sábado, 4 de abril de 2026

LOS TIEMPOS OMINOSOS CAZA NORMA



El francés Phillippe Cazamayou (Caza, así firma todos sus trabajos y así se le conoce), nacido en 1937, hizo su debut profesional, a principios de los 70, de la mano de Eric Losfeld, pero será en la mítica revista Pilote donde desarrolle la parte fundamental de su carrera. A partir de 1975 irá publicando las distintas entregas de Chronique de la vie de Banlieu en sus páginas, una serie de corte fantástico ambientada en una ciudad dormitorio en la que un trasunto del propio autor vive insólitas aventuras teñidas de surrealismo que provocan la sistemática estupefacción de unos vecinos perfectamente adaptados al entorno gris y banal del plástico y el cemento, a sus vidas monótonas y previsibles. (La serie, publicada en nuestro país por la revista Totem en su brillante primera etapa, allá por los últimos 70, desvela las constantes que definen el universo del autor: la irrupción de lo fantástico en el contexto sórdido de una cotidianidad alienante, la relectura en clave subversiva de las convenciones de género, una desprejuiciada voluntad de compromiso y una arrolladora capacidad plástica). En 1978 se unirá a la escudería de Metal Hurlant, desarrollando al mismo tiempo una considerable actividad como ilustrador en la que se pone de manifiesto la influencia del norteamericano Virgil Finlay (nombre clave de la época de los pulp).

Con el tiempo, sin embargo, y tras la debacle de las revistas en el país vecino, poco se ha sabido del amigo Caza, excepto que llegó a colaborar con el realizador Renè Laloux (responsable de la exquisita rareza que se tituló El Planeta Salvaje, una obra maestra del cine de animación) y poco más (resulta verdaderamente lamentable que en nuestras librerías podamos comprar la serie más intrascendente del último mono del underground norteamericano, por no hablar de los mayores despropósitos del mainstream, pero que del riquísimo mercado francés no nos llegue, en cambio, absolutamente nada). El libro de Norma supone, por tanto, un reencuentro con un viejo conocido, y también la confirmación de que algunos tiempos pasados (recalco: algunos) sí fueron mejores.

Los Tiempos Ominosos reúne un conjunto de episodios auto-conclusivos publicados originalmente durante la primera parte de la década de los 80, una serie que constituye el minucioso relato de la decadencia irreversible del mundo de los Oms (una raza enfangada en el solipsismo terminal de la tecnosfera en la que se aíslan del exterior, incapaces de sobrevivir fuera de los muros de sus ciudades-búnker, sin voluntad propia, sin iniciativa, apenas piezas blandas de una inmensa, abismal maquinaria) y el inminente advenimiento de un mundo nuevo, el mundo gobernado por las pasiones y los sueños, por la magia, por la carne y la sangre, de los Otros, los que viven bajo las estrellas viejísimas, los que se han adaptado al exterior, al aire libre de ese lento y obsceno mundo futuro. Una variación de la propuesta wellsiana de los Elohim y los Morlocks, por supuesto, pero una variación enriquecida por la densidad poética y la imaginería perturbadora de un Caza que reescribe viejos mitos (la mandragora, el flautista de Hamelin, las sirenas... y utiliza lo mejor de su arte para construir una obra compleja y ambiciosa, una fantasía alegórica y terriblemente oscura en la que el optimismo característico del autor resulta mucho más sombrío y dubitativo que de costumbre. Naturalmente, elogiar la labor gráfica de Philippe Caza sería a estas alturas superfluo, pero no estará de más señalar que están también en las páginas de Los Tiempos Ominosos algunos de sus momentos más brillantes. Su grafismo, deudor de grandes como Moebius o Bilal, como Druillet, alcanza aquí una espléndida madurez imposible señalar una sola imagen, una plancha determinada: apuntaría, por ejemplo, capítulos como EquinoccioMandragora). La edición de Norma nos permite, ademas, disfrutar de una ultima historia firmada en 1997 (L'lobo), unas páginas espectaculares y de una plasticidad sorprendentemente contemporanea que nos devuelven a un Caza acaso mas oscuro revisitando su mundo y haciendo gala de una bellísima crueldad. (tambien la portada es nueva, una deliciosa metáfora no sólo del libro, sino de toda la obra del autor francés: transformación, metamorfosis. La fantasía invadía el gris cuartito de estar en las paginas de Chronique de la vie de Banlieu y del caos acababa por surgir otro orden, de las cenas de las ciudades Oms renacerá un mundo nuevo, mejor, más hermoso.)



Ya que se ha mencionado la edición de Norma, no puedo dejar de alabarla. Porque la traducción de Abulí suena francamente bien, porque la rotulación de Javier Sánchez es respetuosa, porque la reproducción y la presentación son, me parece, excelentes. Porque 1.950 ptas. por un libro en tapa dura con 104 paginas en color es, me parece, un precio casi razonable. Y también porque tal vez libros como este permitan descubrir a los nuevos lectores que hay mas tebeos ahí fuera, que la fantasía no se limita a la Edad Hyboria, que no toda la historieta tiene que estar escrita en inglés.

francisco naranjo


U, el hijo de Urich #12 septiembre 1998


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