domingo, 15 de septiembre de 2013

Kyle Baker: Galeria



Hay autores difíciles de catalogar, aunque esa acción de catalogar a un artista sea un error en si misma, y a Kyle Baker sería difícil de describir en cualquiera de los casos. Lleva tantos años sorprendiendo al personal que es mejor disfrutar de toda su obra. En cuanto me descuido veo su nombre: comics, historietas, novelas gráficas, ilustraciones, dibujos animados, tiras o chistes, y de eso hace más de veinte años. En definitiva, supongo que es un artista pleno, con la potencia desatada y por cierto con mucha habilidad para todo tipo de herramientas. Aquí teneis una muestra, en la página de wikipedia hay más datos: aquí, pero tan solo de su obra gráfica y en inglés.
 En este mismo blog incluí una historieta de Kyle Baker del año 1999 publicada por la revista U, Letitia Lerner, Superman´s Babysitter. Una historieta de leyenda.









































YO ESTUDIE IMAGINACIÓN EN SCOTLAND YARD


por Josep M. BEA

Aparecer en la España de la postguerra, era como nacer durante el trayecto de regreso de un enterramiento; en el que la gente ya ha llorado casi todo lo que tenía que llorar; en el que ya nadie habla del muerto y en el que el luto aconseja y obliga a vivir en sepulcral silencio, en un silencio de cine mudo, de blanco y negro. Y uno, que aparece en aquel entierro sin haberlo deseado y sin haber sido invitado, ansia gritar y reír, pero nadie le hace caso, es como salir de paseo con los muertos vivientes: infinitamente aburrido.

Quizás, aquel grisáceo y plúmbeo entorno vital obligara a muchos, o a pocos, a utilizar la imaginación como mecanismo defensivo ante la mediocridad reinante. Pero era difícil jugar a imaginar, conjugando las depauperadas piezas que ofrecía aquella triste realidad ambiental. Se precisaba la aportación de nuevos elementos que posibilitaran a la imaginación ilimitados procesos combinatorios. Una de las puertas de entrada o de huida a un universo de realidad compensatoria fue el cómic: microespacio de color sobre aquel siniestro panorama sociocultural que, como una fofa y pegajosa carpa circense color radiografía, cubría el país. Y del cómic, mi aliado en un constante viaje imaginativo fue "El Inspector Dan de la Brigada Volante, agente de Scotland Yard".

Carlos Giménez: "La prueba", en Rambla núm. 3, 1982.


LA ETERNIDAD Y OTRAS DISTRACCIONES
Aparecer en un colegio religioso de la postguerra española, era como nacer en el núcleo genético de un misterio divino; en el que la gente era adiestrada a comprender lo incomprensible y a eludir la tangibilidad de los hechos reales.

Un día, por primera vez, y ante toda la clase, mientras todos permitíamos voluntariamente que el hermano maestro actuara en el aula como un hipnotizador, pensando por nosotros y manejando nuestra conciencia como si fuera suya, aquella vertical mancha negra en forma de joven sacerdote, poseedor de la verdad y preceptor de nuestros incipientes pasos por la vida, se inclinó sobre mis ocho años de vida diciéndome: "Trinidad de Dios quiere decir que en Dios hay tres personas iguales, realmente distintas, que una persona no es otra, siendo, sin embargo, todas tres un solo Dios. Las tres divinas personas, teniendo en común la única naturaleza divina, que es eterna, son igualmente eternas. Nosotros no comprendemos ni podemos comprender, cómo las tres personas divinas, aunque realmente distintas, son un solo Dios: es un misterio, y misterio es una verdad superior, mas no contraria a la razón, que creemos porque Dios lo ha revelado..."

