viernes, 5 de junio de 2015

Argumentos cósmicos

JAVIER FERNÁNDEZ 



Los Vengadores infinitos. Roger Stern, Steve Englehart, Sean Chen, Jorge Santamaría. Panini. 312 páginas. 25 euros.

Los Vengadores están de moda: hace poco que se estrenó la esperada segunda película de la franquicia y las librerías se han llenado de novedades protagonizadas por el supergrupo Marvel. Entre ellas, destaca el tomo Los Vengadores Infinitos, que compila dos miniseries que se habían quedado en el limbo de la edición en nuestro país. La primera (de cuatro números) es Avengers: Infinity (2000), escrita por Roger Stern y dibujada por Sean Chen; la segunda (de ocho números) se titula Avengers: Celestial Quest y cuenta con guiones de Steve Englehart y dibujos de Jorge Santamaría. Ambas desarrollan argumentos cósmicos, de la mano de sendos guionistas clásicos. La antigua Capitana Marvel tiene un protagonismo especial en la primera miniserie, y la segunda nos devuelve a uno de los personajes más queridos y misteriosos del grupo: Mantis, la Madonna Celestial.

Malaga Hoy

Busiek entre Vengadores

JAVIER FERNÁNDEZ


Los Vengadores: La guerra de Kang
. Kurt Busiek, Alan Davis, Manuel García, etc. Panini. 576 páginas. 27,50 euros.

La guerra de Kang culmina la reedición de la estupenda etapa del guionista Kurt Busiek al frente de Los Vengadores. Se trata de los números 38 a 56 del volumen 3 de The Avengers, más The Avengers Annual 2001 y el especial Avengers: The Ultron Imperative, todos publicados entre marzo de 2001 y septiembre de 2002. El trabajo de Busiek es ejemplar por su respeto a la historia y la esencia de los personajes, y el apartado gráfico hará las delicias de los aficionados. A destacar las fenomenales páginas de Alan Davis y el buen hacer de Kieron Dwyer y del español Manuel García. El citado The Ultron Imperative es un trabajo colectivo que incluye aportaciones de Roy Thomas, Roger Stern, Steve Englehart y una miríada de dibujantes.


