martes, 9 de enero de 2024

Antihéroes y superhombres

Existe una teoría tan generalizada como discutible de que la “alta literatura” —la consagrada por los sistemas educativos, el Estado y la cultura— sería revolucionaria y la narrativa popular, reaccionaria

JESÚS FERRERO

23 AGO 2014



RAQUEL MARÍN

Fue Antonio Gramsci el que dijo que el mito del superhombre no lo había inventado Nietzsche, sino Dumas con El conde de Montecristo. La idea le sirvió a Umberto Eco para desplegar hace algún tiempo su teoría del superhombre de masas y colocar la literatura popular en el ámbito de la subcultura y la consolación. Si la “alta literatura” persigue, como el teatro griego, la catarsis trágica, la literatura popular perseguiría la catarsis plácida, el final feliz, y la convertiría, según Eco, en reaccionaria. Y así nos encontramos con esa teoría tan generalizada de que la “alta literatura” (la consagrada por los sistemas educativos, el Estado y la cultura) sería revolucionaria, y la literatura popular, reaccionaria. Vamos a imaginar que estamos de acuerdo, sí, vamos a imaginarlo, pero para empezar resulta tan disparatado atribuir la creación del mito del superhombre a Dumas como a Nietzsche. El mito del superhombre está ya presente en la antigüedad clásica, y desde entonces nunca ha dejado de frecuentar nuestra cultura.

Cuando los teóricos hablan de la muerte del héroe y hasta de la muerte del personaje y de las estructuras narrativas (una música serial que empezó hace unos cien años), no se dan cuenta de que están hablando de muertes acontecidas en el territorio específico de la literatura culta, que prácticamente nunca llega a las clases más desprotegidas, ya que, en la literatura popular, el héroe y el personaje no han desaparecido ni es probable que vayan a desaparecer, si bien podrían hacerse cada vez más complejos.

Tendríamos que preguntarnos con absoluta seriedad por qué las clases populares apuestan por la épica e insisten con tanta fuerza en el mito del superhombre. Cabe una respuesta: el problema de los más desfavorecidos es casi siempre el de la supervivencia, sobre todo en épocas de vacas flacas, y van a insistir en su mito más querido, el del superhombre, que es en realidad un mito sobre la “extrema existencia”.

¿No resulta irónico ver que mientras que la “alta literatura” se ocupa desde hace bastante tiempo de la podredumbre del ser, la literatura popular continúa poblándose de superhéroes? La lista de superhombres y supermujeres que ha dado la literatura popular es muy extensa. Desde la antigua Grecia (con sus mismos dioses o con héroes como Heracles o Elena de Troya) hasta los grandes héroes de la Biblia (hombres y mujeres); desde los héroes bíblicos hasta los caballeros de la Edad Media y el Renacimiento; desde los exaltados héroes del Romanticismo hasta los múltiples héroes y superhéroes creados tanto por la novela popular como por el cine y el cómic en todo el siglo XX… Se trata, a menudo, de literatura que sigue las mismas claves estructurales que los mitos; una literatura llena de sucesos, habitualmente más mitológicos que reales (y, en ese sentido, también más abstractos y conceptuales), que, sin embargo, rara vez ha sido considerada un pensamiento, a pesar de que Lévi-Strauss creía que los mitos eran una forma muy concreta de pensar, de modificar y sustentar la realidad, hasta el punto de que los veía como un pensamiento operativo (que actúa sobre lo real), en las antípodas de un pensamiento inoperante que ya solo se dedica a contemplar su propio humo. Por lo demás, la teoría de Eco sobre el superhombre de masas está llena de contradicciones: por una parte dice que los mitos son reaccionarios, y por otra asegura que el mito de Edipo es revolucionario. ¿En qué quedamos? ¿No sería más correcto decir que en mitología, como en cualquier otro ámbito, encontramos relatos reaccionarios y revolucionarios?

Desde sus comienzos, la mitología popular huye de los planteamientos sin salida, de modo que el contraste no puede ser más brutal: a este lado del muro, los antihéroes medio desvanecidos, los infinitos monólogos interiores, las infinitas dudas y vacilaciones, la intertextualidad, la metaliteratura, la deconstrucción, la demolición; y al otro lado del muro, los superhombres y las supermujeres enfrentándose a la perversidad, sin pensar demasiado en lo que hacen. ¿El exceso de trabajo les impide filosofar?

Pero hagamos un poco de memoria: el reino de la imprenta coincide con el reino de la burguesía. Durante los cinco siglos de imperio de la imprenta, la burguesía fue fraguando su pensamiento filosófico y literario, y fue publicando y sacralizando a una serie de autores que en realidad conforman la historia de la literatura de cada país. Se quiere con ello decir que todo lo que hasta ahora se ha considerado la historia de nuestras literaturas sigue un código de clase, como no podía ser de otra manera.

