No hay nada peor en el mundo del entretenimiento que las expectactivas incumplidas. Godzilla fue la horrible lección de las películas del pasado verano: se le había dado tanto bombo que al final se acabó volviendo contra la película y haciendo que resultase aún más decepcionante para muchos espectadores. Desgraciadamente, se puede decir lo mismo de la línea Heroes Return, cuyo primer año ya casi se ha cumplido en los Estados Unidos. Es difícil recordar lo excitantes que estas cuatro colecciones -Vengadores, Capitán América, Cuatro Fantásticos e Iron Man- parecían al principio. La excitación, sin embargo, era palpable en su momento: no sólo suponían el final del año de los Heroes Reborn de Image, sino que también anunciaban un futuro esperanzador con varios autores de gran talento al timón. Pero aunque las cuatro series empezaron con ímpetu, por distintas razones de diverso calado todas menos Vengadores han sido incapaces de mantener esa excitación.
Al hablar de la línea Heroes Return es importante considerar el contexto. El primer paso consiste en recordar cuánta oposición encontró la línea Heroes Reborn entre los lectores veteranos. Debo confesar que yo disfruté de la mayoría de los Cuatro Fantásticos de Heroes Reborn e incluso de los primeros números de Iron Man. El universo compartido WildStorm/Marvel de los números trece fue el mejor crossover entre editoriales que he visto hasta ahora; y como mínimo, fue mejor prueba de las capacidades de James Robinson para escribir superhéroes que cualquiera de los últimos números de Starman.
Sin embargo, mi entusiasmo - por limitado y concreto que fuera- era probablemente la excepción entre los lectores de mi edad. Los lectores más jóvenes destetados con Image probablemente disfrutaron un montón de la línea Heroes Reborn, pensando que ya era hora de que esos supervivientes de la Edad de Plata pasados de moda recibieran un remozado radical y se volvieran cool. Por contraste, los lectores veteranos -los de veintitantos y mayores- a menudo tenían grandes inversiones en nostalgia en los personajes y se horrorizaron con los cambios.
Quizás lo más ofensivo fuera que le quitaran Capitán América a Mark Waid y Ron Garney para dárselo a Rob Liefeld, un dibujantillo sin talento y autopromocionador que condensaba los peores aspectos de la Era Image. Con el Capi en sus manos, Liefeld dejaba de ser una molestia para convertirse en una poderosa amenaza contra los valores tradicionales del Fanboy. Daba igual que le echaran sin contemplaciones a mitad del trabajo; simplemente la decisión de Marvel de contratar a Liefeld en primer lugar suponía una clara muestra de falta de respeto hacia los lectores de base.
La linea Heroes Return suponía la oportunidad de devolver a estas cuatro colecciones su gloria original; algo que era terriblemente necesario desde hacía años. Con la excepción del Capi, estos títulos estaban a la deriva cuando Onslaught envió a los personajes al universo de bolsillo de Heroes Reborn. La parrilla de creadores era verdaderamente estelar, incluyendo estrellas como George Pérez, Alan Davis, Kurt Busiek, Mark Waid y Ron Garney. Sin embargo, parece ser que no bastaba con equipos creativos fuertes y buenos personajes.
Con una sola excepción, los cuatro títulos rápidamente han pasado de un inicio prometedor a la vulgaridad superheroica. Para colmo, el bombo dado al relanzamiento de Heroes Return sólo ha servido para acentuar aún más rápidamente el proceso de descenso a la mediocridad que tanto Reborn como el relanzamiento tendrían que haber corregido.
La serie que más claramente estaba viviendo en tiempo prestado era Cuatro Fantásticos. El único atractivo real de la colección era el dibujante Alan Davis. Davis tiene numerosos seguidores gracias a su trazo flexible y a sus juguetones ramalazos de humor nostálgico, y encajaba perfectamente en lo que antaño fue "El Mejor Tebeo del Mundo." Pero Davis firmó únicamente por tres números lo que significaba que muchos lectores empezaron estos nuevos 4F con la actitud de que cuando Davis se marchara, ellos también lo harían. El guionista Scott Lobdell era la aberración entre los guionistas de Heroes Return, ya que su trabajo en muy raras ocasiones ha alcanzado los niveles que Busiek y Waid han sabido demostrar. Lobdell se esforzó por repartir de forma equitativa el tiempo entre los miembros de su reparto, pero sus historias eran sosas y su sentido del humor excesivamente obvio. La diversión de leer los primeros números de los nuevos 4F no era comparable a la diversión de simplemente mirarlos.
