martes, 12 de marzo de 2013

EXON DEPOT por Masamune Shirow (y dos)















Revista Shonen Magazine nº18 año 1995

Gavarni: Las mil caras del talento


 Nacido Guillaume Sulpice Chevalier, en fecha 13 de enero de 1804 y en el número 5 de la Rué des Vielles-Haudriettes, en Paris, el que más tarde se llamaría Gavarni es prácticamente un ilustre desconocido dentro de la galería de nombres de la ilustración. Pese a ello, este hombre, que fue contemporáneo de Henri Daumier y otros famosos pintores e ilustradores franceses, constituyó en su momento una de las más célebres y celebradas personalidades de la vida artística y también de las frivolas noches parisienses. En el primer apartado hay que destacar su asombrosa, su casi increíble capacidad de trabajo. A su muerte dejó una obra más que sorprendente: 2.700 litografías originales, más de 2.000 planchas sobre piedra, madera y acero realizadas sobre dibujos suyos, y si se añade a todo ello sus dibujos no grabados y sus acuarelas se llega a la cifra de unas 8.000 obras.
Además, Gavarni tuvo otras aficiones, aparte de la vida galante (segundo apartado importante de su vida). Fue también escritor —y de considerable talento—, matemático, pintor y hasta ingeniero: en un momento de su vida se hizo pública la noticia de que Gavarni iba a abandonar su carrera artística para dedicarse a mejorar la por entonces deficiente calidad técnica de los ferrocarriles franceses. En el apartado antes mencionado de su vida galante, hay que consignar que Monsieur Gavarni fue, con mucho, tan impetuoso como en su vida artística. En notas particulares encontradas en sus diarios íntimos, se pueden contar entre ocho y diez entrevistas con damas, dos o tres de las cuales terminaban indefectiblemente en "citas privadas". Y todo esto diariamente a lo largo de casi cuarenta años... Gavarni, en su momento, constituyó una personalidad de primera fila, hasta el punto de que a su muerte fue biografiado por los famosos hermanos Goncourt, que más tarde establecerían el más prestigioso premio literario de las letras





 francesas. Los hermanos Goncourt siguieron con creciente fascinación la carrera y la vida de Gavarni, que en un increíble alarde de vitalidad alternaba sus etapas de vida parisién con excursiones por toda Francia y a España, donde estuvo alrededor de 1850. De esa fecha datan sus interesantes trabajos sobre tipos y costumbres de los Pirineos, una zona que le fascinó especialmente y que a menudo se vio retratada y reflejada en su obra. Durante su corta y sin embargo intensa vida artística (1830-1866), Gavarni realizó todo tipo de obras, casi siempre como cronista de las modas y modos de su época. Esto queda evidenciado en los títulos de algunas de sus obras: Maneras de ver y formas de pensar, El viajero, Gentes de mundo, Crónica de Francia, Clichy, Reflejos de la sociedad, Cuadernos de investigación, La Moda, etcétera.
Además de Daumier, fue contemporáneo y amigo de personalidades artísticas de la talla de Delacroix, Henri Monnier, Charlet, Berthall y otros muchos.
Su extensa y prolífica obra fue publicada en las revistas y periódicos franceses más ilustres de la época: L'illustration francaise, Le diamant (revista literaria), L'artiste, Le charivari, Musée des Famitíes, Le Fígaro, La RenaissanCe, La Sylphide, y en revistas extranjeras como Ilustrated London News.
Aparte de los datos apuntados sobre Gavarni y su vida, creemos que lo más sorprendente sigue siendo su misma obra. Fresca, viva, atrevida para la época, tiene especiales matices, sólo esbozados en sus trabajos, que nos recuerdan a muchos dibujantes, ilustradores y pintores posteriores a él. No hay duda de que Gavarni fue y quizá sigue siendo aún fuente de inspiración para aquellos pocos que le conocen.

Manel Domínguez Navarro












Revista Ilustracion+COMIX Internacional nº12 

EL CUERPO DE LA LETRA


Las palabras no sólo tienen alma. También poseen un cuerpo, una indiscutible dimensión física. Como prueba evidente de ello, en cuanto las escribimos, se ponen a ocupar un lugar, a desalojar un espacio con su tinta, a resaltar sobre el blanco de la página. Ordenan con más o menos faltas de ortografía las letras que las componen y hacen alarde de sus tipos. Estiradas, obesas, elegantes o sensuales las palabras desfilan línea tras línea ante nuestros ojos en un intento inútil de que nos fijemos en su aspecto. A pesar del insinuante contoneo de sus formas y caracteres, ignoramos estas exhibiciones materiales y las consideramos desde un punto de vista estrictamente espiritual. De las palabras tan sólo nos importa el significado.