Bueno, me quedé pensativo, pero no estupefacto ante el planteamiento expuesto. No suponía aquel cura, que le estaba hablando a un profesional habituado a los misterios. Era tal mi soberbia en dicho género, que el críptico asunto de la Trinidad, me pareció un misterio bastante sencillo, sobre todo muy aburrido, y que, de proponérmelo, en un par de semanas podría resolverlo sin grandes dificultades, pues tratábase de un entramado en el que sólo participaban tres personajes. ¡Para misterios, los del Inspector Dan! Aquello sí que eran asuntos difíciles y peligrosos; auténticos misterios que semanalmente me proponía el agente de Scotland Yard: "El misterio del museo siniestro", "Noches de pesadilla", "Morir cuesta tres peniques", "Satán vuelve a la tierra". ¡Qué fuerte! ¡Qué pavor!  ¡Qué miedo!

BIENAVENTURADOS   LOS  QUE NO  TIENEN QUE IMAGINAR PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LA TIERRA
El Inspector Dan era un personaje que aparecía en el semanario infantil "El Pulgarcito", de editorial Bruguera; la magistral creación gráfica corrió a cargo del dibujante Eugenio Giner, consiguiendo en: aquellas sombrías páginas, tan densas en texto y dibujo, un clima lúgubre, angustioso y asfixiante de tan alta intensidad que, a lo largo de todos mis años vividos, no he podido hallar en cómic otra obra que, abordando el mismo género temático, haya alcanzado tan elevado nivel de interés, como la mencionada serie. Jamás he podido experimentar el efecto de tanta concentración de pavor, como la que Eugenio Giner llegó a proyectarme en una sola página de su Inspector Dan.

No es mi intención entrar en disgresiones analíticas sobre el contenido ideológico de la mencionada obra, pero sí es mi deseo considerar los efectos causales del proceso psicológico desencadenado durante su lectura y constatar, como respuesta, una marcada variante en la determinación de mis recursos imaginativos.

La serie en cuestión aparecía semanalmente desarrollada en una sola página, utilizando la "cruel" fórmula de interrumpir la narración en el punto más alto de interés que coincidía irremediablemente con la última viñeta de la página, de tal forma que me sometía como lector a un angustioso e interminable compás de espera semanal hasta la aparición del posterior capítulo. Esta circunstancia, propuesta semanalmente en mi infancia durante varios años, implicaba en mí, un continuado ejercicio de imaginación, dando conformación, como resultado de tal práctica, a una peculiar forma de capacidad fabulatoria. El esquema de la última viñeta del Inspector Dan, formulaba un planteamiento que se convertía para mí, en un motivo existencial, alterando sensiblemente los niveles de mi realidad perceptiva durante siete días. La búsqueda mental de una respuesta descontextualizada de lo real me obligaba a transfigurar mi entorno habitual en conceptos manejables por mi imaginación. Era también muy frecuente, durante el tránsito onírico, la presencia simbólica de elementos aglutinados con contenidos inconscientes de mi propia realidad y fantasías elaboradas conscientemente en estado vigil. Una vez agotadas todas las alternativas de especulación, en busca de la posible solución al desenlace de la situación planteada en el capítulo de la anterior semana, me dirigía con temor a adquirir el nuevo





Eugenio Giner: El inspector Dan, de la patrulla volante. en Pulgarcito, 1947.


ejemplar, que descifraría con claridad las incógnitas expuestas. Pero siempre mi laberíntica respuesta imaginativa sobrepasaba infinitamente en interés a la solución aparecida en el nuevo capítulo. Siempre, y, afortunadamente, no hallaba en aquella recién impresa página los fantasmas concebidos por mi mente, pero... lentamente y como siempre recorría con mi mirada aquel nuevo conjunto de dibujos y... allí estaba de nuevo: la última viñeta. La que me haría sufrir los próximos siete días. En ella aparecía el Inspector Dan mirándome con aterrorizada expresión..., una inquietante sombra avanzaba sobre él mientras exclamaba: ¡Por San Patricio! ¡Jamás en mi vida había visto algo tan diabólicamente horrendo como lo que se está acercando hacia mí! Y en la parte inferior de la página, una palabra actuaría como detonante de la imaginación: Continuará.