Malaga Hoy

martes, 2 de junio de 2015

CUANDO LOS GIGANTES DOMINABAN LAS VIÑETAS




Pocas veces los comics han conseguido trascender la esfera de los aficionados, el reducido núcleo del público lector, para implicarse en el pulso de la vida, en el sentido histórico del momento en que se producen, para formar parte de la corriente de los acontecimientos, y no ser simplemente un ridículo y lejano reflejo de ellos. Pocas veces los comics han surgido de la calle y han sido materia de noticias, en vez de tratar desesperadamente de husmear el ambiente para producir páginas que, con candoroso empeño, dejan bien a las claras que no se enteran de lo que pasa. Uno de esos raros momentos fue en los años sesenta, y el protagonismo de tan singular y reconfortante acontecimiento correspondió a Marvel, impulsada por la disparatada jerigonza de Stan Lee y su inspiración comercial (por no hablar, claro, de la fecundidad artística del Rey Kirby). Marvel fue parte de los sesenta, en un sentido en que otras editoriales no lo consiguieron (hay ejemplos muy significativos en las páginas de Detective Comics y Batman, por poner un caso). Hulk aparecía en la portada de Rolling Stone cuando Rolling Stone era una revista contestataria y arriesgada. Los fenómenos juveniles, el ensalzamiento de lo pop, abrazaron a Marvel y ésta se dejó arrullar, consciente de que todo eso le beneficiaba. Pero la juventud, por supuesto, está relacionada con el tiempo. Obvio, ¿no? Acabaron los sesenta y cambiaron modas y gustos al tiempo que se venían abajo mitos y los protagonistas de la cultura juvenil se convertían en padres. Ocurrió en la música, en el cine, en todas partes. También en los comics. DC trató de sumergirse en las corrientes de actualidad con sus «comics relevantes». Marvel también varió su oferta, todavía estaba lejos de anquilosarse. No sólo se tantearon otras direcciones (como la espada y brujería, con Conan), sino que también se cambiaron algunas reglas del juego en los comics de superhéroes. La Guerra Kree-Skrull, publicada en 1971, sirvió en cierta medida como propuesta de un nuevo estilo, una manera de hacer historietas que sirviera para la nueva década. Tras diez años de Marvel desbocada, uno de los supuestos que maneja La Guerra Kree-Skrull es el de la normalidad del superhéroe. Ya no se trata de asistir maravillados, en la persona del público pavoroso que corretea a los pies de Galactus, a los prodigios que realizan los nuevos superhombres (véase la galardonada miniserie prestige Marvels para presenciar una clara exposición de esta idea). A estas alturas los superhéroes ya no son nuevos y, además, abundan. El lector no se maravilla por el mero hecho de verlos aparecer. Los superhéroes han creado un mundo diferente, un mundo con sus propios códigos y con su propio sentido fantástico. Antes, se trataba de la Tierra, nuestra Tierra, en la cual aparecían injertados los superhéroes. Ahora, se trata de la Tierra Marvel, el Universo Marvel, donde todo gira alrededor de ellos, donde el ciudadano es superpoderoso. Toda La Guerra Kree-Skrull es un drama de actores y pasiones sobrehumanas, una especie de parábola mitológica que incluye a su heroico humano (Rick Jones) como pieza fundamental. Pero no nos engañemos. Rick Jones, ex compañero de Hulk y del Capitán América y hermano astral del Capitán Marvel, tiene poco que ver con un adolescente normal. Presenciamos la madurez de los superhéroes, su paso a un estado nuevo, a otra forma de hacer historias y de concebir sus comportamientos, reacciones y caracteres, una madurez que llenaría los años setenta de grandes sagas cósmicas, inmensas búsquedas del poder y tramas, argumentos, temas y personajes básicamente autorreferenciales. Planteado, como decíamos, el supuesto de la normalidad del superhéroe, sólo queda hacerle protagonista de grandes producciones hollywoodienses, repletas de estrellas, de maquinarias costosísimas y de escenarios remotos y fascinantes. Se trata de trasladar el misterio del actor a la peripecia. Es el molde de La Guerra Kree-Skrull.

Para hacer este molde sólo podía haber un hombre, Roy Thomas, que lo ha sido casi todo en la segunda generación de profesionales de la llamada Edad de Plata del comic-book. Thomas, que con los años, ya fatigado, ha mostrado carencias y agotamiento imaginativo, estaba en 1971 (con 31 años) en plena forma. Conduce la narración a través de prolijos diálogos y textos de apoyo (se tarda mucho más en leer uno de estos comics que en leer cuatro de los de hoy en día), pero nunca cae en textos redundantes, siempre busca la expresión fluida y la información fundamental para la trama. Los personajes parlotean sin cesar, pero eso no entorpece su acción. Por el contrario, la adorna y perfila. Esos diálogos, que tan espantosos quedarían en el cine, resultan exactamente lo adecuado para este comic. Con su copiosa oratoria, Thomas sabe hacer que un argumento sencillo parezca grandioso, y que una escena de conversación resulte hiperactiva. Sin embargo, Thomas ha tenido la suerte o la desgracia de andar a menudo al lado de gigantes. Barry Smith y Gil Kane han ilustrado sus guiones. Eso ha hecho que nadie reparara en él. En La Guerra Kree-Skrull los encargados de la parte gráfica son tan rutilantes que podrían oscurecer a cualquiera. Neal Adams en aquel momento era sencillamente el dibujante más adorado del mundo. John Buscema, uno de los más brillantes artistas que ha tenido Marvel, atravesaba su mejor época. Adams, justo es decirlo, no es tan perfeccionista como impresionante. Su estilo parte del realismo heroico que tanto gusta al aficionado a los superhéroes y lo adorna con matices, detalles, perspectivas y encuadres que estaban más allá de la concepción y la habilidad de los demás dibujantes. No le hace falta acabar con pulcritud su trabajo, el efecto es el mismo. Buscema, con un estilo híbrido de Alex Raymond y Jack Kirby, hace que sus páginas vibren, que sus viñetas crepiten con electricidad. Henchidos de energía, sus dibujos son modelo para cualquier profesional que aspire a trabajar en el género. Si Adams es la sublimación del grafismo superheroico, Buscema representa su quintaesencia. Faltaban un par de años para que Conan el Bárbaro encauzara su talento en otras direcciones.

