La Hora del Bocadillo
La vida del joven protagonista estará llena de preguntas a partir del suceso que va marcar su existencia
José Luis Vidal
10 de mayo 2026
Esta historia comienza en un lugar aparentemente plácido, en que el pequeño Otelo va a encontrar una pluma de ave que marcará la que se convertirá en su mayor afición, una auténtica pasión. Curiosamente, este hecho le hará conocer en la escuela a Ángel, otro niño solitario como él con el que tiene mucho en común, y que también es un apasionado de la ornitología. Juntos va a pasar horas interminables observando y catalogando a todo pájaro que ven.
Las cosas irán bien por una temporada, y la amistad de los dos chavales se afianzará, llegando incluso a conocer a otro grupo de jóvenes que forma parte del club de ornitología de Magny, el pueblo donde residen.
Aunque la prueba a la que someten a Otelo y Ángel es muy complicada, solo para auténticos entendidos en el mundo aviar, logran superarla con éxito, por lo que su entrada al club está más que garantizada.
Lo malo es que la vida de Otelo va a dar un vuelco inesperado, debido a la separación de sus padres y a un hecho dramático, traumático, que, de golpe y porrazo, hará que el chico deba abandonar el pueblo y ser ingresado en una residencia de la que no podrá salir en mucho tiempo.
Sin poder comprender lo que ocurrió entre sus progenitores y, sobre todo, soportando el peso de la culpa, de haber sido un inconsciente instrumento en manos de su madre, Otelo trata de pasar los días imbuido en la rutina del lugar.
La sorpresa llegará cuando, después de algunos años sin saber de él, Ángel regrese a su vida, y con esta aparición la oportunidad de regresar a Magny.
Lo malo es que un invisible estigma cuelga sobre Otelo, y tan solo con la ayuda y compañía de Han, Solveig, Diente de león y el propio Ángel, que ahora ya son miembros oficiales de la asociación de jóvenes ornitólogos del lugar, logrará avanzar en el día a día, acompañándolos en su labor, que sigue siendo la catalogación de nidos, etc.
Y será justo en este momento cuando, como lectores, nos demos cuenta que esta historia no acontece en nuestro planeta, la Tierra…
El tren en que Otelo y Ángel regresan a Magny, los vehículos con los que los chicos patrullan los campos y bosques, una extraña construcción con forma de interminable tubo que sube y se pierde en el cielo…
La explicación a todo este misterio llegará pronto, ya que nos encontramos en la Luna, que a lo largo de los últimos años, y debido a la degradación terrestre, ha sido colonizada, logrando convertirla en un auténtico sueño. Un lugar donde el verde lo inunda todo, los bosques, los campos que proveen de comida a sus habitantes que, por una serie de hechos que deberéis conocer en la lectura de este apasionante cómic, ha cortado prácticamente de manera total la comunicación con el planeta madre, por lo que está prohibida la circulación de terrestres hasta la Luna.
Impresionante alegato ecologista el que su autora, la francesa Jade Khoo, os regala en Tierra o Luna. Y lo hace tremendamente influenciada por el sensei Hayao Miyazaki, y no solo en la filosofía, sino en el espectacular aspecto gráfico. Un trabajo en el que la autora no ha utilizado ninguna herramienta digital, ofreciéndonos unos colores de acuarela que por momentos cortan la respiración debido a la belleza de las imágenes.
Pero este cómic, en su primera parte por la editorial Astiberri, es mucho, mucho más, ya que junto a Otelo y sus amigos vamos a descubrir parajes propios de la superficie lunar, que ocultan más de un misterio que puede que ayuden al protagonista a recuperar esos recuerdos de sus padres, pistas sobre la relación de esta pareja y así poder dilucidar por qué ocurrió lo que ocurrió.
Nos encontramos ante una obra que se lee de un tirón, de una belleza gráfica extrema y con una trama muy original, que te mantiene pegada a sus páginas, junto a Otelo, reuniendo las piezas que le faltan para conocer sobre sus el pasado.
Diario de Cadiz

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