El título que nos ocupa supone el estreno profesional de Santiago Arcas (Cartagena, 1974) y Daniel Acuña (Aguilas, 1974), dos licenciados en Bellas Artes que actualmente residen en Barcelona. Este joven equipo artístico se dio a conocer en el fanzine murciano El Tío Saín, para cuyas páginas crearon a los protagonistas de este volumen. Con ellos ambos autores quisieron dar forma a una pareja de personajes-actores a los que situar en épocas y circunstancias diferentes, ya sean estos el Polo Norte en los albores del siglo XX o. como es el caso, el Hollywood que vio medrar el cine sonoro en detrimento de las películas mudas.
Para esta primera entrega de lo que se pretende sea una serie. Santiago ha desempeñado la función de guionista y dibujante de un storyboard que Daniel se ha encargado de plasmar en el papel. Aún por confirmar, Hernán Migoya nos ha comentado la posibilidad de publicar un especial de 52 páginas ambientado en el siglo pasado. En él se narrarían las peripecias de Claus y Simon durante una travesía marítima. Esperamos que estos proyectos se concreten y Arcuña Productions continúe ofreciendo obras de calidad pareja a la aquí comentada.
En Claus & Simon en Hollywood Arcas y Acuña recrean el esplendor, las miserias y los excesos de una época en la cual las grandes productoras cinematográficas estadounidenses hacían negocio a la vez que ofrecían espectáculos intemporales. En su empeño aportan unas dosis de añoranza, ensoñación y magia equiparables a las vertidas por Stanley Donen y Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia y que denotan una idolatría por los artífices de aquella fábrica de sueños no exenta de desmitificación.
Ofrecen un producto que, en la línea de las mejores comedias, al finalizar deja a su consumidor en un estado de agridulce meditación. En las 32 páginas de esta perla desfilan meritorias en busca de su primer papel, astros en ciernes, estrellas resplandecientes.
ajadas glorias que han visto apagarse su brillo, figurantes que nunca saldrán del anonimato, eternos actores de reparto, espiritus pragmáticos que siempre se han adaptado a las vicisitudes, seres derrotados por la realidad, figuras cuya actitud en la vida real contrasta con la imagen que de ellas se proyecta en la pantalla... En definitiva, personalidades de carne y hueso fácilmente reconocibles tras el supuesto anonimato del juego de identidades ficticias propuesto por guionista y dibujante. Todo este "reparto" se pone al servicio de un argumento que hace de la sencillez esa virtud a menudo perdida en vacuos juegos de artificio y "recita" unos diálogos fluidos, nada impostados, que colaboran a lograr la definición de cada personaje. Un guión que tan sólo muestra una mácula destacable: el comentario redundante vertido por Dalton Fassbender tras conocer el contenido de la nota del suicida.
El dibujo de Daniel Acuña no desmerece la labor de Santiago Arcas. Las planchas hacen gala de una secuenciación y elección de planos inteligentes; nos enfrentan a una planificación meditada y madura que revela reflexión y habilidad narrativa por parte de sus artífices. Dado el sistema de trabajo seguido por los miembros de Arcuña Productions, imaginamos que el mérito de la puesta en escena deben compartirlo al alimón. Por otra parte, el estilo gráfico, preciosista y sencillo, se convierte en una herramienta más de ambientación al tiempo que el trabajo de las expresiones faciales se acopla a los diálogos para caracterizar los personajes. Incluso aquellos que, como los periodistas de la primera página, mantienen una presencia tangencial pero importante para situar al lector. Esa preocupación por crear la atmósfera adecuada a la epoca retratada ya se hace evidente desde una portada deliciosa donde tipografía e ilustración se cuidan de remedar un cartel cinematográfico del momento. Claus & Simon en Hollywood: una sorpresa muy agradable.
Eduardo García Sánchez
U, el hijo de Urich #11 julio 1998

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