miércoles, 20 de julio de 2016

KEVIN HONG



Encuentro dos referencias acerca de este autor establecido en Nueva York, en la página de Cartoon Brew y en Lines and Colors, otro enorme autor, personal e incansable en este mundo globalizado. A preguntas sobre su autor de referencia, acaba estableciendo que no hay UN único autor que te guie, sino que vas aprendiendo y perfeccionando tu auténtico estilo, pero habla de Moebius como primera referencia. El tio está en un montón de sitios, cosas de las redes sociales. A saber:
Página web, Tumblr, Twitter, ARTstation, Behance, Devianart


















Entre el pincel y la fotografía por Gabriel Nardelli

 La protagonista de La señal (1899), de John William Godward, de visita en La Pedrera de Barcelona.

Uno de los integrantes del cuadro Los alegres barqueros (1846), de George Caleb Bingham, en el Brooklyn Bridge Park de Nueva York.

Una pintura, una fotografía y dos épocas distintas fusionadas en una imagen con la pasión de quien quiere ver más allá. La postura, la actitud, la vestimenta..., todo influye a la hora de integrar el arte del pasado en espacios públicos del presente. De Millais a Rousseau, de Londres a Nueva York, el artista Gabriel Nardelli propone un mundo lleno de contrastes.

 POR CARMEN GURÍ

DECÍA LEONARDO da vinci que el ojo recibe de la belleza pintada el mismo placer que de la belleza real. Así, como si se tratase de un espejismo, el artista brasileño Gabriel Nardelli integra con técnica y desenfado a los protagonistas de cuadros de diferentes épocas pictóricas en escenarios cotidianos. No son pinturas, no son fotografías, son collages. Las imágenes creadas por Nardelli en su trabajo The Canvas Project son composiciones digitales en las que la ingenuidad de los personajes de Rousseau pasea en calesa por las calles de Barcelona, las exóticas bailarinas de Ziesenis se convierten en inesperadas acróbatas de supermercado, o los encantadores niños de Millais hacen turismo por Londres. Descubrir qué lienzo esconde cada imagen o qué realidad se percibe en cada cuadro es parte del encanto de este proyecto. Un viaje a través de la imaginación del autor, que un día decidió volar entre pinceladas del pasado al presente con Photoshop como máquina del tiempo. -EPS


La mujer en En el reloj de sol (1890), de Henry John Yeend King, sobre una imagen del metro de Nueva York.

El personaje de Tarde de verano nórdico (1900), de Richard Bergh, fija su mirada en el Parque das Ruinas de Río de Janeiro.

La calesa del padre Junier (1908), de Henri Rousseau, en el paseo de Gracia de Barcelona.


La niña del lienzo Patitos (1889), de John Everett Millais, en los Kensington Gardens londinenses.



La bailarina Annette Kobler, retratada por Bartholomeus Ziesenis en 1812, en un pasillo del supermercado británico Asda.



La bañista (1879), del pintor francés William-Adolphe Bouguereau, trasladada a la medina de Marraquech.



La crucifixión con la Virgen y San Juan (sobre 1924-1925), del holandés Hendriok ter Brugghen, en la orilla del rio Támesis (Londres).

El Pais Semanal nº2.076 / 10.7.2016

sábado, 16 de julio de 2016

MARVEL KNIGHTS PANTERA NEGRA por Christopher Priest y Mark Texeira













Marvel Knights Pantera Negra guión: Christopher Priest dibujo: Mark Texeira Narración: Joe Quesada color: Brian Haberlin

Portadas del nº1 al 4 de la colección publicadas por Comics Forum, Editorial Planeta-DeAgostini, Barcelona de septiembre de 1.999 a diciembre de 1.999.

