viernes, 9 de abril de 2021

¡Vaya par de gemelos!

'Tif y Tondu' (1970), de Tillieux y Will, es la etapa más memorable de los cómics de estos dos orondos investigadores que fueron creados en 1938 por el historietista Fernand Dineur

GERARDO MACÍAS

07 Abril, 2021 


'Tif y Tondu. Tras la pista del crimen'. Guión: Tillieux. Dibujos: Will. Dolmen Editorial, 2020.


Los detectives Hernández y Fernández son personajes creados en 1934 por el dibujante belga Hergé en su serie de cómics Las aventuras de Tintín. Sus nombres en la versión original en francés son Dupont y Dupond.

Se trata de dos agentes de la policía secreta idénticos tanto en su aspecto como en su vestimenta, cuya única diferencia es la forma de sus bigotes. Dupond es el del bigote recto, mientras que el de Dupont se dobla hacia afuera.

Unos cuatro años después, protagonizaban su propia serie de cómics Tif y Tondu, dos investigadores aparentemente inspirados en Hernández y Fernández, que parecen gemelos, salvo porque Tif es calvo y lampiño y Tondu melenudo y barbudo.

Tif surge en Le Journal de Spirou el 21 de abril de 1938 con guion de Fernand Dineur, y con los dibujos de Rob-Vel. Tondu debuta unas semanas después, compartiendo ambos personajes la serie desde entonces. Con el tiempo, llegan nuevos guionistas, como por ejemplo, Henri Gillain, Albert Desprechins y Maurice Rosy, entre otros.

La serie Tif y Tondu resistió en la revista de cómic europeo por excelencia durante más de 60 años.

Esta serie forma parte del más importante patrimonio de la historieta belga, siendo un clásico imprescindible de Editorial Dupuis, que debutó en Le journal de Spirou al mismo tiempo que la serie del propio Spirou.

Entre todos los autores que se harían cargo más adelante, destaca Will (Willy Maltaite, Anthée, 1927-La Hulpe, 2000), responsable de los dibujos de la serie durante más de 40 años, y que, por este motivo, ligaría para siempre y por completo su nombre al de estos personajes.

Dentro de esa extensa trayectoria, la mejor etapa comienza con los guiones de Maurice Tillieux (Huy, 1921 - Niza, 1978). Su desembarco en Tif y Tondu supuso un giro hacia el género policíaco al traspasar con éxito el espíritu de su serie estrella, Gil Pupila.

Gran parte del éxito de ese cambio paulatino radicará en el talento de Will para las ambientaciones, su maestría para las escenas nocturnas y su capacidad para los fondos, que se combinan a la perfección con la comicidad de los protagonistas. Y son esos elementos los que permiten que haya aguantado mejor el paso del tiempo, a pesar de la ingenuidad de las tramas.En La sombra sin cuerpo (1970), los dos detectives viajan a Escocia a pasar las vacaciones, pero se detienen en Londres para hacerle una visita de cortesía a su viejo amigo el Inspector Fixschusset de Scotland Yard, a quien habían conocido en un caso anterior. Mientras charlan, reciben una misteriosa llamada telefónica.

Mientras tanto, en la ciudad, un coche se conduce solo, el aire transmite un misterioso sonido de pasos, e incluso una cabina telefónica parece ser manejada por una fuerza invisible… Parece querer llamar la atención del inspector Fixschusset y también parece tener problemas de comunicación. Tif y Tondu se ponen en acción para averiguar quién es ese espectro y qué quiere.

Tif y Tondu contra la cobra (1971) es el álbum que introduce por fin a una mujer empoderada en las aventuras de los dos solterones, la condesa Amelia d'Yeu, que les pide que la llamen Kikí. La condesa los implicará en un caso de locos, y además los invitará a vivir en el castillo d'Yeu. Tres décadas antes, Tintín y el capitán Haddock ya se habían mudado al de Moulinsart.

