miércoles, 4 de febrero de 2026

Rio Veneno Beto Hernández La Cúpula



Si trazásemos un mapa de Palomar (el mítico pueblo centroamericano en que Beto Hernández ha situado el grueso de su producción), tendríamos que disponerlo en torno a Luba, un centro telúrico, volcán en perpetua, lenta erupción. Luba, que durante años dirigió con mano de hierro la casa de baños del pueblo (centro de gravedad sexual de toda la región), matrona arrogante y de porte legendario, feroz y firme como las Rocosas, ha sido el personaje alrededor del que Beto ha ido construyendo su obra más importante (en sus páginas más desgarradas y emocionantes está siempre ella, su mirada salvaje, su sombra inmensa). Y Luba es, también, la protagonista de esta última (y definitiva, parece) entrega de la saga de Palomar.

(Ya que estamos con agudas metáforas, si hubiera que elaborar un árbol genealógico de la historieta alternativa norteamericana, sin duda encontraríamos a los hermanos Hernández en un lugar privilegiado, allá al principio de los '80: recogiendo influencias tan dispares como Dan DeCarlo, Kirby o Crumb y convirtiéndose en generadores a su vez de todo un torrente de seguidores que configurarán buena parte del actual paisaje independiente no ya de los USA, sino mundial -ahí están, aquí y ahora, gente como Germán García, del que cabe esperar mucho más de lo que hasta hoy ha ofrecido.

Si no sabes quiénes son Jaime y Beto, si Love & Rockets sólo te suena a nombre de banda inglesa, si nada sabes de Pipo y Luba, de Hopey, de Penny Century... ¿qué haces leyendo esto?)

Así pues, he aquí nada menos que el origen de Luba, la historia de su vida desde su accidentado nacimiento (en realidad, desde unos meses antes ...) hasta que llegó a Palomar por primera vez. Y la historia, también, de su madre. O un intrigante atisbo, al menos. Gilbert Hernández, que siempre ha sido considerado el narrador por excelencia de la familia (quedando para su hermano Jaime la medalla de oro al mejor dibujante), nos ofrece un complejo entramado de personajes en una vertiginosa estructura que en algunos momentos recuerda al mejor Scorsese (Goodfellas; con esto está todo dicho, supongo). Sin concesiones para el lector, que puede llegar a perderse en el carrusel de una narración extremadamente elíptica y poco dada al adorno o al exhibicionismo vacuo. (Es decir, como siempre, pero afilando aún más las transiciones, bordeando a veces el peligroso y árido terreno de la abstracción.)

Una lectura difícil pero, admitámoslo, gratificante. (Y eso que, a título personal, debo reconocer que me ha dejado más bien frío. Primero, no entiendo la necesidad de desentrañar el pasado de los personajes, especialmente de uno tan emblemático y de dimensiones tan míticas: ¿no funciona mejor si no sabemos quién fue, de dónde vino? Es una opinión, insisto, estrictamente personal.

Por otra parte, ya que hemos abierto la sección de reproches, me da un poco de miedo comprobar cómo en los últimos años ese gran caracterizador de personajes que es Beto -capaz de ternuras y crueldades exquisitas, sí- se ha visto más y más atrapado en una especie de dudoso juego de transgresión sexual. Quiero decir, y llamadme algo feo si os parece que saco las cosas de madre, ¿no hay un momento de Rio Veneno en que uno distingue a los distintos personajes únicamente por sus respectivas peculiaridades eróticas?

Puede que en los últimos tiempos sea casi obligatorio fichar, como mínimo, un par de secundarios homosexuales, y en esto también los Hernández fueron pioneros, pero no acabo de asimilar el desfile de fetichismos, pedofilias, masoquismos y mujeres con penes descomunales en que acaban por convertirse las páginas de la historia. ¿Estoy ya muy viejo para estas cosas, a lo mejor?)

Un trabajo, de cualquier forma, imprescindible, modélico en ocasiones, lleno de personajes memorables (y no hablo de sus atributos blandos), como de costumbre, en el que además comprobamos hasta qué punto Beto se ha convertido en un excelente dibujante. Aunque yo prefiera, qué voy a hacerle, entregas anteriores (recuperad, si podéis, cosas como Sopa De Gran Pena o Calor Humano, que publicó La Cúpula en su ya desaparecida Colección Historias Completas). Y aunque la edición de Brut peque, como siempre, de un formato poco adecuado y el encargado de las portadas merezca el destierro.

