jueves, 9 de junio de 2016

Una joven 'fashionista'

JAVIER FERNÁNDEZ



MINIBLOGGER. Georgina Gerónimo. Panini. 104 páginas. 15 euros.



La siempre incansable colección Evolution ofrece este divertido y fresco relato sobre las vicisitudes de una joven fashionista que sueña con tener su propio blog de moda… y lo consigue. Con estilo propio, una línea moderna, desenfadada, y un atractivo uso de la composición de página y los colores, la autora, Georgina Gerónimo, compone una especie de comedia de situación de tiernos personajes, pero trasciende la anécdota para acabar hilando una verdadera colección de tips para todo aquel o aquella que quiera meter las narices en la blogosfera y triunfar en las redes. Miniblogger ganó la Beca Carnet Jove Connecta't al Còmic 2015, se beneficia de la cuidada edición de Panini e incluye un imprescindible glosario para neófitos.

Malaga Hoy

La vida en 'noir'


Las historias cortas, hasta ahora inéditas, del guionista Brian Azzarello son recopiladas por ECC en un imprescindible volumen.

JOSÉ LUIS VIDAL 




Lo conocí en el Salón de Cómic de Barcelona, donde tuve la suerte de convertirme en dicharachero reportero del magazine Freek!, teniendo la suerte de entrevistar a varios de mis ídolos de las viñetas. Y aunque hay ocasiones en las que sales defraudado al enfrentarte a la persona, ésta no fue una de ellas.

Brian Azzarello se encontraba solo en la sala de prensa y cuando lo vi pensé que ese era el momento apropiado para intentar hablar con él. Aceptó amablemente y tras elogiar mi reloj de pulsera comenzamos a charlar y pude comprobar que la aparente seriedad del guionista era sólo ese escudo que solemos utilizar los tímidos en ocasiones.

Yo ya lo admiraba por maravillas del género negro como Johnny Double o su, hasta el momento, mejor obra, ese retablo titulado 100 Balas, donde homenajeó al género noir desde todos los ángulos posibles. Pero lo que realmente me encandiló de su manera de escribir (siempre lo he leído en inglés, of course…) era lo convincente y realista de sus diálogos. Esbozando una media sonrisa me confesó que, evidentemente, nunca había estado en la cárcel ni frecuentaba ambientes "poco recomendables". Él era un "escuchador". En bares, por la calle, cualquier sitio es bueno para asimilar el lenguaje, todas esas palabras y expresiones que nacen cada día y que, desafortunadamente, no vamos a encontrar en un diccionario inglés-español.

Y aunque en su ya dilatada carrera ha cultivado también el género superheroico (hay que aclarar que el sello Vertigo se mantiene vivo bajo el ala de la casa madre, DC Comics), a mí, que soy un auténtico amante del género negro, siempre me ha gustado la manera de retratar a sus personajes que tiene este guionista nacido en Cleveland. Tanto Superman, como Batman y Wonder Woman han pasado por su teclado (siendo su etapa en las páginas de la Amazona de lo mejorcito que se ha hecho nunca con el personaje y que, curiosamente, ECC Ediciones está recopilando también en estos momentos). Y curiosamente, metiéndome en su cabeza, creo que se siente afortunado por haber dejado su sello de escritor en la precuela y secuela de dos obras maestras del Noveno Arte: Before Watchmen y The Dark Knight Returns: The Master Race, donde escribe a cuatro manos con Frank Miller la continuación de esta gran historia.

En este pasado Salón del Cómic ha regresado, una vez más, a Barcelona y ECC, aprovechando su estancia ha editado una serie de obras cortas, inéditas hasta el momento y que eran ese pequeño-gran ladrillo que faltaba por colocar en su obra publicada en nuestro país.

Estos relatos, publicados originalmente en miniseries de Vertigo como Weird Ward Tales, Gangland, Heartthrobs, Flinch o Strange Adventures, nos presentan a ese Azzarello que maneja el relato corto a la perfección (de hecho, si os fijáis, en 100 Balas, hay infinidad de historias paralelas a la trama principal, que duran sólo un número y son realmente geniales) y se hace acompañar por una serie de artistas que retratan a la perfección la visión del mundo criminal que este guionista posee.

En la primera, titulada Ares, y junto al dibujante James Romberger, nos muestra el regreso de un convicto a su barrio y el plan vengativo que anida en su corazón.

Junto al ilustrador y portadista Tim Bradstreet nos sumerge en la que podía ser cotidiana existencia de un tipo cualquiera, cuya vida está a punto de sufrir un irremediable vuelco. Y es que amigos, el pasado siempre vuelve…

En Al otro lado del pueblo viajamos una vez más junto a Bradstreet a esa América profunda, de sheriff implacables, que manejan la ley a su antojo (la larga sombra del escritor Jim Thompson planea sobre este relato).

Daniel Zezelj, con el que trabajó en la serie regular El Diablo, nos muestra lo que puede ocurrir si llamamos a uno de esos números que se encuentran escritos en las ya casi extintas cabinas de teléfono…

Junto al canario Javier Pulido nos muestra la típica historia de golfillos que hacen de las suyas en una obra abandonada, pero que se encontrarán con la horma de sus zapatos al tropezar con un par de tipos poco fiables.


Y para finalizar este recorrido por el mundo criminal, Azzarello une su talento a uno de los más admirados dibujantes de comic-books del momento, Esad Ribic, que, antes de dedicarse por completo a ilustrar las aventuras de los tipos con capa y mallas, podía permitirse el lujo de dibujar relatos como Lengua nativa, en que la investigación de la muerte de unas reses desembocará en algo más bizarro y terrible.

Esta recopilación bajo el epígrafe Grandes autores de Vertigo es una oportunidad única de disfrutar del buen hacer de uno de los grandes guionistas del tebeo norteamericano, Brian Azzarello. No os arrepentiréis.


Malaga Hoy

Tebeos como pieza de museo

El IVAM inaugura la exposición ‘Valencia línea clara’, un recorrido en 200 obras por los autores que protagonizaron la escena del cómic en los años setenta y ochenta

BORJA HERMOSO
Valencia 8 JUN 2016


Cómic. Tebeo. Historieta. Novela gráfica. Álbum. Cada uno pronunciará la palabra que más le seduzca para nombrar esa forma de expresión que, más de un siglo después de su nacimiento, algunos se empeñan en ignorar cuando no en ningunear como género. Y así nos va. Bah, tebeos, cosas de niños. España ha sido tradicionalmente una de las mayores fábricas mundiales de talento en forma de viñeta y autores como Carlos Pacheco o Germán García en el ámbito de los superhéroes o más recientemente el tándem Canales/Guarnido en el campo del mejor cómic de autor tuvieron que marcharse a Estados Unidos o Francia para alcanzar el éxito mundial. El mercado español del cómic no existía, y sigue sin existir. “Llevamos toda la vida de moda y toda la vida en crisis”, asegura el dibujante Sento.

Una cifra de ventas de 2.000 ejemplares puede ser considerada un éxito, pese a que se editan más títulos que nunca y se edita mejor que nunca. Los mejores autores, recibidos en salones internacionales como figuras de lo que en 1985 el maestro Will Eisner llamó El arte secuencial —libro seminal para todo aquel que aspire a entender mejor este fenómeno cultural—, tienen que dedicarse a ilustrar carteles, hacer publicidad o dar clases si quieren salir adelante. Pero quedan, al margen de las cifras y los balances, el prestigio y la evidencia de un genio creativo que no parece tener fin. Y de eso trata ni más ni menos la preciosa exposición que abre sus puertas en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) comisariada por Álvaro Pons: VLC Valencia Línea Clara, que permanecerá abierta hasta el 2 de octubre. De poner el acento en la respetabilidad de los cómics convirtiéndolos en objeto de museo, como ya han hecho el Louvre y el MoMA.

José Miguel Cortés, director del centro desde 2014 en sustitución de Consuelo Císcar, ha apostado personalmente por dar luz verde a esta verdadera entrada de la historieta por la puerta grande en la temporada de exposiciones. “Esta muestra rompe un largo silencio injustificado sobre un medio expresivo tan importante como es el cómic. El cómic ha llegado al IVAM para quedarse", ha asegurado Cortés en alusión a sus planes de organizar nuevas exposiciones sobre el género y de incorporar obras a la colección permanente del museo.

Nombres como Miguel Calatayud, Miquel Beltrán, Sento Llobell, Micharmut, Mariscal, Daniel Torres o Manel Gimeno justifican del todo el poderío del medio y su conversión en materia expositiva. La muestra que hoy jueves será inaugurada con un coloquio entre todos ellos alberga más de 200 originales de estos y de otros autores de la denominada Nueva Escuela Valenciana: una auténtica explosión creativa en forma de dibujos y textos que, en los años setenta y ochenta, sirvió de gozne entre la contracultura underground procedente de Estados Unidos y los destellos pop que ya refulgían en Europa. El objetivo de Valencia Línea Clara es rescatar la naturaleza del tebeo como medio popular y, más allá de ello, como el objeto de cultura de masas que fue.