 Los lectores de tebeos de superhéroes somos un poco raros, la verdad. Y no me estoy refiriendo a que seamos unos friquis que llevamos camisetas de tipos que llevan la ropa interior por fuera y nos pasamos horas hablando sobre si Thor es más fuerte que la Cosa o Marvels mejor que Kingdom Come. Me refiero a que parece que siempre estemos esperando ese tebeo que nos enganche, que nos haga picar miserablemente y gastarnos el dinero que probablemente deberiamos ahorrar. Vaya, que en muchos casos nuestro sentido crítico suele quedar reducido al de una doceañera ante el nuevo disco de los Backstreet Boys. Hasta los fans más curtidos y exigentes tienen sus propias debilidades (un guionista, un dibujante, un personaje... ¿una editorial?). O sea, seamos sinceros. De todas las series que nos compramos al mes... ¿cuántas nos leemos con verdadero interés? ¿Cuántas amontonamos en su apartado correspondiente? Sin embargo, como lectores de superhéroes, pocas sensaciones se pueden igualar a encontrar un nuevo número 1 de una nueva serie. Lo compramos, lo hojeamos y estamos deseando que nos guste, sobre todas las cosas, queremos que nos guste. Ni que decir tiene que no siempre es así. Eso no es óbice, naturalmente, para que la vez siguiente no volvamos a picar. quizá no os lo creáis porque podéis pensar que no somos ecuánimes, que al fin y al cabo éste o es más que otro de tantos textos semipublicitarios, que nos están pagando para que os digamos esto, pero estamos convencidos de que Pantera Negra 1 colmará todas vuestras expectativas. Y alguna más.

Pantera Negra 1 no es una lectura fácil, estad avisados (ni tampoco, ay, para el traductor. Permitidnos que señalemos un par de cosas que quizá queden oscuras y la traducción no haya ayudado precisamente a aclarar: el primer capítulo se titula Cat Man Do, algo así como El Lío del Hombre Gato, pero juega fonéticamente con la ciudad de Katmandú. Al garete la traducción, La segunda es la referencia en página 15 a Eldredge Cleaver, que fuera importante miembro del grupo radical Panteras Negras. De ahí que el personaje diga que el alter ego de T'Challa es Eldredge Cleaver). En una primera lectura puede parecer lioso, disperso, que no lleva a ninguna parte; creednos, no es así. Un mínimo análisis dejará bastante claro que todos sus flashbacks, vueltas y revueltas, idas y venidas sirven perfectamente al propósito de la historia y van más allá de la estética. Christopher Priest, el guionista, ha cogido el pulso de T'Challa y su corte y lo ha hecho firmemente. A pesar de todo el caos que se desprende del aparentemente confuso relato de Everett K. Ross, Priest se las apaña para que el primer número no sólo queden perfectamente representados todos los personajes, desde rey africano a sus consortes pasando por el propio Ross, sino también los escenarios donde va a tener lugar la acción, el norteamericano y el wakandano y los motivos que empujan a los personajes. Así, tenemos un típico primer número de presentación hecho con originalidad. Si no es maestría narrativa, que venga Klaw y lo vea. Quizá sea mucho pedir apelar a la paciencia de los lectores aduciendo que en los próximos números la cosa quedará netamente clara en cuanto dispongamos de todas las partes del relato de Ross, pero con un final tan sobrecogedor y a la vez hilarante como el que tiene este número, ¿de verdad no estáis deseando saber qué pasará en el siguiente?

Como dice el propio Christopher Priest, el trabajo de Mark Texeira consiste en atraer la atención de nuevos lectores. Ciertamente, creemos que lo consigue (¿acaso no estás leyendo esto?). Con Texeira, T'Challa no sólo aparece majestuoso como corresponde a un rey, sino, además, absolutamente cool vestido de calle y muy amenazador vestido de Pantera. Mención especial merece el coloreado de Brian Haberlin que aporta la profundidad necesaria al oscurco casi siniestro, trabajo de Texeira.

Total, que tenemos un guión inteligente y perfectamente dosificado y unos dibujos impresionantes. A nosotros nos parece que Pantera Negra 1 cumple todos los requisitos para enganchar. Pero, bueno, no hace falta que nos creáis... juzgad vosotros mismos.

 gonzalo quesada








CRISTOPHER PRIEST es uno de los guionistas llamados "de culto", que a pesar de no contar con una serie de éxito entre el gran público, sí que cuenta, gracias a sus sólidos guiones repletos de sentido del humor. con un consistente grupo de admiradores. Nacido en 1961 en New York como James Christopher Owsley, se matriculó a la edad de quince años en la New York School of Media Arts y dos años después empezó a trabajar para Marvel como interino.

