viernes, 12 de junio de 2020

Tinta y pincel

Siempre he pensado en el trabajo de los demás. He visto como describían sus esfuerzos, y explicaban una y otra vez como realizarlos.
Hasta hace muy poco mis pinceles morían de viejos y ahora por el uso excesivo. Tintas duras y espesas como la tinta india obligan a limpiar una y otra vez los pinceles. La mancha negra y enorme resaltando sobre el blanco.
He tardado demasiados años, y también soy demasiado perezoso. Pero como tampoco tengo plazo de entrega, no me afecta demasiado.

Fotografía, Mignola y la bande dessinée. 







Viñetas para un desconfinamiento lento

INVENTARIO DE NOVEDADES | CÓMIC

'Cheminova', quinta y última entrega de la saga 'Orlando y el juego', de Luis Durán, es una de las grandes novedades del mes en la sección junto a recuperaciones de clásicos como el teniente Blueberry

ÁLVARO PONS
11 JUN 2020


Portada del nuevo 'teniente Blueberry'.

Para decepción de muchos, el confinamiento no se vio acompañado de las apocalípticas predicciones que auguraban las ficciones del género, sino por escenarios domésticos e íntimos que nos dejan ante la desescalada en pijama y con síndrome de la cabaña. Después de haber aprendido los placeres de la ralentización de la vida, y de volver a apreciar el disfrute de la lectura, los tebeos intentarán lograr el difícil equilibro entre aportar una luz de apoyo ante la todavía confusa realidad hacia la “nueva normalidad” y lidiar con un complejo panorama editorial que arrastra tanto la reorganización de la programación de las novedades como el impacto de la pérdida de citas fundamentales para el noveno arte como el Salón del Cómic de Barcelona.


Sin duda, una de las grandes novedades que nos aguardan este mes es Cheminova (Diábolo Cómics), quinta y última entrega de la hercúlea saga de Orlando y el juego, en la que el dibujante Luis Durán (Oñate, 1967) se asoma a los abismos de la nostalgia para encontrar infinitos puentes entre la cultura popular y la construcción de nuestra personalidad. El relato imaginado como cimiento de nuestra memoria, la realidad como base de las fantasías... Para Durán, la propia esencia de la humanidad está ligada a su capacidad para soñar, creando una sólida unidad indivisible, sin fisuras. Los cinco volúmenes de esta obra pueden ser leídos como un juego referencial nostálgico, pero son sobre todo una monumental enciclopedia de la creación de la identidad del ser humano a través de sus historias.




Hace quince años que el teniente Blueberry no llegaba a las librerías. La muerte de Moebius parecía cerrar definitivamente la trayectoria de este famoso personaje del cómic europeo, relegada tan solo a las entregas que Corteggiani y Blanc-Dumont seguían realizando sobre su juventud, pero este clásico del western se resistía a morir y vuelve de la mano de dos de los grandes referentes de la Nouvelle BD, un movimiento de renovación del cómic galo que precisamente tenía en la relectura de los géneros uno de sus puntales. Joann Sfar (Niza, 1971) y Christophe Blain (Gennevilliers, 1970) crean con Rencor Apache (Norma Editorial) un nuevo escenario que evita continuar donde lo dejó Giraud para mirar tanto en fondo y forma a Jijé, la gran inspiración de la serie en sus orígenes, siguiendo el canon del western sin renunciar a su evolución.

Edgar Allan Poe ha sido, posiblemente, uno de los escritores más adaptados al cómic, con recordadas historietas firmadas por Reed Crandall, Gene Colan, Bernie Wrightson, Martín Salvador, José Ortiz o, sobre todo, Richard Corben. Sin embargo, y pese a la excelencia de muchas de estas incursiones en el universo de Poe, pocas pueden igualarse a la contundente fuerza de las adaptaciones de Albert Breccia (Montevideo, 1919-Buenos Aires, 1993). Experimentando con el ritmo de la narración, con el uso impactante del blanco y negro, el maestro uruguayo consiguió trasladar al lector una desasosegante atmósfera que deja sin respiración. El corazón delator y otras historias de E. A. Poe (Astiberri) recopila las cinco incursiones de Breccia en la iconografía de Poe, componiendo cinco obras maestras del relato corto en cómic.

