La Hora del Bocadillo
¿Quién iba a pensar que aquel paraje contenía tantos secretos y sorpresas?
José Luis Vidal
24 de mayo 2026
Ahh, el campo. Qué gustazo pasear entre los árboles de un bosque, que la fresca brisa te acaricie el rostro, escuchar el canto de los pajarillos y encontrarte de frente con una pequeña ardilla que educadamente te da los buenos días…
¿Ehh? P-pero, ¿qué está pasando aquí?
Justamente esto mismo le sucede a Hanna, la pequeña protagonista de este cómic, El bosque de Oreka, cuando acompañada por sus padres va a visitar a su abuelo, el guardabosques del lugar. Lo que en principio parecía que iba a ser un verano de lo más soso y aburrido, cansada de las inagotables anécdotas del anciano, de golpe y porrazo se transforma en una apasionante peripecia que conseguirá que la niña abra los ojos ante una nueva y fantástica realidad.
Ficha
El bosque de OrekaAutor: Paco Sordo
Tapa blanda
Color
28 págs.
20 euros
Astiberri
El cómic infantil y juvenil, en los últimos tiempos, se ha revitalizado con historias que huyen de lo ñoño y que, como esta, componen una aventura con momentos surreales y una gran dosis de imaginación, en la que su autor, Paco Sordo, consigue sacarnos más de una sonora carcajada con su divertidas ocurrencias.
Y es que Sordo no puede, y no quiere, evitar esa vena humorística que posee y con la que se explayó en El Jueves y la digital Orgullo & Satisfacción, para dejarnos a todos alucinados con ese genial homenaje a los tebeos bruguera, El Pacto, que le hizo justo merecedor del Premio Nacional de Cómic en 2022 y una prometedora carrera en el mercado franco belga, donde también ha sido el creador de las peripecias de Niko, cuya cuarta entrega acaba de ser publicada en nuestro país.
Pero volvamos a Hanna, que en este inesperado viaje iniciático por el bosque se va a encontrar con que los animales hablan, y mucho. Uno de los que la va a acompañar es Cerdo Infinito, un marrano que viste bombín y cuando las cosas se pongan algo feas hará todo lo que pueda para ayudar a la chiquilla, ya que resulta que este bosque está gobernado por unas entidades extremadamente poderosas que, años atrás, llegaron a una entente cordiale para repartirse la noche y el día.
Lo malo es que la llegada de Hanna, sin ella proponérselo, va a alterar las cosas, y ese eterno sol que cubre la parte del bosque donde vive su abuelo va a darle la bienvenida a la temida oscuridad y la noche…
Desgraciadamente, el pobre abuelo será la primera víctima de la enfurecida Dama del día, que lo convierte en la diana de su enfado. Y a partir de ese momento, Hanna tendrá que buscar una solución para que las cosas vuelvan a ser como antes de su llegada. Menos mal que junto al gorrino, tendrá la ayuda del un peculiar cuervo al que no conviene mirar muy fijamente (ya sabréis por qué) y un gnomo, Roland, que pese a su juventud (solo tiene ciento veinte años) y su mal carácter, tiene mucho que ver con Katya, la madre de Hanna, con la que compartió muchos momentos en el pasado.
Una peripecia esta que va a llevar a la niña a enfrentarse a no pocos peligros, como la aparición de unos glotones lobos o los numerosos caracoles vampiro, que menos mal que son la lentitud personificada, porque si no…
El bosque de Oreka no es tan solo una increíblemente divertida lectura para los más pequeños de la casa, y os aseguro que cualquier adulto que se acerque a esta va a pasar un muy buen rato. Y no solo por el argumento, sino también disfrutará del maravilloso trabajo gráfico que ha realizado Paco Sordo (con la inestimable ayuda en el color de la ilustradora Inés Jiménez), con unas páginas y viñetas en las que merece la pena detenerse.
¿Podrán Hanna y sus nuevos amigos devolver la luz del sol al bosque? ¿Calmarán el enfado del misterioso Espíritu del bosque? ¿Cuáles son las verdaderas intenciones de los coloridos fantasmillas?
Diario de Cadiz

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