lunes, 5 de febrero de 2024
sábado, 3 de febrero de 2024
HUMANO, DEMASIADO HUMANO Jordi T. Pardo
El incidente Darwin
Shun Umezawa
Distrito Manga
Japón
Rústica con sobrecubierta
Obras relacionadas
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Kaiu Shirai y Posuka Demizu
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Carnaza humana
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Beastars
Paru Itagaki
(Milky Way Ediciones)
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Hiromu Arakawa
(Norma Editorial)
El género distópico de la primera mitad del siglo xx avanzó muchas de las cuestiones que hoy describen nuestro presente. El férreo control de las naciones sobre el día a día de sus ciudadanos, la deriva de las democracias liberales hacia el totalitarismo, nuestra dependencia del ocio y los estragos de un capitalismo desaforado. Todos ellos temas que se abordan con gran lucidez en 1984, de George Orwell, Un mundo feliz, de Aldous Huxley, y Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. Pero los aficionados al género distópico saben que estas historias son solo la punta del iceberg respecto a las formas y temáticas que pueden adoptar estos relatos.
La sátira puede ser otra de estas formas. Esta la encontramos en propuestas como Mercaderes del espacio, de Frederik Pohl, y Rebelión en la granja, del ya citado Orwell, la noventera Snow Crash, de Neal Stephenson, y, saltando al medio audiovisual, en el filme Brazil, de Terry Gilliam, y la más reciente serie de televisión Black Mirror. Pero si echamos la vista atrás, una obra pionera en la relación entre distopía y sátira es el clásico del siglo XVIII Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift. Una obra que disecciona sin piedad la po- lítica, la religión y las convenciones sociales de su época, pero que también nos alecciona sobre nuestro limitado concepto de humanidad.
En su último viaje, Gulliver llega al país de los houyhnhnms, donde los seres inteligentes son los caballos y los seres humanos son solo ganado. Un hecho que altera por completo la forma de pensar del protagonista de Swift. Hay otra distopía publicada a principios del pasado siglo con un punto de partida similar a este y que daría lugar a una destacada franquicia cinematográfica: El planeta de los simios. Lo curioso de esta saga de películas es que, a pesar de contar con multitud de entregas y versiones, nunca ha adoptado el tono de «fábula swiftiana» de la novela original publicada en 1963 por Pierre Boulle.
En un salto que a priori puede parecer de acróbata, nos trasladamos ahora a Japón para hablar de uno de los mangas más estimulantes que se han publicado en los últimos años: El incidente Darwin. Una obra de Shun Umezawa, autor acostumbrado a poner el foco de sus relatos en las miserias, contradicciones y demonios de la sociedad japonesa. Lo hace siempre a través de la reflexión, la filosofía y la crítica social. Muchas veces jugando con un evidente elemento distópico que lleva hasta las cotas más surrealistas. Hay numerosos ejemplos en su trabajo en Bajo un cielo como unos pantis, Con uno y noventa nueve y Utopías. Pero Umezawa lleva su pasión por lo distópico a un nuevo nivel en El incidente Darwin.
Umezawa amplía en ella su foco de acción y cambia la ubicación habitual de sus anteriores trabajos. Así, pasamos de sus divagaciones en torno a la sociedad japonesa a un abordaje más universal y que concierne a la mayoría de sociedades contemporáneas. Además, abandona el contexto nipón y traslada la acción a Nueva York. Allí conoceremos a Charlie, el primer «humancé» creado por la ciencia (un híbrido de humano y chimpancé) que vive junto a sus padres adoptivos humanos. Con sus quince años recién cumplidos, Charlie empieza a ir al instituto con una mezcla de resignación y curiosidad. Pero este hecho no será tan importante como el peligroso interés que un grupo animalista radical llamado Alianza de Liberación Animal mostrará por él...
Este punto de partida tiene no pocos paralelismos con la primera película de la última trilogía de El planeta de los simios, en la que tenemos a César, un chimpancé mutado dotado de una extraordinaria inteligencia. El conflicto de César con la sociedad humana está determinado por la incomprensión, el miedo y el odio. En El incidente Darwin, Umezawa nos propone un escenario parecido, aunque Charlie tiene muchas más aristas. No solo tiene unas capacidades físicas superiores a las de cualquier humano, también un intelecto increíble que cuestiona las contradicciones de una humanidad que le teme y desprecia. La historia nos poner así entre la espada y la pared, obligándonos a confrontar frontalmente nuestra visión del mundo.
