jueves, 18 de junio de 2020

Un auténtico Universo

Un oscuro misterio unirá a los mayores héroes de La Casa de las Ideas, dando comienzo una de las más esperadas sagas del momento

JOSÉ LUIS VIDAL
10 Junio, 2020

En su novela El misterio del cuarto amarillo, Gaston Leroux enfrentó a su protagonista, el detective Joseph Rouletabille, al mayor de los retos para un sabueso de su nivel. Un cadáver fue hallado dentro de una estancia totalmente infranqueable, con la puerta y ventanas cerradas por dentro…


¡Alerta!
Guion: VV.AA.
Dibujo: VV.AA.
Rústica
96 págs.
8,00 euros
Panini Cómics

El punto de partida de este one shot retoma la misma estructura, trayendo de vuelta al Saqueador Enmascarado, el misterioso personaje que conocimos en los dos especiales Marvel#1000 y 1001.

Y será justo desde esta habitación, donde yace el cuerpo sin vida, posiblemente estrangulado, de un hombre, donde comenzará un veloz recorrido a través de los más famosos personajes y emplazamientos del Universo Marvel, para ver cuál de ellos consigue averiguar y sacar a la luz el porqué de este crimen y, sobre todo, cómo y quién lo cometió.

Y aunque el Saqueador recurre en un primer momento a Daredevil y Elektra como posibles 'detectives', la imaginaria pelota pasa, con toda la lógica del mundo, a las manos de la mejor investigadora. Se trata, claro está, de Jessica Jones, que, con la perspicacia que la caracteriza, encontrará una pista, un indicio, que la lleva a encontrarse con otro personaje, la Capitana Marvel, que abrirá la siguiente puerta de esta curiosa investigación, ya que ella misma será la siguiente encargada de continuarla, encontrándose con, nada más y nada menos, que Los Vengadores…

El viaje a lo largo y ancho del vasto Universo Marvel nos va a llevar a ver qué están haciendo en esos momentos infinidad de personajes, definiendo sus nuevos status, preparándolo todo para lo que se avecina, una oscura nube que se va a posar sobre todos y cada uno de estos personajes, que aún no saben que este crimen es tan solo una pequeña pieza lo que está por acaecer…

Maravilla Azul, Night Thrasher, James Woo, Nova, Los Agentes de Atlas, Los Campeones, Bruce Banner, El Motorista Fantasma, Veneno, Spiderman en sus dos actuales encarnaciones: Peter Parker y Miles Morales, Hulkling, Mr. Siniestro, Los 4 Fantásticos, el nuevo Iron Man…

Todos y cada uno de ellos y ellas van a ser importantes a la hora de llegar a la increíble solución del asesinato y, una vez, logrado, ya nada va a ser igual.

Este número especial no solo está protagonizado por un reparto coral, sino que sus autores también son legión, tanto los guionistas: Al Ewing, Chip Zdarsky, Kelly Thompson, Jason Aaron, Mathew Rosenberg, Greg Pak, Ed Brisson, Donny Cates, Saladin Ahmed, Tini Howard, Jonathan Hickman, Dan Slott, así como los dibujos de los mejores artistas que trabajan ahora en cada colección de la editorial: Humberto Ramos, Jorge Fornés, Carmen Carnero, Andrea Sorrentino, R.B.Silva, Annie Wu, Kim Jacinto, Joe Benner, Aaron Kuder, Ryan Stegman, Javier Garrón, Jim Cheung, Luciano Vecchio, Francesco Manna y Carlos Pacheco completan una nómina de talentos que dan lo mejor de su arte para ofrecernos una historia, un prólogo para una de las grandes sagas del futuro próximo, cuyo título es Imperio.


Malaga Hoy


miércoles, 17 de junio de 2020

El Principe de Egipto: El Banquete

THE PRINCE OF EGYPT. A New Vision in Animation. Charles Solomon








Publicado en 1998 por Harry N. Abrams, Incorporated, New York
Dreamworks Pictures

lunes, 15 de junio de 2020

VIDA MOSTRENCA: La semilla del tamarismo

EL PAÍS DE LAS TENTACIONES
VIERNES 19 DE ENERO DE 2001

Texto: Jordi Costa Ilustración: Darío Adanti

EI tamarismo es la última mutación vírica del añejo síndrome señorita de Trévelez. Recordemos dos notables aproximaciones cinematográficas al tema: 1) Calle mayor, de Juan Antonio Bardem, donde unos jóvenes burgueses de provincias deciden jugar con los sentimientos de una triste solterona; 2) En compañía de hombres, de Neil Labute, donde dos yuppies amorales se apuestan la seducción de una secretaria sordomuda. Según lo aprendido en este programa doble se podrían extraer un par de conclusiones: a) que la esencia del universo femenino es la ilusión; b) que el motor del universo masculino es la inflamación y posterior aniquilación de esa ilusión.

Támara es esa cantante cargada de ilusión que la comunidad gay local acaba de elevar automáticamente a mito de la modernidad. La comunidad gay es algo así como el universo masculino elevado al cuadrado: o sea, un universo masculino incluso con más ganas de inflamar y aniquilar ilusiones ajenas. Conclusión: Támara es, ahora mismo, una damisela en serio peligro.

2 Existen precedentes más o menos ilustres del Tamarismo: recordemos a John Waters entrevistando a Pia Zadora, con el más envenenado cariño del mundo, en las páginas de su libro Majareta (Anagrama). El " piropo" que abre el legendario encuentro -"Eres mi actriz de cine cutre favorita"- da la exacta medida del sofisticado sadismo con que el "pope del trash" estaba dispuesto a tratar las aspiraciones artísticas de la estrella. Existe, no obstante, una sensible diferencia con respecto al tamarismo: al escoger a una diva de serie Z para elevarla a los altares del gusto lateral, Waters le extendía, también, el permiso de residencia a perpetuidad en su universo imaginario. Su juego, aun así perverso, no era excluyente: Pia Zadora acabó convertida en estimulante presencia secundaria del universo Waters. Para entenderlo todo quizá haya que recurrir a otros títulos en la filmografía del maestro: la casi autobiográfica Pecker. El protagonista es un joven fotógrafo que se dedica a capturar instantáneas de lo más pintoresco, grotesco o aberrante de su Baltimore natal... hasta que su arte es descubierto por la intelectualidad neoyorquina y se convierte en el fenómeno de moda. Waters nos advierte: toda sacralización imprudente supone la autodestrucción del artista. Por eso, Pecker abandona el dulce limbo aséptico de las galerías neoyorquinas para volver a su bullicioso Baltimore, primordial nutriente de su vena artística. No resultaría descabellado ver ahí ecos de la relación entre el propio Waters y los cantos de sirena de Hollywood. Waters también corrió el peligro de ser tamarizado: de verse convertido en el niño malo -inocuo, neutralizado- de la gran industria. Por eso, como Pecker, ha escapado y ha regresado al origen: Cecil B. Demente, una película tan áspera, combativa y radical como sus primeros trabajos, un puñetazo a su recién adquirida corrección gramatical.