Neuróptica 2 Estudios sobre el comic, abril 1984


sábado, 14 de septiembre de 2013

El ingenio a color de Thomas Burns


Por: Olmo Rodríguez | 12 de septiembre de 2013



Título: "Hogar, dulce hogar"

Una ballena rosa campando a sus anchas por una ciudad o un helado con curvas de mujer y medias son algunos de los genuinos protagonistas de las ilustraciones de Thomas Burns. Te quedarás sorpendido y atrapado con sus composiciones. No sólo generan un impacto visual por su carga creativa sino que atraen tu atención con sus dobles sentidos y juegos metafóricos.
Este diseñador gráfico, graduado en la Universidad de Florida, cuenta con numerosos premios por su trabajo. Semifinalista en los Premios de Diseño de Adobe, subcampeón en la Creative Quarterly 32, seleccionado en la revista de arte contemporáneo 3x3 ProShow nº10 o la medalla de plata en ilustración publicitaria de la Universidad SCAD son algunos de los reconocimientos que avalan la calidad de sus creaciones.
Burns dibuja estampas coloridas y detalladas que guardan un mensaje detrás de su estilo divertido y alegre. Su técnica digital única logra una bella estética de dibujo a mano, artesanal, combinando con destreza dos o tres colores cuidadosamente seleccionados. Sus trazos orgánicos dan lugar a personajes vivarachos, muy expresivos y minimalistas enmarcados en escenas muy dinámicas.
Coca-cola, Atlanta Magazine, Netherworld, Playtell o Monster ya se han puesto en manos de un artista versátil que se atreve con la ilustración editorial, la publicidad, los libros infantiles y el packaging. Desde 2007 trabaja como freelance con su propio estudio y actualmente sigue ampliando su formación con el Master en Ilustración del Savannah College de Arte y Diseño de Atlanta.

Para más información sobre Thomas Burns haz click aquí.

Título: "Muerte de la industria musical"



Título: "Sorprendentemente flexible"


Título: "Miedo a la comida"


Título: "Ciudades flotantes"




Título: "Una ballena en la habitación"

Todas las imágenes cortesía de Thomas Burns. Todos los derechos pertenecen al autor. Para más información sobre ilustración y artes visuales visita www.lineacurve.com



 http://blogs.elpais.com/ilustrados-linea-curve/

Los ilustradores responden

Por: Virginia Collera | 10 de septiembre de 2013

A life in illustration_press_Jan Van Der Veken

¿Cómo trabajan los ilustradores hoy? ¿Para quién y en qué formatos? ¿Cómo se llevan arte y comercio? ¿Qué salidas profesionales hay? ¿Quiénes son los consagrados y cuáles son las historias de su éxito? Y, ya que nos ponemos, ¿qué entendemos por ilustración?
Estas son algunas de las preguntas que plantea A Life in Illustration (Gestalten), un libro que repasa las trayectorias de 23 profesionales de la ilustración, un área en continua expansión pues “la ilustración ya no es solo ilustración”. Hoy los ilustradores firman libros infantiles y novelas gráficas, organizan la información mediante infografías, diseñan logotipos, fuentes y otras aplicaciones tipográficas, revistas, periódicos, desarrollan sus propios productos…
Ante todas esas preguntas, ¿qué responden los ilustradores?




Andrea Ventura
Milán, 1968. Vive en Alemania. En la profesión desde 1992. Principales clientes: The New Yorker, the New York Times, Rolling Stone, AD, Newsweek, Rizzoli.
Con frecuencia, los clientes le piden que utilice colores más vivos y reduzca el contraste, dice. Esperan, sobre todo en el caso de gente famosa, que sus retratos suavicen e idealicen a la persona en lugar de exagerar o extraer detalles poco halagadores. Sin embargo, Ventura no pinta para complacer ni para conseguir la aprobación de su trabajo. Las trabas y rechazos iniciales hace tiempo que quedaron atrás. “Quizás se trata de una especie de inclinación personal. Pero pinto así, instintivamente, de una forma sucia, densa y oscura, demasiado oscura, supongo, para que guste a clientes como empresas o agencias de publicidad”.