Viñeta de 'Peter Petrake', de Miguel Calatayud, de 1969.

Hay que rendirse a la evidencia: el caso valenciano es muy particular. En aquellos ochenta, el cómic de los autores valencianos no solo aterrizaba en las páginas de revistas hoy por desgracias ya legendaria como Cairo, Bésame mucho, Trinca o El Víbora (sí, aquella que sus editores quisieron llamar sin éxito Goma-3), de fanzines como El polvorón polvoriento y A Valencia y de editoriales como Complot o Arrebato. Aquellos dibujantes y sus irreverentes dibujos inundaban también las paredes, las tiendas, los bares y los carteles de las fiestas populares de la ciudad. Y las Fallas. No en balde la exposición se abre con Els Dalton de Marxalenes, un espléndido ninot obra de Sento, Manuel Martín y el modisto Francis Montesinos, instalado en 1987 en la Plaza del Ayuntamiento.

La muestra ofrece también diversos originales de quienes fueron los auténticos pioneros de esta Nueva Escuela Valenciana: el propio Miguel Calatayud (Peter Petrake, La diosa sumergida, El proyecto cíclope…) y algunas obras de tinta china en formato cómic del Equipo Crónica y del Equipo Realidad, presentes en los fondos del IVAM. Además, las vitrinas albergan ejemplares de la célebre Editorial Valenciana (la editora de cabeceras como Pumby, Jaimito y TBO), dibujos originales, procesos de entintado y guiones originales escritos a mano.

AQUELLAS VIEJAS REVISTAS QUE MURIERON
Eras de Nazario o de Mariscal, te quedabas con las salvajadas lumpen del travestón Anarcoma o con los devaneos mediterráneos de Los Garriris. Daba igual: ya habías comulgado con la religión del cómic. Difícil desengancharse. Los que no sabían que existían los cómics te miraban mal. Pero en aquel tiempo las historias de Calatayud, Sento, Beltrán, Torres, Gimeno, Micharmut, Pere Joan, Ana Juan y tantos otros llegaban en forma de revistas, en lo que era un relevo generacional de los viejos tebeos de Bruguera: Tiovivo, Pulgarcito, DDT, Din-Dan o Mortadelo. El mercado del cómic era una explosión: Cairo, Cimoc, Totem, Creepy, 1984, Comix Internacional… Nada sobrevivió. Hoy el aficionado consume novelas gráficas y eso forma parte del mercado del libro y, por lo tanto, con sus mismas miserias: en España no se lee. Ni cómics, ni en general.

El Pais

domingo, 5 de junio de 2016

Si no tebeo, eres novela gráfica DIBUJAR DE MEMORIA

Hace falta estar en el presente si se quiere que el pasado tenga sentido y hace falta un dibujante como Paco Roca para que esta paradoja quepa en una página



Paco Roca posa para ICON parapetado tras un panel de la exposición "El arte en el cómic", celebrada en el Espacio Fundación Telefónica Madrid.

TEXTO_Aitor Marín FOTO_Ximena Garrigues y Sergio Moya

DIBUJA DEMASIADO BIEN como para dedicarse a otra cosa, pero lo que de verdad borda Paco Roca (Valencia, 1969) es contar historias. Las plasma en novelas gráficas de trazo elegante, deudor como es de aquella línea clara iniciada por Hergé. Podría escribir libros o dirigir películas, pero no sería lo mismo. "He escogido un camino y ahora me resultaría imposible cambiar. Además, el momento actual del cómic es más interesante que el de cualquier otro medio", se defiende. Parte de la culpa de esta efervescencia que vive el sector se debe a la conversión del tebeo en novela gráfica. "Hace 15 años las editoriales y el mercado te decían qué temas podías tocar y cuáles no, porque no tenían sentido, no eran comerciales o no encajaban dentro de la industria. Hoy, gracias a la etiqueta de novela gráfica, el autor tiene una libertad total. Si le apetece contar una historia, lo hace". Y a él lo que le apetece es hablar del asunto de la memoria, que le trae de cabeza. En Arrugas, el protagonista era un anciano que la perdía; en El invierno del dibujante, reivindicaba la labor de aquellos artistas que en los cincuenta trabajaron a destajo para la no siempre agradecida editorial Bruguera; Los surcos del azar recupera la dignidad de la Nueve, la compañía formada por republicanos españoles que ayudó a liberar París en 1944, y, en la última, La casa, revive la figura de su padre, recientemente fallecido (todas están editadas por Astiberri). "De joven, intentas huir de tus raíces, de tu estatus social o de lo que sea, del destino que va implícito en los genes de tu padre y demás, pero cuando este falta y echas la vista atrás, piensas: ¿de qué me he desprendido? ¿qué he perdido? De ahí surge La casa".

Tras esa pérdida, que coincidió con la llegada de su primer hijo, empezó a imaginar las conversaciones que no pudo tener en vida. "Para la generación de mi padre, que no vivió la Guerra Civil y superó la dictadura sin grandes traumas, su gran épica fue prosperar y formar una familia. Era una gente educada dentro de la austeridad económica y, si eras hombre, también en la de sentimientos". Tanto es así que Paco recuerda cuando, tras ganar en 2012 dos Goya por la adaptación al cine de Arrugas, llevó los dos cabezones al hospital donde estaba ingresado su padre. "No me felicitó, pero vi cómo presumía con las enfermeras y para mí eso fue lo mejor que podía ocurrir". Los premios aparecen en los sitios más inesperados.

Revista ICON. Nº28. Junio 2.016


Alicia en el pais de la moda

El ilustrador Fernando Vicente da una nueva perspectiva al personaje de Lewis Carroll
MARIA BALLESTEROS
MADRID




Ilustración de Fernando Vicente en el libro 'Alicia a través del espejo' con la Reina Blanca, Alicia y la Reina Roja.


Modelos de Balenciaga, Dior y Givenchy parecen repetirse en numerosas ocasiones a través de las ilustraciones de Fernando Vicente (Madrid, 1963). Desde su estudio, cercano al madrileño parque del Retiro, confiesa que sus décadas favoritas son los años cuarenta y sesenta, y que se hubiera quedado ahí a vivir. Por eso, no es de extrañar que, viendo algunas de las siluetas femeninas que Vicente dibuja, la memoria se deslice hasta los años en los que se estrenó Gilda (1946). Y que, en otras ocasiones, sean deliciosos vestidos y complementos los que nos transportan hasta la época del swinging sixties. Confirmando así que aquel tramo del siglo XX fue tan prolífico como deslumbrante e inspirador.

Para el ilustrador, Macarena Blanchón —socia y fundadora de la agencia Just Be Comunicación— es la culpable de que su relación con la moda se estrechara: "En los años ochenta, con 18 o 19 años, Macarena nos cogió a varios ilustradores del TBO Madrid y nos hizo una sesión para la revista de Galerías Preciados. A partir de ahí fui comprando cada vez más revistas de moda. Ahora me gasto un dineral", dice entre risas. Para Blanchón, Vicente siempre ha sido un artista que le ha "fascinado" y habla de él como "una referencia de buen gusto en el mundo de la ilustración".

Alicia a través del espejo (Nórdica); que se publicó el 27 de mayo coincidiendo con el estreno de la película del mismo nombre, es el último libro en el que Vicente despliega todo su talento. El encargo le llegó al tiempo que participaba en la exposición del Museo ABC de Madrid, en la que se conmemoraba el 150º aniversario de la publicación de Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll. Para el madrileño había tres requisitos muy claros que quería cumplir en este proyecto.

El primero, era encontrar a su Alicia. "Cuando hice la ilustración para el Museo ABC me inventé la cara de Alicia. Pero para el libro utilicé el rostro de la modelo Gemma Ward", confiesa. La segunda condición era darle al Sombrerero un aire sofisticado: "Buscaba que fuera un dandi", dice. Y vaya si lo consiguió. El Sombrerero, que tiene un aire al diseñador de tocados Philip Treacy, lleva el clásico traje burgués que lucían los hombres en la Inglaterra del siglo XIX con sombrero de copa, lazo al cuello, levita, pantalones de tartán y unas polainas blancas con botones negros sobre zapatos Oxford. El tercer propósito estaba claro desde el principio: "Las flores pueden estar enfadadas, pero no pueden ser feas", dice rotundo. Por eso, convierte a las flores y al jardín en el que estas toman té en una suerte de editorial de moda propia del mítico fotógrafo Clifford Coffin.