Támara es nuestra Pía Zadora pobre. Por desgracia no ha caído en manos de John Waters, sino de un colectivo en pleno ataque frívolo que ha querido forjar un icono con fecha de caducidad inminente. La Támara interesante era la extraterrestre rodeada de freaks que conocimos este verano: en aquellos momentos, Irwin Chusid podría haberla incluido en su estudio Songs in the Key of Z-del que les hablaré pronto-. La Támara devenida icono gay, musa de la modernidad, acuñadora de warholianas declaraciones de principios -"soy adicta a la laca"- está condenada a ser una mera atracción de temporada.

3 Existe una forma de evitar que Támara, cual Patty Hearst, se transforme en una terrorista homófoba dispuesta a devastar Chueca con bombas-laca para paliar su depresión poséxito. Se requiere que todo varón heterosexual saque a flote sus adormecidos ideales caballerescos para salvar a esta dama en peligro. Hay que convertirse, inevitablemente, en fan incondicional de Támara: comprar todos sus discos, acudir a todas sus actuaciones, siempre... Para que esa ilusión frágil no sea aniquilada con crueldad rosa. De momento, un servidor se ha comprado dos copias del maxi y puede asegurar que, tras repetidas escuchas, el No cambié tiene su punto.





COSECHA CMYK Un documental de José Luis Ágreda (y 4)







Algunos cambios de estos últimos 25 años por Maitena



Especial El Pais (de nuestras vidas) 1976-2001


Especial 15 años de El Mundo (1989-2004)


viernes, 12 de junio de 2020

El Principe de Egipto: Reprimenda de Seti


THE PRINCE OF EGYPT. A New Vision in Animation. Charles Solomon










Publicado en 1998 por Harry N. Abrams, Incorporated, New York
Dreamworks Pictures


LOS SUEÑOS ANIMADOS DE SPIELBERG


EL PASTEL DE LAS PELÍCULAS DE DIBUJOS ES JUGOSO Y EL REY MIDAS DE HOLLYWOOD QUIERE SU PORCIÓN. SU PRODUCTORA ATACA CON 'EL PRÍNCIPE DE EGIPTO'.

TEXTO: JOSEBA ELOLA


Muñequitos de La guerra de las galaxias trepando por el lomo de la pantalla del ordenador, bichos de peluche adheridos a los teclados, monstruitos colgados de las paredes. El recorrido por las oficinas de Spielberg (y compañía) en Hollywood es un auténtico espectáculo. Dreamworks es un pequeño país para niños grandes. Los dibujantes, tan aplicados y tan bohemios, manejan lápices con facilidad pasmosa y edifican sobre sus ordenadores santuarios que rinden culto a goonies, tortugas Ninja y bichejos varios. Unos 750 artistas trabajan aquí, en las afueras de Los Ángeles. De ellos, 400 han dedicado tres años y medio de su vida a El príncipe de Egipto: 400 tipos dibujando durante más de 1.200 días, de ocho de la mañana a siete y media de la tarde, y parando media hora para comer un sandwich de pavo sentados a su mesa de trabajo. Resultado: medio millón de dibujitos. Este es el ritmo de trabajo en las productoras punteras de Hollywood y ésta es una de ellas. Aquí, la gente no acierta a comprender cómo es posible que los españoles tengan un mes de vacaciones: el que allí puede tomarse 10 días seguidos se pasa los 10 días dando botes.

Spielberg siempre tuvo un sueño: ser un nuevo Walt Disney. Su equipo de contables, otro distinto, aunque paralelo: los ingresos de caja de Mickey Mouse y sus amigos. Una película como El rey león generó más de 140.000 millones de pesetas de beneficios. Y en los últimos ocho años, el 85% de la tarta de los dibujos animados la deglutió la factoría Disney, un imperio al que en este final de siglo no paran de crecerle los enanos: Fox, Warner, Paramount, las independientes... Todos quieren merendar.

La expectación ante El príncipe de Egipto es grande. Todo el mundo quiere ver de qué son capaces los tres hombres que hace casi cuatro años formaron el llamado dream team de Hollywood. Porque Spielberg no se asocia con cualquiera: por un lado, David Geffen, ex directivo discográfico que lanzó al éxito mundial al grupo de rock Nirvana y cuya fortuna persona] se acerca a los 130.000 millones de pesetas; por otro, el hombre que ha estado al mando del proyecto de El príncipe de Egipto, David Kratzenberg, ex número dos de Disney y artífice del resurgir de la casa de Mickey Mouse. Él fue el cerebro creativo que sacó adelante la producción de El rey león.

Sentado a una mesa del hotel Four Roses de Los Ángeles, Kratzenberg, de 47 años, explica el riesgo que conlleva la apuesta de Dreamworks —la fábrica de sueños o el sueño funciona, según cómo se quiera traducir—: "Hace 67 años, Disney inventó la técnica del dibujo animado, la aplicó a los cuentos para niños y lo que era una técnica se convirtió en un género. Pero nuestra idea es tomarla para contar otro tipo de historias". En otras palabras: hacer películas de dibujos animados para público adulto. "Hay quien pensará que esto no va a funcionar, que El príncipe de Egipto, por tener temática religiosa, no interesará, pero yo estoy convencido que hay un enorme mercado para las películas de dibujos animados para adultos", cuenta este hombre con reputación de ser uno de los mejores administradores de recursos de Hollywood.