 
Jonathan Burton
Nottingham, 1972. Vive en Francia. En la profesión desde el año 2000. Principales clientes: Folio Society, Penguin Books, Asset International, the New York Times.
“En caso de los libros, hay ciertas escenas que se salen de la página y que creo que necesitan ser ilustradas. Cuando se trata de ilustración editorial, siempre trato de reducir el texto a una frase o un tema para llegar a la idea. Creo que lo mejor es trabajar a partir de un lugar en el que se esté abierto a cualquier posibilidad, y para eso necesito un punto de partida sencillo que me permita empezar a trabajar. Un ilustrador se arriesga a ser un esclavo del texto, a que lo que prime sea el contenido. La mejor ilustración tiene el equilibrio adecuado entre imaginación y contexto. Recuerdo que un tutor me decía: ‘no ilustres, ilumina”.





Francesco Franchi
Milán, 1982. Vive en Italia. En la profesión desde 2002. Principales clientes: trabaja en Il Sole 24 Ore.
Franchi asegura que su interés por la visualización de datos proviene de su padre, diseñador de automóviles para Alfa. “Siempre he preferido hacer un esquema a escribir”. En 2004 Franchi terminó diseño industrial en el Politecnico di Milano y se fue al Reino Unido con una beca Erasmus para asistir a clases de diseño gráfico en la London Metropolitan University. Cuando volvió a Italia, empezó a trabajar en una tesis sobre la importancia del lenguaje gráfico en el contenido periodístico que llamó la atención de los responsables del diario Il Sole 24 Ore. Lo contrataron para dar forma al suplemento  Intelligence in Lifestyle y desde 2008 es el director de arte de la cabecera. “Las audiencias cultivadas valorarán el esfuerzo del diseñador por presentar contenidos complejos con ilustraciones concebidas con sutileza. Creo que subestimar al lector evitando la complejidad es una mala idea”.



 
Catalina Estrada
Medellín, 1974. Vive en España. En la profesión desde 2006. Principales clientes: Paul Smith, Coca Cola, Nike, Camper, Paulo Coelho, Microsoft, Levis.
Estrada se instaló en Barcelona en 1999 –tenía 26 años- y, durante tres años, se especializó en litografía. Quería encontrar su sitio en el mundo del arte pero el sector no veía con buenos ojos su trabajo: imágenes de flores de vibrantes colores. “Intenté ganarme la vida sin mucho éxito. La escena artística de Barcelona era totalmente abstracta en esa época y mi trabajo era demasiado figurativo”. Decepcionada, Estrada recurrió al diseño gráfico para pagar el alquiler. Fue una constante autopromoción la que le consiguió suculentos encargos. “Escribí a montones de revistas, blogs, etc., tratando de que mi trabajo se publicase, se difundiese. Y empecé a recibir encargos de clientes que jamás hubiera imaginado pidiéndome que participase en sus proyectos empleando mi propio estilo”.




 
Alex Trochut
Barcelona, 1981. Vive entre España y Estados Unidos. En la profesión desde 2001. Principales clientes: Absolut, Adidas, Arcade Fire, Converse, British Airways.
Trochut no ha parado de trabajar desde el día que decidió ponerse por cuenta. “Creo que si tienes un porfolio interesante online no será demasiado difícil recibir encargos. Es un gran momento. No estaría trabajando si no fuera por internet y todas las oportunidades que nos ha brindado. Hace diez años probablemente hubiera tenido que estar sentado en un estudio haciendo cosas que no me gustaban”. En estos momentos, el cincuenta por ciento de los clientes de Trochut están en Estados Unidos, aunque el porcentaje fluctúa constantemente. El catalán tiene varios agentes que lo representan en Estados Unidos, Reino Unido, España y Francia. “[…] Creo que es muy positivo trabajar con un agente porque establece las mejores condiciones, tanto para el artista como para el cliente”.
A Life in Illustration está editado por Gestalten.