Cuatro profesionales como la copa de un pino (no olvidemos a Tom Palmer, entintador ya histórico y todavía en activo) unidos bajo un concepto claro y trabajando con la serié que reúne a lo más escogido de los héroes Marvel. La Guerra Kree-Skrull es un compendio de voluntades, valores e intenciones, y está salpicada de momentos memorables, momentos que describen lo que es un «Clásico» en la historia Marvel. Algunos de esos momentos:
- El viaje del Hombre Hormiga al interior del cuerpo androide de la Visión (mención especial para el trabajo de Thomas en los soliloquios de Hank Pym).
- La dramática escapada de Tritón buscando la ayuda de Los 4 Fantásticos (y encontrando finalmente la de Los Vengadores), con una celebrada página casi muda dispuesta en cuadrícula de doce viñetas por Adams.
- La carga de los superhéroes de los años 40, conjurados por Rick Jones y estallando en una llamarada gloriosa para luchar por breves instantes en una guerra desconocida y tan ajena a la que ellos conocieron. Buscema nos hace sentir la violenta desesperación de quienes han nacido sólo para pelear.
Desde entonces, muchos guionistas y dibujantes han querido recuperar el sentido de la maravilla que encierran estas páginas, una búsqueda que más a menudo conduce a lo aparatoso que a lo emotivo. La Guerra Kree-Skrull ha sido tan imitada en los comics de superhéroes (Marvel o no) como La Guerra de las Galaxias lo fue en el cine. No fue sólo la aventura que definió a Los Vengadores, fue la aventura que definió una época y una manera de hacer comics.

Trajano Bermúdez

Madrid Junio 1995


LOS VENGADORES (LA GUERRA KREE-SKRULL). Colección Obras Maestras nº17 
Colección de Editorial Planeta-DeAgostini, S.A. Año 1995
Ilustración de la portada: Pascual Ferry


lunes, 1 de junio de 2015

BRILLO Y ESPLENDOR


Por que son esas imágenes que retenemos, esas que contienen o son algo especial para nosotros, las que más brillan, las que tienen un resplandor especial.

Ahí está, sobresale entre las demás. Miro de nuevo, podría estar confundido. No. La veo de nuevo. Encuentro una fotografía que disfruto y de hecho intento plasmar en mi propio imaginario realizando un dibujo inspirado en esa fotografía.

Ese podría ser el momento inspirador de una obra inolvidable. Así como el comienzo de un proceso que no se sabe bien como se inicia, y desde luego nunca se acaba.

Apreciaciones femeninas, intrincadas figuras arquitectónicas, suaves espacios naturales, minúsculos detalles en el dibujo de una alfombra china pueden dar pie para comenzar una obra gráfica apoyándose en un gran número de materiales. Intentar aprovechar un rostro o un torso femenino, utilizando las propias manos para trabajar.



















domingo, 31 de mayo de 2015

Angel y Pachi Idígoras


El gran mago de la sonrisa
 M. EUGENIA MERELO
Fue en 1986, cuando terminó la carrera -Psicología-. Decidió olvidar el título universitario y hacer lo que siempre había querido: dedicarse al dibujo. Y un día de ese año, Ángel Idígoras (Málaga, 1962) se acercó con unos «dibujillos» a SUR. Y ahí empezó todo, cuando este dibujante aficionado a la magia escogió el humor, la mejor 'rama' de la Psicología, para arrancarle una sonrisa a los malagueños cada día. En estos 26 años, Ángel Idígoras no ha faltado a su cita diaria con los lectores del periódico y ha convertido en clásicos personajes como Mariano o su serie de viñetas sobre Personajes Ilustres de Málaga. Sus dibujos también han llenado páginas en publicaciones como 'El Mundo' y 'El Jueves'. Para esta última revista creó, junto a su hermano Pachi, la serie 'Pascual, Mayordomo Real'.
La sonrisa ante sus caricaturas y sus personajes es inevitable, aunque Ángel Idígoras trabaja convencido de que su misión no es poner optimismo a la sociedad. Para él, la misión del humorista gráfico está clara: «Ver lo que hay y tratarlo desde un punto de vista distinto al que viene en el periódico, siguiendo en este caso las leyes del humor. Cada noticia tiene una paralela absurda y es ahí donde trabajamos nosotros. Hay una forma de ver la noticia como la ve el redactor y luego esa misma noticia tiene una esencia absurda que sacamos a luz con nuestras viñetas».