El faro maldito (1972) comienza en Londres, donde Tif y Tondu son testigos en primera línea de cómo un motorista comete un robo en pleno centro, en medio de la calle y a plena luz del día. El individuo arrojó un bote de gas lacrimógeno, luego destrozó el escaparate de una joyería, y finalmente se fugó con una cantidad considerable de diamantes. Los detectives persiguen al ladrón durante cien kilómetros por carretera hasta Dover, donde se dirige directamente hacia los famosos acantilados blancos, se lanza al vacío y desaparece.

Creyéndolo muerto, de vuelta en Francia, Bartoldi, un ingeniero de faros, se pone en contacto con ellos en Normandía. Acaba de ocurrir algo inexplicable en un faro de la zona: unos guardias fueron encontrados ahorcados y después sus cuerpos desaparecieron. En este álbum se aprecia el comienzo de la deriva del tono de la serie hacia el thriller.


Malaga Hoy

El primer cómic de Superman se vende por 2,7 millones de euros

La historia, de 1938 y 13 páginas, está considerada el inicio del género de superhéroes


EL PAÍS

Madrid - 08 ABR 2021 

Primer ejemplar de 'Action Comics' en el que aparece Superman.REUTERS

Superman, el clásico héroe del cómic estadounidense, llegó a los kioscos por primera vez en abril de 1938, dentro de la historia Action Comics n. 1. Nadie sospechaba que esta historia de 13 páginas escrita por Jerry Siegel y dibujada por Joe Shuster era el punto de partida de un nuevo género, el de los superhéroes. Aquel tebeo se vendió originalmente a 10 centavos de dólar. Ayer miércoles se subastó en la web ComicConnect por 3,2 millones de dólares, unos 2,7 millones de euros.


La primera página de la historieta debut de Superman explica el origen del personaje sin nombrar Kripton.

Se calcula que solo existen unos 100 ejemplares del debut del hombre volador, de una tirada original de 200.000. Es el tebeo más valioso. No es ni mucho menos la primera vez que se genera semejante expectación con este número en una subasta. En agosto de 2014, se vendió un Ebay un ejemplar por más de tres millones de euros. Tres años antes, el actor Nicolas Cage marcaba un récord al vender por casi dos millones este codiciado ejemplar de su colección personal.

Vincent Zurzolo, copropietario de ComicConnect, comentó en un comunicado de prensa que esta copia de Action Comics no. 1 fue encontrada en una caja llena de revistas de cine de los años treinta “casi intactas” y que este cómic “realmente era algo espectacular”.


El Pais


martes, 6 de abril de 2021

VIÑETAS DEL SUR




UN RECORRIDO VERTIGINOSO POR LA HISTORIETA EN ANDALUCÍA


Al contrario que ha ocurrido en otras comunidades españolas, como la madrileña, la valenciana o la catalana, la historieta no ha disfrutado en Andalucía de infraestructura editorial suficiente como para sostener una producción mínima de tebeos. Sin embargo, algunos de los primeros intentos de articular historietas en España se produjeron en la prensa satírica sevillana de los años sesenta y setenta del siglo XIX, curiosamente. El historietista pionero español fue el periodista y dibujante Luis Mariani, en las páginas de sus semanarios El Tío Clarín y La Campana, donde aparecieron historietas (elementales e inspiradas en obras francesas seguramente) entre 1864 y 1871, pequeñas tiras ambientadas en las fiestas del Carnaval o la Feria de Abril. Posteriormente Mariani se trasladó a Madrid, donde dirigió una de las cabeceras más populares durante la llamada “Revolución Septembrina”, El Cascabel, pero no mantuvo la costumbre de publicar historietas allí, pese a que otros autores madrileños con los que él se relacionó sí que prosiguieron publicando historietas en la capital.


Arriba: historia de vida con forma de aleluya de Luis Mariani en El Tío Clarín.
Abajo: dos viñetas de Aramburu publicadas en El Alabardero.


