La revista U, el hijo de Urich, heredera (como su nombre indica) del fancine Urich consiguió que me esforzase en encontrar todos los números posibles (me falta el número 0) y que disfrutase con su lectura y de su información. Acabaron siendo, para mi disfrute, unos tomos preciosos y fascinantes. Coincidió en el tiempo y en el espacio con una especie de apogeo personal. Me encantan.


























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