jueves, 19 de febrero de 2026
miércoles, 18 de febrero de 2026
Admirado maestro... / Querido Sr. Vázquez (Las cartas sobre la mesa Vols. 1 y 2) Vázquez Glénat España
Continúa Joan Navarro empeñado en la recuperación de la muy dispersa obra del que seguramente ha sido el mejor humorista que la historieta española ha dado hasta hoy. Y lo hace con el tercer y cuarto títulos de la colección Genios del Humor (aparecidos con algo más de un mes de diferencia), dos libritos de 48 páginas que recopilan trabajos aparecidos muy a finales de los 80 en los que Vázquez juega a la autorreferencia con una ligereza y una frescura envidiables. Historias de acreedores y morosos, de setas, de recetas, chistes de desiertos y de inspectores de Hacienda...
Siempre con una economía de medios, con una elegancia en la puesta en página que es ya seña de identidad. Y, siempre, el autor de cara al público con su sonrisa de suficiencia, dialogando con el lector, añadiendo nuevas anécdotas a su leyenda, reforzando el personaje.
Pero Vázquez es algo más que un humorista excepcional. Su forma de resolver la página, la libertad del encuadre, la escenografía elemental (hoy hablaríamos de minimalismo) pero extraordinariamente dinámica, el espíritu libertario con que encaraba su oficio de historietista, le confirman como un gigante del medio cuya relevancia no acaba de ser reconocida aún hoy, pese a la insistencia en su reivindicación por parte de gente intachable como Gallardo, Mique Beltrán, Brocal (herederos espirituales, de una u otra forma), de estudiosos como Cuadrado, como el propio Navarro (que sigue en su trincherita de Glénat regalándonos con sus ocasionales rescates).
La edición de estos álbumes, decididamente popular, quizá debería contar con un papel menos endeble (pero a lo mejor entonces habría que quejarse del precio), y se echa en falta, además, un mínimo de información sobre el material publicado (techas, cabecera de publicación original...). Pero, eso sí, está Vázquez dentro. Un Vázquez maduro, quizá resabiado ya, de vuelta de casi todo (de una industria que lo esclavizó y lo anuló, de unos tebeos aburridos), de vuelta incluso de sí mismo, de su eterno personaje, y sin embargo tan fresco, descarado y desternillante como siempre. El mismo Vázquez creador del gran Anacleto, de las hermanas Gilda o de ese Angelito terrible que sembraba el caos allá donde su errático vagabundeo le llevara, un historietista muerto ya, sí (como tantos otros), pero que vive aún en el recuerdo, en las páginas brillantes de su inmensa obra. Sólo por la oportunidad de reencontrarnos con él, deberíamos estar eternamente agradecidos a Glénat y a Joan Navarro. (¿Sería mucho pedir, además, un público que lo supiera apreciar?)
francisco naranjo
U, el hijo de Urich #8 enero 1998
Rabia máxima María Colino Under Comics
A aquellos que conocemos la obra de María Colino desde su etapa en el fanzine Pota G no nos sorprende el reconocimiento que está adquiriendo su trabajo. En aquellos primeros pasos se encuentra el germen de ese estilo gráfico dinámico, esa aparente facilidad en el trazo y ese gusto por el escorzo deformante a los que se ha sumado la técnica adquirida durante su paso por el diario El Mundo, remedo del grabado y eco lejano de algunos ilustradores de prensa de las primeras décadas de este siglo.
También puede hallarse en aquellas historietas primerizas ese notable uso del lenguaje como apoyo del grafismo a la hora de caracterizar sus personajes; ese peculiar sentido del humor; esa capacidad de mostrar la estupidez inherente al ser humano, a sus relaciones, comportamientos y convencionalismos; ese escorzo conceptual, en definitiva, que deforma la realidad para mostrarla desde una perspectiva propia no menos tangible que la convencionalmente aceptada. Más que su grafismo, la verdadera "marca de la casa" de María es esa visión de la existencia, perpleja al tiempo que escéptica y vitriólica, que la hermana con el Franquin de las ideas negras.
El tebeo que nos ocupa, Rabia Máxima, es un compendio de todo ello, un mini-álbum en formato cuaderno que claramente puede dividirse en dos partes. La primera la componen una serie de gags dinamiteros con el nexo común de una "carminaburaniana" Fortuna, Imperatrix Mundi como hilo conductor y detonan-te/ espectador de diferentes actitudes y situaciones fácilmente reconocibles. La segunda parte se compone de tres historietas independientes. Dos de ellas diseccionan con acierto desigual y cierta ingenuidad la realidad de una sociedad de consumo clasista y que condena a la marginalidad a aquellos que no aceptan las reglas del juego. La tercera ofrece una reflexión sobre la soledad humana cargada de lirismo malsano y resuelta de forma un tanto apresurada. El cuaderno se cierra con una breve metáfora de la sempiterna lucha de sexos en clave de candente actualidad: las prácticas eugenésicas.
La comparación de las diferentes historietas ofrecidas en Rabia Máxima permite afirmar que su autora se defiende mejor en las distancias cortas. Como ya demostrara al autor de estas líneas con sus deliciosas colaboraciones en Conciencia Planetaria, el gag desarrollado en una o dos páginas es su entorno natural.