Hubo algunos otros dibujantes de historietas en algunas cabeceras de la prensa humorística sevillana lanzadas en el último tercio del siglo XIX: Teodoro Aramburu publicó algunas burdas historietas a partir de 1868 en los semanarios sevillanos El Loro y El Alabardero; J. Moreno produjo algunas para Sevilla Cómica,en 1888, y para El Cometa, en 1889 (firmando como Frou-Frou y Grafito, respectivamente); y Ricardo Parody también llegó a participar en alguna otra publicación sevillana del mismo estilo, como El Buen Humor, en 1890.


Portadas de dos ejemplares de El Alabardero (1881) y Sevilla cómica (1888).


Durante el comienzo del siglo XX, la historieta quedó fuera de los intereses de los dibujantes y editores andaluces salvo por las aisladas muestras que aportaron Pitorro (J. Faber), en Don Próspero, en 1902; Juan Lafita, en Arco Iris, en 1907; o Manolo (Manuel Alonso Moyano), para el semanario Don Cecilio, en 1910.

Tres portadas del semanario Don Cecilio (1910).

En Andalucía no existió una industria de revistas de historietas tan pujante como las que se desarrollaron en Cataluña o en Madrid durante la primera década del siglo XX, salvo por alguna intentona aislada, como Cecilito, tebeo sevillano editado en 1920 por García Rufino y dibujado por Roquefor (un seudónimo del autor Manolo). No hubo tebeos, pero sí viñetas, y en este ámbito pasaría a la posteridad el autor de Coria del Río Andrés Martínez de León, que desde 1920 creó para el diario El Noticiero Sevillano unas historietas protagonizadas por un trianero prototípico de espíritu alegre y desenfadado, Oselito. Este fue un personaje que logró un gran alcance mediático local y que trascendería las fronteras de Andalucía para instalarse en Madrid, en La Voz, si bien la obra de Martínez de León no dejó de estar vinculada a su raíz andaluza jamás. La popularidad del dibujante coriano le convertiría en uno de los tres primeros españoles cuyas historietas obtuvieron edición en formato libro (honor compartido con Apeles Mestres y Xaudaró, autores capitales en la historia de los tebeos españoles), lo cual tuvo lugar en 1926 con la recopilación Historietas Sevillanas (editada en Madrid por Biblioteca Giralda); más tarde se publicaría otro libro con historietas suyas, Los amigos del toro o la parte sana de la afición (CIAP, 1931). La fama de su personaje, epítome del desenfadado gitano andaluz, fue tal que en Sevilla surgiría una publicación con historietas homónima, Oselito. Semanario humorista de Andalucía, en 1929 (a imitación del popular tebeoPinocho, pero en este caso sin historietas apenas). Martínez de León también fue autor de tiras de cómics para la prensa de trinchera jiennense y valenciana durante la Guerra Civil, lo que le valió la persecución de los franquistas tras la contienda y una temporada en la cárcel. Con posterioridad, su personaje llegó a sobrevivir a la represión franquista y se le pudo ver protagonizando historietas satíricas hasta los años cincuenta en el semanario tangerino Don José y en otros periódicos, como Abc . En general, en la historieta que produjo Martínez de León hallamos un completo muestrario de momentos y rincones sevillanos, un catálogo de las gracias andaluzas, un manifiesto apego por las costumbres populares, un abrazo de las promesas comunistas, un fiero rechazo a la implantación de los fascismos, una denuncia solapada del hambre, las insuficiencias e injusticias de la posguerra, y —siempre— una celebración de los toros y el fútbol como reductos por antonomasia para la evasión.

Izquierda: historieta de Martínez de León. Derecha: portada de Oselito en Rusia (1935).