El socio de Spielberg responde al prototipo de líder norteamericano: carismático, excelente comunicador, bebedor de coca-cola light, rápido y con una indudable capacidad para hacer que algo absolutamente vulgar suene a auténtica confesión o verdad inquebrantable. En Hollywood ni siquiera los altos ejecutivos del cine como él llevan traje, ni corbata. Es más, las oficinas de Dreamworks se parecen más a una casa familiar de campo que a cualquier otra cosa: los ordenadores se aposentan en mesas de madera primaria, estilo colonial español.




 Arriba, algunas imágenes de El príncipe de Egipto. A la izquierda, de arriba abajo, el inicio del proceso de elaboración de una película de dibujos animados: creación de personajes (el animador mallorquín Marcos Mateu dibuja a Moisés); pruebas de decorados y colores (el director artístico, Richie Chávez, buscando el look de la película), y storyboard (la película, en viñetas), instrumento que permite dar comienzo al doblaje. Después, los animadores se inspiran en la voz otorgada a cada personaje para crear sus movimientos y personalidad.


Lo que no se observa en esta empresa, ni por asomo, es sombra alguna de lo que se conoce como malditismo artístico. En la planta baja, un cuadro mide las emociones a las que se verá sometido el espectador que vea la película. Las gráficas ilustran, con una gama de colores, los cambios emocionales secuencia a secuencia, indicadores de color rojo son síntoma inequívoco de que se avecina el lagrimón. O la piel de gallina.

"Aquí no tienes la sensación de que estás trabajando para el merebandising, sientes que estás trabajando en una obra de arte", cuenta Richie Chávez, director artístico de la película.
Basada en la Biblia, El príncipe de Egipto cuenta la historia de Moisés y Ramses, dos hombres que creen ser hermanos hasta que se desvela la mentira: uno ha nacido príncipe; el otro, esclavo. Con todo un despliegue de efectos especiales, la película recurre en su versión norteamericana a un plantel de primeras figuras del cine para dar voz a los dibujos: Val Kilmer (Moisés), Ralph Fiennes (Ramses), Míchelle Pffeifer (Zeporah), Sandra Bullock (Miriam) y Jeff Goldblum (Aarón). Y resulta curioso comprobar que los actores son la fuente de inspiración de los dibujantes —en una película influida por el look Lawrence de Arabia, el ilustrador francés Gustave Doré y las pinturas de Monet—. Porque el proceso de las películas de dibujos animados es inverso al de las demás. El doblaje se hace al principio, no al final. Con un simple storyboard (la película en viñetas), los actores doblan cada escena. Y a partir de ese momento se da animación a los personajes, se diseña su personalidad, cómo se mueven, cómo comen.

Manuel Almela es uno de los animadores del personaje de Zephora, la chica a la que pone voz Michelle Pffeifer. Este madrileño de 32 años, alto, desgarbado, moreno, con pendiente y perilla, abandonó Madrid hace cinco años con un portafolios bajo el brazo. Estaba cansado de trabajar en series de dibujos para televisión: "Puede haber cerca de 30 dibujantes dando vida a un único personaje", cuenta, "y es difícil controlar que no te cambie la cara de una escena a otra, que el público no vea que han intervenido manos distintas". En una escena que apenas dura unos segundos (suele haber 24 dibujos por segundo; 90 minutos de película), hay cerca de 200 dibujos hechos a mano por el animador.

La verdad es que las escasas imágenes que hasta la fecha se han podido ver de esta película esconden auténticas virguerías. Una de las novedades que se incorporan en El príncipe de Egipto es que los personajes están dotados de inteligencia artificial: en una escena en la que salen cerca de 300 esclavos, los dibujitos saben por dónde se tienen que mover, saben sortear obstáculos. Vamos, que los dibujos de la pantalla piensan. O mejor dicho, están programados para que el ordenador piense por ellos. En este proceso de creación de cosas imposibles trabaja otro español, David Navarro. Se dedica a crear efectos especiales. ¿Quién iba a decirle hace apenas ocho años, cuando se apuntó a aquel cursillo de dibujos animados del Inem, que iba a acabar en uno de los centros neurálgicos de la animación en el mundo? Pues aquí está, a sus 28 años, con ese rebelde pelo largo y esas gafas de John Lennon, creando los efectos de una tormenta.

Navarro forma parte del batallón de europeos aterrizado en Los Angeles de la mano de Spielberg. Un 40% de los que trabajan hoy en Dreamworks proviene de Amblimation, el estudio de animación europeo que el creador de Indiana Jones montó en Londres y que trasplantó hace cuatro años a Hollywood. De ahí viene ese aire cosmopolita que se respira: los 1.500 trabajadores de esta empresa proceden de 35 países países distintos.

De las 380 personas que han trabajado para El príncipe de Egipto, 100 son europeas. Uno de los tres directores, el que parece llevar las riendas, Simón Wells, es inglés. Y entre los dibujantes y artistas hay todo tipo de nacionalidades.

Zhaoping Wei es autor de algunos de los 11.500 cuadros que sirven de decorado. Llegó hace 10 años, procedente de China, con una beca para hacer un master. Fue profesor de pintura en la universidad, y desde hace dos años trabaja para Dreamworks. "Estar aquí es un lujo para cualquier pintor".
Un equipo de 85 personas ha trabajado en la confección de los efectos de El príncipe de Egipto: "Esta película tiene cuatro veces más efectos que cualquiera de las que la han precedido, como El rey león o La bella y la bestia", comenta Don Paul, jefe del departamento de efectos especiales. Han sido necesarios 14 meses para completar una de las secuencias estrella, esa en la que el mar Rojo se abre: 14 meses para cuatro minutos. Pero a pesar de lo que pueda parecer, el proceso de una película como esta es mucho más artesanal de lo que se pudiera pensar. La mitad de los efectos especiales están dibujados a mano. La otra mitad, por ordenador. ¿Número total de lápices utilizados en El príncipe de Egipto*: 51.000. ¿Número de ordenadores usados?: en torno a 1.000. "Los dibujantes nunca van a desaparecer", asegura Don Paul, "la tecnología digital expande el trabajo del animador, pero no puede prescindir de él".

La batalla no ha hecho más que empezar. El rosario de películas de dibujos animados que se avecina es tremendo. Disney ataca con Mulan. Dreamworks responde con El príncipe de Egipto —una película cuyo presupuesto es uno de los secretos mejor guardados y que se estrena el próximo 18 de diciembre—. Fox y Warner esperan con el mazo. Y Disney tiene más en la recámara. Será una batalla animada.

