sábado, 16 de junio de 2007

Un baile de máscaras


Bocetos pertenecientes al primer tomo de Alix Senator

¡Hay que ser más ingenioso o más terrible!¡Si los pueblos se sacuden vuestro yugo es que sois jefes débiles y no sabéis uncirlo a la cerviz! Agatocles, Regulus, Coaepio, cualquiera de estos hombres audaces no tiene más que desembarcar para conquistarlo todo. ¡Entonces os golpeareis el pecho, os revolcareis en el polvo y desgarraréis vuestras vestiduras! ¡De poco os servirá!

¡Perderéis vuestras naves, vuestros campos, vuestros carros, vuestros lechos colgantes y las esclavas que os limpiaban los pies! Los chacales dormirán en vuestros palacios y el arado volteará vuestras tumbas. No habrá más que gritos de águilas y montones de ruinas.

miércoles, 6 de junio de 2007

Ojo de Baal


-¡Por las cien antorchas de vuestras inteligencias!¡Por los ocho fuegos de los cabiros, por las estrellas, por los meteoros y los volcanes!¡Por todo lo que arde!¡Por la sed del desierto y la salubridad del océano!¡Por la caverna de Adrumeto y el imperio de las almas!¡Por la exterminación, por la ceniza de vuestros hijos y la ceniza de los hermanos de vuestros abuelos, con quienes ahora voy a confundir la mía!¡Vosotros, los cien del consejo de Cartago, vosotros habeis mentido!¡Y yo, Amílcar Barca, sufeta del mar, jefe de los ricos y dominador del pueblo, ante Moloch de la cabeza de toro, yo juro...

Texto perteneciente a la novela Salammbó de Gustave Flaubert



lunes, 4 de junio de 2007

Aventuras de Melkart


Narraba la ascensión a las montañas de Ersifonia, el viaje a Tartessos y la lucha con Masisabal para vengar a la reina de las serpientes, y dijo:

- Perseguía en el bosque al monstruo hembra, cuya cola ondulaba sobre las hojas secas como un arroyo de plata, y llegó a una pradera donde las mujeres, de grupa de dragón , estaban reunidas en torno a una gran hoguera, erguidas sobre sus colas. La luna, de color sangre, resplandecía en un circulo lívido, y sus lenguas de color escarlata, hendidas como arpones de pescadores, se alargaban encorvandose hasta el borde mismo de la llama.

Y después de haber vencido a Masisabal puso en la proa de la nave su cabeza cortada.

- Y a cada oleada la cabeza se sumergía bajo la espuma. Pero el sol la embalsamaba, haciéndola más dura que el oro; sin embargo, los ojos no dejaban de llorar y las lágrimas caían constantemente en el agua.