Francisco Naranjo.

U, el hijo de Urich #6 septiembre 1997



martes, 3 de febrero de 2026

Ten cuidado con lo que deseas…

La hora del bocadillo

Estimado lector, ¿qué harías si en tu mano estuviera ejecutar milagros?



José Luis Vidal

01 de febrero 2026

Precisamente esta es la pregunta que queda en el aire tras la apasionante lectura de la última obra de José Luis Munuera que, tras habernos encogido el corazón con la adaptación a las viñetas de Su olor después de la lluvia, novela del escritor galo Cédric Sapin-Defour (ambas publicadas por la editorial Astiberri), cambia radicalmente de registro y se sumerge en un relato creado por uno de los padres de la ciencia ficción, nada más y nada menos que el británico H.G. Wells.

Vamos a hacer un viaje a Immering, un pueblecito inglés en el que nunca ha sucedido nada especialmente destacable. Sus parroquianos suelen reunirse a charlar en el pub del lugar, el Long Lion, donde intercambian opiniones sobre los más diversos temas.

Y hete aquí que justamente en su interior comienza esta historia y conoceremos a su protagonista, George McWirther Fotheringay, un espigado oficinista que, rodeado por algunos de los clientes del lugar, porfía sobre la posible existencia de los milagros.

Lo que él, ni el resto de sus acompañantes saben, es que justamente al querer hacer una demostración, un sorprendido Fotheringay se dará cuenta que algo inusual ocurre cuando desea algo, hecho que va a comprobar de camino a casa, ya que es puesto de patitas en la calle con muy buenas maneras por el agente Winch, que a lo largo del relato se va a convertir en su némesis.

Ya en la comodidad de su hogar, el protagonista constatará una y otra vez que algo le ocurre, un hecho que puede ser totalmente maravilloso y que da título a esta historia, ya que él es El hombre que podía hacer milagros.

Este hecho hará que, en principio, la jornada laboral del oficinista sea bastante más llevadera pero, con el paso de los días, un invisible peso caerá sobre su cabeza. Las dudas le acosan, poniendo en la balanza hasta su propia cordura, así que decide ponerse en las manos de varios profesionales de diferentes campos que traten de darle una respuesta a sus preguntas.

Una médium tremendamente parecida a la actriz Elsa Lanchester, la eterna novia del Monstruo, será el apartado místico; acto seguido, la medicina tampoco le aclarará el tema, más bien lo contrario. Tan solo una sesión de hipnotismo en manos de un freudiano psiquiatra tal vez ofrezca algo de luz ante lo que le ocurre…

Y en este camino sembrado de dudas, el último paso será el de la creencia, la fe, la religión. Para ello acude al rechoncho Padre Maydig, el cual queda boquiabierto ante lo que Fotheringay le muestra, convirtiéndose ambos desde en ese momento en uña y carne, arreglando algunos problemillas del lugar.

Pero el brillo de la ambición se esconde tras la mirada del párroco, que tiene un plan en mente y lleva hasta la extenuación al demasiado inocente protagonista, que tan solo desea cerrar los ojos por un rato, descansar.

La solución que Maydig le propone es tan descabellada y radical que dará un vuelco total a la narración, llevándonos junto a un protagonista que por fin abre los ojos y toma una decisión.

José Luis Munuera nos regala un relato donde el fino humor british brilla, poniendo una sonrisa en nuestras caras en más de una ocasión, como por ejemplo con el atribulado destino del agente Winch.

Pero la lectura de esta historia también tiene una clara moraleja, que nos coloca en la disyuntiva de qué haríamos si pudiéramos hacer que nuestros deseos se convirtieran en realidad.

Seguro que todos y todas tenemos una respuesta diferente. Desde borrar del mapa a algún que otro líder mundial, pasando por vivir rodeado de comodidades, dinero y en la mejor compañía.

¿Qué haríais vosotros?