Y aunque disfruté de los dibujos del sustituto de Davis, Salvador Larroca, no fue suficiente para mantenerme interesado la serie: especialmente con el siguiente cambio de personal. Lobdell fue sustituido por el legendario guionista-X Chris Claremont después de seis números, en lo que supuso un cierto karma Marvel, ya que Lobdell había sustituido a Claremont cuando lo echaron de las series-X hace anos. Pero Claremont convirtió la serie de mediocre en execrable.
En dos palabras, Claremont sobreescribe, y espantosamente. Claremont parece incapaz de confiar en que su dibujante será capaz de contar la historia visualmente, y sus intentos de sobrecompensar seudo-literariamente desembocan en una experiencia de lectura mas bien tortuosa. Asi que a pesar de que aguante tras la marcha de Davis, Cuatro Fantásticos fue la primera serie que dejé. Qué demonios, si la alternativa era esta, echaba de menos incluso los Cuatro Fantásticos de Heroes Reborn.
Como tampoco esperaba que a la larga los 4F de Heroes Return prosperasen, esto sólo supuso una leve decepción. Más frustrante fue la segunda oportunidad de Mark Waid y Ron Garney en Capitan America. Su regreso al título fue presentado como el triunfo de los desvalidos, como una clara reivindicación de sus dotes y una disculpa implícita por la forma en que fueron tratados anteriormente. Y los tres primeros números de la nueva serie fueron fantásticos. Si bien no resultaron tan poderosos como la historia de Waid y Garney la primera vez, si proporcionaron emociones y diversión haciendo un excelente uso del Capitan América como icono de virtudes patrióticas. El segundo número fue una de las historias mejor construidas que Waid ha entregado en mucho tiempo, e incluso los momentos que podían resultar más tontos fueron ejecutados hábilmente.
Sin embargo, esta segunda luna de miel no duraría. Mientras que el trabajo de Garney la primera vez había sido elegantemente minimalista, su trabajo para la Versión 2.0 empezó a parecer más anémico que despojado. Pero poco importaba, ya que fue apartado del título principal para situarlo en la secuela Captain America: Sentinel of Liberty. Su sustituto Andy Kubert (que trabajaba con Waid en Ka-Zar) es un dibujante sólido, dinámico y muy en la onda de la Marvel actual. Sin embargo, aporta una sensibilidad más pirotécnica que no consigue explotar el ángulo patriótico con tanta resonancia o sutileza como el mejor Garney. Recuerdo haberme cansado de la historia en cuatro partes de la Capimanía y sencillamente abandonar la colección cuando vi el número en el que al Capi le daban un nuevo escudo de energía. Me pareció la clase de truco seudo-tecnológico al estilo de las cosas que habían hecho los dibujantillos de Image como... pues, no sé, ¿Rob Liefeld?
En agudo contraste, la sorpresa bienvenida fue Iron Man. Nunca había sido fan del personaje, pero el énfasis de Heroes Reborn en Tony Stark, el Cabrón Capitalista, fue una variación intrigante que hizo que le prestara atención durante un tiempo. El guionista Kurt Busiek eligió la dirección contraria para Heroes Return, convirtiendo a Stark en un sabio filántropo que dispone del gran recurso de ser/poseer al Vengador Dorado. El dibujante Sean Chen no era un gran nombre, al contrario que los otros autores de Heroes Return, pero consiguió mantener el tipo gracias a su trazo limpio y un tacto fino para los aspectos tecnológicos seudo-científicos de la colección. Iron Man #1 fue el primer número más poderoso de los cuatro, con un inesperado resultado emotivo. Apropiadamente para un playboy millonario/ genio científico como Tony Stark, las historias de Busiek tenían tanto romances jet-set como problemas de alta tecnología integrados en la acción.