En 1982 fue nombrado editor, convirtiéndose en el primer afroamericano editor en una gran compañía norteamericana. Entre sus primeros trabajos se cuentan las colecciones de Spiderman Transformers o Merc. Uno de los primeros guiones que consiguió vender en Marvel fue una historia protagonizado por Halcón, que sirvió de trampolín a la fama al dibujante Paul Smith. Los tres números restantes de la miniserie serían dibujados por Mark (M.D.) Bright en lo que sería la primera colaboración de este equipo guionista/dibujante. El nuevo trabajo de la pareja sería Powerman & Iron Fist, de los números 111 al último de la serie, el 125. También escribió guiones para las series protagonizadas por el héroe de R.E. Howard Conan the Barbarían y King Conan. Su mayor éxito de esta etapa sería el especial, de nuevo con dibujos de M.D. Bright, Spider-Man vs. Wolverine (publicado por Forum en el Especial Verano 987 de Marvel Héroes). Tras terminar su contrato en exclusiva para Marvel, Priest pasó cuatro años como freelance escribiendo tanto para DC (Emerald Dawn, The Unknown Soldier, anuales de Batman como para Marvel (Web of Spider-Man, Amazing Spider-Man).

En 1990 Mike Gold le ofreció un puesto como editor en DC, donde Priest se incorporó a un equipo de trabajo que desarrollaba conceptos para series nuevas. Priest trabajó en varias series, algunas de las cuales no llegaron nunca a ver la luz. Entre el dibujante Dennis Cowan y Priest desarrollaron el concepto de la linea Milestone de DC, dirigida específicamente hacia minorías étnicas. Priest se descolgó del proyecto poco antes de que viera la luz, aunque siguió unido a Milestone en calidad de "contacto" con DC. Dejó puesto de editor y volvió a retomar su carrera como guionista, escribiendo varios números de la serie The Ray y creando Xero, una serie cuyos derechos le pertenecen. Fue entonces cuando, por razones que rechaza discutir, dejó de firmar sus guiones como Jim Owsley y empezó a hacerlo como Christopher Priest. También escribió guiones para Justice League Task Force y tuvo un desgraciado incidente con una editora de Valiant a cuenta de una miniserie escrita por Priest protagonizada por Solar. Por eso, cuando Fabián Nicieza, nuevo editor jefe de Valiant, se puso en contacto con Priest para que desarrollara una nueva serie "de colegas" para Valiant, Priest no las tenía todas consigo, aunque al final cedió. El resultado fue Quantum & Woody, superhéroes con sentido del humor y con una cabra por mascota, trabajo que lo volvió a reunir con M.D. Bright. Esta serie le valió la llamada de Quesada Palmiotti para que se encargase de Pantera Negra, serie que tras su número 12 dejará el sello M. Knights para unirse al universo Marvel "oficial", aunque seguirá contando con los guiones de Priest. Sus últimos proyectos son tres números de la serie Masacre y la recuperación para Acclaim de Quantum & Woody.

MARK TEXEIRA es otro nativo de la ciudad que nunca duerme que a los 19 años muestra su portafolio a Vince Colleta, entonces director artístico de DC, y uno de sus primeros trabajos consiste en echar una mano a Rick Buckler en el especial Superman vs. Shazam, para poco después sustituir a Mike Grell en las labores artísticas en Warlord. Renegando de sus primeros trabajos, se pasa tres años trabajando en el departamento de publicidad de DC, período en el que dibuja tres números de Powerlords, según sus propias palabras "el peor comic que se ha publicado nunca". A mediados de los 80 empieza su primer trabajo de consideración, una nueva versión del personaje Jonah Hex para DC, entonces inmersa en pleno  proceso de renovación post-Crisis en las Tierras Infinitas.

