lunes, 7 de septiembre de 2020

viernes, 4 de septiembre de 2020

Blanco y negro

Me apasiona el contraste en el blanco y negro. Llevado a la síntesis pura para mi es el apoteosis del dibujo. Tres horas me llevó copiar con pincel y plumilla esta ilustración de Eduardo Risso, de su espectacular serie 100 Balas. 

Y debajo, intentando emular al maestro con una plumilla, un boceto de Moebius.

La cosa va por rachas. Aunque esta ultima estaba durando demasiado.





¡El Gran Capitán!

El trío artístico formado por Mark Waid, Ron Garney y Andy Kubert firman una de las etapas más celebradas, protagonizadas por el Centinela de la Libertad




El Capitán América.


JOSÉ LUIS VIDAL

02 Septiembre, 2020 

¡Hola de nuevo! Regreso frente del teclado para recomendaros obras de cómic que, bajo mi criterio personal, pueden llegar a interesaros.

En el mes de agosto son muchas las editoriales que toman unas merecidas vacaciones, por lo que o bien publican nada o solamente ofrecen reediciones. Pero siempre hay alguna, como Panini Cómics, que sigue al pie del cañón. Y en este caso particular nos regala a todos los lectores, y en especial a los autodenominados marvel zombies, el primer tomo que recopila el volumen tercero USA de la serie protagonizada por Steve Rogers, el Capitán América.

Los años 90 fueron una época convulsa para el comic-book norteamericano. Yuppies trajeados tiraban de los hilos, gente que ni conocía ni amaba el medio, tan solo pensaba en los pingues beneficios que las coloridas portadas de esos tebeos debían generar.

Uno de los momentos más bochornosos y olvidables de esa época fue esa estrategia, plan editorial o como se le quiera denominar, llamado Heroes Reborn, en el que los hijos pródigos que años antes habían abandonado el seno de La Casa de las Ideas regresaban para dar su particular visión de los principales iconos de la editorial…

Aún tengo pesadillas con algunas de las portadas de aquel, menos mal, corto periodo de tiempo. Sé que Jim Lee y Rob Liefeld tuvieron las mejores intenciones, pero no, no consiguieron (menos mal) borrar de la memoria de los lectores años y años de buenas lecturas. Tirar de amnesia y plantear un reinicio desde cero no fue la mejor de las ideas.

No hay mal que cien años dure, y los gerifaltes de Marvel, viendo que la cosa no tiraba, decidieron hacer borrón y cuenta nueva y darles esas colecciones a grandes nombres, gente de confianza, dotados guionistas con ideas y dibujantes de excepción. Lo bautizaron como Heroes Return.

Y aquí tenemos a Mark Waid, que junto a Ron Garney ya habían dejado boquiabiertos a todos los lectores, sin necesidad de artificios, ni incomprensibles volteretas argumentales. Tan solo buenas historias que te agarraban desde la primera viñeta y, dejándote sin aliento, debías disfrutar hasta la última página.

En ella el talento gráfico de Ron Garney brillaba, ofreciendo composiciones en las que el calificativo espectacular se queda corto.

Así que os podéis imaginar la satisfacción de la bien avenida pareja cuando el editor de turno les volvió a ofrecer ponerse al frente de la colección con la que ya habían conseguido el éxito y beneplácito de los lectores.

Y justo aquí recomienzan las aventuras del Capitán América, que aparece en pleno Tokio sin saber qué hace allí, ni cómo ha llegado. La apocalíptica batalla con Onslaugh le ha borrado parte de la memoria, pero esto no es impedimento para que, claro está, se enfrente a un grupo terrorista que pretende recuperar las ancestrales costumbres niponas y luchar contra el invasor yanqui. Y la cosa se pone calentita cuando a esta ecuación se le suma la presencia de Dama Mortal…

A partir de aquí, el Capitán va a emprender una batalla contra las legiones de Hydra, comandadas en esta ocasión por un tipo que se autodenomina el Hydra Sensacional. Las cosas se van a poner al rojo vivo, y el Capi sufrirá una de las pérdidas más traumáticas de su vida, mientras reparte mamporros a diestro y siniestro, ya sea en solitario o con la ayuda de Sharon Carter o de algunos compañeros Vengadores, como Thor u Ojo de Halcón.

Por si esto no fuera suficiente ocupación para el héroe, va a tener que replantearse su papel como símbolo de los Estados Unidos, debido a la creciente popularidad que cada día va alcanzado y que ya comienza a agobiarle.Un grupo de taimados skrulls le quitarán el sueño al super ocupado Steve Rogers, que más tarde se enfrentará, dentro de una saga, a los Kree. Lo hará con Pájaro de Guerra, un personaje que en esos momentos no se encuentra al cien por cien, hecho que ocasionará más de un problema.

Justo en estos magníficos números, Ron Garney le entrega el testigo a un dibujante, Andy Kubert, que cumple a la perfección con su labor y mucho más, como ya pudimos comprobar, una vez más junto a Waid, en su etapa al frente de las aventuras de Lord Kevin Plunder, Ka-Zar.

En los siguientes números el Capitán, junto a Sharon Carter, van a vivir una auténtica pesadilla, contemplando como todo se derrumba a su alrededor, sin llegar a comprender el origen de la amenaza, que tal vez no sea de este mundo…

Lo dicho, un volumen que no se lee, se devora. Y, como es costumbre en la casa, repleto de textos, entrevistas, portadas alternativas, etc… Todos esos extras tan golosos que a los completistas nos encantan.


Malaga Hoy



jueves, 3 de septiembre de 2020

Dioses y demonios

El gallego Miguelanxo Prado es uno de nuestros mejores historietistas, como demuestra una trayectoria sembrada de grandes tebeos

JAVIER FERNÁNDEZ

02 Septiembre, 2020 




'El pacto del letargo'. Miguelanxo Prado. Norma Editorial. 104 páginas. 23 euros.


Hablando de cómic español, pocas noticias me resultan tan ilusionantes como la edición de un nuevo álbum de Miguelanxo Prado (La Coruña, 1958). El gallego es uno de nuestros mejores historietistas, como demuestra una trayectoria sembrada de grandes tebeos, que comenzó a tomar vuelo cuando Toutain le abrió las puertas de su editorial en la década de 1980. Allí estuvo rodeado de otros jóvenes dibujantes como José María Beroy, Pascual Ferry, Antoni Garcés o Das Pastoras, una generación impresionante que merece mayor atención. Muy pronto, el dibujante saltó a Norma Editorial (les recuerdo que eran los tiempos de la revista Cairo), y ahí sigue desde entonces, seduciendo a los lectores con una propuesta personal y hermosa, alejada de las modas imperantes.

