domingo, 21 de junio de 2020
sábado, 20 de junio de 2020
65 años de paz
EL PAÍS DE LAS TENTACIONES
VIERNES 26 DE ENERO DE 2001
1 En El hombre en el castillo Philip K. Dick imaginó un universo alternativo donde los países del Eje habían ganado la II Guerra Mundial. En The Third Reich'n'Roll, The Residents condensaron en dos atronadoras suites lo que habría sido la historia del rock si Hitler hubiese derrotado a los aliados. Imaginemos que, una mañana, salen de nuestra radio los sonidos avernales de The Third Reich'n'Roll: nos sentiríamos personajes de Dick, enfrentados de una vez por todas a la realidad tal y como es, con el velo que nos permitía vivir más o menos tranquilos definitivamente desgarrado. Ha empezado 2001 y este mostrenco articulista se siente como un personaje de Dick: sumido en la sospecha de que esto no es el futuro, sino una suerte de prolongación del pasado; como si esos 25 años posdictatoriales que acabamos de celebrar nunca hubiesen tenido lugar. ¿Motivos?: a) la clasificación X aplicada en nuestro país al filme Follame, de Virginie Despentes y Coralie Trinh Thi y b) la decisión de la galería madrileña Malone de cancelar la exposición de David Glamour titulada Apología del terrorismo pop, prevista para el mes de febrero.
2 La postal que debía anunciar la exposición muestra la efigie del mítico Zamora, de la Real Sociedad, sobre los colores de una ikurriña.
Flanquean la imagen dos ametralladoras abrazadas por sendas serpientes. Sobre la cabeza de Zamora levita el logotipo de las manos blancas. En la parte inferior de la postal, un escueto graffiti: "ETA No". David Glamour, popólogo, ha construido un discurso artístico en hirientes tonos fosforito, atravesado por una envenenada fascinación por el kitsch y la estética de los setenta, con los materiales de derribo de nuestra realidad inmediata: su humor, sutilmente agresivo, deriva de la intencionada yuxtaposición de signos. El mono Amedio, Afrodita A o el payaso Fofo fueron algunos de los referentes en sus trabajos pretéritos: para su muestra Apología del terrorismo pop, el artista había decidido utilizar como materia prima (o sopa Campbell's) de su discurso la iconografía (o identidad corporativa) de los totalitarismos pasados y presentes de la realidad española.
Estas son las piezas que ustedes no podrán ver en la galería Malone: una colmena integrada por cinco lienzos octogonales sobre Rumasa, que incluía los rostros de Ruiz-Mateos y Miguel Boyer, así como lemas del tipo I love Escriba de Balaguer o I love Opus Dei; una serie de 10 pequeños cuadros circulares en forma de hiperbólicos medallones con logotipos de Fuerza Nueva, efigies de Franco y demás parafemalia ultra; un retrato del rey don Juan Carlos sobre un fondo estampado de logos de la desaparecida Alianza Popular y el icónico conejito de Playboy sumándose al conjunto; nueve lienzos ocupados por otras tantas vedettes de revista con, de nuevo, el logo de Alianza Popular como leitmotiv; y, finalmente, un desconcertante objeto encontrado, el viejo vídeo de bodas de una pareja del extrarradio que el artista halló en un contenedor de basura.
3 Señala la galerista, Begoña Fernández, que está fuera de lugar hablar de censura, que no le apetecía exponer esa obra y que, como propietaria de un negocio, necesita poder defender los trabajos que expone ante sus posibles clientes. Ejerciendo su democrático derecho a seleccionar las obras que expone en su galería, no ha podido evitar que se manifieste la última mutación del problema: la censura de mercado. Estamos ante un concepto delicado en estos tiempos en que convertirse en víctima suele ser un proceso rentable. El camino más rápido para que un artista se convierta en víctima pasa por ser censurado: a muchos artistas de obra menos agresiva de lo que suponen se les llena la boca al pronunciar la palabra "censura". Al ser censurado, el artista se victimiza y, en consecuencia, cotiza en un mercado hipersensibilizado ante cualquier forma de injusticia u opresión. Confío en que Glamour no sea de este tipo de artistas: lo importante (y lo inquietante) es que su exposición abortada ha demostrado que su baño irónico sobre toda esa chatarra icónica -AP, Rumasa, Fuerza Nueva- sigue levantando ampollas en este distópico 2001 que nos ha tocado vivir.