Texeira decide presentar su portafolio en Marvel y es rechazado por Tom DeFalco. Repite sus dibujos al estilo Kirby y es aceptado. Sus primeros trabajos en Marvel no son muy gloriosos: algunas páginas de Vengadores, una historia del origen de Spiderman, Buckaroo Banzai, la serie del Nuevo Universo Psi-Force... trabajos que alterna con ilustraciones para la revista New York Magazine. Llegan entonces el Punisher Annual n° 1 en el que es entintado por Scott Williams y cinco números de Punisher War Journal antes de pasar a entintar los lápices de su cuñado Javier Saltares en la nueva colección del Motorista Fantasma, trabajo que hizo hasta el número 12, momento en que se encarga del dibujo a lápiz hasta que abandona la serie en el 24. Desde entonces dibuja para Continuity (Megalith), Image (Union) y Harris (Vampirella), además de las publicaciones de comic para adultos de la editorial Penthouse Penthouse Comix y Men's Adventure Comix.
Recientemente ha dejado Pantera Negra en el número 4 citando diferencias creativas y ha anunciado una nueva serie para Harris, Pantha, y la creación de su propio sello editorial, Archangel Comics, con el ilustrador Ray Lago, para el que Texeira realizará dos series: Pscythe, de tintes apocalípticos, y The Hub, ambientada 150 años en el futuro de New York, junto a Chris Chiang.

gonzalo quesada








Miracleman: el cómic perdido de Neil Gaiman

 Tras 20 años sin volverse a editar por litigios y peleas, el único cómic escrito por Alan Moore y Gaiman vuelve a las estanterías

ENEKO RUIZ JIMÉNEZ


Madrid 15 JUL 2016

Miracleman: el cómic perdido de Neil Gaiman


Miracleman era hasta 2014 casi una leyenda urbana. Era la historia del superhéroe adorado por los veteranos que los jóvenes nunca habían podido leer. Era, sobre todo, la única obra escrita por dos de los autores más laureados del cómic: la que catapultó a Alan Moore antes de V de Vendetta y Watchmen, y descubrió a Neil Gaiman antes de Sandman. Pero también el relato frustrado que este último nunca acabó. Una que, ahogada en batallas legales, no tuvo recopilaciones ni adaptaciones. Después de 20 años de litigios, Gaiman y el dibujante Mark Buckingham retomarán ahora su aventura donde la dejaron.

El lanzamiento de Miracleman: La edad de oro, que llegó hace unas semanas a las estanterías españolas es mucho más que una noticia, es un evento histórico. Por fin se reeditan los primeros cómics que escribió Gaiman a principios de los noventa. Por fin podrá cumplir el sueño de acabar la historia del superhombre que heredó de Moore.

"¡Mirad! Os muestro al superhombre... Es este relámpago, ¡es esta demencia!" 1982. Todo comenzaba con una cita de Nietzche y el despertar de Michael Moran, un periodista cuarentañero que se da cuenta que al gritar Kimota se convierte en un justiciero añejo, con poderes de un dios y mayas azules y rojas. Entonces descubre que nada de lo que sabía era cierto. Su mundo y su matrimonio estaba a punto de derrumbarse. El ridículo origen del personaje, creado en los cincuenta por Mick Anglo como respuesta británica a los tebeos estadounidenses ,quedaba atrás. Moore quería hacer un retrato metafísico y revisionista del übermensch y de los cómics de superhéroes clásicos. La pequeña revista británica Warrior (que también editó V de Vendetta) lanzaba una etapa llamada a cambiar la forma de escribir cómics de superhéroes.

"Miracleman era el cómic de segunda mano más buscado", explica Jesús Marugán, propietario de la tienda madrileña Akira cómic. Y es que la obra no había vuelto a pisar una estantería hasta que en 2013 la editorial Marvel logró poner de acuerdo a todas las partes implicadas en su complicada propiedad.

"Conceptualmente la historia de Moore es más importante que la posterior Watchmen", clama el editor de Panini, Alejandro Viturtia, encargada de publicar el cómic hasta entonces prácticamente imposible de encontrar en español. "Es la continuación de la definición del superhéroe que Stan Lee hizo en los sesenta con Spiderman o La Patrulla X". Moore, eso sí, firma sin nombre, simplemente como Guionista original. La condición por la que el enfant terrible cedió su parte. "Dejemos a Moore hacer lo que quiera y disfrutemos de su obra fundamental", subraya Viturtia. Sí colaboraron con la edición los dibujantes Garry Leach y Alan Davis, que ayudaron al equipo de restauración y que han creado portadas para la ocasión.