 A la izquierda, de arriba abajo, los tres directores de la película El príncipe de Egipto durante el doblaje (Steve Hickner, en primer plano con gafas; Brenda Chapman, primera mujer que dirige un largometraje animado, y Simón Wells, de pie) junto a uno de los tres socios de Dreamworks, Jeffrey Kratzenberg; supervisión de decorados a cargo de los directores artísticos, y abajo, Kristof Serrand, jefe del equipo encargado de los personajes Seti y el viejo Moisés: él coordina a los 30 dibujantes que puede haber detrás de cada personaje.



 Arriba, Jeffrey Kratzenberg, uno de los dos socios de Spielberg y auténtico cerebro de toda la sección de dibujos animados de Dreamworks: asegura que hasta dentro de uno o dos años (los estudios se pusieron en funcionamiento hace cuatro) no se empezará a hacer negocio. A la izquierda, proceso de creación de efectos especiales por ordenador; labor de supervisión de los dibujos a cargo de uno de los directores, Simón Wells. y grabación de la banda sonora de la película.

 Arriba, cuatro de los cinco españoles que trabajan en Dreamworks: de izquierda a derecha, Manuel Almela, animador de¡ personaje de Zeporah (que también aparece bajo estas líneas); David Navarro, de efectos especiales; Pedro Ramos, animador del joven Moisés, y Marcos Mateu, que comenzó dibujando el cómic Creepy y ahora trabaja en la composición de personajes: "Es un placer estar con Spielberg, resulta un hombre afable y abierto que sabe escuchar las ideas de los demás", dice.


Tinta y pincel

Siempre he pensado en el trabajo de los demás. He visto como describían sus esfuerzos, y explicaban una y otra vez como realizarlos.
Hasta hace muy poco mis pinceles morían de viejos y ahora por el uso excesivo. Tintas duras y espesas como la tinta india obligan a limpiar una y otra vez los pinceles. La mancha negra y enorme resaltando sobre el blanco.
He tardado demasiados años, y también soy demasiado perezoso. Pero como tampoco tengo plazo de entrega, no me afecta demasiado.

Fotografía, Mignola y la bande dessinée. 







Viñetas para un desconfinamiento lento

INVENTARIO DE NOVEDADES | CÓMIC

'Cheminova', quinta y última entrega de la saga 'Orlando y el juego', de Luis Durán, es una de las grandes novedades del mes en la sección junto a recuperaciones de clásicos como el teniente Blueberry

ÁLVARO PONS
11 JUN 2020


Portada del nuevo 'teniente Blueberry'.

Para decepción de muchos, el confinamiento no se vio acompañado de las apocalípticas predicciones que auguraban las ficciones del género, sino por escenarios domésticos e íntimos que nos dejan ante la desescalada en pijama y con síndrome de la cabaña. Después de haber aprendido los placeres de la ralentización de la vida, y de volver a apreciar el disfrute de la lectura, los tebeos intentarán lograr el difícil equilibro entre aportar una luz de apoyo ante la todavía confusa realidad hacia la “nueva normalidad” y lidiar con un complejo panorama editorial que arrastra tanto la reorganización de la programación de las novedades como el impacto de la pérdida de citas fundamentales para el noveno arte como el Salón del Cómic de Barcelona.


Sin duda, una de las grandes novedades que nos aguardan este mes es Cheminova (Diábolo Cómics), quinta y última entrega de la hercúlea saga de Orlando y el juego, en la que el dibujante Luis Durán (Oñate, 1967) se asoma a los abismos de la nostalgia para encontrar infinitos puentes entre la cultura popular y la construcción de nuestra personalidad. El relato imaginado como cimiento de nuestra memoria, la realidad como base de las fantasías... Para Durán, la propia esencia de la humanidad está ligada a su capacidad para soñar, creando una sólida unidad indivisible, sin fisuras. Los cinco volúmenes de esta obra pueden ser leídos como un juego referencial nostálgico, pero son sobre todo una monumental enciclopedia de la creación de la identidad del ser humano a través de sus historias.




Hace quince años que el teniente Blueberry no llegaba a las librerías. La muerte de Moebius parecía cerrar definitivamente la trayectoria de este famoso personaje del cómic europeo, relegada tan solo a las entregas que Corteggiani y Blanc-Dumont seguían realizando sobre su juventud, pero este clásico del western se resistía a morir y vuelve de la mano de dos de los grandes referentes de la Nouvelle BD, un movimiento de renovación del cómic galo que precisamente tenía en la relectura de los géneros uno de sus puntales. Joann Sfar (Niza, 1971) y Christophe Blain (Gennevilliers, 1970) crean con Rencor Apache (Norma Editorial) un nuevo escenario que evita continuar donde lo dejó Giraud para mirar tanto en fondo y forma a Jijé, la gran inspiración de la serie en sus orígenes, siguiendo el canon del western sin renunciar a su evolución.

Edgar Allan Poe ha sido, posiblemente, uno de los escritores más adaptados al cómic, con recordadas historietas firmadas por Reed Crandall, Gene Colan, Bernie Wrightson, Martín Salvador, José Ortiz o, sobre todo, Richard Corben. Sin embargo, y pese a la excelencia de muchas de estas incursiones en el universo de Poe, pocas pueden igualarse a la contundente fuerza de las adaptaciones de Albert Breccia (Montevideo, 1919-Buenos Aires, 1993). Experimentando con el ritmo de la narración, con el uso impactante del blanco y negro, el maestro uruguayo consiguió trasladar al lector una desasosegante atmósfera que deja sin respiración. El corazón delator y otras historias de E. A. Poe (Astiberri) recopila las cinco incursiones de Breccia en la iconografía de Poe, componiendo cinco obras maestras del relato corto en cómic.

Que el cómic es una de las fuentes más fidedignas para el estudio de la historia se puede comprobar ya en las bellas planchas dominicales de Hoogan’s Alley, auténticos frescos de la vida cotidiana de los barrios bajos urbanos americanos. Más de un siglo después, los tebeos siguen respondiendo con puntualidad a esa función que recrea la actualidad circundante, usando la ficción como un escalpelo que disecciona la realidad. Las doradas y ampulosas tapas de Primavera para Madrid (Autsaider) nos llevan a escenarios que nos recuerdan a nuestra historia reciente, en los que Magius (Murcia, 1981) compone un completo códice del chalaneo y la corruptela, del ansia de poder como forma de vida. Un perfecto ejemplo de cómo la vida imita a la ficción. ¿O era al revés?