El trabajo de Prado ha merecido numerosísimos galardones, como el Premio Nacional de Cómic en 2013 por Ardalén, los obtenidos en el Salón del Cómic de Barcelona, que incluyen el prestigioso Gran Premio del Salón en 2007 o los premios a la Mejor Obra de autor español por los álbumes Quotidiana delirante (1989), Trazo de tiza (1994), La mansión de los Pampín (2005; también ganó el premio al Mejor Guion) y Ardalén (2013), además de distinciones internacionales como los Alph-Art del Salón de Angoulême por Manuel Montano (1991) o Trazo de tiza (1994), el Max & Moritz al mejor cómic infantil y juvenil en alemán (1998) o el Eisner colectivo que obtuvo en 2004 (casi una década después de haber sido nominado en la categoría de Mejor Pintor) la antología Sandman: Noches eternas, en la que colaboró, junto a otros nombres propios del medio como Milo Manara, Bill Sienkiewicz, Dave McKean, P. Craig Russell y, claro está, Neil Gaiman. Más allá del cómic, el artista ha hecho también sus pinitos en la animación, y en 2006 se estrenó De Profundis, candidata en 2006 a la Mejor Película de Animación en los Premios Goya, escrita y dirigida por Prado, quien también se encargó de la dirección artística y participó en el diseño gráfico y la producción.


Malaga Hoy


MANGA EN LOS USA los primeros dias de la invasión






 
Si nos tuviéramos que remontar a los orígenes de la actual invasión nipona en nuestro país, sin lugar a dudas, deberíamos adentrarnos primero en otro mercado: el americano, culpable de la inesperada  mangamanía ibérica.

Todo comenzó en 1985, cuando varios editores y representantes de la editorial Eclipse intentaron (en un principio infructuosamente) negociar con distintas editoriales japonesas, para conseguir importar el cómic manga a los USA. En Eclipse pretendían editar versiones traducidas, en ediciones bimestrales, con las que agilizar la larga extensión de las historias. También estaba debido en parte a la gran acogida que por aquel entonces tenían sus publicaciones bimestrales. Finalmente, dos editores que acababan de comenzar a trabajar de forma fija para la editorial americana, fueron los que lograron ultimar las condiciones de edición de éstos con Viz, célebre y selectiva rama editorial de una de las más importantes editoriales niponas, Shogakukan. Estos dos editores, Fred Burke y Letitia Glozer, se ocuparían principalmente de la edición de las tres primeras obras aparecidas bajo el sello del sol naciente en el mercado estadounidense: Mai, The psichic Girl, la aclamada obra realizada por el tándem Kazuya Kudo-Ryoichi Ikegami; Área 88, el interesante serial high-tech, obra de la dibujante Kaoru Shintani, y Kamui, el pretendido manga histórico de Sampei Shirato. Estas tres series iniciaron el sello manga en Eclipse, en el año 1987.

A raíz del enorme éxito que conseguiría este tipo de cómics dentro del mercado americano, Viz Comics se establecería por su propia cuenta dentro de éste, creando un sello editorial propio, del cual hablaremos más adelante.

Pese al inesperado abandono de Viz, Eclipse logró hacerse con una serie de obras que alcanzaron el nivel de calidad conseguido por las anteriormente publicadas. Tras negociar con otra de las grandes ediotoriales japonesas, Kodansha, se publicó la versión inglesa de una obra bastante singular, pero de elevada calidad: What's Michael?, el Garfield nipón que nos presenta Makoto Kobayashi, en el que se narra una lucha diaria entre el ya mencionado felino y el propio autor. Pero el principal plato fuerte de la editorial serían las obras del joven Masamune Shirow, el autor que quizás más ha impactado al público occidental, si exceptuamos a Katsuhiro Otomo. Seishinsha fue la pequeña editorial que lograría abastecer a Eclipse de las obras de Mr. Shirow. Black Magic y Dominion, fueron las dos primeras miniseries que publicara Eclipse de este autor. Y que sirvieron perfectamente como aperitivo y preparación de lo que ha sido hasta ahora su mejor obra: Appleseed, el cómic Cyberpunk por excelencia, creador de pasiones increíbles. A la vista de la magnífica acogida de los mangas de Eclipse, la ahora desparecida First Comics, se animó también a publicar una serie de manga, y una de las más importantes obras japonesas: Lone Wolf & Cub (Kozure Okami), el manga de samurais por excelencia, realizado por uno de los más grandes guionistas japoneses, Kazuo Koike, y un verdadero especialista en el manga histórico, Goseki Kojima. Esta obra gozó de una soberbia adaptación y una muy elogiosa crítica, la cual no impediría posteriormente su cancelación a causa del penoso hundimiento de la First Comics.

Epic y Dark horse
Pero la fiebre del manga no habia hecho más que comenzar, y los encargados de reafirmarla, potenciarla y lanzarla hasta límites insospechados fueron los encargados de la Marvel Comics, y en particular los de su sello Epic, tras conseguir los derechos de publicación de Akira, la vasta obra de Katsuhiro Otomo, después de negociar directamente con Kodansha como ya hicieran otros, a finales de 1987. Pese a poseer en su versión inglesa un excelente coloreado de Steve Oliff, el mismo nos ocultaba descaradamente la gran eficacia de los tramados de Otomo, que podíamos fácilmente apreciar en su versión original en blanco y negro. Y además de Akira, Epic nos presentó varias historias cortas del mismo autor, como: Farewell to Weapons (Adiós a las armas) o Memories (Recuerdos), que también tendrían una grata acogida del lector americano.

Pocos meses después de la finalización de Akira, Epic Comics ha conseguido los derechos de publicación de la siguiente obra de Otomo, iniciada en las páginas de Young Magazine; The Legend of Mother Sara, en la que Otomo solamente participa como guionista. Del apartado gráfico se encarga Takumi Nagayusa, habitual colaborador de Otomo.

También Dark Horse se subiría al éxito del manga, a través de algunas obras que adaptaría y traduciría el Studio Proteus, (al igual que hiciera Eclipse con las obras de Shirow).

Johji Manabe, un prolífico y joven autor nipón con un sentido del humor totalmente delirante, sería la estrella de esta editorial, a través de dos de sus más importantes series: Outlanders y, más recientemente: Caravan Kidd.

Esta editorial propondría posteriormente a los lectores otra novedad: Venus Wars I y II, la cual se salvaba difícilmente en su primera parte, y caía en la más soberbia mediocridad en su continuación, aun no terminada en los USA.