El incidente Darwin tiene el envoltorio de thriller, y nos propone una distopía muy cercana a nuestra realidad. También tiene espacio la obra para la acción, el humor y el misterio. Pero, sin lugar a dudas, su punto fuerte está en ese gusto del autor por darle la vuelta a todo, tratando con extrema puntería temas candentes de identidad, sexo y género, al tiempo que cuestiones más concretas ,como el veganismo y el control de armas en Estados Unidos. Una distopía de nuevo cuño que ya no mira hacía el futuro, al contrario, nos obliga a detenernos en el presente y reflexionar sobre la versión del futuro que hemos construido y en la que hoy vivimos.
Jot Down 7. Anuario de Comics
viernes, 2 de febrero de 2024
LA OCTAVA MARAVILLA DEL MUNDO Pedro Paredes
Bill Watterson
Estados Unidos
Cartoné
256 págs.
Color
Traducción: Francisco Pérez Navarro
Rotulación: Alba Diethelm y Carmen Arjona
Obras relacionadas
Carlitos y Snoopy
Charles Schulz
(Planeta Cómic)
Krazy Kat
George Herriman
Little Nemo in the Slumberland
Winsor McKay
(Norma Editorial)
La tira de prensa de Calvin y Hobbes, de Bill Watterson, se publicó entre el 18 de noviembre de 1985 y el 31 de diciembre de 1995, pudiéndose dividir en tres etapas de acuerdo a los dos «descansos» que se tomó el historietista a lo largo de los diez años de andadura de la colección; el primero entre mayo de 1991 y febrero de 1992, y el segundo entre abril y diciembre de 1994. Teniendo esto en cuenta, este primer tomo presentado por Astiberri, bajo el título El gran Calvin y Hobbes ilustrado, que recopila tiras diarias y dominicales publicadas entre el 5 de diciembre de 1988 y el 7 de julio de 1990, pertenece al primer periodo de la colección, y ello no impide que ya contenga gran parte de aquello que le sirvió para ser considerada por The Comic Journal como el trigésimo sexto mejor cómic del siglo xx. El gran Calvin y Hobbes ilustrado es una muestra perfecta de la magia que llegó a crear Bill Watterson, un historietista influenciado por tiras de prensa como Krazy Kat, Pogo y Peanuts, cuyo sueño era poder dibujar comic strip toda su vida. En las más de 570 tiras que contiene este primer tomo, el lector y la lectora van a disfrutar como si estuviesen montados en la más apasionante montaña rusa, pasando de una tira en la que se presenta el narcisismo y el egocentrismo de Calvin —un niño de 6 años— a otra en la que se muestra su honesto corazón al dirigir bellas palabras de amor a su amigo Hobbes —un tigre de peluche—. A continuación van a gozar con el dibujo y el color de una tira dominical donde Watterson presenta una metáfora visual o la visualización de lo que está imaginando Calvin —recorriendo el universo en una nave espacial o convertido en dinosaurio— para después que- darse reflexionando al observar como es el día a día de Calvin.
Algunos de los aspectos que más se suelen destacar de Calvin y Hobbes es su atrevido humor, su poderosa imaginación, la importancia de la amistad, así como la balanza entre el ímpetu y la impaciencia de Calvin, y el sarcasmo y la serenidad de Hobbes, todo ello presente en este primer tomo. Pero es importante destacar que Calvin y Hobbes es mucho más que ese cliché que le acompaña desde su conclusión. En El gran Calvin y Hobbes ilustrado se puede leer cómo Calvin ha de enfrentarse al bullying en el colegio — como yo a finales de los ochenta—, cómo la televisión es algo de vital importancia para el pequeño Calvin —igual que lo era para mí antes y lo es ahora para mis hijos— y cómo el padre de Calvin, basado en el padre de Watterson, presenta comportamientos machistas —como mi padre—. Pero además, deja helado al lector y la lectora adulta, al leer una tira diaria donde Calvin y Hobbes miran un hormiguero en la acera, y Calvin señala «corren como locas, trabajando incansablemente todo el día sin parar, sin descansar ¿Y para qué? Para construir una pequeña colina de arena que pueda desaparecer en cualquier momento ¡Puede que trabajen para nada, pero siguen trabajando! ¡Nunca se rinden!» En otras ocasiones, la identificación y la lección no viene por la lectura de los globos de diálogo, sino por la lectura del dibujo, como ocurre en una dominical muda de doce viñetas en las que Calvin le pide a su padre que salga con él a jugar con la nieve, y este le señala que no puede, que tiene mucho trabajo que hacer, aunque tras pensarlo a lo largo de cuatro viñetas, piensa en las prioridades y finalmente sale a jugar con su hijo.