Página de Miracleman de Mark Buckingham.

Moore trastocaba el origen del personaje, nacido como una copia del Capitán Marvel de DC, para desmenuzar un retrato intimista sobre lo que significa ser un héroe. No había nada cándido en su Miracleman. ¿Cómo responderá a sus poderes una sociedad paranoica por los residuos atómicos? ¿Y su mujer? ¿Y el Gobierno que trató de destruirlo? ¿Cómo reconfigurará el mundo un nuevo panteón de dioses? El revisionismo por el que Moore se hizo aclamado, en estado puro, con diversas capas de metalenguaje. El autor había llegado para destruir y refundar el género de los superhéroes. El británico de la gran barba se hizo experto en dinamitar un concepto y volverlo a construir desde una perspectiva moderna. Así lo hizo también con La Cosa del Pantano o con sus historias de Superman y Batman.

20 años cogiendo polvo

"Era el Moore que faltaba", subraya Marugán. Su etapa llegó a España en 1990, con cinco años de retraso, pero la de Gaiman, que permaneció dos años en el título, ni siquiera tuvo tiempo de ver la luz. El responsable de American Gods había tomado las riendas de su maestro, pero nunca pudo acabar su historia. El relato fue cancelado súbitamente tras la bancarrota de la editorial Eclipse. El entonces imberbe escritor solo desarrolló ocho de los 18 números que planteó al lado del rompedor Buckingham. Su historia era una especie de Sandman antes de Sandman, historias cortas y autoconclusivas sobre personajes menores o secundarios que rompían con su estilo personal las barreras entre viñetas y narración convencional. Entre sus invitados, por ejemplo, estaban unos clónicos Andy Warhol.
Miracleman de Rick Veitch.

Su historia, que buceaba en la recién creada utopía que habían erigido el clan de superhombres, chocó de bruces con el cierre de Eclipse. El número 25, acabado pero no coloreado, nunca se publicó. Desde entonces, el de Portchester ha sido el más implicado en la batalla legal por Miracleman, luchando codo con codo con Marvel para rescatarlo del silencio. Fundó la compañía Marvels and Miracles LLC para recuperar su "propiedad", e incluso escribió dos series para la Casa de las ideas, 1602 y Eternals, con el objetivo de financiar el litigio. La idea ahora es reunir de nuevo a la pareja para, dos décadas más tarde, continuar su historia inacabada.

Pero llegar a este punto no fue sencillo. Miracleman había sido editado por tres compañías. Sus derechos, asimismo, se repartían de una manera mucho más complicada y equitativa a como lo hacen las grandes editoriales, propietarias únicas de sus personajes. El 30% de los derechos del personaje pertenecían el fundador de la revista editora, Dez Skinn, y otro tanto iba para Moore y el dibujante Garry Leach —que eran además propietarios de las historias con su firma—. El otro 10% era para la editorial matriz. Con la llegada de nuevos autores, cada uno tomaba su porción. Alan Davis cogió el 30% de la editora, mientras que Gaiman distribuyó con su dibujante la parte heredada de Moore.

La matemática se complicó cuando Eclipse cerró y su parte revertió a los autores. En 1996, el magnate y creador de Spawn, Todd McFarlane, vio en esta situación un vacío legal (y una oportunidad), así que se compró la editorial por 25.000 dólares. Su objetivo: recuperar Miracleman y aprovecharse de los ejemplares que registraban récords en el mercado de segunda mano. La decisión enfureció a Gaiman, que veía cómo se le iba de las manos la pelea por su propiedad. Pero, paradójicamente, el británico poseía tres personajes de Spawn. Así que los utilizó para luchar contra McFarlane. Uno de ellos, Angela, aterrizó en 2013 en Marvel como parte del acuerdo para reunir los derechos de su añorado héroe.

