sábado, 8 de noviembre de 2025

Art Spiegleman, autor de "Maus", se reúne con estudiantes de nueve institutos de Barcelona

Los cómics siempre han sido una forma de romper silencios

Estudiantes de nueve institutos de Barcelona escucharon en el CCCB al autor de ‘Maus’ en un diálogo sobre memoria, trauma y creación


Art Spiegelman, creador de 'Maus', en el CCCB este viernes. GIANLUCA BATTISTA

Lorraine Delorenzo

Barcelona - 24 OCT 2025 

Las escapadas de las clases formales suelen ser el respiro más esperado de la semana para los adolescentes. Espacios donde el aprendizaje se mezcla con cierta libertad y la curiosidad gana terreno. En la mañana de este viernes, más de 400 estudiantes procedentes de nueve institutos de Barcelona han acudido al Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) para escuchar al historietista nacido en Suecia hace 77 años, pero de nacionalidad estadounidense Art Spiegelman, autor de Maus, la obra que convirtió el cómic en un relato sobre el horror del Holocausto. “El cómic me permitió ver lo que no podía decir”, ha afirmado el dibujante neoyorquino en el encuentro que, durante casi dos horas, ha debatido sobre memoria, humor y el cómic. El encuentro entre personalidades y los adolescentes es tradicional del centro de cultura pero en esta edición forma parte de las actividades que anteceden el Festival literario Kosmopolis 2025.

A las once de la mañana, el auditorio del CCCB se ha llenado de murmullos antes de que Spiegelman apareciera en el escenario. Sin notas ni imágenes, y acompañado de su cigarrillo electrónico, ha explicado sobre cómo Maus nació de su relación con la historia de sus padres y de la necesidad de entender el pasado familiar. Recordó que la idea surgió tras ver, lo que considera, “caricaturas racistas en viejas animaciones de Mickey Mouse”, que le hicieron pensar en cómo se representaban a los judíos como ratas. De ahí nació la decisión de narrar la historia de sus padres en forma de cómic: “Era una manera de encontrar un lugar donde hablar sobre mi historia”, ha explicado.

El creador del primer cómic ganador del Pulitzer ha compartido también cómo el dibujo se convirtió en un refugio frente a su propia historia familiar. Contó que su madre se suicidó cuando él tenía 20 años y que, durante años, fue incapaz de sentir nada al hablar de ello. “Sabía lo que había pasado, pero no podía procesarlo”, ha dicho. Dibujar aquella experiencia en una historieta fue, según él, el modo de comprenderla.

Sobre sus obras, conocidas por aparecer temas como la depresión, la ansiedad o el suicidio, Spiegelman ha explicado que no buscó convertir esos asuntos en un mensaje, sino que forman parte de su vida. “No pretendía enseñar nada. Solo intentaba entender cómo era posible que yo hubiera nacido si mis padres estaban destinados a morir antes de encontrarse”, ha compartido.


El cómic y la adolescencia

Entre el público, algunos profesores han aprovechado para reflexionar sobre el poder del cómic como herramienta pedagógica. “Es una manera de acercar la literatura a los adolescentes”, ha comentado Juan Pablo, docente de castellano. “Maus les permite mirar la historia, ver gráficamente y entender mensajes como lo que es el Holocausto”. Una alumna de cuarto de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) ha resumido la sensación compartida al salir del auditorio: “Yo también quiero hacer un cómic sobre mi vida. Me inspira.”


Charla de Art Spiegelman (dibujante de Maus) con más de 400 adolescente en el CCCB. GIANLUCA BATTISTA

Tras una hora de charla del autor, ha llegado el momento más esperado: las preguntas de los estudiantes que alternaron de la curiosidad técnica al interés emocional. Una alumna quiso saber qué materiales utiliza; si trabaja con plumilla o con papeles de distinto gramaje. Spiegelman respondió que lo importante no es la herramienta, sino la intención: “Todo es posible ahora, pero el riesgo de trabajar con el ordenador es que ya no hay original. Me di cuenta de que necesitaba volver al papel”.