Nuestra cultura ha enterrado los valores plásticos de la escritura bajo una tipografía con-vencionalizada. Todo, incluso nuestras posibilidades de comunicación, se ha mecanizado. La imprenta, la tecla de la máquina de escribir o del ordenador han establecido una enorme distancia entre la mano y la letra. La impresión ha sustituído la inscripción. Cuando escribimos ya no trazamos, sino que simplemente pulsamos. Y así, poco a poco, hemos olvidado que dibujar y escribir tienen un origen  común.   Estamos  perdiendo ese contacto directo con las palabras que las hacía surgir de esa aplicación, más o menos llena de borrones, de la plumilla contra el papel. Y, como consecuencia, no sólo se ha perdido la caligrafía como asignatura obligatoria sino también el cuerpo a cuerpo húmedo y curvilíneo con la escritura. Nuestras relaciones con las palabras se han hecho más frías. Ya no pasan por la apreciación sensorial ni por la habilidad manual, sino por el intelecto. No nos interesa cómo son ni cómo se hacen, sino simplemente lo que dicen. No gozamos de sus formas, sino de su sentido. No las contemplamos sino que las leemos. Aunque resulte difícil de creer, podría decirse que las hemos perdido de vista. Sin embargo, antes de alcanzar unas relativas y casi siempre discutibles cualidades literarias, la escritura posee unas inevitables calidades letrísticas. La crítica se esfuerza en suministrar argumentos que proveen a algunos escritos de ese halo de santidad, de esa transcendencia artística basada en los méritos del estilo y en la






 profundidad de la significación ¿Qué textos van al cielo de las obras maestras? ¿cuáles se condenan en el infierno de una información utilitaria o soez? ¿por qué otros se quedan en el purgatorio de la subproducción cultural? Estas parecen ser las cuestiones que mayoritariamente suscita el consumo de la palabra escrita. Casi nadie tiene en cuenta la vida terrenal de las letras, ésa que, independientemente de lo que digan, se extiende sobre la página y transcurre, palabra tras palabra, línea tras línea, en un contraste más o menos armonioso entre el blanco y el negro. Como suele ocurrir cada vez que un medio de expresión ve amenazadas algunas de sus características, surgen movimientos o tendencias que tienden a reivindicar los rasgos específicos de este medio. Quizá pueda explicarse de esta manera el reciente impulso sufrido por esta olvidada dimensión visual de la escritura. No sólo los editores se preocupan cada vez más de la maqueta de sus libros y de los aspectos formales que rigen la disposición de lo escrito sino que se presta una creciente atención al diseño de letras. Títulos, rótulos, logotipos, frases publicitarias y otros textos movilizan a diseñadores, dibujantes, letristas, rotulistas que llevan a cabo una tarea de revitalización gráfica de las palabras. Y así, precisamente cuando la proliferación y el perfeccionamiento de los sistemas de impresión se disponían a enterrar la estética de la letra en la caja tipográfica, hace su aparición esta inquietud por encontrar nuevos ropajes al abecedario.
Naturalmente, a la hora de acortar distancias entre lo dibujado y lo escrito, la historieta ocupa un lugar privilegiado. Como tantas y tantas veces se nos ha dicho, la inclusión dentro de la viñeta de textos escritos manualmente (en lugar de imprimirlos debajo) constituye una característica fundamental de este medio. No me atrevería a afirmar, como hacen algunos, que con esta inclusión se inventa la historieta, pero hay que reconocer que cumple un papel importante en su evolución. De esta manera lo escrito también se dibuja o, por lo menos, es el propio dibujante (en cualquier caso un grafista) el que se encarga, trazo a trazo, de ir configurando las palabras con los mismos o muy similares instrumentos, con los mismos o muy similares gestos con los que ha realizado personajes o paisajes. En la historieta por lo tanto la vinculación gráfica existente entre lo escrito y lo dibujado resulta prácticamente inolvidable. Por éstas y otras razones este medio se ha mantenido al margen de todos los argumentos que se han empleñado en establecer una irreconciliable oposición entre la palabra y la imagen. De ahí le viene sin duda la desconsideración artística que todavía sufre al mismo tiempo que la riqueza de sus posibilidades expresivas. El historietista, consciente de la relatividad de esta oposición, utiliza toda una amplia gama de recursos para comunicar vi-