Con la magistral manera que Munuera tiene de mover y caracterizar a sus personajes, vamos a recorrer junto a Fotheringay unas viñetas que, bellamente coloreadas por Seydas, nos harán detenernos en uno y mil detalles de este pueblecito, los interiores de las casas, el pub, la oficina…

Y todo para llevarnos a un final totalmente inesperado, una vuelta de tuerca muy especial.

Como siempre, chapeau para esta personal visión del relato de H.G.Wells que curiosamente, recuerdo haber visto hace ya muchos años, cuando aún en la televisión nacional se emitían películas en blanco y negro, en su versión fílmica, dirigida por Lothar Mendes.

Y una buena nueva, ya nos llegan noticias de las dos próximas alegrías que José Luis Munuera va a darnos a todos los lectores que le seguimos. En la que será la primera, recreará el ambiente y la historia del festival de música más famoso y caótico de todos los tiempos. Y de ahí a llevar a las viñetas las peripecias de un famosísimo personaje del manga y el anime.

Ambas obras contarán con el guion de Kid Toussaint. Así que tan solo nos queda ir contando las horas para tenerlas en nuestras manos.


Diario de Cadiz


lunes, 2 de febrero de 2026

Mondo bizarro

Existen lugares donde la realidad se distorsiona hasta límites casi incomprensibles


José Luis Vidal

31 de enero 2026 


¡Bienvenido a uno de los mejores centros donde relajarse, donde nuestros servicios cubrirán todas sus necesidades y cuando se marche, se habrá convertido en una nueva persona!

Este podría ser el texto publicitario de este lugar, un spa que, en apariencia, funciona como una maquinaria de relojería, ofreciendo a sus clientes todo tipo de cuidados. Para ello cuenta con unos trabajadores que se dejan la piel en el día a día del lugar, todos ellos y ellas comandos por el director del lugar, un hombre metódico, que ha convertido una inesperada herencia en un compromiso con todo aquel que acude a las instalaciones.




Ficha

SPA

Autor: Erik Svetoft

Tapa dura

Blanco y negro

324 págs.

30 euros

Planeta Cómic


¿Os parece un lugar atractivo al que acudir?

Tal vez si miráis detrás del 'decorado' que ofrece a su clientela, os encontréis con detalles, personas y situaciones que escapan a toda lógica, sumergiéndoos en una realidad bien distinta, que puede conducir a la más absoluta de las locuras.

No hay un principio y final para este relato, y una vez flanqueadas sus puertas, ya nada volverá a ser igual. Conocerás a una pareja que decide acudir para regenerarse en cuerpo y alma, así como un petulante millonario que exige lo mejor durante su estancia, y va a encontrarse con lo violentamente inesperado; un dedicado masajista al que todos sus compañeros hacen el vacío; la peculiar y torpe pareja de técnicos que se enfrentan a una irreparable avería, dejando el caos tras ellos; el amor secreto que una de las encargadas profesa hacia el aparentemente omnipotente director, un tipo que se quebrará ante lo que comienza a suceder a su alrededor; una pareja de acreedores, por llamarlos de alguna manera, que acuden puntualmente para salir del centro con un maletín lleno de dinero…

Y así podría llevarme un buen rato más, ya que el dramatis personae de este cómic es muy amplio, sin haber un protagonista fijo, e iremos saltando de uno a otro, acompañándolos en este surreal viaje a los límites de la cordura.

Su autor, el artista sueco multidisciplinar Erik Svetoft, nos ofrece en esta, su quinta novela gráfica, un intrincado argumento en el que utiliza por primera vez la palabra, ya que hasta ahora, sus anteriores incursiones en el mundo de la viñeta, Limbo, Hakken, Mondo y Domus, eran totalmente mudas.

Si una vez consumida esta obra, primera que llega a nuestro país, os interesa saber más de él, haced una visita a su web , donde podéis disfrutar de un paseo por su personal universo.

Como él mismo explica, su método de trabajo consiste en ir plasmando ideas, situaciones que, una vez unidas, se convierten en un todo, dando como resultado una obra en la que se unen lo naif en lo gráfico, con un salto a de cabeza a ese otro mundo en el que lo inesperado y bizarro son el peculiar caldo que nos da a probar.