No puede decirse que no sea capaz de solucionar historias de mayor longitud (una memorable visión de la muerte que se hizo con un premio en un concurso y su aportación al número 11 de La Comictiva dan fe de ello), pero la resolución de dos de las tres historietas que conforman la segunda parte del cuaderno editado por Under Comics restan de brillantez al conjunto.
A aquellos que seguimos la obra de María Colino desde su etapa en el fanzine Pota G no nos sorprenderá el reconocimiento que continuará adquiriendo su trabajo, ni su insultante facilidad para el dibujo, ni la inteligencia que transmiten sus páginas... Pero lamentamos que la técnica que emplea en la actualidad nos prive de su espectacular dominio del color.
Eduardo García Sánchez
U, el hijo de Urich #7 noviembre 1997
Poder absoluto
La Hora del Bocadillo
Volar, superfuerza, invulnerabilidad… ¿Qué harías si poseyeras estas cualidades sobrehumanas?
José Luis Vidal
15 de febrero 2026
Sinceramente pienso que ante esta cuestión tan solo hay dos posibilidades bastante obvias. La primera nos convertirían en el defensor del bien, solucionando con rapidez y eficacia los múltiples problemas que acechan a la humanidad, ya sean salvar la vida de docenas de personas atrapadas por la crecida de un río, o bien llevar ante la justicia internacional al presidente de un país que está cometiendo autenticas tropelías a nivel mundial.
Pero la segunda opción es la más peliaguda, y creo que conociendo la naturaleza humana, la más probable. Pensad que con estas capacidades, nadie os iba a levantar la voz. El temor ante una represalia os convertiría en alguien totalmente intocable, que podría hacer y tener lo que le viniera en gana…
Serías poderoso.
Y justo de este dilema nos habla la nueva novedad editorial publicada por Planeta Cómic, y que ahora llega a las librerías del país. Lleva por título The Mighty, y el relato comienza en el ya lejano año 1952, en que una prueba atómica en un atolón parece concluir de manera trágica cuando una joven víctima parece haber perecido, alcanzado por el inmenso y letal hongo nuclear.
La sorpresa será mayúscula cuando la situación dé un giro inesperado, y este muchacho, un marino, aparezca vivito y coleando, mejor que nunca.
Y como guinda del pastel, los médicos y científicos del gobierno norteamericano constatarán muy sorprendidos que la exposición a la letal radiación ha transformado al joven en un ser con capacidades sobrehumanas, por lo que, con el tiempo, se va a convertir en un símbolo del Bien y la Libertad.
El argumento da un gran salto al presente. Han pasado los años y, para controlar las acciones de este poderoso ser, Alfa Uno, se ha creado un cuerpo policial independiente, financiado con las ganancias de multitud de productos creados con la imagen del superhéroe.
El hombre al frente de esta organización es el capitán Michael Shaw, un tipo rudo, que forma parte de un ya largo listado de hombres que han mantenido a los largo de los años una estrecha relación con Alfa Uno, estando constantemente en contacto con él gracias a un dispositivo inserto en sus manos, una visible A mayúscula, con la que pueden alertar sobre cualquier peligro, pero que como veremos a lo largo de la historia, también sirve para otras ‘cosas’.
Pero el verdadero protagonista de este cómic es Gabriel Cole, un agente de la Sección Omega, que vive felizmente casado con Janet, propietaria de un bar en la ciudad y que teme que las responsabilidades que está adquiriendo su marido los vaya separando cada vez más, sobre todo desde el momento en el que un suceso trágico hace que Gabriel tenga que asumir el mando del grupo policial, hecho este que le va a acercar, y mucho, al hasta ahora distante Alfa Uno.
Y es que el poder, además de conllevar una gran responsabilidad, también carga con una invisible mochila de soledad. Y juntos, Cole y Alfa Uno, van a comenzar a tener una relación de amistad cada vez más cercana, llevando al agente a conocer muchos secretos de este superhombre.
Pero las cosas irán tomando un cariz cada vez más oscuro y misterioso, sobre todo con la súbita aparición de cierto personaje, alguien al que se creía muerto, y que posee información sobre la verdad que se oculta tras el impasible rostro de Alfa Uno…
The Mighty es un cómic que te mantiene pegado a sus páginas, ya que argumentalmente es impecable, y trata el tema del poder y en qué manos recae, dando un inesperado giro al argumento, y convirtiendo la vida de su protagonista en una imprevista y peligrosa montaña rusa. El tándem de guionistas Peter Tomasi y Keith Champagne, ambos con una larga experiencia en el universo superheroico, construyen aquí un relato en el que cuestionan el papel del superhéroe, ofreciéndonos el perfil más oscuro de este tipo de personajes.
En el aspecto gráfico, otro dúo de excepción, Peter Snejbjerg y Chris Samnee, dos dibujantes que se complementan a la perfección, a los que hay que añadir a uno de los mejores ilustradores y portadistas del mercado norteamericano, Dave Johnson.
Y por si estos no fueran suficientes reclamos, como impagable extra, la pareja de guionistas se unen al dibujante Leonard Kirk en un relato en tres capítulos que, como bonus, recorre el pasado y la historia de Alfa Uno.
Diario de Cadiz
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