viernes, 19 de junio de 2020
La otra vida de Peter Parker
Las peripecias del Trepamuros no han sido solo narradas dentro el formato comic-book, y este nuevo volumen viene a mostrarnos el increíble trabajo realizado por dos genios de la viñeta
JOSÉ LUIS VIDAL
18 Junio, 2020
En el centro del salón de mi casa tengo colgado un enorme print. En él podemos ver a todos los personajes creados por uno de mis dibujantes favoritos. Se trata, claro está, de John Romita.
El Asombroso Spiderman: Las tiras de prensa 1
Guion: Stan Lee
Dibujo: John Romita
Cartoné
336 págs.
39,95 euros
Panini Cómics
Su elegante trazo, la manera de componer las páginas, la singular belleza de las mujeres que retrataba en las viñetas, lo convertían en el dibujante de superhéroes perfecto, o al menos esa ha sido mi particular opinión desde que lo descubrí, hace ya muchos años, dentro de las páginas de aquellos primeros tebeos Vertice que devoré con fruición, sin saber aún ni su nombre pero sí que pudiendo distinguirlo de otros dibujantes de la época…
Pues bien, recién llegado a las librerías, ahora tenemos la oportunidad única de disfrutar en todo su esplendor de uno de sus mayores y mejores trabajos, realizado junto al que está considerado uno de los padres del Universo Marvel, Stan Lee que, junto a talentos como los de Jack Kirby, Steve Ditko y el propio John Romita, entre algunos otros, construyó los cimientos de unos comics que nos han maravillado desde nuestra infancia, convirtiéndose en parte de las vidas de muchos de nosotros, que comenzamos siendo bisoños lectores y aún seguimos deleitándonos con aquellas maravillosas páginas.
Como seguro que también lo hacéis con las tiras de prensa contenidas en este primer volumen, que recopila las publicadas en el periodo perteneciente a los años 1977 al 79, en los que Stan Lee, con su particular manera de escribir, va a crear una vida paralela para su protagonista, Peter Parker, con importantes diferencias con respecto a la de los comic-books, en los que había padecido el dolor de la pérdida del amor de su vida, al rubia Gwen Stacy.
En la tiras Parker se ha independizado, tiene una relación con la pizpireta Mary Jane Watson y, cada vez que el momento lo precisa, se calza su disfraz de Trepamuros, enfrentándose a una y mil amenazas.
Y preparaos, porque la lista es larga y apasionante: Comenzaremos con la visita a la ciudad del mandatario de un pequeño y lejano país llamado Latveria… ¿Adivináis de quién se trata, no? El Doctor Muerte, con la prepotencia que le caracteriza, tratará de hacerse con las riendas de la ONU y ya podéis imaginar quién tendrá que pararle los pies.
Pese a las aparentes buenas intenciones que tiene hacia la frágil tía May, el doctor Otto Octavius oculta un plan que va a ser que en su camino se cruce el sobrino de la anciana, que no es otro que Peter Parker.
En la siguiente aventura conoceremos a un villano creado expresamente para las tiras, el letal Víbora, un tipo que va a darle más de un dolor de cabeza a Spiderman.
Resulta especialmente meritorio como Romita, con una narración fluida, logra mantenernos pegados a sus viñetas, en un formato especialmente complicado para trasladar el género superheroico, labor de la que sale totalmente victorioso, realizando uno de sus mejores trabajos alejado del formato comic-book y planeando en ocasiones junto a Lee, un divertido juego de “Quién es quién”, en el que tendréis que reconocer a muchos famosos de la época de los setenta.