sualmente con sus textos. Existen así numerosos bocadillos en los que las palabras tiemblan de miedo, se quiebran de emoción, engordan de autoridad o se derriten de placer. Se consigue por este procedimiento transmitir no sólo los valores gráficos del trazo sino también toda una serie de connotaciones que explican o refuerzan el estado anímico del personaje.
La onomatopeya constituye un segundo paso en la adquisición de esta consistencia gráfica de la letra. Es éste un campo muy característico de la historieta y de hecho podría considerarse como la otra cara del llamado código ideográfico. Mientras que la creación de los signos ideográficos esta basada en la atribución a unas imágenes de los valores arbitrarios y unívocos del lenguaje, la utilización de la onomatopeya en la historieta implica someter las letras a un tratamiento propio de las imágenes. En las viñetas, las onomatopeyas se saltan el bocadillo, se hinchan de volumen, se llenan de color y hacen estallar sus letras por el impacto de una explosión o las resquebrajan por un golpe. Toda una gama de recursos gráficos interviene aquí en la elaboración de las letras con el fin de dar cuerpo al sonido, de aportar una estruendosa consistencia al choque o al estallido. Y aún existe un tercer nivel de implicación del dibujo en la palabra. No son escasos los relatos en los que las letras se convierten en protagonistas o desempeñan un papel importante en la ambientación de la historia. Y, Caran d'Ache en su Petit Serpennt malicieux presentaba una serpiente que formaba letras con su cuerpo. Y Little Nemo en un momento de hambre se comía las letras de título de la página. Pero hoy en día la explotación de los recursos derivados de esta corporeidad letrística es, si cabe, más numerosa. Fred, en las aventuras de Philemon, convierte en islas las letras del Atlántico , Espinosa creó un perriódico (perro que devora las palabras que pronuncian    los    personajes), Boucq, con guión de Delan, dibujó una historia en la que las letras se apoderan de un personaje y piden rescate por él, Gallardo crea una Sopa de letras en la que el Niñato viaja por un mundo de palabras, Rick Griffin en el histórico Zap utilizaba frecuentemente las letras como personajes y el historietista cubano Juan Padrón tiene una serie titulada Abecilandia en la que las letras de plantean todo tipo de problemas alfabéticos... El repertorio exhaustivo sería numerosísimo.
Desde la rotulación más o menos adaptada a la personalidad o a los estados de ánimo hasta las letras-personajes pasando por las onomatopeyas, encontramos toda una serie de utilizaciones de lo escrito que vienen a demostrar que la historieta, antes de mantener relaciones con lo literario, las mantiene con lo letrístico. En este medio, más que en ningún otro, los personajes se hallan estrechamente unidos a su discurso. En los globos por los que no sólo hablan sino también respiran se puede leer algo más que sus palabras, prácticamente se puede descubrir su estilo. Los personajes permanecen a pie de bocadillo, unidos por una especie de cordón umbilical a una expresión que lleva su misma sangre o su misma tinta. En la historieta letras y personajes dependen de los mismo. Son una cuestión de tipo gráfico y de carácter.

■ Antonio Altarriba

Krazy Comics nº extra oct/nov/dic. 1993 (ultimo número)

MAÑANA EN LA CAJA BLANCA TALLER, CONFERENCIA Y EXPOSICIÓN: BATMAN THE DETECTIVE.


Si os gusta el mundo del comic no os podéis perder mañana en la Caja Blanca las actividades que habrá a partir de las 17.30. Os recomiendo el taller de Javier Mena Guerrero!!!!
MAÑANA EN LA CAJA BLANCA TALLER, CONFERENCIA Y EXPOSICIÓN: BATMAN THE DETECTIVE.

Esta jornada contará con tres actividades distintas, todas relacionadas con el mundo del cómic. Por un lado, a las 17.30 horas el ilustrador Javier Mena impartirá un taller titulado: “Haciendo Cómics”. Para asistir, recoge tu invitación en el Punto de Información de La Caja Blanca 30 minutos antes de comenzar el taller, y hasta completar las plazas. 

A las 19.00 horas tendrá lugar en La Caja Blanca la inauguración de la exposición “La sombra del murciélago”. Una selección de arte original escogido por el malagueño Luis Velasco. 

Y por último, la jornada la cierra la conferencia Superhéroes: Del Cómic a la Pantalla, que será impartida por Jon Sedano, redactor de La Casa de EL.net y locutor del programa Daily Planet (ConectaFm).



lunes, 11 de marzo de 2013

Cómic de autor y edición independiente encuentran su lugar en GRAF

Parece que alternativas a los típicos grandes salones de cómic y el manga están empezando a salir a la luz y movimientos como KBOOM! están empezando a salir adelante para dar un empuje al cómic de autor y a los autores que se auto-editan de forma independiente. Aún faltan por saber bastante cosas sobre GRAF pero de momento podéis empezar por saber que se celebrará en Barcelona, en MUTUO, el próximo sábado 13 de abril.


GRAF nace como respuesta al interesante aumento de propuestas independientes en el mercado del cómic y la ilustración. Resulta vital la existencia de un punto de encuentro en forma de evento puntual que recoja la actual efervescencia de la edición independiente.