Bill Watterson no pretendió en ningún momento dar lecciones de vida, su intención fue crear un pequeño mundo divertido que le posibilita- se contar múltiples aspectos. Por ello, Calvin y Hobbes se convirtió en un cómic mágico y verdadero, que era tanto una representación de la vida, con sus diversiones y penas, como un canto a la vida ¿Cómo poder olvidar el arco argumental de 18 tiras que comienza con Calvin dejando olvidado a Hobbes al marchar con sus padres a una boda?
Para terminar, suscribir las palabras que Watterson escribió a finales de 1999: «Durante el último siglo, solo ha habido un puñado de tiras cómicas verdaderamente geniales, cómics que empujaron los límites del medio y trataron de hacer algo más que contar pequeños chistes como alivio de las atrocidades descritas en el resto de las páginas del periódico.» Uno de ellos fue Peanuts; otro, Calvin y Hobbes.
Jot Down 7. Anuario de Comics
jueves, 1 de febrero de 2024
Todo sobre mi padre
El autor de este manga vuelve la vista atrás para rememorar su infancia, la vida familiar y la especial relación con su progenitor
JOSÉ LUIS VIDAL
01 Febrero, 2024
Si de alguna manera se pudiera etiquetar a Yaro Abe es como un gran “narrador de anécdotas”. Todos y todas los que hayáis disfrutado con su éxitosa La cantina de medianoche me daréis la razón. Lugar que, por cierto, hace una aparición especial en este manga…
Torpe de nacimiento
Autor: Yaro AbeAstiberri.
Blanco y negro
288 págs.
19 euros
Y es que, si lo reflexionamos, ¿qué es la vida si no una serie de momentos que recordamos con cariño (o dolor), situados en medio de lo cotidiano, lo repetitivo de nuestras existencias?
Abe sabe extraer con maestría esos instantes para el recuerdo y, uniéndolos, ofrecernos una obra larga como esta que ahora llega a las librerías de la mano de la editorial Astiberri.
En ella no nos habla sobre personajes ficticios, sino que recurre a sus propios recuerdos de infancia para presentarnos a su propio padre, un tipo con un forma de ser bastante particular que marcó aquellos primeros años de la vida del joven protagonista.
Los diferentes episodios que componen este volumen único están sazonados por ese característico sentido del humor nipón, en el que lo escatológico siempre aparece, ya sea en forma de pedos (actividad con la que Aki-Chan, el padre, atormenta una y otra vez a su sufrido vástago) o breves estallidos de violencia física.
Pero sobre todo, lo que me gustaría destacar de lo narrado es la total sinceridad de Abe a la hora de plasmar sus recuerdos, en los que, como reza el título del manga, se retrata como un chico bastante tímido, sin apenas amigos (en el colegio trata de pasar desapercibido), enfermizo y sobre todo un total negado para el deporte, hecho éste que le marcará a lo largo de su infancia y le conducirá inexorablemente al mundo de las viñetas.
Su padre fue un tipo afable, bonachón, que se paseaba por la casa en calzoncillos y que la mayor parte del tiempo estaba recostado sobre el tatami y/o comiendo. Aunque, como podremos comprobar, en más de una ocasión ayuda a su hijo a intentar superar los obstáculos que el mismo chaval construía a su alrededor, como por ejemplo, el de las temidas carreras matutinas para mejorar su salud.
Otro personaje muy importante en la vida y educación del protagonista fue, como no podía ser de otra manera, su madre. Una mujer fuerte, resolutiva, muy activa que, ocupa el puesto de su marido casi siempre, debido a las ausencias laborales de éste desde que decide darle un radical cambio a su vida laboral.
Junto a ella, a su hermana pequeña, su amada bisabuela y sus abuelos, Jaro Abe construye una serie de episodios de corte biográfico en los que, además de multitud de divertidas anécdotas, seremos testigos del nacimiento de un autor de manga que con el tiempo ha sabido conseguir el éxito y la fama, hecho éste del que su padre se hubiera sentido muy orgulloso.
Malaga Hoy
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