La maestría en el dibujo y una mirada sensible hacia los más desfavorecidos marcan también el quehacer diario de Ángel Idígoras. Su trabajo y sus energías han estado comprometidos con Payasos Sin Fronteras y con la asociación Jajejijojú, creada por él mismo hace ya once años, un festival de humor y magia infantil para llevar la alegría a los niños que están hospitalizados y que todos los años se celebra a beneficio de la Asociación de Voluntarios de Oncología Infantil.
Además de los periódicos y revistas, Ángel, junto a su hermano Pachi, es también un habitual de las librerías. 'Aventuras de 51 magos y un fakir de Cuenca', 'Historia de Málaga contada con guasa a los niños', 'Los 33 reyes magos' o 'El caso de la pizarra embrujada' son algunos de los títulos de los libros publicados por este humorista gráfico al que le encanta «trabajar en casa, con el cafelito aliado» y que cuando sea mayor quiere ser domador de pulgas.


IDÍGORAS

 Un detective tras la pista del humor
 M. EUGENIA MERELO

Pachi Idígoras (Málaga, 1969) iba para futbolista o para detective. La pasión por el fútbol la heredó de su abuela, extraordinaria narradora de los goles de Zarra. Su afición por seguir pistas y resolver casos la alimentaron los tebeos de 'Mortadelo y Filemón', detectives ídolos de la infancia. Con el tiempo, llegarían Colombo -colecciona sus películas- y Sherlock Holmes. Aparcó el balón y la lupa en 1992, cuando decidió trabajar con su hermano: de la mano de Ángel empiezan a salir los dibujos y de la cabeza de Pachi, los guiones.

En ese trabajo conjunto, el propio Ángel destaca la gran virtud de Pachi: «Es muy callado y no te da mucho la lata cuando estás trabajando. Y además es una máquina de pensar tonterías, lo que facilita mucho el trabajo. Si a él se le ocurren muchas tonterías yo me ahorro el gasto de neuronas. Yo me invento algunas, pero no a ese ritmo que lleva él», confiesa el pionero de la familia en convertir la realidad en viñetas. Los dos hermanos han publicado conjuntamente en el suplemento 'Viernes de Evasión' de SUR la serie 'Bokerones fritos', un retrato de jóvenes malagueños sin futuro, pero con arte para ver el lado optimista a la vida, un poco picaros del siglo XX.

Pachi ha sido dibujante de humor desde el principio. Junto al trabajo conjunto con Ángel en periódicos, revistas y libros, es también autor de un universo humorístico propio. Su pasión futbolera sigue latiendo en las páginas de Deportes de SUR, en donde publica una tira diaria con la que se ha ganado el reconocimiento del gremio y el cariño de los lectores.

Con Ángel suma viñetas y también distinciones. Profesores Honoríficos del Humor por la Universidad de Alcalá, han recibido los siguientes premios: el Haxtur a la mejor obra de humor en el Salón del cómic de Gijón (2004); el Premio Málaga del Día de Andalucía; el Premio de Comunicación Amigos de Málaga; y la Medalla de Oro de la Provincia de Málaga.
'Historia ilustrada de la Medicina', 'Humor y Medicina', 'Episodios singulares de la Medicina', 'El valor terapéutico del humor", 'Güi ar de champions' o *Platero y yo', son algunos de los libros que ha ilustrado con su hermano este dibujante que no le pierde la pista al humor.