La mención especial recae en la vestimenta de la Reina Roja y de la Reina Blanca. Sus atuendos son una lección de historia del traje en la que convergen el siglo XVI, por facturar de forma estilosa el cuello Medici; el XIX, a propósito de los brocados y el corsé en forma de triángulo invertido, y el XX y XXI, porque no estarían fuera de lugar si se les incluyera en algunas de las colecciones de alta costura de John Galliano o Alexander McQueen.

El madrileño es coleccionista de las ediciones italiana, francesa e inglesa de revistas como Vogue (para la edición española trabajó haciendo figurines al principio de su carrera), Harper's Bazaar y Tatler: "Ver revistas me entretiene, me distrae y me inspira. Warhol decía que para inspirarse ojeaba una revista y se le ocurrían mogollón de cosas". Preguntado sobre qué le falta a las cabeceras españolas de moda, Fernando Vicente responde prudente y sin tapujos: "Creo que falta una Diana Vreeland. Que cada número se tomase de forma más loca y más espléndida".


El Pais Estilo

De cuando Nazario era 'underground'


La próxima semana llegan a las librerías las memorias del dibujante de cómic, una crónica sentimental y erótica de la Barcelona de los setenta y ochenta. Por Tomás Delclós




EL DIBUJANTE, PINTOR y, ahora, cronista audiovisual de la barcelonesa plaza Reial, Nazario, publica La vida cotidiana del dibujante underground (Anagrama). Es la crónica sentimental y el dietario erótico de los arrumacos, amores y aventuras de la tropa que protagonizó el lado libertario de la Barcelona de los setenta y ochenta. En el libro, como en su vida, uno de los verbos más conjugados es "follar" y habla de "maricones" porque no le gustan los eufemismos. "Por llamarte gay no eres menos maricón". En el libro apenas habla de su obra y apenas pone fechas. ¿Por qué? "Porque ya hay muchos catálogos y obras antológicas. Además, tengo mala memoria para las fechas, y quien quiera saberlas puede consultarlas en la biografía de la web, nazarioluque.com", comenta en una entrevista en su casa.

A Nazario le interesaba contar la vida cotidiana para que se sepa que no todo en la peripecia del underground fueron risas. Los escombros de las resacas, el suicidio de amigos, la muerte por sobredosis, el trágico final de Ocaña (abrasado con un disfraz de papeles de seda) o la aparición del sida están muy presentes en su relato biográfico. "Nos movíamos por el ambiente como por campos de minas. Éramos unos supervivientes". Y también quería contarla porque, "a diferencia de la movida madrileña, con un alcalde como Tierno que la apoyaba, aquí no se ha hecho nada. La movida barcelonesa es una desconocida. No se ha interesado nadie por ella". No era una Barcelona confortable. Nazario explica, por ejemplo, la verbena de 1977, cuando él, Ocaña y el Osito fueron detenidos en el Café de la Ópera por cantar y mariconear con unos amigos. Las malas pulgas de unos guardias urbanos provocaron un motín de la gente. Total, tres días de cárcel, donde coincidieron con los actores de Els Joglars. Una Barcelona, sin embargo, con un fulgor que, considera, se ha apagado. "Ahora es una ciudad más reprimida". El underground eran los tebeos del grupo El Rrollo; era que la traducción inglesa de un cómic solo pudiera venderse en Estados Unidos en las sex-shops y envuelto en celofán, o era tener que imprimir (1975) en una vietnamita de la universidad 200 ejemplares de La Piraña Divina, donde Nazario reunió sus trabajos más impublicables. Curiosamente, un año después pudieron editarse legalmente las mismas historietas y únicamente hubo una multa porque, en el prólogo, Terenci Moix nombraba las palabras "paja" y "masturbación" más de veinte veces en una página y media. Pero el underground, para Nazario y sus amigos, también era provocación cotidiana. El despelote, y más en público, en  los años setenta, en Canet Rock o en las Jornadas Libertarias fue casi un ritual. En otro sitio Nazario ha escrito que ellos eran unos pequeñoburgueses pasotas y drogadictos para la izquierda comunista y socialista, y basura anarquista, rayando en terroristas, para la derecha. El libro permi¬te dibujar una ruta de los bares y locales predilectos de aquella tribu: Las Cuevas, Kike, La Gran Cava, London, Zeleste, Cúpula Venus, Magic...

Nazario, sin embargo, siempre ha sido muy estricto al aplicar el concepto underground a una obra. "Ha de cumplir tres condiciones: que la edites con tu dinero, que te niegues a autocensurarte y que distribuyas tu material por circuitos paralelos". De hecho, en el libro da como una fecha del entierro del underground cuando el suplemento Arte y pensamiento de EL PAÍS (20 noviembre de 1977) publicó unas páginas dedicadas a Ceesepe, Mariscal, Hortelano y. él. Sin embargo, en 1981, cuando clausure en Barcelona su primera exposición individual, convocará a los amigos, pondrá crespones negros en la obra expuesta y con un ataúd celebrará las exequias del underground. "Cómo me voy a seguir creyendo underground cuando te dan la Medalla de Oro de Bellas Artes. Sería jugar al equívoco", comenta ahora.



 
Nazario en un retrato coloreado de Ouka Leeke. 

Evidentemente, las cosas han cambiado. Tentación, Martirio y Triunfo de San Reprimonio, Virgen y mártir tuvo que publicarlo en la revista francesa Zinc. Hoy está en el Reina Sofía. Este mes tiene una exposición en Córdoba donde, todavía en 1990, tuvo problemas para exponer y la imprenta Tipografía Católica se negó a editar el catálogo alegando cláusula de conciencia. Claro que Facebook le ha cerrado cinco veces su cuenta. "No voy a poner otro desnudo para que me la vuelvan a cerrar". Nazario dejó el cómic por la pintura, que también ha abandonado. "Me di cuenta de que hacía una obra demasiado refinada y temí repetirme, caer en el manierismo. Además, las dos galerías con las que trabajaba han cerrado".

Dedicado a escribir su biografía y, como un voyeur minucioso, a fotografiar desde el balcón de su piso lo que sucede en la plaza Reial, Nazario ha estado esperando unos tres años a que una editorial se interesara por el libro, que dedica a "mi Alejandro", su pareja, fallecido en 2014. Educado en las confidencias del confesionario, Nazario escribe en él: "Los exhibicionistas nos volcamos en nuestros diarios como el náufrago que mete un escrito en la botella y lo lanza al mar".

Un libro en el que las escenas libertinas se mezclan con iconos de vírgenes y toreros. Donde se cita al inevitable Jean Genet, que vivió otra Barcelona más canalla, pero también a Bataille o Dreyer. Donde en la larga lista de amantes tiene cabida un novio guardia civil. Ahora es abstemio, no fuma y, dice en el libro, la única droga que no piensa abandonar es el sexo. Nazario entendía el underground también como una forma de vida. Por eso no cree que sus amigos se enfaden por lo que ha escrito. "Todo lo cuento como una cosa normal". Y ahí está el relato de este, como dijo Vázquez Montalbán, agitador moral. •

El Pais. Babelia nº1.280 4 de junio 2.016

La emisaria (Julia Otero por Martín Tognola)









Revista Jot Down Smart número 9 junio 2016

viernes, 3 de junio de 2016

Chispazos eléctricos

Ejemplo de la juventud de espíritu de la editorial La Cúpula es 'Voltio', revista que presenta el trabajo de una nueva generación de historietistas.

JAVIER FERNÁNDEZ


VOLTIO, 1. VV. AA. La Cúpula. 124 páginas. 12 euros.

Si hay una editorial de cómic en España que haya hecho propia la frase "Renovarse o morir", esta es La Cúpula. Con casi 40 años de historia, su catálogo siempre ha procurado reflejar los límites cambiantes del arte de la historieta mediante una búsqueda incansable de las propuestas que mejor definen cada momento. No sé cuántos autores, nacionales e internacionales, han debutado en nuestro país de la mano de La Cúpula, pero son legión, y esto es algo que los lectores no podremos agradecer nunca lo suficiente. Uno de los vehículos principales de dicho escaparate de tendencias fue la revista El Víbora, que aunaba las páginas más cutres y las más sofisticadas de toda suerte de latitudes. Hubo allí cabida para la experimentación formal de, qué se yo, Art Spiegelman o Muñoz y Sampayo, y para las transgresiones éticas de Nazario o Martí; para el erotismo delicado de Cadelo o el porno de Mónica y Beatriz, por citar solo un puñado de nombres al azar.