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Caricaturas por la paz

Una muestra recoge en Holanda la lucha por la libertad de un centenar de dibujantes satíricos internacionales

ISABEL FERRER La Haya 14 SEP 2013

Ángel Boligán



El poder del arte emana de obras únicas e irrepetibles que invitan a la contemplación. La fuerza de las caricaturas radica en lo contrario: el eco inmediato que generan al ser reproducidas en la prensa. Cuando la ilustración incluye una crítica política, su repercusión rebasa las fronteras nacionales, como ocurrió en 2006 con la fetua integrista lanzada contra el rotativo danés Jyllands-Posten por publicar ilustraciones de Mahoma. En los disturbios posteriores hubo una cincuentena de muertos en Pakistán y Libia, y desde entonces, Caricaturas por la Paz, la fundación creada por el dibujante francés Jean Plantureux, Plantu, apoya la causa de sus colegas. La muestra que Plantu —asiduo de la portada del rotativo Le Monde—  ha llevado a Holanda tiene un valor añadido. Sirve de marco a la celebración del centenario del Palacio de la Paz de La Haya, sede del Tribunal Internacional de Justicia de la ONU, y el 125 cumpleaños de la Alianza Francesa en suelo holandés.
JEAN PLANTUREUX, 'PLANTU'

Colgadas en el Museo Municipal de La Haya, el centenar de caricaturas sacadas del archivo de la fundación atraviesa de forma implacable el maltrecho territorio de la paz y la revolución, la libertad de expresión, y los derechos humanos. Así, el iraní Mana Neyestani presenta un rostro que rompe con sus gritos el puño que le ahoga; el español Jaume Capdevila, Kap, convierte al presidente sirio, Bachar El Asad, en una serpiente amarilla que asfixia a su pueblo; el argelino Alí Dilem desbarata los choques culturales. La torre de cabello azul de Marge Simpson, la madre de la famosa familia de dibujos animados, ahora es la barba de un árabe integrista que lleva Homer, su marido. O bien, Ángel Boligán, cubano residente en México, plasma la destrucción del opresor rompiendo su propia mano al anular al contrario.

Ángel Boligán

El propio Plantu convierte las teclas de su ordenador en rostros opresores machacados por un dedo que lucha contra el odio propagado en Internet. Y, claro, también hay palomas. Múltiples palomas de la paz amordazadas con alambre de espino, convertidas en diana de tiro al blanco, quemadas en una hoguera... "Imágenes turbadoras porque los dibujantes no somos intelectuales. Interpretamos en tres segundos lo que tarda veinte minutos en leerse. Y ahí radica nuestra fuerza. En imaginar y dibujar para el futuro. Derrapamos de forma controlada en una búsqueda constante de la paz. Nuestros dibujos pueden molestar, pero pueden quebrar la intolerancia", dice Plantu.

JEAN PLANTUREUX, 'PLANTU'

En los últimos siete años, el autor galo, apoyado desde el principio por Kofi Annan, ex secretario general de la ONU, viaja por el mundo recordando la difícil situación de muchos caricaturistas. Como Rayma Suprani, dibujante venezolana, de la que se expone un retrato de Martin Luther King, el líder negro estadounidense, que dice lo siguiente: "Yo tengo un sueño, y es en colores". "Ella ha sido amenazada en la televisión de su país por criticar al fallecido presidente Chávez, y también al actual, Maduro. Han llegado a dar su número de teléfono, pero sigue en la brecha", señala Plantu, que reivindica el uso de los tópicos para fomentar el diálogo y el respeto.