Y siguiendo con el símil gastronómico, hay platos para los que es necesario tener un estómago preparado. SPA es uno de ellos, tal vez una obra que no está concebida para todo tipo de lectores, pero en la que una vez que te has sumergido, se convierte en una experiencia totalmente hipnótica, en la que un rictus parecido a una leve sonrisa aparecerá en tu rostro a la vez que un imparable escalofrío recorre tu espinazo.



Diario de Cadiz


domingo, 1 de febrero de 2026

El Diablo está en los detalles…

En el fin del mundo, dos sacerdotes deberán enfrentarse al Mal más absoluto


José Luis Vidal

30 de enero 2026 


Una pesadilla recurrente pesa sobre las espaldas del Padre Manuel Barrera, un suceso que regresa una y otra vez a su memoria, acosándolo.

Aún no sabe que en el Vaticano, las altas instancias están moviendo los hilos para que su realidad se vea transformada de golpe y porrazo, y conocer a un hombre que va a cambiar de manera drástica su existencia.

Él es el padre Merrick Stygian, un exorcista que, como veremos al principio de este relato, no se anda con chiquitas a la hora de enfrentarse a una posesión, habiendo creado un 'método' poco ortodoxo, pero muy efectivo, a la hora de liberar a las víctimas de estas terribles situaciones.


Ficha

Cuando caiga mi venganza sobre ti

Guion: Gus Moreno

Dibujo: Jakub Rebelka

Tapa dura

Color

144 págs.

19 euros

Astiberri


Barrera y Stygian van a conocerse en un lugar alejado de todo y todos, Puerto Cristina, en tierras argentinas. Allí parece haberse aposentado la invisible garra del Maligno, ya que prácticamente desde su llegada se van a topar con hechos inexplicables y horribles.

Lo malo es que esa culpa con la que Barrera carga será una mochila demasiado pesada, y su relación con Stygian, que lo acoge como aprendiz y posible sucesor, no va a comenzar de la mejor manera.

Además, un invisible reloj corre en su contra, ya que la oscuridad se cierne poco a poco, imparable, sobre el lugar, añadiendo otros protagonistas al relato, como son la sombría figura del Padre Varden, que cometió el peor pecado imaginable para un sacerdote; el joven Alex, su tía Vero y una misteriosa joven que, postrada en su cama en coma, guarda algún que otro secreto.

Este comic creado por el genial tándem formado por el escritor Gus Moreno y el dibujante Jakub Rebelka nos demuestra que la existencia del Mal es real, y que para combatirlo hay que utilizar métodos muy expeditivos, aunque estos nos condenen para siempre, como es el caso de esta peculiar pareja de sacerdotes que tendrán que aprender a las malas a entenderse si quieren luchar y, ¿tal vez vencer?, en la eterna pelea entre el Bien y el Mal más absoluto.

Gus Moreno nos saca de los típicos escenarios donde suelen desarrollarse estos relatos, consiguiendo algo ya muy complicado a estas alturas, y es que ciertas situaciones que se narran nos pongan los vellos de punta.

Y a esto ayuda tremendamente el increíble arte de Jakub Rebelka, que sabe dotar a sus páginas de una apariencia de pesadilla cuando estas lo requieren, cogiéndonos de la mano, nos obliga a mirar de frente a lo horrible, imágenes que parecen sacadas de un mal sueño.

Este es uno de esos cómics que satisfarán plenamente a los amantes del género terrorífico, y ya os anuncio que Rebelka regresa a estos lares con su nueva obra junto al guionista Romuald Giulivo, publicada en estos momentos en el mercado norteamericano por BOOM!, y cuyo título es El último día de H.P. Lovecraft.


Diario de Cadiz


Extraños en un coche

Un país al borde de la crisis, tres personajes y un viaje hacia la noche más oscura


José Luis Vidal

29 de enero 2026


Seguro que en más de una ocasión habéis compartido trayecto, ya sea en tren o en un coche, con algún que otra persona a la que no conocéis de nada. Es bastante probable que el incómodo silencio reinante se rompa, iniciándose una conversación que nunca sabemos hacia donde nos va a conducir.


Ficha

Meseta

Autor: Luis Bustos

Tapa dura

Blanco y negro

136 págs.