Pero sin lugar a dudas la verdadera sorpresa sería la adquisición editorial de las obras de Masamune Shirow por parte de esta, arrebatándoselas de las manos a Eclipse.
 
Intron Depot, una cuidada y bella recopilación de las mejores ilustraciones de este genial autor; Orion, la intrusión en el género de la fantasía heróico-mágico-cosmológica por parte de Shirow; y la muy esperada entrega del cuarto volumen de Appleseed han sido las tres novedades que de este autor ha preparado Dark Horse para finales del año pasado y comienzo de este. Finalmente, todo ello culminará con la aparición de la versión inglesa de la nueva obra de mister Shirow: The Ghost in the Shell. También Dark Horse, en la revista DHP, nos presentó un modesto manga ambientado en un tono policíaco: Nestrobber. Más tarde esta serie sería adquirida por la joven editorial Blue Sky Blue. Para terminar con Dark Horse, decir que finalmente nos ofrecería su última novedad: Versión, una serie de aventuras y ciencia-ficción por cortesía de Hishashi Sakaguchi.

Otras pequeñas editoriales, quizás por simple descaro o suerte, lograron negociar directamente con alguna de las grandes editoriales niponas, como el caso de Innovation con Kodansha y la publicación de la obra de Yuzo Takada: 3X3 Eyes, un inteligente y divertido cómic que sería repetitivamente explotado por esta editorial, a consecuencia de unos jugosos beneficios.

Incluso en la década de los 90, sería creada una editorial totalmente dedicada al material japones: Sun Comics, una editorial que cuenta actualmente en su haber con poco más de media docena de títulos, con una calidad no demasiado buena, y una impresión que incluso haría temblar a los mismísimos semanarios japoneses. Poco a destacar en Sun Comics, que se salve de la mediocridad. Desde la habilidad gráfica del Raika de Kamui Fujiwara y Yu Terashina, hasta el absoluto tópico inútil de Ragnarok Guy, de Tsuguo Okazaki. Pasando por los autoplagios high-tech de Sonic Deserter y Mechanic Gemini.

Viz Comics
Tras desligarse fácilmente de su actual distribuidora Eclipse, Viz no tardaría nada en establecerse ella misma en el difícil mercado estadounidense, comenzando lo que sería una rápida escalada al estrellato, y ganándose en el camino un gran número de adeptos.

Viz nos mostraría obras cumbre del género como Nausicaa del maestro Hayao Miyazaki; 2001 Nights, la ciencia-ficción más pura por cortesía de Yukinobu Hoshino; o Golgo 13, el manga policíaco por excelencia. Pero también nos mostraría cosas como The fist of the north star, un bodrio ultraviolento tan solo comparable con algunos pocos engendros de la factoría Marvel.

Y finalmente el manga comienza a alcanzar su mayor apogeo en los U.S.A. en esta década de los 90, con la tardía inclusión del mercado de animación nipón, y con la agradecida aparición de múltiples revistas y fanzines especializados en el género. El fenómeno manga es algo nuevo, tan solo seis escasos años nos separan de su comienzo. Es un estilo diferente y una cultura casi desconocida. Sí, desde luego que hay más obras que las anteriormente mencionadas, estas son solo las principales y claves de las aparecidas en el mercado USA. Y ni siquiera hemos mencionado el Comic Manga made in the USA, y las editoriales especializadas en ellos como: Antartic Press o Eternity Comics. Pero eso... es otra historia.
EQUIPO MANGAZONE
 

EMM #10 El Maquinista Mensual Marzo 1993

Eternamente joven

JAVIER FERNÁNDEZ

02 Septiembre, 2020 




'The Wicked + The Divine, 6: Fase imperial, segunda parte'. Kieron Gillen, Jamie McKelvie. Norma Editorial. 168 páginas. 19 euros.

Hablando de dioses y demonios, Norma está publicando también uno de los títulos más excitantes del panorama estadounidense de los últimos años, The Wicked + The Divine, en el que distintas divinidades habitan entre nosotros convertidas en estrellas del pop. La serie comenzó a mediados de 2014 y terminó en 2019, después de 45 números regulares y seis especiales publicados por Image. Es obra de Kieron Guillen y Jamie McKelvie, una pareja de británicos que ha dejado para el recuerdo otros tebeos sobresalientes como Phonogram (19 números publicados por Image entre 2006 y 2016) o una reciente versión de Young Avengers (apenas 15 números, de Marvel, claro está, en 2013 y 2014).

El primero va de un brujo que usa la música pop británica para realizar sus hechizos y el segundo nos presenta a los jóvenes Vengadores como lo que realmente son, jóvenes. La narrativa de Gillen es intencionadamente superficial, en el sentido de que trata de reflejar la propia superficialidad de los temas propuestos, y la estética de McKelvie, limpia y brillante, sintoniza con ello a la perfección, de modo que la unión de ambos nos devuelve unos tebeos que no solo pretenden ser modernos, sino que lo parecen.

Además de las citadas, el dúo ha firmado otras cosas, aunque quizá su obra más lograda hasta la fecha sea precisamente The Wicked + The Divine, o, al menos, es con la que han logrado asaltar (merecidamente) todas las listas de los mejores cómics de la última década. El argumento, ya lo he dicho, va de dioses encarnados en estrellas mediáticas (dichos dioses vienen reencarnándose desde antiguo, con la particularidad de que siempre viven a tope y mueren jóvenes para dejar un bonito cadáver antes de su siguiente reencarnación).

De momento, Norma ha publicado seis volúmenes (si no me equivoco, faltan dos de la serie regular y otro con los especiales), el último de los cuales se titula Fase imperial, segunda parte y recopila los números 29 a 33, de 2017. Hedonismo y nihilismo, diversión y angustia a raudales.


Malaga Hoy



Kyle Baker

 



A Kyle Baker lo conocí, hace años, en un número de Spiderman Forumniano, donde entintaba los lápices de un mediocre lapicerista. Su  aparición  en  dicho  número  (nº  115 Forum/13 Web of Spiderman USA), vino precedida de un comentario del responsable del correo, quien aseguraba que Baker le parecía uno de los entintadores mejores y con  mayor personalidad llegados a Marvel en esos años.



