domingo, 7 de septiembre de 2025

Los espías de los faraones y los dobles agentes del César

 17 especialistas analizan en un libro las actividades de los servicios de inteligencia de la Antigüedad

Los personajes Lucio Voreno y Tito Pullo realizan labores de espionaje y contrainformación en la serie Roma de HBO.

Jacinto Antón

Barcelona

Puede sonar raro y anacrónico utilizar términos como espionaje, contrainteligencia, servicios secretos o agente doble en relación con la Antigüedad. Pero actividades, organismos y personal que responden en gran manera a nuestros conceptos actuales fueron desplegados con profusión por las civilizaciones del mundo antiguo haciendo bueno el dicho de que no hay nada nuevo bajo el sol (o en este caso a la sombra).

Por poner unos ejemplos: Ramsés II casi es derrotado en la batalla de Qadesh (resultó en tablas) a causa de un fallo clamoroso de su servicio de inteligencia militar y una operación de contrainteligencia de sus enemigos, los hititas: los egipcios capturaron a dos beduinos (en realidad espías) que les dieron información falsa que no fue contrastada y llevó a una parte del ejercito del faraón a una emboscada de los letales carros de Muwatalli II. Los espartanos, por su parte, desarrollaron sofisticadas técnicas de criptografía (la escítala, un instrumento de cifrado con un palo y una tira de cuero). En cuanto a Alejandro Magno, no solo poseía un servicio de información que le permitió hacer avanzar a su ejercito por Asia sabiendo de manera bastante precisa en dónde se metía, sino que disponía, merced a agentes secretos, de un conocimiento pormenorizado del estado interno de sus tropas, su ánimo y su puntual descontento, además de un control sobre las conspiraciones que se fraguaban a su alrededor. Aníbal fue un maestro cosechando información y sus maniobras geniales no se reducen a las grandes batallas en que desbarató a los romanos como Cannas o la del lago Trasimeno, sino que se desarrollaron también en el ámbito del espionaje y la contrainformación. Otro gran general de la Antigüedad, Julio César, que usaba un cifrado propio en sus comunicaciones, desplegó un sistema sensacional de información militar durante su conquista de las Galias, incluyendo el lanzamiento de un mensaje en una jabalina, aunque puede juzgarse también un error no detectar luego los levantamientos que iban a incendiar el territorio como el de Ambiórix -que destruyó 15 cohortes proporcionando información falsa a los romanos- y Vercingétorix (por no hablar del fallo que fue no ver venir la conjura que le costaría la vida de los idus de marzo). Sin salir del mundo romano, ni los Cinco de Cambridge (espías británicos reclutados por la Unión Soviética) se mostraron tan capaces del juego doble como el querusco Arminio que condujo a la aniquilación de las tres legiones del legado Publio Quintilio Varo (la Clades Variana, "el desastre de Varo") en el bosque de Teutoburgo. La pifia de Varo y su servicio de inteligencia al no tener en cuenta los claros indicios de traición y jeu dágent, por decirlo moderno, y caer en la trampa de su supuesto aliado fue clamorosa y tuvo como resultado una de las mayores derrotas del ejército romano.

A tratar un tema tan sensacional y variado (e innovador) está dedicado el libro Servicios de inteligencia en la Antigüedad (Akal, 2025), que lleva el subtítulo Los orígenes históricos del espionaje y en el que sendos capítulos 17 especialistas, entre ellos varios autores extranjeros como la acreditada Rosy Mary Shelton, coronel retirada del Ejército de EE UU y doctora en Historia Antigua (que debe ser agente doble), y el propio coordinador del volumen, Fernando Bermejo-Rubio, del Departamento de Historia Antigua de la UNED (Madrid), analizan diversos aspectos del fenómeno, desde el espionaje en el Imperio Nuevo egipcio, hace 2.300 años, y los finísimos servicios de inteligencia neoasirios (911-612 antes de Cristo), hasta los agentes y acciones de inteligencia en el reino visigodo (siglos VI y VII), pasando por los servicios del Imperio persa, el mundo griego (¡las sirenas como informadoras!), el helenístico y el romano. A destacar los inesperados capítulos dedicados a los espías, la policía secreta y los agents provocateurs en la India antigua y al eficaz servicio de espionaje en su pequeño reino clientelar Herodes el Grande. Hay que recordar que en el revuelto escenario judío tenemos otro gran personaje que puede considerarse agente doble: el tránsfuga Flavio Josefo.