Como su propio nombre indica, GRAF, cuya imagen corre a cargo de Gabriel Corbera (http://gabrielcorbera.blogspot.com.es/), pretende acoger a editoriales e iniciativas independientes alrededor del cómic, no ciñéndose únicamente a las viñetas, sino también a todo lo que suponga adentrarse en el lenguaje del dibujo y el grafismo, las artes visuales en definitiva. Se celebrará el próximo sábado 13 de abril en espacio MUTUO de Barcelona (www.mutuocentro.com), reuniendo diversas propuestas que rompen esquemas en el campo de las viñetas. Ediciones medidas, personales y valientes, que permiten la difusión de trabajos arriesgados y originales.

La instalación de diversos stands en GRAF, un proyecto totalmente autogestionado, permitirá al aficionado acceder a sugestivo material gráfico no siempre fácil de encontrar: ediciones especiales, fanzines, cómic de importación, novedades de editoriales independientes… Los stands -está abierto el plazo de contratación hasta el 29 de marzo- representarán a editoriales, fanzines, asociaciones, iniciativas personales de interés… En paralelo, GRAF acogerá diversas charlas que tratarán temas dirigidos a un target directamente ligado al tema central del evento, así como otras actividades que dotarán de personalidad al encuentro. La programación se avanzará el próximo 21 de marzo en la librería Fatbottom (http://fatbottombooks.com/es), a las 19:30 h, con la presencia de Iñaki Sanz y Borja Crespo, impulsores de la iniciativa con la colaboración de Manu Vidal y Alberto García Marcos.

El cómic está presente a diario en nuestras vidas. Su lenguaje e iconografía campa a sus anchas en el ámbito de la publicidad, el diseño, el cine, la televisión o Internet. Vivimos un interesante auge de iniciativas independientes en el ámbito editorial. Una cantidad apreciable de artistas nacionales han entrado en el mercado por una vía alternativa que busca cubrir un importante hueco en el actual panorama de nuestra historieta. Cada vez son más los dibujantes que se autoeditan sus trabajos en formatos de toda índole y no deja de haber colectivos que se decantan por el fanzine en papel para dar a conocer sus ideas, al margen de la presencia en la red.

Ilustradores e historietistas entienden directamente su obra como arte y así las ofrecen al público, con ediciones mimadas al máximo. Aumentan las editoriales autogestionadas y se han consolidado propuestas diferentes que gozan de buena presencia en los canales habituales de distribución, sin abandonar el espíritu de cómic de autor y la filosofía independiente. Esta maquinaria subterránea imparable está aportando nuevos sellos de interés a nuestro panorama editorial, empresas que presentan talentos de nuevo cuño. Cada uno con su política de edición, van juntos de la mano en coediciones puntuales y arriman el hombro cuando hay que batallar contra la distribución, la insuficiente atención mediática o la falta de recursos.

GRAF / Cómic de autor y edición independiente
Día 13 de abril de 2013
De 11 a 23 h
En MUTUO – Centro de Arte – Barcelona (www.mutuocentro.com)
Entrada: 1 €

Fuente:

http://gencomics.es/comic-de-autor-edicion-independiente-graf/

viernes, 8 de marzo de 2013

Kboom! jornadas de cómic y autoedición

Kboom! ha logrado reunir su objetivo de financiación mediante crowdfunding y se realizarán las jornadas el fin de semana del 16 y 17 de marzo en el Espacio Jove La Fontana de Barcelona. La empresa buscaba 6.000 euros de financiación y a través de crowfunding han conseguido recaudar 6.293 euros gracias a 244 mecenas.


Fuente y más información:

http://es.scribd.com/doc/129096414/Dossier-Prensa-k-Boom

miércoles, 6 de marzo de 2013

4º día del Cómic Gratis Español

El próximo 11 de mayo se celebrará el 4º día del Cómic Gratis Español. Durante esta jornada, la gente que entre en alguna de las tiendas participantes podrá llevarse un cómic totalmente gratis a su casa.  En total, la oferta consistirá en 8 obras exclusivamente editadas para el evento, más otros 3 títulos ya publicados previamente.
Ahora entramos en la penúltima fase de su preparación, en la que las librerías interesadas en colaborar deben confirmar su participación. Para aquellos que desconozcáis la iniciativa, podéis visitar la web www.diacomicgratis.es Allí os podréis informar de los cómics que se regalarán o cómo participar si eres una librería.