En el Renacimiento, la literatura divulgada por la imprenta rezuma optimismo. Una clase social está tomando por primera vez conciencia de su poder y es una clase de espíritu laico, a diferencia de la aristocracia. La literatura exhibe en esa época el ímpetu feliz, expansivo y radiante de la burguesía naciente. Es la primera gran fiesta de los burgueses. Otro gran momento fue la Ilustración, que muestra por primera vez en la historia el verdadero pensamiento burgués en todo su esplendor: la burguesía tiene muy claras las cosas, y ya solo le queda el asalto al poder. Parte de lo que ha conseguido, y muy especialmente lo que se podría llamar toma de conciencia, ha sido a través de la imprenta. Demos un salto abismal hasta el simbolismo, cuando resurge el tema, ya frecuentado por el barroco, de la podredumbre del ser, de la angustia, de la desesperación, de la descomposición integral del alma, de la discontinuidad, de la decadencia, de los caminos sin salida, de la abolición de la esperanza. Esa música cada vez más repetitiva estalla con Baudelaire y Rimbaud, y continúa a su manera con los grandes novelistas de entreguerras, el surrealismo, el existencialismo, y mucha de la “alta literatura” que se ha publicado desde entonces. Se trata de un viaje que recupera la herencia más escatológica del barroco y que en algunos autores adquiere la forma de fasto verbal. Si me analizo a mí mismo (este verano estoy releyendo Ulises: un superhéroe clásico que en Joyce se convierte en un antihéroe que nunca abandona su Ítaca y que además es cornudo) creo que he estado a menudo más cerca de la tradición de la modernidad que de la otra, por más que sospeche que buena parte de lo que se entiende por literatura de la modernidad es una derivación del barroco, mucho más vinculada a Tánatos que a Eros. No podemos olvidar que el tema de la podredumbre del ser en su versión más moderna coincide con la decadencia real de la burguesía, narrada en la primera novela de Thomas Mann. ¿Y si a través de sus autores lo único que ha estado narrando en los dos últimos tiempos la clase dominante ha sido su propia podredumbre, confundiéndola con la podredumbre de la humanidad? Pero la burguesía, esa gran clase que deja tras ella un legado inmenso y parcialmente perdurable, puede que ni siquiera sea ya podredumbre y haya sido sustituida por una especie de crematocracia internacional de nuevo cuño, mucho más inculta y despiadada que la clase que le antecedió en el gobierno del mundo.

Y mientras tanto, ¿qué leen “los de abajo”? Pues leían y leen autores que rara vez salen en las historias de la literatura y consumen una narrativa que para bien o para mal está en las antípodas de la descomposición del alma, una narrativa que se dedica a cultivar, con una insistencia absolutamente heroica que no conoce el desmayo, los mitos del superhombre y la supermujer. ¡No me digan que no es para asombrarse ante semejante disyuntiva filosófica: una de las corrientes busca desde hace tiempo la nada, y la otra no ha dejado nunca de buscar el ser!


El Pais. Cultura. sábado 23 agosto 2014


domingo, 7 de enero de 2024

El sentido de todo esto Henrique Torreiro




La soledad del dibujante

Adrian Tomine
 
Sapristi Comic 

Canadá 

Cartoné

168 págs. 

Bitono

Obra relacionada


Sonámbulo y otras historias


Adrian Tomine


(Ediciones La Cúpula)

Rubia de verano

Adrian Tomine

(Ediciones La Cúpula)

Intrusos

Adrian Tomine

(Sapristi Comic)

Escenas de un matrimonio inminente

Adrian Tomine

(Ediciones Sinsentido)

El show de Albert Monteys

Albert Monteys 

(¡Caramba! Cómics)


Puede decirse que Adrian Tomine (Sacramento, Estados Unidos, 1974) tiene ya asegurado un puesto entre los grandes de la novela gráfica. Con 16 años comenzó a autoeditar sus historias cortas mediante la cabecera Optic Nerve. Poco después obtuvo una beca de la fundación Xeric, y la revista pasó a ser publicada por la canadiense Drawn&Quarterly. Siendo un veinteañero, ya era considerado uno de los nombres esenciales del cómic independiente, y comenzó a reunir numerosas nominaciones y galardones en los premios Harvey, Ignatz y Eisner. Su prestigio también llegó a Europa, donde fue seleccionado en diversas ocasiones para los premios del Festival de Angulema. Mientras tanto, también fue desarrollando una importante carrera como ilustrador en prensa, y ha colaborado en The New York Times o con celebradas portadas en The New Yorker.

