miércoles, 19 de febrero de 2014

GORKA guión:Carlos Portela dibujos: Sergi SanJulián. Laberinto. Planeta DeAgostini







Gorka
Carlos Pórtela/ Fernando Iglesias/ Sergi San Julián
Planeta-DeAgostini
Atípica obra esta serie de Laberinto, y no sólo por la naturaleza de su protagonista, roedor en un mundo de humanos; también por la madurez técnica de tal ópera prima, incluso en su primera versión (a comparar con las deficiencias narrativas de tantos otros debutantes en el comic book nacional). Y por su funcional metamorfosis o su enmarañada génesis, cuando no por su paradójico destino: de funny animal aprendiz de bárbaro a gran esperanza blanca de nuestra fantasía heroica. Pero vayamos por partes.

El personaje de Sergi San Julián aparece en noviembre del 92, publicado por unas Patxarán Ediciones germinales de Camaleón y con intención ingenuamente bimestral, todavía por descubrir las prácticas virtudes de la serie limitada. Será, pues, uno de los primeros comic books a la española, cuyo autor no asume sin embargo el modelo de superhéroe sino la confesa herencia de un pionero de la autoedición como Dave Sim y su culebrón de culto, Cerebus. Mamífero igualmente inclasificable, también Gorka surge en una editorial minoritaria -lejos todavía Planeta-
DeAgostini de asimilar maneras y creativos indies- y se mueve en un escenario fantástico, atemporal, aunque más que la parodia de Conan, refleja una fábula de actualidad travestida de sword and sorcery, casi una comedia de situación con ribetes de la Escuela Bruguera. De hecho, el episodio, autoconclusivo, es un mero divertimento capaz de mezclar a Shakespeare con Mortadelo. Más allá del anecdótico homenaje básico no existe, pues, el paralelismo con Cerebus: éste despegó hacia la sátira con pretensiones mientras que Gorka iba a derivar hacia la aventura ligera. Con todo, que la única experiencia previa del dibujante catalán fuera como entintador (de Jordi Sempere) no impidió un estreno con virtudes gráficas apreciables: fluidez narrativa, claridad de exposición y un atractivo montaje. Virtudes superiores, desde luego, a las del propio Sim en sus inicios.

El número 2 de la serie ya ve la luz bajo el sello Camaleón. Comienza el miniciclo Jaún con el que el autor casi reniega del episodio anterior, al que considera una especie de "número cero" a posteriori (aunque existen 50 ejemplares fotocopiados de un auténtico número cero... ¡de tres páginas!). El contexto sugiere un medievalismo sui generis con resonancias más próximas al patrimonio euskaldún que al hyborio. Y, ciertamente, existe una evolución palpable, quizá no ajena a la intervención de Ana García en los guiones y, posteriormente, de Albert Monteys en el dibujo. Un grafismo más sólido, de corte semirrealista, se conjuga con diálogos y personajes, ahora sí, subordinados al argumento antes que al gag. Un argumento coherente y más o menos planificado, por lo demás, pero ¿con qué rumbo? No bastaron los chispazos de talento para prender una hoguera y la inconcreción de ideas, aún atractivas, dio al traste con el pequeño y peludo mercenario en el cuarto número. Lo que no fue óbice para su alentadora acogida, marcando el camino a seguir para una emergente Camaleón plena de ambiciones cualitativas todavía sin diluir en imperativos comerciales.

Un dilatado proceso con infructuosos intentos y numerosas páginas que nunca verían la imprenta desemboca en la presente miniserie. La coyuntura ha variado, al igual que el equipo y los planteamientos. Ahora Carlos Pórtela cohesiona una cadena creativa partiendo de sus propios guiones, que Fernando Iglesias aboceta y enriquece, Sergi dibuja y entinta con ayuda del escáner y Oriol San Julián completa con grises también de origen informático. Se consideró innecesario retomar el hilo argumental, procediendo a una especie de remix donde las ideas alegremente sembradas por San Julián son recicladas con lucidez pero en un registro muy diferente, engarzadas en un esquema que justifica la fama de milimétrico del guionista gallego. Registro de diferente forma y concepto: la anatomía de estilo cartoon cobra un tono realista donde el peluche entrañable de Gorka deviene modelo Schwarzenegger; el trazo sintético y ágil se torna minucioso y, en suma, la frescura cede paso a la densidad. Por supuesto, la ironía también desaparece en aras de la aventura pura y dura, del drama no exento de sangre. ¿Mayoría de edad del personaje? Si Gorka nació tan asexuado como los patos Disney, ahora cubre púdicamente sus genitales de bárbaro para integrarse ya en el más canónico estilo de espada y brujería, no por casualidad cuando Planeta-DeAgostini potencia el auge del género. Eso sí, Portela maneja los clichés inherentes con suficiente habilidad para suscitar interés en una temática definitivamente manida, demostrando algo tan extraño para muchos autores como que la fantasía no es incompatible con el verismo: desde planteamientos argumentales a diálogos tan certeros y afilados como el hacha de Gorka, protagonista no por improbable menos verosímil que otros muchos al uso.

Toda una reivindicación del guionista como factótum frente a lo puramente icónico. Pero lo es, sobre todo, en base a una férrea técnica narrativa más cercana al montaje cinematográfico que al literario (hacia el que oscila con más frecuencia el género) que brilla por su calidad intrínseca, inusual. Y no por revestir carácter innovador alguno, sino como aplicación simple de los principios más básicos de este lenguaje, obviedad entendida por Eisner o Miller al alcance, sin embargo, de cualquier otro autor. A saber, que ritmo y planificación deben regirse por el argumento, como tamaño y forma de las viñetas (incluso las splash pages); que la cantidad de información es proporcional a la velocidad de lectura y, por tanto, condiciona el ritmo; que un travelling, zoom o picado no puede ser gratuito; que el efectismo gráfico no ha de empañar la narratividad... En fin, un ejercicio tan elemental como ausente en la mayoría del comic book de fantasy (por no hablar del resto), tanto americano como de sus émulos locales.

Personaje diferenciable, Gorka, y resultado más que personal -puestos a revitalizar el género- que esos grises calcos del cimmerio propuestos por la editorial, tanto con el reciclaje de añejos Bernet, Brocal o Maroto como con bienintencionados Fian o Mesene y demás Relatos Salvajes.

Yexus

 Articulo publicado en la revista U, el hijo de Urich #14 Enero de 1999




GORKA números 1 al 4 Guión: Carlos Portela Story-board: Fernando Iglesia Dibujos y Rotulación: Sergi SanJulian Infografía: Oriol SanJulian publicado por el sello Laberinto, Planeta De-Agostini de mayo de 1998 a marzo de 1999.


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