Kingpin, Kraven el Cazador, el origen del protagonista, un peligroso terrorista que siembra la ciudad con bombas, un nuevo amor, Hollywood, Mysterio, el regreso del Doctor Muerte…
Todo esto y mucho más vais a encontrar en este primer e imprescindible volumen en el que vais a reencontraros con un personaje, Spiderman, protagonizando sus mejores, y alternativas, aventuras.
Malaga Hoy
JOSÉ LUIS VIDAL
18 Junio, 2020
En el centro del salón de mi casa tengo colgado un enorme print. En él podemos ver a todos los personajes creados por uno de mis dibujantes favoritos. Se trata, claro está, de John Romita.
El Asombroso Spiderman: Las tiras de prensa 1
Guion: Stan Lee
Dibujo: John Romita
Cartoné
336 págs.
39,95 euros
Panini Cómics
Su elegante trazo, la manera de componer las páginas, la singular belleza de las mujeres que retrataba en las viñetas, lo convertían en el dibujante de superhéroes perfecto, o al menos esa ha sido mi particular opinión desde que lo descubrí, hace ya muchos años, dentro de las páginas de aquellos primeros tebeos Vertice que devoré con fruición, sin saber aún ni su nombre pero sí que pudiendo distinguirlo de otros dibujantes de la época…
Pues bien, recién llegado a las librerías, ahora tenemos la oportunidad única de disfrutar en todo su esplendor de uno de sus mayores y mejores trabajos, realizado junto al que está considerado uno de los padres del Universo Marvel, Stan Lee que, junto a talentos como los de Jack Kirby, Steve Ditko y el propio John Romita, entre algunos otros, construyó los cimientos de unos comics que nos han maravillado desde nuestra infancia, convirtiéndose en parte de las vidas de muchos de nosotros, que comenzamos siendo bisoños lectores y aún seguimos deleitándonos con aquellas maravillosas páginas.
Como seguro que también lo hacéis con las tiras de prensa contenidas en este primer volumen, que recopila las publicadas en el periodo perteneciente a los años 1977 al 79, en los que Stan Lee, con su particular manera de escribir, va a crear una vida paralela para su protagonista, Peter Parker, con importantes diferencias con respecto a la de los comic-books, en los que había padecido el dolor de la pérdida del amor de su vida, al rubia Gwen Stacy.
En la tiras Parker se ha independizado, tiene una relación con la pizpireta Mary Jane Watson y, cada vez que el momento lo precisa, se calza su disfraz de Trepamuros, enfrentándose a una y mil amenazas.
Y preparaos, porque la lista es larga y apasionante: Comenzaremos con la visita a la ciudad del mandatario de un pequeño y lejano país llamado Latveria… ¿Adivináis de quién se trata, no? El Doctor Muerte, con la prepotencia que le caracteriza, tratará de hacerse con las riendas de la ONU y ya podéis imaginar quién tendrá que pararle los pies.
Pese a las aparentes buenas intenciones que tiene hacia la frágil tía May, el doctor Otto Octavius oculta un plan que va a ser que en su camino se cruce el sobrino de la anciana, que no es otro que Peter Parker.
En la siguiente aventura conoceremos a un villano creado expresamente para las tiras, el letal Víbora, un tipo que va a darle más de un dolor de cabeza a Spiderman.
Resulta especialmente meritorio como Romita, con una narración fluida, logra mantenernos pegados a sus viñetas, en un formato especialmente complicado para trasladar el género superheroico, labor de la que sale totalmente victorioso, realizando uno de sus mejores trabajos alejado del formato comic-book y planeando en ocasiones junto a Lee, un divertido juego de “Quién es quién”, en el que tendréis que reconocer a muchos famosos de la época de los setenta.
Kingpin, Kraven el Cazador, el origen del protagonista, un peligroso terrorista que siembra la ciudad con bombas, un nuevo amor, Hollywood, Mysterio, el regreso del Doctor Muerte…
Todo esto y mucho más vais a encontrar en este primer e imprescindible volumen en el que vais a reencontraros con un personaje, Spiderman, protagonizando sus mejores, y alternativas, aventuras.