Dicho lo cual, dejé de seguir el título después de siete u ocho números. No por ninguna razón concreta, sino porque no veía que fuese a ningún sitio interesante. La premisa era buena y los detalles tecnológicos proporcionaban escenas de pelea por encima de la media, pero ninguna de las dos cosas bastaba para mantenerme en sintonía. No me sentía tan conectado al reparto de personajes como quería, los villanos no eran demasiado distinguibles, además, ¿cuántas veces vamos a ver a Tony Stark separado del maletín de su armadura? No me sorprendería si me dijesen que Iron Man sigue siendo una buena colección... sencillamente ya no me siento impulsado a seguir leyéndola.
La otra serie de Busiek en Heroes Return, Los Vengadores, era clarísimamente el bombazo entre todas ellas. Tenía la combinación demoledora de Busiek más el legendario George Pérez, que había dejado su sello en los Héroes Más Poderosos del Mundo hacía más de veinte años. Esta serie recorre menos territorio nuevo que ninguna de las otras... aquí están todos los giros y situaciones esperados, desde los conflictos interpersonales hasta los debates para elegir miembros y el regreso de los villanos de toda la vida-pero sigue siendo la más fresca y excitante del grupo.
En cierta manera, Busiek se muestra como un mejor artesano en Iron Man, jugando con las complejidades de un solo personaje principal. Dicho eso, en Los Vengadores simplemente tiene más elementos con los que trabajar: el reparto es más amplio pero también más atractivo -incluso Jarvis- y la escala épica de los argumentos es, sencillamente, más divertida. Vengadores ha vuelto a convertirse en una lectura divertida: la golosina visual hiperdetallada y meticulosa de Pérez sigue siendo impresionante después de tantos años (al menos, lo es para este viejo y canoso fanboy), y aún se produce cierto júbilo al ver a tantos de los principales héroes de Marvel trabajando juntos contra la Amenaza Cósmica del Mes. Aunque Busiek cae con demasiada facilidad en festivales de angustia al estilo años setenta -Iron Man intenta aconsejar a Warbird por su alcoholismo; se está desarrollando un triángulo amoroso entre la Visión, la Bruja Escarlata y un Vengador supuestamente muerto- yo diría que eso forma parte de la diversión.
Los Vengadores funcionan mejor como melodrama a lo Sturm und Drang, y eso se aplica tanto a la caracterización como a la acción. El auténtico atractivo, sin embargo, es George Pérez. Después de más de dos décadas leyendo tebeos, aún no me he cansado de mirar el trabajo de Pérez; su atención al detalle y las superficies podría resultarle excesivamente refinada a algunos, pero yo sigo admirándome de sus habilidades. Su carencia de profundidad es compensada por su generosidad con los lectores, su voluntad de hacer que el esfuerzo de fijarse cuidadosamente en los fondos y en las caras y gestos de los personajes sea recompensado ampliamente. También ha sido muy astuto en la elección de sus colaboradores. Sus proyectos más importantes han sido siempre con guionistas con un fuerte gusto por la caracterización, y Busiek no es la excepción. Este énfasis siempre ha ido en beneficio de Pérez, ya que equilibra hábilmente páginas detalladísimas de superequipos en acción grandiosa con momentos mas tranquilos de introspección e interacción personal. Ambas clases de escenas resultan perfectamente naturales en manos de Pérez, lo cual explica por qué sigue siendo un fan favorite después de tantos años. El resultado final es que Vengadores sigue siendo una alegría todos los meses.
Pero Vengadores es la excepción, no la regla. Así que sigue los cuatro títulos de Heroes Return al principio, pero sin ponerte demasiado cómodo. Dos relanzamientos en dos años demuestran que Marvel valora más la promoción y el bombo que la producción de comics consistentes y de alta calidad para sus lectores. Ejercer con los comics de Heroes Return una opción de lectura inteligente -es decir, sabiendo cuándo dejarlo si una serie empieza a declinar (y lo hacen rápidamente, por cierto)- puede ser la mejor manera de enviarle a Marvel un mensaje al respecto de esa mentalidad basada en trucos publicitarios. Vale, vale, ya sé que no servirá de nada: el relanzamiento de Spider-Man es otro desastre que empieza a asomar la cabeza y que hará que aún más lectores crédulos se detengan a ver qué pasa. Pero lo menos que puedes hacer es ahorrarte algún tiempo y dinero extra para dedicarlo a comics que merezcan la pena.
Ray Mescallado
U, el hijo de Urich #13 noviembre 1998




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