Evidentemente, el redactor efectuó tal comentario contando con la ventaja de conocer otros trabajos más importantes del autor, puesto que estos episodios de Spiderman, vistos hoy, apenas denotan los rasgos personales de Baker, cargado su entintado con el lastre de los muy pobres lápices de Mike Harris. No era este, sin embargo, el primer trabajo profesional de Baker. Nuestro hombre comenzó en el medio, como entintador, sí, en un número de Transformers, tras haber pasado varios años como ayudante de Joe Rubinstein. Dos años después, cansado de ser considerado tan sólo por sus tintas, decide dar el paso a autor completo. De ahí surge el álbum The Cowboy Wally Show, publicado por Doubleday Books. Se trata de la historia de una ficticia estrella televisiva, narrada en clave humorística. Cowboy Wally, al ser un producto escasamente comercial, pasaría bastante desapercibido entre el público, aunque con el tiempo ganase una sólida reputación entre la crítica más fiable. Pero de reputación no se come, así que tras finalizar esta obra, Baker decide aceptar un trabajo fijo para DC. Comienza así a ilustrar la serie The Shadow, recién relanzada por Chaykin, y continuada por el guionista-editor Andy Helfer. Helfer y Baker forman un equipo admirable: se ajustan a la perfección. El estilo expresionista de Kyle pone en imágenes de forma idónea los singulares guiones de Helfer, repletos de personajes extravagantes y situaciones estrambóticas, superando incluso la labor de Bill Sienkiewicz, su antecesor en la serie. Baker y Sienkiewicz comparten influencias de ilustradores como Ralph Steadman, pero el primero está libre, en cambio, de la carga que para el segundo supone su etapa de clon de Neal Adams. Baker no se parece a nadie dentro del campo de los comic books. Su trabajo en Shadow deja claro que no está interesado en seguir los cánones habituales. Que lo suyo es otra cosa. The Shadow duraría 19 números y un par de anuales. Es una de las obras más infravaloradas de las publicadas por DC en los últimos años. Por esa época, además de trabajar como entintador para series como Haywire o Wolfpack, realiza un segundo trabajo con Helfer, y de nuevo se trata de un personaje proveniente de los Pulps. Son dos números en formato Prestigio, titulados Justice Inc., que presentan a The Avenger, un viejo héroe creado por el mismo autor de The Shadow, K. Robeson. El trabajo a color de Baker es sorprendente. Empleando el óleo, pinta rostros y figuras de rasgos difusos, indefinidos, con manchas transmutables, delimitadas por contornos dibujados con tinta. Puesto que el personaje protagonista es un ser cuyo rostro puede ser moldeado, adoptando cualquier aspecto, y la historia gira en torno a mutaciones y su-plantaciones -no sólo físicas-, la adopción de este estilo por parte de Baker resulta extremadamente acertada y brillante. De nuevo, el dúo Helfer-Baker funciona como un equipo perfectamente compenetrado, e inspirado. Con Justice Inc., Kyle Baker deja claro que es uno de los artistas norte-americanos más relevantes y personales del momento. Sus siguientes trabajos demostrarán que además es un artista en constante evolución.

Continuando con DC, realiza un álbum para la línea Piranha, titulado Why I Hate Saturn, que escribe y dibuja en solitario, siendo una pieza clave en su carrera. Poco añadiré a lo ya comentado en el nº 2 de esta revista, donde nuestro compañero Alvaro Pons daba un repaso a la línea Piranha: un relato armado de cinismo y mala leche sirve de vehículo a la vivisección cuidadosa de los yuppies americanos. Why I Hate Saturn ha creado la diversidad de opiniones que caracteriza a las obras más personales. Si hablamos del mercado USA, eso ya es decir suficiente. Su siguiente trabajo importante vería la luz en 1990. Ese año se estrena la película Dick Tracy, dirigida e interpretada por Warren Beatty. Antes aparecerían tres comic books, en formato prestigio, basados en ella. Los dos primeros volúmenes son una precuela del film, escrita por John Moore, mientras que el tercero es la adaptación propiamente dicha de la película, firmada por Len Wein. Por supuesto, las tres están dibujadas por Kyle Baker. La elección de éste como ilustrador no puede ser más acertada: abandonando por completo el componente naturalista de su dibujo, se decanta por la semicaricatura para acercarse así a la estética de Gould y sus colaboradores. Sólo el rostro de Tracy, basado por imposición editorial en el de Beatty, se excluye de lo dicho, destacando de forma anómala en el conjunto. Por lo demás, Baker se muestra como un hijo "bastardo" de Gould. La síntesis gráfica, la economía de trazos, lo grotesco de rostros y cuerpos, la extravagancia de algunos encuadres, el toque naif, todo ello revive en el dibujo de Baker, pero corregido, aumentado y personalizado. Incluso les sigue el juego a los peliculeros, y realiza el coloreado empleando rojos, azules, amarillos y verdes casi siempre puros. El resultado es una obra que Baker, a diferencia de lo que muchos habrían hecho tratándose de un trabajo de encargo, hace suya por completo, dejando patentes de nuevo su calidad y atipicidad. Además, vuelve a tener suerte con el guionista, que cumple con brillantez su cometido.

En este punto quiero reseñar un dato que considero importante en la carrera de Kyle Baker. Desconozco si fue antes, durante o después de estos trabajos citados, Through The Looking Glass pero sé que Baker trabajó durante un tiempo (y antes, eso sí, de realizar su siguiente obra) para el famoso diseñador Milton Glasser. Me gustaría profundizar en este tema, pero mi poco conocimiento sobre la obra de Glasser me lo impide. Espero que alguien con mayores nociones sobre el tema pueda sacar sus conclusiones, si las hubiera.

El siguiente trabajo de Baker es otra vez una recreación. Si nos fijamos, esta es una constante en su carrera, excepto en sus obras como autor completo. Esta vez se trata de una adaptación del libro de Lewis Carroll, Through the looking glass (Alicia a través del espejo), realizada para la colección Classics llustrated, de First y Berkley. Al igual que varios de sus antecesores y sucesores en esta serie de adaptaciones historietísticas de clásicos de la literatura, Baker no utiliza la forma tradicional de la historieta: nos presenta la historia mediante viñetas, pero dejando los textos fuera de ellas. Así, la narración se reparte entre los dibujos y los diálogos originales de Carroll. En cambio, a diferencia de varios de sus antecesores y sucesores, Baker es más un narrador que un ilustrador. No es un artista de espléndidos dibujos en los que recrear la vista y concentrar la atención, como Sienkiewicz o Russell, sino uno al que le importa más contar cosas, y contarlas de forma clara. Through the looking glass es un nuevo caso de extraña adecuación entre la personalidad de Baker y el trabajo que se le encarga. Desde la aparición de esta obra (Febrero 1990) hasta la actualidad, poco se ha sabido de Kyle Baker. Es uno de los muchos "hombres sin patria" del cómic USA. Decididamente, parece haber renunciado a volver a realizar trabajos comerciales (a menos que la necesidad apremie, supongo). Que un artista de su talento debiera verse rebajado a hacer entintados, o super héroes de! montón, sería una vergüenza. También lo es la falta de espacios editoriales para recoger sus proyectos más personales. Nos queda la esperanza, no obstante, de que la renacida Piranha, ahora conducida por el buen amigo de Baker, Andy Helfer, pueda reservarle ese espacio.

