viernes, 9 de enero de 2026

SIEMPRE ES DOMINGO YUZO TAKADA PLANETA-DEAGOSTINI



Todo es mentira en SIEMPRE ES DOMINGO. A simple vista, parece un tebeo infantil, pero trata con desenvoltura argumentos relacionados con drogas y pornografía. También parece un tebeo ingenuo y simple, pero pronto queda claro que tiene que ser un producto maquiavélicamente calculado. Por último, parece uno de esos títulos pasto de los fans más hardcore del manga, los incondicionales que devoran todo lo que lleve el sello del Sol Naciente, pero a la postre resulta una de las lecturas más amistosas para el "público general". Que SIEMPRE ES DOMINGO esté lleno de engaños y de impresiones falsas superficiales es lo más adecuado. Al fin y al cabo, uno de sus dos protagonistas principales es prestidigitador.

Además de dedicarse a las ilusiones, Toru Ichidaiji cultiva marihuana en la terraza, actividad con la que se saca unos duros y va tirando todos los meses. El momento crucial de su vida llega cuando se reencuentra con Yumi Takeshita, que ya había marcado su destino la primera vez que se vieron años antes, en circunstancias azarosas, y que ahora se ha convertido en una encantadora jovencita... y en una novata y voluntariosa agente de policía de la ciudad de Disparate. Las habilidades de mago de Toru le servirán de ayuda a Yumi en la resolución de casos relacionados con mirones, ladrones de bañadores y otros asuntos trascendentales, y, por supuesto, entre ambos se establecerá una historia de amor campechana y desentadada.

Parte de la engañosa sencillez de SIEMPRE ES DOMINGO procede de la desarmante naturalidad con la que los japoneses suelen tratar el sexo y la violencia, pero ocurre que Takada, además, ofrece un extra. Siempre se guarda una sorpresita para el final, una vuelta de tuerca, una ocurrencia divertida y nada truculenta que nos hace recuperar la admiración infantil por las tradiciones narrativas y nos obliga a poner los ojos como platos, como si todo en el mundo fuera nuevo.

Pero, en realidad, desentrañar los secretos de esta serie es tarea demasiado ardua para el crítico excesivamente alerta, y, renunciando de antemano a ella, sólo puedo aspirar a recoger algunos de los efectos que produce su lectura. El primero, que después de leer SIEMPRE ES DOMINGO dan ganas de vivir; de salir a la calle y disfrutar del sol; de ayudar a la gente y reir con ganas y, en resumidas cuentas, comportarse como un perfecto imbécil (lástima que también dan ganas de mudarse a Disparate). El segundo, que después de leer SIEMPRE ES DOMINGO dan ganas de salir a comprar más tebeos, dan ganas de leer tebeos, y especialmente tebeos como éste (lástima que no los haya).

Una vez probados los poderes curativos de esta obrita, todo lo demás resulta insignificante, pero el rigor profesional me obliga a citar ciertos datos que tal vez algún lector encuentre de interés. SIEMPRE ES DOMINGO ofrece una excelente oportunidad a quienes deseen explorar la forja de una megaestrella. Yuzo Takada, elevado al séptimo cielo gracias a 3X3 Ojos, y que continúa su carrera de éxitos con BLUE SEED, está aquí todavía en etapa de tanteo y crecimiento, y muy alejado del registro heroico y grandioso de sus obras posteriores y más conocidas (parece, pues, que el encanto de lo cotidiano no es tan comercial como lo aparatoso acompañado de monstruos). SIEMPRE ES DOMINGO es una serie cerrada (lo cual ayuda, probablemente, a que la acumulación de miles de páginas no le reste frescura, como ocurre en otros tantos títulos que ya hemos conocido y que, al cabo de varios volúmenes, bajan sensiblemente el nivel), y está dividida en capítulos breves y autoconclusivos, con lo cual la experiencia de lectura es muy distinta de las que exige el manga que habitualmente llega a estas latitudes. La sensación, tan conocida para cualquier lector de tebeos japoneses, de estar siendo víctima del efecto chicle, en el cual una premisa básica se estira y se estira sin llegar a romperse jamás, pero resultando cada vez más fina y frágil, es desconocida en este caso. SIEMPRE ES DOMINGO es uno de los mangas más concisos que se han publicado en España. Por el contrario, podríamos reprocharle a Takada que no explotara algo más los dulces sucesos de la ciudad de Disparate. Otras doscientas o trescientas páginas y estaríamos seguros de tener a mano el más contundente remedio contra cualquier depresión.

Trajano Bermúdez


U, el hijo de Urich #2 Enero 1997

No hay comentarios: