se inventó un malo amoral, un tipo casi tan poderoso como Galactus, pero más presente en el incosciente colectivo de los lectores que ese come planetas de quince metros. Así nació Thanos, una adaptación de Tánato, el genio alado que personificaba a la muerte en la antigua Grecia, El objetivo de Thanos no es la conquista del mundo o el Universo como suele ser habitual en estos relatos. Lo que él persigue es llegar a ser amante de la muerte -a la que Starlin personifica como mujer encapuchada, al estilo romántico del siglo XIX- y para lograrlo necesita eliminar a las formas de vida del cosmos. El instrumento que le permitirá llevar a cabo este magnicidio es el cubo cósmico. El cubo en cuestión fue un invento de Stan Lee para el Capitán America que Starlin le iba que ni pintado. Según especialistas en simbología como Chevalier y Cheerbrant el cubo es tenido por símbolo de estabilidad y de la totalidad terrena y celeste, finita, lo de aquí abajo y lo de arriba. Ade-más, el cubo de Stan Lee permite convertir los deseos en realidad En resumen, la Saga de Thanos es la lucha del Capitán Marvel y otros superhéroes por el control del cubo cósmico, la defensa de la vida frente a una aparatosa cultura de la muerte que, por una vez tiene algo de gracia. Por cierto, el estilo de Starlin es tan propio de los años 70 que tiene un sabor añejo inconfundible.

Green Arrow por Neal Adams


GREEN LANTERN / GREEN ARROW
O'Neil - Adams
¿Quién se acuerda de los 60? Si uno se fija en los peinados, los pantalones y los vestidos floreados de Marta Sánchez y su ejercito de imitadoras diríase que todo el mundo, pero ninguna de estas gentiles muñequitas es capaz de recordar a Martin Luther King, la Guerra Fría, Vietnam, el Muro de Berlín, el Pop Art o el significado de los movimientos Beat y Hippy. Qué le vamos a hacer. Olvidar, o recordar únicamente lo ridículo, parece ser el signo de los tiempos que corren. La historieta no escapa a esta tendencia de la decadente post-modernidad de fin de siglo y los editores nos inundan con reediciones de clásicos de todos los géneros. ¿Lo hacen con la intención de acercarnos a las fuentes de la mejor historieta? No podría asegurarlo. Más bien, se diría que hay una fuerte intención comercial: explotar material antiguo gracias al nombre de los autores o el personaje. El problema reside en la dificultad del lector medio para situar ese producto de hace 25, 20 o 15 años en su contexto y poder apreciarlo en lo que vale. En el caso de los dos superverdes de la D.C., Green Arrow-Green Lantern (Flecha Verde-Linterna Verde), la cosa es complicadilla. O'Neil y Adams elaboraron un producto a caballo entre los 60 y los 70. De los 60 adoptaron el pacifismo, el ecologismo, el anti-racismo, el feminismo... y de los 70 el inicio de la crisis económica y el problema de la droga. La serie tuvo breve vida, pero el hecho de implicar a superhéroes en los temas conflictivos del momento les dio fama y fortuna. Hoy día la lectura de las aventuras del flechas y el linternas contra el racismo de los USA, la contaminación del planeta y su desconcierto por la lucha generacional y la emancipación femenina de Canario Negro -la novia del flechas- puede provocar la impresión de que es un producto oxidado, pero hay que tener en cuenta que responden a la mentalidad de una sociedad a la que los superhéroes daban la espalda, de ahí su importancia como historieta clásica.

Green Lantern por Neal Adams.

Lo duro es tragarse los diálogos de O'Neil, suenan a: Soy un gran escritor de cosas serias, cuando resulta que los guiones son confusos. La sucesión de algunas secuencias no se ve por ningún lado. Los  encadenamientos  responden a ritmos dignos de un ataque de hipo. Claro que el dibujo es otra cosa, es Neal Adams en su mejor momento. Las prespectivas, las angulaciones, los cuerpos en movimiento, la creación de paisajes y mundos fantásticos... son una maravilla. Si pasamos por alto su tendencia al collage, habitual en el Pop Art, en el tema del montaje nos encontramos con uno de los pocos dibujantes realistas de los últimos treinta años verdaderamente virtuoso. Y esto si que es historia.