Como suele ocurrir en un libro colectivo, los capítulos son muy dispares en alcance y estilo, con algunos lastrados por un exceso de celo académico y otros un poco desenfocados, pero el conjunto es apasionante y muestra a las claras, como destaca en conversación con este diario Bermejo-Rubio (autor además de la introducción), no solo la existencia de las actividades de inteligencia en la Antigüedad, mucho antes de la aparición de los Estados modernos con que las asociamos, sino su alto nivel de complejidad y refinamiento en algunos casos. "Ni Alejandro ni César, por ejemplo, habrían podido obtener sus logros sin informantes y espías", reflexiona. Al respecto, el compilador apunta que "con razón se ha afirmado que la labor de espía al servicio del poder podría disputar el honor de ser el oficio más antiguo del mundo".

Uno de los capítulos del libro hace un canto a la excelencia de los servicios de inteligencia neoasirios de Sargón II, habilísimos en la guerra psicológica y antisubversiva, y que se comparan al KGB soviético.


El Pais. Cultura. Sábado 6 de septiembre de 2025



sábado, 6 de septiembre de 2025

Homenaje de Katsuhiro Otomo a Ghost In The Shell (para la exposición Shirow)

 


Homenaje a Masamune Shirow como parte de la promoción de la exposición "El Mundo de Shirow Masamune - Ghost in the Shell y El Camino de la Creación", que actualmente se exhibe (e itinerante) en Japón.

Katsuhiro Otomo rinde homenaje a Ghost in the Shell , y es, sin duda, magnífico.


Via Catsuka


El viejo y el Mal

Su factor curativo ya no es lo que era, pero Logan aún sigue siendo el mejor en su trabajo


José Luis Vidal

05 de septiembre 2025


Abres los ojos y no reconoces el paisaje, los páramos desiertos, sin vida. Las pilas de esqueletos, donde reconoces los cuerpos y jirones de uniformes de aquellos que fueron los defensores del mundo, tus amigos y compañeros. ¿Dónde está ese mundo de maldad donde aprendiste a sobrevivir a la violencia y al dolor por la pérdida de aquellos a los que más querías?




Marvel Saga TPB. El viejo Logan 1: Berserker

Guion: Jeff Lemire

Dibujo: Andrea Sorrentino

Tapa blanda

Color

200 págs.

17,50 euros

Panini Cómics


El viejo Logan ha viajado en el tiempo, a una época que creía olvidada, justo antes de que los villanos unieran sus fuerzas para acabar con todo. Pero en esta ocasión, con lo que ya sabe y ha sufrido, pondrá todo su empeño en evitar el apocalipsis.

Lo malo es que, en muchas ocasiones, la realidad llega de improviso. Y justamente eso le ocurrirá al personaje que, aunque lleva escrita en su brazo una lista con todos aquellos con los que se verá las caras, después de terminar de manera expeditiva con el primero de ellos, va en busca del origen del mal en ese tiempo futuro que fue, Hulk.

Su semilla hará que una generación de depravados seres de piel verde cometa mil y una tropelías. En especial una de una crueldad extrema, que todos los que hayáis disfrutado de la miniserie creada por Mark Millar y Steve McNiven, ya sabéis de lo que hablo. La pérdida de su familia, su mujer y dos hijos, aquello que era lo único por lo que luchaba.

Pero claro, en este tiempo en el que está ahora las cosas son distintas, y se va a ver sorprendido por la existencia de personajes que eran desconocidos para él, uno será Amadeus Cho, y otra la encarnación femenina de Ojo de Halcón, que le dará refugio en un mal momento, aunque una vez con las manos (garras) en la masa, verá que este Logan es demasiado brutal a la hora de meterse en un conflicto, por lo que tendrá que pararle los pies alguien con el suficiente poder de persuasión.