Que el cómic es una de las fuentes más fidedignas para el estudio de la historia se puede comprobar ya en las bellas planchas dominicales de Hoogan’s Alley, auténticos frescos de la vida cotidiana de los barrios bajos urbanos americanos. Más de un siglo después, los tebeos siguen respondiendo con puntualidad a esa función que recrea la actualidad circundante, usando la ficción como un escalpelo que disecciona la realidad. Las doradas y ampulosas tapas de Primavera para Madrid (Autsaider) nos llevan a escenarios que nos recuerdan a nuestra historia reciente, en los que Magius (Murcia, 1981) compone un completo códice del chalaneo y la corruptela, del ansia de poder como forma de vida. Un perfecto ejemplo de cómo la vida imita a la ficción. ¿O era al revés?



La muerte de Andrea Pazienza (San Benedetto del Tronto, 1956-Montepulciano, 1988) con apenas 32 años convirtió a Pompeo (Fulgencio Pimentel) en un inesperado testamento vital de uno de los autores más importantes del cómic europeo de los años 70 y 80, un tsunami artístico que aterrizó en el noveno arte con una rabia creativa incontenible: sus obras se salían del marco del underground para reivindicar un género propio que solo la heroína pudo frenar en seco. En esta última obra, Pazienza compone un poema visceral en el que la droga se alza como protagonista único, en una profética elegía de la autodestrucción y la pasión por la vida, mostrando con una sinceridad aplastante esa dualidad a la que se enfrentaba el genio cada día.

Pocas obras quedarán mejor como memoria de los días de confinamiento pasados que El murciélago sale a por birras (Caramba Cómics). Cada día, el dibujante Álvaro Ortiz (Zaragoza, 1983) publicaba en sus redes esta parodia del famoso vigilante nocturno, un juego de improvisaciones en el que la única regla era romper la monotonía con la pirueta más alocada, pero que poco a poco fue marcando su propia personalidad en un divertidísimo juego referencial que sirve de irónica reflexión sobre la cultura popular moderna. El primer birracómic de la historia…¡todo un acontecimiento!

El anuncio de la adaptación al cómic del best-seller de Fernando Aramburu, Patria, parecía responder a la habitual maniobra de sobreexplotación comercial de los éxitos literarios, pero la elección de Toni Fejzula (Belgrado, 1980) a los lápices es una arriesgada apuesta por una aproximación diferente. Fejzula está curtido en el cómic americano y siempre ha desatacado por su gusto por la experimentación narrativa y los violentos contrastes cromáticos, que pueden aportar una nueva lectura a la conocida obra de Aramburu. Hay interés.




Ernie Pike (Norma Editorial), de H.G. Oesterheld (Buenos Aires, 1919-1977) y Hugo Pratt (Rimini, 1927-Pully, 1995), es una obra bien conocida para el lector español, pero que desgraciadamente nunca había podido leer el texto escrito por el magistral guionista argentino, escondido tras capas de traducciones y retraducciones. En esta nueva y cuidada edición integral se recupera la versión original de uno de los grandes referentes del antibelicismo en el noveno arte, una durísima reflexión sobre la guerra como cruel espectáculo de las miserias humanas en la que las verdaderas heroicidades quedan siempre anónimas.

Es una gran noticia que por fin se edite en España una obra de Aidan Koch (Seattle, 1988), una de las autoras más importantes del movimiento de la poesía gráfica. La espiral (Aia Editores/Ediciones Valientes) es una lectura pausada y de contemplación, que obliga a detenerse en cada trazo, en cada palabra, deleitándose en esos ritmos visuales íntimos que genera la composición de la página, en unos diálogos que aíslan al lector del mundo, acogiéndolo dentro de los límites de una viñeta donde las realidades se diluyen para encontrar una sugerente e inspiradora paz lectora.

