martes, 5 de enero de 2021

Vivir sin dibujar por Estrella de Diego

 Dibujar es entender el mundo, dejar que la imaginación fluya y el tiempo se detenga. Es aprender la forma de las cosas, los tamaños y los colores; a contar objetos y narrar historias. Dibujando se adquiere la noción del espacio y, con ella, la orientación en el universo -la propia casa, el árbol, la casa de los otros, el pueblo entero, la tierra completa...-. Y el sol. Las estrellas. La familia. Los que no son la familia. Los demás. La comunidad y la diversidad en las comunidades. La empatía. Resolver conflictos pacíficamente, pues el dibujo es un modo innato de acercarse a los acontecimientos desde uno mismo y negociarlos con los otros.

El dibujo es el gran intermediador en la infancia, preparado para decir lo que, muy niños aún, no somos capaces de expresar con palabras. Luego, en los años postreros de la vida, dibujar pasa a ser una estrategia de fijar los recuerdos. Aún aprendo, titula Goya el emocionante dibujo del Álbum de Burdeos. Lo ejecuta apenas dos años antes de su muerte y muchos lo leen como un autorretrato. En él, un hombre de avanzada edad sostenido por unos bastones, camina. Sigue recorriendo la existencia. El viejo Goya aún dibuja y usa el dibujo, también entonces, para seguir aprendiendo.

Porque el dibujo nos ofrece desde el principio las herramientas para iniciarnos en el arte de trazar, de calibrar, incluso de ponderar y analizar. Desde la visualidad -que se internaliza a través del dibujo- se libra la batalla más fascinante desde la cual es posible transformar las mentalidades. La visualidad posibilita reflexionar sobre los estereotipos de género o coloniales: frente a la nuestra, muy visual, hay otras culturas preeminentemente auditivas o táctiles y hasta incapaces de asimilar la bidimensionalidad, tan obvia entre nosotros.

Después, cuando empezamos a escribir, jugamos a dibujar nuestra primera letra, a controlar nuestro pulso más allá de los pulgares sobre el teclado. La caligrafía, como el latín o las matemáticas, forjan el desarrollo del individuo; contribuyen, igual que las artes integradas en el programa educativo como parte esencial, al progreso de los y las estudiantes, algo que, reforma educativa tras reforma educativa -y temo que esta seguirá idéntico destino-, sigue faltando a nuestro alumnado, incluso en la etapa universitaria: capacidad de análisis, sentido crítico y habilidades para el debate a partir de la reflexión moderada.

Me comentan los colegas, desde la primaria a la universidad, que en la nueva enésima reforma sin consenso no se va a dibujar mucho, a pesar de las peticiones de numerosas plataformas de educadores, que aspiraban a reforzar lo que para algunos sigue siendo básico en la formación. Aunque, bien visto, no sé de qué me extraño: la educación artística, reforma tras reforma, ha sido tratada como "una maría". Ahora la religión se sustituye por la tecnología -a menudo una nueva religión-. Al final, poco importa de dónde vengan los cambios. Volveremos a vivir sin dibujar.


El Pais. Sabado, 26 de diciembre de 2020

Miradas viajeras con mucho arte

La nueva plataforma The Traveler Art reúne ilustraciones, pinturas y 'sketches' con la ambición de convertirse en el recuerdo perfecto


Ilustración de Clara León del cine Doré-Filmoteca Española, en la calle Santa Isabel de Madrid. THE TRAVELER ART

ELISABET SANS

3 ENE 2021 

Podemos realizar decenas de fotografías de un delicioso café de Praga o capturar las principales atracciones turísticas junto al río Támesis desde infinidad de perspectivas, pero es probable que el resultado se acerque más bien poco a la visión de la capital checa de Mariscal o a la del Londres de Inma Serrano. Ante la gran cantidad de imágenes que realizamos durante un viaje, o las innumerables postales o bonitas fotos que ya existen sobre un mismo sitio, The Traveler Art propone una manera distinta de recordar un lugar. Esta nueva plataforma de arte impreso de alta calidad surge de la pasión de sus creadores por los viajes, por el arte gráfico y por ese deseo de descubrir rincones fascinantes del mundo a través de la visión de artistas con un universo visual propio.