Fuente: 
http://planetadelibros.com/blog/comics/2013/03/05/dia-del-comic-gratis/

Nuevo trailer de Iron Man 3


lunes, 4 de marzo de 2013

Superlopez y Jan, su creador, asistirán a FicZone

Juan López Fernández,  más conocido por todos como Jan, es el primer invitado confirmado para FicZone, la convención de Cómic, juegos y animación de Granada. El autor, historia viva del cómic en España, compartirá con nosotros los días 25 y 26 de Mayo.
Jan, en activo desde 1956 (cuando ya colaboraba con la revista Yumbo, bajo el seudónimo de López), ha recorrido con sus lápices  todas las épocas del cómic y la animación de nuestro país. Entre muchos otros logros ha participado en la creación de personajes míticos como la mascota de la revista Pulgarcito, Felipe Gafe o Mofli el Koala, se ha encargado de dibujar el cómic en el que se basó la exitosa película Tadeo Jones y ha colaborado con las más clásicas casas editoriales del país. Pero sobretodo es, y será, recordado por su alterego superheroico: Superlopez. El ejemplo que todos siguen a la hora de parodiar a los superhéroes americanos.
El multipremiado autor firmará ejemplares de su obra y compartirá momentos con padres e hijos por primera vez en Granada, en el marco único de FicZone, un evento que no deja a nadie indiferente. Pero además, no vendrá solo. Para acompañarle en el evento se instalará una exposición de más de 30 originales que recorren gran parte de su trayectoria (entre 1975 y 2008). Una exposición única, retrospectiva de toda una vida dedicada al humor y al cómic nacional, comisariada por su hijo Carlos López y en la que, además de un gran número de páginas de Superlopez, encontraremos originales del cómic de Tadeo Jones, Pulgarcito o las parodias del TBO. Una oportunidad única e irrepetible de hincarle el diente a la historia del tebeo nacional.
Además para que nadie se  quede sin poder acercarse al autor y a su obra, la organización de FicZone ha puesto ya en marcha la venta anticipada de entradas, con precios reducidos (desde 3€ el día). Toda la información sobre estas entradas puede encontrarse en la web del evento.





http://www.granadaenlared.com/2013/03/04/superlopez-y-jan-su-creador-asistiran-a-ficzone/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter&utm_campaign=superlopez-y-jan-su-creador-asistiran-a-ficzone

viernes, 1 de marzo de 2013

El Capitán América cumple 72 años

Marzo 1941

Nº 207 Marzo 1977
#201 (Sep. 1976)
Tales of Suspense #74 (Feb. 1966)
Captain America #210  (Jun. 1977)
Captain America #199 (Jul. 1976)
Captain America #196 (Apr. 1976)
Captain America #200 (Aug. 1976)
Captain America #107 (Nov. 1968)
Gene Colan
Gene Colan
Gene Colan
John Byrne y Joe Simon
Jack Kirby
Steve Epting
Steve Epting
Bryan Hitch
Carlos Pacheco

P.D: De Rob Liefeld no pongo nada.

jueves, 28 de febrero de 2013

New Gods Jack Kirby DC Comics The Silver Surfer Stan Lee y Jack Kirby Marvel


La kirbymanía está en pleno auge, según parece, como si cuatro años después de la desaparición del Rey hubiera transcurrido el tiempo suficiente para que nos demos cuenta de cuánto le echamos de menos. Prosperan fanzines tan decorosos como The Jack Kirby Collector, se recupera sistemáticamente su obra en colecciones de libros como The Complete Jack Kirby y su nombre aparece citado en este mismo U en reseñas de lo más variopintas. Pero aún más interesante que la actividad en torno a Kirby es la actividad del mismo Kirby, que recientemente ha vuelto a la vida con las reediciones que DC y Marvel han hecho de un par de sus viejos tebeos: The New Gods y The Silver Surfer, respectivamente.



The New Gods es, sin duda, el más esperado de estos rescates. Publicada originalmente en 1971-72, The New Gods era la colección troncal del ambicioso proyecto del Cuarto Mundo que Kirby emprendió en DC después de salir despedido con cajas destempladas de la Marvel clásica en cuya construcción él había sido pieza fundamental. En su momento, la resonancia del traspaso de Kirby desde Marvel a DC fue impresionante, así que para responder a la expectación, el veterano dibujante echó mano de personajes que ya había concebido durante su estancia en Marvel, pero que no había querido utilizar entonces porque se había hartado de regalar éxitos a una editorial que le maltrataba, y los combinó en una empresa de horizontes mucho más amplios de lo que nadie habría concebido. El proyecto del Cuarto Mundo abarcaba New Gods, Forever People y Mister Miracle, tres títulos creados por Kirby, e incluso Jimmy Olsen, la colección del amigo de Superman que durante un breve período estuvo incluida entre sus obligaciones. Kirby tenía 54 años y 30 de experiencia como profesional, y escribía, dibujaba y editaba las series él mismo desde su estudio en la Costa Oeste, sin ninguna interferencia editorial. Todo el mundo esperaba que ésta fuera su gran obra, su trabajo más grandioso y personal, aquello por lo que se le recordaría siempre, y Kirby respondió con la clase de contundencia que de él cabe esperar, haciendo desfilar por estas colecciones una mareante lista de héroes, dioses, semidioses, demonios, villanos, cosmogonías, mitologías v otros conceptos de rango galáctico.