PACHI




Publicado en el SUR 75 aniversario (1937-2012)

viernes, 29 de mayo de 2015

200 días de vida


'El escultor' ofrece el trabajo de un maestro del 'storytelling' y la composición de página: no hay plano que se le resista a Scott McCloud.

JAVIER FERNÁNDEZ



El escultor. Scott McCloud. Planeta Cómic. 496 páginas. 35 euros.

El escultor es la nueva novela gráfica de Scott McCloud (Boston, 1960), el célebre autor de Zot! y la trilogía de ensayos sobre historieta Entender el cómic, Reinventar el cómic y Hacer cómics. McCloud se ha pasado las últimas dos décadas capitalizando estos tres últimos títulos, dando clases y conferencias sobre un arte que conoce como la palma de su mano. Dado su peso e influencia en el ámbito teórico, no resulta extraño que la edición de El escultor haya sido recibida como un auténtico acontecimiento, y lo cierto es que se le echaba de menos en el terreno de la ficción. Lo realmente extraño es que la bibliografía de McCloud sea tan escasa después de tres décadas de trabajo. Supongo que a ello contribuye la meticulosidad y exigencia del autor, así como la enorme conciencia que posee del medio. Si la página en blanco ya intimida de por sí, semejante bagaje paraliza a cualquiera. Quizá El escultor le haya servido de catarsis.

El libro es grueso, tiene casi quinientas páginas impresas en un formato pequeño y atractivo, y trata temas, digamos, importantes: el amor, la muerte, el arte, el sentido de la vida. El joven protagonista, David Smith, se halla al borde de abandonar aquello que más quiere, la escultura, pues se ha quedado sin dinero y recursos en la gran ciudad. Habiendo buscado en vano el triunfo, ahora duda incluso de su talento. Es entonces cuando recibe un don inesperado, la capacidad de moldear con sus propias manos cualquier superficie, la posibilidad de materializar al instante todos sus sueños creativos. Pero claro, la cosa no le sale gratis. Tan alucinante poder le es concedido por la mismísima muerte, encarnada en un familiar, y tiene fecha de caducidad: 200 días. Pasado ese tiempo, David Smith morirá. El artista acepta el trato, cual moderno Fausto, y la trama se complica cuando el joven cae perdidamente enamorado de una desconocida. ¿Es el arte más importante que el amor? ¿Merece la pena renunciar a la vida por la supuesta posteridad?

Desde el punto de vista formal, El escultor nos ofrece el trabajo de un maestro del storytelling y la composición de página. No hay plano que se le resista. La historia se bebe desde la primera página a la última, repleta como está de recursos narrativos que atrapan la mirada del lector. McCloud ha perfeccionado además su trazo, y los dibujos son cautivadores. También la caracterización y la creación de personajes resulta notable en El escultor, su elenco es entrañable. Todo en el libro parece sencillo, y esa es una de las mayores virtudes del historietista. Cierto es que la historia de amor tiene un toque inmaduro que despierta alguna que otra sonrisa, pero esto no es nada nuevo en el autor de Zot! Con todo, hay una mayor desesperación, más nervio, en su nueva novela gráfica de lo que había mostrado hasta ahora, y su consabida costumbre a dárselas de listo se ve atemperada por las propias dudas expuestas en el argumento. En resumen, un tebeo visualmente delicioso y literariamente atractivo que devuelve a su autor a primera fila.

Malaga Hoy

Versiones de Edgar Allan Poe

JAVIER FERNÁNDEZ



Los espíritus de los muertos. Richard Corben. Planeta Cómic. 216 páginas. 30 euros.

Dice M. Thomas Inge en su introducción a El espíritu de los muertos que "se estima que en los comic-books y las novelas gráficas han aparecido más de 300 adaptaciones de las historias y poemas de Poe desde 1943 hasta la actualidad. Y aunque casi todos los grandes autores y artistas del cómic, y algunos de los no tan grandes, han recurrido a Poe en algún momento u otro de sus carreras, únicamente uno ha dedicado gran parte de su obra vital a adaptar los poemas y los relatos de Poe, Richard Corben".