Con ritmo pausado y periodicidad libre, Optic Nerve ha seguido siendo su forma de sacar su reducida producción a la luz, paso previo a la recopilación de sus trabajos en tomos, como Intrusos o Rubia de verano. Especializado en las historias breves, claramente emparentables con el relato corto norteamericano contemporáneo, ha mantenido una personalidad muy clara a lo largo de los años, lo que no impide apreciar una evolución en su estilo gráfico y unas inquietudes que lo han llevado a explorar distintas fórmulas narrativas. Sus cómics son retratos nada complacientes de una sociedad individualista, con personajes que están lejos de lo modélico en lo vital y lo ético; son historias de regusto amargo, con finales abruptos en apariencia, que dejan la trama en el punto adecuado. A pesar de eso, no se trata de un autor fundamentalmente pesimista, ni tiene un gusto enfermizo por la parte menos agradable de la sociedad, sino que nos pone como lectores ante un espejo en el que de alguna forma siempre vemos reflejos de comportamientos y reacciones que nos resultan más cercanas de lo que quisiéramos reconocer.

Con los años, Tomine ha ido incorporando nuevos matices a sus registros, y su estilo visual ha dejado atrás una cierta frialdad para adoptar unas líneas un poco más amables, que lo llevan a territorios colindantes con los de los hermanos Hernández, por ejemplo. Eso no solo no ha ablandado el tono de sus narraciones, sino que también ha abierto la posibilidad de una línea más relacionada con la comedia que con el drama, iniciada en 2011 con Escenas de un matrimonio inminente. Ese libro se originó, de hecho, como recuerdo para los invitados de su propia boda, y en él recogió toda una serie de anécdotas personales acerca de la organización de las celebraciones nupciales, que mostraban, con un acercamiento caricaturizado, una imagen de su autor como personaje lleno de inseguridades y con tendencia a las meteduras de pata.

La soledad del dibujante recupera años más tarde aquel espíritu. Es una obra también ligera, pero más intensa, en la que Tomine saca a relucir su lado más neurótico y su síndrome del impostor. En ella recopila los momentos más ridículos, incluso bochornosos, que ha vivido relacionados con el mundo del cómic, sus presentaciones al público, las convenciones y otros eventos semejantes, remontándose hasta sus vivencias escolares. Su estructura de pequeños capítulos que cuentan cada una de esas situaciones indeseables podría hacer pensar que estamos simplemente ante una enumeración de momentos infames, que no parecerían propios de una carrera insigne como la suya.

La retahíla de casos lamentables es sin duda divertida, pero no es hasta que se llega a la última página cuando se entiende la estructura circular que da sustento a la obra, en la que toda esta exhibición de penalidades es tanto causa como efecto. Se comprende entonces que la acumulación de anécdotas es algo más que un propósito de reiteración. La ligereza que domina la obra pasa a tener, vista en conjunto, un sentido que la puede emparentar más con los ejercicios de reflexión vital que hicieron en su momento Lewis Trondheim con Mis circunstancias o Dupuy y Berberian con Diario de un álbum. Tomine habla de su relación de amor/odio con el medio, que ha sido y es, a la vez, su modo de vida y también su obsesión; de la difícil relación con el público en la vida real cuando las destrezas están concentradas en el trabajo sobre el papel y es el propio trabajo el que impide la práctica de las habilidades sociales. De hasta qué punto ha dedicado demasiado tiempo a una pasión nacida de una fijación de su época infantil. De un complejo de inferioridad heredado de una época que afortunadamente comenzamos a superar.


Anuario Jot Down Comics 2020


viernes, 5 de enero de 2024

Una huida conjunta puede ser el comienzo de una hermosa amistad

Jordi Riera Pujal




¿Me estás escuchando?

Tillie Walden 

Ediciones La Cúpula 

Estados Unidos 

Rústica con solapas 

324 págs.

Color

Obra relacionada

En un rayo de sol 1 y 2

Tillie Walden

(Ediciones La Cúpula)

Piruetas

Tillie Walden

(Ediciones La Cúpula)

Blankets

Craig Thompson 

(Astiberri Ediciones)


En ¿Me estás escuchando?, dos chicas de dieciocho y veintisiete años, Bea y Lou, juntan sus caminos por casualidad y protagonizan una road story por Texas. Concretamente por el oeste de este estado americano, en que según uno de los personajes del libro no existe gente aburrida. El viaje se presenta como una fuga en que experimentarán la libertad, el aprendizaje, la maduración, las amenazas, el cambio y un inicio en el camino de la autoaceptación. Un trayecto conjunto implica el paso del tiempo y una convivencia no siempre fácil. La confianza nace con el trato continuado y es necesaria para lograr dar un espacio a las confidencias y para que la amistad y el respeto mutuo se vayan consolidando. Bea huye de un pasado y de la inseguridad que le da el no saber domesticar y asumir sus demonios internos. Lou, con una vida más encarrilada, necesita tomarse un respiro para digerir las decisiones que ha tomado en el transcurso de su biografía. La tercera protagonista de la historia es una gata misteriosa que se une a la expedición. En el relato también pululan unas fuerzas amenazadoras, que son los guardianes de unas caprichosas normas que nadie sabe muy bien cuáles son y que tienen unos objetivos difíciles de discernir.