La muerte de Andrea Pazienza (San Benedetto del Tronto, 1956-Montepulciano, 1988) con apenas 32 años convirtió a Pompeo (Fulgencio Pimentel) en un inesperado testamento vital de uno de los autores más importantes del cómic europeo de los años 70 y 80, un tsunami artístico que aterrizó en el noveno arte con una rabia creativa incontenible: sus obras se salían del marco del underground para reivindicar un género propio que solo la heroína pudo frenar en seco. En esta última obra, Pazienza compone un poema visceral en el que la droga se alza como protagonista único, en una profética elegía de la autodestrucción y la pasión por la vida, mostrando con una sinceridad aplastante esa dualidad a la que se enfrentaba el genio cada día.

Pocas obras quedarán mejor como memoria de los días de confinamiento pasados que El murciélago sale a por birras (Caramba Cómics). Cada día, el dibujante Álvaro Ortiz (Zaragoza, 1983) publicaba en sus redes esta parodia del famoso vigilante nocturno, un juego de improvisaciones en el que la única regla era romper la monotonía con la pirueta más alocada, pero que poco a poco fue marcando su propia personalidad en un divertidísimo juego referencial que sirve de irónica reflexión sobre la cultura popular moderna. El primer birracómic de la historia…¡todo un acontecimiento!

El anuncio de la adaptación al cómic del best-seller de Fernando Aramburu, Patria, parecía responder a la habitual maniobra de sobreexplotación comercial de los éxitos literarios, pero la elección de Toni Fejzula (Belgrado, 1980) a los lápices es una arriesgada apuesta por una aproximación diferente. Fejzula está curtido en el cómic americano y siempre ha desatacado por su gusto por la experimentación narrativa y los violentos contrastes cromáticos, que pueden aportar una nueva lectura a la conocida obra de Aramburu. Hay interés.




Ernie Pike (Norma Editorial), de H.G. Oesterheld (Buenos Aires, 1919-1977) y Hugo Pratt (Rimini, 1927-Pully, 1995), es una obra bien conocida para el lector español, pero que desgraciadamente nunca había podido leer el texto escrito por el magistral guionista argentino, escondido tras capas de traducciones y retraducciones. En esta nueva y cuidada edición integral se recupera la versión original de uno de los grandes referentes del antibelicismo en el noveno arte, una durísima reflexión sobre la guerra como cruel espectáculo de las miserias humanas en la que las verdaderas heroicidades quedan siempre anónimas.

Es una gran noticia que por fin se edite en España una obra de Aidan Koch (Seattle, 1988), una de las autoras más importantes del movimiento de la poesía gráfica. La espiral (Aia Editores/Ediciones Valientes) es una lectura pausada y de contemplación, que obliga a detenerse en cada trazo, en cada palabra, deleitándose en esos ritmos visuales íntimos que genera la composición de la página, en unos diálogos que aíslan al lector del mundo, acogiéndolo dentro de los límites de una viñeta donde las realidades se diluyen para encontrar una sugerente e inspiradora paz lectora.

Es curioso comprobar hasta qué punto el cómic y la música siempre han encontrado espacios de coincidencia, que ven más allá de las diferencias de los sentidos a las que van dirigidas para encontrar similitudes en las reacciones que provocan en quien disfruta de estas artes. El cómic ha aprovechado siempre sus capacidades sinestésicas para introducir una música en sus páginas que es tan audible como legible, favoreciendo una simbiosis tan misteriosa como apasionante. Memoria de una guitarra (Panini Cómics), de Román López Cabrera (Murcia, 1988), surca ese camino a través de un guitarra que se erige en representante de los cantautores españoles que lucharon contra el franquismo, simbolizados en un poliédrico Pepe Soller en el que es posible reconocer y oír a Raimon, Paco Ibáñez, Serrat, Llach o tantos otros y otras referentes de la lucha por la libertad.


El Pais

Un oregoniano en Valencia

EL PAÍS DE LAS TENTACIONES
VIERNES 12 DE ENERO DE 2001



A los habitantes de Portland (Oregón) no les hacen falta drogas para contemplar una realidad agradablemente distorsionada: se dice que en sus playas puede contemplarse, a la hora del crepúsculo, el mítico rayo verde que ya estimulara las fantasías de Julio Veme y Eric Rohmer, y que, debido a la ocasional presencia de fitoplancton luminoso entre los granos de arena, caminar por la orilla puede reportar al paseante la sorpresa de haber dejado tras de sí huellas fosforescentes. También se cuenta que, al peinar las dunas, el viento produce un sonido parecido al chillido de un roedor. La climatología excéntrica de Oregón genera pequeños tornados que absorben porciones de población marina y acaban provocando surreales lluvias de peces.

Dicho esto, cualquiera podría pensar que nacer en Oregón y convertirse, al instante, en una suerte de iluminado new age es casi inevitable. Ese "casi" revela, no obstante, que hay excepciones. Capar de transpirar toda esa posible cursilería del paisaje oregoniano para quedarse sólo con su fuerza alucinatoria, Bill Plympton es una de esas excepciones: el único animador de la era infográfica que sigue haciéndolo todo a mano. Y, casi siempre, a lápiz. Y a solas. Émulo de los artesanos medievales, viaja de festival en festival con su hatillo de películas y, al acabar las proyecciones, vende dibujos originales y modestas piezas de mercadotecnia -libros y camisetas- para empezar a financiar sus próximos proyectos. Mutant Aliens, su último largometraje animado, ha conocido una inusual fuente de financiación: la publicación de su storyboard en formato novela gráfica de lectura apasionante.

