Por Álvaro Pons y Noelia Ibarra
1. Marshall Bass. Darko Macan e Igor Kordey. Traducción de Isabel Moragón. Astiberri
Macan y Kordey aciertan en su revisión del wéstern desde una visión canónica en lo formal, heredera de la tradición que el cómic francobelga ha consolidado en su visión del Oeste americano, pero que trasciende esa representación de la epopeya épica del siglo XIX característica del género. A través de personajes que sobrepasan el estereotipo, la serie permite analizar ese racismo que supuraba en cada respiración de una sociedad construida en torno a la supervivencia del más fuerte, a través de la denuncia de sus incoherencias y sus miserias, con un trabajo gráfico excepcional que ahonda en esa atmósfera opresiva, densa y sucia donde luz y color impactan en la retina.
2. Two-Fisted Tales, vol.2. Varios autores. Traducción de Santiago García. Diábolo.
Más de 70 años después de su concepción, las historietas de los autores clásicos de la EC Comics resuenan con fuerza desde las viñetas de la exquisita restauración que la editorial madrileña ha realizado de esta joya del noveno arte. Historias cortas que condensan un contundente mensaje antibelicista que, desde el expresionismo brutal de los lápices de autores como Kurtzman, amplificado por el violento cromatismo de Severin, nos recuerda que no hay ningún tipo de vencedores en la guerra. Historias despojadas de héroes, en las que las batallas están protagonizadas por aquellos que padecen sus crueles consecuencias, víctimas que constatan un discurso de total vigencia en nuestros días.
3. El diario de la señorita Litgi. Kim Aubert. Norma Editorial.
El relato del diario de una joven encontrado en el Rastro permite a Kim realizar una extraordinaria reconstrucción de la memoria de la posguerra, en la Barcelona del momento, a partir de la esmerada caligrafía de esta mujer como guía de un recorrido por una vida que habla de pasiones románticas y de relaciones prohibidas. A través de un atrevido ejercicio formal que confronta durante más de dos décadas la memoria íntima reflejada en las palabras consignadas por Litgi con la ficción trazada por Kim y su progresiva imbricación con la realidad, la trama se desvelará como una potente apuesta por la reivindicación de la libertad de elección femenina.
4. Gastroinforme de mi trastorno alimenticio. Kabi Nagata. Traducción de Luis Alis. Fandogamia Editorial.
Con un desparpajo de sinceridad arrolladora, Nagata sigue contando su intimidad desde la reflexión sobre sus problemas. Si en anteriores entregas sus adicciones o su sexualidad se convirtieron en absolutas protagonistas, en este nuevo encuentro con la mangaka japonesa asistiremos a un relato estricto del trastorno de la conducta alimentaria que padece, que nos llevará por una descripción detallada de su relación con la comida, desde sus preferencias culinarias a sus procedimientos de ingesta. Nagata no se impone ningún límite más allá de la honestidad, que su dibujo fresco y dinámico potencia hasta crear una relación de confianza con el lector que acoge sus viñetas como un diálogo con una amiga a la que escuchas con atención.
5. Miracleman Omnibus. Varios autores. Traducción de Raúl Sastre. Panini Comics.
Antes de Watchmen, Alan Moore retomó para la revista Warrior un personaje clásico del cómic británico, Marvelman, versión local de la creación concebida por C. C. Beck, que sirvió al guionista para iniciar su particular reflexión sobre el superhéroe, en una exploración en torno a la posible significación en la vida real de la existencia de un ser superpoderoso como el creado por Siegel y Shuster. Una idea que obligatoriamente pasaba por el Übermensch de Nietzsche y terminaba con un inquietante sueño fascista, en el que el poder absoluto usado para un supuesto bien termina por eliminar el libre albedrío del ser humano. Editado ahora en volumen único con profusión de extras, este clásico del cómic avanzó la conversión adulta del género.
Babelia Núm. 1.782. Sábado 17 de enero de 2026





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