ROCCOCOMICS

 

EMM #9 El Maquinista Mensual Febrero 1993

 



Manteniendo prioridades

JAVIER FERNÁNDEZ

02 Septiembre, 2020




'Orwell'. Pierre Christin, Sébastien Verdier. Norma Editorial. 160 páginas. 25 euros.


"Etoniano, poli, propietario, dandi, miliciano, periodista, rebelde, novelista, excéntrico, socialista, patriota, jardinero, emitaño, visionario", de este modo se describe a George Orwell en la portada de Orwell, la estupenda biografía en viñetas escrita por Pierre Christin (guionista, entre otras cosas, de Valerian o de la serie Leyendas de hoy) y dibujada por Sébastien Verdier (con la asistencia puntual de artistas como Juanjo Guarnido, Blutch o Enki Bilal). Y es que Orwell fue un personaje poliédrico, con una vida tan fascinante como su propia obra, que incluye dos de los libros más celebrados del siglo XX: Rebelión en la granja y 1984. Uno de los mejores tebeos biográficos de la última hornada de este género en boga.


Malaga Hoy


GIANNI DE LUCA: Un clásico desconocido por Alvaro Pons

 



Aunque con alguna que otra obra publicada en España, De Luca pertenece a ese grupo de ilustres desconocidos dibujantes en nuestro país.

Nacido en 1927 en Gagliato (Italia), De Luca se formó profesionalmente como arquitecto, aunque rápidamente se dedicó al cómic en revistas católicas como IlVittorioso, donde publicó sus primeras obras.

La fama le llega en 1970 gracias a las aventuras del Comisario Spada, serie realizada con guiones de Gian Luigi Gonara para "Il Giornalino", un semanario parroquial. El comisario Spada desarrollaba su trabajo a medio camino entre el poli duro y el cura bueno (al estilo Don Camilo), siempre con un final moralizante. El personal estilo de De Luca, logra que la serie alcance una fama inusitada, hasta el punto de que en 1971 se le concede el premio Yellow Kid al mejor dibujante del año. Pero la obra cumbre de De Luca, en donde destaca con luz propia, es en la magistral adaptación de la obras de Shakespeare: Hamlet, Romeo y Julieta y La Tempestad,   que   realizó  para   Il Giornalino en 1975, y que en nuestro país fueron publicadas hace más de diez años por Ediciones Paulinas en su colección Siemprenuevos (nos. 5 y 6). En estas adaptaciones, De Luca innova magistralmente con la narración. La historia se narra a través de viñetas-plancha sobre las que los personajes se mueven, avanzando la acción dentro de estos escenarios particulares. Este peculiar estilo de contar la historia, que recuerda a las experiencias de McLaren en la escuela de animación de Canadá, consigue que no se pierda la característica de escenario único de una representación teatral, logrando por ello una adaptación del autor inglés completamente diferente a las vistas anteriormente (que no son pocas, ya que Hamlet y Romeo y Julieta deben ser las historias más adaptadas a cualquier medio. Incluso Eisner ha llegado a hacer sus pinitos en esta cuestión).

Destaca además el trabajo gráfico de De Luca, con un cuidado estudio de los fondos (no en vano es arquitecto) y un excelente estilo, influido directamente por autores como McCay tanto en el enfoque de las situaciones como en un particular entintado que logra un especial efecto estético. Posiblemente esta influencia se perciba de modo más claro en la adaptación de La Tempestad, sobre todo en los diseños de personajes y vestimenta, fondos, etc.. Quizás sea éste un caso más sangrante que el de autores como Fred, ya que De Luca sí ha visto publicadas sus obras en nuestro país, pero se ha obviado siempre su trabajo, quizás por el hecho de haber sido publicado en una colección que poco tenía que ver con los canales habituales del consumidor de historietas.

ALVARO PONS


EMM #2 El Maquinista Mensual Junio 1992

martes, 1 de septiembre de 2020

U, el hijo de Urich 25 números (Noviembre 1996-Noviembre 2002)

 La revista U, el hijo de Urich, heredera (como su nombre indica) del fancine Urich consiguió que me esforzase en encontrar todos los números posibles (me falta el número 0) y que disfrutase con su lectura y de su información. Acabaron siendo, para mi disfrute, unos tomos preciosos y fascinantes. Coincidió en el tiempo y en el espacio con una especie de apogeo personal. Me encantan.
















viernes, 28 de agosto de 2020

Aceptamos mono como animal de compañía

'Las aventuras de Jo, Zette y Jocko (2004)', de Hergé, es una serie francobelga que está protagonizada por dos niños, los hermanos Jo y Zette Legrand, y por su mascota, el mono Jocko

GERARDO MACÍAS

26 Agosto, 2020



'El testamento de Mr. Pump'. Guion y dibujos: Hergé. Editorial Juventud, 1970.


A finales de 1928, el suplemento infantil Le Petit Vingtième fue apareciendo cada jueves en Le XXe Siècle, periódico católico belga. Hergé dibujó en sus páginas la serie L'Extraordinaire Aventures de Flup, Nénesse, Pousette et Cochonet, escrita por un columnista de deportes del periódico. Pero Hergé deseaba escribir y dibujar una serie propia, y así dieron comienzo, en el año 1929, Las aventuras de Tintín.

En 1935, Hergé recibió la visita de los sacerdotes Courtois y Pihan, editores de Cœurs Vaillants, semanario católico francés donde también se publicaban Las aventuras de Tintín. Le pidieron que creara otro personaje, ya que Tintin no representaba los valores familiares tradicionales: no tenía padres, no iba al colegio... Se quería que las aventuras transcurrieran en Francia, no en Bélgica como las del reportero del mechón, y que el protagonista fuese un niño cuyo papá trabajase, que tuviese una mamá, una hermanita y un animal de compañía.

Hergé se adelantó a la expresión "Aceptamos pulpo por animal de compañía", que procede de un anuncio de los 90 sobre el Scattegories, juego de mesa cuyos participantes tienen que decir palabras de una misma categoría, que empiecen todas por la misma letra.

Entonces, Hergé tenía en casa un mono de juguete llamado Jocko para hacer una campaña publicitaria. Hergé se tomó la licencia de crear en torno a Jocko una familia con animal de compañía, pero no un pulpo, sino un mono. Así nacieron en Cœurs Vaillants nº 3, el 19 junio de 1936, y se publicaron en Bélgica en Le Petit Vingtième a partir de octubre de 1936, con la primera aventura, El rayo misterioso, apareciendo en el periódico hasta junio de 1937, y enlazando enseguida con la siguiente aventura.