Malaga Hoy
¡Más vivo que nunca!
'Frankenstein o el moderno Prometeo', la inmortal obra de Mary Shelley, ilustrada con maestría por uno de los grandes dibujantes del panorama norteamericano, el gran Bernie Wrightson
JOSÉ LUIS VIDAL
17 Junio, 2020
Desde muy pequeñito he sido un auténtico fan del género de terror. Entre éste y un servidor siempre ha existido una curiosa relación de amor odio, ya que me sentía muy atraído, como ese Ulises atado al palo mayor de su embarcación mientras las hermosas, y letales, sirenas cantaban.
Escondido junto al marco de la puerta de mi dormitorio, pedía por favor a mis padres que me dejaran ver esa película cuya banda sonora ya me estaba erizando los pelos de la nuca. La mayoría de las veces mis ruegos daban un resultado positivo, pudiendo subirme al sofá entre ellos dos y, con la cara medio oculta por una manta, introducirme en esos universos oscuros que estaba comenzando a conocer y que, horas después, me provocarían las más terribles pesadillas, haciendo que me ocultara bajo la segura protección de las sábanas, acosado por crujidos e imaginarios pasos que oía alrededor de mi cama…
Años después, ya superada esta fase de terrores nocturnos, me sorprendió lo diferente que era la versión original de Frankenstein o el moderno Prometeo, la novela de Mary Shelley, que tuve el placer de leer gracias a una de aquellas finas ediciones del inolvidable Club del Terror.
Aquel texto, aunque tenía, obviamente, algunos puntos de semejanza con las adaptaciones cinematográficas que había visto, no era para nada lo mismo. Mis preferidas habían sido siempre las protagonizadas por Boris Karloff, pero cuando pude comprobar la sensibilidad con que se dotaba al monstruo, ese ser que fue traído de la muerte sin pedirle permiso, me di cuenta de que ningún guionista ni director de cine había conseguido hasta entonces plasmar fielmente la inmortal obra de la autora, pensamiento que sigo manteniendo hasta la actualidad.
El último punto de estos encuentros sucedió en un mercadillo de segunda mano. Yo ya era un asiduo lector de revistas como Vampus, S.O.S., Dossier Negro o Creepy. Y fue precisamente una recopilación de historias cortas la que me llamó la atención. En su portada, un hombre lobo vestido con ropas humanas sostenía entre sus garras a una bella joven desmayada.
El trazo, los colores, todo el conjunto, me llamó poderosamente la atención, y sin pensármelo dos veces me gasté el dinero de la paga que mis padres me habían dado el fin de semana.
¿Qué poco imaginaba yo que al internarme en las páginas de aquel recopilatorio, que aún conservo, me iba a ver atrapado para siempre por el arte de su dibujante, el supremo Bernie Wrightson, y en especial por una historia escrita por Bruce Jones, titulada Jennifer (relato éste que incluso fue adaptado al medio catódico por Darío Argento en la serie Masters of Horror)?
Aún se me ponen los vellos de punta al rememorarla, lo que sentí con su lectura fue puro y total miedo. La pareja de artistas había logrado completamente lo que pocos, infundir un completo terror a los que paseaban por las viñetas de esta obra maestra oscura.
Y ya no os digo nada del resto de relatos que acompañaban a este en aquel álbum, todos y cada uno de ellos era una fehaciente prueba del tremendo potencial del padre gráfico de otro gran monstruo, en este caso de las viñetas, La Cosa del Pantano.
A partir de ese momento, en una febril búsqueda traté de encontrar todo el material que pude del maestro Wrightson, cosa nada fácil en aquellos años, finales de los 80.