'Sketch' de Inma Serrano de Westminster, el London Eye y el Támesis (Londres). THE TRAVELER ART


Su objetivo es recuperar los gloriosos años de la obra gráfica basada en el turismo y los viajes de la primera mitad del siglo XX, pero recopilando obras hechas en el siglo XXI. “Es casi una manera de renovar el souvenir… que alguien que visita un lugar tenga una interpretación diferente de este desde un punto de vista artístico. Más allá de la típica foto que es una postal”, resume el proyecto Antonchu Solano, uno de sus fundadores. La idea nació hace dos años entre un grupo de amigos profesionales del mundo de la publicidad, el diseño gráfico y la comunicación audiovisual y, por supuesto, todos ellos amantes del arte y de viajar. Y aprovecharon los meses del confinamiento y el teletrabajo para acabar de darle forma y lanzar la plataforma. Su propósito: crear un universo en el que conviven sketches, pintura, ilustración, carteles y mapas seleccionados con todo el mimo. “Lo que queremos es que la gente cuelgue en sus paredes recuerdos de un momento vivido”, cuenta Solano.


'Sketch' urbano en blanco y negro de Marina Grechanik de la ciudad de Ámsterdam. THE TRAVELER ART

Para facilitar la búsqueda de sus ilustraciones viajeras, su web incorpora un mapa en el que están referenciadas todas las obras disponibles. Cada vez que un artista les cede una de sus creaciones les envía también las georeferencias. Y así basta con apretar un botón para ver una pequeña ilustración de la obra, el nombre del autor y del lugar. Por el momento España y Europa son sus puntos fuertes, pero ya trabajan para ampliar su particular mapamundi. “Queremos internacionalizar más los artistas. Lo que es muy interesante es que el propio artista que vive en un sitio es el mejor promotor de las láminas que hay de ese destino”, explica Solano, quien asegura que actualmente apuestan por ampliar sus referencias de América Latina y Estados Unidos.


Noche lluviosa en el distrito de Shinjuku de Tokio, obra de Luis Mendo. THE TRAVELER ART

Su cartelera ya incluye obras de artistas tan destacados y premiados como Mariscal, Inma Serrano, Jorge Arranz, Laura Floris, Miguel Herranz, Lapin, Maru Godas, Ricard Jorge y Carlos Arraiga, entre muchos otros. “Cada uno tiene su concepto… pero los testimonios de los artistas son muy aclaratorios. Todos tienen el viaje muy metido en su cabeza cuando lo pintan. Todos tienen en común que son viajeros y que tienen un punto de vista especial. Incluso de hitos urbanos muy reconocibles”, asegura Solano.


Ciudad del Cabo, Essaouira, Nueva York, Chicago, Bogotá, Montevideo, Kioto, Benarés, Roma, Córdoba… Estos son solo algunos de los destinos protagonistas de sus láminas, que se imprimen en alta calidad desde precios asequibles hasta acabados únicos en unidades limitadas (con precios a partir de los 34 euros). The Traveler Art pretende poner la mirada en el valor de las tradiciones analógicas, en la sensación irremplazable de tocar una obra física con las manos y que esta se convierta en un recuerdo permanente colgado en la pared. “Nuestra ambición como coleccionistas es que el recuerdo de las experiencias viajeras nunca desaparezca y se mantenga vivo”.


La visión del ilustrador Lapin de la Rua Nova da Alfândega de Oporto, frente al río Duero. THE TRAVELER ART



El Pais. El Viajero Nº 1.157. sabado 2 de enero de 2021







lunes, 4 de enero de 2021

Clara...de noche dibujo: Bernet guión: E. Maicas & Carlos Trillo

 



El Jueves Extra Música Nº 1.333 Año XXV del 11 al 17 de Diciembre 2002



Mordillo (1997)

 



El Pais Semanal

Guías de viaje a lapicero

 

Dibujos y anotaciones realizadas por Miguel Gallardo, ilustrador de prensa y autor de libros como María y yo (Astiberri), durante un viaje a Japón.


POR LUISGE MARTIN

Dibujar una ciudad, dibujar un país, dibujar la historia. Eso es lo que hacen un número no pequeño de novelistas gráficos, de ilustradores o de comiqueros, que encuentran en el lápiz, coloreado o no, la mejor forma de narrar la vida de un paisaje. El precursor -o el más aventajado y constante-es el canadiense Guy Delisle, que, siguiendo a su mujer en su trabajo de cooperante de Médicos sin Fronteras, recorrió el exotismo de Shenzhen (China), Pyongyang (Corea del Norte), Birmania y Jerusalén. De todos esos lugares hizo una crónica dibujada, una especie de memorias de su vida allí, y retrató con humor las costumbres locales, el espectáculo urbano y los hechos pintorescos que fue encontrando durante su estancia.