Jacques Legrand es el padre de Jo y Zette. En 1936, aunque faltaban años para el comienzo de la carrera espacial, es ingeniero aeronáutico empleado en S.A.C.A. (Société Anonyme de Construction Aéronautique), es decir, un adelantado a su tiempo como su propio creador, Hergé. Este planteamiento hace presagiar un mayor carácter familiar de la historieta, ya que la tecnología del padre podría dar bastante juego. Pero Hergé pronto separa a los dos chavales del ingeniero Legrand y su esposa, a quienes les toca el papel de angustiados padres que esperan noticias de sus hijos.

Entre 1936 y 1939, se publicaron las dos primeras aventuras y las 25 primeras páginas de El valle de las cobras, que se interrumpe bruscamente al estallar la 2ª Guerra Mundial. Se publicaron primero en Coeurs Vaillants, en bitono, y después en Le Petit Vingtième, remontadas y en blanco y negro. Tras la 2ª Guerra Mundial, aparecieron en forma de álbum. La primera aventura, El rayo misterioso, se dividió en dos álbumes: El Manitoba no contesta y La erupción del Karamako. Igual sucedió con la segunda aventura, El Stratonef H.22, que se dividió en otros dos álbumes: El testamento de Mr. Pump y Destino Nueva York.

La versión coloreada de las dos primeras historias se publica, antes de convertirse en álbumes, en la revista Tintín entre 1946 y 1950, y el 30 de diciembre de 1953 comienza la publicación de la aventura inconclusa, El valle de las cobras, que se prolonga en todo 1954 con la colaboración de Jacques Martin, que a partir de la página 26 coescribe la historia con Hergé, y hace los dibujos en solitario. Sin embargo, ni Hergé ni el editor permitieron que figurase en el álbum la firma de Jacques Martin.

Le Thermozéro iba a ser una aventura de Tintín. Hergé había pedido al historietista Greg que crease el guión de la misma. Sin embargo, el proyecto fue abandonado en 1960, cuando Hergé decidió mantener el control absoluto sobre su obra.

Poco después, Hergé decidió resucitar Le Thermozéro, pero teniendo como protagonistas, en lugar de a Tintín, a Jo, Zette y Jocko. Llegó a realizarse un storyboard del álbum antes de que el proyecto terminara por desecharse para siempre.

Hergé no estaba contento con esta serie sobre unos padres que lloraban todo el tiempo mientras buscan a sus hijos que se habían ido a cualquier parte, pero sin la libertad de Tintín. Mientras que la familia de papel de Tintín se constituyó a lo largo de los años, aquí había que crear de un plumazo todo un universo. Gifts.


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Regreso triunfal

El trabajo de Mark Waid con el Capitán América en la década de 1990 es una de las etapas esenciales del personaje

JAVIER FERNÁNDEZ

26 Agosto, 2020



'Heroes Return. Capitán América, 1: Servir y proteger'. Mark Waid, Ron Garney, Andy Kubert. Panini. 328 páginas. 32 euros

El trabajo de Mark Waid con el Capitán América en la década de 1990 es una de las etapas esenciales del personaje, nombrada siempre junto a otras del calibre de la de Steve Englehart en los 70, Mark Gruenwald en los 80 o Ed Brubaker ya en el siglo XXI. Digo etapa, aunque, en realidad, se trata de dos periodos muy cercanos. Waid y el dibujante Ron Garney se hicieron con las riendas del personaje en 1995, después de la larguísima intervención de Gruenwald, pero fueron despedidos en 1996 cuando Marvel decidió poner un puñado de sus franquicias en manos de algunos de los estudios que acababan de fundar la editorial Image. Aquella (fallida) iniciativa se llamó Heroes Reborn, y, en el caso del Capitán, el encargado de suceder a Waid y Garney fue Rob Liefeld (acompañado por el guionista Jeph Loeb), quien dejó para el recuerdo algunas de las imágenes más grotescas del personaje, aunque eso es otra historia.

Waid había debutado hacía pocos años en la escritura de guiones y estaba demostrando una rara capacidad para conjugar tradición e innovación en su inolvidable Flash (DC). Con el vengador abanderado, trató de hacer tres cuartos de lo mismo, aunque apenas pudo calentar motores. Una prueba de que se encontraba en plena forma es que aquel mismo año de 1996 acabaría firmando, también para la competencia, uno de los mejores tebeos de su bibliografía, la ominosa Kingdom Come, junto a un Alex Ross en estado de gracia.

En total, en aquella primera intervención, firmó casi una docena de números, recuperados recientemente por Panini en dos volúmenes de la colección 100% Marvel HC, uno titulado Capitán América: Operación Renacimiento (números 444 a 448) y, el otro, Capitán América: El hombre sin patria (números 450 a 454, más algún material extra). No sólo Waid, el dibujante Garney también estuvo espectacular, y los recomiendo para todo el que quiera iniciarse en la lectura del Capitán América.

Lo de Liefeld, ya lo he dicho, fue un error monumental (como el resto de la línea Heroes Reborn), y, un año más tarde, Marvel giraba 180 grados el timón para cambiar de rumbo. Heroes Reborn dio paso a Heroes Return, con el que los personajes cedidos a los chicos de Image volvían a manos más capaces. El Capitán América fue devuelto a Waid y Garney, aunque el dibujante no tardaría en marcharse, siendo sustituido por diversos artistas entre los que cabe destacar a Andy Kubert (con quien Waid ofreció, por cierto, un interesante Ka-Zar, también dentro del Heroes Return). Esta segunda intervención fue editada hace ya un tiempo por Panini en un formato reducido, el de la Colección Extra Superhéroes, y reaparece ahora en librerías en tapa dura y con un tamaño más generoso, como parte de la recuperación sistemática de las cabeceras que conformaron la línea Heroes Return. El primer volumen se titula Servir y proteger y reúne los primeros 12 números del regreso de Waid a la serie en 1998, que resultaron ser tan vibrantes y entretenidos como los que había firmado un par de años antes.


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Revuelta en la escuela

JAVIER FERNÁNDEZ

26 Agosto, 2020 



'New X-Men 4:  Revuelta en la escuela'. Grant Morrison y otros. Panini. 136 págs. 15 euros.


