domingo, 9 de enero de 2011

La panda de Bubby





El Pais de las Tentaciones viernes 7 de julio de 1995

Buddy Bradley vive como un perro en Seattle. Su vida es patética y su familia, unos locos. Las andanzas de este antihéroe "grunge" creado por Peter Bagge son una alternatica a los tebeos de macizos encapuchados.

Aunque se acerque peligrosamente a la cuarentena (nació en 1957), el dibujante norteamericano Peter Bagge ha conseguido, con las casposas y patéticas andanzas del antihéroe Buddy Bradley, un ajustado retrato de la perpleja y desnortada juven tud de los años 90. Las historias protago nizadas por este perdedor profesional y su lamentable círculo de amistades, aunque ambientadas en el Seattle de ahora mismo, pueden ser comprendidas y disfrutadas por los lectores de todo el mundo que compartan el peculiar senti­do del humor del señor Bagge. Por eso, José María Berenguer, director de la revista El Víbora y de Ediciones La Cúpu la, le ha hecho un sitio al bueno de Buddy en su empresa. En estos momen­tos, el desordenado flequillo del primogé nito de los Bradley hace notar su presen cia en El Víbora y en una serie propia de álbumes, Odio. Y las aventuras de Budd Bradley, amigos, son de lectura obligada para todos aquéllos que aún piensan que los tebeos pueden ser algo más que un intercambio de mamporros entre super-memos encapuchados.

. Peter Bagge empezó a publicar a principios de los ochenta. Primero en Weirdo, un tebeo que controlaba el mismísimo Robert Crumb. Luego en un invento propio, Neat stuff en el que nacie­ron sus primeros personajes, siempre divertidos, siempre patéticos. La obse­sión de este hombre por los aspectos más deplorables de la condición humana es de juzgado de guardia. De esa obsesión salieron tipejos como Junior (un adoles­cente paranoico, hijo de mamá, al que aterra el mundo exterior) o Studs Kirby (un mamarracho incoherente y reaccio­nario que admira a Rush Limbaugh y que, como él, quiere tener un programa de radio que le permita convertirse en la voz de América). Quienes lean inglés pueden familiarizarse con estos simpáti­cos majaderos a través de sendos libros publicados por la editorial Fantagrap­hics, Junior and other losers y Studs Kirby, the voice of America.

Matar comunistas

Fue también en Neat stuff donde asomó su jeta por primera vez Buddy Bradley. Lo hizo en compañía de su muy disfuncional familia (otro libro de lectura obligada para políglotas: The Bradley), compuesta por un padre cervecero, una madre beata, una hermana con la cabeza llena de pájaros y un hermano patriotero que sueña con matar comunistas, marcianos y cualquier colectivo susceptible, en su mente enferma, de poner en aprietos al Tío Sam. Las aventuras de Buddy que ahora aparecen en España son posteriores a la etapa familiar. Aparecieron en Estados Unidos en la revista Hate y se centran en la vida independiente del mayor de los Bradley en la capital del grunge. En Seattle, Buddy vive como un perro, pero es evidente que su falta de ambiciones no le permitiría vivir mejor en ninguna parte. El hombre sobrevive como puede en compañía de su novia Lisa (neurótica, maníaca depresiva, vio­lenta y con un coeficiente de inteligencia inferior a cero), su compinche Apestoso (un tipejo insoportable que se cree irre­sistible) y un extraño misántropo negro llamado George Hamilton III (pensador pesimista instalado en la melancolía).

De vez en cuando aparecen los fami­liares de Buddy, y vemos lo que el tiempo ha hecho de ellos: papá está definitiva­mente alcoholizado, mamá reza y reza mientras intenta comprender por qué todo le ha salido tan mal, su hermana Babs está divorciada y tiene dos hijos monstruosos, su hermano Butch ha sido expulsado del ejército por disparar, bajo los efectos del alcohol, a una camarera de un bar de Hawai... Las aventuras de Buddy Bradley son una verdadera galería de horrores. Y también una de las mejo­res muestras de costumbrismo contem­poráneo procedentes de ese lugar, fasci­nante y tremebundo, que conocemos como Estados Unidos de América.

Ramón de España

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