LA SOMBRA DE BATMAN
Rogers - Englehart

Los procesos creativos son algo desconcertante. Hay artistas que parecen hijos de la genialidad y su obra nos resultó apabullante desde el principio hasta el final de su carrera, en otros casos la calidad es fruto de un esfuerzo de progresión constante que lleva al artista a evolucionar de peor a mejor y en algunas ocasiones el artista vive inmerso en una gris mediocridad en la que brilla únicamente por un breve instante. Englehart y Rogers pertenecen a la última categoría. El primero revolvió las entrañas de la Marvel de los 70 con su atormentado Capitán América. Consiguió hacer del chico-bandera un hombre en crisis que descubre que el fascismo esta en casa. Tan cerca, tan cerca que incluso el presidente de los USA esta implicado. También se mostró brillante con Los Vengadores y Los Defensores, pero desde entonces parece el último de la fila. Con Rogers tanto monta, monta tanto. Dio lo mejor de si mismo en los 70 y lo mejor fue el Batman de Detective Comics con guiones de Englehart. El suyo es un Batman enérgico que disfruta con su trabajo, no sufre pesadillas haciendo de justiciero y es consciente del sacrificio personal que implica ser superhéroe. Aunque muchas cosas se le escapan de las manos, no controla los hilos de la madeja. Tanto es así que el nexo de unión de todos los episodios -la muerte del doctor Strange y su reconversión en fantasma vengador de si mismo- le pasa desapercibida. El gran villano de la saga es un personaje que no tiene desperdicio. Pe-se a la presencia del Joker, Pingüino o Deadshot, enemigos tradicionales de Batman, ninguno logra transmitir la sensación de peligrosidad, corrupción y perversidad del político populista Rupert Thorne, el hombre que quiere deshacerse del héroe para manosear más, sí cabe, en los asuntos sucios de la ciudad. Pese a lo que pudiera entenderse por estas líneas Thorne no se asemeja a Kingpin o al nuevo Luthor, no tiene comparación. Es tan simplemente vulgar, con su gordura, su calva, sus horribles chalecos y apestosos puros, que nuestra imaginación lo identifica rápidamente con los cientos de Juanes Guerras que abundan en toda democracia.






Para rematar el conjunto hay que reseñar el papel de la chica: Silver St. Cloud -mi chica-Batman preferida-Es una esas raras ocasiones en que entiendes porqué un personaje femenino, de historieta, es capaz de seducir al protagonista. Silver enamora a Bruce Wayne, pero quiere a Batman, el héroe uniformado, y el lector descubrirá que esta paradoja es creíble gracias al respeto con que Englehart trata los sentimientos y la inteligencia de su creación femenina. Y para no desmerecer al guionista Rogers y Austin se dejan la piel. Rogers se concentra en las atmosferas, se palpa el esfuerzo por ajustar los ambientes a los situaciones y crear decorados que sorprendan al lector, la pelea de Batman y Deadshot sobre una máquina de escribir gigantesca y del héroe y Joker entre las vigas de un rascacielos son buena muestra de ello. La narración se basa en un montaje fragmentado en pequeñas viñetas.que hace hincapié en los planos detalle de los objetos y en los primeros planos de los protagonistas. El estilo es algo geométrico, pero no resulta tan frío como la evolución posterior que ha llevado a bodrios como Estela Plateada. Terry Austin también se gana el sueldo. Mezcla hábilmente tramas mecánicas y manuales y Rogers y él convierten las onomatopeyas en efectos gráficos mucho antes que Simonson o Chaykin, claro que a esto no es ajena la psicodelia de los 70. En definitiva, un clásico recuperable no sólo por la estética, sino por la historia.
■ Josep Rom.