Marvel también recuperó, con dibujos de Joe Quesada, un antiguo guion de Grant Morrison que Moore rechazó.

En 2001, McFarlane anunció a bombo y platillo la llegada de Miracleman a Image e incluso presentó a Mike Moran en la serie Hellspawn. Pero Gaiman ganó las demandas de autoría que interpuso, evitando que su alter-ego con poderes apareciera. McFarlane se conformó con una copia llamada Man of Miracle y en valerse de su poder juguetero para lanzar una línea de figuras.

El autor británico paró aquel proyecto y dedicó a su antiguo asociado su trabajo "a sueldo" en Marvel: "A Todd, por hacerlo necesario". Se abre un capítulo en la historia de esta leyenda urbana. Gaiman vuelve al cómic que lo convirtió en mito.



LOS CÓMICS DE MIRACLEMAN

- Miracleman 1: El sueño de volar, por  Alan Moore (como The Original Writer), Mick Anglo, Don Lawrence, Garry Leach, Alan Davis y Steve Dillon

- Miracleman 2: El síndrome del rey rojo, por el guionista original, Cat Yronwode, Alan Davis, John Ridgway, Chuck Austen y Rick Veitch

- Miracleman 3: Olimpo, por el Guionista Original, John Totleben, Grant Morrison, Joe Quesada, Peter Milligan y Mike Allred

- Miracleman de Neil Gaiman y Mark Buckingham 1: La edad de oro

El Pais

viernes, 15 de julio de 2016

Javier Saez Castán, Premio Nacional de Ilustración 2016


El ilustrador recibe el galardón, otorgado por el Ministerio de Cultura, por "por su capacidad para construir mundos y por la calidad de sus obras, grandes clásicos contemporáneos"

DIEGO FONSECA

Madrid 6 JUL 2016 

Javier Saez Castán, en un fotograma extraído de Youtube de una entrevista de Canal Lector.

El ilustrador y escritor de libros infantiles Javier Saez Castán ha ganado hoy martes el Premio Nacional de Ilustración 2016, un galardón que reparte anualmente el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. "Aunque me hacía ilusión que esto pudiera ocurrir, este premio me coge por sorpresa. Es una distinción muy importante, la mayor a nivel nacional. En España hay buenísimos ilustradores y eso hace que para mí tenga todavía más valor. Siempre se presume de la liga de fútbol en España, y la liga de la ilustración también es muy buena. Esto me ha alegrado el día, y perdón por la metáfora", ha dicho Saez Castán a este diario.

En la nota del premio, que en pasadas ediciones recayó en Elena Odriozola, Emilio Urberuaga, Carmen Solé o José Ramón Sánchez, el organismo público explica que en esta ocasión es para Saez Castán por "su creatividad y talento narrativo que implica la dimensión objetual del libro; por su capacidad para construir mundos y contagiarlos; por la calidad de sus obras, muchas de las cuales son grandes clásicos contemporáneos de dimensión internacional, y por su generosidad como formador". Saez Castán, que cuenta que no ha parado de recibir llamadas de medios de comunicación en todo el día —"algo que no es nada habitual en mi trabajo"—, dice que los 20.000 euros del galardón son una ayuda, pero que su futuro inmediato no ha cambiado en nada: "En cuanto pase esta pequeña ola pienso seguir con mi trabajo, que tengo que cumplir unas fechas de entrega con un verano muy cargado".

Portada del 'Animalario universal del profesor Revillod', de Javier Saez Castán.

Saez Castán (Huesca, 1964) estudió Bellas Artes —con especialidad en dibujo— en la Universidad Politécnica de Valencia, pero su relación con esta disciplina comenzó antes de su etapa en la facultad. "De pequeño me pasaba el tiempo dibujando y haciendo libros, pero nunca pensé que me iba a dedicar profesionalmente a esto. Para mí solo era un juego. Luego acabé volviendo a mi ocupación infantil sin darme cuenta, pero todo fue una casualidad", cuenta Castán. Tras su periodo universitario, se estableció como ilustrador en la provincia de Alicante. Luego inició su carrera en el campo de la publicidad y trabajó como ilustrador para la universidad, el Ayuntamiento de Alicante —entre otras instituciones— y empresas de publicidad.

