La Hora del Bocadillo
Un niño desvalido se encontrará con una inesperada compañía en un lugar donde el peligro acecha en cada rincón
José Luis Vidal
15 de marzo 2026
Los míticos guerreros japoneses han dado material para infinidad de películas, libros y cómics. Su habilidad con la espada los convertía en adversarios temibles, pero a la vez tenían una guía que combinaba espiritualidad con una manera muy particular y honorable de afrontar la vida. Era el Bushido, un texto que se convirtió en el alma de estos hombres, una casta que en el Japón feudal tuvo un papel importante, quedando sus hazañas y enseñanzas para futuras generaciones.
Pero, ¿qué ocurriría si el talento y la imaginación de un joven autor de cómic fusionara el mundo de los samuráis, su manera de ser, filosofía, con una trama futurista?
La solución llega a vuestras manos este mes de marzo, ya que con el buen olfato que la caracteriza, la editorial Nuevo Nueve continúa trayendo a las librerías españolas lo mejor del mercado franco belga, una serie de autores que, alejados del clásico canon, exploran otros senderos narrativos y gráficos.
Y al interesante catálogo de este sello madrileño ahora se incorpora el autor Sylvain Repos que con esta, su ópera prima, deja patente su inmenso talento.
Todo creador que comienza en el mundo de las viñetas suele venir cargado con una imaginaria mochila de influencias, ya sean literarias o visuales. Con tan solo ojear las primeras páginas de Yojimbot, su cómic, nos damos cuenta de un sello muy personal, un gusto y cuidado extremos por el detalle. Pasear la mirada por sus páginas nos puede llevar un buen rato de disfrute, debido a la cantidad de información, y algún que otro guiño-homenaje que podemos encontrar en estas.
Obviamente, el papel del manga japonés está muy presente en la obra del francés, ya que uno de sus iconos referentes es nada más y nada menos que uno de los grandes nombres del cómic nipón, Katsuhiro Otomo.
Pero en la originalidad y frescura del estilo de Repost también existe otra influencia, y es la del maestro de maestros, Moebius.
A esta genial mixtura añadamos un gusto especial por sagas fílmicas que nos llevan de la mano a futuros distópicos como los de Blade Runner o la adrenalínica Mad Max.
Con todos estos ingredientes, poco a nada puede salir mal. Y de hecho, en Yojimbot nos encontramos con uno de esos cómics que, una vez lo empiezas a leer, te va a resultar imposible soltar hasta que llegues a su conclusión, ya que en este vas a encontrar acción a raudales y un argumento que te engancha por su originalidad.
En el acto 1 de este cómic, que lleva como título Silencio metálico, nos trasladamos a un Japón del futuro. Pero al contrario que sucede en la actualidad, en este paisaje no encontramos signos de vida humana por ningún lado. De hecho, la historia comienza en un abandonado parque temático dedicado al periodo feudal del País del Sol Naciente, donde solo vamos a encontrar robots que siguen ejecutando sus programas como si nada hubiera sucedido, combatiendo entre ellos, en mercados donde se venden e intercambian piezas, y otros que arreglan los desperfectos de las letales katanas…
Pero justo entonces algo rompe esta aparente tranquilidad. Es la aparición de un niño, Hiro, acompañado por su padre, Hideo.
Ambos son fugitivos de Terminal, la ciudad de donde han escapado. Pero esta libertad parece ser bastante efímera, ya que pisándoles los talones, aparece un grupo de soldados a las órdenes del comandante Kozuki, un tipo que carece de empatía y escrúpulos, y cuya única misión es dar con el paradero del misterioso Chohabiente.
El drama llegará pronto, y el desvalido niño se encontrará en peligro. Pero justo en ese instante, la programación de uno de estos robots samuráis que pululan por el lugar, hace que a partir de ese momento la máquina se convierta en el protector de Hiro, comenzando un viaje, una aventura, donde además del peligro que les acechará, van a toparse con otros robots guerreros, a los que el chiquillo bautizará como Sheru, Bakudan y Kombini. Un curioso grupo que servirá como protección contra los malvados y crueles ataques de otro personaje, Topu.
Este es un cómic dirigido a todo tipo de lectores, desde los más jóvenes a los más talluditos, ya que contiene todos los elementos para que pases un muy bien rato de lectura. Y lo mejor es que, espero que en pocos meses, vamos a poder seguir las peripecias del joven protagonista y sus defensores con la segunda entrega de Yojimbot.
Diario de Cadiz