Con un pasado tan lúcido, y dejando aparte vacas sagradas, La Cúpula hoy poco se parece a la de entonces, aunque sigue firme la voluntad de hallar joyas inéditas o menos habituales. Ejemplo de ello, y de la juventud de espíritu de la editorial, es Voltio, la nueva revista recién alumbrada. Con un formato similar a la americana Mome (que también llegó a nuestro mercado gracias a La Cúpula), Voltio presenta el trabajo de una nueva generación de historietistas: Powerpaola, Kensausage, Aroha Travé, Ana Oncina, Alex Giménez, Núria Tamarit, José Domingo, Ana Galvañ, Fran Collado, Àlex Red, Antonio Hitos, Alexis Nolla y Andrew Rae. Dice el manifiesto que abre el primer número que "las revistas de cómic no han caído, sólo esperan la vibrante y revitalizadora voz de una juventud coral, briosa, enardecida por la visión de un futuro bañado por el dulce sabor que proviene del trabajo duro y que aplaca la sed del narrador interior". Claro está que es una empresa arriesgada, que demanda el apoyo de los lectores más inquietos, pero ¿no ha sido ese siempre el objetivo de una editorial valiente como La Cúpula? Veremos cómo evoluciona la cosa, por lo pronto yo les invito a asomarse a este divertido e ilusionante ensayo general.

Otro libro que les recomiendo es Duerme pueblo, la estupenda novela gráfica de Núria Tamarit y Xulia Vicente, más madera para que el fuego no se extinga. Es una historia ambientada en el Norte profundo, en una aldea en la que la muerte de un vecino despierta los recelos de la comunidad hacia dos misteriosas mujeres, la bruja Flavia y la cazadora Julia, y que hace buena la máxima de que las cosas nunca son lo que parecen. El guión engancha desde inicio y los dibujos huyen de lo fácil en este libro realizado a cuatro manos.


Y también me gustaría que le echaran un ojo a La favorita, el llamativo libro del autor franco-brasileño Matthias Lehmann, que ya tiene una amplia trayectoria en la BD y ahora debuta en nuestro país. Confusión sexual, delirio gótico y crítica social se dan la mano en este trabajo notable, de hermosa estética.

Malaga Hoy

La otra historia


JAVIER FERNÁNDEZ



EL ALA ROTA. Antonio Altarriba, Kim. Norma Editorial. 192 páginas. 20 euros.

Es fácil recomendar El ala rota. Se trata de una especie de segunda parte de El arte de volar, aquella virguería que mereció el Premio Nacional de Cómic en 2010, y no merece menos el apelativo de obra maestra. Tal como explica Antonio Altarriba en su epílogo, durante la promoción de El arte de volar, recuento de la vida del padre del guionista, una lectora le preguntó: "¿Y su mamá?". El personaje femenino estaba mayormente ausente en aquella novela gráfica, y el propio Altarriba confiesa que siempre se había creído "hijo de un hombre que no admitía señor y de una mujer servidora". Tal percepción cambió cuando se sumergió en la penosa vida de su madre, cuya libertad había sido cercenada desde el inicio. En palabras de la madre de Altarriba: "Cuando nací, mi madre murió en el parto. Y mi padre, que estaba muy enamorado de ella, me quiso matar. (…) mi hermana Florentina me arrancó de los brazos de mi padre, de no ser por ella estaría muerta". La niña salvó la vida, pero sufrió una grave lesión en el brazo que le acompañaría para siempre. Ese es el ala rota del título, y sirve, cómo no, de metáfora de todas aquellas mujeres que no pudieron alzar el vuelo y se limitaron a "llevar una vida continuamente marcada por figuras de autoridad" en la machista sociedad española de las pasadas décadas (de la que somos aún herencia viva). Tal como sentencia el escritor, de nuevo refiriéndose a su madre: "No soñó con altos vuelos como mi padre ni con disponer del cielo entero para surcarlo. Más modestamente, con su ala rota, se limitó a saltar de rama en rama. Puede que, de esa manera, llegara más lejos".


Es un libro importante, este de Altarriba y Kim; importante en el contexto del la historieta española y de la moderna narrativa. Un libro intenso, duro y precioso, que completa la incisiva mirada de los autores sobre la España del siglo XX. Enorme es el relato y descomunal la puesta en escena de Kim, uno de los mejores narradores gráficos de la actualidad. Ya les dije que resulta fácil recomendar El ala rota, es de lectura obligada.

Malaga Hoy

Sueños sacrificados

JAVIER FERNÁNDEZ




EL DÍA DE JULIO H. Beto Hernández. La Cúpula. 116 páginas. 12 euros.


Beto Hernandez firma El día de Julio, una excelente novela gráfica que se suma a la bibliografía siempre sorprendente del autor de Palomar. El protagonista, Julio, nace en el año 1900 en un pequeño pueblo mexicano y muere en el año 2000, tras una existencia marcada por la pesada atmósfera del entorno rural y los lazos familiares. Julio posee una sensibilidad especial, pero sus circunstancias le obligarán a adaptarse y a permanecer en la norma, sacrificando sus sueños. Comenzada por entregas en la revista Love & Rockets y terminada para la edición en libro, El día de Julio es una pieza valiosa del largo fresco del siglo XX trazado por Hernandez desde los años 80, una obra en marcha que ha sido comparada con Cien años de soledad. Con su estilo elíptico y sofisticado, Hernandez describe con peculiar belleza las luces y las sombras del individuo común.

Malaga Hoy

Esencias andaluzas


JAVIER FERNÁNDEZ



BUSCAVIDAS. Christophe Dabitch, Benjamin Flao. Norma Editorial. 240 páginas. 24 euros.


Buscavidas es la historia de la amistad entre el francés Manuel y el gitano Benito, dos vividores enamorados del flamenco que tratan de abrirse paso desde la nada. Benito es un cantaor de raza, pero canta solo porque lo agota la vida, y Manuel procura en vano hacer carrera de él, convencido como está de su talento. Ambos van y vienen por las calles de Utrera, enredados en faldas, huyendo de la miseria, proyectando un futuro que nunca acaba de llegar. Con línea suelta y furiosa y una narrativa sobresaliente, Benjamin Flao pone en imágenes el absorbente guion de Christophe Dabitch, y el trabajo conjunto logra transmitir, con una pasión fuera de lo común, la atmósfera del pueblo andaluz y la ética y la estética del flamenco.

Malaga Hoy

martes, 31 de mayo de 2016

Bromas, las precisas

Las jornadas sobre humor en el periodismo de San Millán de la Cogolla abordan los límites y peculiaridades de este género

CARMEN MORÁN
San Millán de la Cogolla 28 MAY 2016

 El periodista, caricaturista político de 'La Voz de Galicia', Siro López, izquierda, durante uno de los encuentros. RAQUEL MANZANARES EFE

El humor es una herramienta poderosa con la que se puede matar, figuradamente, y por la que se puede morir, literalmente. Ninguna de las dos cosas debería suceder nunca. Ocurre lo mismo con el ejercicio de la profesión periodística. Por eso, cuando ambos quehaceres corren juntos el campo está minado y sortearlo no solo hablará de ética sino del mejor oficio. Humoristas, periodistas y académicos han reflexionado esta semana, sin más risas que las precisas, sobre el humor y sus límites, sus peculiaridades y servidumbres, los orígenes y las épocas, el poder y la responsabilidad. Convocados por la Fundación San Millán de la Cogolla, donde se celebró el encuentro —titulado El lenguaje del humor en el periodismo en español—, y la Fundéu BBVA, han tratado de diseccionar un lenguaje característico que ha encontrado acomodo en todas las épocas humanas.

Obligados a ser ingeniosos. Las nuevas tecnologías y las redes sociales parecen haber descubierto un chistoso en cada familia. ¿Acaso llevamos todos un cómico dentro? “Hay mecanismos mentales que ponemos en juego al detectar ironía, comicidad, y también al ejercerla. Solemos hacer un choque de escenarios, nos saltamos la lógica. Igual que un poeta lleva el lenguaje a su extremo más creativo, así hace el profesional del humor con su código propio”, explica Inés Olza, investigadora del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra. Pero, claro, no todos somos capaces. “Lo que pasa es que las redes ahora están proporcionando el mejor medio para ello. La viñeta es el arte de la condensación; los 140 caracteres también obligan a la síntesis, a la sentencia corta, que es la base del chiste. No creo que la comunicación digital empobrezca el lenguaje, más bien parece que nos ha obligado a ser ingeniosos”.

Como don Quijote. Cervantes ha salido a relucir en estas jornadas. Lo mencionó Siro López, caricaturista político de La voz de Galicia, con mucho tino, para diferenciar la risa de la sonrisa y diseccionar los géneros. “La comicidad no pretende más que divertir, mientras la sátira saca la carcajada a cuenta de una víctima (se lo merezca o no). Pero el humorismo nace con Cervantes, con un protagonista ridículo, sensato y lúcido. Es el primer personaje humorístico de la literatura. Es la sonrisa y lo tierno”. Andando el debate, nuestros humoristas concluyeron que el Quijote era gallego. O casi.