Otra pregunta giró en torno a los cómics underground de los sesenta y su sentido transgresor. “En parte siguen existiendo pero los tabúes son otros. Antes se hablaba de sexo o drogas; ahora, del trauma, de la identidad, de sentirse fuera de lugar. Los cómics siempre han sido una forma de romper silencios”, ha afirmado.

Art Spiegelman participará, este fin de semana, de Kosmopolis, el festival de literatura del CCCB que en esta edición reúne a autores de todo el mundo para pensar la creación contemporánea desde la comedia, la memoria o la palabra dibujada. Durante cinco días, la programación ofrece recitales, debates y performances que viajan desde la efervescencia cultural de Corea del Sur hasta la vitalidad de la literatura gallega. En ese contexto, la visita de Spiegelman es parte del espíritu del festival: un diálogo entre generaciones y lenguajes que sigue demostrando que las historias, incluso las dibujadas, pueden enseñarse mucho también.


El Pais. Cultura. Sábado 25 de octubre de 2025

Mi padre, ese gallo

La hora del bocadillo

¿Qué ocurriría si, de pronto, un animal de granja pudiera hablar y tener aptitudes muy humanas?


La portada de la novela gráfica 'Elmer'.

José Luis Vidal

02 de noviembre 2025


El autor de esta novela gráfica tiene una larga y exitosa carrera dentro del mundo de los comic-books norteamericanos. En los años setenta hubo una potente llegada de dibujantes y entintadores filipinos, una auténtica legión, que dejaron su indeleble huella en cientos de páginas protagonizadas por los héroes de los universos Marvel y DC. Nombres como Tony DeZuñiga, Steve Gan, Rydy Nebres, Nestor Redondo, Ernie Chan, Alex Niño, Rafael Kayanan.

Gerry Alanguilan perteneció a una generación posterior, y en su currículum está el haber embellecido los lápices, por ejemplo, de Leinel Francis Yu, uno de los grandes dibujantes de La Casa de la Ideas.

Desafortunadamente, los avances tecnológicos han hecho que el papel del entintador, tan importante en la maquinaria de esta industria, haya desaparecido, por lo que algunos de estos artistas, como el propio Alanguilan, tuvieron que renovarse o, mejor dicho, dar rienda suelta a sus sueños, como era el de dedicarse a dibujar, por fin, historias propias.

Y ahora llega a nuestro país una de sus obras, Elmer, en la que nos sumerge en una curiosa distopía.

Cuando miráis a vuestro perro o gato, ¿no os habéis preguntado nunca que les pasará por la cabeza, qué ocurriría si pudieran hablar?

Pues bien, justamente eso ocurre en este cómic, pero con los gallos y gallinas…

Pero no adelantemos acontecimientos, y presentemos a su protagonista, un gallo llamado Jake. Su vida actual es un desastre, está desempleado, carga en su memoria con un momento muy traumático y tampoco es que tenga una relación muy cercana con su familia (solo ve de vez en cuando a su hermana May, y nada o casi nada a Francis, que tiene una exitosa carrera cinematográfica como actor) hecho este que va a cambiar de manera inesperada.

El padre de Jake, Elmer, sufre un ataque al corazón, por lo que al protagonista no le queda más remedio que regresar al hogar familiar, pero cuando llega ya es demasiado tarde, y su progenitor ha pasado a mejor vida.

Será entonces cuando recibe de manos de su frágil madre un objeto, algo tan importante que le va a abrir una puerta al pasado, y de paso a conocer la vida de sus padres. Cómo, en un terrible momento, justo antes de morir, pudieron hablar, comunicarse con el matarife humano, ocasionándose una violenta escena que no será la única de su camino, ya que la integración de los gallos, como ciudadanos con todos los derechos, no va a ser cosa sencilla. El odio y la incomprensión de los humanos va a colocarlos en situaciones extremas, y Elmer tan solo contará con la ayuda de, curiosamente, un granjero, Ben, que le dará cobijo a él y su futura familia, salvándolos de más de un momento crítico y de Joseph, un gallo de pelea, campeón de mil combates, que no se va a achantar cuando una turba de descontrolados hombres vengan a por ellos.