The New Gods, aunque gravitando alrededor del encarnizado conflicto entre Orion y Darkseid, es una auténtica serie de protagonismo colectivo donde en cualquier número podemos embarcarnos en la odisea más o menos universal de un personaje nuevo que tanto podría resultar el macabro espectro de la muerte (Black Racer en el nº 3) como un simple insecto (Forager en el n° 9). El marco de la obra es la guerra celestial entre dos planetas de dioses, divididos arquetípicamente en el bando de la luz y el de la oscuridad. El primero es Nuevo Génesis, una especie de Paraíso idealizado en el que gobierna Izaya, el bíblico "Alto Padre", y sus dos actores principales son Orion y Lightray. Orion es el guerrero que se enfrenta a las huestes del mal con un salvajismo que a menudo le arrastra hasta el borde del abismo, y desempeña el papel de las Fuerzas Armadas de Nuevo Génesis condensadas en un solo hombre. Lightray es un auténtico hijo del Cielo, como indican su propio nombre y sus blancas ropas, despreocupado, feliz, inexperto en la batalla.El mal, por su parte, anida en Apokolips, una especie de cruce entre un campo de concentración nazi y los altos hornos de Vizcaya presidido por Darkseid, monolítica encarnación de la perversidad que resultó ser uno de los más afortunados villanos creados por el Rey en toda su carrera y el prominente dentro de DC desde su nacimiento. El campo de batalla será, por supuesto, la Tierra, donde las variopintas hordas de Darkseid buscarán la Ecuación Anti-Vida, que supuestamente ha de dar al tirano el control de todas las cosas


 vivientes por medio del pensamiento. Para impedirlo están Orion, sus amigos terrícolas y sus artefactos, tales como la casi milagrosa Caja-Madre, ingenio que parece omnisciente y omnipotente y que iguala bastante las posibilidades contra un enemigo habitualmente superior en número. A partir de esta excusa argumental, lo que vamos a contemplar es el despliegue de criaturas tan enigmáticas como el frío observador científico Merron o tan viscerales como el vándalo de Kalibak, y de ideas tan aprovechables como el "Boom Tube". que permite el desplazamiento casi instantáneo entre dimensiones, o la Fuente, una energía cósmica trascendental que recuerda poderosamente a la Fuerza de La Guerra de las Galaxias, como muchas otras de las piezas que componen este Cuarto Mundo. Hay en todas estas criaturas y ocurrencias ecos de la obra anterior de Kirbv, pero no nos confundamos. Aunque Orion v Thor están emparentados, aunque Metron v el Vigilante comparten su contemplativa posición, aunque el "Boom Tube" y el Puente Arco Iris de Asgard sirven a la misma función. New Gods no es ningún refrito.

The New Gods trata de una guerra y como tal, abarca a todos los individuos que integran las sociedades en conflicto y también a las víctimas atrapadas en el fuego cruzado, que en este caso son los terrícolas. La sobreabundancia de personajes, la vastedad de los decorados, la solemnidad de los temas a discutir -temas planteados maniqueamente, como es habitual en Kirby, pero también con responsable sinceridad, lo cual también es típico de él- vienen a confirmar que Kirby tenía la ilusión de dirigirse a un público un poco más adulto que el que hasta entonces le leía, un público un poco más necesitado de historias complejas. En efecto, el Cuarto Mundo parece ser la formulación definitiva del ideario que Kirby ha ido desperdigando a lo largo de años de profesión. No sólo las fronteras espaciales de la guerra Nuevo Génesis-Apokolips son tan amplias como el mismo universo -aunque Kirby siempre se acuerda de poner en relación lo cósmico con el factor humano- sino que las coordenadas temporales de esta epopeya desbordan el presente para hundir sus raíces en un pasado en el cual se ambienta la que, según confesión propia, sería la historieta favorita de Kirby entre todas las que dibujó [The Pact n° 7); y aún más, se proyectan hacia un futuro que apunta irremediablemente a la sucesión de los actores presentados, a una nueva generación que quizás traiga la esperanza. Es característico que los personajes de Kirby, por más dioses que sean, representen sólo eslabones en la cadena de la historia. La visión del autor es tan amplia que abarca eras completas, sus relatos no pueden contenerse dentro de una época, una generación. Sus dimensiones, más que mastodónticas, son verdaderamente bíblicas.

