La crítica especializada ha recibido ‘Katanga’ como uno de los cómics más contundentes de los últimos años, cautivada ante un ‘thriller’ político que retrata con crudeza el caos del África poscolonial de la década de 1960.
Un joven melancólico frente al mundo
Página de 'Katanga'.
Julián Ruesga Bono
30 de agosto 2026
La ficha
Katanga (edición integral). Fabien Nury (guión), Sylvain Vallée (dibujo) y Jean Bastide (color). Norma Editorial. Barcelona, 2025. 224 páginas. 39,50 euros
Norma Editorial presentó recientemente el integral de la serie Katanga (2017-2019), un cómic impactante y de gran calidad, dirigido y dibujado por Sylvain Vallée (1972), con guión de Fabien Nury (1976). La edición recoge los tres álbumes que conforman la trilogía original –Diamantes, Diplomacia y Dispersión– en un solo volumen de 224 páginas a color y gran formato que incluye extras con material gráfico, estudios de personajes y otros contenidos que contextualizan la historia.
Nury y Vallée ya habían colaborado anteriormente en la serie Érase una vez en Francia (2006-2012), un gran éxito comercial con más de un millón y medio de ejemplares vendidos, traducción a quince idiomas y varios premios en su haber (entre ellos dos a la mejor serie en el festival de Angoulême y otro en el de Lucca). De forma novelada narra la vida de Joseph Joanovici, un chatarrero de origen judío que en la ocupación alemana de Francia, durante la Segunda Guerra Mundial, amasó una gran fortuna haciendo negocios al mismo tiempo con la Gestapo y la Resistencia. Nury y Vallée se inspiran en un personaje real para construir un dinámico relato de intrigas, traición y ambigüedad moral en la ciudad de París dominada por las tropas nazis. La narración salta constantemente entre tres niveles temporales, gracias al uso de distintos flash-backs, hilvanando un relato que nos acerca a la oscura trastienda del régimen de Vichy en Francia durante la Segunda Guerra Mundial.
Con Katanga, sus autores acuden al thriller político para narrar una historia ambientada en el corazón de África en los años 60. Concretamente en la República del Congo, que después de pasar 80 años bajo la dominación colonial belga se independiza en 1960, con Patrice Lumumba como primer ministro y Joseph-Desiré Mobuto como ministro de Defensa, dando paso a un periodo de gran inestabilidad, semanas después de la proclamación de independencia la rica región minera de Katanga inicia la secesión con el apoyo militar belga y de la Unión Minera del Alto Katanga. En medio de las tensiones de la Guerra Fría, y en plena guerra civil, Patrice Lumumba es destituido y posteriormente asesinado en 1961. Así, con este telón histórico de fondo, más los juegos de poder de ministros y diplomáticos corruptos al servicio de las compañías mineras, los autores tejen una trama donde la ambición de un grupo de personajes muy dispares actúa como eje dramático en torno al cual se articula toda la narración.
La historia se desarrolla como un thriller coral, con una amplia galería de personajes muy bien construidos y perfectamente insertados en la intrincada trama; donde empresarios, mercenarios, políticos y agentes secretos compiten en una sangrienta lucha por conseguir unos valiosos diamantes robados, el hilo conductor de la narración. Las historias paralelas que discurren a lo largo del relato son excelentes, combinando en ellas la ambigüedad moral de los personajes y el humor negro crean una tensión que va creciendo hasta el desenlace final. Nury consigue presentar y caracterizar los personajes de manera clara y concisa y Vallée desarrolla un estilo gráfico que combina el realismo de los escenarios en los que se mueve la acción con un ligero tono caricaturesco en los rostros de los personajes, que le permite potenciar la expresividad narrativa sin sacrificar la credibilidad de la historia.
En las once primeras páginas del álbum, a modo de introducción, el Ministro del Interior de la Katanga independiente, Godefroid Munongo, cuenta al Director General de la Unión Minera del Alto Katanga (UMAK), Bernard Forthys, la turbulenta historia política de Katanga antes de ser colonia belga. A partir de estas primeras páginas, el lector queda atrapado por una historia de gran vigor narrativo y belleza plástica. El cómic es un medio secuencial que combina imágenes y texto para contar historias. La narración gráfica no queda limitada al dibujo, la ordenación de las viñetas genera la narrativa visual que marca el ritmo de lectura. Nury y Valleé hacen de Katanga una obra redonda, con muy pocas fisuras, a la altura de su anterior trabajo, Érase una vez en Francia. La estructura de página empleada es la de cuatro o cinco filas de viñetas rectangulares –un tipo de puesta en escena muy clásica que permite muy pocos artificios, pero efectiva y clara– que combina excelentes panorámicas con planos medios y primeros planos. El color de Jean Bastide contribuye al realismo de la puesta en escena y a mantener una atmósfera constante durante todo el relato.
Katanga roza constantemente el modelo de la tragedia griega, con poderosos personajes muy bien construidos que muestran una cruda y áspera imagen de la condición humana, donde el poder económico, como el de los dioses griegos, prevalece sobre el humano. Todo dentro de una intensa e intrincada acción que no pierde nunca el pulso narrativo. El relato fluye a través de las viñetas con dinamismo y un ritmo que no da tregua, saltando entre las distintas localizaciones en las que se desarrolla la historia. Como en otros trabajos suyos, Nury construye una historia de ficción verosímil, impredecible y sorprendente, con personajes de una gran profundidad humana y tan realista que podría ser verdad. Un cómic tremendamente relevante, un momento creativo álgido de dos de los historietistas más reputados de su generación en Francia.
Diario de Cadiz
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