En la memoria de la historieta hay almacenadas grandes cantidades de anécdotas, más o menos reales, traducidas a narraciones con irregular éxito. La mayoría de esos intentos no han sabido, o podido, librarse del paradójico lastre de la liviandad cotidiana que convierte lo que promete ser espléndido vuelo en truncada trayectoria de fallido fuego artificial. El núcleo dramático de las anécdotas es tan llamativo como precario, es un momento vital que emerge irregularmente de lo cotidiano para volver a desvanerse poco después en su uniformidad, por eso necesita de una previa recreación de atmósferas y personajes que haga entrar al lector en situación para poder saborearlo plenamente. La caricatura con su expresividad facial y corporal, la configuración, y a veces la deformación, de las puestas en escena, el ritmo de las secuencias y especialmente los diálogos o los silencios son elementos claves a la hora de dar solidez a la traducción narrativa de la anécdota.
Baru, otro autor francés desconocido mayoritariamente en nuestro mercado, es un historietista con una especial capacidad tanto para detectar yacimientos de anécdotas como para explotarlos narrativamente. Sus primeros álbumes, la trilogía de Quequette Blues, una recreación costumbrista de las pequeñas aventuras de un grupo de muchachos franceses, ya evidenciaron una especial habilidad para extraer de personajes y situaciones anónimos una alta rentabilidad narrativa. La obra de Baru continuaría por el camino costumbrista hasta que en Le chemin d'Amerique eleva su objetivo temático al enfrentarse a un tema casi tabú en Francia: la independencia de Argelia. En esta historia el protagonista sale, precisamente, del anonimato para iniciar una espectacular pero precaria ascensión social que le convierte en un referente público y potencia la repercusión de sus actos.
Después llegaron los japoneses y le encargaron una obra que resultó ser Autoroute du Sud, con la que ganó el Premio a la mejor obra del Salón de Angulema de 1.996. Autoroute es un historia de acción mantenida a un fuerte ritmo, de esas que te enganchan desde el principio y te sumergen en el remolino de un viaje enloquecido por una Francia tan real como emocionante. Ahora bien, entre tanta huida y escapada, persecución y acoso, hay intercalados suficientes retazos de cotidianidad como para llenar de carne el esqueleto argumental y definir los abundantes personajes secundarios al tiempo que se refuerza la consistencia de los principales.
Sur la route encore, su último álbum, es una obra estructurada en historietas en apariencia auto-conclusivas, aunque poco a poco empieza a desvelarse una segunda trama que unifica todas las acciones dispersas y configura otra historia que sólo se nos revela al final . De esta forma recupera la anécdota como fuente de inspiración, para las historias parciales, aunque dentro de un contexto narrativo más amplio. Por otra parte, la relación presente-pasado que recorre todo el álbum favorece la sensación de un cierto retorno del autor a sus inicios. Así, de entrada nos encontramos con una historieta que se mueve como una lanzadera por el tiempo utilizando como vehículo la misma pasión por el rock que palpitaba en Quequette Blues. Tras esta introducción, el viaje sigue a través de una serie de estampas costumbristas de carretera y de la Francia profunda, estampas descritas con sabia naturalidad y alternando el sujeto narrativo, un sujeto que se esconde tras el mirada del autor que planifica las historietas como si manejara la cámara subjetiva. Después, los protagonistas desvelarán su identidad y ocuparán el lugar que les corresponde en la narración en una última e imprevista cita con el ayer.
Gráficamente, su concepción de la viñeta sigue siendo muy dinámica, recreando como pocos la potencialidad del movimiento y las escenas de masas en lugares cerrados. Por otra parte el expresionismo, algo salvaje y turbio, de Quequette Blues, se ha serenado y ahora su caricatura sigue reflejando la vida a través de la distorsión, pero lo hace de una manera más limpia, con más rabia pero con menos impaciencia.
Pepe Gálvez
L'Autoroute du Soleil fue reseñado por Lorenzo Díaz en U Especial n° 1 (agosto 1.996)
U, el hijo de Urich #6 septiembre 1997

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