miércoles, 25 de febrero de 2026

Superman: El último hijo del planeta Krypton



Producción: Alan Burnett, Paul Dini y Bruce Timm. 

Guión: A. y P. Dini.

Productora ejecutiva: Jean MacCurdy.

Dirección: Curt Geda, Scott Jeralds, Dan Riba y Bruce Timm.

Dirección artistica: Glen Murakami

Warner Bros. (1997). 58 minutos.

El mismo equipo que dio esplendor a Batman se ha ocupado ahora de trasladar a los dibujos animados al otro gran icono de DC, un Superman que calienta motores en el año de la celebración de su 60 Aniversario. A la venta ha salido el pasado diciembre una cinta de video que recoge el episodio piloto de la serie televisiva estrenada por Warner en Estados Unidos durante 1997, y cuyos derechos son aquí propiedad de Canal+. A pesar de la garantía que supuestamente suponen las firmas de los Timm, Dini, Burnett, Murakami y demás tras el excelente trabajo que desarrollaron con el Señor de la Noche, lo cierto es que El último hijo del planeta Krypton no es precisamente un debut arrollador. Condenado a sufrir comparaciones con los legendarios episodios de los estudios Fleischer (1941-43), el nuevo Superman sale malparado en el cotejo, y sin que medie nostalgia alguna (me he revisado las primitivas peliculitas para corroborarlo). No se trata sólo de que la animación resulte incomprensiblemente menos fluida (¿por qué estos chicos saben hacer que la gente vuele, salte y corra, pero no que camine con normalidad?), sino que el equipo de Warner no ha sabido encontrar una estética adecuada para darle ese punto maravilloso y elegante que sí tenía el trabajo de los Fleischer, e incluso el suyo mismo en Batman. Pero claro, en Batman recogían la herencia de los diseños cinematográficos de Anton Furst y se manejaban en escenarios oscuros y evocativos, en desfiladeros urbanos repletos de sombras y cornisas art dèco. En su lugar, ahora tenemos paisajes de ciencia ficción y una ciudad, Metrópolis, que no posee unos rasgos tan definidos como Gotham, pero que exige cielos más despejados, luz a raudales y un predominio absoluto de la acción diurna, frente a la noctámbula del Murciélago. En este episodio piloto, la ambientación es decepcionantemente vulgar, sin un rasgo de genialidad. Los edificios, las maquinarias, las naves, los monstruos, los robots, los coches: nada resulta convincente ni fascinante.

Pero más graves que los problemas estéticos, siempre subsanables, son las deficencias del guión, probablemente una de las razones por las que el espectador, aburrido, deja pasear la mirada por esos detalles de ambientación que, de otra forma, deberían pasar más desapercibidos. El problema de El último hijo de Krypton es que se obliga a contarnos !otra vez! el origen completo del Hombre de Acero, empezando por un Krypton sacudido por los temblores y acabando por su establecimiento como gran héroe de Metrópolis. La historia de Superman ya nos la sabemos todos, y esta versión animada no aporta ni un gramo de novedad, de originalidad o de sorpresa, con lo cual el relato queda reducido a un desembarazarse pesadamente de tópicos más bien cansinos. La obsesión por presentar a todos los personajes de la serie, principales y secundarios, provoca el destile apresurado de Jor-El y Lara, Brainiac, Jonathan y Martha Kent, Lana Lang, Perry White, Lois Lane, Jimmy Olsen, Lex Luthor, Bibbo y, por supuesto, las dos estrellas de la serie, Clark Kent y Superman, un reparto excesivo para tan pocos minutos. Los acontecimientos están tan comprimidos que el espectador apenas tiene tiempo de respirar y dejar que cale en él el efecto dramático que deberían tener, lo que se traduce en una narración formularia y poco animada, además de desarticulada, pues se divide en tres segmentos de argumento claramente diferenciados, Krypton, Smallville y Metrópolis, que se suceden el uno al otro sin ensamblarse nunca, sin que jamás uno sea consecuencia del anterior y sin que los acontecimientos presentados en uno tengan repercusión en el posterior. A estas alturas ya debería resultar obvio que el origen de Superman sólo se puede presentar en flash-back, y desde luego nunca en una narración lineal tan prolija. Claro que igual opinaba de otra manera si tuviera siete años y éste fuera mi primer contacto con "Big Blue"

La batalla final entre Superman y el traje de combate de Luthor deja, sin embargo, un buen sabor de boca. Hay que confiar en que Dini, Timm y Burnett sabrán aprovechar el potencial para el asombro que posee un personaje todopoderoso trasladado a un medio donde podemos verle hacer cualquier cosa, y a menos que alguna misteriosa enfermedad les haya privado de su ingenio, es seguro que sabrán confeccionar guiones mucho más interesantes una vez librados del lastre de contarnos el origen.

Así que seguiremos esperando nuevas entregas de esta serie con la fe casi intacta, aunque este primer video sólo se puede recomendar a los más fieles seguidores de las andanzas del kryptoniano. Yo encontré otro argumento para adquirirlo: incluyen con el paquete un maravilloso muñeco articulado de Superman.


U, el hijo de Urich #8 enero 1998


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