La lectura del biográfico cuaderno donde Elmer relata su vida hará que Jake se replantee muchas cosas, comprenda mejor a sus padres y el auténtico calvario por el debieron pasar antes de poder tener una vida tranquila. Y así trate de dar un volantazo a su desastrosa existencia, lidiando con sus propios fantasmas.

Gerry Alanguilan crea aquí un relato, una fantástica metáfora en la que nos muestra la peor cara del ser humano, en la que la ‘gallofobia’ hace que los humanos pierdan los papeles, dejándose llevar por sus más bajos instintos hacia una población de animales que nunca pidieron transformarse, pero que ahora sí tiene la palabra para luchar por sus derechos.

Por desgracia, los comportamientos humanos relatados en este cómic son de lo más habitual en estos oscuros tiempos que vivimos, donde se violenta e insulta a los que se considera diferentes, ya sea por su origen y color de piel, o sexualidad. Quién sabe, tal vez la lectura de esta interesante obra abra los ojos a más de uno y les haga replantearse su comportamiento.


Diario de Cadiz


martes, 4 de noviembre de 2025

Crónica en negro

En el Madrid de los años cuarenta, un misterioso asesino se pasea impunemente por sus calles


José Luis Vidal

01 de noviembre 2025 


Esta podría ser la publicidad perfecta para un argumento plagado de crímenes, secretos, persecuciones. Y de hecho, lo es, pero en esta ocasión no está situado en New York o Chicago, enclaves habituales del género noir o criminal, sino que sus autores nos llevan de regreso a esa España bajo el franquismo, que asentía cabizbaja, donde los secretos se susurraban, pero en la que todavía existía la semilla de la rebeldía.




El artefacto perverso

Guion: Felipe Hernández Cava

Dibujo: Federico del Barrio

Tapa dura

Blanco y negro

64 págs.

14 euros

Astiberri


El protagonista de este relato no es un detective con sombrero y gabardina, no es Sam Spade o Mike Hammer. Su nombre es Enrique Montero y se dedica a dibujar chistes que puedan pasar el filtro de la censura para una revista que, desgraciadamente, va a cerrar.

Este hecho lo lleva a plantearse el dibujar historietas, hecho al que le anima su fiel esposa Josita, que siempre está ahí, para apoyar a este hombre que, como todos, tiene un pasado.

Mientras tanto, las muertes copan las portadas de los periódicos, y el cuerpo de policía, con sus extremos métodos de 'investigación' va a hacer todo lo posible para encontrar a esa sombra que está eliminando a soplones, traidores a la causa de la libertad que se ocultan tras el disfraz de meros ciudadanos.

Represaliado por sus actividades ilegales, Enrique trata de tener siempre un perfil lo más bajo posible, pero como suele decirse, el pasado siempre vuelve. En esta ocasión con la forma de un misterioso hombre que lo invita a acompañarlo a dar un paseo que se va a convertir en un breve viaje al pasado cuando se encuentre cara a cara con alguien al que conocía muy bien y que ahora sigue luchando en la clandestinidad, pero también se ha dejado tentar por el lujos y la buena vida.

Y será justo entonces cuando a Enrique se le encomiende una misión que no quiere. Encontrar al asesino, ese hombre llamado Bozal…

Mientras tanto, seguirá dibujando las peripecias de un gran héroe español, Pedro Guzmán, una patriótica figura para aquellos momentos represivos. Aventuras en las que, tal vez de manera inconsciente, Enrique plasmará sus preocupaciones, con una obvia segunda lectura más profunda y oscura.

El artefacto perverso es un viaje a un país al que no nos gustaría regresar, y para ello este cómic tan genial, creado por el tándem formado por Felipe Hernández Cava y Federico del Barrio, nos sumergen de cabeza en la negritud de una sociedad pisoteada por el férreo franquismo, con tristes personajes que deben ocultar si pasado si quieren sobrevivir.

Terminar su lectura, muy recomendable, es una buena manera de mantener los ojos abiertos en unos días como los actuales, en los que se vuelven a gritar proclamas de mentes ignorantes a las que se les está inculcando la gran mentira de que en la dictadura se vivía mejor.