Esa persona le mostrará la verdad, y a partir de ese momento todo volverá a cambiar para este anciano luchador, cuyos viejos huesos crujen…

Afortunadamente, en muchas ocasiones, cuando ya parece que nada puede salir bien, aparece alguien que nos ofrece su mano para ayudarnos a seguir. Y Logan se sorprenderá al reencontrarse con dos rostros muy conocidos.

El prolífico guionista canadiense Jeff Lemire tiene una innata capacidad para dotar a sus personajes con sentimientos muy humanos. Y una vez más lo consigue con este Logan, que carga a sus espaldas con un dolor que no cesa, ese recuerdo de su masacrada familia, y la sorpresa que se llevará cuando se reencuentre con uno de ellos, pero no de la forma que él espera.

Haciendo tándem artístico con él, el dibujante italiano Andrea Sorrentino, que ha compartido infinidad de páginas junto a Lemire, realiza una labor soberbia, con unas páginas espectaculares, que hacen que quieras avanzar a toda velocidad por un argumento apasionante, en que vamos a acompañar a Logan, aquel que fue lobezno, en este periplo plagado de peligros, ya sea en forma de antiguos enemigos como Los Cosechadores, Dama Mortal, o los recuerdos que, en ocasiones, duelen más que los golpes.


Diario de Cadiz


viernes, 5 de septiembre de 2025

Wolf Smoke, 20 años (demoreel + Kung Fu Cooking Girls)

 



Un aniversario del estudio de animación chino Wolf Smoke. Celebra su 20.º aniversario este año y hoy han publicado un demo reel para celebrarlo.

Cortometraje " Kung Fu Cooking Girls "





jueves, 4 de septiembre de 2025

Hojas perennes

 Llegan viñetas perdurables, del humor de Alison Bechdel al insomnio según Ana Penyas

Por Álvaro Pons y Noelia Ibarra

Volver tras las vacaciones supone una ardua tarea, pero unos buenos tebeos siempre hacen la rentrée más soportable. El final del verano trae un buen puñado de obras que anticipan un otoño de grandes lecturas.



Consumida

Alison Bechdel. Traducción de Rocio de la Maya Retamar. Reservoir Books, 18 de septiembre

Tras una aclamada trilogía de obras donde la autora se centraba en sí misma y su entorno familiar, Alison Bechdel vuelve a esa mirada crítica y ácida a la realidad cotidiana que la caracterizó en su famosa Dykes to Watch Out For para abordar un mundo que se acerca peligrosamente a la distopía. Nada se salva de su sátira y corrosiva disección de injusticia: ni una sociedad inane ante las intolerancias ni la propia autora.



Mi amigo Kim Jong-un

Keum Suk Gendry-Kim. Traducción de María Albarracín Gordillo. Reservoir Gráfica, 16 de octubre.

La enigmática figura del dictador norcoreano esbozada por Keum Suk Gendry-Kim, una de las artistas más sugerentes del cómic coreano reciente, nos permite esperar cualquier cosa menos una biografía tradicional o una hagiografía a partir de la simple revisión documentada de información vital.



Insólitos

Laura Pérez Vernetti. Letraversal, 24 de septiembre

La poesía gráfica ha emergido como un espacio de experimentación formal que inaugura nuevos caminos inéditos que generan nuevas experiencias lectoras, puramente sensoriales. Laura Pérez Vernetti traduce el verso a trazo desde una sensibilidad exquisita, que aquí se encuentra con una selección de la mejor poesía moderna española.



Margarita contra los vampiros

Raquel Gu y Javier Pérez Andújar. Liana Editorial, 17 de septiembre [En catalán: La senyora Marga i els vampirs, Finestres, 3 de septiembre]

Sabíamos de la querencia por el noveno arte de Javier Pérez Andújar, siempre presente en sus novelas, por lo que su entrada en el cómic como guionista quizás no debería sorprender. Pero si su primera obra constituyó un chispeante y atractivo cóctel de referencias, esta segunda incursión ya avanza en su título el protagonismo de la cultura popular, y con la elección de Raquel Gu como dibujante, el resultado debe ser antológico.