Las obras de Saez Castán, que se nutren de referencias que vienen del arte moderno, han recibido varios premios y distinciones, entre los que destacan el de Mejor Libro Ilustrado en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil de México (2004) y Mejor Libro del Año del Banco del Libro de Venezuela (2005) por su obra Animalario universal del profesor Revillod, el Premio al Arte Editorial de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana en la categoría juvenil por Objetos ¿conocidos? (2007) y el concurso Invenciones, otorgado por Ediciones Nostra en 2009 por La venganza de Edison. Otras obras suyas como ilustrador y autor son Picopelosplumas y el hombre pájaro (Ediciones SM), Pom...Pom...¡Pompibol! (Editorial Anaya), Los tres erizos (Ediciones Ékare) o El armario chino (Ediciones Ékare).

Entre los libros que solo ha ilustrado están Cuentos de Hoffman (Editorial Anaya), Cuentos para niños, de Isaac Bashevis Singer (Editorial Anaya), La pequeña cerillera y otros cuentos (Editorial Anaya), El valiente soldado de plomo (Editorial Anaya) y Los viajes de Gulliver (Editorial Sexto Piso).

El Ministerio concede cada año este galardón con el objetivo de reconocer y distinguir el conjunto de la labor realizada por un ilustrador español en el ámbito del libro y de las letras españolas. Este año el jurado ha estado presidido por el director general de Política e Industrias Culturales y del Libro, José Pascual Marco.













El Pais

Quelque part par Thierry Murat







Páginas de la revista Airfrance Magazine número 214 febrero 2015


jueves, 14 de julio de 2016

"Talco de vidrio", viñetas que arañan y analizan el alma


EFE - Madrid

01/07/2016


"Talco de vidrio", viñetas que arañan y analizan el alma

Aunque sin sangre ni disparos, el cómic "Talco de Vidrio" es un auténtico thriller cuyo personaje buscará la libertad aunque sea su vida la que rompa. Una historia de Marcello Quintanilha con la que pretende "comunicarse" con los lectores mostrando con "honestidad" los sentimientos más universales.

Por eso, en esta tragedia llena de envidia, rabia, desesperación y luz (Ediciones La Cúpula) la propuesta no es ahondar en la "bondad o la crueldad" de Rosángela, el personaje, sino en su "humanidad" porque, según cuenta a Efe el autor brasileño, el ser humano actúa "en consecuencia de sus propias decisiones".

"El personaje tiene su forma de pensar, de actuar y yo lo respeto siempre y acaba ganándose una vida independiente", reconoce acerca de lo que le sucede con cada uno de los cómics que hace como autor único (guión y dibujo).

En esta ocasión, Quintanilha (Niteròi, Brasil, 1971), da vida a Rosángela una dentista brasileña que lleva una vida confortable casada con Mario, un doctor relacionado con las altas esferas de su profesión.

Rosángela, madre también de dos hijos, lleva a gala su posición social, pero es una prima hermana con menos suerte que ella, pero tocada de una sonrisa rutilante, un gesto de felicidad que es el que le despierta todos sus demonios y le hace querer cambiar de vida de una manera feroz.

"Cuando hago un cómic me interesa, sobre todo, la comunicación con la gente, pero de una manera más profunda de lo que es leer por encima una historia para sólo hacer que te haga pasar un rato. Me interesa que la gente se identifique con los personajes a un nivel más profundo", explica el autor también de "Tungsteno", un cómic de serie negra que se aferraba a los pequeños dramas personales.

Aunque vive en Barcelona desde hace unos años, el brasileño lleva al lector a su país natal en "Talco de Vidrio", porque sólo así consigue transmitir las sensaciones que quiere a través de sus personajes.





"El hecho de escribir de una manera tan cercana a lo que soy como persona -agrega- me lleva a crear historias que tengan relación con lo que me ha formado como persona, y eso inevitablemente tiene que ver con Brasil".

Y si el realismo y la cercanía de esta historia se palpa desde la primera página, al fin y al cabo cree que la historia de Rosángela es la historia de "cualquiera", a la hora de escoger el título echó mano de una metáfora.