A todos estos ilusos, jóvenes la mayoría, les recomiendo la lectura de este clásico moderno del Cómic español, donde su mensaje nos pone alerta, ya que nunca, pero nunca, hay que olvidar si no queremos que las sombras, la negritud que ocupa sus viñetas, vuelva a instalarse nuestras vidas.


Diario de Cadiz

El retorno de Dionisio

Alberto Bernabé, referente internacional en los estudios sobre el orfismo y la religión griega, dirige un audaz compendio de ensayos y fuentes que ilumina la complejidad del dios

Por Manel García

Dionisio, el dios de la embriaguez, del teatro y de la transgresión de las normas, ha sido, por su carácter ambiguo, una figura fascinante desde la antigüedad. Pero es quizás en la modernidad -especialmente bajo el ímpetu de Nietzsche- cuando su imagen ha sido redibujada, convertido en símbolo de lo irracional, lo salvaje o incluso del quebrantamiento del orden establecido. En Dionisio y lo dionisíaco, un coro de helenistas dirigido por Alberto Bernabé -referencia indiscutible en los estudios sobre el orfismo y la religión griega dentro y fuera de nuestro país- propone una lectura rigurosa y crítica en la que ilumina la complejidad del dios heleno al devolverlo a su contexto original y recupera su figura desde una perspectiva filológica y cultural, ajeno a las mitologías de la modernidad que no pocas veces han desfigurado su identidad.

Sarcófago romano del siglo III después de Cristo esculpido con una escena de Dionisio. Procedente de Perge (Turquía), se expone en el Museo Arqueológico de Antalya. 

No debe llevarnos a engaño que bajo la apariencia de una obra colectiva de síntesis sobre el dionisismo se esconda una lectura roma o un resumen plano sobre su culto en la Grecia antigua. La audacia de este compendio de ensayos y fuentes que nos impulsan a reflexionar sobre la complejidad de la naturaleza humana consiste en esbozar las múltiples máscaras de dios, desde las fuentes literarias a la religiosidad griega, esto es, desplegar el abanico de tensiones que Dionisio encarna y que laten bajo el dionisismo: la vida y la muerte, la cordura y la locura, el placer y la represión, la civilización y la barbarie, el desgarro que nos provocan las contradicciones humanas y la necesidad de un hilo de Ariadna al que asirnos en nuestra insatisfecha búsqueda sin fin. El resultado es un estudio sobre el dionisismo que desafía las simplificaciones y que invita a pensar, desde la complejidad, en la ambigüedad y fragilidad de la naturaleza humana.

Ese descenso y ascenso a lo más inquietante y admirable de nuestras almas se lleva a cabo mediante el examen de los múltiples mitos de nacimiento y renacimiento de uno de los dioses más modernos de la Grecia antigua, de su relación con el vino y la música, su faceta social de divinidad cuyos ritos estaban integrados en el calendario y en la vida religiosa de las polis, su protagonismo en la tragedia griega -recordemos Las bacantes, de Eurípides- y su papel en los cultos mistéricos, donde aparece ligado a la muerte y a la promesa de salvación en el más allá.

Dividido en dos grandes partes, el volumen ofrece tanto estudios que proyectan una intensa luz sobre los claroscuros del texto, del mito y del ritual como un extenso corpus bilingüe -griego y español- que va desde los himnos homéricos hasta los filósofos, pasando por la tragedia, la comedia, la poesía lírica y la necesidad de la música y la danza por su efecto catártico. Uno de los grandes aciertos reside precisamente en desmontar que el dionisismo fuera una religión periférica o marginal; tampoco fue el hijo de Sémele y Zeus un dios subversivo en los márgenes de lo civilizado, de bacantes desenfrenadas desgarrando a Penteos como fruto de su frenesí báquico, sino una figura esencial para entender cómo los antiguos griegos se enfrentaban a los rituales de paso, la superación de la inmanencia por la trascendencia y la expresión de lo inefable, irreductible a la banalización reduccionista que asocia al dios exclusivamente con la transgresión, con el exceso con la fiesta.