Se dice que Oregón también tiene su propia Área 51: en un sinuoso tramo de la autopista 18 se oculta, dicen, una secreta base gubernamental donde se desarrollan experimentos. He ahí una explicación conspiratoria para el elevado índice de accidentes de la zona. Quizá esa leyenda local, unida a la surrealidad paisajística, sea la principal fuente de inspiración de Mutant Aliens: una aventura frenética en la que un astronauta traicionado por los burócratas de la carrera espacial crea, a través del sexo contra natura, a un Ejército de mutantes para vengarse. Si Plympton ha sido fiel a su storyboard, el filme combinará candoroso Idealismo con sexo pirotécnico y ultraviolencia desternillante. En algunos aspectos, Mutant Aliens podría considerarse el Porky in Wackyland particular de Bill Plympton: su flirteo con el absurdo puro. Por otro lado, es una repetición de la jugada de I married a strange person, pero con el ritmo acelerado. Oficialmente, el filme tendrá su estreno mundial en el Festival de Sundance a finales de enero, pero Plympton va a tener un gigantesco detalle con sus fans españoles. En el 2º Festival Internacional de Cine y Vídeo de Animación de Valencia (del 16 al 28 de enero), podrá verse un work in progress del filme como remate a la retropectiva de Plympton. Quizá no debería extrañarnos tanta generosidad: esa obra cocinada bajo el influjo del Área 51 oregoniana verá la luz en una tierra que no sólo ha generado su propio "expediente X" célebre -el avistamiento de ovnis en Manises por parte del comandante Lerdo de Tejada en 1979-, sino que cultiva ese humor pro¬caz que tan afín le resulta a Plympton. Sus animaciones sobre el caso Lewinsky no están lejos de lo que podríamos llamar el espíritu Visanteta de Favara. Probablemente, Plympton sea, en el fondo, más valenciano que oregoniano. Y quizá él ya lo sepa a estas alturas.

La última etapa clásica

Esta obra de Kurt Busiek y George Pérez supuso el regreso a la grandeza del supergrupo, en una etapa brillante y con arcos argumentales de peso

JAVIER FERNÁNDEZ
10 Junio, 2020

'Heroes Return. Los Vengadores, 1: Una vez Vengador...'. Kurt Busiek, George Pérez. Panini. 384 páginas. 39,95 euros.

Las etiquetas Heroes Reborn y Heroes Return denominan dos etapas consecutivas y contrapuestas de la Marvel de la década de 1990. La primera fue una jugada comercial que consistió en prestar, allá por 1996, algunos de los personajes estrella de la compañía a los estudios creativos (es un decir) de Jim Lee y Rob Liefeld, artistas de moda que habían logrado cifras de ventas escandalosas en Marvel, se habían emancipado y triunfaban en la recién fundada editorial Image. Así, Los 4 Fantásticos, Los Vengadores, Iron Man y el Capitán América experimentaron un cambio radical después del dudoso evento Onslaught. El resultado fue una de las etapas más olvidables (y mira que las ha habido penosas) en la historia de cada una de esas series, con momentos que son puro chiste. Por suerte, los resultados económicos no fueron los esperados, en el contexto de la crisis económica que asoló el sector, y las propiedades volvieron pronto a manos más capaces. A esta segunda estrategia se le llamó Heroes Return, y sí, fue un retorno (a la cordura).

Ahora vamos a eso, pero antes, aviso de que Panini ha recuperado (para completistas y masoquistas) el Heroes Reborn en cinco tomos recopilatorios, uno de Los 4 Fantásticos (con Lee, su colega Brandon Choi y un voluntarioso Scott Williams), Los Vengadores (o eso dice el título, a cargo de Jeph Loeb, Michel Ryan, Ian Churchill y Liefeld), Iron Man (a lo Transformer, de la mano de Scott Lobdell y Whilce Portaccio), Capitán América (hasta arriba de esteroides, de Loeb, un despistado James Robinson y Liefeld en su máxima expresión) y Heroes Reborn: El regreso (donde un puñado de artistas competentes ponen fin a esta pesadilla). Yo no los quiero ni regalados, pero entiendo que hay un público para todo.

Concluido el rescate de estas piezas estropeadas de la historia de Marvel, Panini ha empezado a documentar el Heroes Return, que ya tiene otro color. Los Thunderbolts de Kurt Busiek y Mark Bagley señalaron el camino a seguir, y el Capitán América y el Ka-Zar de Mark Waid (y compañía) se leen con agrado, aunque la joya de la corona son Los Vengadores de Busiek y un fenomenal George Pérez, uno de los dibujantes más asociados (si no el que más) a los Héroes Más Poderosos de la Tierra.

Busiek venía de enlazar dos obras maestras (Marvels y el comienzo de Astro City) y tebeos tan interesantes como los citados Thunderbolts o Las historias jamás contadas de Spiderman, y aquí firmó la última etapa clásica del supergrupo (luego vendría Bendis y cambiaría para siempre las reglas del juego). Pérez brilló como nunca al principio de esta larga temporada y, cuando se fue, sus sustitutos fueron el magnífico Alan Davis y un solvente Kieron Dwyer. Fue lo que se dice un regreso a la grandeza, con arcos argumentales de peso y proyectos paralelos tan aclamados como Siempre Vengadores (con un inmenso Carlos Pacheco) o el largo tiempo esperado crossover con la JLA. El primer tomo se titula Una vez Vengador..., trae los primeros 11 números, más el anual de 1998, y es una gozada.


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De viaje por el cosmos

JAVIER FERNÁNDEZ
10 Junio, 2020

'Marvel Omnibus. Estela Plateada de Dan Slott y Mike Allred'. Dan Slott, Mike Allred. Panini. 696 páginas. 45 euros.

De las cosas publicadas por Marvel en la última década, hay un puñado de títulos que se han ganado ya un sitio de honor en la historia de la editorial. Por ejemplo, estos cuatro: Daredevil, de Mark Waid (con artistas como Chris Samnee, Paolo Rivera y Marcos Martín); Ojo de Halcón, de Matt Fraction y David Aja; La Visión, de Tom King y Gabriel Hernández Walta; y Estela Plateada, de Dan Slott y Mike Allred. (No puedo dejar de señalar que en el listado anterior hay nada menos que tres artistas españoles.) Cada uno de ellos tiene un sabor distintivo, pero también un parentesco formal, fruto de la asimilación de las propuestas indies por parte del mainstream estadounidense. Y claro, si de esto es de lo que hablamos, el nombre de Allred brilla por encima de todos los demás, por las magníficas obras que nos ha ido dejando (especialmente Madman, pero también cosas como X-Force/X-Statix) y por la enorme influencia de su estilo. Desde comienzos de los noventa, Allred es un referente del cómic independiente norteamericano, y su estética conjuga con acierto mil referencias pop con el dinamismo de Jack Kirby, al servicio de un discurso existencialista, marca de la casa. En la superficie, sus cómics son desenfadados, elegantes, divertidos y tienen un acabado exquisito (en el que juega un papel crucial el coloreado de Laura Allred, su esposa), y esa superficie es la moda dominante en los últimos años, al otro lado del charco.