 Krazy Comics Nº19. Abril 1.991. Editorial Complot, Barcelona.



martes, 13 de junio de 2017

Refugiado, pero sobre todo humano

Sarah Glidden narra en el cómic 'Oscuridades Programadas' su viaje en 2010 por Siria, Iraq y Turquía y pide al lector comprender el drama de las poblaciones locales

TOMMASO KOCH

Madrid 9 JUN 2017


Viñetas de 'Oscuridades programadas'. SALAMANDRA GRAPHIC

El lector abre el cómic y recibe un bofetón. Porque la primera viñeta le habla directamente a él. Y le golpea. “No gustáis a mí. No gusta gobierno tuyo. No gusta TODOS”, le ataca una mujer siria. Parece mirarle a los ojos, aunque sacude su conciencia. La rabia de la señora esfuma enseguida en desesperación, en miedo y finalmente en comprensión. Sentimientos humanos todos ellos, precisamente lo que Sarah Glidden quería sugerir. Por eso escogió esta conversación, que vivió en Duma (Siria) en 2010, para arrancar su novela gráfica Oscuridades Programadas (Salamandra Graphic). “El periodismo puede hacer entender que las personas lo son también en otros países. Quería mostrar a la gente que entrevistamos como real. Suena a cliché, pero a todos nos preocupan cosas parecidas: la familia, la salud, comer bien…”. Y así se ve a lo largo de las 300 páginas de la novela gráfica, relato de los dos meses que la joven estadounidense pasó entre Turquía, Siria e Irak en 2010.

Glidden (Boston, 1980) observó entonces el alba del caos. Poco después, sobre la región cayó la noche más oscura. Han pasado siete años, las guerras han arrasado esas tierras, los muertos suman cientos de miles, y millones de refugiados han huido en busca de esperanza. Su periplo ha invadido portadas, debates y fronteras del mundo occidental. Pero, según Glidden, siguen siendo casi unos desconocidos. “Estaría bien que enseguida identificáramos a los iraquíes o sirios como seres humanos, pero me temo que a muchos les cuesta. Vienen de otros países, no se sabe nada de ellos, es fácil que algunos se asusten o preocupen. La narrativa, ya sea con el periodismo, el cómic o los documentales, puede crear curiosidad, y cuanto más se tenga, mejor. Aunque a veces es más fácil no ser curioso y pensar que ya conoces a un país y su población”, asevera Glidden. De ahí que pusiera sus acuarelas y sus trazos y colores delicados al servicio de esta misión.

La dibujante mezcla entrevistas, contexto histórico, memorias y reflexiones, para interrogarse sobre qué ocurre en Siria, Irak y Turquía. Ella misma descubrió hace años, gracias al cómic Persépolis, de Marjane Satrapi, que en el Irán que periódicos y políticos de EE UU resumían con la etiqueta de enemigo vivían jóvenes como ella. De ahí que ahora trate de aportar su propio granito de arena a la comprensión recíproca. “Otra manera de deshumanizar a la gente es considerarla solo como víctima. Sin embargo, aparte de tristes, muchos refugiados con los que hablé estaban cabreados. Pensamos que a todos les encantaría venir a EE UU, pero no es así. Nuestro país ha destruido sus vidas, muchos iraquíes no quieren en absoluto”, agrega la dibujante.

Además, subraya Glidden, tras la palabra refugiado se esconden infinitas odiseas. E incluso el 1% que, según su obra, logra una nueva vida en otro país afronta todas las trabas de reconstruir de cero una existencia en un entorno desconocido. “Mientras, un número alarmante de personas es de facto refugiado, pero las leyes internacionales no lo reconocen como tal. Se van a crear cientos de miles en los próximos años”, defiende Glidden. La cuestión le afectó tanto que se convirtió en su obsesión durante y tras el viaje.