18 euros

Astiberri.


Ahora imaginad, o tal vez no haga ni falta ya que padecimos esa experiencia, que debido a un grave suceso, España está a punto de caer en una de las más inesperadas y oscuras crisis, ya que un violento suceso acaba de acontecer en el seno del gobierno de la nación.

Con todas las ciudades cerradas a cal y canto, sus habitantes enclaustrados en sus hogares y la amenaza de una rebelión militar, ¿a quién se le ocurriría en ese momento subirse a un coche con desconocidos?

Pues bien, justo así comienza Meseta, el nuevo cómic de Luis Bustos.

Conoceremos a Pablo, un chico que debe llegar a Madrid como sea, ya que las horas van en su contra a la hora de reencontrarse con alguien muy especial para él.

Viri es una muchacha venezolana, de mirada huidiza, que quiere escapar de su pasado en la Ciudad Condal, alejarse de este y buscar un nuevo futuro.

Y finalmente, Ramón, el propietario y conductor del auto. A medida que el trayecto comience, en el que nada saben de este tipo, poco a poco irán cayendo datos sobre su peculiar manera de ser, con unos comentarios que incomodarán a sus pasajeros y que al lector le muestran su verdadero rostro.

La desierta carretera se abre ante el trío protagonista, sin saber todavía con lo que se van a encontrar en el camino, esa noche que en un momento dado, será más oscura y eterna que nunca, enfrentándolos a la violencia, lo inesperado y el terror más absoluto.

Aunque a simple vista no la parezca, desde el principio ha habido un plan, concebido por alguien que, junto a otras personas, tratan de dar un vuelco a la realidad, gente poderosa que mira por encima del hombro a sus semejantes y que se reúne en un lugar que parece sacado de un mal sueño, y en el que los protagonistas van a recalar, aunque algunos de ellos aún no lo saben…

Luis Bustos coge piezas de la realidad, como fue el confinamiento, y lo mezcla con suma habilidad en una trama en la que el engaño conducirá a Pablo y Viri vivir una montaña rusa de emociones, una hipnótica espiral en la que sus vidas colgarán de un hilo, cuando todo se torne terrorífico e inexplicable para ellos.

Lectura apasionante, en la que te vas a ver golpeado por situaciones del todo inesperadas a la vuelta de la página, con ese blanco y negro tan demoledor de Bustos, que nos coge por el gaznate, sumergiéndonos junto a sus protagonistas en una pesadilla que, por desgracia, tiene momentos demasiado reales.

A estas alturas de la película ya sabíamos del talento de Bustos, ya sea en solitario o acompañado, para moverse entre géneros, y aquí vuelve a confirmarlo con rotundidad.


Diario de Cadiz


sábado, 31 de enero de 2026

LA TRAGEDIA DE P RUMIKO TAKAHASHI PLANETA-DEAGOSTINI



Recopilación de trabajos breves de la gran Rumiko (seguramente la autora más influyente en el boom del manga en España merced al éxito de su RANMA 1/2), centrados todos en ese ambiguo género a medio camino entre la comedia de costumbres y el fantástico hogareño que tan buen resultado le ha dado siempre (y que tantas satisfacciones nos ha proporcionado a sus lectores). Seis historias que combinan la poesía, el surrealismo amable y el amor por los personajes que se han convertido ya en marca de fábrica de la autora, una de las más influyentes en la industria japonesa del entretenimiento.

Repasando las páginas del libro asiste uno a las mínimas peripecias provocadas por las difíciles relaciones familiares (el tema de la suegra parece, efectivamente universal) cuando en un espacio ínfimo tres son mucho más que multitud (especialmente, si se suma una cuarta y considerable presencia), la compleja e inverosímil estructura de poder en el seno de las empresas (subordinado-superior, extraña ecuación de difícil equilibrio), el amor por encima del tiempo (aunque luego no todo sea lo que parece)...