Cuando ya no tenían que demostrar nada a nadie, los Allred exhibieron una sorprendente ambición con la cabecera Madman Atomic Comics (2007-2009) y, desde entonces, se han embarcado en tebeos más comerciales, pero igualmente gozosos. Entre ellos, esta tierna, imaginativa, emotiva, divertidísima y deslumbrante versión de Estela Plateada que nos tuvo a todos con la boca abierta entre 2014 y 2017 y que rezuma, por los cuatro costados, la devoción de Slott por Doctor Who. Panini fue publicando la etapa en tomitos y ahora la ofrece completa en un imponente tomo integral, con póster de regalo incluido.


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Preparando el final

JAVIER FERNÁNDEZ
10 Junio, 2020

'Marvel Saga. El asombroso Spiderman, 43'. Dan Slott y otros. Panini. 168 págs. 19 euros.

El Veneno superior es el título de la quinta entrega del Spiderman Superior dentro de la colección Marvel Saga, y, con este, van ya 43 tomos recopilatorios de Spiderman, que se dice pronto. Slott está preparando el final de las aventuras de Otto Octavius como Hombre Araña, y aquí (asistido en la escritura por Christos Gage y con Humberto Ramos como dibujante estrella) lo enfrenta nada menos que con Veneno. Octavius le quita el simbiote a Flash Thompson y se dedica a liarla parda, como viene siendo habitual, para asombro de los Vengadores. Ah, pero Peter Parker (o su conciencia) todavía tiene mucho que decir. Otro tomo divertido que ratifica por qué la saga del Spiderman Superior es probablemente lo mejor que hizo Slott en su larga intervención con el personaje. Van compilados los números 22 a 26 de Superior Spider-Man y el Annual 1 (2014).


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Una etapa alucinante

JAVIER FERNÁNDEZ
10 Junio, 2020


'Marvel Saga. Los 4 Fantásticos de Jonathan Hickman, 4'. Jonathan Hickman, Steve Epkitson. Panini. 128 págs. 16 euros.

La alucinante etapa de Jonathan Hickman al frente de Los 4 Fantásticos entra en su segunda fase después del sacrificio de Johnny Storm en la Zona Negativa. El puesto de la Antorcha Humana es sorprendentemente ocupado por Spiderman y el foco pasa del cuarteto a la Fundación Futuro, un concepto crucial para los planes de Hickman, que sigue hilando argumentos con la paciencia de un relojero, en un auténtico tour de forcé que culminará en el monumental evento Secret Wars. La guerra de las cinco ciudades recopila los primeros cinco números de FF, la cabecera que, en 2011, sustituyó a la decana Fantastic Four. Como se ha dicho, los guiones son cosa de Hickman, y el apartado gráfico corre a cargo de Steve Epting y Barry Kitson.


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Encajando piezas

Las cosas han cambiado mucho para la pareja de protagonistas de la serie publicada por la editorial Astiberri, que verán como sus vidas han tomado caminos totalmente opuestos

JOSÉ LUIS VIDAL
10 Junio, 2020



En el principio fueron Jon y Suzie, dos extraños que se dieron cuenta que compartían algo más que una pesada e invisible mochila del pasado e inseguridades. Se vieron sorprendidos cuando, practicando sexo, al llegar al orgasmo el tiempo se paraba. Pero no en sentido metafórico, no. Realmente el tiempo se detenía y podían recorrer la ciudad, colarse en los lugares más exclusivos y hacer una y mil fechorías… Se convirtieron en Criminales del Sexo.

Más tarde aparecieron los personajes secundarios. Doc, el psiquiatra de Jon, un tipo que sabe escuchar mientras mira escenas de películas porno en su portátil, la mayoría protagonizadas por su ídolo de la infancia, Jazmín Santa Cocaína, una actriz que fue la número uno en su carrera y que, en la actualidad, es una seria profesora universitaria con la que comparte una relación.


Y, por supuesto, el peligro encarnado en un inusual trío. La Policía del Sexo, comandado por la expeditiva Carakegel, una auténtica agente de policía con una doble, o debería decir triple vida. Junto a ella un orondo conductor de autobús y el todopoderoso presidente de una multinacional, Kuber Badal, un tipo sin escrúpulos que solo ansía dinero y poder.

Como Jon y Suzie averiguarán a lo largo de la trama, ellos no son los únicos que poseen estas, llamémoslas, capacidades a la hora de practicar sexo. Con el tiempo llegarán a conocer a Alix y Dewey, con los que pretenden enfrentarse al trío de agentes de la ley sexual.

Pero este quinto volumen empieza mal, fatal, para los protagonistas, ya que como sabréis los que seguís la serie, en el volumen anterior, las mentiras de Jon hicieron que la pareja rompiera, por lo que ahora los encontramos viviendo sus nuevas vidas: Jon con una chica con la que mantiene una relación abierta, tal vez demasiado, y Suzie junto a lo que podíamos definir como un gilipollas ilustrado, un tipo insoportable que no comprende a su pareja que, por cierto, se ha visto obligada a regresar a la casa de su madre, con la que no tiene una relación para nada fluida debido a esa mochila del pasado que os comentaba al principio.

Y ahora que todas las piezas están sobre el tablero la cosa se pone aún más interesante si cabe: Seremos testigos del descubrimiento de un gran secreto que define a uno de los personajes; cómo algunos van a cambiar de bando; otros de marcharán de la vida de sus, hasta ahora parejas y, sobre todo, sabremos si el destino de Jon Y Suzie es pasar separados el resto de sus existencias…

Los agoreros de la ficción insisten una y otra vez con esa famosa frase, "Ya no hay nada nuevo bajo el sol…". Afortunadamente, cada cierto tiempo surge una propuesta como este Sex Criminals, donde sus autores, el guionista Matt Fraction, al que conoceréis por poseer una largo currículum en el género superheroico (X-Men, Invencible Iron Man, Thor…), y que sorprendió a propios y extraños con el argumento de esta original serie que publica la editorial Image en los Estados Unidos, país donde las mentes bien pensantes se escandalizan cuando vislumbran un pezón pero quedan totalmente impasibles ante cualquier forma de violencia (estos últimos días hemos sido testigos de más de un desgraciado ejemplo de esta conducta).