Tillie Walden no se conforma en dibujar una novela gráfica. Le gusta crear todo un universo propio regido por sus propias reglas, en el que pueda desarrollar su historia. Para adentrarnos en esta obra sin peligros de pérdida, tenemos que ir cogidos de la mano de la autora y confiar en su sabiduría narrativa. Acompañaremos en su viaje a dos personas que van en un coche con una pequeña caravana pegada detrás vagando por los grandes espacios americanos. La autora muestra más que explica el carácter de unos personajes con los que el lector va conectando cada vez más a medida que pasan las páginas. A ratos la ficción se vuelve onírica o fantástica, y pasea por un paisaje capaz de volverse orgánico, cambiante y fluido. Unos edificios, carreteras, árboles o nubes que dejan de ser un contexto para transformarse en un personaje vivo más. En estos pasajes del libro la autora parece que se ha dejado llevar por su pasión por el dibujo, claro y magnífico, por cierto, y se ha olvidado del guion. Se trata de espejismos, después de algunas brillantes notas de delirio gráfico y emocional en unas escenas con una magia extraña, hay un retorno de la fantasía al hilo argumental primigenio que es el que da sentido al libro.

La humanidad y la complejidad de los personajes se muestran a través de sus contradicciones y sus sentimientos de culpa. En las confidencias que se hacen admiten que en muchas situaciones que les duele recordar actuaron más por su carácter que por su inteligencia. No siempre es fácil lidiar entre los propios deseos y la empatía necesaria para interactuar con los demás. Los destinos de las protagonistas son tan borrosos como los pueblos que buscan en el mapa y no los encuentran. Un viaje físico también puede ser mental. En la narración parece mezclarse la marcha real con la del pensamiento de los personajes. La fuga hacia delante puede denotar una huida del propio miedo. El desamparo de los personajes, que viven su aventura en una geografía extraña, se ve atenuada por el progresivo aumento en la comprensión y amistad que las une. La presencia masculina en el cómic es fantasmal o anecdótica, es una historia de mujeres contada por una mujer. La esencia femenina del relato es un atractivo extra. Las emociones contenidas en la narración pueden interesar a cualquier persona independientemente de su género.

En el dibujo del libro se nota la influencia de una línea y un tipo de trazo habitual en el cómic japonés. Contradiciendo la edad de la autora, la novela gráfica se ha creado mediante rotuladores y papel, no con ordenador. Los diálogos son los que precisa un cómic, mínimos, necesarios y brillantes. La historia avanza con interés gracias a la sabia dosificación de la información. El silencio y los textos están sabiamente administrados y logran resaltar la narratividad de las viñetas.





La autora, Tillie Walden, nació en Austin (Texas) en 1996, aunque ahora vive en Los Ángeles. La dibujante publicó su primera novela gráfica en 2015, con solo diecinueve años. En castellano se estrenó publicando Piruetas (Ediciones La Cúpula, 2017), una novela gráfica de corte autobiográfico donde.explica sus años como patinadora artística y su decisión de salir del armario como lesbiana. En 2019 en la misma editorial publicó En un rayo de sol, traslación de un webcomic. Es una historia de amor y de ciencia ficción que se sale de forma buscada y exitosa del canon de lo que es habitual en el género. La prolífica autora, con varios cómics publicados, ha sido bien recibida por la crítica y el público internacional. Ha sido galardonada con los premios Ignatz y Eisner. En abril de 2018 fue invitada al Saló del Còmic de Barcelona, donde, lejos de dar de sí misma una visión de artista atormentada, regaló sonrisas y comentarios lúcidos.

Tillie Walden es una autora con talento narrativo, con un gran dominio del dibujo y una gran sensibilidad en el uso del color. ¿Me estás escuchando? condensa una atmósfera que te atrapa y que muestra emociones que pueden interpelar. La autobiografía es consustancial de una manera u otra en sus obras. Las altas expectativas puestas sobre ella hasta ahora no han sido defraudadas. La forma en que ha sabido conectar con lectores de diversas generaciones, y no solo con las más jovenes, es una prueba de la calidad de su trabajo y del interés que logra despertar su talento gráfico.


Anuario Comics Jot Down 2020




jueves, 4 de enero de 2024

La ilustración dibuja una nueva juventud para los clásicos

El rescate de textos consagrados, en ediciones cuidadas y junto con los diseños de artistas modernos, aumenta su importancia y sus ventas en la literatura infantil y juvenil.