La Guerra Civil ahogó cualquier posibilidad de crecimiento de la industria de los tebeos en Andalucía, ya que la posguerra fue especialmente cruda en esta región española. Durante la guerra, en 1937, Falange publicó dos revistas propagandísticas que contuvieron historietas, como el periódico infantil gaditanoUn… dos…, o la revista semanal Flechas, editada en Sevilla y que tiene el dudoso honor de haber ofrecido algunas de las historietas más brutales leídas durante el conflicto. Durante los años treinta y cuarenta aparecieron historietas esporádicas en revistas como EspañaMás o Calasanz, y lo más parecido a tebeos fueron tres suplementos de diarios Andaluces titulados: Chaveas, Pituso y Peques. En Málaga nació Chaveas. Recreo infantil de La Tarde (coordinado por Antonio Gallardo López desde mayo de 1943 hasta 1947, en la que dibujaron, entre otros historietistas: Osores, Tex, Elgar y Carlos Cruz). En el diario Córdoba surgió el complemento A los Peques en septiembre de 1943, dirigido y dibujado por el activo y emprendedor José Alcaide Irlán, que se continuó con esa misma filosofía en Peques desde 1946, siendo ésta una de las mejores publicaciones andaluzas para niños de su tiempo. Y en Huelva aparecióPituso, semanario infantil de Odiel en noviembre de 1945, suplemento coordinado y dibujado por Piñana.





Ejemplares de los suplementos infantiles ChaveasPituso y Peques.

En la década siguiente, los contados tebeos publicados en Andalucía que recordamos fueron: los del sello sevillano Editorial Católica Española (ECE), cuadernos dibujados por Francisco Ordóñez como Los 3 Justicieros, Antifaz rojo y Héroes del CIA / Agentes del CIA; los productos de Ediciones Manraf que dirigió Manuel Rodríguez del Toro desde Málaga (destacando sobre todas el tebeo Farolito, de 1954, pero algunos cuadernos que tradicionalmente han sido asignados a otras empresas editoras, como Skaneri oRoy Rob); la obra de Martínez de León Real Betis Balompié. Bodas de Oro 1907-1958, publicada en Sevilla en 1948 para conmemorar el quincuagésimo aniversario del club de fútbol. Entre 1958 y 1963, otros humildes editores andaluces se arriesgaron a publicar series de cuadernos de aventuras similares a los de sellos como Valenciana, Bruguera, Toray y otras, que en su mayoría fueron de corta duración. En Córdoba, Ediciones Beltrán publicó: MariCarmencita y Tunga, el hijo de la selva, y SADE (Sociedad Andaluza de Ediciones, con sedes en Córdoba y Sevilla) sacó a la luz El Rayo de Baal y El Príncipe de las Brumas. En Almería, Roen publicó El Hijo del Trueno, y E. Samara editó Los dos golfillos. En Cádiz apareció la colección Simún, de Ediciones Patrióticas, que publicó algún otro cuaderno más. En Sevilla hubo tebeos de los sellos editoriales: Andaluza, Acrópolis, Jolma y Selecciones Infantiles Reunidas, que en realidad pertenecían a un mismo empresario que decidió imitar los populares cuadernos de aventuras en boga por entonces para hacer unos dineros: Torg (Hijo de León) / Príncipe Torg de León, Comandante Hans, El Pistolero, El Caballero Sir Audax, Titán, El Tigre de la India, El Caballero Enigma, Eddie Cañón, Sharkán Hijo del RayoSinmiedo, El Ciclón de los Mares, El Gran Heleno y El Hijo de la Niebla. En estos tebeos descollaron sobre todo los autores Juan Roldán y F. Ordóñez.


Dos títulos sevillanos de aventuras: Torg (Hijo de León) de Roldán y El Tigre de la India de Ordóñez.

Algunos dibujantes trabajaron desde Andalucía para la industria de la historieta humorística madrileña o catalana durante los años del llamado “desarrollismo”, como Carrillo (con obra publicada en los sellos Bruguera, Maga o Unisa, entre otros), Rafael Calderón (que fue uno de los “negros” de la serie Mortadelo y Filemón), o Francisco Camacho (conocido por su singular e inimitable creación Don Salicilato para los tebeos de Bruguera Din Dan y DDT). Otros, como el malagueño Carlos Cruz o el madrileño afincado en Sevilla Carlos Pino, optaron por trabajar directamente para editores británicos o del norte de Europa. En Andalucía ninguna editorial se arriesgó a publicar historietas y autores de la categoría de Nazario, que tuvo que desarrollar su obra en Barcelona y que se convertiría en uno de los autores fundamentales para comprender el underground español, así como el ansia de transgresión, reivindicación y renovación de la sociedad española durante la transición hacia los ochenta. Y fue el único “autor español gay” reconocido como tal en su momento cuya obra representaba el mundo de los homosexuales en integración con el mundo heterosexual.