Cicerón y los zafios. El prócer romano ya distinguía entre el humor y lo cómico, explicó el catedrático de Lingüística de la Universidad de Valencia Ángel López. Y jura que en el siglo V antes de Cristo circulaba un chiste: ese del estudiante que vende sus libros para sacarse unos dracmas ante el estupor y enfado de su padre.  "Felicíteme, ya gano dinero con los estudios", le responde el hijo. Para López no hay una lengua por la que circule el humor mejor que en otra. Todo lo más habrá una sociedad más divertida o más amargada. Su preferencia el humor inglés: “El parlamentarismo inglés era una fuente permanente de humor”. Los romanos, sin embargo, eran de risa más zafia que los griegos, dice; lo que hoy vendría a ser caca, culo, pedo, pis. “Nosotros venimos de los zafios”.

¿De derechas o izquierdas? En los debates, en los que también participaron el caricaturista costarricense Arcadio Esquivel, el maestro y humorista Miguel López, El Hematocrítico, el periodista de Verne Jaime Rubio, la catedrática de Lengua en la Universidad de Alicante Leonor Ruiz Gurillo o el verso suelto que siempre es Julián Hernández, del grupo Siniestro Total, se coló por un momento el asunto político. Jorge Bustos, redactor de El Mundo, planteó esta duda: ¿es de izquierdas o de derechas el humor? Difícil. Cree que en España, en todo caso, han triunfado los que han intentado sofocar el humor y la ironía. Desde aquellos “hidalgos campanudos” que enarbolaban el “de mí no se ríe nadie”. Opina que la derecha en España no ha sabido hacer humor, que siempre es “subversivo y antiautoritario”. A eso le contestó el caricaturista colombiano Vladdo: “Los de los extremos no se ríen, ni a izquierdas ni a derechas”. “Y yo lo sé bien, porque en Colombia tenemos toda la gama de partidos: de izquierdas, de derechas, armados, desarmados, en proceso de desarme, con guerrilla y sin ella...”, bromeó.  “España se está llenando de indignados profesionales que solo entienden el humor como provocación”, zanjó Jorge.

De hombres o de mujeres. Natalia Meléndez, profesora de Periodismo de la Universidad de Málaga, cree que las mujeres “se ríen de otras cosas”. “Nos han educado durante siglos para no ser el payaso de la clase, para guardar la compostura, por tanto sería interesante saber en qué situaciones hace humor la mujer, y de qué cosas nos reímos”. Magí Camps, redactor jefe de Edición en La Vanguardia, no dejó pasar el asunto. “En el programa de la TV3 Polònia, tenían tres guionistas, hombres, y siempre imitaban a sus congéneres. Incorporaron imitadoras y ahora salen personajes como Esperanza Aguirre o la presidenta del Parlament, Carme Forcadell”, señaló. “No tener mujeres es una anomalía absoluta y una discriminación pura y dura”, dijo el guionista José A. Pérez Ledo, que elabora titulares de humor para Pepa Bueno en la cadena SER. “He participado en equipos numerosos de guionistas donde no había una sola mujer”. Terció entonces el productor ejecutivo de El Intermedio, en La Sexta, Miguel Sánchez Romero: “Y a veces hacen un humor salvaje y machista, porque tienen la licencia de autoflagelación. La masculinización de la profesión castra a las mujeres, que acaban haciendo un humor que quizá no sea el suyo”, dijo.



Viñeta premiada como la mejor de europa 2015

Ya está bien de gracia. El humorista gráfico de La Vanguardia Kap, recientemente premiado por la mejor viñeta europea de 2015, abundó sobre uno de los asuntos más delicados y complejos entre los que se reflexionó en el soberbio monasterio de San Millán, cuna de los primeros escritos en castellano: “Que puedas sostener en broma cualquier cosa que puedas sostener en serio”. O sea, no es tanto poner puertas al humor como a la opinión. No hace gracia un chiste machista o racista o antisemita si el que lo cuenta lo es, dijeron. “En todo caso, el humor en exceso es como el perfume, hiede”, apuntó otro límite el humorista Vladdo, que abrió estas jornada con un diálogo a ratos tróspido -no lo busquen en la RAE todavía- a ratos tronchante, con Forges.

Viralidad viene de virus. Moderadas estas jornadas por el periodista Toño Fraguas y la catedrática Elena Gómez, se abordó en ellas responsabilidad de los hablantes públicos. No todo el que trabaja para un medio de comunicación puede decirse periodista, pero sí comunicadores públicos; también aquellos que tienen un exitoso blog, por ejemplo. “Esos hablantes públicos tiene una responsabilidad por lo que dicen y por la dimensión viral que puede alcanzar”, señaló la investigadora Inés Olza. La ley ya pone algunas puertas a ese campo. Aunque quizá convendría saber cuándo caducan determinadas responsabilidades. “Nadie se ofendió con los tuits [sobre judíos y víctimas de ETA] del concejal madrileño Guillermo Zapata cuando los hizo”, apuntó el columnista Juan soto Ivars. ¿Cuándo prescriben nuestros delitos digitales?

Matar de risa. El humor, “un ajuste de cuentas civilizado con el poder, tiene el efecto de un bisturí: puede curar o matar”, señaló Miguel Sánchez Romero. Mejor matar de risa, pues. O como dijo la veterana periodista Nieves Concostrina: “Yo no hago humor, aunque a veces eche mano de él; solo soy una redactora; mi madre siempre me decía: hija, mejor caer en gracia que ser graciosa”. Y para el que algo más se considere, dejó este epitafio de Jardiel Poncela: “Si buscáis mayores elogios, moríos”.

El Pais

sábado, 28 de mayo de 2016

Tintín anarquista


Las obras de Hergé baten récords en las subastas. Su personaje se ha convertido en un símbolo del descubrimiento del mundo

JAVIER PÉREZ ANDÚJAR
Barcelona 27 MAY 2016

Tintín y Milú. HERGÉ-MOULINSART (2014)

No sabemos quién habrá soltado ese pastizal, pero ha sido Renaud, el cantante anarco de aquella Francia que llevó a Mitterrand a la presidencia de la República, quien vendió el pasado abril el original de Tintín por un millón de euros. Eran las dos páginas finales de El cetro de Ottokar, el álbum donde Tintín es definido, primero por la aristocracia de Syldavia y luego por la policía de ese reino, como “un joven anarquista”. Renaud se ha pulido esos dibujos y un montón más de la colección de originales de cómic que empezó a atesorar en los años ochenta. Le va bastante mal en muchos aspectos y, con la pequeña ayuda de sus amigos, lucha como puede por salir adelante. El exjoven anarquista de la canción francesa, que el año pasado, al volver de la mani contra la matanza de Charlie Hebdo, se rasgó las vestiduras escribiendo la melancólica y apasionada balada (muy a lo Aznavour), J’ai embrassé un flic (yo besé a un poli). El cantautor que a continuación había dejado caer que estaría dispuesto a votar al conservador François Fillon. El rebelde sin brújula, cuya primera canción (la compuso con 16 años), Crève, salope (revienta, guarra; se refería a la autoridad), era entonada a coro en la Sorbona ocupada del 68. Un millón de euros es lo que un desconocido ha apoquinado en la subasta de los dibujos de Tintín.

Tintín es belga, como Jacques Brel, como Audrey Hepburn, gente de esqueleto delicado y drama profundo. Está más cerca Tintín del Manneken Pis que de la torre Eiffel. Es un chavalín que va por el mundo con gabardina de periodista. Entonces era el tiempo en que las gabardinas se llamaban trincheras porque aún llevaban pegado el fango de la guerra mundial (la primera, pero los primeros nunca saben que están siendo sólo el principio). La diferencia entre ser belga y francés. Ahí surge un precipicio donde cabe algo más grande que el mundo, que es una concepción del mundo. Tintín, el gran personaje del cómic belga, es urbano, capitalino, con una profesión moderna y militantemente cosmopolita. Los grandes personajes del cómic francés son dos aldeanos de la Bretaña, Astérix y Obélix, acaso un par de chuanes. Dos paletos que han dado la vuelta al mundo del Imperio Romano para volver convencidos de que todo lo que va a importar en el universo llevará la huella gala. Es la diferencia entre la urbe y el orbe.