El español Miguel Gallardo, coautor del famoso Makoki y autor de dos novelas gráficas que retratan la vida cotidiana de su hija autista, publicó un pequeño y delicioso librito -con tamaño y aspecto de pasaporte- que lleva por título Tres viajes; TelAviv, Buenos Aires, Turín. En él, a través de viñetas de aire naíf, nos guía por las tres ciudades, por sus tópicos, sus tradiciones, sus monumentos y hasta sus comidas. "Siempre que viajo dibujo, es una costumbre que adquirí en el viaje a Israel. Dibujo en aeropuertos, en trenes, en hoteles, en la calle... Es algo que me proporciona una diversión asegurada". Gallardo cree que los ilustradores tienen unas capacidades especiales para llevar al lector de viaje: "Nosotros escribimos con imágenes, somos buenos observadores. No solo de lo que vemos, sino de lo que oímos, olemos y sentimos, así que para un lector es una buena información de los sitios que van a visitar, información que no es la que sale en las guías ni se ve en las fotos".

Pero hay muchas formas de acercarse a los lugares y de tratar de entenderlos. La novela gráfica también ha entrado fructíferamente en los países en conflicto para tratar de explicar qué es lo que ocurre en ellos y cuáles son las claves fundamentales que hay que descifrar. El primer éxito global fue tal vez Persépolis, de Marjane Satrapi, que fue contando la historia del Irán contemporáneo -y su vida cotidiana real- a través de su propia historia. Joe Sacco ha visitado Gaza y la Yugoslavia en descomposición y nos ha dejado la mirada seca y dolorosa de sus guerras, pero no pintadas a través de los grandes acontecimientos, sino a ras de suelo. Los ojos de las gentes, los recovecos del corazón humano, los contraluces del paisaje. Los novelistas gráficos son dibujantes, pero son también periodistas, historiadores y escritores.

"La historieta es todavía un medio por descubrir", dice Miguel Gallardo. "Un medio muy caliente porque es artesanal y depende mucho del que lo hace. Si viajas a los sitios de conflicto, tienes que arremangarte, meterte en las casas de la gente y, sobre todo, tomar partido". Él nunca ha viajado a una zona propiamente en conflicto, pero ha participado en un proyecto de Oxfam que, bajo el título Viñetas de vida, trata de poner la lupa sobre lugares cuyos problemas permanecen en sordina: Colombia, Nicaragua, Filipinas, Burundi. Él eligió la República Dominicana para contar la mitad que nunca se cuenta en las guías de viaje, la mitad que no tienen resorts ni playas cristalinas. "Tuvimos la oportunidad de ver una parte muy diferente del país, a la que normalmente no tienes acceso a no ser en compañía de locales. La experiencia de hablar con la gente de base y poder oír sus relatos de vida fue un privilegio y una lección".

Dibujar la vida de un lugar. La vida luminosa y la vida oscura. Los monumentos gloriosos y la miseria sórdida. Los paisajes del lapicero.


 ILUSTRACIÓN DE MIGUEL GALLARDO


El Pais Semanal nº 2.035 27 septiembre 2015

sábado, 2 de enero de 2021

Las voces dibujadas de ellas

 Tommaso Koch, Madrid



Hubo un tiempo en que, frente al mar, solo había arena. Nadie, entonces, hablaba de "primera línea de playa", ni habría pagado una fortuna por ella. Pero eso fue antes de que España descubriera el turismo de masas y el ladrillo lo engullera todo. Ana Penyas no puede recordarlo, porque ni había nacido. Pero la historietista sí sabe contar el pasado y cuidar la memoria. Después de Estamos todas bien, homenaje dibujado a sus abuelas que le valió el Nacional del Cómic en 2018, la artista, de 33 años, viaja de nuevo al franquismo: Todo bajo el sol habla de cómo  la especulación urbanística y la sed de dinero fácil arrasaron con decenas de costas. Y supone, el 11 de febrero (Salamandra Graphic), uno de los lanzamientos más esperados de la novela gráfica en 2021.