Así, Oscuridades programadas lleva al lector a conocer a hombres y mujeres obligados a dejarlo todo atrás. Con sus nombres y sus caras. Y sus lecciones: “Al final del viaje quería que todos en EE UU supieran de esta crisis. No podía hablar de otra cosa. Escribí una primera historia y tuve la visión de que mucha gente la iba a leer, escribirles a los congresistas y pedir acoger a más refugiados. Luego se publica, y con suerte la leen un par de centenar de personas. Aprendí una lección: no puedes hacer periodismo porque crees que vas a cambiar el mundo”.


La dibujante Sarah Glidden, en Madrid. KIKE PARA

El estado de la profesión es, en el fondo, el otro gran eje del cómic. Glidden viajó con dos periodistas —y un soldado de EE UU que regresaba a Irak— y vivió los altibajos de su oficio. Falta de dinero, editores que rechazan historias humanas porque “no venden” o son “deprimentes”, obsesión por los clics online por encima de la calidad y una melancólica serie de etcéteras: “Quizás necesitemos más fe en los lectores. A menudo los medios tratan de darle a la gente lo que creen que quiere. Asumen que prefieren artículos en forma de listas, o sobre alguna locura que dijo Trump, en lugar de historias largas y profundas. Pero cuando pretendes saber qué desean tus usuarios puede que se sientan manipulados y hasta se vuelvan en tu contra”. No por nada, Glidden cierra la primera página del cómic con una pregunta: "¿Qué es el periodismo?". Que cada lector conteste.


ANTES Y DESPUÉS DEL 11-S

Glidden quería ser pintora. Pero el 11-S revolucionó sus planes. "Me cambió mucho. Ya antes había empezado a reflexionar sobre qué sentido tenía el arte: lo mejor para tí acaba siendo que alguien compre tu cuadro y lo ponga en algún sitio donde no lo mire nunca más. Tras el ataque a las Torres Gemelas, me hice más curiosa. Nos dijeron que íbamos a la guerra. Y pensé: 'Espera. Pero, ¿contra quién? ¿Quiénes son? ¿Qué es Al Qaeda?'. Me volví una yonqui de las noticias".

Se planteó ser entonces fotoreportera, pero la timidez derrotó sus ambiciones. Un par de años después, y tras leer a maestros como Spiegelman o Sacco, halló su camino: "Tengo mis limitaciones como dibujante, no es tan realista. Pero quiero que la gente vea el toque humano en mis ilustraciones. Y creo que funciona con el texto. No se trata solo de hacer algo bonito de ver, sino de comunicar algo". Así lo hizo en su primera novela gráfica, Una judía americana perdida en Israel (Norma Editorial). Y, ahora, en Oscuridades programadas.


El Pais

Dioses musicales

Enrique Torralbo




Las estrellas de la música son dioses. Literalmente. Ese es el punto de partida, tan simple y potente, de The wicked + the divine, el cómic de culto de los británicos Kieron Gillen y Jamie McKelvie que por fin ve la luz en España de la mano de Norma Editorial.

El cómic gira en torno a La Recurrencia: cada 90 años doce deidades de diferentes mitologías renacen entre los humanos para vivir por un corto espacio de tiempo para ser adorados y aplicar la máxima de vive rápido y deja un bonito cadáver. Quién mejor que un músico, hoy.

The wicked + the divine es un inteligente planteamiento acerca de la fama y la cultura pop y de cómo los mortales percibimos a nuestros ídolos. Laura, una groupie dispuesta a todo, es quien protagoniza la historia.

Salvo Lucifer, los autores recurren a dioses de las mitologías más desconocidas para desterrar ideas preconcebidas , pero tiene rasgos reconocibles de iconos musicales: Lucifer tiene el aspecto de David Bowie, Baal se parece a Kanye West, Woden y Dionysus nos recuerdan a Daft Punk, y Sakhmet es un trasunto de Rihanna.