Si Kirby es un torrente de creatividad sin parangón en el cómic americano que en este momento trabaja con la mayor libertad de la que ha disfrutado nunca y está en su madurez como artista, entonces, ¿cuál es el problema de New Gods? Quizás, precisamente, el torrente de creatividad y la absoluta libertad. Libre de toda cortapisa editorial, desligado de la influencia de ningún guionista, Kirby da rienda suelta a su imaginación... y la imaginación corre desbocada, sin control alguno, amenazando con pisotear a su paso cualquier rasgo del equilibrio que exige la estructura de una narración convencional como es ésta. Hay que decir que los golpes que descarga Kirby en cada número son enormemente poderosos. Hay que decir también que son poco precisos, a menudo yerran el blanco y acaban rozando un amplio territorio, sin machacar nunca ningún punto concreto. Los personajes se presentan con velocidad cegadora -y cuando decimos personajes queremos decir presencias que a menudo arrastran consigo una historia presentida, un entorno adivinado, un universo a descubrir-, y sin apenas habernos dado tiempo a verlos de refilón, ya han desaparecido de escena a la misma velocidad para dejar paso a una nueva criatura, igual de fascinante, igual de destinada a apartarse de nuestra atención ante el apremio de la que le sucederá. Lo que a otros les habría dado para desarrollar gestas interminables, Kirby lo solventa en un solo episodio, en un puñado de páginas, a veces en un par de viñetas. Es como si se nos mostrara un mundo maravilloso escondido en una caja de cartón y al momento se cerrara la tapa antes de que



 hubiésemos podido apreciar los detalles, y mucho menos alargar la mano para tocarlo. Kirby fábula como respira, podríamos decir que inventa por defecto, pero carece del menor sentido crítico para desechar el exceso de equipaje, para organizar sus ideas, para presentárnolas de forma distinta que a borbotones, prácticamente a voces. Para colmo, su dominio de la prosa es deficiente, o como poco singular, lo que deriva en diálogos y textos algo farragosos. Posiblemente fue en New Gods donde mejor escribió, pero aún así su sintaxis y su léxico a menudo resultan un tanto obtusos, mucho más cuando de continuo revelan no estar a la altura de su dominio de los aspectos gráficos de la obra. Esto no quita para que New Gods sea una serie magnífica, fascinante, hipnótica, vigorosa, donde al menos cuatro o cinco episodios se cuentan entre lo mejor que dejó Kirby en toda su carrera, particularmente aquellos en los que se hace hincapié en las sorprendentes respuestas del espíritu humano ante las situaciones límite (The Glory Boat!, The Death Wish of Terrible Turpin! y The Bug son estremecedoras parábolas) y Orion y Darkseid se convierten en personajes secundarios, testigos de dramas más íntimos y más devastadores. Pero tal vez la saga del Cuarto Mundo se haya malinterpretado con demasiada frecuencia y de forma interesada para enarbolarla como bandera de la lucha personal de un autor contra los diabólicos editores capitalistas. ¿Podemos estar tan seguros de que Kirby tenía la intención de transmitir un mensaje personal con este proyecto, en vez de afrontar simplemente un nuevo trabajo como tantos en su larga carrera? ¿Tan distinto es New Gods de lo que había hecho antes en Thor y posteriormente volvería a hacer en The Eternals y Captain Victory?

Planteo la duda, sin emitir una opinión definitiva. Lo cierto es que el Cuarto Mundo fue una saga maldita a la que los años no han hecho más que rodear de nuevas sombras y enigmas. Cancelados todos los títulos por las bajas ventas (aunque los kirbynófilos siempre se han negado a aceptar esta versión oficial, achacando el cierre a alguna misteriosa conspiración), DC le ofreció a Kirby la ocasión de concluir la historia añadiendo un capítulo final a la reedición de New Gods que llevó a cabo en 1984. Debido a una serie de desgraciados malentendidos editoriales, este colofón acabó siendo todo lo contrario de lo que Kirby pretendía en un principio, y, de hecho, dejó a público, editor y autor aún más descontentos que antes. Esta nueva reedición omite la desafortunada coda y se presenta en un manejable volumen de precio muy asequible, pero con el inconveniente de ofrecerse en blanco y negro (el original era, por supuesto, a color) y, para rematarlo, con el añadido de unos tonos grises que reducen a confusos amasijos muchas de las abigarradas escenas épicas a las que tan aficionado era Kirby. En fin, que la gran ópera incompleta del comic book de superhéroes parece condenada a provocar la frustración eterna.

Antitética tanto en contenido como en aspectos formales es la reedición de la novela gráfica The Silver Surfer que Stan Lee y Jack Kirby realizaron en 1978. La presentación, en un hermoso librito de 100 páginas que respetan esos entrañables puntos gordos de la primitiva cuatricromía, anticipa el esplendor de un tebeo que sorprenderá a quienes no lo conozcan. Este Silver Surfer pertenece a la segunda época de Kirby en Marvel, cuando volvió de DC con la cabeza gacha para realizar las menos valoradas de todas sus series modernas: Pantera Negra, 2001: una odisea del espacio., Hombre Máquina, Dinosaurio Diabólico, el Capitán América del Bicentenario. Se acostumbra a enterrar al Kirby de esta época bajo el demoledor adjetivo de "decadente". Craso error. Kirby podría estar más o menos lúcido, pero nunca fue decadente. Mientras que todas las series mencionadas las escribió él mismo, para este proyecto especial de Silver Surfer se reencontró con su conflictivo