En vela

Ana Penyas. Salamandra Graphic, 9 de septiembre

Una relación desequilibrada con el sueño que expande sus consecuencias a todos los aspectos vitales, desde el laboral a la salud mental. A partir de un trabajo de documentación profundo y minucioso, Ana Penyas busca respuestas que no tienen por qué ser cómodas y las plasma con una cuidada interacción entre su particular estilo y aquello contado, logrando  que el simbolismo gráfico encuentre una voz propia.



El otro mundo

Enrique Bonet y Joaquín López Cruces. Astiberri, 2025

Que Joaquin López Cruces vuelva a la historia larga ya debería ser suficiente para recomendar una obra. Pero no será la única razón: Enrique Bonet firma un guión que recuerda un episodio histórico tan sugerente como las misiones pedagógicas de la Segunda República en la Alpujarra.





Impenetrable

Alix Garin. Norma, 19 de septiembre

Alix Garin aborda un tema casi tabú: el vaginismo. Desde la experiencia personal, la dibujante analiza cómo su cuerpo crea una barrera ante sus deseos, con consecuencia más allá del ámbito sexual. Seleccionada en Angulema como una de las obras del año.



Alicia en el país de los monos

Tebo y Keramidas. Nuevo Nueve, 6 de octubre

Lo obra de Lewis Carrol supone una referencia basal del surrealismo onírico, pero en manos de Tebo y Keramidas se convierte en puro delirio, un festival de humor desbordante, una montaña rusa sin frenos. Su objetivo son los lectores jóvenes, pero el disfrute está asegurado para cualquiera.




Absolute Martian Manhunter. 1

Denis Campz y Javier Rodríguez. Panini Cómics, 4 de septiembre

Reciente ganador de un Premio Eisner, el dibujante asturiano parece decidido a seguir coleccionándolos con este particularísimo acercamiento a un personaje tan clásico como desaprovechado en el universo DC moderno. Javier Rodriguez aprovecha los poderes camaleónicos de su protagonista para brindar un recital gráfico que bebe del pop más delirante y emplea el color como recurso narrativo para una relectura más cercana a la fusión entre lo detectivesco y lo fantástico.




La nueva frontera

Blutch. Salamandra, 23 de octubre

La búsqueda de caminos supone una constante en la obra de Blutch. Su nueva obra plantea algo tan sencillo como el proceso del enamoramiento. Pero, en sus manos, se convierte en un fascinante bucle infinito que rompe todas las reglas de la narrativa tradicional, en un complejo mecanismo donde cada detalle se parte de una historia mayor, desde el movimiento de sus personajes a las innumerables referencias a la historieta y el arte, siempre desde ese espíritu burlón que subyace en todas sus creaciones


Babelia. Núm. 1.762. Sábado 30 de agosto de 2025


domingo, 31 de agosto de 2025

Últimas noticias de Formentera con piratas

El faro del fin del mundo / Jacinto Antón


El regreso de la isla en barco lo marca la lectura de la conmovedora ‘El ancla de la misericordia’ del escritor de aventuras francés

16 AGO 2025

Me he despedido de Formentera desde el ferry no lanzando una botella al mar con un mensaje melancólico como el año pasado, lo que me granjeó quejas por contaminar los océanos (espero que no fuera por mi prosa), sino con una pequeña libación de licor de hierbas de la isla. Y eso que tras la lectura estas vacaciones de La isla misteriosa, de Julio Verne, podría argüir que los mensajes en botella han salvado vidas, como la del capitán Grant o la del asilvestrado contramaestre Ayrton. Pensé también en echar al agua mi flamante gorra nueva que lleva inscritos muy saladamente el nombre de Formentera y las coordenadas de la isla (38º42’N 1º27’E) e imitar así el gesto de los británicos cuando dejaban la India y lanzaban sus salacots. Pero recordé lo que me había costado la prenda en la tienda Dossae de Sant Francesc (gorra modelo Es Cap, 42 euros del ala, eso sí, ecofriendly), y me la volví a poner. En todo caso, los gestos propiciatorios no estaban de más dado que mi viaje coincidía con el 25º aniversario del hundimiento del submarino Kursk, que ya es fecha para hacerte a la mar. Habría estado más tranquilo si hubiera tenido un colgante hecho con pelos del bigote de un vell marí (la vieja foca extinta de las Baleares), el amuleto tradicional formentereño para no morir ahogado.

