Kyle Baker (1965) es un fenómeno curioso en el panorama americano actual. Capaz de afrontar los más pedestres encargos como entintador de superhéroes de los de gama baja, ha dejado gotitas de su talento en antologías humorísticas (Epic Lite, Instant Piano, el mismísimo Mad), se ha aproximado a artefactos más bien heterodoxos (Fast Forward o Freak Show, inspirado en el disco de los Residents) y hasta ha coqueteado con la reinvención de viejos héroes al estilo Vertigo Justice Inc., The Shadow). Sin embargo, para comprender por qué se ha reservado un lugar de privilegio en la lista de favoritos de muchos autores y lectores de gustos exquisitos, hay que acudir a sus ácidas novelas gráficas -The Cowboy Wally Show (1988), Why I Hate Saturn (1990)- que ya son tres con la reciente aparición de You Are Here, un impresionante volumen de 156 páginas a todo -y chillón- color.
A pesar de su apariencia externa -colorines deslumbrantes administrados con ordenador, trazo caricaturesco, muchas carreras, confusiones y situaciones chocantes- You Are Here no es realmente un tebeo de humor. Es ligero, sí, y también divertido -mucho, por momentos- pero la comedia y la simplicidad del planteamiento inicial se vienen abajo en las últimas dos viñetas y el devastador epílogo, que dan la vuelta completamente al relato. Desmontar el andamiaje levantado a lo largo de más de 150 páginas con una - fíjense bien, digo una- sola frase es una pirueta artística que pocos son capaces de concebir, y menos aún de ejecutar airosamente.
Con esa maniobra, Baker convierte en una verdadera obra de tesis lo que aparentaba ser un Sin City alocado en tecnicolor. Los personajes se presentan tan esquemáticos como en Sin City: el protagonista, un delincuente de mandíbula cuadrada y largo abrigo negro que quiere cambiar de vida; la chica con la que se va a casar, ingenua y dulce muchacha de campo obsesionada con las puestas de sol; el malo, un frío e implacable asesino con los pétreos rasgos de Robert Mitchum; el resto, una ciudad corrupta y un puñado de perdedores, gentes de mal vivir y chicas de la calle.
Como en Sin City, el argumento es una sucesión de saltos, persecuciones y reyertas que se sostienen por la pura habilidad narrativa del autor y por su eficiencia como dibujante, apartados ambos en los que Baker anda más que sobrado, demostrando en esta ocasión cierto aire a Kirby en las figuras, con el añadido de una expresividad que nunca entró en los registros del Rey. Ocurre que si You Are Here fuese realmente la versión cartoon de Sin City, costaría volver a tomarse en serio la creación de Frank Miller, disuelta en el baño corrosivo de ironía con el que Kyle Baker inunda sus viñetas.
El uso del color en You Are Here es discutible. Sintético, artificial, el ordenador repelerá a quienes busquen la calidez del dibujo más tradicional. A mí, sin embargo, me parece un logro absoluto, porque consigue el efecto de estar contemplando una película de dibujos animados, con su aire de irrealidad, y es muy eficaz narrativamente. Menos afortunado resulta el diseño de página, algo tosco y desangelado, que recuerda a esos anime-books compuestos de recortes de fotogramas de una cinta de animación. La impresión de que cada viñeta se ha hecho por separado y luego se ha pegado en la página empobrece el conjunto cuando el ojo se desvía del recuadro individual para echar un vistazo global
Aún peor resulta el recurso a las acotaciones teatrales para indicar ciertas voces, sonidos o incluso acciones. Baker no utiliza globos ni textos dentro de la viñeta -seguramente para dibujar con más libertad- y sitúa los diálogos al pie de la misma. Pero en ocasiones, con este sistema resulta difícil identificar al hablante, y entonces Baker echa mano de la prosa. "Tracy rechaza la bata, murmurando." Acotaciones como ésta son inconvenientes, farragosas y, sobre todo, innecesarias para un narrador visual tan brillante como Baker.
Probablemente You Are Here será una obra discutida por su abuso de los tópicos de serie negra, su utilización exagerada de los trucos de ordenador y su chocante vuelta de tuerca final, pero es estimulante que un tebeo sea capaz de ofrecer elementos para el debate en profundidad. Eso es porque tiene jugo, eso es porque es inteligente.
Trajano Bermúdez
U, el hijo de Urich #14 enero 1999


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