Y ahora, Planeta Cómic nos/os hace un tremendo regalo, la edición definitiva del Frankenstein de Mary Shelley ilustrado por el maestro de la plumilla, que aquí realiza, sin duda, el mejor trabajo de su vida, una traslación gráfica perfecta de los escenarios y personajes que nos son descritos en el texto.
Nunca unos parajes fueron tan gélidos y desiertos que aquellos donde el moribundo Víctor Frankenstein persigue a su creación, ese ser de mirada triste, enorme estatura, que tan solo quiso comprender el porqué de su existencia y convirtió la vida de su padre en un infierno.Para aquellos que nunca la hayáis leído, ésta es la mejor ocasión, ya que no sólo vais a disfrutar de una novela única, un clásico indiscutible del género gótico, sino que además, las maravillosas ilustraciones que la acompañan se os quedarán permanentemente grabadas en las retinas, hecho que sólo sucede con las auténticas obras de arte.
Esta joya viene prologada por uno de los grandes maestros de la literatura terrorífica, el simpar Stephen King, que con la sorna que le caracteriza escribe una curiosa introducción y, como último dato de este admirador de las obras de todos los mencionados, no fue otro sino Wrightson quien dibujó la adaptación al cómic de la película Creepshow, sino que además la novela El ciclo del Hombre Lobo también cuenta con sus ilustraciones, por lo que el círculo queda completado.
Malaga Hoy
JOSÉ LUIS VIDAL
17 Junio, 2020
Desde muy pequeñito he sido un auténtico fan del género de terror. Entre éste y un servidor siempre ha existido una curiosa relación de amor odio, ya que me sentía muy atraído, como ese Ulises atado al palo mayor de su embarcación mientras las hermosas, y letales, sirenas cantaban.
Escondido junto al marco de la puerta de mi dormitorio, pedía por favor a mis padres que me dejaran ver esa película cuya banda sonora ya me estaba erizando los pelos de la nuca. La mayoría de las veces mis ruegos daban un resultado positivo, pudiendo subirme al sofá entre ellos dos y, con la cara medio oculta por una manta, introducirme en esos universos oscuros que estaba comenzando a conocer y que, horas después, me provocarían las más terribles pesadillas, haciendo que me ocultara bajo la segura protección de las sábanas, acosado por crujidos e imaginarios pasos que oía alrededor de mi cama…
Años después, ya superada esta fase de terrores nocturnos, me sorprendió lo diferente que era la versión original de Frankenstein o el moderno Prometeo, la novela de Mary Shelley, que tuve el placer de leer gracias a una de aquellas finas ediciones del inolvidable Club del Terror.
Aquel texto, aunque tenía, obviamente, algunos puntos de semejanza con las adaptaciones cinematográficas que había visto, no era para nada lo mismo. Mis preferidas habían sido siempre las protagonizadas por Boris Karloff, pero cuando pude comprobar la sensibilidad con que se dotaba al monstruo, ese ser que fue traído de la muerte sin pedirle permiso, me di cuenta de que ningún guionista ni director de cine había conseguido hasta entonces plasmar fielmente la inmortal obra de la autora, pensamiento que sigo manteniendo hasta la actualidad.
El último punto de estos encuentros sucedió en un mercadillo de segunda mano. Yo ya era un asiduo lector de revistas como Vampus, S.O.S., Dossier Negro o Creepy. Y fue precisamente una recopilación de historias cortas la que me llamó la atención. En su portada, un hombre lobo vestido con ropas humanas sostenía entre sus garras a una bella joven desmayada.
El trazo, los colores, todo el conjunto, me llamó poderosamente la atención, y sin pensármelo dos veces me gasté el dinero de la paga que mis padres me habían dado el fin de semana.
¿Qué poco imaginaba yo que al internarme en las páginas de aquel recopilatorio, que aún conservo, me iba a ver atrapado para siempre por el arte de su dibujante, el supremo Bernie Wrightson, y en especial por una historia escrita por Bruce Jones, titulada Jennifer (relato éste que incluso fue adaptado al medio catódico por Darío Argento en la serie Masters of Horror)?