Ángel Boligán

Fiel al espíritu de una fundación sin afán de lucro, la muestra es gratuita y cuelga en la sala de exposiciones de la cafetería del Museo Municipal de La Haya. "Son obras que están en la frontera entre el arte y la actualidad. Por eso han sido remitidas por vía digital y luego imprimidas. Como en la prensa, que reproduce estos dibujos a diario", dice Franz Kaiser, su conservador. Abierta hasta el 8 de diciembre, Plantu se despide camino de Copenhague, donde visitará a Kurt Westergaard, el dibujante todavía en peligro por sus caricaturas de Mahoma, con el deseo de que muestren su profesión "como portadora del mensaje de paz de la sociedad civil".




JEAN PLANTUREUX, 'PLANTU

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Ángel Boligán
JEAN PLANTUREUX, 'PLANTU'




JEAN PLANTUREUX, 'PLANTU'

El Pais 13.09.13

Superhéroes, superlongevos


Por: Virginia Collera | 13 de septiembre de 2013

Superman Annual No. 6. "The Superman Family"; pencils, Curt Swan, John Forte (Legionnaires); inks, George Klein. Winter 1962-1963.

Los espectadores empiezan a manifestar su cansancio, los periodistas se preguntan hasta cuándo durará la burbuja de las películas de superhéroes pero, bastante ajenos a las posturas de unos y otros, los productores siguen apostando por el género –en 2014 habrás nuevas entregas de X-Men, Spiderman y Capitán América; en 2015, de Los vengadores, Batman y Los cuatro fantásticos-. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
Algunas posibles respuestas pueden encontrarse en The Silver Age of DC Comics, nuevo volumen de Taschen que repasa, al igual que los los anteriores, 75 Years of DC Comics. The Art of Modern Mythmaking y The Golden Age of DC Comics, los orígenes de las “más longevas leyendas del cómic”.

Batman No. 205. Cover art, Irv Novick. September 1968.

Con la profusión de imágenes habitual de la casa de Benedikt Taschen y la reconstrucción de esa silver age en la que el género se volcó en la ciencia ficción para esquivar la censura, Paul Levitz abre el libro con una entrevista a Neal Adams, ilustrador de Deadman, Linterna verde y Batman y longeva leyenda que relata así sus inicios en el territorio del cómic:

¿Cómo fue abrirse camino en el mundo del cómic en 1960?

Empecé con cómics publicitarios porque la puerta [a los cómics] estaba cerrada. Solo conseguí que me contrataran en Archie [Comics] porque intenté que vieran mi trabajo Jack Kirby o Joe Simon, pero ellos nunca me recibían. Hacía páginas de muestra, las llevaba e intentaba ver a Jack o a Joe pero nunca aparecían.

Lo hice tres veces y finalmente me pusieron al teléfono con Joe, que descolgó y me dijo: “Chaval, he visto tu trabajo. Es bueno. Voy a decirte una cosa, te voy a hacer el mejor favor que podría hacerte, y tú pensarás que no es un favor, pero tienes que encontrar un trabajo en publicidad. Ya me lo agradecerás más adelante. Voy a tener que rechazarte. Lo siento”. Y yo le contesté: “Gracias, señor Simon”, y colgué.

Victor Gorelick, que estaba conmigo, me miró y vio la tragedia en mis ojos y me dijo: “¿Quizás te apetezca trabajar en Archie Comics?”. “Sí, lo que sea”. Así que empecé a escribir y dibujar Archie Comics. Hice trabajos publicitarios para Johnstone & Cushing, también storyboards. Tenía una trayectoria. Tenía una tira sindicada, Ben Casey, que hice durante tres años y medio. Cuando al final la dejé, pensé en irme a DC Comics pero la idea de sentarme allí y dibujar a tipos en medias ajustadas simplemente me horrorizaba.

The Flash No. 131. "Captives of the Cosmic Ray": writer, John Broome; pencils, Carmine Infantino; inks, Joe Giella. September 1962.



Wonder Woman No. 136. Cover art, Ross Andru and Mike Esposito. February 1963.

The Silver Age of DC Comics está editado por Taschen. Todas las imágenes son cortesía de la editorial.


 http://blogs.elpais.com/storyboard/