¿A dónde va Tintín con tanto viaje? La URSS, el Congo, Estados Unidos de los gánsteres, el Egipto de los faraones, la China de los fumaderos, la Escocia del whisky, Syldavia, las arenas del desierto, el Ártico, el Perú de los incas, el golfo Pérsico, el ascenso a la Luna en persona y las inmersiones submarinas, solitarias carreteras en las montañas suizas, vuelta a Borduria, Petra, La Meca, el Tíbet y su yeti, volcanes en las islas del Índico, la Centroamérica guerrillera… Pero es que Tintín no va, huye. Tintín es el fugitivo permanente, por eso siempre le dibujan corriendo. Lleva la evasión en su sangre, en la tinta. Hergé, su creador, empieza a publicar series en el mismo año en que muere el rey del escapismo, el gran Houdini. Desde el primer momento, Hergé y Tintín tienen que huir porque están abocados al linchamiento. A Hergé le persigue la fama de reaccionario y colonial. Ha ridiculizado a los sóviets de Moscú, ha ridiculizado a los negros del Congo, tras la invasión nazi de Bélgica le acusarán, cuando menos, de haberse mostrado tibio si no de colaboracionista.

Los niños lo leen con pasión, los padres lo miran de reojo, los intelectuales lo desprecian. Hergé y Tintín van aprendiendo juntos a fuerza de frustraciones, de depresiones, de amores mal llevados. Porque Tintín no es un solo álbum de Tintín, así no hay manera de leerlo. Tintín constituye una obra integral donde cada álbum corresponde a un capítulo. Todo Tintín completo e inconcluso (pues al igual que El hombre sin atributos es una obra que quedó sin acabar) configura una sola historia de formación. Y porque los niños lo saben, son los primeros que quieren leer todos los álbumes juntos, seguidos. A la biblioteca, los niños no íbamos los sábados a leer Tintín, sino a leer tintines.

No le da tiempo a Hergé de escapar del linchamiento, de salvarse, porque tampoco le va a dar tiempo de terminar su obra. Muere en 1983, y en la Barcelona de 1984 la Fundación Joan Miró le monta una exposición por todo lo alto. Hergé había homenajeado antes al pintor catalán en un álbum de título complicado y enigmático: Stock de coque. El villano Rastapopoulos tiene colgado un miró en la cabina de su yate Scheherazade.

Pero entonces, en el orwelliano año de 1984, lo más emblemático de nuestra progresía creativa e intelectual le saldrá al encuentro al nombre de Hergé (pues el hombre de Hergé ya no está) y contestará con el Manifiesto contra la exposición Tintín y Hergé. Les ofende a los firmantes que se le haga caso a un tipo tan políticamente sospechoso, pero no quieren decirlo así. Esto otro es lo que argumentan: “En nuestras latitudes, donde los cómics aún no han conseguido el merecido prestigio oficial y popular que han alcanzado en otros países cultos, resulta sumamente peligroso para el reconocimiento adulto del noveno arte que la Fundación Miró elija, para su primera exposición monográfica de cómics, una obra con destinatarios infantiles y sin el rango estético suficiente para ser huésped de una entidad con un nombre tan ilustre”. Siempre traicionando a los niños. La cita, la noticia entera están disponibles en la hemeroteca online de EL PAÍS con fecha del 14 de septiembre de 1984.

Los alucinantes viajes de Tintín no son los viajes extraordinarios de Julio Verne, otro francés, otro satisfecho de sí mismo. Verne quiere explicar el mundo y Hergé quiere descubrirlo. Tintín es el descubrimiento del mundo, y por eso, en la que va a ser su última aventura terminada, Tintín y los pícaros, ocurre el hecho más trascendental en la biografía del muchacho. Ha dejado de llevar sus eternos bombachos, ya le da vergüenza llevar pantalones cortos, y aparece con vaqueros. El cuerpo cubierto y el mundo descubierto. Esto es lo que nos ha contado Hergé con su joven anarquista.

Javier Pérez Andújar es escritor, autor entre otras obras de Todo lo que se llevó el diablo y Paseos con mi madre.


El Pais


viernes, 27 de mayo de 2016

Revista El Jueves, 39 aniversario.


El Jueves, la revista que salía los viernes, ahora lo hace los miércoles, explico esto por el aniversario.  Porque tal día como hoy hace la friolera de treinta y nueve años aparecía la revista semanal de humor (gráfico) El Jueves, 39 años. Supongo que el próximo año, coincidiendo con el 40 aniversario lo celebraran por todo lo alto. 

El Jueves, una rareza, un rara avis, no ya en el aspecto de la historieta en España, sino en el devenir cultural en este pais. Y aunque atrás quedan, allá por los años 90, récords de venta con más de 200.000 ejemplares, aun hoy esta entre los 90.000. Como leo en wikipedia una cita de Jesus Cuadrado: "un ejemplo de publicación tan personal como aislada, tan libre como repetitiva". Y es que por El Jueves han pasado generaciones de dibujantes y guionistas, muchos de talla mundial. Una revista que ha seguido manteniendo un espíritu rebelde, y sus trabajadores.

Da gusto ver como de forma paralela a el periódico el Pais que cumple 40 años de forma seria, sesuda, formal, como el reverso de una moneda, el Jueves nos contaba las noticias de otra forma: más cruda, más satírica, con mala leche y mucho humor.

Entre el desorden, el caos y la vorágine que es mi cuarto localice los extras del Jueves del 15 y el 25 aniversario. Hay mas y tengo que tener mas por alguna parte, pero en estos extras hay un par de curiosidades que pongo por aquí. 

Recomiendo una visita al enlace de la Wikipedia sobre el Jueves: aquí, muy interesante.


























LA PRIMERA VEZ...
Pues eso, que El Jueves tiene muchos colaboradores y que para todos hubo una primera vez. Y la primera vez ya se sabe, nervios, ganas de quedar bien y todo eso. De paso, les hemos pedido que nos dibujen su bufón de El Jueves , más que nada porque como saben dibujar mejor que escribir...

 AGREDA
Como suelen decir, la primera vez nunca es como uno se la imagina. Muchos nervios, manos sudorosas, uno no sabe ni por dónde empezar, dónde meter cada cosa. No recuerdo cuánto tardé en hacer aquellas dos páginas. Me leí cada chiste cien veces, escribía y reescribía. Por fin, después de darle muchas vueltas y de redibujarlo todo, acabé mandándolo. ¡Y, cuando salió publicado, me di cuenta de que NO LO HABÍA FIRMADO! ¡La primera vez que publicaba en El Jueves y nadie sabía que esas páginas eran mías! Menudo disgusto le di a mi madre.

AURELIO
Me pide Mayte unas líneas ("breves, ¿eh?") para explicar cómo llegué a esta revista, y casi tengo que echar mano de la máquina del tiempo para situarme nada más y nada menos que veintidós años atrás. "La Codorniz", donde debuté con mis escritos, no hacía mucho que había cerrado definitivamente, y andaba yo (solo o en compañía de otros) intentando colocar mis folios donde me dejaran. Y fue en la primavera de 1980 cuando me acogió "El Jueves", en compañía del dibujante José Luis Cabañas. Por aquel entonces uno escribía a máquina, borrando con "tipp-ex" cada error (esto a muchos lectores les parecerá arqueología pura y dura), o rompiendo directamente el folio para empezar de nuevo cuando no le gustaba lo ya escrito.

AZAGRA
Yo entré en El Jueves en el 84, casi por casualidad. Estaban haciendo un extra de música y me llamaron para preguntarme por maneras de colarse en un concierto. Al poco entré, yo quería meter el personaje del borracho, pero Gin quería punkis, o sea que pedí permiso a Pedro Pico y Pico Vena, que ensayaban cerca de casa... y desde entonces.

BERNET
Cuando Bernet, Trillo & Maicas llegaron a El Jueves diciendo que traían un personaje de "puta madre", nadie les creyó. "¡Anda ya!", les dijeron. Allí había mucha calidad, el listón estaba muy alto y era difícil entrar en la mejor revista del mundo. Ellos lejos de acojonarse sacaron de la carpeta su arma secreta: Clara de Noche, que era muy puta y muy madre.

DARÍO ADANTI
Todo empezó cuando Albert Monteys me pidió una media página de prueba para el "Manda Huevos",
suplemento mítico que ya forma parte del legado arqueológico de este país. Pero las fuerzas
universales de la desintegración estaban por hacer su aparición: con la fecha de entrega encima, se
me rompió el scanner. Así que tuve que aprender a dibujar con el ratón, consiguiendo con el tiempo una gran agilidad de muñeca, lo que me permitió desarrollar el estilo actual de mis páginas, al mismo tiempo que descubría un sinfín de nuevas sensaciones en el campo de la auto-erótica.