Aún se me ponen los vellos de punta al rememorarla, lo que sentí con su lectura fue puro y total miedo. La pareja de artistas había logrado completamente lo que pocos, infundir un completo terror a los que paseaban por las viñetas de esta obra maestra oscura.
Y ya no os digo nada del resto de relatos que acompañaban a este en aquel álbum, todos y cada uno de ellos era una fehaciente prueba del tremendo potencial del padre gráfico de otro gran monstruo, en este caso de las viñetas, La Cosa del Pantano.
A partir de ese momento, en una febril búsqueda traté de encontrar todo el material que pude del maestro Wrightson, cosa nada fácil en aquellos años, finales de los 80.
Y ahora, Planeta Cómic nos/os hace un tremendo regalo, la edición definitiva del Frankenstein de Mary Shelley ilustrado por el maestro de la plumilla, que aquí realiza, sin duda, el mejor trabajo de su vida, una traslación gráfica perfecta de los escenarios y personajes que nos son descritos en el texto.
Nunca unos parajes fueron tan gélidos y desiertos que aquellos donde el moribundo Víctor Frankenstein persigue a su creación, ese ser de mirada triste, enorme estatura, que tan solo quiso comprender el porqué de su existencia y convirtió la vida de su padre en un infierno.Para aquellos que nunca la hayáis leído, ésta es la mejor ocasión, ya que no sólo vais a disfrutar de una novela única, un clásico indiscutible del género gótico, sino que además, las maravillosas ilustraciones que la acompañan se os quedarán permanentemente grabadas en las retinas, hecho que sólo sucede con las auténticas obras de arte.
Esta joya viene prologada por uno de los grandes maestros de la literatura terrorífica, el simpar Stephen King, que con la sorna que le caracteriza escribe una curiosa introducción y, como último dato de este admirador de las obras de todos los mencionados, no fue otro sino Wrightson quien dibujó la adaptación al cómic de la película Creepshow, sino que además la novela El ciclo del Hombre Lobo también cuenta con sus ilustraciones, por lo que el círculo queda completado.
Malaga Hoy
¿Dónde están las llaves? Matarile, rile, rile...
'Locke & Key' (2008), de Joe Hill y Gabriel Rodríguez, narra los hechos ocurridos en una antigua mansión de Nueva Inglaterra, cuyas fabulosas llaves otorgan poderes sobrenaturales
GERARDO MACÍAS
17 Junio, 2020
'Locke & Key'. Guion: Joe Hill. Dibujos: Gabriel Rodríguez. Panini Cómics, 2015-2016.
En 2008, el escritor Joe Hill (hijo de Stephen King) y el dibujante Gabriel Rodríguez crearon Locke & Key, una serie de cómics de terror y fantasía que fue un éxito de ventas, con un premio Eisner y dos British Fantasy. La historia se compone de seis series limitadas reunidas en la edición española en dos tomos. Los protagonistas se trasladan a Lovecraft (Massachusetts), a la casa de las llaves, nueva residencia de Tyler, Kinsey y Bode Locke, hermanos asaltados en su viejo hogar, que asisten a la violación de su madre y el asesinato de su padre.
La mansión esconde llaves y puertas que dan poderes sobrenaturales. Lo que ocurre en el presente procede de lo ocurrido con Rendell y un grupo de adolescentes dos décadas antes en Lovecraft, ficticio pueblo cuyo nombre homenajea al autor de relatos de terror.
Un ser sobrenatural habita en el pozo de la casa y obliga al pequeño de los Locke a buscarle la llave de doquiera y la de la puerta negra. El homicida que acabó con la vida del Sr. Locke se escapa del correccional con la ayuda de Dodge. Bode, temeroso por sus hermanos, entrega la llave de doquiera a Dodge, que escapa del pozo y utiliza otra llave para cambiar de sexo. Bode va encontrando llaves y, al descubrir su funcionalidad, se lo muestra a sus hermanos, que se maravillan, al contrario que su madre, la alcohólica Nina.