Muestras de "Don Cate", de F. Camacho (izquierda) y "Ojos verdes" de Nazario (derecha).

Como consecuencia del llamado “boom del cómic adulto”, en los primeros ochenta brotaron algunos intentos de fundar revistas de historietas en Andalucía. En 1981, el Grupo Crisol de Alcalá de Guadaíra editó el tebeo Orbis Tertius (tres números hasta 1983); en Cádiz apareció Tuboescape (donde publicó sus primeras historietas el gaditano Carlos Pacheco); en Granada, La Granada de Papel, excelente tebeo con obras de Rubén Garrido, Antonio Pámies, López Cruces o Enrique Bonet; en Málaga, para concluir, el tebeo Bocetos, con cómics de Rafael Costarrosa “Kosta”, que siguió trabajando en el fanzinismo sin pausa, y el insólito caso del guionista paraguayo Robin Wood, que se instaló en Marbella y desde allí lanzó una revista de cómic de aventuras y humor titulada Mark 2000 en 1984.



Tres revistas de los ochenta: BocetosTuboescape y La Granada de papel.

La supervivencia del medio, a partir de entonces, se canalizó en Andalucía a través de los fanzines de cómics y de las publicaciones con financiación institucional, que en ningún caso sobrepasaron los nueve números. Los títulos más memorables de este periodo fueron: 27 Puñaladas (Sevilla, 1984), fanzine ligado a la música del momento que fundó el luego musicólogo Luis Clemente. En él destacaron las firmas de los sevillanos Rafael Iglesias, Bella Moreno, Manolo Ortiz y Pedro Castro, y la del almeriense Antonio J. Morata. Sin salir de Sevilla, Historia de Andalucía fue una colección integrada por tres libros de historietas en los que participó el coriano Fernando González Valcárcel y que fue financiada por la caja de ahorros El Monte (Sevilla, 1982). Rumbo Sur fue una lujosa revista dirigida a los jóvenes clientes de la misma entidad bancaria, coordinada por Pedro Tabernero desde 1984, que gozó de muy elevada calidad formal y de una excepcional selección de autores nacionales e internacionales. Otras publicaciones dignas de reseña de entonces fueron: Kambi Bolongo (Sevilla, 1985)dirigida por José María Navarro;Jatrera, coordinada desde el Ayuntamiento de Utrera, donde se iniciaron los dibujantes Enrique Carlos Martín, Francisco J. Pérez de la Rosa y Rafael Cid; Imajen de Sevilla, del Ayuntamiento hispalense, que nació en 1986 y dentro de su eclecticismo editorial dio la oportunidad a jóvenes promesas como Abel Ippólito, José Luis Ágreda o Santiago Sequeiros. En 1987 apareció en Sevilla Tris Tras Princesa, que publicó cómics del jiennense Miguel Ángel Cáceres y otros. En 1988, Rafael Iglesias quiso alcanzar difusión nacional con los tebeos Gritos de Rabia y Sureño, pero no lo logró.


Tres revistas sevillanas: Rumbo SurKambi Bolongo e Imajen de Sevilla.