Es curioso comprobar hasta qué punto el cómic y la música siempre han encontrado espacios de coincidencia, que ven más allá de las diferencias de los sentidos a las que van dirigidas para encontrar similitudes en las reacciones que provocan en quien disfruta de estas artes. El cómic ha aprovechado siempre sus capacidades sinestésicas para introducir una música en sus páginas que es tan audible como legible, favoreciendo una simbiosis tan misteriosa como apasionante. Memoria de una guitarra (Panini Cómics), de Román López Cabrera (Murcia, 1988), surca ese camino a través de un guitarra que se erige en representante de los cantautores españoles que lucharon contra el franquismo, simbolizados en un poliédrico Pepe Soller en el que es posible reconocer y oír a Raimon, Paco Ibáñez, Serrat, Llach o tantos otros y otras referentes de la lucha por la libertad.


El Pais

Un oregoniano en Valencia

EL PAÍS DE LAS TENTACIONES
VIERNES 12 DE ENERO DE 2001



A los habitantes de Portland (Oregón) no les hacen falta drogas para contemplar una realidad agradablemente distorsionada: se dice que en sus playas puede contemplarse, a la hora del crepúsculo, el mítico rayo verde que ya estimulara las fantasías de Julio Veme y Eric Rohmer, y que, debido a la ocasional presencia de fitoplancton luminoso entre los granos de arena, caminar por la orilla puede reportar al paseante la sorpresa de haber dejado tras de sí huellas fosforescentes. También se cuenta que, al peinar las dunas, el viento produce un sonido parecido al chillido de un roedor. La climatología excéntrica de Oregón genera pequeños tornados que absorben porciones de población marina y acaban provocando surreales lluvias de peces.

Dicho esto, cualquiera podría pensar que nacer en Oregón y convertirse, al instante, en una suerte de iluminado new age es casi inevitable. Ese "casi" revela, no obstante, que hay excepciones. Capar de transpirar toda esa posible cursilería del paisaje oregoniano para quedarse sólo con su fuerza alucinatoria, Bill Plympton es una de esas excepciones: el único animador de la era infográfica que sigue haciéndolo todo a mano. Y, casi siempre, a lápiz. Y a solas. Émulo de los artesanos medievales, viaja de festival en festival con su hatillo de películas y, al acabar las proyecciones, vende dibujos originales y modestas piezas de mercadotecnia -libros y camisetas- para empezar a financiar sus próximos proyectos. Mutant Aliens, su último largometraje animado, ha conocido una inusual fuente de financiación: la publicación de su storyboard en formato novela gráfica de lectura apasionante.

Se dice que Oregón también tiene su propia Área 51: en un sinuoso tramo de la autopista 18 se oculta, dicen, una secreta base gubernamental donde se desarrollan experimentos. He ahí una explicación conspiratoria para el elevado índice de accidentes de la zona. Quizá esa leyenda local, unida a la surrealidad paisajística, sea la principal fuente de inspiración de Mutant Aliens: una aventura frenética en la que un astronauta traicionado por los burócratas de la carrera espacial crea, a través del sexo contra natura, a un Ejército de mutantes para vengarse. Si Plympton ha sido fiel a su storyboard, el filme combinará candoroso Idealismo con sexo pirotécnico y ultraviolencia desternillante. En algunos aspectos, Mutant Aliens podría considerarse el Porky in Wackyland particular de Bill Plympton: su flirteo con el absurdo puro. Por otro lado, es una repetición de la jugada de I married a strange person, pero con el ritmo acelerado. Oficialmente, el filme tendrá su estreno mundial en el Festival de Sundance a finales de enero, pero Plympton va a tener un gigantesco detalle con sus fans españoles. En el 2º Festival Internacional de Cine y Vídeo de Animación de Valencia (del 16 al 28 de enero), podrá verse un work in progress del filme como remate a la retropectiva de Plympton. Quizá no debería extrañarnos tanta generosidad: esa obra cocinada bajo el influjo del Área 51 oregoniana verá la luz en una tierra que no sólo ha generado su propio "expediente X" célebre -el avistamiento de ovnis en Manises por parte del comandante Lerdo de Tejada en 1979-, sino que cultiva ese humor pro¬caz que tan afín le resulta a Plympton. Sus animaciones sobre el caso Lewinsky no están lejos de lo que podríamos llamar el espíritu Visanteta de Favara. Probablemente, Plympton sea, en el fondo, más valenciano que oregoniano. Y quizá él ya lo sepa a estas alturas.