Porque "Talco de vidrio" es la manera que ha tenido de explicar cómo es la vida de su personaje principal: "La intención es que pudiéramos imaginar una sustancia tan suave como el talco, con un tacto muy delicado, pero imaginemos qué pasaría si esta sustancia fuera de vidrio y la oliéramos, qué pasaría con nuestro cuerpo", se cuestiona.

Al lenguaje certero de sus bocadillos se le unen dibujos en blanco y negro que aumentan el dramatismo, incluso cuando creemos que nuestra protagonista está alcanzando la felicidad.

Una ausencia de color que ha suplido con tramas ("puntitos", como así las define, que crean tonalidades de grises), una técnica que le ha permitido, según confiesa, un dibujo "más efectivo y directo" para acompañar una historia en la que nos vamos enterando de la relación del personaje con el mundo poco a poco.

Este brasileño se abrió paso en el mercado francobelga con otro thriller, "Sept balles pour Oxford", una serie con guiones de Montecarlo y Jorge Zentner que le llevó a instalarse en nuestro país, donde también ha ejercido como ilustrador de prensa (El País, La Vanguardia) mientras desarrollaba otros álbumes con destino Brasil como "Salvador" (2005), "Sábado dos meus amores" (2009) o "Almas públicas" (2011).

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La cultura pop japonesa se apodera de Cristian Robles en el cómic "Mameshiba"

 EFE - Madrid

12/07/2016




La cultura pop japonesa se apodera de Cristian Robles en el cómic "Mameshiba"

En cuestión de meses en 2015 Cristian Robles irrumpió en el cómic español con "Ikea Dream Makers" y "Soufflé"; y ahora ha vuelto para revolucionarlo con "Mameshiba", una psicodélica aventura en la que una alubia rapera meterá en más de un problema a una joven "youtuber" que sueña con la fama.
Aunque las "mame shiba" (alubias con ojos, orejas y nariz) son seres animados que gozan de gran fama en Japón, en España esta creación de la cultura pop nipona hace que la narración de Robles (Barcelona, 1990) sea psicodélica y naif así como una historia llena de valores humanos como la rabia, el odio o la venganza.

"La idea o el núcleo es algo que apareció como una iluminación, es decir, a veces haciendo un proyecto menor te encuentras con algo que contar que te interesa lo suficiente como para involucrarte hasta el fondo, de hecho este cómic iba a ser un fancine", ha contado a Efe el autor sobre el germen de este cómic publicado por DeHavilland.

Una historia, la de "MameShiba", que nos presenta a Bunny, una youtuber fanática del rap que accede a las semifinales de la GBI (Gran Batalla Internacional), donde conoce a Mameshiba, la alubia reina del rap que le abrirá las puertas al mundo de la fama y del poder aunque por el camino le gastará más de una jugarreta.



Pero detrás de estos personajes excéntricos dibujados a todo color Robles ha introducido todo un mundo de sentimientos porque, como confiesa, le "gusta imaginar" la "vida/carácter/valores" de cada personaje individualmente, separarlos del resto e "intentar imaginar" lo mejor que puede "cómo es cada uno de ellos".

"Mi intención es que el lector pase un rato casual entre estos personajes, sin necesidad de tener que saber detalladamente todos los aspectos de cada uno, pues es algo que se puede leer entre líneas, o simplemente dejar a la imaginación", puntualiza.

Y así, con un guión sólido, el barcelonés mete de lleno al lector en ese "choque cultural" al que se enfrentó él, pese a ser un amante de la cultura japonesa, cuando decidió utilizar a estas alubias con vida.
Personajes que, como sucede en el cómic, odias y amas a la vez, "justo el efecto" que Robles buscaba.

"Estás tranquilamente comiendo judías en tu casa y de repente una de estas alubias te mira desde la televisión con las mejillas enrojecidas, con ese aspecto extremadamente mono, y con la voz de una niña de 4 años te cuenta una anécdota muy desagradable que te quita las ganas de comerte tus deliciosas judías, pues eso es mameshiba, amor y odio", relata.


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