También se editaron pocos tebeos en Andalucía durante la última década del siglo XX, cuando la industria del cómic sufrió serias mutaciones en su seno (con el declinar de las revistas periódicas, el auge del manga y los superhéroes, y el florecimiento del fanzinismo), o bien se coordinaron desde aquí para otros sellos. Éste fue el caso del proyecto dirigido por Pedro Tabernero por encargo de la Fundación Quinto Centenario para su edición y distribución por Planeta en 1992 Relatos del Nuevo Mundo, una colección de libros de lujo que combinaba hechos históricos con historieta. Otros proyectos de Tabernero igualmente loables y siempre editados con exquisitez fueron: el buscado libro gigante Fechas mágicas. Viaje por las exposiciones universales (de Jan y Miguel Ángel Nieto, 1992), o las obras de Antonio Hernández PalaciosLos gazules de Sevilla (1992), o Felipe II Carlos V (ambos en 2000). Con alcance más popular o espíritu más juvenil aparecieron otros tebeos entre el final de los ochenta y el comienzo del nuevo siglo en Andalucía. Algunos títulos surgidos por entonces han seguido publicándose hasta recientes fechas, superviviendo en diferentes encarnaciones: en Córdoba surgió el colectivo de Killer Toons, que ha venido publicando trabajos muy sólidos a la par que transgresores de Miguel Ángel Cáceres, Moi o Rafa Infantes; en Sevilla surgió el tímido intento de El tebeo veloz, de Editorial Mínima, en la que se integró Manuel Barrero; los hermanos Macías avivaron el ambiente en Huelva y participaron en la revista sostenida con dinero público Camaleón cómics –donde también dibujó el sevillano José Luis Escalante, para luego editar muCHOCOmi; en Jaén destacó el colectivo Viñeta 6, en publicaciones como Comicando o la llamada como el colectivo, Viñeta 6, en la que sobresalieron Juan Carlos o Paco Nájera;  en Cádiz el referente fue Fritz, cabeza visible de Radio Ethiopía, fanzine literario, de poesía y con historietas, aunque también destacaron otros autores gaditanos, como Martín Cabo y Mel, que desarrolló una prolífica carrera en el ámbito del humor hasta llegar a El jueves; Granada fue cónclave de mucha actividad fanzinista y creativa, sobre todo en torno a los festivales y encuentros organizados por el Grupo Veleta (editores de la revista pornográfica Espuma y de otros tebeos de autores locales como la colección Generación Sur),aunque hubo otros grupos activos, como los motrileños fundadores de la longeva revista satírica autogestionada El Batracio Amarillo, o los proyectos desarrollados por el periodista y guionista Miguel Ángel Alejo; en Almería el editor que descolló fue Diego Cara, que bajo el sello D. Tebeos distribuyó colecciones como Gañán el Bestiajo o El alakrán, entre otras (y además revistas teóricas comoTebeolandia o CB&M), que dieron la primera oportunidad a autores como Manuel M. Vidal. Los más interesantes autores andaluces que crecieron en estas publicaciones en el fin de siglo fueron: Enrique Carlos Martín, Abel Ippólito, José Luis Ágreda, Pablo Velarde, José Luis Munuera, Sergio García, Carlos Hernández, y todos migrarían fuera de Andalucía, o al menos intentaron conquistar otras industrias. Es digno de mención el caso de los humoristas gráficos malagueños Idígoras y Pachi, que también fueron autores de obras de historieta muy populares, como sus parodias de la Corona española publicadas en El mundo o en El jueves.



Hemos dejado Málaga para el final porque fue especialmente intensa la producción de cómic en esta provincia durante los años noventa. Málaga dio cobijo a fanzines sobre cómic y con cómics, comoBronze, y a fanzinistas emprendedores que terminaron fundando un sello con aspiraciones profesionales y difusión nacional, como Megamultimedia. Esta editorial, regentada por Pepe Díaz, Juan Manuel Torres y Enrique Machuca, lanzó un abanico de publicaciones genéricas de consumo popular, fundamentadas en el humor (Mala impresión), la fantasía heroica (Barbarian, The realm), la acción (Team Triumph, Trece) o la pornografía (Wet ComixHentai Wet, Lolitas, Wet Fetish…), en las que afilaron sus armas jóvenes creadores andaluces como El Torres, Juanjo RyP, Raúlo o M. A. Castillo –como hicieron previamente El Bute, Belore o Armas en Kiss Comix– , entre otros, hasta que suspendió pagos en el comienzo del nuevo siglo y tuvo que cerrar su abanico de colecciones salvo algunos títulos de tipo yaoi y hentai.