Nombrar a Corben es nombrar a un autor singular e irredento, un genio salido del underground a finales de la década de 1960, fogueado a continuación en las entrañables cabeceras de terror de la editorial Warren y lanzado al estrellato con sus creaciones para la revista Heavy Metal y una infinidad de ilustraciones y pósters. Tras un hiato en los 90, el dibujante regresó al medio de la historieta en la década siguiente, ya convertido en leyenda, con diversas colaboraciones para DC, Marvel y Dark Horse, entre otros. Siempre se recordarán sus viejas adaptaciones de Poe para Warren, que Planeta tiene compiladas en el volumen Creepy presenta Richard Corben, y a estas se suman las nuevas versiones contenidas en el presente volumen. Van aquí recogidos los comic-books, editados originalmente por Dark Horse entre 2012 y 2014, The Conqueror Worm, The Fall of the House of Usher 1 y 2, The Raven and the Red Death, The Premature Burial y Morella and the Murders in the Rue Morgue, más diversas historietas publicadas en la revista Dark Horse Presents. En total, son 15 cuentos y poemas, interpretados con la poderosa estética de Corben.

De nuevo en palabras de Inge: "Todo en una página de Corben es funcional y no hay gestos artísticos vanos para rellenar espacio. Cada imagen, sombra, expresión facial, prenda de ropa, color o sonido contribuye a una experiencia estética profunda y perturbadora. Es bastante probable que a Poe le hubieran gustado estas versiones gráficas de su trabajo y habría reconocido en Richard Corben a un alma gemela".

Malaga Hoy

Mitología y fantasía

JAVIER FERNÁNDEZ



Las leyendas de San Jorge. Esteban Maroto. Planeta Cómic. 56 páginas. 18,95 euros.

El fenomenal Esteban Maroto (Madrid, 1942), nombre propio de la historieta y la ilustración españolas, regresa a librerías con Las leyendas de San Jorge, un precioso libro de la colección Babel de Planeta. El tomo contiene dos historietas: la ya clásica Dragón, con un Maroto en deliciosa plenitud, y la reciente Yamata no Orochi, adaptación de una leyenda japonesa que demuestra que el paso de los años no ha restado personalidad al autor, ni valentía. Van también numerosos dibujos, bocetos y pinturas, junto a textos sobre otras leyendas que guardan relación con la de San Jorge, esto es, con la tríada simbólica formada por la mujer, el dragón-serpiente y el salvador, o sobre cuestiones generales de la mitología y la fantasía.

Malaga Hoy

La Biblioteca Nacional reúne todos los dibujos de Carducho


Una exposición exhibe la obra de un pintor notable y un intelectual influyente que quedó eclipsado por su coetáneo Velázquez

FERRAN BONO Madrid 28 MAY 2015
'El demonio', dibujo de Vicente Carducho / EL PAÍS


Fue un dibujante excelente, de primer orden, y, además, un intelectual que pensó sobre su arte y plasmó sus reflexiones en un tratado referencial en el Siglo de Oro español: Diálogos de la pintura. Sin embargo, Vicente Cartucho (Florencia, hacia 1576-Madrid, 1638) no ha tenido toda la proyección pública que merecían sus aportaciones artísticas, entre ellas, su obra cumbre, la serie de 56 pinturas de la cartuja de Santa María de El Paular (Madrid). Tal vez porque su nombre ha quedado eclipsado por el fulgor de otro artista con el que convivió un tiempo en la corte española del primer tercio del siglo XVII: Velázquez.

El caso es que este pintor, grabador, editor y tratadista, introductor en España de la noción renacentista del pintor como artista y no como artesano, fue una personalidad sobresaliente, como queda refejado en la exposición que se presentó ayer en la Biblioteca Nacional.

“El más infravalorado”
Por primera vez se exhiben todos los dibujos localizados del artista, procedentes de la citada institución —75 de los 150 exhibidos—, del Prado y de la Galería de los Ufizzi de Florencia, entre otras entidades y colecciones privadas.