FER
La imagen del primer día es imborrable. Aquella primera redacción estaba un poco desordenada. En un rincón de la cueva, al fondo, el entrañable Raf pintaba unos bisontes sobre la pared, su ayudante Kim mezclaba arcillas y hierbas para hacer colores. Metros más allá estaba Gin, el gran chamán, intentando encender fuego frotando enérgicamente unos palos. Óscar había salido a cazar unos jabalís. Yo dejé la lanza en un rincón y me senté.

FORGES
1977. Llovía ; los puestos de la Rambla de las Flores, por donde paseábamos inquietos, a la espera de ver la revista en los quioscos, estaban cubiertos de plásticos transparentes. -"Es que el agua de lluvia pudre las flores de invernadero"- nos dijo Gin. Ya ante uno de los quioscos de prensa, preguntó al quiosquero: -"¿Tiene «El Jueves», la revista que sale los miércoles? Es nueva." El quiosquero se encogió de hombros, con ese gesto tan de los quiosqueros, y dijo: -"¿Es de fútbol?"

GALLEGO Y REY
Hace 19 años que fuimos juntos por primera vez a Barcelona. En EL JUEVES, siempre con vocación de lanzadera, atentos a cualquier nuevo talento que surgiera, no tardaron en darnos un toque. Aquella vez no pudo ser, pero ese viaje nos sirvió para ampliar nuestras fronteras, poder desayunar en uno de los últimos vagones restaurant estilo Orient Exprés y para perpetuar un rito que, hoy en día, cada vez que vamos a Barcelona realizamos: bajar Las Ramblas, empaparnos de su vitalidad y sentirnos afortunados porque ese día no tenemos la hora de cierre del periódico pegada al culo.


GRAS
Cuando empecé a publicar en El Jueves hace..... mucho tiempo (luego hubo un paréntesis de unos 12 años) firmaba mis dibujos con mi nombre de pila: Miquel. Era una caligrafía de aspecto árabe y, todo hay que decirlo, ilegible, hasta tal punto que en una ocasión mi firma desapareció del dibujo, la causa: ¡el de los fotolitos creyó ver un "pelo" impresionado al lado de la imagen !


 GUILLERMO
Ángel y yo llegamos a El Jueves en enero del 96. Era el número 972 y empezaba la campaña electoral que en mayo llevaría al PP a La Moncloa. Sea por nuestro talento, sea por el Gobierno de Aznar, lo cierto es que esta revista de humor no ha parado de ganar dinero desde entonces. La maravillosa Maite me ha dicho: escribe algo sobre la primera vez. Pero aunque para ella no significó nada, y no le dio mayor importancia, yo no lo voy a contar nunca.


IDÍGORAS & PACHI 
Llegamos con unos dibujillos nuestros para presentárselos a Gin. Le enseñamos unos dibujos de Idígoras y otros de Pachi -entonces siempre dibujábamos por separado. A Gin, loado sea, le parecieron bien, pero sólo tenía una página disponible, y éramos dos dibujantes. Entablamos entre ambos un cordial diálogo para ver quién se quedaba con la página, a resultas del cual Pachi sufrió fractura de fémur y un ojo morado e Idígoras rotura de tabique nasal y múltiples contusiones. En vista de que nadie cedía, decidimos unir nuestros dibujos, y así hasta ahora.

 JA
¿Cómo aterricé en El Jueves?... Hace 25 años... estaba yo dirigiendo "El Rey León" en Disney, cuando vi un anuncio en el "Californian Post", solicitando dibujantes con mucho talento, para El Jueves. Mandé mi curriculum... y por equivocación puse la afoto de mi miembro viril. Me fichó la directora de recursos humanos, en el acto... (después del acto, para ser precisos)... y desde entonces, todas las semanas...

JJ
La verdad es que no me acuerdo mucho, pero fue una "experiencia religiosa". Me llamó José Luis Martín, el del Dios Mío, a encargarme algo de curas y radio, a mí me parecía que me llamaban desde el Olimpo de los dioses "eh, tú, pobre mortal, pinta algo de esto". Hasta que me encargaron a la semana siguiente otro chiste, sólo esperaba que me llamasen para decirme "vaya puta mierda, ni se te ocurra volver a dibujar". La verdad, un infierno. A veces todavía tengo la paranoia de que me llamen para hablarme de la mierda y mi arte...

J.L. MARTÍN
Mi primera vez fue la primera de todas. José llario a un editor que me había solicitado para colaborar en POR FAVOR, me llamó convencido de que yo podría hacer una revista de humor. Él estaba convencido, yo en absoluto.
Por eso me alivió cuando me dijo que me acompañarían en la aventura Tom y Romeu, que ya eran humoristas experimentados, llevaban tiempo haciendo una revista llamada MATARRATOS. Por cierto, José llario nos pidió una lista de posibles nombres para la nueva revista de humor. Nosotros, plenos de autosuficiencia juvenil le presentamos una larga lista de nombres cachondos, transgresores, originales, etc.. Él se miró la lista, dio una calada al puro y nos dijo: "se llamará El Jueves, la revista que sale los viernes" - al principio la revista salía los viernes. A nosotros nos pareció un nombre estupendo, que por algo era el señor que pagaba. Y así hasta hoy.

 JULIUS
Creo recordar que en una vida anterior perpetraba textos en agencias de publicidad... Cuando llegué a El Jueves, comencé a dibujar monigotes sin palabras... y hasta hoy. Mi psiquiatra dice que no me preocupe (pero me mira raro)... en fin... no sé qué más añadir... ¿puedo irme ya?

 KIM
25 años ¡Quién lo diría!
Eso, cuando me llamó Romeu para tomar parte en una nueva revista, que se llamaría El Jueves, creí que sería de esas publicaciones que salen y desaparecen en un par de semanas. Desde luego no fue así. Ya que El Jueves sigue más vivo que nunca, y yo a su lado.



LADISLAO KUBALA
A principios de la primavera de 1999 decidí mandar algunos de mis tebeitos a El Jueves. Hacía mucho tiempo que la idea me rondaba por el cráneo pero la verdad es que no me atrevía. Mis amiguetes dibujantes del "Kovalski Fly" (fabuloso fanzine) no dejaban de animarme, pero sobre todo una conversación que tuve con Pedro Vera (que ya llevaba un tiempo por aquí) terminó por convencerme. Mande unas ocho páginas por correo a la atención de Albert Monteys, y cuando aún no había pasado una semana me llamó. Me había tocado la lotería.

 MAIKEL
Tres meses me pasé con el hombro derecho descoyuntado, a causa del fastuoso corte de mangas que le hice al jefe de personal del banco en el que trabajaba, al anunciarle que me largaba a trabajar a El Jueves, segundos después de que el inolvidable Gin me ofreciera dirigir una nueva revista de humor que se llamó Puta Mili.
Un sueño.

 MANEL FONTDEVILA
Yo subía una escalera con la carpeta y los nervios e Iva bajaba, y lo reconocí y pensé: "le diré que me gusta mucho lo que hace y que mi abuela y su madre son primas" (que era verdad), y luego no sé qué cono pasó pero di un traspiés y me caí con toda la carpeta y los papeles, e Iva pasó y sin mirarme dijo "¡Qué juventud!". Y me puse muy colorado. Muy triste. Y vale, no fue la primera vez, pero sería la segunda o la tercera. La primera fue sin anécdota. Bueno, sí: entregué en el plazo correcto, casi nada.


MARIEL&BARCELÓ
Mariel.- No me acuerdo, eso fue antes del alzeheimer. Manel.- Acompañé a Mariel a entregar las páginas de Contactos y el Gin nada más verla le soltó: "Tú, Bruja, ahórrame la faena. Tira esa mierda a la papelera". Era la redacción más acida del humor gráfico español y consecuentemente el personal podía ser muy cruel con sus bromas. Un colaborador imprudente pregonó su angustia porque, según él, se estaba quedando calvo. Al final abandonó la redacción por prescripción de su psicólogo. Y el muy jodido Ha acabado quedándose calvo. Como muchos de nosotros. Como todos, de aquí a cien años.

 MAURO
La primera vez que apareció algo mío en El Jueves fue en 1986. Sacaron la portada de un tebeo mío en el "En familia" (o como se llamase entonces) del número 462. Yo me dije: "A éstos ya les tengo en el bote; dentro de poco me llamarán para pedirme que colabore en la revista". Y así fue; sólo tuve que esperar catorce años y setecientos cincuentaitrés números.

MENDRUGOS 
A principios de 1990 empezó a publicarse en El Jueves (a media página) el personaje M.M. que yo (Juan) creara para la revista "Campus" de la Universidad de Murcia. En mayo de ese año, Gin, vio algunos trabajos nuestros (con el color a óleo de Jorge) en el Salón del Cómic; sus palabras fueron: "Nens ¿Por qué no me hacéis un par de paginitas de éstas?".. dicho y hecho, ese mismo verano juntamos a M.M. con sus otros colegas y creamos Los Mendrugos.