Por Tommaso Koch




Anochece en la jungla. Imposible vislumbrar una sola hoja verde, la oscuridad ha teñido de azul hasta el último árbol. Parecería que la foresta entera duerme, si no fuera por un mono que se asoma desde una rama. Justo entonces, Padre Lobo se despierta de su descanso diurno. Estira las patas. Y escruta, erguido, el horizonte. Lo que dirá a continuación se ha disfrutado en millones de hogares en todo el mundo: "Ya es hora de ir de caza". Pero esta vez, antes del primer párrafo de El libro de la selva, de Rudyard Kipling, el lector lleva ya tres páginas sumergido entre el follaje. Mérito de los enormes dibujos de Andrea Serio que completan una nueva edición de la obra (Edelvives). Y de una alianza cada vez más frecuente entre presente y pasado, textos e imágenes. En dos palabras: clásicos ilustrados, vieja certeza de la literatura infantil y juvenil, aparentemente inmune a los achaques del tiempo. Tanto que hoy rebosa inédita salud. Y ventas.

En Edelvives, de hecho, inauguraron hace años una colección dedicada únicamente a estos títulos. Ahí están una sirenita andrógina, Bambi cubierto de hojas de papel minuciosamente recortadas o hipopótamos piratas en busca de La isla del tesoro. Y, ahora, este Mogwli trazado con lápiz. Lo mismo sucede en sellos como Alma o Edebé, con un apartado ad hoc en su catálogo. Apenas hay, en general, editoriales del sector que no intenten dibujarle un nuevo éxito a unas cuantas narraciones celebérrimas.

"Siempre han funcionado bien, pero de un año a esta parte se están comprando aún más. Y, sobre todo, se nota en los "libros regalo". Hasta ahora no nos habíamos atrevido a sacar clásicos en formato grande y a todo color, algo considerado más de lujo. Pero parece que, si el lector quiere un libro que ha sido especial para él, no le importa gastar un poco más", apunta Laia Zamarrón, responsable del área Infantil y Juvenil en Alfaguara. Y del reciente regreso de Momo o La historia interminable, de Michael Ende, o los grandes viajes inventados por Jules Verne.

Al fin y al cabo, hechizar a una generación tras otra es precisamente lo que le garantiza a un libro la eternidad. "Quién se resiste a un Peter Pan, a una Alicia, a un Tom Sawyer. Vemos que muchas se parte de un recuerdo de infancia que se quiere compartir", constata Lola Gallardo, al frente de la librería especializada Rayuela Infancia, en Sevilla. Ya se sabe que el amor hacia los hijos mueve montañas. Muy fácil, pues, que arrolle estanterías. Aunque la tendencia también se alza sobre razones más prosaicas.

"Tiene mucho que ver con cuestiones de accesibilidad, sumadas a una sociedad donde manda lo audiovisual. Y con la creciente demanda por parte del profesorado de métodos de facilitación de lectura", agrega Sonsoles Facal, filóloga y miembro de la Asociación Nacional de Investigación de la Literatura Infantil y Juvenil. Añádase la garantía de una obra avalada por el paso de las décadas; una edición a menudo cuidada al milímetro. Y, sobre todo, las ilustraciones. "Las buenas no decoran, sino que narran, en un lenguaje diferente", subraya Gallardo.

Entre otras cosas, porque justo ahí puede marcarse la diferencia. Las librerías españolas están llenas de Pinochos. Cada cual lo imagina como quiera, con permiso del que Disney impuso desde la gran pantalla. Y, sin embargo, Gallardo aún recuerda la versión hiperrealista de la obra cumbre de Carlo Collodi que retrató Roberto Innocenti (Kalandraka). O destaca los Cuentos de imaginación y misterio, de Edgar Allan Poe, que publicó Libros del Zorro Rojo, por las láminas igual de inquietantes de Harry Clarke. Aunque también puede servir justo lo contrario: en la serie de clásicos liberados de Blackie Books (Odisea, Ilíada, Quijote...), la ilustración brilla más bien por su minimalismo. La misma editorial, en cambio, dio rienda suelta o dibujos y colores al rescatar las Fábulas de Esopo. "Los anteriores tratamientos de un texto, a menudo realizados por grandes artistas, condicionan. La comparación es inevitable y puede percibirse como un peso y una responsabilidad. A la vez, el prestigio de la obra y la conciencia de moverse sobre una base muy sólida aligeran esa carga", reflexiona Andrea Serio.

Conviven, pues, tantas almas como estilos. La delicia de leer a Roald Dahl entre ilustraciones de Quentin Blake todavía está disponible en Alfaguara. Pero, a la vez, el sello ofrece Matilda, en otra versión, con diseños de la más moderna Sarah Walsh. Y Zamarrón cuenta que las obras más vendidas de su colección comparten la misma artista: María Hesse, responsable de Mujercitas (de Louisa May Alcott) y Orgullo y prejuicio (de Jane Austen). He aquí el libro que adoraron los mayores, bajo el aspecto que seduce a los pequeños. Todos contentos, editorial incluida, por supuesto. Y más cuando la obra descansa en el dominio público, lo que evita el pago obligatorio de derechos al creador original. Aunque sí, por supuesto, a la traducción e ilustración.