Después de tres semanas largas de estancia en la isla sin apenas noticias, estas empezaron a sucederse en cuanto me puse a hacer la maleta, un largo proceso que siempre me supone varios días, pues incluye recoger todos los libros y las mil fruslerías que no solo he llevado sino que he ido acumulando estas semanas de vacaciones, incluyendo variado material de naturalista como plumas, conchas, piedras y hasta una nueva cola de lirón careto (que el roedor desprende como mecanismo de defensa), sin olvidar un precioso dibujo del Pelayo por Luke L. Carter, el autor de Bar, un recorrido por los más auténticos bares y chiringuitos de Formentera, y todos los números (7) de ADN, la revista de cómic de la isla adquirida en la librería Tur Ferrer (inolvidable la portada de Jordi Soldevila de la turista desembarcando en Formentera con su maleta de ruedas y empuñando una katana a lo Kill Bill).

El momento más emocionante de la partida es cuando de madrugada tengo cargado hasta el techo el viejo jeep Suzuki Santana que me llevo cada verano, le doy al contacto y, a causa del relente nocturno no se enciende, lo que me pone en peligro de perder los dos barcos consecutivos que me esperan (Formentera-Ibiza e Ibiza-Barcelona), un trance si se piensa que hasta he pagado por adelantado el billete del gato. En esta ocasión he conjurado la amenaza cubriendo el motor con una manta y poniendo otra sobre el capó como si mi Suzuki de cuatro décadas fuera un vehículo de las patrullas del desierto del SAS de la Segunda Guerra Mundial —de hecho me han cobrado la tasa de circulación en Formentera, abultadísima, como si condujera el mismísimo jeep artillado de David Stirling—. En fin, he arrancado a la primera. La verdad, este año podría haber tenido un plan B puesto que buceando frente al Pelayo el día antes de marcharme encontré no una morena, ni una barracuda, ni una sirena, ni al legendario roncador o pez mariposa (Dactylopterus volitan, un escorpénido) que ha visto precisamente mi hija Berta, que está de racha, sino ¡las llaves de un coche!, un Fiat de alquiler. Se hace raro salir del agua con las gafas de buceo en una mano y las llaves de un coche en la otra: parecía James Bond.

Decía que se han producido muchas noticias en los últimos días. Han llegado más pateras, acrecentando la crisis humanitaria que tanto contrasta con el ambiente hedonista que rige la isla en verano. Se ha hundido a causa de un incendio un barco (el yate Da Vinci, de 28 metros de eslora, cerca de Es Vedrà, en Ibiza) y la enorme columna de humo negro se veía desde la pasarela de Migjorn delante del Vogamari como si se hubiera desatado un Pearl Harbour en el horizonte, otra vez. Un perro de la policía de Formentera adiestrada para pillar drogas (una hembra llamada Summer) y prestada a la policía de Ibiza (como si no tuviera trabajo en Formentera) descubrió un importante alijo de pastillas y marihuana en Sant Josep (y no, no era un Jack Russell terrier). A Katy Perry le han caído finalmente 6.001 euros de multa por grabar el pasado verano un videoclip en el espacio protegido de s’Espalmador (es verdad que con esa cantidad no vives mucho tiempo aquí si vas a según qué restaurantes). En el orden de lo sobrenatural, el posible espectro observado recientemente en casa de las Sílvias (S. Figarola y S. Komet), Ca na Cristos, en la Mola, sería la propia sa iaia Cristos, la abuela Cristos, la propietaria original, conocida así por ser de constitución muy magra que recordaba la figura del crucificado (aportación propia basada en la indispensable La toponímia de Formentera, de Vicent Ferrer i Mayans y Enric Ribes i Marí, Societat d’Onomàstica, 2023).