Los cómics que vienen traerán novedades, rescates, clásicos y debuts. Hay un poco de todo ello en Voces que cuentan, que Planeta Comic edita en febrero, donde relatos de Almudena Grandes, Sandra Sabatés o Eva Amaral se narran a través de los lápices de María Hesse o Sara Herranz. Laura Pérez escribe y dibuja Tótem (Astiberri), su regreso tras el éxito de crítica de Ocultos. Y la sueca Liv Strömquist promete risas incómodas en No siento nada (Reservoir Books): después del audaz manifiesto feminista de El fruto prohibido, la mirada implacable de la autora se dirige hacia el romance y el narcisismo.



  


  



Despiadada es también la visión de Peter Pontiac en Kraut que edita en enero Fulgencio Pimentel: el holandés -falleció en 2015- buscó en este cómic las pistas de su desaparecido padre. Y otro nombre célebre, Guy Delisle, repasa sus recuerdos: el autor de Pyongyang publica la autobiográfica Crónicas de juventud (Astiberri). Hay más pesos pesados que se podrán leer en 2021; Carlos Gimenez celebra sus 80 años con la aventura galáctica Mientras el mundo agoniza (Reservoir), Joann Sfar ofrece un tomo inédito de Pequeño Vampir, sobre el origen de su célebre personaje (Fulgencio Pimentel), y La Cúpula devolverá a los lectores las célebres tiras cómicas Krazy Kat, de George Herriman. Mientras Desfiladero ultima el rescate de La pista atlántica, de Miguel Calatayud, Dolmen ha anunciado la traducción de Monsters, de Barry Winsord-Smith, y Salamanca continúa su recuperación en castellano de la gran dama del cómic británico, Posy Simmonds: en abril llegará Tamara Drewe.

  


  



El mismo sello lanzará, en junio, su proyecto de novelas gráficas de bolsillo: un intento de acercar, por precio y formato, el cómic a nuevos públicos. Entre las primeras publicaciones, El piano oriental, de Zenia Abirached. Pretende alcanzar a muchos lectores también la apuesta de ECC Ediciones: tras el regreso de las Tortugas Ninjas, la casa en español de los héroes de DC publica la licencia de la marca Skybound. Es decir, sobre todo, The Walking Dead, y su tomo El extranjero, de Brian K. Vaughan y Marcos Martín, ambientado en Barcelona. La otra fábrica de superhéroes, Panini (que edita Marvel en España), propone la versión extendida de Patrulla X: Dios ama, el hombre mata, de Chris Claremont y Brent Anderson, considerada una de las mejores historias sobre los mutantes. Y, en el manga, edita Oh-Roh y Oh-Roh Den, de Kentaro Miura, conocido por Berserk.


  


  


Edelvives también viaja hasta Asia, con uno de sus cuidados libros ilustrados: Espíritus y criaturas de Japón, de Benjamin Lacombe. El protagonista de Rhapsody in blue, en cambio, huye lejos de su Italia natal: la novela gráfica e histórica de Andrea Serio (Sapristi) cuenta qué significó ser judío bajo la dictadura de Mussolini. Mismo país, otra sombra: Madriguera, de Zidrou y Oriol (Norma), se centra en la mafia. Y en Little Bird, de Ian Bertram y Matt Hollingsworth se cuenta una distopía solo imaginada, pero no menos violenta.


  


 

Con Travesti, de Edmond Baudoin, Impedimenta adapta al cómic la celebrada Lulu, Mircea Cartarescu. Se le sumarán más obras dificilmente clasificables: Romeo Muerto, proyecto eterno de Santiago Sequeiros (Reservoir); Café Romántica, colección de rarezas de Simon Hanselmann (Fulgencio Pimentel); Ronson, el debut de Cesar Sebastián, sobre la España rural de los cincuenta (Autsider); o Dios en persona, fábula filosófica de Marc Antoine Mathieu (Salamandra).


El Pais. Sábado 2 de enero de 2021

jueves, 31 de diciembre de 2020

Y finalizó el año

Un año "anómalo", pero acabó. Extraño, diferente, y aún así dibujando, manchando, abocetando, viendo a casi todos los colegas. Está por ver que nos trae el nuevo año. Siempre soy optimista y espero ver maravillas.

Feliz año a todos!!