"Se trata de usar todos los medios técnicos y gráficos a disposición para trasladar un clásico de la mejor forma visual", lo resume Benjamin Lacombe, que no solo ha dibujado muchos en primera persona, sino que dirige la colección de Edelvives. El proyecto busca que el artista seleccionado se vuelque en un título con el que se sienta muy vinculado. "Muchos clásicos juveniles inspiraron mis primeros dibujos. ¿Qué ilustrador debutante no se ha entrenado intentando ilustrar una fábula de los Grimm o Esopo, o una novela de Dickens?", dice Andrea Serio.

Una nota informativa, al final de la obra, señala que la colección respeta los títulos consagrados que rescata, "pero también pretende iluminarlos, renovarlos, incluso cambiarlos por completo, y dirigirse a un lector joven o adulto habituado o aficionado a la narración visual". "Se puede reescribir un clásico. Cenicienta tiene la versión de los Grimm y muchas otras. Siempre manteniendo, eso sí, el alma de la historia. Lo que rechazo es su censura. Se puede contextualizar, por ejemplo, con un prefacio", añade Lacombe. Las opiniones, aquí, difieren. Gallardo y Zamarrón abogan con firmeza por proteger la integridad del texto original. "Los niños no son tontos", tercia la librera. Y Alfaguara ya se comprometió a no tocar las obras de Dahl, cuando su sello británico anunció hace meses unas versiones retocadas, para ser respetuosos con todas las sensibilidades, que desataron indignación por todo el planeta. Su editora se reafirma: "El texto es el texto. Un libro infantil es una obra cerrada que no admite cambios por razones políticamente correctas. Responde a una sensibilidad y un momento concreto de la historia. Los niños desarrollarán el espíritu crítico. Que se comente en casa o en el colegio tras la lectura y se hable de esos temas". Lo que no quita que procuren aterrizar la obra en el presente: "Cuando encargamos una traducción intentamos que el lenguaje sea asequible a un chaval de ahora que no huela a naftalina".

Al final, se trata de que el libro se entienda y se venda. Y, para ello, estos títulos parten con una ventaja: su fama les precede. "Se les percibe como libros no solo de reconocida belleza, sino como instrumento más o menos explícitamente educativo, resultado en ese sentido una lectura ideal. Y, en términos de mercado, una compra menos arriesgada", continúa el artista. Música para los oídos de las familias que acuden a las tiendas con miedo a descarrilar a sus chiquillos. Puede que la gloria de la obra dé confianza a los padres. Pero Lacombe apunta: "Tendemos a hiperproteger a los niños, intentando crear un mundo edulcorado. Los clásicos luchan contra eso, a través de su lado subversivo. Muchas de esas historias no se podrían escribir ahora". Avisados quedan los adultos. Aunque lo importante es que el libro guste a su pequeño lector. Y el afán de rebeldía, en esa edad, es todo un clásico.

El Pais. Babelia nº 1.672. Sábado 9 de diciembre de 2023



lunes, 1 de enero de 2024

Quebrar al Murciélago

Una de las más temibles amenazas cae sobre Gotham y su principal defensor, Batman


JOSÉ LUIS VIDAL

31 Diciembre, 2023

A estas alturas, creo que ya casi nadie desconoce quiénes componen letal galería de enemigos del Caballero Oscuro, cada uno con sus características, pero la mayoría rodeados por una invisible aura de locura.


Batman: La caída del Caballero Oscuro 1

Guion: Chuck Dixon, Doug Moench, Alan Grant

Dibujo: VV AA

Tapa dura

Color

800 págs.

70 euros

ECC Ediciones


Tal vez el más conocido sea Joker, el payaso del Crimen, una vez que oigas sus risotadas sabrás que el peligro acecha. Dos Caras, que guía sus decisiones lanzando una moneda al aire, que se convierte en juez y jurado. El Espantapájaros, un desquiciado científico que sabrá extraer de todo aquel que se cruce en su camino los más ocultos miedos. Killer Croc, la monstruosa fuerza bruta que surge de las cloacas de la ciudad. Poison Ivy, su beso te dejará postrado para siempre a sus pies…

Y así podría seguir, ya que Batman se ha batido, visto las caras con estos y muchos más. No por nada se conoce a Gotham como la ‘Ciudad del crimen’.

Pero hay un villano que, alejado de cualquier rasgo de locura, mantiene la cabeza fría, y va a elaborar un plan durante años, día tras día cultivará su cuerpo y mente para destrozar al paladín de Gotham.

Su nombre es Bane, y él va a protagonizar la larga saga que comienza con este primer volumen, en un arco argumental que lleva como título ‘La caída del Caballero Oscuro’, y que con el tiempo se ha convertido en una de las sagas más importantes y seguidas del personaje, que será llevado hasta el límite.

Pero no adelantemos acontecimientos.

Ya que conocemos, y muy bien, a Bruce Wayne y su alter ego, este tomo comienza presentándonos al que se convertirá en su némesis, un chiquillo inocente que va a vivir un infierno, el de la guerra, y terminará recluido junto a su madre en la temible prisión de Peña Dura, en Santa Prisca.