Joe Ridgeway es un anciano profesor de teatro que reconoce a Zack. Descubrimos que el chico nuevo del instituto, además de ser la dama oscura del pozo que atormentó a Bode, es en realidad Luke Caravaggio, antiguo amigo de Rendell. Sin embargo, no ha envejecido un ápice y al sospechar que el profesor le ha reconocido, decide acabar con su vida. Ellie, la profesora de atletismo de Kinsey y antigua novia de Luke, fue abandonada por su marido, quedándose sola en la crianza de su hijo Rufus, que, aunque deficiente, es elemento clave.
Pese a que Lovecraft es un pueblo ficticio, algunas de sus localizaciones se basan en emplazamientos reales. Gabriel Rodríguez, a partir de las descripciones de Joe Hill y fotografías de Nahant (Massachusetts), dio vida al pueblo costero donde se levanta la casa de las llaves.Kinsey, que se deshace de sus miedos a través de la llaves, hace nuevos amigos. Scot, Jamal, Jackie y ella se dirigen a la cueva de los ahogados, escenario clave para entender el pasado de Rendell Locke, y casi mueren en la caverna. Zack se hace con la corona de sombras y consigue formar un ejército de sombras que hará pasar apuros a los Locke.
Tyler sospecha que su amigo Zack es la dama del pozo. Cuando Ty confirma que Dodge está detrás de todo, este último mata a Ellie y secuestra a Bode. En su huida a La casa de las llaves, Zack usa la llave fantasma para poseer el cuerpo de Bode mientras Sam Lesser se mete en la piel de Zack. Entonces, Kinsey acaba con la vida de Lesser, asesino de su padre.
En el desenlace, el espíritu de Dodge está en el cuerpo de Bode, y consigue la llave omega, mientras Tyler observa que el anzuelo de la gorra de su padre es lo único que sirve para crear una nueva llave. Dodge se hace con todas las llaves y, en la cueva de los ahogados, contará a Kinsey y compañía que quiere ser el único Dios y reinar con tiranía. Tyler, rodeado por las sombras en la casa de las llaves junto a Duncan, forja una llave llamada Omega que revierte los efectos de la Llave Negra. Gracias a que Rufus consigue atrapar a Dodge, se pondrá fin a su maldad devolviéndole a la casa del pozo.
Joe Hill (Hermon, Maine, 1972), es un escritor famoso por renovar los géneros de terror, fantasía y ciencia ficción. Joseph Hillstrom King abrevió su nombre para tratar de tener éxito por sus propios méritos, y no como hijo de Stephen King. Hill combina su pasión por la novela (NOS4A2, Cuernos…) con el cómic, publicando Locke & Key entre 2008 y 2012.
Gabriel Rodríguez (Santiago de Chile, 1974) publicó ilustraciones basadas en mitos para juegos de cartas. En IDW, aparte de Locke & Key, publicó cómics como The Great, de Clive Barker, Land of the dead, de George A. Romero, así como varios cómics adaptando la teleserie CSI.
En 2019, Locke & Key de Netflix recibió críticas por haber simplificado el argumento y haberlo hecho menos adulto.
Malaga Hoy
GERARDO MACÍAS
17 Junio, 2020
'Locke & Key'. Guion: Joe Hill. Dibujos: Gabriel Rodríguez. Panini Cómics, 2015-2016.
En 2008, el escritor Joe Hill (hijo de Stephen King) y el dibujante Gabriel Rodríguez crearon Locke & Key, una serie de cómics de terror y fantasía que fue un éxito de ventas, con un premio Eisner y dos British Fantasy. La historia se compone de seis series limitadas reunidas en la edición española en dos tomos. Los protagonistas se trasladan a Lovecraft (Massachusetts), a la casa de las llaves, nueva residencia de Tyler, Kinsey y Bode Locke, hermanos asaltados en su viejo hogar, que asisten a la violación de su madre y el asesinato de su padre.