Tres títulos de Megamultimedia: BarbarianThe Realm y Wet Comix.

Durante el siglo XXI, varios han sido los editores que quisieron cultivar el tebeo popular, siendo el más destacado de todos el sello Mangaline en Sevilla, que entre 2001 y 2010 publicó más de trescientos tebeos distribuidos en cincuenta colecciones, la mayoría de ellas traducidas del japonés o del coreano. Juan Antonio Torres hizo algo similar en Málaga pese al trastorno que supuso la quiebra de Megamultimedia. Inasequible al desconsuelo, “El Torres” fundó la editorial y agencia de autores Sulaco Ediciones (editora de novela pulp y de tebeos como Bribones, Foxy Magazine o Rat-Man), que cerró sus puertas en 2002, aunque él no se rindió y siguió creando cómics que colocó con éxito en el mercado estadounidense (descubriendo de paso a dibujantes excepcionales como Gabriel Hernández Walta). El Torres, que es como firmaba sus guiones el editor, ha mantenido vivo su deseo de escribir y publicar tebeos hasta que fundó el sello Amigo Comics, ya en la segunda década del siglo XXI, con el que se convirtió en el primer editor español que trabaja directamente para los Estados Unidos, en inglés y con mano de obra española, fundamentalmente andaluza.



De izquierda a derecha, Manga line magazine (Mangaline), Foxy Magazine (Sulaco) y Rogues (Amigo Comics).

Otros proyectos editoriales sureños han tenido menos proyección, aunque no menos calidad. En diciembre de 2002 nació en Córdoba el sello de Vicente Galadí llamado Ariadna Editorial. Su título enseña fue Dos veces breve, una revista de historietas de elevada calidad que congregó a autores de toda España pero en el que destacaron algunos andaluces como Enrique Bonet, Rubén Garrido, López Rubiño o Romero Reche. En Córdoba también hubo otros editores que recientemente se atrevieron a editar tebeos, verdaderamente arriesgados en el caso de Berenice, por ejemplo (la obra explícitamente pornográfica de Raúlo, por ejemplo), In comics (un tebeo de Infantes), y Almuzara, que lanzó cómics sobre fútbol y patrocinó un bonito proyecto de historieta paródica del pasado andaluz más remoto: Tartessos, obra de Santiago Girón y Paco Nájera. De Cádiz es forzoso destacar la ambiciosa obra de Rafa Marín como guionista y coordinador de un proyecto conmemorativo, 12 del doce, imbricado en la celebración del bicentenario de la primera Constitución española. Fueron doce tebeos gestados y publicados entre 2009 y 2012 que en gran parte fueron dibujados por autores andaluces, entre ellos Juan Luis Rincón, Juan Kalvellido o un excepcional Antonio Romero. En Sevilla, amén de las publicaciones coordinadas por Paco Cerrejón desde sus labores como gestor cultural bajo el sello Red de Comics, o el interés de Pedro Tabernero por seguir explorando las posibilidades de los tebeos con productos inasequibles como Osinvito, probaron suerte los editores de productos cuidados y dirigidos a un público exigente denominados Una china en mi zapato y Viaje a Bizancio. Este sello incluso se atrevió a publicar una colección de novela fantástica y libros teóricos sobre cómic (aparte de que rescató la memoria de Martínez de León con muy buen criterio). Hay que mencionar también aquí el sello Edge Entertainment, que surgió en Sevilla y editó algunos títulos en el final de la primera década del siglo XXI, pero con financiación francesa. En estos últimos días, los nombres de sevillanos que más han sonado han sido los de Irene Roga, sorprendiendo a todos con su delicado trabajo de inspiración nipona; Antonio Hitos, flamante ganador del Premio de Novela Gráfica Fnac / Salamandra Graphic 2014,y, por supuesto, la joven editorial ACyT Ediciones, que se ha propuesto catalogar todos los tebeos españoles, andaluces o no, y publicar buenos tratados sobre tebeos.