Y contra todo pronóstico, el débil chaval sobrevivirá, crecerá en inteligencia y fuerza, trazando un oscuro plan contra aquel que le atacó en sus pesadillas, y al que, una vez en Gotham, va a someter a un desgaste continuo, utilizando la mejor arma que tiene a su disposición, los enemigos del Murciélago, a los que va a liberar de el Sanatorio Arkham.

Esta historia va a estar narrada por tres de los más reconocidos guionistas, que marcaban las pautas del personaje en los años noventa. Esta tríada la forman Chick Dixon, Doug Moench y Alan Grant.

Por aquel entonces las tres colecciones protagonizadas por Batman estaban conectadas, convirtiéndose en diferentes capítulos de la saga: Batman, Detective Comics y Shadow of the Bat iban desgranando, capítulo a capítulo, cómo un agotado Batman, física y mentalmente, iba a convertirse en la víctima propicia para el temible Bane, sin que nadie de su alrededor, ni Robin, Alfred o Jean Paul Valley, pudieran hacer nada por evitar su caída.

Y claro está, junto a un trío de guionistas de excepción, otro grupo de dibujantes: Graham Nolan, Norm Breyfogle, Jim Aparo y Bret Blevins, con estilos totalmente diferentes, pero un increíble talento para llevar a las viñetas este auténtico vía crucis en el que se va a convertir la existencia de Batman, que tendrá que verse obligado a dejar de lado su vida como vigilante, cediendo el puesto a alguien totalmente inesperado, que se va a tomar su puesto demasiado en serio, ejecutando una violencia muy expeditiva contra los criminales de la ciudad.

Acomodaos en vuestro sillón favorito, porque este viaje va a ser largo y muy movido, en esta primera entrega de 800 páginas, en las que nuestro héroe favorito va a verse atacado como nunca antes, poniendo a prueba su resistencia, llevándolo hasta el límite.

Y así, casi sin darnos cuenta de ello, entre viñeta y viñeta, llegamos al final de este año. Un 2023 rico, mucho, en multitud de lecturas que dejan patente la calidad de los autores y autoras españoles, que nos regalan obras personales, siendo admirados muchos de ellos allende nuestras fronteras, consiguiendo el éxito merecido.

Cuando lleguéis a una tienda de cómics, os aseguro que podréis encontrar entre sus estantes aquellas obras que coincidan con vuestros gustos. Ya sea un manga japonés, formato que triunfa entre los más jóvenes, cómics de superhéroes, BD, novela gráfica… Un auténtico universo de ficción en el que os animo a perderos.

Allí nos encontraremos, entre las páginas de un cómic.


Malaga Hoy


Series de animación en 2023: Bienvenidos al paraíso.

 Revisar, estudiar, diseccionar, examinar y analizar todos mis placeres lleva mucho tiempo. Normalmente uno encuentra quien lo haga por mi. Hay numerosos lugares que se encargan de ello. Una de mis pasiones es la animación, y probablemente sea uno de los campos que más ha crecido, mutado y mejorado en mi universo. 

Hace mucho tiempo, un profesional de la escritura y de muchas cosas más, director de cine, dramaturgo, guionista, ensayista, David Mamet escribió en uno de sus libros (Una profesión de putas, Debate, 1995), que cualquiera que quisiese aprender a dirigir, una de las películas que debía ver era Dumbo (1941), película de animación obra del estudio de Walt Disney. En general se refería ver cómo se podía rodar una película, mostrar cuanto quisieses en pantalla y que tu único límite fuese la imaginación, lo que una persona pudiese realizar con papel y lápiz. 

Este año, pasado ya, 2023, he podido ver grandiosas series de animación, dejemos de lado las producciones de películas, y empecemos con el Oscar al Mejor Corto de Animación de 2022, El limpiaparabrisas, por Alberto Mielgo y Leo Sanchez, algo así como el pistoletazo de salida.

El limpiaparabrisas (The Windshield Wiper) Corto Oscar 2022

 

 Es inmenso, colosal este corto de animación, premios merecidos, loas y parabienes a estos creadores.

En la página de Cartoon Brew dan un listado de 10 series de animación de 2023, no son mis favoritas, pero lo enfocan desde un punto de vista diverso y diferente, y aparte enseñaré alguna más.

Blue Eye Samurai




Blue Eye Samurai ha sido uno de los estrenos más impresionantes en 2d y animación digital de este año pasado. La serie, animada por Blue Spirit en Francia, cuenta una historia del periodo Edo de un samurai bastardo y su venganza. Creado, escrito y producido por Amber Noizumi y Michael Green, con la supervisión de Jane Wu como directora. Green, nominado a los Oscar por co-escribir Logan, ejerce de showrunner y su experiencia cinematográfica a través de Blue Eye Samurai.