La última etapa clásica

Esta obra de Kurt Busiek y George Pérez supuso el regreso a la grandeza del supergrupo, en una etapa brillante y con arcos argumentales de peso

JAVIER FERNÁNDEZ
10 Junio, 2020

'Heroes Return. Los Vengadores, 1: Una vez Vengador...'. Kurt Busiek, George Pérez. Panini. 384 páginas. 39,95 euros.

Las etiquetas Heroes Reborn y Heroes Return denominan dos etapas consecutivas y contrapuestas de la Marvel de la década de 1990. La primera fue una jugada comercial que consistió en prestar, allá por 1996, algunos de los personajes estrella de la compañía a los estudios creativos (es un decir) de Jim Lee y Rob Liefeld, artistas de moda que habían logrado cifras de ventas escandalosas en Marvel, se habían emancipado y triunfaban en la recién fundada editorial Image. Así, Los 4 Fantásticos, Los Vengadores, Iron Man y el Capitán América experimentaron un cambio radical después del dudoso evento Onslaught. El resultado fue una de las etapas más olvidables (y mira que las ha habido penosas) en la historia de cada una de esas series, con momentos que son puro chiste. Por suerte, los resultados económicos no fueron los esperados, en el contexto de la crisis económica que asoló el sector, y las propiedades volvieron pronto a manos más capaces. A esta segunda estrategia se le llamó Heroes Return, y sí, fue un retorno (a la cordura).

Ahora vamos a eso, pero antes, aviso de que Panini ha recuperado (para completistas y masoquistas) el Heroes Reborn en cinco tomos recopilatorios, uno de Los 4 Fantásticos (con Lee, su colega Brandon Choi y un voluntarioso Scott Williams), Los Vengadores (o eso dice el título, a cargo de Jeph Loeb, Michel Ryan, Ian Churchill y Liefeld), Iron Man (a lo Transformer, de la mano de Scott Lobdell y Whilce Portaccio), Capitán América (hasta arriba de esteroides, de Loeb, un despistado James Robinson y Liefeld en su máxima expresión) y Heroes Reborn: El regreso (donde un puñado de artistas competentes ponen fin a esta pesadilla). Yo no los quiero ni regalados, pero entiendo que hay un público para todo.

Concluido el rescate de estas piezas estropeadas de la historia de Marvel, Panini ha empezado a documentar el Heroes Return, que ya tiene otro color. Los Thunderbolts de Kurt Busiek y Mark Bagley señalaron el camino a seguir, y el Capitán América y el Ka-Zar de Mark Waid (y compañía) se leen con agrado, aunque la joya de la corona son Los Vengadores de Busiek y un fenomenal George Pérez, uno de los dibujantes más asociados (si no el que más) a los Héroes Más Poderosos de la Tierra.

Busiek venía de enlazar dos obras maestras (Marvels y el comienzo de Astro City) y tebeos tan interesantes como los citados Thunderbolts o Las historias jamás contadas de Spiderman, y aquí firmó la última etapa clásica del supergrupo (luego vendría Bendis y cambiaría para siempre las reglas del juego). Pérez brilló como nunca al principio de esta larga temporada y, cuando se fue, sus sustitutos fueron el magnífico Alan Davis y un solvente Kieron Dwyer. Fue lo que se dice un regreso a la grandeza, con arcos argumentales de peso y proyectos paralelos tan aclamados como Siempre Vengadores (con un inmenso Carlos Pacheco) o el largo tiempo esperado crossover con la JLA. El primer tomo se titula Una vez Vengador..., trae los primeros 11 números, más el anual de 1998, y es una gozada.


Malaga Hoy


De viaje por el cosmos

JAVIER FERNÁNDEZ
10 Junio, 2020

'Marvel Omnibus. Estela Plateada de Dan Slott y Mike Allred'. Dan Slott, Mike Allred. Panini. 696 páginas. 45 euros.