MONDO LIRONDO
Circa 1982. Yo estaba en clase de ciencias. Una de mis compis traía un ejemplar. A mí me dio un ataque de risa incontenible, tras ver los fotomontajes de "The Gilipolitical llustrated" y leer una desternillante historia de Martínez El Facha que se llamaba "La Gran Reunión". Acabamos castigadas por las monjitas, "por leer blasfemias antiespañolas ". Yo me llevé aquel Jueves a casa, para saber con detalle qué era la blasfemia y la antiespañolidad. Todavía sigo sin entender qué son esas dos cosas, pero... Grace Morales, Mondo Brutto.



MÓNICA Y EVA
Nos pide Mayte que expliquemos cómo fue nuestra primera vez. Pues ésta es la historia. La verdad es que teníamos ganas desde hace tiempo. Algunas amigas nuestras ya lo habían hecho y nos contaron que era increíble. Nosotras teníamos sensaciones encontradas, por un lado nos apetecía un montón y por otro nos daba como un poco de miedo... Al final nos decidimos, y la verdad, fue genial. Desde entonces le cogimos el gustillo y procuramos hacerlo cada semana. Y es que esto de publicar en El Jueves engancha, y más a nosotras, que somos un pelín viciosillas...

MONTEYS
Llevé mi carpeta a El Jueves, les pareció bien y me cogieron. Los primeros dos años viví convencido de que en cualquier momento alguien se daría cuenta del error que habían cometido publicándome y me dirían "mira, chaval, nos hemos equivocado contigo, lo siento pero no vuelvas más", de modo que cada vez que iba a entregar dejaba los originales tan rápido como podía y salía por patas. Ahora me estoy medicando y lo veo todo de otro color. Ya no me levanto en mitad de la noche gritando: "¡Puedo hacerlo mejor, denme unos años!".




 

ÓSCAR
A finales del 77 asistí a mi primer consejo de redacción con los nuevos compañeros de El Jueves. Encontré muy serio el ambiente comparándolo con el choteo que nos traíamos en los consejos de El Papus, en donde se celebraban las animaladas más grandes. Se habló de los temas a tratar y yo viendo que el asunto estrella iba a ser la visita de Santiago Carrillo a Nueva York, noticia que en El Papus hubiésemos tirado a la papelera por triste, apunté: "metemos en portada un potorro y de título: feliz mil novecientos setenta y...chochoooo!!!" ¡Qué silencio se hizo! ¡Qué miradas de reprobación! ¡Se cortaba el ambiente! Yo me dije: "chato, poco vas a durar entre tanto tío sesudo"...y no, que ya llevo 26 años y medio. Será porque todo circo necesita un buen payaso.

OZELUÍ 
Pues resulta que unos colegas y yo hacíamos en Granada un suplemento en plan tebeo (el legendario DON PABLITO) para una guía del ocio local (aunque no estaba claro quién era el suplemento de quién). De eso hace ya tres lustros, ni pensarlo quiero. El caso es que a alguien se le ocurrió enviar el suplemento de marras a EL JUEVES a ver lo que pasaba. Y lo que pasó fue que nos publicaron algunos refritillos. Eso me animó a empezar a mandar cosas, y más cosas, y más cosas... y así hasta ahora.

PALLARÉS
La primera vez que acudí a la redacción de El Jueves me pasó como la primera vez que fui de putas: creía que aquello sería la hostia (juerga, alcohol, cachondeo...! Pero cuando llegué allí ni whisky, ni juerga, ni sexo, ni nada que se le pareciera. "La gente viene aquí a trabajar", me dijeron tanto la madame como J.L. Martín. Eso sí, en un sitio fui a pagar y en el otro a cobrar... ¡que hay una diferencia!

PEDRO VERA
Jamás olvidaré aquella llamada de Albert Monteys, allá por octubre de 1998, para preguntarme si quería colaborar en El Jueves. Tampoco podré olvidar la primera vez que me encargaron la portada de la revista, ¡Qué ilusión! ¡Qué orgullo! ¡Qué satisfacción!... ¡Qué pedazo de querella por injurias al ejército español!...
(y qué gran victoria).





RAMÓN DE ESPAÑA
Cuando recibí la llamada de la gente de EL JUEVES ofreciéndome la posibilidad de escribir una columna semanal en la revista, a punto estuve de decir: "¡Ya era hora, chicos! Llevo leyéndoos desde el número 1, me he dejado una pasta en vuestras mamarrachadas y ya era hora de que parte de esa pequeña fortuna me fuera restituida". En vez de eso, dije que sería un placer. Y no me equivoqué.

RICARDO Y NACHO
Entramos en El Jueves, hace ya algunos años, porque el cabrito de el Gin quería que nos encariñáramos con él y que luego estuviéramos el resto de la vida echándole de menos-, porque J.L. Martín se enamoró secretamente, en plan vicio inconfesable, de Elma, y al Óscar, Goomer le recordaba a un hijo secreto del profesor Cojonciano.
El Fer nos apoyó porque nos lo llevamos de copas y le hicimos unas fotos comprometedoras. A su vez, él nos mandó de copas con Kim y nos las hicieron a nosotros. Como se ve, estábamos condenados a El Jueves.

THARRATS
El Jueves estaba en un edificio de oficinas serias. Afortunadamente había pinceles por todas partes (de cuando los dibujantes se manchaban pintando, no como ahora con el Photoshop). En la redacción había mucha concentración, excepto por parte del maquetista Chema, que chillaba (cantando, o así) como un descosido sin que a los demás les desconcentrara. Una estampa sublime. Luego conocí a Miguel Ángel Nieto y me llevó en su furgoneta, haciéndome entrar por la parte posterior porque la puerta lateral estaba atrancada. "Es de carga, se entra por detrás" -dijo. Por suerte, nada que ver con el resto de las grises oficinas.

TONI
Mi primera vez... ¡uf!
Creo recordar (y quiero recordar) una comida con el entrañable GIN, para pedirle consejo y trabajo. ¿Un par de años después de la aparición del primer número? Es probable. Sé, eso sí, que mis primeros chistes fueron sobre la despenalización del aborto (supongo que para cubrir cualquier posible eventualidad)

VELÁRDE
Tenía una cita con J.L. que había visto algunas páginas mías y había oído cosas buenas de mí (todavía me pregunto quién se las contaría). "Quiero hacer una serie sobre mendigos e indigentes. Se llamará Porca Miseria", le dije "¿Y podrás?", "¡Por supuesto!" le dije con ese aplomo que sólo poseen los que tuvieron una amplia colección de Madelmanes. Un año más tarde alguien pensó que la serie no funcionaba y que me hacía falta un poco de experiencia. Me botaron a la calle y anduve rebuscando en los contenedores durante un año, después de lo cual volví a la redacción y le dije a J.L. "Tengo una idea para una serie" "¿Sobre mendigos?", me preguntó, "No sobre tres chicas, "¿Y podrás?"... Han pasado tres años de aquello y por la redacción se rumorea que tal vez no me vendría mal un cambio de sexo...

VENTURA
Miguel Ángel Nieto y yo llegamos a El Jueves impelidos por dos BOOMS. El BOOM del cómic, en los 70, y el BOOM de la revista El Papus, una década después. Al llegar aquí casi todos los colaboradores eran ya viejos compinches, por lo que aquello no fue un cambio de colegio sino más bien un cambio de aula con los mismos gamberros como compañeros de fatigas.

VERGARA
En septiembre de 1999 yo ya llevaba un mesecillo haciendo los guiones de Los Chapas y andaba dando la brasa a la gente de El Jueves para ver si me dejaban dibujar algo cuando, en una de mis visitas a la redacción, un nervioso Monteys (o eso deduje yo al ver que se encendía el cigarrillo por el filtro) me pregunta si puedo hacer media página en la línea del suplemento (¡No se vayan todavía!) con mucha urgencia para el día siguiente. Yo que soy más chulo que un ocho le dije que sí y tuve que improvisar un estudio de campaña en casa de mi cuñado (donde me hospedo cuando voy de visita a Barcelona desde mi Huesca residencial) y trabajar gran parte de la noche para dibujar una marcianada didáctico-científica sobre el tupé de John Travolta.


VIZCARRA
Recién salido de Bellas Artes, corría el año 1990, me dirigí a El Jueves con mi carpeta (de original, nada de nada). Allí me topé con Gin, con el que acordamos hacer algunas pruebas para la revista, y de momento aquí estamos.
Este año también se conmemora el 25 aniversario de la muerte del "Rey" ¡¡Brutal!!