Revuelta en la escuela es el título del cuarto tomo de los New X-Men de Grant Morrison. El presente libro es un poco más delgado que el anterior, pero tiene un interés añadido: de los cinco episodios recopilados, cuatro están dibujados por el gran Frank Quitely, de largo, el mejor artista de todos los que trabajaron en esta estupenda etapa (ay, si Quitely la hubiera dibujado de principio a fin...). Son los números 134 a 138 de New X-Men (2003), y en ellos se desarrolla uno de los arcos argumentales más interesantes del conjunto: el ataque a un diseñador de moda mutante provoca una serie de reacciones en la escuela de Xavier que terminan en una revuelta de estudiantes liderada por el telépata de clase Omega Quentin Quire.


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miércoles, 26 de agosto de 2020

Nuevos mundos

JAVIER FERNÁNDEZ

26 Agosto, 2020




'New X-Men 3: Nuevos mundos'. Grant Morrison y otros. Panini. 176 págs. 15 euros.


De dos en dos, nos llega cada mes una nueva dosis de la reedición de la seminal etapa de Grant Morrison en New X-Men, uno de los tebeos de superhéroes más recordados de los primeros años del siglo XXI (y de actualidad por su influencia en la remodelación de la franquicia iniciada por Jonathan Hickman con las exitosas miniseries Dinastía de X y Potencias de X). El tercer volumen de la etapa de Morrison, de los siete previstos, se titula Nuevos mundos, y el argumento profundiza en el misterio de Xorn, ofrece revelaciones sobre la identidad de Fantomex, nos transporta de nuevo a Genosha (donde se está cociendo un homenaje al desaparecido Magneto) y sigue mostrando las maquinaciones de Emma Frost, entre otras cosas. Van aquí recopilados los números 127 a 133 de New X-Men (2002), dibujados por Phil Jiménez, Ethan Van Sciver, Igor Kordey y John Paul Leon.


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El mejor Conan

JAVIER FERNÁNDEZ

26 Agosto, 2020 




'Biblioteca Conan. La espada salvaje de Conan, 2'. Roy Thomas, John Buscema y otros. Panini. 208 páginas. 20 euros.


Se cumple un año y medio del regreso de Conan a Marvel y el resultado no se acerca ni de lejos al nivel de excelencia que logró el personaje en su primera década de existencia. Por suerte, la editorial ha inundado el mercado con reediciones del material clásico, que, si ya era bueno, comparado con lo actual es poco menos que sublime. Pensarán ustedes que soy un nostálgico, pero no es así. Me gusta muchísimo el trabajo que hizo Roy Thomas con el universo de Robert E. Howard, aunque conservo también en la retina la grandeza de las páginas de Timothy Truman, Tomás Giorello y José Villarrubia para Dark Horse (el último número de su adaptación de Wolves Beyond The Border tiene fecha de 2016). Quiero decir con esto, que estoy deseoso de nuevas interpretaciones, pero es que lo de Savage Avengers me parece una tomadura de pelo, y de Conan 2099 mejor no hablamos.

En fin, a falta de pan, buenas son tortas, así que me he puesto a releer estos tebeos que tienen ya más de 40 años y debo confesar que me siguen pareciendo la hostia de buenos. Pasa, además, que la presente reedición es la mejor que se ha visto nunca, con el único defecto de que faltan algunos complementos de otros personajes por problemas de derechos. En lo que respecta al trabajo editorial, los volúmenes incluyen las ilustraciones, los artículos y los correos de los lectores de la edición original, están llenos de extras, la calidad de reproducción es estupenda, como lo son también la traducción y la rotulación (y es que hemos tenido que soportar cada cosa...). Por ahora, Panini ofrece lo mismo en dos formatos: en gruesos volúmenes de tirada limitada y en los tomos más pequeños y manejables de la recién estrenada Biblioteca Conan. El segundo ejemplar de esta última compila los cuatro primeros números de la mítica revista La espada salvaje de Conan, publicados originalmente en 1974 y 1975, en los que brillan con fuerza las páginas dibujadas a lápiz por John Buscema y embellecidas por las tintas creativas y minuciosas de un inmenso Alfredo Alcalá.


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domingo, 23 de agosto de 2020

Corto Maltés, 25 años de orfandad

Se cumple un cuarto de siglo de la muerte de Hugo Pratt, creador del inolvidable marino

Su amigo Milo Manara confiesa que el autor le pidió que prosiguiera con las aventuras del personaje, aunque nunca se atrevió a hacerlo



Corto Maltés, en una viñeta del autor italiano. / D. S.


EFE

Roma, 21 Agosto, 2020

En Italia se recuerda, cuando se cumplen 25 años de la muerte del autor de cómics Hugo Pratt, que el escritor Umberto Eco solía afirmar: "Cuando quiero relajarme, leo un ensayo de Engels; si quiero una lectura más comprometida, leo Corto Maltés". Y es que las intrigantes aventuras del legendario marinero escritas y diseñadas por Pratt, que murió en Lausana (Suiza) en 1995, están consideradas como alta literatura, pues gracias a él el mundo de la cultura empezó a reconsiderar su actitud condescendiente hacia el arte de la viñeta.

Corto Maltés es uno de los personajes inolvidables de la historia del cómic. Hijo de una prostituta sevillana afincada en Gibraltar y de un marinero de Cornualles, romántico y apasionado, solitario y con un complejo mundo interior, este capitán de mar con alma pirata reflejó las inquietudes de Pratt, quien hizo coincidir en sus historias al icónico aventurero con personajes reales, desde el escritor Jack London al bandido Butch Cassidy, pasando por el Barón Rojo, el as de la aviación alemana de la Primera Guerra Mundial.

Hugo Pratt, seudónimo de Ugo Eugenio Prat, nació en Rimini el 15 de junio de 1927, pero vivió toda su infancia en Venecia, de donde viene su profundo amor al mar. Su abuelo paterno era de origen inglés, mientras que el materno era judío sefardí emigrado de España y tuvo una abuela de origen turco, por lo que vivió un continuó encuentro de creencias. Con 10 años viajó a África, donde su padre era oficial del ejército colonial italiano en Abisinia, la actual Etiopía. Su padre fue capturado por soldados británicos que lo llevaron al campo de prisioneros del que nunca regresó, y en el que pudo al menos hacer un último gesto por su hijo: pidió que le entregaran el libro de Stevenson La isla del tesoro con la dedicatoria: "Verás que un día tú también encontrarás tu isla del tesoro".

Una vez de vuelta en Venecia, una vez acabada la guerra, Hugo Pratt participó con un grupo de amigos en la creación de una revista de historietas, la Asso di Picche, y aquí comienza oficialmente su carrera como autor. Desde el verano de 1959 hasta el de 1960 vivió en Londres, donde produjo –junto con escritores ingleses– algunas historias de guerra cómicas para la agencia Fleetway Publications. A los 22 años, junto con amigos del Grupo Venecia, Pratt se fue a Argentina, donde continúa con su faceta creativa.