ex-socio, Stan Lee. que por entonces ya no escribía de forma habitual, elevado (o relegado  a tareas directivas y de relaciones públicas. Lo especial del proyecto reside en que consiste en un tratamiento de guión para una posible película, pero en formato de historieta. Esto significa que The Silver Surfer no tiene nada que ver con la continuidad del Universo Marvel, es una historia completa y cerrada, accesible para cualquier persona que jamás en su vida haya leído un tebeo de enmascarados en calzoncillos. Lo que se nos relata es la llegada de Galactus a la Tierra, conducido por su heraldo Silver Surfer. Pero esta vez no existen los Cuatro Fantásticos, ni el Vigilante, ni nada ajeno a lo real excepto estas dos criaturas celestiales. La superior, Galactus, es un gigante estelar que se alimenta de mundos cuya energía consume para abandonarlos después vacíos y muertos como cascarones cuya pulpa ha sido devorada. Lee y Kirby, aquí y también en sus apariciones en el Universo Marvel, se cuidan muy mucho de presentarlo como un villano o una encarnación de lo maligno. Es sólo una fuerza de la naturaleza, una figura divina que está por encima del bien y del mal, y su presencia en la Tierra significa para sus habitantes que ha llegado el Juicio Final. La inferior, Silver Surfer, es el perro perdiguero que pone la presa a los pies de su amo, y la historia nos contará cómo en este sabueso prende la chispa de la conciencia para inflamarse en un compromiso moral exento de cualquier concesión a las circunstancias. Una vez descubre el amor y la compasión hacia el planeta que su señor va a consumir, Silver Surfer sólo puede declararse en rebeldía ante Galactus. aún sabedor de que carece de fuerza alguna ante quien no sólo es su dueño, sino su creador. Pero es que Silver Surfer es un vehículo para el idealismo más puro e innegociable, la quintaesencia destilada de los constituyentes de responsabilidad y heroísmo que mueven a todos los héroes Marvel originales. Quizás por eso su mismo diseño sea el más sencillo y puro de todos: un blanco inmaculado, sin ninguna marca identificativa.

Puede que esta visión de Silver Surfer no fuese la que tenía en mente Kirby cuando lo creó, y ni siquiera cuando dibujó esta "novela gráfica". Sus colaboraciones con Lee no fueron casi nunca cooperativas. Más bien, guionista y dibujante tiraban cada uno de las historias y personajes hacia su propio campo sin preocuparse de lo que el otro pretendía contar, obligando Kirby a Lee a dialogar escenas y personajes que Lee no quería, y que finalmente el guionista reconducía en un sentido opuesto al que el dibujante había querido darle. Los despojos de esta guerra sin cuartel, las páginas que nos han llegado a los lectores, no pertenecían finalmente ni a uno ni a otro. Para los fans de Kirby, lo que hacía Lee es pervertir las intenciones del argumentista-dibujante, pero resulta difícil coincidir con esa postura cuando el resultado de la perversión, o al menos de esta perversión concreta, se compara con los resultados obtenidos por Kirby sin mixtificar. The Silver Surfer se beneficia de la portentosa imaginería de Kirby, tan brutal, tan rica en matices, tan versátil e incansablemente intrigante como siempre. Gráficamente, este álbum es tan bueno como lo mejor del Rey (¿no será lo mejor acaso?), de lo cual hay que agradecer le la parte que le corresponde al entintado de Joe Sinnot probablemente
junto a Mike Rover quien mejor acabó los lápices de Kirby. Pero, comparado con New Gods. The Silver Surfer tiene más cambios de ritmo, se desliza más fluido, reparte mejor sus esfuerzos, está relatado con menor impaciencia y con mayor sabiduría. Y aunque la verborrea de Lee pueda resultar por momentos excesiva y un tanto tediosa -sus personajes debían de acabar con la garganta seca de tanto parloteo y tanto monólogo shakespeariano-, indudablemente es más grácil y de mejor lectura que la adoquinada literatura con la que Kirby empedró sus propios guiones.

La división de pareceres entre los dos hombres es evidente. Su manera de enfocar los temas, su filosofía de la vida, no pueden estar más enfrentados. El hondo y algo matriculado discurso de New Gods difícilmente casa con la barnizada moralina dominguera de The Silver Surfer. No se puede decir que los dos sumen sus esfuerzos para desembocar en una síntesis integradora y superior, entre otras cosas porque cada uno dedica al menos la mitad de esos esfuerzos a derribar lo que el otro ha construido. Pero es la energía desprendida de ese choque la que hace que esta historieta crepite con oleadas de un fuego cósmico y nebuloso representado por circulitos negros fundidos en magma que se enrosca en los dedos al pasar la página. Y eso no se ve todos los días. Ni en los tebeos, ni en los toros.

Trajano Bermudez

U#9 marzo de 1998