En todo caso, la noticia que ha sacudido la isla acunada en el verano ha sido la del cierre decretado por el Consell de Formentera del restaurante Cala Duo (ex Sa Sequi) por funcionar como discoteca sin tener permiso para ello. El local, que difícilmente pisarían Tony des cans o el capitán Nemo, rebasaba de largo el aforo —establecido en 50 personas pero que sobrepasaba en sus momentos álgidos el millar—, tenía instalado mobiliario en espacios de uso público que había hecho suyo e incumplía normas de seguridad. Se les ha obligado a retirar toldos y parasoles de la zona costera, que habían colonizado, y se ha precintado el equipo de música, de una potencia tal, parece, que algunos pensaban que se había vuelto a abrir la base de hidroaviones del vecino Estany Pudent. El Duo, que pese a estar en espacio protegido del Parque Natural de ses Salines seguía la tradición fiestera de alto standing y multitudinaria de sitios como el Beso original y se había convertido en uno de los puntos más must de la isla, ya fue este verano objeto de polémica por los vídeos en las redes sociales de clientes torrefactos coreando insultos al presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Por su parte, Cala Duo, que ha podido reabrir ceñido a su formato autorizado, ha considerado la decisión del Consell “desproporcionada” y “falta de motivación jurídica”, mientras que algunos usuarios frustrados consideran que se ha penalizado al establecimiento solo por “estresar a las algas”. En medios de la isla se recordaba que estos días han pasado por el local, que recauda propinas dignas del califato omeya, futbolistas del Real Madrid y el luchador Ilia Topuria, lo que hace recomendable no ponerte muy chulo si discutes con un desconocido en la playa porque ha puesto la sombrilla muy cerca.

Pero lo que nos ha golpeado a los amantes de la Formentera bucanera, “la Formentera que resiste”, como la bautizó alguien, es la noticia de que va a cerrar Ses Roques, el equivalente en la isla en fama al night club vampírico Titty Twister (La Teta Enroscada) de Abierto hasta el amanecer, el filme de culto de Robert Rodriguez y Quentin Tarantino. El local a la entrada de Sant Ferran, identificable por la furgoneta hippy escacharrada en el aparcamiento y el aspecto de que dentro te espera Salma Hayek como Satántico Pandemonium y debajo hay un ignoto templo azteca, resulta lo más distinto a Cala Duo que quepa imaginar. Es un maravilloso antro con un destartalado jardín “mágico” en el que puedes cenar, un espacio para actuaciones en exterior, una barra llena de complicidades y una sala interior que hace de discoteca y también de escenario (sin olvidar un porche anexo con billar, futbolín y una inesperada biblioteca).

El alma de Ses Roques es su dueño, Piero Ameli, músico y promotor cultural italiano llegado a Formentera en 1989 atraído por la vieja relación de la isla con el rock progresivo y su propio amor por King Crimson y Pink Floyd (hace una versión impagable de Wish you were here, convertida en un verdadero himno del local). Ameli tiene una vida que es una caja de sorpresas. Nacido en Alejandría, así que ¡será por faros, Piero!, es coautor de Amante bandido, la canción de Miguel Bosé. Lleva ocho años dando oportunidades en Ses Roques a los músicos de la isla y a los que pasan por ella —consolidados y talentos nuevos, Anna Torre, Juanlu, Buty, Gatas voladoras— y despliega cada temporada una programación ecléctica hasta la locura. La estancia en Formentera no está completa si no escuchas en su terraza la velada Pink Floyd que él mismo se marca ante el micro con su voz rota y su guitarra y durante la que parece que se materialicen los viejos espíritus que otrora poblaron estos parajes.

Pues bien, es decir, mal: Piero ha anunciado que Ses Roques cambia de manos (en la actual Formentera esas cosas raramente van a mejor), aunque ha dejado abierta la puerta a continuar su actividad en otro local. En todo caso, este verano se recordará, si no se produce un milagro, como el del final de dos lugares tan emblemáticos de esa cierta otra Formentera como son Ses Roques y el Pelayo. Precisamente al Pelayo acudí paseando con pies pesarosos la noche de mi partida, cargado ya el coche y amarrada al parachoques la bici, para despedirme. Estaba cerrado y me marché con la imagen fantasmagórica del querido chiringuito con las luces bajas y la luna bañando los tejados de palmas y rielando en el mar como un melancólico adiós de plata.