De las cosas publicadas por Marvel en la última década, hay un puñado de títulos que se han ganado ya un sitio de honor en la historia de la editorial. Por ejemplo, estos cuatro: Daredevil, de Mark Waid (con artistas como Chris Samnee, Paolo Rivera y Marcos Martín); Ojo de Halcón, de Matt Fraction y David Aja; La Visión, de Tom King y Gabriel Hernández Walta; y Estela Plateada, de Dan Slott y Mike Allred. (No puedo dejar de señalar que en el listado anterior hay nada menos que tres artistas españoles.) Cada uno de ellos tiene un sabor distintivo, pero también un parentesco formal, fruto de la asimilación de las propuestas indies por parte del mainstream estadounidense. Y claro, si de esto es de lo que hablamos, el nombre de Allred brilla por encima de todos los demás, por las magníficas obras que nos ha ido dejando (especialmente Madman, pero también cosas como X-Force/X-Statix) y por la enorme influencia de su estilo. Desde comienzos de los noventa, Allred es un referente del cómic independiente norteamericano, y su estética conjuga con acierto mil referencias pop con el dinamismo de Jack Kirby, al servicio de un discurso existencialista, marca de la casa. En la superficie, sus cómics son desenfadados, elegantes, divertidos y tienen un acabado exquisito (en el que juega un papel crucial el coloreado de Laura Allred, su esposa), y esa superficie es la moda dominante en los últimos años, al otro lado del charco.

Cuando ya no tenían que demostrar nada a nadie, los Allred exhibieron una sorprendente ambición con la cabecera Madman Atomic Comics (2007-2009) y, desde entonces, se han embarcado en tebeos más comerciales, pero igualmente gozosos. Entre ellos, esta tierna, imaginativa, emotiva, divertidísima y deslumbrante versión de Estela Plateada que nos tuvo a todos con la boca abierta entre 2014 y 2017 y que rezuma, por los cuatro costados, la devoción de Slott por Doctor Who. Panini fue publicando la etapa en tomitos y ahora la ofrece completa en un imponente tomo integral, con póster de regalo incluido.


Malaga Hoy


Preparando el final

JAVIER FERNÁNDEZ
10 Junio, 2020

'Marvel Saga. El asombroso Spiderman, 43'. Dan Slott y otros. Panini. 168 págs. 19 euros.

El Veneno superior es el título de la quinta entrega del Spiderman Superior dentro de la colección Marvel Saga, y, con este, van ya 43 tomos recopilatorios de Spiderman, que se dice pronto. Slott está preparando el final de las aventuras de Otto Octavius como Hombre Araña, y aquí (asistido en la escritura por Christos Gage y con Humberto Ramos como dibujante estrella) lo enfrenta nada menos que con Veneno. Octavius le quita el simbiote a Flash Thompson y se dedica a liarla parda, como viene siendo habitual, para asombro de los Vengadores. Ah, pero Peter Parker (o su conciencia) todavía tiene mucho que decir. Otro tomo divertido que ratifica por qué la saga del Spiderman Superior es probablemente lo mejor que hizo Slott en su larga intervención con el personaje. Van compilados los números 22 a 26 de Superior Spider-Man y el Annual 1 (2014).


Malaga Hoy


Una etapa alucinante

JAVIER FERNÁNDEZ
10 Junio, 2020


'Marvel Saga. Los 4 Fantásticos de Jonathan Hickman, 4'. Jonathan Hickman, Steve Epkitson. Panini. 128 págs. 16 euros.

La alucinante etapa de Jonathan Hickman al frente de Los 4 Fantásticos entra en su segunda fase después del sacrificio de Johnny Storm en la Zona Negativa. El puesto de la Antorcha Humana es sorprendentemente ocupado por Spiderman y el foco pasa del cuarteto a la Fundación Futuro, un concepto crucial para los planes de Hickman, que sigue hilando argumentos con la paciencia de un relojero, en un auténtico tour de forcé que culminará en el monumental evento Secret Wars. La guerra de las cinco ciudades recopila los primeros cinco números de FF, la cabecera que, en 2011, sustituyó a la decana Fantastic Four. Como se ha dicho, los guiones son cosa de Hickman, y el apartado gráfico corre a cargo de Steve Epting y Barry Kitson.


Malaga Hoy