Un puñado de excelentes piezas en el buen hacer de la autora de MAISON IKKOKU, esa grandísima comedia romántica fin de siglo, se demuestra envidiablemente eficaz en las distancias cortas, utilizando recursos que van más allá de lo bufo o lo meramente coyuntural para adentrarse en terrenos emocionales más profundos y elaborados (que parecían vedados, a decir de las malas lenguas, para el manga, excepción hecha del grandísimo y añorado Tatsumi, como al afilado compañero Trashorras señalaba no hace mucho). Y siempre con la soltura de la narración nata, con esos diálogos fluidos (o lo que de ellos adivinamos tras las distintas traducciones, y es que trasladar el ritmo verbal de lo japonés a nuestros oídos es, seguramente, imposible), con el grafismo mínimo y expresivo, tan eficaz y hasta entrañable (que tantos detractores encuentra cuando de manga se habla, y tan pocos cuando de maestros del cartoon y hasta del comic-book), con ese pulso cristalino para contar, transparente, alejado de artificios con Rohmer o tantos cineastas japoneses clásicos, la cámara se desliza sobre algodones, muestra, pasa desapercibida, se transforma en pura ventana a otra realidad). E, insistos como en el cine del mejor Berlanga, que las anécdotas sean tan ferozmente localistas no hace sino reforzar su condición universal. Como ocurre siempre con los grandes fabuladores.

La edición (que mejora, por cierto, la norteamericana de Viz), compacta y agradable al tacto, hace justicia al contenido, además. O, en otras palabras, ¿aún no lo habéis comprado?

Francisco Naranjo

U, el hijo de Urich #5 julio 1997

Un libro infantil o juvenil es también un amigo

Muchos títulos tratan de ayudar a los más jovenes a comprenderse y afrontar los problemas, aunque con el riesgo de simplificar o caer, a veces, en la moralina

Por Tomasso Koch

Las jornadas de Lía resultan de lo más entretenidas. Huye de murciélagos gigantes, esquiva lluvias de meteoritos, evita que un terremoto la engulla. No hay pausa en la vida de la niña prehistórica que imaginó Raquel Díaz Reguera en la serie de novelas infantiles La tribu de Kai (Flamboyant), realizadas con Lucía Serrano. Pero ni la creatividad de la autora pudo prever una de las interpretaciones que ha recibido su libro: resulta que a muchos pequeños lectores les recuerda... el primer día en el colegio. De ahí que en varias escuelas lo aprovechen para actividades al respecto. "Jamás lo escribí pensando en eso", se ríe la narradora al teléfono. Prueba de algo resabido: en mentes minúsculas caben las fantasías más grandes. Pero también de otro superpoder de la literatura infantil y juvenil: ofrecer refugio, como el que busca Lía en una cueva cuando las catástrofes parecen multiplicarse. Y también comprensión, reflejo de la realidad, ayuda. En los mejores casos, sin que haga falta siquiera decirlo expresamente. Como un amigo, pero de papel.

Ilustración del libro Un pelotón de mentiras (Algar), de Pilar Mateos

"El libro es una herramienta básica fundamentalmente para no interpelar a los niños directamente. Los envuelve, les permite ver las cosas a través de otros personajes, desde fuera, y también cómo se solucionan los problemas que a lo mejor ellos son incapaces de resolver", agrega la autora. "La literatura puede establecer una comunicación con nosotros y ejercer un apoyo tanto si es buscado como si no. Es fácil evocar un momento en el que un libro se convirtió en tu mejor compañía", añade Xavier Minguez López, profesor en el ámbito infantil y juvenil. Lo afirman narradores e investigadores. Lo descubre enseguida cualquiera que ojee unas páginas. Lo experimentaba la Matilda inventada por Roald Dahl. Y lo tiene claro el mercado, que ve en este fenómeno lo mismo que en otros: negocio. De ahí que las estanterías se vean invadidas desde hace años por títulos que ayudan a gestionar emociones y preocupaciones. Para alivio de lectores y familias. Aunque, de paso, a más de un crítico le genera otro agobio: que demasiadas moralinas arrinconen placer y calidad literaria.