Esta lúcida y fascinante guía de viaje sobre Dionisio y lo dionisiaco y de los territorios más frondosos de la mitología y la religiosidad griega nos ofrece, en este presente cultural donde lo simbólico se diluye vertiginosamente en la líquida lógica del espectáculo y la apariencia, una meditación necesaria y oportuna. Es un libro exigente, sin duda, no pensado para una lectura ligera, pero sí para quienes deseen asomarse sin vértigo a la profundidad del mundo donde nació la tragedia, el delirio poético y el misterio, como nos reveló también el sabio Marcel Detienne. No se trata de revivir al dios, sino entenderlo en su radical otredad, como un espejo en el que se reflejan nuestras contradicciones, algo que Nietzche, nos gusta o no, supo entender como nadie antes y después, a saber, como la encarnación de un modo de pensar -y de vivir- en el que la ambigüedad, la transformación y la ruptura encuentran un cauce ritual en la diferencia y repetición del eterno retorno de un dios que nunca muere; un recordatorio sobre la embriaguez insaciable del conocimiento y una invitación a sumarse al tíaso de sus ménades y a dejarse iniciar por el dios más vivo de la cultura griega.

Dionisio y lo dionisíaco en la literatura griega arcaica y clásica

Alberto Bernabé (editor)

Abada Editores, 2025

1.200 páginas. 50 euros


Babelia núm. 1.760 Sábado 16 de agosto de 2025


lunes, 3 de noviembre de 2025

Sigue a la urraca

¿A quién no le gusta jugar? Preparaos para internaros en un laberinto donde os aguardan muchas sorpresas y emociones


José Luis Vidal

31 de octubre 2025


A estas alturas decir que Max es un autentico genio del Cómic es algo que ya todos sabemos. Su reconocible trazo e imaginación nos han sumergido en infinidad de historias. Pero en esta ocasión su propuesta es muy original, y nos cogerá de la mano (metafóricamente, claro) situándonos frente a la entrada a un laberinto, donde nuestra imaginación será puesta a prueba.




El laberinto del Cuco

Autor: Max, itinerária

Tapa blanda

Blanco y negro

162 págs.

22 euros

Ediciones La Cúpula


Todo comenzará siguiendo a la lista urraca, que ve en un cartel la posibilidad de hacerse con una sustanciosa cantidad de dinero si entrega a las autoridades al esquivo cuco. Todo puede parecer fácil al principio, pero el camino que esta ave, y nosotros tras ella, va a iniciar será misterioso e inesperado, ya que, como en aquellos divertidos relatos de la colección 'Vive tu propia aventura' seremos nosotros, los lectores, los que guiaremos al pájaro a través de este misterioso sendero repleto de sorpresas.

Es precisamente por este motivo que no os voy a relatar, o adelantar, nada con lo que vais a toparos en el camino, ya que el periplo perdería toda la chicha. Tan solo decir que esta es una de las experiencias más divertidas con las que me he encontrado en los últimos tiempos, que con su ingenio Max ha trasladado a las páginas de un cómic, pero cuyo origen nace en una instalación del grupo Itinerária, una compañía artística que usa la calle para sus propuestas, y como ya podréis comprobar en el interior del volumen, se unieron a Max para crear un laberinto real en la Fira Tárrega. Una autentica maravilla para todos aquellos y aquellas visitantes que se internaron en esos pasillos, compartiendo la búsqueda del ave que da título a la obra.

Todo este viaje es también un claro y sentido homenaje al surrealismo que tantas y tantas veces ha impregnado las páginas e historias creadas por Max, sumergiendo a la urraca en los mundos contenidos en una obra de arte, paisajes oníricos surgidos del talento de un artista. Pero sin saber dónde la llevará el siguiente paso que deberá dar, guiada por nosotros, los lectores, saltando de una página a otra, hacia delante o atrás…

Esta es una obra para todas las edades, pero creo que puede resultar una auténtica delicia y diversión para los más jóvenes la casa, ya que una vez que comienzas, das tus primeros pasos dentro de este laberinto gráfico, te sentirás hipnotizado por el periplo que realizarás junto a la urraca protagonista.

Ah, y por si no fueran pocas la sorpresas con las que vamos a toparnos, dentro el volumen se esconde una dirección web donde podréis disfrutar de una escena no incluida en el libro…

Lo dicho, una maravilla en la que perderse entre sus páginas.