Organizada en colaboración con el Centro de Estudios Europa Hispánica, Vicente Carducho: teoría y práctica del dibujo en el Siglo de Oro propone hasta el 6 de septiembre un recorrido por su trayectoria artística, desde que se instaló en El Escorial, con su hermano Bartolomé, hasta que se convirtió en pintor de cámara de Felipe III.

Isabel Clara García-Toraño, Alvaro Pascual Chenel y Angel Rodríguez Rebollo son los comisarios de la muestra y los responsables del catálogo razonado de los dibujos del pintor “más infravalorado” del Siglo de Oro, según el estudioso hispanista Jonathan Brown.


El Pais

martes, 26 de mayo de 2015

Billie Holiday revive en blanco y negro

Muñoz y Sampayo inmortalizan la vida trágica de Lady Day en el universo del cómic

CARLES GÁMEZ 26 MAY 2015 -


Cuando hace más de veinte años la pareja de creadores argentinos, el dibujante José Muñoz y el escritor y guionista Carlos Sampayo decidieron dedicarle un álbum a la cantante Billie Holiday no se figuraban que su tributo estaba destinado a tener una larga vida gráfica. En el año del centenario del nacimiento de la artista celebrado con homenajes, reediciones discográficas, biografías y ensayos sobre la cantante, la prestigiosa editorial belga Casterman reedita el álbum dedicado a Lady Day que en su día realizaron el duo Muñoz & Sampayo. “Admiramos su talento, sus alegrías y tristezas han acompañado, pulido, abrillantado nuestras vidas”, dice el dibujante José Muñoz sobre la influencia de la cantante de jazz.

Residentes en Europa durante muchos años- José Muñoz vive actualmente en Italia- el tándem Muños y Sampayo, creadores entre otros de ese clásico de la historieta policiaca el detective Alack Sinner, antes de revivir sus raíces porteñas con la figura del cantante Carlos Gardel -objeto de otro brillante volumen- atravesaron todo el continente americano tras las huellas de uno de los grandes mitos de la canción del siglo XX. Una ficción señalada por la tragedia, escándalos, drogas, alcohol, que marcaron la vida de la cantante y ahora trasladada al universo del comic. “Para nosotros el reto y desafío principal era el de conseguir no faltarle el respeto al personaje y componer, desde nuestra admiración y agradecimiento, una buena narración figurativa, inmóvil, con música de silencios”.


El álbum Billie Holiday -editado en España en el año 2005 por Planeta DeAgostini- vuelve a poner de relieve ese esplendido juego cromático de fuertes claroscuros, de contrastados y expresionistas blancos y negros que se han convertido en la marca gráfica de Muñoz. “La realidad de aquellos momentos, su vida, su historia, eran en blanco y negro” señala el dibujante sobre la elección plástica. Dos colores protagonistas a modo de divisa. “Negro Billie y Blanco Gardel, esos eran los colores y no podían ser de otra manera” comenta Muñoz. Y apunta a modo de reflexión creativa. “En las historietas creo que me atraen los avatares que puedan ser contados solamente con estos dos tonos”. Más de medio siglo despues de su muerte la voz de Billie Holiday vuelve hacerse oír otra vez en ese juego de luces y sombras que dibujó su vida.

Billie Holiday. Carlos Sampayo y José Muñoz. Casterman / Planeta Agostini. Blanco y negro. 64 págs.












El Pais. Babelia

domingo, 24 de mayo de 2015

Maravillas en el pais de Alicia

TEREIXA CONSTENLA 24 MAY 2015

Un matemático rehén de la fama

Reproducción de dos páginas del manuscrito original de "Las aventuras de Alicia bajo tierra", escrito por el reverendo Charles Lutwidge Dodgson (futuro Lewis Carroll) a petición de Alicia Liddell. El original ha sido digitalizado por la Biblioteca Británica. El gran éxito de la obra pareció llenar de zozobra a su autor, un matemático que hasta entonces había escrito solo libros sobre álgebra. En 1891, en una carta subastada el año pasado, lamentaba su falta de anonimato: "Toda esta clase de publicidad conduce a los desconocidos a vincular mi verdadero nombre con el libro, a que me señalen, a que me miren y me traten como a si fuera un león”.


