martes, 10 de febrero de 2026

Iberia Inc. Iberia Inc. Databook Carlos Pacheco, Rafael Marín & Rafa Fonteriz Planeta de-Agostini



Un subtítulo muy apropiado para Iberia Inc. sería El Viaje a Ninguna Parte o, por utilizar los modelos anglosajones que tan queridos les resultan a sus autores, The Road to Nowhere. Y es que aún a riesgo de resultar injusto en tanto en cuanto todavía no se ha publicado el último número de la serie, Iberia Inc. es como un tren fantasma, que no se sabe muy bien de dónde viene y menos aún a dónde va. Para continuar con el símil viajero, para este viaje no hacían falta tantas alforjas.

Veamos: co-argumentista, Carlos Pacheco, ni más ni menos que el dibujante oficial de una de las colecciones de comic-books más vendidas de la historia: X-Men, convertido de joven promesa a estrella emergente; guionista, Rafael Marín, autor de novelas de fantasía y ciencia-ficción y de una tesis sobre los tebeos Marvel publicada por Ediciones Global hace un par de años, y como dibujante, Rafa Fonteriz, cuyo trabajo se ha visto en Kiss Comix, El Víbora o la entretenida Nocturno para Marvel UK

Entre los tres han pergeñado un ambicioso proyecto que según sus propias palabras "tiene argumentos para al menos dos años de historias y tres series que se complementarían", claro que en un alarde de honradez reconocen que "en poco más de un mes fabulamos un universo entero que abarca más de cincuenta años y otros cincuenta personajes", lo que no está nada mal si tenemos en cuenta que Dios tardó siete días, siete en construir todo un mundo.

Y es que quizá sea éste el problema con Iberia Inc.: la propia desmesura del proyecto. Empeñados ambos guionistas en mimetizar su amado universo Marvel y transplantarlo a España, han acabado perdiendo toda perspectiva. Los personajes no nos son presentados, sino arrojados, sin que sepamos quiénes son, qué hacen y por qué, aunque eso sí, no falta ninguno: el semidiós (Melkart), el intrépido líder (Trueno), el misterioso (Drac de Ferro), el fuerte (Dolmen), el gracioso (Trasnu), la mujer fatal (Traka) y el feroz (Lobisome). La narración se hace de forma tan confusa que al terminar la lectura del primer número se tiene la impresión de haber caído en medio de una acción con un desarrollo anterior que sin embargo no acaba de explicarse en ningún momento, haciendo que leer los números siguientes sea una tarea entre desconcertante y agotadora, lo que se ha dado en llamar "el efecto Patrulla X". Además, el tremendo trabajo de documentación que han llevado a cabo los guionistas se desperdicia plasmado en forma de forzados apéndices al final del tebeo, à la Watchmen, que contribuyen no poco a la sensación de confusión que asalta al lector desprevenido.



El lenguaje de los personajes es sentencioso, lapidario y nada natural, teniendo incluso la sensación a lo largo de la lectura de que de tanto mirarse en el espejo de Marvel, han escogido frases que parecen perpetradas por los traductores de Vértice. ¿Qué quiere decir el Burlador cuando al volver a Sevilla dice "Demasiados recuerdos suspendidos" (nimero 2, pag. 3)? ¿Y qué significa que el gobierno británico haya "retirado sus demandas" (número 2, pág. 6)? ¿Y exactamente qué clase de "ocupaciones" son "mente criminal" o "pícaro", que según el Databook tienen Lince Dorado y Trasnu, respectivamente?


Mientras, los dibujos de Fonteriz, siempre abigarrados, están completamente al servicio del guión, y todo intento de proceso narrativo es abandonado buscando el efectismo, la pose y las dobles páginas innecesarias. Aún así, los tres primeros números, entintados por el propio Fonteriz, destacan sobre los siguientes, en los que el entintado está realizado a medias con Jesús Yugo.

Así las cosas, la declaración de intenciones que los propios autores hacen en el número 1, "son los Vengadores con un toque de Berlanga, Eloy de la Iglesia y un poco de la casposa (sic) ternura de las inocentes comedias madrileñas de los cincuenta" se queda en una verdad a medias: por lo que respecta a Eloy de la Iglesia, nada que objetar, pero lo de Berlanga... digamos que está más cerca de Mariano Ozores que de las comedias corales de Berlanga y dejémoslo así. En cuanto a las "inocentes" comedias de los cincuenta, suponemos que no se referirá a cosas como "Los Tramposos" o "Atraco a las tres", verdaderos monumentos a la mala baba.

Lo que no se le puede negar (ni criticar) a Iberia Inc. o a sus autores es la voluntad de hacer un digno (y loable) trabajo de transposición de los muy yanquis superhéroes a nuestro país ni el tremendo cariño que sus responsables sienten por lo que quieren retratar.

En definitiva, a los responsables de Iberia Inc. les ha podido más el corazón que la cabeza, aunque afortunadamente la serie está ganando (si hemos de creer en lo difícil que resulta encontrar sus números atrasados en las librerías especializadas) de un cierto éxito, que esperemos que sirva de espaldarazo definitivo a la línea Laberinto.

Gonzalo Quesada


U, el hijo de Urich #6 septiembre 1997

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