Hugo Pratt. / D. S.

En 1963 regresó a Italia (aunque volverá a Argentina varias veces durante los años 60), y en 1967 Hugo Pratt conoce a Florenzo Ivaldi, un fanático del cómic genovés, con quien decidió lanzar una publicación mensual para el público italiano, así como su propia producción de la época argentina. En el primer número de la revista aparece una nueva historia, La balada del mar salado, el debut de Corto Maltés, que no tardó en lograr un éxito mundial. Y con él comienza la gran notoriedad, se traslada a París, publica en la revista PIF y el personaje se convierte en un héroe que vende millones de ejemplares. Durante más de 25 años, Pratt llevó a Corto por todo el mundo hasta Mü, la ciudad perdida, su última aventura.

Además de Corto Maltés, la imaginación del autor dejó su huella inconfundible incluso en los campos más dispares del mundo publicitario: desde coches de Fórmula 1 hasta las mochilas de la marca Invicta. También diseñó carteles de películas y portadas de discos de cantantes como Paolo Conte.

Su amigo y también ilustrador Milo Manara afirmó en una entrevista publicada ayer en el Corriere del Véneto que Pratt "nunca fue en busca del éxito, sólo le interesaba contar sus historias porque él era realmente la historia". Corto Maltés no murió con Pratt aunque Manara revela que el diseñador le pidió que continuara con sus historias. "Pero nunca lo haré", aseguró Manara.

Sí se atrevieron los españoles Juan Díaz Canales, al guión, y Rubén Pellejero, al dibujo, que han continuado las andanzas del intrépido marino en Bajo el sol de medianoche, Equatoria y El día de Tarowean.


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jueves, 20 de agosto de 2020

Un panteón muy particular

'Creo en Frankie' (2004) de Mike Carey, Sonny Liew y Marc Hempel, cuenta la historia de una adolescente que se inventa su propia religión, en la que hay una divinidad y una feligresa

GERARDO MACÍAS

19 Agosto, 2020



'Creo en Frankie'. Guion: Mike Carey. Dibujos: Sonny Liew y Marc Hempel. Norma Editorial, 2004

Un panteón es el conjunto de todos los dioses de una mitología, como por ejemplo, los dioses de las mitologías grecorromana y nórdica. Normalmente, el panteón se refiere a las creencias politeístas de las distintas civilizaciones, pero en este caso, nos topamos con un peculiar panteón formado por una única divinidad, que, además, tiene una única feligresa.

Frankie Moxon es una chica de 17 años que estudia en un instituto de Secundaria, comparte sus secretos con su mejor amiga, Kay,... Frankie es la que mejor juega a las canicas, siempre gana al escondite, toda la suerte del mundo está en sus manos, saca buenas notas…

Todo parece irle maravillosamente bien, excepto con los chicos. Frankie nunca tuvo una relación que durase más de 20 segundos, porque Frankie realmente tiene algo especial: su propio dios particular que se ha inventado ella misma, y que le hace caso solamente a ella, un dios que colma sus más pequeños caprichos y también, un dios celoso, que no soporta ver cómo su única creyente flirtea con los chicos.

Jeriven es un dios joven que encuentra su propósito en sobreproteger a su única feligresa, lo que incluye espantar a todos los chicos que pretendan cortejar a su acólita. A pesar de que Kay jamás ha visto a Jeriven, no duda de Frankie. Pero todo se complica cuando Dean Baxter, amigo de la infancia que volvió de entre los muertos, regresa a la ciudad.

El guionista Mike Carey actualmente es muy conocido a través la teleserie de Netflix basada en la serie de cómics Lucifer, creada por Neil Gaiman y desarrollada por Carey para la Línea Vértigo de DC Cómics. Carey es también el aclamado guionista de memorables etapas de los cómics de X-Men y Hellblazer y creador de The Unwritten. En un registro totalmente distinto, presenta esta comedia romántica juvenil con dibujos de Sonny Liew, autor asiático, cercano al manga pero con un ligero toque al estilo de Sam Keith.

Creo en Frankie (2004) no es de sus obras más famosas, pero puede verse la creatividad que tiempo después veríamos mucho más desarrollada. La serie se publicó en USA en cuatro revistas, formato de bolsillo y blanco y negro, al estilo de edición del manga, aunque en España se optara por un tomo único a color y a mayor tamaño.

Sonny Liew (Seremban, 1974) es un historietista malayo que reside en Singapur. Su obra más conocida es El arte de Charlie Chan Hock Chye, ganadora del Premio Nacional de Literatura de Singapur en 2016 y de tres premios Eisner en 2017. Tiene un estilo muy influido por el manga, que combina aquí con un estilo a lo cartoon, en homenaje a Charles M. Schulz (Carlitos y Snoopy) cuando se trata de contar la infancia de los personajes en pequeños flashbacks que son una maravilla. Liew tuvo otra colaboración con Carey años después, titulada Regifters.

Marc Hempel (Chicago, 1957) es un historietista que suele hacer equipo con Neil Gaiman, Mike Carey y Sonny Liew en la Línea Vértigo de DC Cómics.

Mike Carey es ya un viejo conocido para quienes se hayan acercado al sello Vértigo en algún momento. Es famoso por su etapa en Hellblazer, además de por haberse hecho cargo del guion de todos los capítulos de Lucifer. El guionista cuenta en Creo en Frankie una historia accesible para todos los públicos, que sería la lectura perfecta para cualquier adolescente.

Mike Carey (Liverpool, 1959), tras foguearse en las editoriales independientes, comenzó a colaborar en 2000 AD, llamando la atención de los responsables de la Línea Vértigo, que dieron luz verde a la serie regular Lucifer, a cuyo éxito siguieron proyectos como Las Furias, God Save the Queen, Creo en Frankie, Faker y Neverwhere. Una vez que finaliza su celebrada estancia en Hellblazer y en la truncada Crossing Midnight, da forma a otro gran éxito de la Línea Vértigo de DC Cómics: The Unwritten.

En los últimos años, colabora con otras editoriales, destacando el trabajo realizado en la franquicia X-Men y su aportación a la Línea Ultimate de Marvel Comics. De forma paralela a su carrera de guionista de cómics, ha desarrollado su faceta de novelista, publicando la serie protagonizada por el exorcista Félix Castor y otros lanzamientos más recientes como The Steel Seraglio -escrita junto a su esposa Linda y su hija Louise- y The Girl With All The Gifts.


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