domingo, 24 de mayo de 2026

El que tienes delante

Opinión por Anatxu Zabalbeascoa

En un poema, atribuido durante años falsamente a Borges, un verso hacía balance de su vida: "Si volviera a nacer comería más helados". Era, claro, una llamada a averiguar lo importante. También la constatación de que, hagamos lo que hagamos, nos equivocaremos porque, cuando consigamos acertar, ya no seremos los mismos. La vida es cambio. En aceptar, sobrellevar, observar, observar, aprovechar, celebrar, fomentar o disfrutar los cambios consiste vivir. "Que te pasen cosas", deseaba Manuel Vicent a sus lectores.

Si pudiera volver a empezar. Si lo conociera hoy. Si volviéramos a estudiar. Si fuera de nuevo madre. Si pudiéramos volver a ver a nuestros padres... ¿qué haríamos? Las emergencias sirven para pensar en eso. Para aprender a priorizar. Priorizar no es fácil porque tiene truco. Ver las cosas de manera sencilla se llama ver claro. Quien consigue hacerlo es clarividente. Pero la clarividencia es un don que poco tiene que ver con la sencillez. O mucho. Los clarividentes perciben lo no evidente a través de sentidos comunes. Es decir: desarrollan una capacidad excepcional. Y lo excepcional es el reino de lo inesperado. El milagro de las emergencias es que nos convierten a todos en clarividentes. Por un momento nos ponen de acuerdo. Todos queremos lo mismo: sobrevivir. Cuando lo contingente desaparece, la mente se aclara. El civismo manda. Y el civismo es emocionante. Sirve para plantearnos por qué tenemos que llegar hasta esa urgencia para darnos cuenta de que un bocinazo, una mala palabra o cualquier falta de amabilidad tiene un recorrido muy corto Y no beneficia a nadie. Nos sirve para constatar que, transcurridos unos meses, volveremos a descuidar esa clave tan sencilla para poder convivir en paz.

Hace unos días España se apagó. Pero, permítanme la cursilería, descubrimos otra luz. La tía de mi amigo G tuvo que quedarse a dormir en casa de su sobrino. Nunca habían dormido en la misma casa. Ese día les tocó compartir cama. Una vez al año, mi amiga A queda con M, su ex, en un bar cuando visita su ciudad. Quedan allí porque E, la mujer de M, se ha negado siempre a conocerla. El lunes 28, M apareció en su casa con A. Y... sorpresa. No tuvo que decirle a E "ya está bien de tonterías". Ella abrió una botella de vino. Se pasaron la noche hablando a oscuras. De nuevo, la oscuridad iluminó.

En su última y extraordinaria novela, Amélie Nothomb nos recuerda que en 1990 aún era posible no contar con más compañía que la que tenías delante. Eso sucedió durante el apagón. En una era de soledades normalizadas, fomentadas y, a veces, conquistadas, las emergencias nos recuerdan que formamos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos. Comprometerse con los demás multiplica la vida. Por eso una emergencia es, además de muchas otras cosas, una oportunidad. Nos recuerda el regalo que es tener la oportunidad de confiar.

"¿Qué significa portarse bien?", se pregunta Nothomb en El libro de las hermanas. Marguerite Duras escribió que vivir es callar algunas cosas. Sentir para no decirlas. En buena medida, comportarse es no hacer algo. Por eso Huxley apuntó que la mitad de la moral es negativa. Pero la vida escapa a recetas. Hace convivir contrarios para que tengamos la libertad de elegir. Así, no hacer algo podría ser el camino para no ser. O... podría ser también la vía para llegar a ser.


ICON DESIGN Nº17 junio 2025

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