Lo cierto es que hay ejemplos de todo tipo, color, edad recomendada y editorial. Al fin y al cabo, como los Amigos que retrata Daniela Sosa en su álbum infantil (Andana). Algunos se han vuelto celebérrimos, como los superventas globales El monstruo de colores (Flamboyant), de Anna Llenas, o la saga juvenil Wonder (Nube de Tinta), de R. J. Palacio, con millones de seguidores, presencia en muchos colegios y también algún ataque, por excesos de buenismo o explotación de su éxito. Famoso y polémico, se hizo también Por trece razones (Nube de Tinta), de Jay Asher, que ha generado debates a favor o en contra de cómo aborda el suicidio. Y La edad de la ira (Booket), de Nando López, se sigue considerando, 14 años después de su lanzamiento, una referencia para quien quiera entender a los adolescentes: incluidos ellos mismos. "En la pubertad, empiezas a no saber ni a quién pedirle ayuda. El libro a veces ofrece un refugio desde un nivel más parecido al de un colega, sin que la presencia del adulto sea un estorbo, ni tampoco la voz referente del camino", sostiene Díaz Reguera.

Los hay explícitos desde el título: Tu cuerpo es tuyo (NubeOcho), de Lucía Serrano; Yo voy conmigo (Thule), de la propia Díaz Reguera; ¿Qué te preocupa? (Picarona), de Molly Petter y Sarah Jennigs, o la colección Cuentos para sentir, publicada por SM. Otros, en cambio, prefieren apostar por metáforas y sutileza: Un lobo llamado Fire (Errata Naturae), de Rosanne Parry, está basado en la historia real de un animal, pero la inseguridad que retrata también abunda en las manadas humanas; igual que cuesta más tener autoestima cuando te llaman repetidamente Orejas de mariposa (Kalandraka), de Luisa Aguilar y André Neves, e Iveliz lo explica todo (de Andrea Beatriz Arango, editada por Vintage), porque siente que nadie la escucha, y también por que es como lidia con sus problemas de salud mental. El miedo se convierte en La cosa negra (SM), de Roberto Aliaga, o un perro del mismo color, en el libro de Levi Pinfold (Barbara Fiore); y la ansiedad asume el aspecto de El elefante que perdió su ojo (Kalandraka), de Boniface Ofogo y Marc Taeger, o de otro paquidermo imposible de aparcar una vez que se coloca, en Mi elefante Azul, de Melinda Szymanik y Vasanti Unka.  Cuando le preguntan: "¿Podrías quitarte?", contesta:

- No me quiero mover. Este es un buen lugar para sentarme.

"Existe un gran número de libros en el mercado que abordan estos temas, aunque no todos tienen la misma calidad y, en algunos casos, estarían más cerca de la autoayuda. Es realmente difícil hacer buena literatura si lo que se quiere es solo transmitir un mensaje", subraya Mínguez López. "Es muy importante aclarar que son categorías distintas. La literatura siempre creyó en la capacidad de emocionar y transformar sin didactismo", reflexiona Itziar Pascual, dramaturga y catedrática de Escritura Dramática y Dramaturgia de la RESAD, e investigadora de literatura infantil y juvenil. De la que, por otro lado, destaca el poder para crear empatía y apoyo también en el teatro. Y celebra especialmente a la autora francesa Suzanne Lebeau, con obras publicadas y representadas en España como El ogrito o El ruido de los huesos que crujen.

La lista de recomendaciones de Mínguez López suma Un pelotón de mentiras (Algar), de Pilar Mateos, sobre la honestidad, o La isla (Lóguez), de Armín Greder, un álbum centrado en denunciar el rechazo a la inmigración que empleó en una investigación reciente, en colaboración con la Universidad de Harvard, para un grupo de estudiantes de 3º curso. Y que le ofreció otra pista: muchos niños concluyeron erróneamente que el personaje más comprensivo con el náufrago protagonista debía de ser un familiar suyo, "En la infancia, es muy importante la mediación si queremos que el mensaje se absorba o, simplemente, se aborda o, simplemente, se aborde desde esta perspectiva. Es habitual que los niños asocien aquello que sucede en la historia a su vida personal y utilicen sus conocimientos del mundo para interpretar la lectura. En el caso de los adolescentes, esta interpretación simbólica suele estar más desarrollada y se puede tratar abiertamente", señala.





De arriba a abajo, ilustraciones de Lucía (Akal), de Roger Olmos; de Amigos (Andana), de Daniela Sosa, y de Un lobo llamado Fire (Errata Naturae), de Rosanne Parry.