 La inmortal hija del decano

La francesa Rébecca Dautremer (Gap, 1971) dibujó una Alicia misteriosa y morena, más fiel al modelo original de Alice Liddell que a las versiones almibaradas popularizadas por la factoría Disney. El libro fue publicado en español por Edelvives en 2011. Junto a Alicia aparece aquí también el Conejo Blanco, supuestamente inspirado en el padre de Alice, el decano del college Christ Church, de Oxford. Pocas niñas han alcanzado la inmortalidad de Alice, que no ha dejado de ser imaginada y visitada en estos 150 años. Y difícil será que deje de serlo en el futuro.

Un gato con siete vidas y dos caras

Peter Kuper (New Jersey, 1956), un historietista e ilustrador que ha paseado su obra por cabeceras como Times o Newsweek, ama los clásicos. Dibujó 'La metamorfosis' de Kafka y, por supuesto, 'Alicia en el país de las maravillas'. Esta página pertenece a la versión publicada en 2010 por Sexto Piso, traducida por Teresa Barba y Andrés Barba. Carroll colocó en un árbol al Gato de Cheshire de rayas rosas que le hacía la vida imposible a Alicia al tiempo que la guiaba. 

Alicia en el país de la Melancolía

Melancólica, meditabunda... así la dibujó el belga Xavier Collette en la novela gráfica, con guion de David Chauvel, publicada por la editorial Glénat (ya desaparecida) en 2010, un año en el que se registró un auténtico boom editorial alrededor de Alicia, con motivo del estreno de la película de Tim Burton. 

Las puertas que van a todas partes

Alicia, atrapada ante el dilema de las puertas, según el dibujo de Marta Gómez-Pintado (Madrid, 1967) para una adaptación publicada por Nórdica en 2009. Un ejercicio de contención cromática a base de acuarelas de tonos matizados porque la pintora e ilustradora quería alejarse de los habituales excesos coloristas. 

Lewis, Alicia y Bryan

Bryan Talbot (Wigan, Reino Unido, 1952) hizo una personalísima adaptación en 2007, 'Alicia en Sunderland', publicada tres años después en España por Norma. Talbot, un referente del cómic europeo que se inició en el underground, mezcló su pasión por la protagonista de Lewis Carroll, su curiosidad por la biografía de los personajes reales y su propia peripecia personal al trasladarse a una ciudad, Sunderland, siguiendo los pasos de su esposa, Mary H. Talbot. Años después acabarían firmando juntos dos cómic: 'La niña de tus ojos', inspirada en Lucia, la hija de James Joyce, y 'Sufragistas', un relato del movimiento feminista que luchó por el derecho al voto en Reino Unido. 

Una reina lectora y un autor bromista

Helen Oxenbury (Ipswich, Inglaterra, 1938) es una clásica de la literatura infantil, tan hábil con el dibujo como con el texto. Su recreación de 'Alicia en el país de las maravillas' en 1999 fue recompensada con una Medalla Kate Greenaway, el premio que conceden las librerías británicas a las mejores ilustraciones. En 2005 publicó 'Alicia a través del espejo'. Ambos libros fueron publicados en español por Lumen. Cuenta la leyenda que una de las primeras en caer fascinadas con el libro fue la reina Victoria, que le pidió a su autor que le enviase el siguiente libro que publicase. Dicen que Carroll cumplió. Le envió un texto sobre matemáticas. Afortunadamente, la reina no pidió que le cortasen la cabeza.





Reina entre reinas (del XIX)

Alicia se convierte en reina en uno de los capítulos de la novela que continúa sus aventuras, 'Alicia a través del espejo', publicada en 1871. En esta ilustración de John Tenniel (1820-1914), el primero que dio forma a los personajes del escritor, se sienta entre la Reina Blanca y la Reina Roja, en uno de los episodios de una alocada partida de ajedrez. En 2003 Ediciones del Sur publicó en español un libro con las ilustraciones originales de Tenniel.


El Pais