sábado, 27 de marzo de 2021

La leyenda del rock´n´roll: La canción del año 1983 (Lyrics and music David Bowie Let´s dance) by Serge Clerc

 

Metal Hurlant Nº46

Foto de familia

Paco Roca toma como punto de partida una foto familiar de 1946, realizada en la antigua playa de Nazaret, en Valencia, para viajar al corazón de la posguerra


JAVIER FERNÁNDEZ

10 Marzo, 2021

'Regreso al Edén'. Paco Roca. Astiberri. 176 páginas. 18 euros.


Astiberri terminó con fuerza el año pasado, publicando una buena ración de cómics españoles, entre los que destacan estos tres que les traigo hoy. El primero es Regreso al Edén, la vuelta a la mesa de novedades de Paco Roca, que siempre, siempre despierta expectación.

A estas alturas, no hace falta presentar a Roca, ha ganado todos los premios importantes y tiene en su bibliografía algunos de los tebeos nacionales más comentados del presente siglo, comenzando con Arrugas y siguiendo con El invierno del dibujante, Los surcos del azar, La casa o la popular trilogía de Un hombre en pijama.

Esta nueva y ambiciosa novela gráfica toma elementos biográficos para retratar la España de la posguerra, con la solidez narrativa y la limpieza gráfica que caracterizan a un artista que ha trascendido el medio para convertirse en una especie de fenómeno cultural.

Con un elegante formato apaisado y un exquisito tratamiento del color, Roca escoge como punto de partida una foto familiar de 1946, tomada en la antigua playa de Nazaret, en Valencia, y nos lleva al corazón de la posguerra, una época asfixiante, de penurias económicas y miserias morales, en la que el régimen franquista perpetúa las desigualdades y propicia el estraperlo y el mercado negro.

La memoria es el tema principal de los mejores trabajos del dibujante, y queda claro desde sus primeros compases que Regreso al Edén es una obra personal y cuidada, además de emocionante.



En segundo lugar, Algo extraño me pasó camino de casa es también un regreso, el de otro grande de nuestras viñetas, Miguel Gallardo. Tampoco haría falta glosar la trayectoria de uno de los creadores de Makoki, pero, por si acaso, les recuerdo que se trata del dibujante de María y yo, y que su cartera incluye una ristra de obras maestras como Buitre Buitaker, El niñato, Pepito Magefesa, Perro Nick o Un largo silencio. Con Algo extraño me pasó camino de casa, Gallardo vuelve a recurrir a la biografía y cuenta cómo un pequeño dolor de cabeza, después de la inacabable gira de viajes a raíz del éxito de María y yo, deriva en un tumor en su cabeza y cómo, tras serle extirpado, a la salida del hospital, se topa con un mundo transformado por culpa de la pandemia. En sus propias palabras, esta es "una crónica de los hechos inexplicables personales y mundiales que acaecieron en el año del Señor de 2020". Otra genialidad de un autor irrepetible.




Por último, Transparentes. Historias del exilio colombiano es la nueva novela gráfica de Javier de Isusi, el ganador del Premio Nacional del Cómic 2020 con La divina comedia de Oscar Wilde. El autor de la tetralogía Los viajes de Juan Sin Tierra, inspirada en sus propios viajes, es un nombre recurrente de la escudería Astiberri, y aquí, a partir de la escucha llevada a cabo por la Comisión de la Verdad de Colombia, da voz a las víctimas de una realidad incómoda, la de los muchos exiliados que ha dejado el larguísimo conflicto armado en el castigado país sudamericano. Un libro bello y emotivo, todo un ejercicio de memoria contra la injusticia.


Malaga Hoy


La leyenda del rock´n´roll: Rio de lágrimas textos: François Gorin dibujos: Serge Clerc


 

Metal Hurlant Nº45