De la mano de ese Genio llamado Will Eisner regresamos a la Avenida Dropsie
José Luis Vidal
08 de mayo 2026
Y lo hacemos para colarnos en sus vidas y comprobar que muchos de los problemas que en los años treinta padecían los habitantes de barrios marginales son perfectamente trasladables a nuestros días, lo que convierte al autor de este cómic (por si aún no nos habíamos percatado) en un auténtico visionario.
La mala vida que cubre a todos estos personajes como un invisible sudario nos lleva a conocer, en su dramatis personae, a Jacob Shtarkah, un carpintero que ha superado los cincuenta y que, de golpe y porrazo pierde su trabajo, con todo lo que ello puede conllevar en aquellos años en los que la pobreza y la crisis azotaba sin piedad a buena parte del pueblo norteamericano.
Rifka es su sufrida esposa, que siempre se está quejando de las pocas visitas que su hijo Daniel, médico, les hace. Y eso que Rebecca, la otra hija del matrimonio, que ya ha perdido la esperanza de casarse, aún vive con ellos.
Ellos aún no lo saben, pero en el devenir de sus existencias va a introducirse un elemento que hasta ahora ha sido ajeno a estas calles y manera de vivir. Su nombre es Elton Shaftsbury, hasta ahora un niño de papá, vástago de una familia con posibles que por su mala cabeza termina en medio de la calle vendiendo manzanas.
Muchos más personajes harán su aparición en estas páginas, en un curioso ejercicio de 'vidas cruzadas'. Gente como el inflexible rabino Bensohn, su enferma mujer Beckeleh; Aaron, un hombre mentalmente afectado; Angelo, amigo de Jacob, que verá como una oportunidad única llega a sus manos y no podrá rechazar el ofrecimiento de dos tipos que se mueven por los bajos fondos y utilizan métodos violentos para extorsionar…
Pero hay ocasiones en las que la vida parece darte una nueva oportunidad a la que agarrarse como un clavo ardiendo, y justo esto le sucederá a varios personajes de la trama, que ven cómo sus vidas pueden llegar a cambiar a mejor. Aunque, como ya todos sabemos, cada uno de nosotros y nosotras llegamos a la vida con un destino, y es prácticamente imposible variarlo, por lo que este relato, en el que el amor, la mentira, la mala suerte, la violencia y, sobre todo, el drama, es un perfectísimo ejemplo de la vida real vista a través de los ojos del magistral Will Eisner que, página a página, nos da una lección de cómo narrar gráficamente, con una historia que fluye con total naturalidad, saltando de una existencia a otra (incluso la de una obstinada cucaracha), con el apoyo histórico de esos recortes de periódico que, tan bien situados, nos abren los ojos a una complicada época.
Norma Editorial recupera por separado o reunidas en un pack una trilogía (Contrato con Dios, Avenida Dropsie, Ansia de vivir) que pueden considerarse dentro de su larga carrera el culmen de la genialidad y que, más allá de ser unas magníficas historias, se convierten en manuales para todo a aquel o aquella que quieran aprender las técnicas narrativas para realizar un buen cómic.
Diario de Cadiz

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