Unicorns: Warrior Eternals



Creador y animador superestrella Genndy Tartakovski dice que sus trabajos en Cartoon Network como El laboratorio de Dexter, Las Supernenas o Samurai Jack fueron "como el entrenamiento para hacer esta serie". Unicorn: Warriors Eternal gira en torno a un grupo de heroes inmortales en torno al Unicornio que accidentalmente se reencarnan en el cuerpo de adolescentes en vez de sus cuerpos correspondientes. La serie mezcla elementos clásicos con estética steampunk e historias épicas para crear una serie de aventuras con un buen equilibrio entre humor y drama.

Hasta aquí lo que he visto yo. Ahora, cosas que me gustaría ver. No hay mucho tiempo, pero todo llegará.

Kizazi Moto: Generation Fire

La animación africana ha explotado, y la nueva antología de Disney es quizás el mejor ejemplo de la capacidad del continente. Triggerfish es el productor principal, pero los episodios son de artistas de Sudáfrica, Egipto, Kenia, Nigeria, Zimbawe y Uganda. La serie propone diez visiones del futuro de África inspirado en las diversas historias y las culturas del continente.

Moon Girl and Devil Dinosaur


Un año duro para las producciones Marvel de superhéroes de acción real, pero la marca continúa floreciendo en animación, y Moon Girl y Devil Dinosaur es uno de los puntos álgidos. Nominada a numerosos premios. La serie tiene todo lo que puedes querer de una serie de comics para niños, pero se vuelve especial en los momentos de "mezcla", cuando la estética y la música se sincronizan.

Scavengers Reign

Esta serie me llama mucho la atención. Thriller de ciencia-ficción que sigue a la tripulación superviviente en un bello y desconocido planeta. Lo mejor, la increíble diversidad del universo de flora y fauna creados por el equipo de Green Street Pictures. Cada forma de vida es necesaria en el ecosistema, y es divertido ver como la llegada de los seres humanos cambia las cosas en el sistema.

Adventure Time: Fionna and Cake


Los clásicos crecen. Lo que empezó siendo casi una broma, ha acabado siendo algo impresionante. Todo el mundo está encantado con el tono maduro, narrativamente hablando y estéticamente también. Y aunque avanza en las edades de dos protagonistas, Adventure Time es una serie que continúa teniendo un sentido de lo extraño, de una forma especial y cariñosa.

Scott Pilgrim Takes Off
This eight-part series was animated by Tokyo-based animation studio Science Saru, one of the most exciting Japanese outfits working today, and executive produced by the original film’s director Edgar Wright. Like Wright’s film before it, the Scott Pilgrim series is based on Bryan Lee O’Malley’s comic of the same name. By blending narrative and aesthetic influences from the West (the original comic) and the East (Science Saru’s artists), Scott Pilgrim Takes Off was able to create a look and feel that are familiar and fresh at the same time, whether the viewer is a fan of the source material, its live-action spin-off, or new to the franchise.


Star Wars: Visions Volume 2 

Si el primer volumen de Visions, tuvo como creadores a los estudios de animación japoneses, su éxito hizo que aparezca un segundo volumen de cortometrajes dedicados a una visión del Universo Star Wars, y esta vez, la selección de estudios ha sido a nivel mundial. De nuevo, un impresionante trabajo de animación en todas sus variantes y posibilidades.

Marvel Studios’ What If…? Season 2

Está claro, que cuanto más espacio tienen los creadores para trabajar, mejores productos hacen. Y es que, con la conjunción "¿Qué hubiera pasado si...?", basada en la premisa de la serie de cómics Marvel, What if...? (¿Qué hubiera pasado si...?), la cosa mejora por momentos. 
Por que la premisa no tiene desperdicio, habida cuenta que eran historias que tan solo había que dibujarlas y escribirlas, y no la vida real. ¿Qué hubiese pasado si... Spiderman hubiese muerto, o Gwen Stacy siguiese viva, si los 4 Fantásticos no hubiesen mutado, ect, ect.
Si bien los cómics normalmente eran números autoconclusivos, y muchos enfocados al humor, formaban parte de una válvula de escape del férreo control del Universo Marvel, una vez que se decidió que todo fuese algo coherente en todas sus historias y personajes una vez publicadas. 
Claro que estamos hablando de hace siglos. Ahora ya no es realmente Marvel Comics, una empresa que hacía cómics, es Disney, uno de los conglomerados industriales audiovisuales más grandes del planeta. Y el monstruo que todo lo fagocita, necesita alimentar a la maquinaria.

Lo bueno que tiene, es que sigue siendo una buena válvula de escape para los creadores, porque la misma base de la serie es, ¿Que hubiese pasado si...?, y ese proceso les permite saltarse el trabajo de películas anteriores, cómics, y hacer prácticamente lo que les dé la gana. Me encanta el metalenguaje cinematográfico en la serie.