Diario de Cadiz


La historia desde el mito, la violencia y el deseo

La monumental saga de siete volúmenes de William T. Vollmann sobre la sangrienta colonización de América del Norte arranca con las exploraciones de los vikingos


Leif Erikson descubrió América (1893), óleo del pintor noruego Christian Krohg, en el Museo Nacional de Arte, Arquitectura y Diseño de Oslo. Fine Art Images / Heritage Images / Getty Images

Por Sara Barquinero

¿Qué es la soledad? ¿El espacio entre dos piedras desaparece cuando se salva con un telaraña?". La camisa de hielo, de William T. Vollmann, publicada por Pálido Fuego esta primavera con traducción de José Luis Amores, es el primer volumen de la serie Siete sueños, una ambiciosa saga sobre los orígenes de América del Norte, narrada desde el mito, la violencia y el deseo de algo diferente a lo que ya se tiene. En este primer tomo, Volmann se centra en la colonización vikinga de Vinland, ese territorio al que los nórdicos llegaron en el siglo X y que bautizaron con el nombre de Vinlandia la Buena. Si bien este texto es algo diferente a los que Vollmann nos tiene acostumbrados a sus lectores habituales (y pueden echarse de menos su lucidez habitual analizando el presente, pues los momentos en los que el tiempo avanza son relativamente escasos), es posible que el proyecto en su conjunto posea una envergadura que no tiene rival entre los narradores contemporáneos.

Aunque el tema es pretendidamente histórico, lo que el libro propone (y se deduce que así continuará la saga) no es una narración, sino una forma de habitar la historia. A través de una estructura fragmentaria y enciclopédica, que entrelaza los mitos nórdicos con pizcas del presente, Vollmann desdibuja la línea entre documento y ficción, presentándose a sí mismo como William el Ciego, cronista ficcional que se desplaza por la saga como observador, personaje y demiurgo. Después de un arranque denso -la primera sección se compone de casi 100 páginas dedicadas a las mitos fundacionales- se abre el relato del encuentro entre los nórdicos y los Primeros Pueblos. Vollmann no aclara qué es traducción de otros y qué no, pues lo importante no es la precisión, sino cómo se configura una misteriosa historia de las mutaciones humanas. Muchos teóricos de la modernidad han señalado la ruptura con el medio que supone el progreso humano: tal vez un griego se sentía en casa, pero no nosotros. Lo que La camisa de hielo anuncia es que tal vez el destino humano, desde el inicio, consiste en jamás estar en casa, en adaptarse y cambiar permanentemente en función ya no de la necesidad, sino del deseo. Es a través de un relato sobre el deseo. Es a través de un relato sobre el deseo (un cambio de sexo mítico e inesperado que abre la segunda parte) como el lector queda atrapado en esa misteriosa trama de transformación y violencia que tal vez es la historia humana; simbolizaba por la metáfora de las "camisas", prendas-identidad que se pueden poner o quitar -la Camisa del Oso, la del Hielo, la del Lobo-, El libro plantea la identidad como una forma de desarraigo sostenido e inevitable. Cambiar es posible, pero ninguna forma nueva garantiza permanencia.

Reescribiendo las sagas, Vollmann asume que narrar es intervenir, que contar el origen de un territorio es una forma de reclamarlo. Las secciones modernas, que podrían resultar fuera de lugar en un primer vistazo, sirven como contrapunto: el pasado no es otra cosa que un modo de leer el presente, e incluso él mismo puede ser transformado y colonizado.

La camisa de hielo es un libro sobre los mecanismos de apropiación, pero también sobre la imposibilidad de reconciliarse con nada. No hay pertenencia, solo travesías. El deseo, ese impulso que los mueve, no los lleva al primer hogar que echamos de menos, sino más lejos, a construir una casa tras otra que abandonamos cuando por fin se sostienen sus cuatro paredes. Jamás llegará la calma.



La camisa de hielo

William T. Vollmann

Traducción de José Luis Amores

Pálido Fuego, 2025

445 páginas. 25,90 euros


Babelia núm. 1.758 Sábado 2 de agosto de 2025