GUERRA, MAGIA Y MUERTE


Alex Serrano

En la primera entrega de Bella Muerte (Astiberri, 2015), la guionista, Kelly Sue DeConnick, y la dibujante, Emma Ríos, sentaban las bases de una historia con un pie en el wéstern y otro en la fantasía de raíz mitológica. Haciendo gala de un entendimiento creativo privilegiado, crearon un universo personal épico, agreste y lírico con un sólido plantel de personajes, cuya virtud más sobresaliente era algo tan poco habitual como precioso: haber logrado establecer una voz propia, un discurso único y diferenciado.

En El Oso, las autoras amplían, literalmente, el campo de batalla de los protagonistas de Bella Muerte. Una promesa a una moribunda traslada a las protagonistas a las trincheras europeas durante la Primera Guerra Mundial. El contraste entre la crudeza de un conflicto bélico como aquel, tan ajeno al glamour de otras contiendas, con la rica imaginería mística ideada por sus creadoras, tiene por efecto una obra visualmente muy potente y de una tremenda fuerza narrativa.




Emma Ríos se sitúa al nivel de maestros como P. Craig Russell o Esteban Maroto en su capacidad de ofrecer una experiencia fantástica totalmente inmersiva. Hay muy pocos autores que sean capaces de integrar tan bien lo ambiental en el diseño y en la ejecución de una página de manera consistente y sin sacrificar el flujo narrativo. En Bella Muerte 2. El oso no es que la artista lo consiga, sino que se marca una auténtica master class. La segunda mitad de la obra, conforme avanza hacia el desenlace, es todo un recital de confusión en el campo de batalla, combates místicos, heroísmo y barbarie bélica. La intensidad de DeConnick y Ríos consigue traspasar la cuarta pared del cómic. La manera de mantener viva la llama de la guionista, con vibrantes diálogos y una tensión que sabe dosificar, mantiene a la perfección el equilibrio entre la crudeza y lo poético.

Entre los hallazgos más celebrados de este tándem creativo —al que resulta pertinente añadir por méritos propios a la colorista Jordie Bellaire, quizás la profesional más destacada de este ámbito en el mercado norteamericano actual— se encuentra la de haber creado una mitología propia y de sólidas raíces. Bella Muerte puede compartir con series como Sandman, Fábulas o Unwritten el interés por el folclore, los mitos y la tradición. Hay, desde luego, una búsqueda de los fundamentos atávicos del ser humano, de la esencia misma de la que venimos, esa parte ajena a toda tecnología y que, por tanto, nos resulta misteriosa y atrayente. La magia y la espiritualidad que propone Bella Muerte, completamente alejada del buen rollismo new age, difiere y, en muchos casos, supera a las series antes citadas en tanto en cuanto DeConnick rehuye jugar la baza literaria, la del ratón de biblioteca que ha leído más libros raros que tú y busca abrumarte con lo que sabe. En su lugar, se postula en favor de un misticismo visceral, de una fascinante cosmología pagana en la que hay, evidentemente, un enorme esfuerzo creativo. Sencillamente, no necesita hacer gala de alardes enciclopédicos para desplegar una propuesta original y llena de matices.

Bella Muerte 2. El Oso supone la consolidación de una saga apasionante de dos autoras en un excelente momento creativo que no solo consiguen llevar su creación a buen puerto, sino que parecen empeñadas en llevarnos a exóticos y desconocidos parajes. Todos a bordo.


Bella Muerte 2. El oso
Kelly Sue DeConnick (guión), Emma Ríos (dibujo), Jordie Bellaire (color)
Astiberri Ediciones
Estados Unidos
Cartoné
160 págs.
Color

Obra relacionada

Bella Muerte
Kelly Sue DeConnick y Emma Ríos
(Astiberri Ediciones)

The Sandman
Neil Gaiman y varios autores 
(ECC Ediciones)

La Torre Oscura
Robin Furth, Peter David y varios autores
(Debolsillo)



COMICS ESENCIALES 2016. Un Anuario de ACDCOMIC & JOT DOWN. Abril, 2017

PULGARCITO guión y dibujo JAN














SuperGUAI! Nº1, Ediciones B, Agosto de 1991.