La mansión esconde llaves y puertas que dan poderes sobrenaturales. Lo que ocurre en el presente procede de lo ocurrido con Rendell y un grupo de adolescentes dos décadas antes en Lovecraft, ficticio pueblo cuyo nombre homenajea al autor de relatos de terror.
Un ser sobrenatural habita en el pozo de la casa y obliga al pequeño de los Locke a buscarle la llave de doquiera y la de la puerta negra. El homicida que acabó con la vida del Sr. Locke se escapa del correccional con la ayuda de Dodge. Bode, temeroso por sus hermanos, entrega la llave de doquiera a Dodge, que escapa del pozo y utiliza otra llave para cambiar de sexo. Bode va encontrando llaves y, al descubrir su funcionalidad, se lo muestra a sus hermanos, que se maravillan, al contrario que su madre, la alcohólica Nina.
Joe Ridgeway es un anciano profesor de teatro que reconoce a Zack. Descubrimos que el chico nuevo del instituto, además de ser la dama oscura del pozo que atormentó a Bode, es en realidad Luke Caravaggio, antiguo amigo de Rendell. Sin embargo, no ha envejecido un ápice y al sospechar que el profesor le ha reconocido, decide acabar con su vida. Ellie, la profesora de atletismo de Kinsey y antigua novia de Luke, fue abandonada por su marido, quedándose sola en la crianza de su hijo Rufus, que, aunque deficiente, es elemento clave.
Pese a que Lovecraft es un pueblo ficticio, algunas de sus localizaciones se basan en emplazamientos reales. Gabriel Rodríguez, a partir de las descripciones de Joe Hill y fotografías de Nahant (Massachusetts), dio vida al pueblo costero donde se levanta la casa de las llaves.Kinsey, que se deshace de sus miedos a través de la llaves, hace nuevos amigos. Scot, Jamal, Jackie y ella se dirigen a la cueva de los ahogados, escenario clave para entender el pasado de Rendell Locke, y casi mueren en la caverna. Zack se hace con la corona de sombras y consigue formar un ejército de sombras que hará pasar apuros a los Locke.
Tyler sospecha que su amigo Zack es la dama del pozo. Cuando Ty confirma que Dodge está detrás de todo, este último mata a Ellie y secuestra a Bode. En su huida a La casa de las llaves, Zack usa la llave fantasma para poseer el cuerpo de Bode mientras Sam Lesser se mete en la piel de Zack. Entonces, Kinsey acaba con la vida de Lesser, asesino de su padre.
En el desenlace, el espíritu de Dodge está en el cuerpo de Bode, y consigue la llave omega, mientras Tyler observa que el anzuelo de la gorra de su padre es lo único que sirve para crear una nueva llave. Dodge se hace con todas las llaves y, en la cueva de los ahogados, contará a Kinsey y compañía que quiere ser el único Dios y reinar con tiranía. Tyler, rodeado por las sombras en la casa de las llaves junto a Duncan, forja una llave llamada Omega que revierte los efectos de la Llave Negra. Gracias a que Rufus consigue atrapar a Dodge, se pondrá fin a su maldad devolviéndole a la casa del pozo.
Joe Hill (Hermon, Maine, 1972), es un escritor famoso por renovar los géneros de terror, fantasía y ciencia ficción. Joseph Hillstrom King abrevió su nombre para tratar de tener éxito por sus propios méritos, y no como hijo de Stephen King. Hill combina su pasión por la novela (NOS4A2, Cuernos…) con el cómic, publicando Locke & Key entre 2008 y 2012.
Gabriel Rodríguez (Santiago de Chile, 1974) publicó ilustraciones basadas en mitos para juegos de cartas. En IDW, aparte de Locke & Key, publicó cómics como The Great, de Clive Barker, Land of the dead, de George A. Romero, así como varios cómics adaptando la teleserie CSI.
En 2019, Locke & Key de Netflix recibió críticas por haber simplificado el argumento y haberlo hecho menos adulto.
Malaga Hoy
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