Fraction sabe mezclar sabiamente una trama que te engancha desde la primera viñeta, con una fuerte dosis de ironía, un humor que marca muchas de las situaciones, con la vida y el pasado de una serie de personajes que comparte muchos traumas del pasado, la mayoría de la infancia y, claro está, cantidades industriales de sexo, en todas sus formas y prácticas imaginables.

Y en el apartado gráfico, nos encontramos a otro tipo con muy buen humor, el canadiense Chip Zdarsky (también guionista en series Marvel como Howard The Duck, Spiderman o Daredevil), que le saca todo el partido a las páginas del cómic, demostrando las casi infinitas maneras de narrar que tiene el Noveno Arte.

Ambos han conseguido algo que pocos logran, y es que gracias a algunos temas que se tocan dentro de la trama, muchos de sus lectores se hayan podido interesar en querer saber más sobre ellos, llegando a producirse una interacción, dentro del correo de la colección, en la que, tanto Fraction como Zdarsky han convertido ese espacio en un interesante y, en ocasiones, divertidísimo, gabinete sexual.

El grand finale se acerca, ya se vislumbra en el horizonte de estas magníficas páginas, una de las mejores series que se publican en la actualidad, en la que tal vez os veáis reflejados en algunas de las situaciones que en ellas se narran, quién sabe. Os aseguro que no seríais los primeros…


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La reina de los dibujos animados

'Betty Boop' (1930), de Max Fleischer, tras triunfar en el cine con sus cortos de dibujos animados, saltó a tiras de prensa diarias y páginas dominicales entre los años 1934 y 1937


GERARDO MACÍAS
10 Junio, 2020

'Lo mejor de Betty Boop / Tiras dominicales 1934-1937'. Guion y dibujos: Max Fleischer. Ediciones Kraken, 2015.

Inspirada en estrellas como Mae West, Helen Kane, Clara Bow, Claudette Colbert, etc, la famosa Betty Boop es un personaje animado creado en los estudios de Max Fleischer. Apareció originalmente en la serie Talkartoons, producida por Fleischer Studios para Paramount Pictures. Betty Boop se hizo popular en 1930, cuando se estrenó en cines el corto de animación Dizzy Dishes, séptima entrega de la serie. Las ocho entregas siguientes están protagonizados por Betty. En 1932, Talkartoons se reemplazó por la serie Betty Boop, que continuó siete años en la gran pantalla.

Betty Boop fue originalmente una hembra de caniche antropomorfizado. Inmediatamente, se convirtió en la Betty humana, con labios en forma de corazón y cuerpo insinuante. Las orejas de caniche se convirtieron en pendientes de aro, la nariz de caniche pasó a ser de niña, y nació el prototipo de chica sexy e ingenua, con un punto de picardía.


Betty Boop tiene la cara grande y redonda con ojos grandes enmarcados en un peinado bob cut, o sea, de corte recto hasta la mandíbula, con flequillo, que se asocia al jazz y a las flappers, jovencitas en falda corta que no llevaban corsé.

De cuerpo pequeño, la característica física principal de Betty Boop es el pecho grande, pero su lucha contra el acoso sexual hizo que fuese icono feminista. Betty Boop es de los dibujos animados más populares por su erotismo. La chica siempre era acosada por pretendientes, y aunque en pantalla no pasaba nada, al espectador no se le escapaba lo que ocurría.

Otros personajes femeninos del momento exhiben como ropa interior pantalones de flores y son clones de sus contrapartidas masculinas, con cambios de vestuario, adición de pestañas y voz femenina. Betty Boop lleva vestido corto, tacón alto, liga y senos realzados con mucho escote al que los secundarios masculinos intentan echar un vistazo. Es de los primeros símbolos sexuales en la pantalla animada y también de la Gran Depresión y del jazz.

La mejor etapa de Betty Boop son sus primeros tres años. En verano de 1934, con el Código Hays para la censura, Betty Boop se convirtió en ama de casa boba y solterona de falda larga. Se redujo el papel de Betty a favor del reparto, lo que contribuyó al declive de la serie.

Cuando la era del jazz que representaba Betty fue reemplazada por la del swing, Fleischer intentó sin éxito desarrollar otro personaje. En Rhythm on the Reservation (1939), Betty conduce a través de una reserva india, y crea la Swinging Sioux Band. La serie terminó con Yip Yip Yippy (1939), donde no aparece Betty. Sus andanzas llegaron a más de cien cortos y su vida cinematográfica se acabó al comienzo de la 2ª Guerra Mundial. En Fleischer Studios, a Betty Boop la releva la serie Popeye el Marino, que surge precisamente de los cortos de la Boop.

La tira de prensa Betty Boop fue coordinada por Max Fleischer y realizada por miembros de su equipo como Bud Counihan y Hal Seeger. Fue distribuida en los periódicos por King Features Syndicate desde el 23 de julio de 1934 al 28 de noviembre de 1937. Tras la muerte de Max Fleischer, Betty Boop se relanzó en tiras de prensa y revistas de cómics al menos hasta 2016.

La actriz y cantante Helen Kane, famosa en los años 20 como estrella de teatro y películas para Paramount, estaba acabando su carrera cuando Paramount lanzó a Betty Boop. En 1932, Helen, no muy bien pagada comparándose con Fleischer, puso una demanda aduciendo que Betty la imitaba. El juez desestimó la demanda, ya que había docenas de artistas similares.

En 1955, los cortos saltaron de una productora a otra, debido a varias compras y fusiones hasta llegar otra vez a Paramount. Los cortos originales de Betty Boop se hicieron en blanco y negro. En los 60 se hicieron episodios en color específicamente para televisión. En 1969, Columbia Pictures compró los derechos.

Su carrera audiovisual se trató de relanzar en 1974. Sin mercado para dibujos animados en blanco y negro, fueron coloreados, lo que degradó la calidad, y no se pudieron vender a televisión.

En 1982, Sony Pictures se hizo cargo de la productora. En 1984, Betty volvió en un especial de televisión de CBS. Su última aparición fue en 1988, en ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, donde se enamora en vano del protagonista.


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