Raquel Díaz Reguera también nota diferencias a la hora de crear. De primeras, cuenta que ha venido escribiendo sus obras pensando en su hija. Así surgió, por ejemplo, Yo voy conmigo cuando la vio tratar de cambiar poco a poco para intentar gustar más. "Leo, observo, hablo, mi experiencia es más práctica y menos didáctica. El primer impulso casi nunca es documentándome", analiza. Sin embargo, para su nueva serie de novelas juveniles, que arranca ahora con El caos de Beca (Destino) y pretende reflejar la cotidianeidad de cuatro chicas muy distintas entre ellas, ha sentido la necesidad de investigar más: "Estoy acostumbrada a una literatura donde los burros vuelan sin tener que justificarlo: aquí, en cambio, es el mundo real". Itziar Pascual completa: "Libertad no debería ser rival de rigor. No existen temas vetados para la infancia, sino enfoques adecuados". Así, El pato, la muerte y el tulipán (Barbara Fiore), de Wolf Erlbruch, o El árbol de los recuerdos (NubeOcho), de Britta Teckentrup, ofrecen entendimiento a pequeños que deban afrontar el fallecimiento de un ser querido. Y Lucía (Akal), de Roger Olmos, transforma la ceguera de la protagonista en una explosión de colores interiores.

La ayuda, eso sí, viene de nuevo con riesgo. Ciertos libros cuentan una trama que, de paso, toca puntos sensibles en el lector. Literatura de toda la vida. Otros, sin embargo, están concebidos con una misión. Tanto que muchas notas de prensa de promoción editorial destacan valores y posibles objetivos del libro -"para reforzar la identidad", "defender la naturaleza" y muchos etcéteras- incluso antes de su trama, personaje o hasta autor. "La función del arte es otra, dejar una huella. Si nos obligaran a definir la utilidad que tienen Las meninas...", ejemplifica Pascual. "Como autora no me molesta. Las familias van a las librerías a veces buscando una historia para algo que no saben gestionar. Hay una parte de la literatura infantil que sirve para llenar ese espacio. Me da un poco de pena, eso sí, que haya que tratar así a los libros", remata Díaz Reguera. En el sector se habla de "libros para" Beatrice Alemagna, una de las escritoras más admiradas de la literatura infantil, suele definirlas como obras con "mensajes prefabricados".

Pero la moralina no es el único peligro, según Mínguez López, quien alerta también sobre el exceso contrario: "Querer delegar en los libros funciones educativas que no queremos o no sabemos abordar. Uno de los ejemplos más claros es El monstruo de colores. En muchas escuelas se lee para tratarlas, aunque, sin un trabajo profundo, se cae en la superficialidad y se da el caso de niños que no quieren objetos de color azul porque afirman que son tristes. El libro solo no basta". Algunas obras, sobre todo las juveniles que tratan temas tan delicados como las enfermedades mentales, suelen incluir información útil al final, así como referencias de lugares donde buscar ayuda profesional. Y de visiones muy distintas sobre las emociones surgió El rojo no está enfadado, el azul no está triste -de Luis Amavisca y Alicia Acosta, ilustrado por Anuska Allepuz y publicado por NubeOcho-, que venía de alguna manera también a cuestionar el exitosísimo monstruo de Anna Llenas. Aunque las discrepancias, en buena parte, alimentan y enriquecen la charla.

"Lo ideal es crear un ambiente de diálogo en torno a los libros, traten el tema que traten", dice Mínguez López. "Seguimos a los niños durante años, los tenemos encerrados ocho horas en aulas, y no conseguimos darles herramientas para convertirlos en personas empáticas, asertivas, creativas, sin necesidades de competir o crear jerarquías tóxicas. Y luego nos asustamos cuando, con 13 años, le queman el pelo en un vídeo en directo a un hombre sin hogar [sucedió este mes en Benacazón, Sevilla; los dos responsables, que emitieron la grabación, fueron detenidos]", añade Raquel Díaz Reguera. Así que la autora invita a cada uno a leer lo que apetezca, a su ritmo, con libertad para engancharse o dejarlo. Con confianza y pasión, sin obligación ni rencores. Como en las mejores amistados.


Babelia Núm. 1.778. Sábado 20 de diciembre de 2025