Y al día siguiente a mediodía ya estaba a bordo del Sealand, de Transmed-GNV , rumbo a Barcelona, con el Suzuki en la bodega y Charly instalado a todo plan en el camarote, mirando nostálgicamente en cubierta un mar planísimo y azul, salpicado de peces voladores y punteado por los círculos marrones de algunas medusas; aunque es sabido que no hay que mirar fijamente como discurre el agua, pues eso molesta a los muertos. Llevaba conmigo mi baqueteado ejemplar de Lord Jim —“era uno de aquellos días en los que los recuerdos se amontonan en nuestra mente, las memorias de otras playas, de otros rostros”—. Pero la lectura que reservaba especialmente para la vuelta era El ancla de la misericordia, de Pierre Mac Orlan (Alianza, 2025), el gran escritor de literatura de aventuras, autor de El muelle de las brumas o El canto de la tripulación, y que comparte curiosamente algunos rasgos con Piero Ameli como haber sido compositor de canciones (por no hablar del aspecto de corsario patafísico con badana pirata de Piero y que una de las abuelas del italiano errante era francesa). Hacía tiempo que quería leer esta obra de Mac Orlan (1882-1970) que tanto ha recomendado Fernando Savater, nuestro Nemo y nuestro Long John Silver particular. Y lo he hecho en la cubierta del Sealand compulsivamente. Es cierto, como señalaba Fernando, que la novela, de 1946, debe mucho a La isla del tesoro de Stevenson, con un muchacho de 16 años del Brest de 1777 obsesionado con las aventuras marítimas (“estaba embriagado por el vino de la aventura que huele a pólvora, a yodo y a flores desconocidas”), Yves-Marie Morgat, Petit Morgat, envuelto en una turbia historia de amistad y piratería en la que la sidra y las crepes sustituyen al ron y las manzanas. Yo añadiría modestamente la influencia de Grandes esperanzas, de Dickens, con ese preso que condiciona el destino del chico, Jean de la Sorgue.

Por extraño que parezca, la mayor parte de la historia, en primera persona, transcurre en tierra (el protagonista solo hace una navegación hasta Ouessant en un pesquero hacia el final de la aventura, cuando se topa con un confuso combate naval). El título responde al nombre del local de pertrechos náuticos del padre de Petit Morgat (tienda que hace el papel de la posada Almirante Benbow), y metafóricamente al último agarre moral de un hombre malvado. Pese a su desarrollo terrestre, el libro está lleno de aroma de mar, desde la presencia en el puerto de la hermosa goleta Rosa de Savannah —con la talla de una chica negra con los senos desnudos como mascarón de proa— y su oscura promesa de aventuras, a la amenaza continua del peligroso pirata omnipresente pero invisible Nicolas Trupet alias Petit-Radet, pasando por el catalejo que compra el misterioso y taciturno cirujano naval interesado en las ciencias naturales (¿tomó de aquí inspiración Patrick O’Brian para Stephen Maturin?) Jérôme Burns, que entablará una preciosa amistad con el protagonista y su rousseauniano padre y hará volar la imaginación del chico (y la mía en el Sealand) con sus evocaciones: “He navegado por todas las aguas que pueden llevar una fragata. He visto ciudades maravillosas, más brillantes y mejor pintadas que los tapices de Shiraz. He visto chorrear las perlas en cascada y he bebido té en tazas más suaves y más transparentes que pétalos de rosa”.

No obstante, Burns es elusivo y melancólico, como si viviera a la sombra de un cadalso: “Y sin embargo de todo eso no me queda en la memoria más que un amargor que a menudo me perturba el sueño”. Y asevera que la aventura solo es bella en los libros, “un peligroso espejismo”, una ensoñación, y que lo importante es vivir con coraje y dignidad, ganándote la estima de todos los que se te acerquen. “He buscado la aventura en todos los mares del mundo, y nunca la he encontrado bella y pura como la imaginaba, nunca se alcanza”, leía yo como si Mac Orlan me musitara al oído con el telón de fondo de la megafonía del Sealand que anunciaba que el self service del ferry permanecía abierto. “Se pasa lo mejor de la propia vida intentando alcanzar un fantasma poético. Y luego llega la edad y uno se siente morir poco a poco, ignorando todo lo que debe constituir la verdadera alegría de vivir… un hogar, un afecto”.

Y en estas, a través del ancho mar, llegamos a puerto.


El Pais. Sábado 16 de agosto de 2025